# 31 de diciembre de 2025

- Autor: Casa Universal de Justicia
- Destinatario: A la Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros
- Fecha: 2025-12-31
- Leer en la web: https://www.bibliotecabahai.es/leer/31-diciembre-2025
- Fuente: Biblioteca Bahá'í, https://www.bibliotecabahai.es

> Mensaje dirigido a la Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros: Acerca de la segunda fase del Plan de Nueve Años de la comunidad mundial bahá'í (2026 - 2031)

Traducción

31 de diciembre de 2025

A la Conferencia de los
Cuerpos Continentales de Consejeros

Muy queridos amigos:

**¶ 1** La primera fase del Plan de Nueve Años ha puesto de relieve las considerables fortalezas de la comunidad bahá’í. La energía y la determinación sin precedentes con que se lanzó el Plan, en más de 10.000 reuniones de bahá’ís y amigos interesados, rápidamente crearon conciencia sobre sus objetivos y su carácter especial. La respuesta fue inmediata. Prevemos que, para Riḍván, habrá una agrupación que haya sobrepasado el tercer hito en alrededor de la mitad de los 160 países y regiones donde, al inicio del Plan, aún no existía una agrupación así, lo cual supone un logro extraordinario. Como resultado de ello se ha adquirido una experiencia valiosa, en gran medida gracias a los abnegados esfuerzos de un impresionante número de personas que se levantaron en el marco de una estrategia coordinada de pionerismo. Al mismo tiempo, en todos los países se ha prestado especial atención a las agrupaciones de tercer hito y, por consiguiente, han avanzado considerablemente las fronteras del aprendizaje, y el poder de construcción de sociedad de la Fe se está haciendo más evidente. Muchas de estas agrupaciones están sirviendo como reservorios de conocimiento y recursos para las agrupaciones de sus alrededores, y esto resulta fundamental para el proceso de crecimiento en todas partes.  Ciertamente, el rápido avance de las agrupaciones más allá del primer, segundo y tercer hito requiere que este modelo se fortalezca y se reproduzca ampliamente. Pues, aunque estemos satisfechos por el progreso logrado, es evidente que queda por delante una tarea formidable si cada comunidad bahá’í nacional ha de cumplir las aspiraciones para el avance de las agrupaciones que se fijó a sí misma al inicio del Plan. Hay una necesidad urgente de cultivar más ampliamente las capacidades que se precisan para intensificar un programa de crecimiento.  El punto de referencia principal para esta labor —y para toda la labor del Plan de Nueve Años— seguirá siendo, por supuesto, nuestro mensaje del 30 de diciembre de 2021, pero en estas pocas páginas intentaremos exponer algunas percepciones que han surgido de los esfuerzos de comunidades, instituciones e individuos, a medida que han puesto en práctica el Plan.

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<https://www.bibliotecabahai.es/leer/31-diciembre-2025?c=2>

**¶ 2** En las agrupaciones y en los barrios y aldeas donde se han dado avances notables, con independencia del punto de partida, un factor esencial ha sido la capacidad de los amigos en las bases para aprender juntos, combinando las percepciones extraídas de su propia experiencia con las de comunidades más avanzadas, ya sean cercanas o lejanas, sin ningún intento de aplicar una fórmula fija. Aunque las características fundamentales de un programa de crecimiento —su propósito, sus principios rectores y sus instrumentos básicos— son las mismas en todas partes, el crecimiento es un proceso orgánico, no un proceso mecánico. En un proceso de esta índole, el progreso depende, en cada momento, de mantener una comprensión clara de las prioridades propias de cada lugar y, tal como subrayamos en nuestro mensaje a su conferencia de 2021, de leer realidades cambiantes y adoptar enfoques adecuados a las condiciones locales.

**¶ 3** El tercer hito es una medida de un recorrido cuyos comienzos son bien conocidos. Una vez superado, las agrupaciones en las que el progreso se ha consolidado muestran algunos rasgos importantes en común. Los programas del instituto cuentan con el apoyo de una cantera de recursos humanos relativamente considerable y creciente. Se está haciendo un esfuerzo por lograr que más barrios y aldeas mantengan una actividad intensa. Se cuenta con la capacidad de acoger a un gran número de personas y de gestionar una complejidad cada vez mayor mediante arreglos formales e informales. Fundamentalmente, en estas agrupaciones se presta constante atención a sostener ciclos efectivos, de modo que haya un ritmo regular de estudio, consulta, acción y reflexión, mediante el cual la comunidad realza su capacidad de crecer y de contribuir al avance de la sociedad de la que forma parte. Estos ciclos incluyen períodos de especial intensidad, una inyección de energía que impulsa la participación del círculo más amplio posible de amigos. Las actividades de la comunidad, como festivales familiares, campamentos de prejóvenes, proyectos de servicio, iniciativas artísticas y actividades colectivas de enseñanza, avanzan de acuerdo con sus respectivos ritmos. Los espacios de reflexión reúnen a muchos amigos, y el uso de esos espacios es razonado y deliberado; hay conciencia de que la calidad y utilidad de la reflexión se miden por la acción intencionada que nace de ella. Desde estas agrupaciones se canalizan recursos hacia las agrupaciones circundantes para ayudar a los amigos allí a avanzar de manera acelerada.

**¶ 4** Hemos observado con particular interés cómo se percibe cada vez más un marcado espíritu comunitario entre todos los que participan en el patrón de actividad de las agrupaciones de tercer hito, aun cuando no sea muy fuerte en la sociedad en general. A menudo se expresa como un sentimiento de pertenencia y un sentido de esfuerzo común y de apoyo mutuo. Este y otros avances a nivel de cultura se están haciendo particularmente evidentes en los centros de actividad intensa de la agrupación, no solo donde la participación representa una proporción significativa de la población, sino en cualquier barrio o aldea donde un gran número de personas son atraídas hacia los programas y las actividades de la comunidad. Hay también un incremento de diversos arreglos colaborativos, que contribuyen en gran medida a forjar o remodelar una identidad social compartida y un propósito colectivo. Estos arreglos incluyen los grupos de familias y hogares que mencionamos en 2021, y también otros grupos naturales como mujeres o jóvenes, agricultores o educadores, y animadores o maestros de clases para niños, a menudo con una red de apoyo compuesta por amigos. Grupos de esta índole comienzan a organizar sus propios esfuerzos para mejorar algún aspecto de la vida de la comunidad, y promueven una participación más amplia en esos esfuerzos. En otras palabras, ayudan a que el crecimiento y el desarrollo de la comunidad se perpetúen por sí mismos, y lo hacen sin necesidad de añadir nuevos niveles de estructura administrativa. Esto tiene trascendencia.  Demuestra la capacidad emergente de la comunidad para ser un protagonista visible del Plan.  Respaldada por la plena confianza y la amorosa guía de las instituciones, la comunidad está dirigiendo la trayectoria de su propio desarrollo con creatividad e ingenio, y explorando cómo pueden aplicarse los principios contenidos en la Revelación de Bahá’u’lláh a las cuestiones que le hacen frente en su realidad inmediata.

**¶ 5** No es de extrañar que las iniciativas de base comunitaria que les describimos en 2021 procedan a menudo de los arreglos colaborativos mencionados anteriormente. Estas iniciativas modestas pero sostenidas de acción social representan un área de trabajo que, por supuesto, ha estado implícita en un programa de crecimiento desde el principio; incluso en los primeros cursos del instituto se desarrolla la capacidad para acciones que contribuyen al mejoramiento del mundo y para conversaciones significativas sobre temas de importancia social. En los últimos cuatro años, el número de iniciativas de base comunitaria surgidas de las actividades del Plan ha aumentado considerablemente. Algunas también han nacido como resultado del aliento, la capacitación y la asistencia de una organización de inspiración bahá’í. Es más probable que todas estas iniciativas broten en lugares donde el proceso de construcción de comunidad ha avanzado notablemente, y apreciamos el apoyo que ustedes y sus auxiliares, así como las Asambleas Espirituales Locales, han brindado a tales iniciativas. La Organización Internacional Bahá’í para el Desarrollo está explorando activamente las condiciones que hacen posible que aparezcan y florezcan en distintos entornos de todo el mundo, entre ellas la manera en que, con el tiempo, algunas de estas iniciativas llegan a convertirse en organizaciones de base comunitaria.

**¶ 6** En el corazón del progreso de una comunidad está, por supuesto, el proceso del instituto.  Mientras en una agrupación todavía se esté desarrollando la capacidad para trabajar con un gran número de personas, es natural que los esfuerzos del instituto se centren casi exclusivamente en capacitar recursos humanos que puedan llevar a cabo actos de servicio concretos. Pero, con el transcurso del tiempo, después de que se haya superado el tercer hito y de que algunos centros de actividad intensa hayan cobrado fuerza, el instituto dedicará también una reflexión más detenida a la impartición sistemática y efectiva de estos programas que ofrece desde la infancia hasta la edad adulta, y a la propagación de estos programas en otras partes de la agrupación.  Comienzan a impartirse clases para los niños en todos los grados, aumenta el número de textos que estudian los grupos de prejóvenes, y la participación en ambos programas se mantiene año tras año, todo lo cual confiere a estos emprendimientos un mayor grado de formalización. A menudo, estos avances dependen del servicio prestado por un creciente número de jóvenes. Los esfuerzos del instituto se van complementando poco a poco con labores educativas adicionales para el desarrollo de una población, tales como programas que utilizan materiales de inspiración bahá’í, así como cursos disponibles en la sociedad en general, o incluso, en algunos lugares, una escuela comunitaria. En nuestro mensaje del 30 de diciembre de 2021, expresamos la esperanza de que se prestara atención a ayudar a los jóvenes a acceder a oportunidades educativas, y nos ha complacido ver que esta necesidad se está cubriendo de diversas maneras, entre ellas tutorías extraescolares y asistencia a jóvenes que desean cursar estudios superiores. A medida que comienza a tomar forma un amplio camino educativo, una comunidad siente una mayor responsabilidad de estimular y alentar a cada uno de sus miembros, especialmente a los jóvenes, a avanzar por él en busca de crecimiento espiritual e intelectual.

**¶ 7** Hemos notado los beneficios que provienen de elevar la conciencia en la sociedad en general acerca del valor educativo de los programas del instituto. Esto ha supuesto esfuerzos por acercarse a los padres y familiares de los niños y prejóvenes, y también a funcionarios y educadores experimentados con quienes están interactuando los bahá’ís. Estos esfuerzos están ampliando el apoyo que la sociedad en general brinda a las actividades del instituto, incluidos instituciones y organismos públicos, así como líderes tradicionales. De hecho, en agrupaciones donde las labores de la comunidad bahá’í han alcanzado un nivel considerable de visibilidad y respeto, no es inusual que figuras con autoridad en el gobierno local, los servicios públicos y la sociedad civil se acerquen en busca de perspectivas y colaboración. Los creyentes y las Asambleas Espirituales Locales que los representan están abiertos a colaborar mano a mano con las instituciones de la sociedad y reciben con agrado ese contacto, a la vez que permanecen vigilantes para evitar verse involucrados en la política. En ocasiones, hemos visto cómo la relación de los amigos con los órganos de gobierno locales se expande más allá de la colaboración para adoptar un sentido de misión compartida, centrado en el avance de la sociedad: un pueblo que avanza como uno solo. En más y más lugares, la generalidad de los habitantes están empezando a considerar a la Asamblea Local como suya también, y perciben la luz que emana de ella.

**¶ 8** En 2021 destacamos las posibilidades que se pueden materializar cuando la actividad bahá’í llega a prevalecer en un lugar; y, si bien el número de entornos donde esto ha ocurrido sigue siendo relativamente modesto, constituyen un fenómeno en constante crecimiento. Se trata de lugares específicos dentro de una agrupación donde el poder de construcción de sociedad de la Fe es visible al máximo. Aquí, los mecanismos del Plan se están incorporando en la vida cotidiana de un pueblo, de maneras que no pueden medirse ni describirse plenamente.  En sus labores y deliberaciones colectivas, los amigos en esos lugares se ocupan cada vez más en cultivar espacios en los que las personas consulten y compartan conocimientos, derivados tanto de la ciencia como de la religión, y encuentren maneras de aplicar ese conocimiento al desarrollo de las familias, la educación, la actividad económica, la salud pública y otros procesos fundamentales de la vida comunitaria, infundiéndoles un espíritu nuevo. Dadas las implicaciones de gran alcance de lo que está ocurriendo, el término «programa de crecimiento» ya no hace plenamente justicia a estos avances. Aunque en otras partes de la agrupación el crecimiento pueda estar aún en una etapa temprana, aquí, donde el nivel de participación en las actividades bahá’ís es tan elevado, está saliendo a la luz una nueva realidad conforme evoluciona la relación de la comunidad bahá’í con la sociedad. Se vislumbran horizontes luminosos.

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**¶ 9** En el entorno natural, las combinaciones y conexiones crean dinamismo y nueva vida; de igual modo, un proceso de aprendizaje floreciente surge a partir de innumerables interacciones formales e informales, y de sus propiedades emergentes. Este proceso se caracteriza por un intercambio fluido e ininterrumpido de percepciones, experiencia e ideas entre los amigos de las bases. Pero no termina ahí: continúa desplegándose a nivel regional y nacional, y más allá, y el aprendizaje a cada nivel se ve fomentado por las conversaciones dinámicas que tienen lugar en espacios creados para la reflexión sobre la acción. Estas conversaciones se nutren de las lecciones que nacen de los esfuerzos de la comunidad bahá’í mundial dentro del marco del Plan, así como de conclusiones derivadas del análisis de patrones que emergen a nivel local.  Por supuesto, estas conversaciones también se ven moldeadas por las instituciones y agencias que sirven en cada nivel. Ya que, si bien los individuos, las comunidades y las instituciones tienen todos una contribución que aportar, las instituciones de la Fe son las que, en última instancia, tienen la responsabilidad de cuidar todo este ecosistema de aprendizaje. Un requisito esencial es asegurar que existan arreglos adecuados, tanto institucionales como menos formales, que permitan que prospere, y que todos los que participan en el proceso de aprendizaje estén unidos por relaciones amorosas imbuidas de un espíritu de humildad y magnanimidad.

**¶ 10** La capacidad de las instituciones y las agencias para fomentar un proceso de aprendizaje está estrechamente vinculada con su capacidad para administrar la labor de manera efectiva y eficiente. A medida que se multiplican e interactúan las diversas líneas de acción en una localidad, las Asambleas Locales han sido cada vez más capaces de responder a las necesidades de coordinación y planificación. A menudo las Asambleas comparten esta responsabilidad con las agencias de la agrupación y, conjuntamente, se aseguran de que el consejo, los recursos y el aliento se dirijan hacia donde más se necesitan, y que el proceso de aprendizaje continúe avanzando. Las agencias de la agrupación, en especial, velan por que las lecciones aprendidas en una localidad, o incluso en una pequeña parte de ella, beneficien al resto de la agrupación. Al mismo tiempo, el enfoque de compartir conocimientos y percepciones dentro de una agrupación se ve reflejado en el enfoque de compartir conocimientos y percepciones entre las agrupaciones.  La rápida prestación de apoyo y el intercambio de experiencia han sido posibles gracias al desarrollo de arreglos dentro de conjuntos de agrupaciones contiguas. Con Consejos Regionales Bahá’ís o un Comité Nacional de Crecimiento establecidos ahora en todos los países, se cuenta con medios institucionales en todas partes para impulsar el proceso de crecimiento sistemáticamente. Y a nivel nacional, cuando la abundancia de lo que está ocurriendo lo requiere, las Asambleas Nacionales han desarrollado ciertas estructuras y espacios para ayudarlas a mantenerse al corriente de lo que se está aprendiendo. Naturalmente, no se introduciría un nuevo elemento a menos que las necesidades del crecimiento lo exijan; no obstante, esperamos de ustedes y de sus auxiliares que estén alertas a cuando los arreglos existentes en cualquier nivel de la comunidad necesiten evolucionar para responder a los requisitos del crecimiento y, luego, en sus interacciones con las instituciones pertinentes, alienten la creación de nuevos arreglos en una forma adecuada.

**¶ 11** También hemos notado que los arreglos administrativos que apoyan la labor del instituto de capacitación están evolucionando de un modo que promueve un proceso de aprendizaje sobre la difusión acelerada de los programas del instituto, impartidos con la calidad requerida.  En las primeras etapas, estos arreglos son bastante sencillos, pero a medida que crece el número de personas de una agrupación que sirven como tutores, animadores y maestros de clases para niños, la necesidad de que se comprometan de manera significativa en un proceso colectivo de aprendizaje se hace más apremiante. Es fundamental que puedan mantener una conversación continua entre sí, reflexionar juntos en grupos y apoyarse mutuamente en la acción. Estas pautas de interacción se desarrollan más fácilmente cuando los amigos involucrados cuentan con el acompañamiento efectivo de coordinadores y los colaboradores que los asisten. Por supuesto, también es necesario hacer que emerjan los propios coordinadores en cada agrupación y ayudarlos a desarrollar su capacidad con el tiempo, lo cual es, por lo general, responsabilidad de los coordinadores regionales o nacionales del instituto, cuyos propios esfuerzos, a su vez, se ven reforzados cada vez más por equipos de amigos para cada programa educativo. En los últimos cuatro años, estos equipos han contribuido mucho a ayudar a los coordinadores regionales y nacionales a organizar seminarios que exploran a fondo el contenido de un programa, lo cual permite que los materiales del instituto lleguen a un mayor número de personas con creciente creatividad, flexibilidad y agilidad, —pero sin menoscabo de los componentes esenciales de un programa.

**¶ 12** Mientras tanto, la experiencia y las percepciones que emergen de lo que un instituto está aprendiendo se recogen, analizan y comparten. Esta labor se beneficia grandemente de reuniones de consulta convocadas periódicamente por el instituto, que reúnen a miembros del Cuerpo Auxiliar, representantes del Consejo Regional Bahá’í o del Comité Nacional de Crecimiento, personas recurso del sitio de aprendizaje, y otras personas cuya experiencia ha llegado a ser un valioso activo. Las reuniones de este grupo colaborativo ayudan a fortalecer las conexiones del instituto con otras instituciones y agencias, asegurando así que su proceso de aprendizaje se desenvuelva dentro del contexto más amplio del aprendizaje sobre el proceso general de crecimiento. La junta del instituto también está fomentando la solidez de todos los demás aspectos del instituto, incluida su capacidad administrativa, para poder sostener un sistema de educación espiritual cada vez más complejo. Y casi todos los institutos se han organizado ahora en grupos con el fin de facilitar el flujo de apoyo práctico y de valiosas reflexiones; el desarrollo de estas redes ha demostrado ser una estrategia importante para que los institutos avancen con rapidez.

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**¶ 13** Constantemente nos ha traído alegría ver, en agrupación tras agrupación y en números cada vez mayores, a las almas encendidas descritas en nuestro mensaje a su conferencia de 2021 llevar adelante el Plan con devoción incondicional y, fundamentalmente, una dedicación al proceso de aprendizaje. Este es el fundamento más sólido para el progreso que ha de lograrse en la segunda fase del Plan.

**¶ 14** Los procesos que se despliegan en el Plan están teniendo, por supuesto, un impacto profundo y transformador sobre el individuo. Lo que observamos son amigos entusiastas aprendiendo a alinear más estrechamente sus objetivos con la Voluntad de Dios. Mediante su compromiso con el marco de acción del Plan, las personas están descubriendo maneras de mejorar la vida —en todos sus aspectos— para sí mismos, para sus hijos, para su familia extensa y para su comunidad. Tienen una conciencia espiritual más elevada que conduce a una vida con propósito y significado, una vida dedicada a desarrollar las potencialidades que Dios les ha conferido y a laborar por la transformación de la sociedad. Reconocen el valor del conocimiento para impulsar el progreso, están dedicados a generarlo y lo comparten libremente y con humildad. Para ellos, el aprendizaje es un hábito de la mente, una orientación en todo cuanto hacen. En cada rostro ven a un compañero que busca la verdad. Se consagran por entero al avance espiritual, intelectual y material de una población. No se dejan desviar de su rumbo por las implacables distracciones del mundo. Avanzan con firmeza, pacientes y perseverantes, consagrados a un esfuerzo a largo plazo. Y, en compañía de muchos otros, están construyendo remansos de paz.

**¶ 15** Se ha visto una y otra vez cómo, a medida que los individuos toman mayor conciencia de la trascendencia de un patrón de actividad que se expande en su entorno, de manera voluntaria, ofrecen tiempo y energía creativa para desarrollarlo aún más. En términos más generales, los creyentes también ayudan a su comunidad contribuyendo al Fondo y ofreciendo otros tipos de recursos materiales. Si bien todos los creyentes hacen contribuciones de esta índole, para algunos creyentes acomodados, este es un modo de impulsar el Plan para el cual se hallan especialmente bien posicionados. Sea cual sea la forma que tome el servicio de una persona, surge de la interacción singular entre, por una parte, las necesidades de la Fe y, por otra, las posibilidades que brindan las circunstancias de cada individuo y los sacrificios que elige hacer.

**¶ 16** Y los creyentes valoran cada vez más el privilegio de poder familiarizar a un alma con la misión de Bahá’u’lláh y, más allá de ello, ayudar amorosamente a un alma que se encuentra a las puertas de la Fe a dar un paso y entrar en ella. En 2021 llamamos la atención sobre este momento infinitamente preciado en un recorrido espiritual. Hemos notado con interés que, desde entonces, los amigos en muchos lugares han centrado la atención en cómo reconocer cuando la ciudad del corazón está abierta, y en las conversaciones que conducen a ese momento y en las que le siguen. Mucho queda por aprender a este respecto: sobre cómo discernir la receptividad en diferentes entornos, y cómo reconocer cuando ya ha madurado y se ha convertido en fe.

**¶ 17** Mirando retrospectivamente la propia vida, no puede haber mayor alegría y consuelo que saber que fue vivida en aguda conciencia del remedio divino, que no se escatimó ningún esfuerzo por ofrecer ese remedio a almas receptivas y que, durante aquellos años fugaces en que la oportunidad estuvo al alcance de la mano, incluso en medio de las dificultades, se aprovechó toda ocasión para responder a la intensa necesidad de la humanidad. Con fervor y anhelo suplicamos a Bahá’u’lláh, cada vez que nos presentamos ante Su Umbral, por el éxito de todos los amigos.

[firmado: La Casa Universal de Justicia]
