# Días de conmemoración

- Autor: Bahá'u'lláh
- Leer en la web: https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion
- Fuente: Biblioteca Bahá'í, https://www.bibliotecabahai.es

> Cuarenta y cinco selecciones de los Escritos de Bahá'u'lláh revelados para nueve Días Sagrados bahá'ís o relacionados con ellos.

## Prefacio de la edición en inglés

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La observancia de los días sagrados ocupa un lugar central en todas las religiones. Mediante su conmemoración, el año natural se convierte en el escenario en el que se recuerdan y se honran anualmente los acontecimientos más significativos relacionados con la vida y el ministerio de las Manifestaciones divinas de Dios. Esta conmemoración tiene una dimensión personal, al proporcionar un tiempo para reflexionar sobre el significado de estos eventos, y una dimensión social, al ayudar a profundizar la identidad y fomentar la cohesión de la comunidad.

La llegada de cada Manifestación de Dios trae renovación y revitalización: «lo viejo ha quedado atrás» y «todas las cosas se han hecho nuevas».[^1.1] Mediante Su autoridad, se abrogan las leyes anteriores y se reforman las maneras y costumbres de la Dispensación anterior. A través del poder creador de la Revelación Divina, se infunde nueva vida en los corazones y las almas:

Reflexiona cómo, por una parte, con Su poderosa mano Él ha convertido la tierra del conocimiento y de la comprensión, previamente esparcida, en un mero puñado; y cómo, por otra parte, ha extendido en los corazones de los hombres una tierra nueva y sumamente exaltada, haciendo así brotar las flores más lozanas y bellas y los árboles más altos y erguidos en el pecho iluminado de los seres humanos.[^1.2]

Esta recreación y revitalización de todas las cosas se refleja en la introducción de un nuevo calendario y la designación de nuevos días sagrados que reajustan los ritmos de la vida comunitaria.

El calendario bahá’í, conocido como el calendario badí‘, fue introducido por el Báb y posteriormente confirmado por Bahá’u’lláh, Quien fijó su comienzo en el año de la declaración del Báb, 1844 (1260 a.D.). Puesto que la Era Bahá’í fue inaugurada por los dos Fundadores, los Días Sagrados bahá’ís incluyen acontecimientos relacionados con el nacimiento, la declaración y el fallecimiento de Bahá’u’lláh y del Báb. En el Kitáb-i-Aqdas, el principal receptáculo de las leyes de Su Revelación, Bahá’u’lláh designa las dos «Más Grandes Festividades»: Riḍván, «la Soberana de las Festividades», en que se conmemora la declaración de Su misión profética durante un período de doce días, tres de los cuales se observan como Días Sagrados, y la Declaración del Báb, el acontecimiento que da inicio a la Era Bahá’í. En ese mismo Libro, Naw-Rúz y los aniversarios del Nacimiento del Báb y de Bahá’u’lláh se designan también festividades. El aniversario del Martirio del Báb se conmemoró como Día Sagrado durante la vida de Bahá’u’lláh, y ‘Abdu’l-Bahá añadió la observancia de la Ascensión de Bahá’u’lláh.

El presente volumen ofrece cuarenta y cinco selecciones de los Escritos de Bahá’u’lláh revelados específicamente para estos nueve Días Sagrados, o relacionados de algún otro modo con ellos. Las selecciones representan diferentes modos de revelación y cada una refleja facetas de la grandeza, el preciado valor y el carácter inigualable de este Día en el que se han cumplido todas las promesas y profecías del pasado, este Día sagrado «en que Dios ha dado a conocer Su propio Ser y lo ha revelado a todos cuantos están en los cielos y en la tierra». Algunas de las Tablas y selecciones presentadas en este volumen van dirigidos al conjunto de los creyentes de Bahá’u’lláh y están formuladas en un tono festivo e inspirador, en ocasiones con repetición de estribillos, y otras veces dirigidas a creyentes particulares, a veces con mención de las circunstancias concretas de su revelación o los nombres de los destinatarios. Muchas se encuentran entre Sus obras más renombradas y han sido de sobra conocidas por quienes leen Sus Escritos en los idiomas originales.

Ocho de las selecciones fueron ya traducidas por Shoghi Effendi y publicadas en Oraciones y meditaciones de Bahá’u’lláh y en Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh. Al final del libro se presenta una tabla que enumera estos y otros pasajes traducidos por Shoghi Effendi. La mayoría de las demás selecciones se publican aquí, en inglés, por primera vez. Estas traducciones pretenden ofrecer un vislumbre del tono poético de estos célebres Textos, a pesar de que nunca podrán transmitir toda su belleza.

Se espera que este volumen eleve los corazones y las almas de los seguidores de la Bendita Belleza en todo el mundo y enriquezca las reuniones que celebren para conmemorar esos días que se distinguen de todos los demás días por su relación con Él y con Su Heraldo.

[^1.1]: 2 Corintios 5.17.
[^1.2]: Kitáb-i-Íqán, #51.

## Naw-Rúz

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Él es el Todopoderoso.

**¶ 1** Alabado seas, oh mi Dios, por haber ordenado Naw-Rúz como festividad para aquellos que han observado el ayuno por amor a Ti y se han abstenido de todo lo que Te es detestable. Permite, oh mi Señor, que el fuego de Tu amor y el calor producido por el ayuno ordenado por Ti les enardezca en Tu Causa y les haga ocuparse de Tu alabanza y Tu recuerdo.

**¶ 2** Ya que los has adornado, oh mi Señor, con el ornamento del ayuno prescrito por Ti, adórnalos también con el ornamento de Tu aceptación, mediante Tu gracia y munífico favor, pues las acciones de las personas dependen por entero de Tu complacencia y están condicionadas a Tu voluntad. Si considerases a quien ha quebrantado el ayuno como si lo hubiese observado, esa persona sería contada entre las que han observado el ayuno desde la eternidad. Y si decretases que aquel que ha observado el ayuno lo ha quebrantado, esa persona sería considerada entre las que han hecho que el Manto de Tu Revelación sea manchado de polvo y han sido alejadas de las aguas cristalinas de esta Fuente viva.

**¶ 3** Tú eres Aquel por medio de Quien se ha izado el emblema «Loable eres Tú en Tus obras» y se ha desplegado el estandarte «Obedecido eres Tú en Tu mandato». Da a conocer esta posición Tuya, oh mi Dios, a Tus siervos, para que sean conscientes de que la excelencia de todas las cosas depende de Tu mandato y de Tu Palabra, y de que la virtud de todo acto está supeditada a Tu venia y al beneplácito de Tu voluntad, y para que reconozcan que las riendas de las acciones de los hombres están en las manos de Tu aceptación y Tu mandato. Hazles saber esto para que nada en absoluto los aparte de Tu Belleza, en estos días en que Cristo exclama: «Todo dominio es Tuyo, oh Engendrador del Espíritu (Jesús)», y Tu Amigo (Muḥammad) exclama: «Gloria sea a Ti, oh Bienamado, pues has desvelado Tu Belleza y has decretado para Tus elegidos lo que hará que accedan a la sede de la revelación de Tu Más Grande Nombre, por el cual se han lamentado todas las gentes, excepto aquellas que se han desprendido de todo menos de Ti, y se han vuelto hacia Aquel que es el Revelador de Ti mismo y la Manifestación de Tus atributos».

**¶ 4** Aquel que es Tu Rama y toda Tu compañía, oh mi Señor, han puesto fin a su ayuno en este día, después de haberlo observado dentro de los recintos de Tu corte y en su anhelo por complacerte. Ordena para Él, y para ellos, y para todos los que han alcanzado Tu presencia en esos días, todo el bien que destinaste en Tu Libro. Provéeles, pues, con lo que les beneficie en esta vida y en la venidera.

**¶ 5** Tú eres, en verdad, el Omnisciente, el Sapientísimo.

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Yo soy el Santísimo, el Más Grande, el Más Glorioso.

**¶ 1** Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto has ordenado que este día sea una festividad para los favorecidos de entre Tus siervos y los sinceros de entre Tus amados. Tú has designado este día con ese Nombre mediante el cual han sido subyugadas todas las cosas creadas y han sido esparcidas las brisas de Tu Revelación entre la tierra y el cielo, un Nombre mediante el cual se ha puesto de manifiesto todo cuanto ha sido registrado en Tus Libros Santos y Sagradas Escrituras y que han profetizado Tus Mensajeros y Tus Elegidos, a fin de que todos puedan prepararse para verte, para volverse hacia el océano de la reunión contigo, presentarse ante la sede de Tu trono y oír Tu maravilloso llamado proveniente de la Aurora de Tu invisible Ser y el Punto de Amanecer de Tu Esencia.

**¶ 2** Te doy gracias, oh Señor mi Dios, porque has cumplido Tu testimonio, has perfeccionado Tu favor, has establecido en el trono de la Revelación divina a Aquel que proclamó Tu unicidad y Tu unidad, y has convocado a toda la humanidad a que se presente ante Él. Entre las gentes hay quienes se han vuelto hacia Él, han llegado a Su presencia y han bebido del exquisito vino de Su Revelación. Te imploro, por Tu soberano poder que domina todas las cosas, y por Tu munificencia que abarca la creación entera, que permitas a Tus amados desprenderse de todo excepto de Ti y fijar su mirada en el horizonte de Tu gracia. Ayúdales, pues, a que se dispongan a servirte, para que manifiesten cuanto Tú hayas deseado en Tu dominio y enarbolen los estandartes de Tu victoria en Tus países. En verdad, Tú eres el Todopoderoso, el Exaltadísimo, el Protector Soberano, el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 3** Te doy gracias, oh Señor mi Dios, por cuanto has hecho que esta prisión sea un trono para Tu reino, un cielo para Tus cielos, una aurora para Tus auroras, un punto de amanecer para Tus amaneceres, una fuente para las efusiones de Tu munificencia y un espíritu de vida para los cuerpos de Tus criaturas. Te imploro que ayudes a Tus escogidos a actuar según Tu complacencia. Líbralos, pues, oh mi Dios, de todo lo que manche el borde de sus vestimentas en Tus días. Tú observas, oh Señor, en algunas tierras, aquello que es contrario a Tu agrado, y ves a quienes dicen amarte cometer las mismas acciones que han cometido Tus enemigos. Purifícalos, oh Señor, con las aguas de vida con que has purificado a los más bienaventurados de entre Tu pueblo y a los sinceros de entre Tus siervos. Límpialos, además, de todo lo que manche el buen nombre de Tu Causa en Tus países o impida que las gentes de Tus ciudades Te reconozcan.

**¶ 4** Te imploro, oh Señor, por Tu Nombre que trasciende a todos los demás nombres, que los cuides de seguir el camino del yo y la pasión, para que todos se unan en torno a lo que has ordenado en Tu Libro. Haz, pues, que sean manos de Tu Causa, para que mediante ellos se difundan Tus versículos por toda Tu tierra y se manifiesten los emblemas de Tu santidad entre Tu pueblo. Poderoso eres para hacer lo que deseas. No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

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Él es el Santísimo, el Más Poderoso, el Más Exaltado.

**¶ 1** ¡Alabado seas, oh Tú que eres el Señor del mundo y el Gobernante de las naciones! Doy fe de que desde toda la eternidad has estado muy por encima de la mención de todas las cosas creadas y mucho más allá de las descripciones más sublimes que Tus criaturas hagan de Ti. Siempre que Tus siervos leales procuraron ascender hasta la posición de Tu reconocimiento, les cerraron el paso las huestes de Tu conocimiento; y siempre que los que están cercanos a Ti desearon entrar en el cielo de Tu cercanía, se vieron detenidos por la abrumadora majestad de Tu expresión. Damos testimonio de que los nombres divinos más excelsos no son sino sirvientes ante Tu puerta, y que sus manifestaciones más gloriosas se inclinan ante Tu semblante y se sienten humildes en Tu presencia. Tú eres, en verdad, Aquel que no puede ser descrito con letras, ni evocado con palabras, ni tan siquiera contenido en los significados ocultos que estas guardan. Ya que todos están circunscritos por las limitaciones inherentes del habla que caracterizan a todas las lenguas de los pueblos del mundo.

**¶ 2** ¡Excelso, inmensamente excelso eres por encima de la mención de toda alma y de la comprensión de todo corazón! ¡Excelso, inmensamente excelso eres por encima de la descripción de quienquiera que no seas Tú y más allá de cualquier concepto que de Ti se formen Tus criaturas! Aunque Tus propias Manifestaciones se remontaran en las alas de lo visible y lo invisible, no alcanzarían la primera refulgencia que brilla en el horizonte de Tu exaltadísimo Semblante y el punto de amanecer de Tu muy sublime Revelación. Y aunque se permitiera a los Exponentes de Tu Señorío elevarse tanto tiempo como perduren los reinos de la tierra y el cielo, jamás serían capaces de acercarse al Sol de Tu belleza.

**¶ 3** Bienaventurado quien comprenda Tu realidad perdurable y la evanescencia de todo fuera de Ti, y reconozca Tu autoridad soberana y la impotencia de todo cuanto no seas Tú. Y, así como la evanescencia de todas las cosas queda establecida ante el océano ondeante de Tu recuerdo, oh Rey de todos los nombres, igualmente se hace evidente que cualquier mención y descripción que ellas hagan no llega a la altura de Tu poder y grandeza, y no se corresponde con Tu sublimidad y fuerza. Y, pese a ello, oh mi Dios, merced a las maravillas de Tu gracia y munificencia, y como muestra de Tu generosidad y favor, has ordenado que todos hagan mención de Ti y Te alaben y, merced a Tu gracia y generosidad, has aceptado que Te glorifiquen. Por esa razón, Tu propio Ser llama a Tu Ser y Tu Esencia misma invoca a Tu Esencia en nombre de los que Te aman, quienes han soportado toda penuria en Tu camino y toda adversidad por su amor a Ti y su contento con Tu beneplácito, en este día bendito que has hecho que sea una festividad para los habitantes de Tu reino y para aquellos que han observado el Ayuno en cumplimiento de Tu mandato y han obedecido Tu decreto irresistible.

**¶ 4** Ensalzado sea este día bendito y glorioso que has designado con ese querido Nombre, a la vez oculto y manifiesto, que, cuando brilló sobre el horizonte de la eternidad, el divino Árbol del Loto exclamó: «¡Por Dios! Ha venido el Señor de la creación, Aquel que ningún nombre puede describir». Ante lo cual, el Paraíso se estremeció y proclamó con alegría y fervor: «¡Oh habitantes del mundo! Ha venido Aquel en derredor de Quien circulan las Auroras del Todomisericordioso, las Manifestaciones del Alabado y los Puntos de Amanecer de la inspiración». Y todas las cosas pregonaron: «Esta es esa Tabla con la que ha sido adornado el reino de la creación y mediante la cual se ha abierto la puerta que conduce a la Presencia Divina ante todos los que están en el cielo y en la tierra». Feliz quien haya renunciado a todo deseo y se haya acercado a Aquel Cuya realidad ninguna palabra ni expresión pueden transmitir.

**¶ 5** ¡Por Dios! Este es el Día en que en el murmullo de las aguas se oye: «No hay Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo», y en el susurro de sus brisas se oye: «No hay Dios sino Él, el Todopoderoso, el Bienamado», y en el crujir de sus árboles se oye: «No hay Dios sino Él, el Omnipotente, el Eterno Donador, el Todoglorioso, el Amoroso» y, más allá de ellos, de la Lengua de la Majestad se oye: «Este es el Día de la aparición de Aquel que está manifiesto y a la vez oculto, Quien está a la vista y a la vez velado. ¡Corred hacia Él, vosotros que sois las auroras de los nombres divinos, y acercaos a Él, vosotros que moráis en el reino de la creación, con corazones purificados de supersticiones y vanas imaginaciones, y libres de la ociosa palabrería de las gentes!».

**¶ 6** Inmensamente elevada es la posición de Tus amados que se han asido de la cuerda de Tu mandato, se han aferrado a la orla de Tus ordenanzas, han pronunciado lo que se les ha permitido en Tus Tablas, no han transgredido los límites dictados en Tu Libro, y se han expresado en Tus regiones con la prudencia decretada en los pergaminos de Tu munificencia y las epístolas de Tu gracia. ¡Oh Señor! Ayúdalos a levantarse para hacer triunfar Tu Causa mediante aquello que les has expuesto con Tu muy exaltada Pluma y lo que les has decretado en algunas de Tus Tablas. ¡Oh Señor! No los abandones a sí mismos, sino resguárdalos mediante Tu soberanía y poder, y asístelos mediante Tu fuerza y gracia.

**¶ 7** ¡Oh Señor! Son siervos y esclavos Tuyos que han creído en Ti y se han acercado al cielo de Tu munificiencia. No dejes que sean privados de las señales de Tus tiernas mercedes en Tus días, ni les niegues la fragancia de las rosas de Tu sabiduría. Guíalos, pues, oh mi Dios, al océano de Tu complacencia para que se sumerjan en él, en Tu Nombre, y no se entristezcan por aquello que han concebido sus propias mentes, ni se aflijan por todo lo que han presenciado en Tu camino. En verdad, Tú eres aquel Todopoderoso Cuya fuerza ha reconocido todo potentado, Cuya soberanía ha aceptado toda persona dotada de majestad, ante las olas del océano de Cuyo conocimiento todo sabio confiesa su ignorancia, y ante las evidencias de Cuyo poder toda alma dotada de fuerza admite su impotencia.

**¶ 8** Tú eres Aquel, oh mi Dios, con Quien todo nombre se siente indigno de asociarse, y en Cuya presencia todas las cosas se avergüenzan de ser nombradas. Desde toda la eternidad, has morado en esas alturas trascendentes que están muy por encima de toda mención y descripción. ¡Cuán grandes son Tu soberanía y Tu fuerza, y cuán poderosa es Tu grandeza, si bien todas las cosas reconocen que estás completamente por encima y más allá de todo salvo de Tu propio Ser! Tú has subyugado al mundo entero mediante una sola Palabra que ha sido asociada al reino de Tu expresión y desde la que se ha esparcido la fragancia del manto de Tu Mandato.

**¶ 9** ¡Oh Señor de toda la existencia y Educador de todas las cosas visibles e invisibles! Concédenos oídos que sean puros, corazones santificados y ojos que vean, para que descubramos la dulzura de Tu expresión cautivadora, fijemos la mirada en Tu supremo horizonte y lleguemos a saber todo lo que ha sido enviado mediante Tu generosidad, ¡oh Tú que eres el Rey de los Nombres! Prende, pues, el fuego de Tu amor en Tus tierras, para que los corazones de Tus criaturas ardan con él, se vuelvan hacia Ti, reconozcan Tu unidad y den fe de Tu unicidad. ¡Oh Señor de todos los nombres! Desgarra ante sus rostros los velos de gloria y dales a conocer la excelencia de este Día, que ha sido adornado con Tu Nombre e iluminado con la luz de Tu Semblante. En verdad, Tú eres Aquel a Quien las buenas obras de las gentes jamás podrán enaltecer ni sus malas acciones frenar, a Quien el ascendiente de los gobernantes no puede humillar ni el poder de los poderosos derrotar. Mediante Tu soberanía, Tú haces lo que deseas. No hay Dios sino Tú, el Omnipotente, el Más Exaltado, El Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 10** Has descender, pues, sobre Tus amados, oh mi Dios, desde el cielo de Tu generosidad, aquello que haga que fijen la mirada en Ti y actúen en conformidad con Tu voluntad y mandato. Ordena para ellos, pues, lo que les beneficie y los proteja, lo que les atraiga y los haga libres. En verdad, Tú eres su Señor, su Creador y su Auxiliador. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

**¶ 11** Te imploro, además, oh mi Dios, que unas los corazones de Tus amados y los vincules en armonía y camaradería en Tu Causa, para que no manifiesten nada que sea indigno de ellos en Tus días. Verdaderamente, Tú eres el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Altísimo, el Más Grande. ¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!

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Él es el Perpetuo, el Perdurable, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 1** Dios da testimonio de la unidad de Su divinidad y de la singularidad de Su propio Ser. Sobre el trono de la eternidad, desde las alturas inaccesibles de Su posición, Su lengua proclama que no hay otro Dios sino Él. Él mismo, con independencia de todo lo demás, ha sido siempre testigo de Su propia unicidad, el revelador de Su propia naturaleza, el glorificador de Su propia esencia. Él es, en verdad, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Bellísimo.

**¶ 2** Él es soberano por encima de Sus siervos y gobierna sobre Sus criaturas. En Su mano está la fuente de la autoridad y de la verdad. Con Sus señales da vida a los hombres y con Su ira les hace morir. Sobre Sus hechos no se Le ha de pedir cuentas, y Su poder es suficiente para todas las cosas. Él es el Potente, Quien todo lo subyuga. En Su puño sostiene el mando de todas las cosas, y en Su diestra se encuentra el Reino de Su Revelación. Su poder, ciertamente, envuelve a la creación entera. Suyas son la victoria y la soberanía; Suyos, toda fuerza y dominio; Suyas, toda gloria y grandeza. Él es, en verdad, el Todoglorioso, el Poderosísimo, el Ilimitado.

**¶ 3** Alabado seas Tú, a Quien las lenguas de todas las cosas creadas han invocado desde toda la eternidad y aun así no han logrado alcanzar el cielo de Tu eterna santidad y grandeza. Los ojos de todos los seres han sido abiertos para contemplar la belleza de Tu luminoso semblante, mas nadie ha conseguido fijar la vista en el brillo de la luz de Tu rostro. Desde la fundación de Tu gloriosa soberanía y la instauración de Tu santo dominio, las manos de quienes están cerca de Ti se han elevado en súplica hacia Ti, mas ninguno ha podido tocar el borde del manto que viste Tu divina y soberana Esencia. Y, no obstante, nadie puede negar que, mediante las maravillas de Tu generosidad y munificencia, has tenido siempre supremacía sobre todas las cosas, eres poderoso para hacer todas las cosas, y estás más cerca de todas las cosas que ellas lo están de sí mismas.

**¶ 4** Lejos esté, pues, de Tu gloria que alguien contemple Tu maravillosa belleza con un ojo que no sea el Tuyo, u oiga las melodías que proclaman Tu soberanía todopoderosa con un oído que no sea Tu propio oído. Demasiado elevado estás para que los ojos de criatura alguna contemplen Tu belleza o para que la comprensión de corazón alguno ascienda a las cimas de Tu ilimitado conocimiento. Pues si las aves de los corazones de quienes están cerca de Ti pudiesen volar tanto tiempo como perdure Tu soberanía irresistible, o ascender tanto tiempo como persista el imperio de Tu divina santidad, de ningún modo podrían trascender las limitaciones que les impone este mundo contingente, ni sobrepasar sus confines. ¿Cómo puede, entonces, aquel cuya creación misma está restringida por tales limitaciones, llegar hasta Aquel que es el Señor del Reino de todo lo creado, o ascender al cielo de Aquel que gobierna los dominios de la sublimidad y la grandeza?

**¶ 5** ¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú, mi Bienamado! Puesto que has ordenado que el límite final al que pueden ascender quienes alzan sus corazones hacia Ti sea la confesión de su incapacidad para entrar en los dominios de Tu santa y trascendente unidad, y que la más elevada posición que pueden alcanzar quienes aspiran a conocerte sea el reconocimiento de su impotencia para llegar a los retiros de Tu sublime conocimiento, Te suplico, por esta misma incapacidad que es amada por Ti y que has decretado que sea el objetivo de quienes han alcanzado y logrado Tu corte, y por los esplendores de Tu semblante que han envuelto a todas las cosas, y por las energías de Tu Voluntad mediante las que ha sido generada la creación entera, que no prives de las maravillas de Tu misericordia a quienes han puesto sus esperanzas en Ti, ni niegues los tesoros de Tu gracia a quienes Te han buscado. Enciende, pues, en sus corazones la antorcha de Tu amor para que su llama consuma todo lo que no sea el maravilloso recuerdo de Ti, y no quede vestigio alguno en sus corazones salvo las preciosas evidencias de Tu santísima soberanía, para que desde las regiones en que moran no se oiga voz alguna sino la voz que ensalza Tu misericordia y poder, que en la tierra sobre la que caminan no brille luz alguna sino la luz de Tu belleza, y que dentro de cada alma no se descubra nada que no sea la revelación de Tu semblante y las señales de Tu gloria, para que Tus siervos manifiesten solamente lo que Te complazca y se sometan por completo a Tu potentísima voluntad.

**¶ 6** ¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! ¡La fuerza de Tu poder me lo atestigua! No tengo ninguna duda de que si los santos hálitos de Tu bondad y la brisa de Tu munífico favor cesaran de difundirse sobre todas las cosas creadas por menos de un abrir y cerrar de ojos, la creación entera perecería y todo lo que hay en el cielo y en la tierra quedaría reducido a la nada absoluta. ¡Magnificadas sean, por tanto, las maravillosas pruebas de Tu trascendente poder! ¡Magnificada sea la fuerza de Tu exaltado poderío! ¡Magnificadas sean la majestad de Tu grandeza que todo lo abarca y la influencia energizante de Tu voluntad! Tal es Tu grandeza que si concentrases los ojos de todos los hombres en el ojo de uno solo de Tus siervos, y comprimieses todos sus corazones en su corazón, y si le permitieras ver dentro de sí mismo todas las cosas que has creado mediante Tu fuerza y moldeado mediante Tu poder, y si meditara a lo largo de toda la eternidad sobre los dominios de Tu creación y la amplitud de Tu obra, descubriría indefectiblemente que no existe cosa creada que no se halle al amparo de Tu poder conquistador y sea vivificada mediante Tu soberanía omnímoda.

**¶ 7** Mírame, pues, oh mi Dios, postrado en el polvo ante Ti, confesando mi incapacidad y Tu omnipotencia, mi pobreza y Tu riqueza, mi evanescencia y Tu eternidad, mi degradación absoluta y Tu gloria infinita. Reconozco que no hay Dios sino Tú, que no tienes par ni semejante, ni nadie que Te iguale o pueda ser Tu rival. En Tu inaccesible sublimidad has estado, desde siempre, por encima de la alabanza de quienquiera que no seas Tú, y así permanecerás para siempre, en Tu trascendente singularidad y gloria, más allá de la glorificación de quienquiera que no sea Tu propio Ser.

**¶ 8** ¡Juro por Tu poder, oh mi Amado! Hacer mención de cualquier cosa creada es impropio ante Tu exaltadísimo Ser, y rendir alabanza a cualquiera de Tus criaturas es totalmente indigno ante Tu gran gloria. Es más, semejante mención no sería sino una blasfemia proferida dentro de la corte de Tu santidad, y semejante alabanza significaría nada menos que una transgresión ante las evidencias de Tu divina Soberanía. Pues la simple mención de cualquiera de Tus criaturas implicaría por sí sola una afirmación de su existencia ante la corte de Tu singularidad y unidad. Semejante afirmación no sería sino blasfemia manifiesta, un acto de impiedad, la esencia de la profanación y un crimen imperdonable.

**¶ 9** Testifico, por lo tanto, con mi alma, mi espíritu y todo mi ser que, si Aquellos que son las Auroras de Tu santísima unidad y las Manifestaciones de Tu trascendente unicidad pudiesen remontarse tanto tiempo como dure Tu propia soberanía y perdure Tu irresistible autoridad, aun así no lograrían alcanzar siquiera los recintos de la corte en la que revelaste la refulgencia de uno solo de Tus poderosísimos Nombres. Muy glorificada sea, pues, Tu maravillosa majestad. Muy glorificada sea Tu inalcanzable excelsitud. Muy glorificadas sean la preeminencia de Tu reinado y la sublimidad de Tu autoridad y poder.

**¶ 10** Las facultades más elevadas que han poseído los eruditos y todas las verdades que han descubierto en su búsqueda de las joyas de Tu conocimiento; las realidades más luminosas conferidas a los sabios y todas las incógnitas que han descubierto en sus intentos por desentrañar los misterios de Tu sabiduría; todas han sido creadas mediante la fuerza generadora del Espíritu insuflado en la Pluma que Tus manos han moldeado. ¿Cómo es posible, entonces, que lo que Tu Pluma ha creado sea capaz de comprender esos tesoros de Tu Fe con que, según Tu decreto, ha sido investida esa Pluma? ¿Cómo puede llegar a saber de los Dedos que sostienen Tu Pluma, y de Tus misericordiosos favores con los que ha sido dotada? Incapaz de por sí de alcanzar esa posición, ¿cómo puede llegar a ser consciente de la existencia de Tu Mano, que controla los Dedos de Tu poder? ¿Cómo puede llegar a comprender la naturaleza de Tu Voluntad, que anima el movimiento de Tu Mano?

**¶ 11** ¡Glorificado, glorificado seas, oh mi Dios! ¿Cómo puedo tener jamás la esperanza de ascender al cielo de Tu santísima voluntad, o conseguir entrar en el tabernáculo de Tu divino conocimiento, a sabiendas de que las mentes de los sabios y eruditos son incapaces de desentrañar los secretos de Tu obra maestra, obra que en sí misma no es sino una creación de Tu voluntad?

**¶ 12** ¡Alabado seas, oh Señor mi Dios, mi Dueño, mi Poseedor, mi Rey! Habiéndote confesado mi impotencia y la impotencia de todas las cosas creadas, y habiendo reconocido mi pobreza y la pobreza de la creación entera, Te llamo con mi lengua y las lenguas de todos los que están en el cielo y en la tierra, y Te imploro con mi corazón y los corazones de todos los que se han puesto a la sombra de Tus nombres y Tus atributos, que no nos cierres las puertas de Tu amorosa bondad y gracia, ni permitas que cesen de soplar sobre nuestras almas las brisas de Tu munífico cuidado y favor, ni dejes que nuestros corazones se dediquen a otro que no seas Tú, ni que nuestras mentes se ocupen en recordar otra cosa que no sea la evocación de Tu Ser.

**¶ 13** ¡Por la gloria de Tu poder, oh mi Dios! Aunque me nombraras rey de Tus dominios y me sentaras sobre el trono de Tu soberanía y, mediante Tu poder, pusieras en mis manos las riendas de toda la creación, y si hicieras que me ocupara en estas cosas y olvidara los maravillosos recuerdos relacionados con Tu poderosísimo, muy perfecto y exaltadísimo Nombre, aunque fuese por menos que un instante, mi alma seguiría estando insatisfecha y no se aquietaría el tormento de mi corazón. Es más, en ese preciso estado reconocería que soy el más pobre de los pobres y el más desdichado de los desdichados.

**¶ 14** ¡Magnificado sea Tu nombre, oh mi Dios! Ya que has hecho que comprenda esta verdad, Te suplico por Tu Nombre, que ningún escrito puede sostener, que ningún corazón puede imaginar ni lengua alguna puede expresar, un Nombre que permanecerá oculto tanto tiempo como esté oculta Tu propia Esencia y será glorificado tanto tiempo como Tu propio Ser sea ensalzado, que despliegues, antes de que el presente año llegue a su término, las insignias de Tu indiscutible autoridad y triunfo, para que la creación entera se enriquezca con Tu riqueza y sea enaltecida por la influencia ennoblecedora de Tu trascendente soberanía, y para que todos se dispongan a promover Tu Causa.

**¶ 15** Tú eres, en verdad, el Omnipotente, el Altísimo, el Todoglorioso, Quien todo lo somete, Quien todo lo posee.

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Él es el Rey Soberano, el Santísimo.

**¶ 1** ¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Este es ese Día de entre Tus Días y esa Hora de entre Tus benditas Horas que has reservado para Tu propio Ser, has relacionado con Tu propia Existencia, y cuyo rango has elevado para que perdure Tu Nombre y se haga manifiesta Tu soberanía. Tú has hecho que este Día sea el origen de todos los días, por cuanto has hecho descender sobre él las revelaciones del Trono de Tu majestad y las señales de Tu trascendente favor. Lo has creado de nuevo, ahora, en la forma más excelente en este antiguo Templo, para que en este Día, y mediante su gracia, todos los moradores de la tierra y del cielo sean resucitados y, sin que nadie lo sepa ni lo advierta, sean llamados a rendir cuentas respecto de Tu Ser. Acaso se completen en él Tus bendiciones sagradas y celestiales y Tus dádivas divinas y gloriosas, para que atestiguen la creación de todas las cosas en el Día de Tu presencia, y la aparición de Tus días, y el amanecer del Sol de Tu belleza.

**¶ 2** Al hacer mención de esta insigne hora y merced suprema, del éxtasis del anhelo por Ti, del predominio de Tu amor conquistador y del arrobo de Tu santo embeleso, oí la llamada de uno de Tus siervos que ha creído en Ti y en Tus signos, ha renunciado a todas las cosas, se ha vuelto hacia el Semblante de Tu belleza y se ha apresurado a recorrer todas las regiones hasta llegar al aposento de Tu reposo. Finalmente, ha comparecido ante Tu puerta y, de pie ante la luz de Tu perdurable santidad que ha brillado sobre el horizonte de Tu unicidad y la aurora de Tu eternidad, ansía ascender a las alturas de Tu presencia y de la reunión contigo y habitar en la sede de Tu cercanía, dentro de Tu sagrado Recinto. Permite, pues, oh mi Dios, que la paloma del anhelo se remonte dentro de su corazón, y que los mares de Tu amor se agiten dentro de lo más íntimo de su ser, y que las incomparables señales de Tu recuerdo fluyan de su lengua, y que las gemas de Tu alabanza broten de su espíritu. Acércalo cada vez más, oh mi Señor, para que pueda resguardar en lo más recóndito de su corazón esta brillantísima luz y este tesoro oculto, y así morar con Tu Siervo en Tu muy exaltado horizonte y todoglorioso reino.

**¶ 3** En verdad, Tú habitas ahora en Tu morada eterna y contemplas a este espíritu carmesí y oyes esta dulcísima melodía en el mismísimo corazón de la Esencia Divina, el centro del Reino de los misterios. Poderoso eres para hacer lo que deseas. Tú, en verdad, eres el Exaltado, el Omnipotente, el Todoglorioso, Quien subsiste por Sí mismo.

## Riḍván

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¡En el nombre de Aquel que ha derramado Su esplendor sobre la creación entera!

**¶ 1** La Primavera Divina ha llegado, oh Exaltadísima Pluma, pues la Festividad del Todomisericordioso se acerca rápidamente. Disponte a magnificar el nombre de Dios ante la creación entera, y a celebrar Su alabanza de tal manera que sean regeneradas y renovadas todas las cosas creadas. Habla, y no guardes silencio. El sol de la dicha brilla por encima del horizonte de Nuestro nombre, el Dichoso, por cuanto el reino de los nombres de Dios ha sido adornado con el ornamento del nombre de tu Señor, el Creador de los cielos. Levántate ante las naciones de la tierra y ármate con el poder de este Más Grande Nombre, y no seas de los que se demoran.

**¶ 2** Parece que te has detenido y no te mueves sobre Mi Tabla. ¿Es posible que te haya aturdido el resplandor del Semblante Divino, o que la conversación frívola de los rebeldes te haya llenado de pesar y haya paralizado tu movimiento? Ten cuidado y no dejes que nada te impida ensalzar la grandeza de este Día, Día en que el Dedo de la majestad y el poder ha abierto el sello del Vino de la Reunión y ha llamado a todos los que están en el cielo y a todos los que están en la tierra. ¿Prefieres demorarte cuando ya ha soplado sobre ti la brisa que anuncia el Día de Dios, o eres de aquellos que están separados de Él como por un velo?

**¶ 3** No he permitido, oh Señor de todos los nombres y Creador de los cielos, que velo alguno me prive del reconocimiento de las glorias de Tu Día, Día que es la lámpara de guía para todo el mundo y el signo del Anciano de Días para todos aquellos que habitan en él. Mi silencio se debe a los velos que han impedido que Te vean los ojos de Tus criaturas, y mi mudez es a causa de los obstáculos que han impedido a Tu pueblo reconocer Tu verdad. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres el Omnisciente, el Informado. ¡Por Tu nombre que excede cualquier otro nombre! Si alguna vez me llegara Tu imponente e irresistible mandato, me haría posible vivificar a todas las almas mediante Tu exaltadísima Palabra, que he oído pronunciar con Tu poderosa Voz en Tu Reino de gloria. Me permitiría anunciar la revelación de Tu luminoso semblante, mediante la cual aquello que estaba oculto a los ojos de la gente ha sido manifestado en Tu nombre, el Perspicuo, el soberano Protector, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 4** Oh Pluma, ¿puedes ver a alguien en este Día que no sea Yo? ¿Qué ha sido de la creación y de sus manifestaciones? ¿Y de los nombres y de su reino? ¿Adónde han ido todas las cosas creadas, ya sean visibles o invisibles? ¿Y los secretos ocultos del universo y sus revelaciones? ¡Mira cómo la creación entera ha dejado de existir! No queda nada sino Mi Rostro, el Perdurable, el Resplandeciente, el Todoglorioso.

**¶ 5** Este es el Día en que nada se ve, excepto los esplendores de la Luz que brilla en el rostro de Tu Señor, el Munífico, el Más Generoso. Verdaderamente, hemos hecho expirar a todas las almas, en virtud de Nuestra irresistible soberanía que todo lo subyuga. Luego, hemos hecho aparecer una nueva creación, como muestra de Nuestra gracia para con los hombres. Yo soy, en verdad, el Todogeneroso, el Anciano de Días.

**¶ 6** Este es el Día en que el mundo invisible clama: «Grande es tu dicha, oh tierra, porque has sido convertida en el escabel de tu Dios y has sido escogida como la sede de Su poderoso trono». El dominio de la gloria exclama: «Ojalá pudiera sacrificar mi vida por ti, porque Aquel que es el Bienamado del Todomisericordioso ha establecido sobre ti Su soberanía, mediante la fuerza de Su Nombre que ha sido prometido a todas las cosas, tanto del pasado como del futuro». Este es el Día en que toda cosa perfumada ha obtenido su fragancia del aroma de Mi vestidura, vestidura que ha derramado su perfume sobre la creación entera. Este es el Día en que las aguas torrenciales de la vida eterna han brotado de la Voluntad del Todomisericordioso. ¡Apresuraos de corazón y alma, y bebed a plenitud, oh Concurso de los dominios de lo alto!

**¶ 7** Di: Él es la Manifestación de Aquel que es el Incognoscible, el Invisible de los Invisibles, si tan solo lo percibierais. Él es Quien ha puesto al descubierto ante vosotros la Joya oculta y atesorada, si tan solo la buscarais. Él es el único Amado de todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro. ¡Ojalá pusierais vuestros corazones y esperanzas en Él!

**¶ 8** Hemos oído la voz de tu súplica, oh Pluma, y disculpamos tu silencio. ¿Qué es lo que te ha confundido tan penosamente?

**¶ 9** La embriaguez de Tu presencia me ha embargado y se ha apoderado de mí, oh Bienamado de todos los mundos.

**¶ 10** Disponte a proclamar a la creación entera las nuevas de que Aquel que es el Todomisericordioso ha dirigido Sus pasos hacia el Riḍván y ha entrado en él. Guía, pues, a las gentes al jardín de delicias que Dios ha convertido en el Trono de Su Paraíso. Te hemos escogido para que seas Nuestra poderosísima Trompeta, cuyo toque ha de anunciar la resurrección de toda la humanidad.

**¶ 11** Di: Este es el Paraíso en cuyo follaje el vino de la expresión ha estampado el testimonio: «¡Aquel que estaba oculto a los ojos humanos ha sido revelado, investido de soberanía y poder!». Este es el Paraíso, el murmullo de cuyas hojas proclama: «¡Oh vosotros que moráis en los cielos y en la tierra! Ha aparecido aquello que no había aparecido nunca antes. Ha venido Aquel que, desde la eternidad, tenía oculto Su Rostro a la vista de la creación». De la susurrante brisa que sopla entre sus ramas se oye el clamor: «Se ha hecho manifiesto Aquel que es el soberano Señor de todo; el Reino es de Dios», mientras que de sus aguas fluyentes se oye el murmullo: «Todos los ojos se alegran, pues Aquel a Quien nadie ha visto, Cuyo secreto nadie ha descubierto, ha retirado el velo de la gloria y ha revelado el semblante de la Belleza».

**¶ 12** Dentro de este Paraíso, y desde las alturas de sus elevadísimos aposentos, las Doncellas del Cielo han alzado la voz para exclamar: «Regocijaos, moradores de los dominios de lo alto, porque los dedos de Aquel que es el Anciano de Días están haciendo sonar, en el nombre del Todoglorioso, la Grandísima Campana en el corazón mismo de los cielos. Las manos de la generosidad han repartido la copa de la vida eterna. Aproximaos y bebed a plenitud. ¡Bebed con saludable gozo, oh vosotros que sois la encarnación misma del anhelo, la personificación del deseo vehemente!».

**¶ 13** Este es el Día en el que Aquel que es el Revelador de los nombres de Dios ha salido del Tabernáculo de la gloria y ha proclamado a todos los que están en los cielos y a todos los que están en la tierra: «Retirad las copas del Paraíso y toda el agua vivificadora que contienen, porque, mirad, el pueblo de Bahá ha entrado en la feliz morada de la Presencia divina y ha bebido el vino de la reunión del cáliz de la belleza de su Señor, Quien todo lo posee, el Altísimo».

**¶ 14** ¡Oh Pluma! Olvida el mundo de la creación y vuélvete hacia la faz de tu Señor, el Señor de todos los nombres. Adorna, entonces, el mundo con el ornamento de los favores de tu Señor, el Rey de los días sempiternos. Pues percibimos la fragancia del Día en el que Aquel que es el Deseo de todas las naciones ha derramado sobre los reinos de lo invisible y de lo visible el esplendor de la luz de Sus muy excelentes nombres, y los ha envuelto con el resplandor de los luminares de Sus muy bondadosos favores, favores que nadie puede estimar salvo Él, el Protector omnipotente de toda la creación.

**¶ 15** No mires a las criaturas de Dios sino con ojos de bondad y misericordia, porque Nuestra amorosa providencia ha impregnado todas las cosas creadas y Nuestra gracia ha envuelto la tierra y los cielos. Este es el Día en el que los siervos verdaderos de Dios participan de las vivificantes aguas de la reunión, Día en que los que están cerca de Él pueden beber de las tranquilas corrientes del río de la inmortalidad, y aquellos que creen en Su unidad pueden tomar el vino de Su Presencia, mediante su reconocimiento de Aquel que es el Más Elevado y Último Fin de todo, en Quien la Lengua de Majestad y Gloria pronuncia la llamada: «Mío es el Reino. Por derecho propio, Yo mismo soy su Soberano».

**¶ 16** Atrae los corazones humanos con el llamamiento de Aquel que es el solo y único Amado. Di: Esta es la Voz de Dios, si tan solo la escucharais. Esta es la Aurora de la Revelación de Dios, si tan solo lo supierais. Este es el Punto de amanecer de la Causa de Dios, si tan solo lo reconocierais. Esta es la Fuente del mandamiento de Dios, si tan solo la juzgarais con imparcialidad. Este es el Secreto manifiesto y oculto, si tan solo lo comprendierais. ¡Oh pueblos del mundo! En Mi nombre, que trasciende todos los demás nombres, desechad las cosas que poseéis y sumergíos en este Océano en cuyas profundidades se hallan ocultas las perlas de la sabiduría y de la expresión, un océano que ondea en Mi nombre, el Todomisericordioso. Así os lo ordena Aquel con Quien está el Libro Madre.

**¶ 17** Ha venido el Más Amado. En Su diestra está el Vino sellado de Su nombre. Feliz quien se vuelva hacia Él, beba a plenitud y exclame: «¡Alabado seas, oh Revelador de los signos de Dios!». ¡Por la rectitud del Todopoderoso! Toda cosa oculta ha sido manifestada mediante la fuerza de la verdad. Se han derramado todos los favores de Dios, como muestra de Su gracia. Las aguas de la vida eterna han sido brindadas a las gentes, en toda su abundancia. La mano del Bienamado ha repartido cada una de las copas. Acercaos, y no os demoréis ni por un instante.

**¶ 18** Bienaventurados quienes se han remontado en alas del desprendimiento y han alcanzado la posición que, como Dios ha ordenado, sobrepasa a la creación entera, aquellos que ni las vanas imaginaciones de los doctos ni la multitud de las huestes de la tierra han logrado desviar de Su Causa. ¿Quién de entre vosotros, oh pueblo, renunciará al mundo y se acercará a Dios, el Señor de todos los nombres? ¿Dónde se hallará a aquel que, mediante la fuerza de Mi nombre que trasciende todo lo creado, desechará las cosas que posee la gente y se aferrará con toda su fuerza a las cosas que Dios, el Conocedor de lo visible e invisible, le ha ordenado observar? Así se ha derramado Su generosidad sobre todas las almas, se ha cumplido Su testimonio y ha resplandecido Su prueba en el Horizonte de la misericordia. Grande es el premio que ha de obtener quien haya creído y exclamado: «¡Loado eres, oh Amado de todos los mundos! ¡Magnificado sea Tu nombre, oh Deseo de todo corazón comprensivo!».

**¶ 19** Regocijaos con extrema alegría, oh pueblo de Bahá, al recordar el Día de la felicidad suprema, Día en que ha hablado la Lengua del Anciano de Días cuando partía de Su Casa para dirigirse al Lugar desde el que derramó sobre la creación entera los esplendores de Su nombre, el Todomisericordioso. Dios es Nuestro testigo. Si reveláramos los secretos ocultos de ese Día, todos los que moran en los cielos y en la tierra se desvanecerían y perecerían, excepto aquellos que fuesen resguardados por Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 20** Tal es el efecto embriagador de las palabras de Dios sobre Aquel que es el Revelador de Sus indudables pruebas, que Su Pluma no puede ya moverse. Con estas palabras concluye Su Tabla: No hay otro Dios fuera de Mí, el Más Exaltado, el Más Poderoso, el Más Excelente, el Omnisciente.

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Él es Quien está establecido en este luminoso Trono.

**¶ 1** Proclama ante el Concurso celestial, oh Pluma de refulgente gloria: he aquí que ha sido rasgado el velo del encubrimiento y se ha revelado la Belleza del Señor en este Escenario de trascendente gloria, con tal resplandor que ha hecho brillar los luminares de Su mandato sobre la aurora de Su Nombre todopoderoso. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha despuntado en un horizonte de gracia incomparable!

**¶ 2** Esta es una festividad en la que todas las cosas se han adornado con el atavío de los nombres de Dios, y en la que Su munificencia ha envuelto a todas las cosas, desde la primera hasta la última. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha fulgurado en una aurora de santidad resplandeciente!

**¶ 3** Convoca, entonces, a las doncellas de la eternidad a que salgan deprisa de sus aposentos carmesíes en su gracia celestial, y aparezcan entre la tierra y el cielo con gloriosísimo adorno. Dales permiso, entonces, para que ofrezcan a todos los habitantes del mundo, ricos y pobres por igual, esa copa de vida que se ha llenado con la corriente celestial de la misericordia. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido con maravilloso embeleso en el horizonte de la santidad!

**¶ 4** Ordena a los jóvenes celestiales, que han sido creados con los esplendores del Más Loado, que salgan de su habitación celestial, engalanados con el atavío del Todomisericordioso, y ofrezcan con dedos de rubí el cáliz de la inmortalidad a los moradores del más alto Paraíso entre los compañeros de Bahá, para que se aproximen al Esplendor del Señor de Grandeza, a esta resplandeciente y fulgurante Belleza. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido en un amanecer de exaltada gloria!

**¶ 5** ¡Por Dios! Esta es la festividad en que la belleza de la Esencia Incognoscible ha aparecido sin velos y adornada con tal soberanía que hace bajar la cerviz a quienes han rechazado Su verdad. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido con supremo dominio!

**¶ 6** Esta es una festividad en la que todas las cosas han sido absueltas en virtud de la aparición de Aquel que es el Antiguo Rey desde detrás del velo de los nombres. Por tanto, regocijaos de corazón, oh pueblos del mundo, pues los hálitos del perdón han sido esparcidos por toda la creación y ha sido insuflado al mundo el espíritu de la vida. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido en un amanecer de santidad resplandeciente!

**¶ 7** Guardaos de transgredir los límites de la cortesía y cometer lo que aborrecen vuestra mente y corazón. Esto es lo que os fue ordenado por la Pluma de Dios, el Todopoderoso, el Omnipotente. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido en un horizonte de maravillosa gracia!

**¶ 8** Esta es una festividad en la que la Belleza del Señor de la Grandeza ha sido exaltada por sobre todas las cosas, y en la que Él, desvelado y descubierto, ha proclamado Su voluntad y propósito a todos cuantos están en el cielo y en la tierra. Y esta es solo una muestra de Su favor que ha impregnado a toda la creación. Ahí estaba el Templo de Bahá, asentado sobre el trono de la eternidad, y los resplandores de Su semblante despuntaron en el horizonte de la creación con la luz de maravillosa gloria. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido en un horizonte de maravillosa gracia!

**¶ 9** ¡Oh vosotros que habitáis bajo el tabernáculo de la grandeza! ¡Oh vosotros que moráis dentro del pabellón de inviolable santidad! ¡Oh vosotros que estáis al abrigo del dosel de la sublimidad y la gloria! Alzad la voz y cantad con las más dulces melodías en vuestros exaltadísimos aposentos, pues en esta Dispensación se ha desvelado la Belleza oculta, y el Sol del Invisible ha salido en el horizonte de antigua gloria. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha aparecido con espléndido adorno!

**¶ 10** ¡Oh compañía del Concurso de lo alto! ¡Oh habitantes de la ciudad inmortal! Corred a rendir homenaje, pues ha aparecido el Santuario de la grandeza dentro de este Tabernáculo en torno al cual giran todos los santuarios anteriores, y circunvalad y aproximaos al Señor de todos los hombres en estos días cuyo igual jamás han presenciado los ojos de generaciones anteriores. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha despuntado en el horizonte de Dios, el Magnánimo, el Munificente!

**¶ 11** ¡Oh moradores de la tierra y el cielo! Bebed a plenitud del cáliz de la vida eterna que ofrece la mano de Bahá en este muy sublime y exaltado Paraíso. ¡Por Dios! Quien tome siquiera una gota de él no sufrirá las vicisitudes del tiempo ni caerá presa de los ardides del Maligno, sino que el Señor lo enviará, en toda Dispensación, adornado de santificada y maravillosa belleza. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha provenido de la sede del Señor de toda sapiencia!

**¶ 12** Purificad vuestras almas del mundo, oh gentes, y corred presurosas hacia el Divino Árbol del Loto en este alejado santuario, para que escuchéis la voz de vuestro Señor, el Todomisericordioso, llamando desde este Paraíso que ha sido creado por mandato de Dios, el Más Loado, y ante cuya entrada se inclinan en adoración los moradores del pabellón de la santidad. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha resplandecido en el horizonte de la majestad y la grandeza!

**¶ 13** Tened cuidado, oh pueblo, no sea que os privéis de las brisas de estos días, que trasportan en todo momento la fragancia del Manto divino que emana de la presencia de este Joven radiante y glorioso. ¡Aclamada sea, entonces, esta Festividad del Señor, que ha resplandecido en la aurora de Su nombre, el Altísimo!

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<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=11>

Él es el Santísimo, el Más Glorioso.

**¶ 1** ¡Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto ha despuntado la aurora de Tu Festividad del Riḍván y, en ella, uno de los que había buscado Tu presencia ha alcanzado su objetivo, oh Tú que eres nuestro Señor, el Más Misericordioso! Cuántos amados Tuyos, oh mi Dios, atravesaron las arenas de Siria en su anhelo por contemplar Tu belleza, pero les fue impedido llegar a la corte de Tu trascendente unicidad a causa de las maldades de Tus enemigos, que no han creído Ti y han negado Tu soberanía.

**¶ 2** ¡Oh Señor! Mira a los opresores de Tu pueblo con el ojo de Tu ira vengadora. ¡Por Tu poder! Su iniquidad ha llegado a tales alturas que nadie puede evaluarla sino Tú, Quien sabes todas las cosas. Tus amados se sometieron al cautiverio y encierro en esta prisión y, aun así, Tus enemigos no quedaron satisfechos: tan intenso era su odio contra la Manifestación de Tu Causa. ¡Bienaventurada el alma dotada de perspicacia que en todo cuanto le haya sobrevenido en Tu camino no ve sino lo que ha de ensalzar su posición y magnificar Tu Causa, oh Señor de los mundos!

**¶ 3** ¡Por Tu Gloria! Aunque todos los pueblos de la tierra se unieran para hacerle daño a uno solo del pueblo de Bahá, se verían impotentes, ya que todo lo que ven como dañino para Tus elegidos es como una luz para estos y como un fuego para Tus enemigos. Si no fuese por el encierro en la Más Grande Prisión de Aquel que es el Exponente de Tu soberanía trascendente, ¿cómo se habría promulgado Tu Causa, manifestado Tu soberanía, proclamado Tu poder y establecido la verdad de Tus señales? ¡Ojalá Yo mismo hubiese soportado todas las tribulaciones del mundo, por amor a Ti y a Tus criaturas!

**¶ 4** ¡Oh Señor! Ábreles los ojos a Tus siervos, para que Te vean en todo momento ocupando el trono de Tu grandeza y con supremacía sobre todos cuantos están en el cielo y en la tierra. Potente eres para hacer cuanto desees. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Omnipotente.

### 9

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=12>

**¶ 1** El primer día en que la Antigua Belleza ascendió a Su Excelso Trono en el jardín llamado Riḍván, la Lengua de la Gloria pronunció tres benditas sentencias. Primero, que en esta Revelación ha sido anulada la ley de la espada[^12.3]. Segundo, que antes de haber transcurrido mil años, quienquiera que se atribuya la condición de profeta es falso. Con «año» se quiere decir un año entero, y no se permite ninguna exégesis ni interpretación en esta cuestión. Y tercero, que en aquella precisa hora, Dios, exaltada sea Su Gloria, irradió la plenitud del esplendor de todos Sus nombres sobre la creación entera.

**¶ 2** El versículo siguiente fue revelado posteriormente, pero Él indicó que debía ocupar la misma posición que los otros tres: que cuando se menciona en Su presencia el nombre de alguien que esté vivo o muerto, esa alma ha alcanzado, en verdad, la mención del Rey preexistente. ¡Bienaventurados quienes lo logran!

[^12.3]: Es decir, la jihad.

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<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=13>

**¶ 1** El sol de las palabras, despuntando en el horizonte de la expresión de Aquel que es el Señor de todos los nombres y atributos, ha brillado en verdad con los resplandores de la luz de Dios, en esta más bendita de todas las horas. El espíritu de entendimiento, fluyendo de la Pluma del Todoglorioso, ha sido conferido a todas las cosas creadas por virtud de Su gracia. El misterio de todos los misterios, apareciendo de detrás de los velos del encubrimiento, ha sido, en verdad, revelado a los rectos, por mandato de Dios, el Todopoderoso, el Ilimitado.

**¶ 2** Dios, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Más Grande, Se dirige a los seres santos creados mediante la Palabra Primordial que dimanó de Su boca y, más allá de ellos, al Concurso de lo alto y, más allá de ellos, a quienes Él ha elevado por encima de la comprensión de todos los que están en la tierra y en el cielo y a quienes Él ha alzado mediante Su Voluntad oculta e inescrutable, diciendo: «Regocijaos en lo más hondo de vuestra alma, pues ha llegado el momento más auspicioso; y ha sonado la Hora en torno a la cual giran todas las demás horas predichas en las Tablas de Dios, el Todopoderoso, el Gloriosísimo, el Más Misericordioso; y ha despuntado la Mañana oculta en este Nombre atesorado, en la alborada de la divinidad, y ha irradiado su luz sobre todo cuanto ha sido y todo cuanto será». ¡Bendito sea el Señor de toda merced, la fuente de esta gracia suprema!

**¶ 3** ¡Ha llegado el Día prometido de Dios! Aquel que es la Manifestación del Adorado Se ha establecido en el trono de Su nombre, el Amoroso, y el sol de Su munificencia ha esparcido sus rayos por igual sobre quienes ven y quienes son vistos. Por tanto, oh habitantes de los dominios de la limitación, renunciad a lo que poseéis, adornad vuestro templo con Su glorioso atavío y contemplad con visión inmaculada a Aquel que es la luminosa Belleza de Dios, establecido sobre el trono de gloria en Su soberanía trascendente, todopoderosa y conquistadora. ¡Toda alabanza sea para el Bienamado, Quien ha revelado Su belleza oculta con tan manifiesta autoridad!

**¶ 4** Todos los días han llegado a su consumación en este augusto día, y todas las horas, en esta nobilísima hora, y el Invisible ha querido conferir toda gracia a los moradores de la tierra y el cielo, para establecer, ante todos los que están en los reinos de la revelación y la creación, a la Manifestación de Dios y Su excelsitud, y la soberanía de Dios y Su grandeza, para que se complete Su favor para con Sus siervos y se cumpla Su munificencia para con Su creación. Y, sin embargo, en el momento en que apareció, los ojos de todos los que Le habían esperado quedaron deslumbrados, con excepción de aquellos a quienes Su poder había protegido y de cuya vista había eliminado todos los velos mundanos. ¡Bendito sea, pues, Quien ha sido puesto de manifiesto en este maravilloso y reluciente atavío, mediante el poder de la verdad!

**¶ 5** Y cuando sonó la hora señalada de Su Revelación en este Día prometido, los velos del destino fueron desgarrados y se cumplió el decreto divino cuando salió de la ciudad de Bagdad el Luminar del cielo de la eternidad. Esto sucedió a causa de lo que las manos de los malévolos habían perpetrado contra esta Luz, una Luz que ha eclipsado a todas las demás en su sagrado y maravilloso esplendor. ¡Bendito sea, pues, Quien ha hecho descender estas dos Revelaciones mediante Su magna y muy poderosa soberanía!

**¶ 6** Con la venida de esta Manifestación, las realidades de todas las cosas se colmaron de alegría y todos tomaron la copa del éxtasis con las manos del anhelo y el embeleso, y bebieron de ella el vino más selecto por amor a esta Belleza, una Belleza que ha aparecido mediante el poder de la verdad, engalanada con el ornamento de Dios, el Soberano, el Justo, el Sapientísimo. ¡Bendito sea, pues, Aquel que, mediante esta Revelación, ha atraído los corazones de los predilectos del Señor!

**¶ 7** Di: Este es el Día que la Pluma del Altísimo ha ordenado que no tenga igual, y cuyo parecido no han presenciado los moradores del Concurso de lo alto y las realidades de los Profetas y Mensajeros de Dios. ¡Bendito sea, pues, Quien ha puesto de manifiesto este santificado y sagrado, este grandioso y maravilloso Día!

**¶ 8** Este es el Día en que los pilares del Trono se estremecieron en su anhelo de que Dios se estableciera sobre él, el Día en que se conmovieron los cimientos de la Sede más elevada. ¡Bendito, pues, sea Dios, el Origen de este embeleso que se ha apoderado de la creación entera!

**¶ 9** Este es el Día en que el Sol de la Belleza apareció en el horizonte del semblante de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande, y las nubes de la munificencia dejaron caer su lluvia, y los árboles del Paraíso brindaron esos frutos que Dios ha asignado para quienes se vuelven hacia Él con corazones radiantes en esta Dispensación. ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien ha dispuesto esta suprema gracia!

**¶ 10** Este es el Día en que los espíritus abandonaron sus cuerpos en su anhelo por contemplar el rostro desvelado de la Antigua Belleza. ¡Bendito sea, pues, Aquel que ha manifestado este grandioso Día!

**¶ 11** Este es el Día en que el Más Grande Espíritu se encarnó en la más agraciada de las formas y, procediendo del Dominio de lo alto, se acercó al Escenario de trascendente gloria con tal resplandor que cautivó a la Doncella del Cielo, hasta que se detuvo, suspendida en el aire ante Nuestra presencia, con tal atavío que embargó de anhelo los corazones de los Mensajeros de Dios. ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien ha creado a este noble ángel!

**¶ 12** Ante lo cual, los moradores del Paraíso y, más allá de ellos, los habitantes de los retiros de la santidad y los dominios de la comunión y, más allá de ellos, los que moran dentro de las estancias del cielo y los que habitan bajo el tabernáculo de la ocultación, salieron todos presurosos de sus elevadas mansiones y, hablando en susurros, se relataron unos a otros lo que había acontecido en la tierra. Era como si el Antiguo Rey Se hubiese revelado a Sí mismo y, luego, con indiscutible soberanía, a Sus siervos y Sus criaturas en el dominio de la creación. ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien genera lo que sea Su voluntad mediante la potencia de Su mandato imponente!

**¶ 13** Entonces el Más Grande Espíritu hizo un llamamiento que resonó por toda la creación, diciendo: «¡Que se alegren vuestros ojos, oh habitantes de la tierra y del cielo, oh manifestaciones de los nombres y atributos divinos, y oh vosotros que estáis inmersos en los océanos de grandeza que se encuentran más allá de los mundos de la mención y la alusión! Este es el Día en que Dios mismo, el Más Exaltado, el Altísimo, mediante Su propio Ser santo y glorioso, ofrece la copa de la cercanía y la reunión a las almas de toda condición». ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien Se ha revelado a Sí mismo en la plenitud de Su múltiple gracia en este más grande de los días!

**¶ 14** Este es el Día en que fue desgarrado el velo más doloroso y se puso de manifiesto el Escenario de trascendente pureza; el Día en que la faz de Dios sonrió con el gozo de la reunión, y las puertas de Su presencia se abrieron de par en par a las encarnaciones de Su belleza y majestad, y a quienes han traspasado los velos de la gloria mediante el poder nacido de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo; el Día en que todas las cosas visibles e invisibles exclamaron: «¡Alabado sea Dios, el más excelente de todos los creadores!».

**¶ 15** En ese momento, el Más Grande Espíritu fue llamado a guardar silencio, y el arrobamiento de Dios se apoderó de todos los habitantes de las ciudades de la eternidad, los moradores de los aposentos carmesíes y los residentes del reino de los nombres. Todos y cada uno de ellos descendieron de sus aposentos y permanecieron entre la tierra y el cielo, ante Su Semblante, con la mayor humildad y sumisión. ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien ha manifestado esta irresistible, muy gloriosa y trascendente Causa!

**¶ 16** Entonces se alzaron sus voces en alabanza y exultación en este glorioso Día, Día cuyo resplandor no proviene del Sol y sus rayos, sino de la refulgente luz del Semblante de Dios, el Rey, el Exaltado, el Munificente. ¡Bendito sea, pues, Aquel que ha hecho que aparezca este Día mediante el poder de la verdad, y Quien ha resucitado en él a las almas de toda la humanidad!

**¶ 17** Y luego otro heraldo hizo un llamamiento desde el Escenario de trascendente gloria: «¡Por Dios! Este es el Día en que fueron desgarrados los velos de la discordia y soplaron las brisas de la unidad y apareció el Señor de la creación, investido de manifiesta soberanía y cabalgando sobre las nubes de la grandeza en este, Su Día prometido». ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien en verdad ha descendido desde el cielo de sublime santidad!

**¶ 18** Este es el Día en que el fuego y el agua se unieron en uno y se levantaron los velos de la faz de todos los misterios, por cuanto la Belleza del Ilimitado apareció ataviada con la vestidura de Su propio Ser, Quien ayuda en el peligro, el Todopoderoso, el Incomparable. ¡Toda gloria sea para este Día, cuya llegada ha regocijado los ojos de los favorecidos de Dios!

**¶ 19** Cuando esa alegría nacida de Dios se había apoderado de todo salvo de Él, el Más Grande Espíritu hizo un nuevo llamamiento y proclamó: «¡Oh habitantes de los reinos de la tierra y del cielo! ¡Oh moradores de los dominios de la revelación y la creación! Bienaventurados vuestros oídos, pues han escuchado los versículos de la cercanía y la reunión. Oíd ahora las nuevas de la lejanía y la separación, pues el Luminar del mundo se ha propuesto partir de la tierra de Irak, conforme a la firme alianza que ha sido enunciada en las Escrituras de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo».

**¶ 20** Ante este anuncio, los moradores de la tierra y el cielo se llenaron de consternación. Tales fueron su llanto y sus lamentos que cayeron postrados en el polvo, consumidos de dolor. ¡Cuán extraña esa aflictiva y penosa separación! Todas las cosas visibles e invisibles quedaron perplejas ante ese anuncio. Tal fue su desazón que la letra «S» se olvidó de la letra «E», y los amantes descuidaron la faz de su Bienamado, el Todopoderoso, el Más Loado. ¡Cuán funesto fue ese claro e irrevocable decreto!

**¶ 21** Cuando las cosas llegaron a ese extremo, la Antigua Belleza Se irguió y todas las cosas se pusieron en movimiento, interna y externamente. Entonces Se puso en pie y, con esa acción, se inauguró la Más Grande Resurrección en medio de la tierra y del cielo. Tras lo cual, el Espíritu hizo un nuevo llamamiento ante Su presencia: «¡Oh Isráfíl![^13.4] Juro por la rectitud de Dios que fuiste creado para este día. Por tanto, haz sonar tu trompeta para proclamar el advenimiento de esta Manifestación, para que con ello sea vivificado todo hueso enmohecido!». Tal como le fue ordenado, el ángel hizo sonar su trompeta, con lo cual desfallecieron todos los que habitan en el cielo y en la tierra. Luego hizo sonar nuevamente su trompeta; con ello, se levantaron y, fijando la mirada en esa gloriosa Visión, exclamaron: «¡Alabado sea el Señor, el más excelente de todos los creadores!».

**¶ 22** La Antigua Belleza se adelantó, al tiempo que el Reino de la Revelación Le precedía y el Cielo de la Inspiración divina Le seguía. A Su derecha avanzaba el Dominio del Mando y a Su izquierda marchaban las huestes de Sus favorecidos. ¡Toda gloria sea para esta clara y maravillosa Causa!

**¶ 23** Y cuando llegó al atrio de la Casa, los moradores del dominio de la santidad se postraron a Sus pies y los cimientos de la Casa temblaron debido a su separación de Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Exaltadísimo. Los moradores de todas las ciudades clamaron y los corazones de quienes giran alrededor de Dios fueron estremecidos de dolor. ¡Cuán penosa esa separación, que hizo desmoronarse los pilares mismos del mundo!

**¶ 24** Al oír las lamentaciones de los moradores del dominio del polvo, la Belleza del Bienamado de todos se detuvo un momento, y el Ojo de la majestad lloró con desconsuelo ante tal llanto. En verdad, los suspiros de Sus amados colmaron Su corazón con tanto dolor que nadie en los cielos ni en la tierra podía soportarlo.

**¶ 25** Avanzó hasta llegar al velo encubridor y a Sus pies vio a un niño que se había despegado del seno de su madre. Y esa criatura se asió del borde de Su manto con tal apego y Le imploró que Se quedara con tonos tan lastimeros que el polvo del dolor cubrió el rostro de toda alma perceptiva y los vientos de la angustia asolaron a toda la creación. ¡Cuán pesada la carga de dolor que ensombreció el semblante de los sinceros! Si no fuera por la protección de Dios, los siete cielos se habrían hendido en ese momento y la tierra se habría tragado a todos los que habitan en ella y toda cumbre elevada se habría reducido a polvo.

**¶ 26** Entonces la Mano del Poder rasgó el velo de la grandeza, y de ahí emergió la Belleza del Todoglorioso con suma autoridad. Cuando Aquel que es el Dios mismo, el Todopoderoso, el Munífico, Se proponía cruzar la puerta, el Más Grande Espíritu hizo su proclamación final: «¡Por Dios! El Bienamado de los mundos ha partido de Su Casa debido a lo que han obrado las manos de los opresores».

**¶ 27** Entonces lloró interiormente con tal llanto que los moradores de la tierra y del cielo, y los que estaban suspendidos en el aire ante Él, y quienes giraban en torno al Semblante de la grandeza lloraron con Él. Y Él les habló y les dijo: «Sabed que en esta partida, ocurrida en el mismo Día de Nuestra Aparición, hay signos y señales para aquellos que comprenden. Tal vez, en razón de Nuestra partida en este muy sublime y maravilloso Día, las gentes de la tierra y del cielo salgan de detrás de los velos del yo y de la pasión, se acerquen a Dios, el Más Exaltado, el Todoglorioso, y se desprendan de todo cuanto Él ha creado u ordenado en este mundo. Esto es lo que Dios había dispuesto para ellos como una merced de Su presencia. Él es, en verdad, el Munífico, Quien siempre perdona, el Más Generoso». ¡Bendito, pues, sea Dios, la Fuente de esta muy manifiesta, esta suprema dádiva!

**¶ 28** El Rey de la Eternidad partió, flanqueado por las huestes de lo visible y lo invisible, con la mirada fija en la corte del decreto divino. Por delante de Él se levantaban los suspiros de quienes Le amaban, y detrás de Él se oían las lamentaciones de quienes anhelaban por Él. Cuando llegó a las orillas del río, Se separó de Sus amados, y fue como si las almas mismas de esos siervos leales se hubiesen separado de sus cuerpos. Mas Él les exhortó a ser pacientes y a tener fortaleza, y les incitó a temer a Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Ilimitado. Y luego, tras cruzar el río, entró en el Jardín de Riḍván, donde ascendió al trono de Su extraordinaria soberanía. ¡Bendito sea, pues, el Todogeneroso, la Fuente de esta omnímoda gracia!

**¶ 29** Una vez instalado en Su trono, la Antigua Belleza derramó sobre todas las cosas el esplendor de Su nombre, Quien subsiste por Sí mismo, para cumplir lo que había escrito la Pluma Suprema por mandato de Dios, el Más Exaltado, el Altísimo. Luego proyectó la luz de Su nombre, Quien todo lo posee, sobre todas las cosas visibles e invisibles; y la de Su nombre, el Más Manifiesto, sobre todo lo que se ha mencionado y todo lo que se ha dejado oculto; y la luz de Su nombre, el Más Grande, sobre las personificaciones de la eternidad y el resto de las gentes; y la de Su nombre, el Omnisciente, sobre los exponentes de los nombres de Dios. Dichoso aquel que se ha vuelto hacia lo que Él ha revelado mediante Su infalible gracia en este muy augusto Día. ¡Cuán gloriosa fue Su ascensión al trono de la majestad, mediante la cual fueron tranquilizados los corazones de quienes gozan de Su cercanía, y se aproximaron las almas de quienes Le han reconocido, y se iluminaron los rostros de quienes se han vuelto hacia Él, y se santificaron los espíritus de quienes han fijado en Él su mirada, y se alegraron los ojos del Concurso de lo alto, y las lenguas de todas las cosas, visibles e invisibles, se desataron para alabar a Dios, el Señor Soberano, el Poderoso, el Magnánimo! ¡Dulce, en verdad, era aquel aroma celestial que difundía el almizcle de significados ocultos por todos los mundos!

**¶ 30** La ascensión de la Antigua Belleza a Su trono ocurrió en el momento mismo en que las gentes se disponían a ofrecer la oración de la tarde a Dios, el Todopoderoso, el Bellísimo. Incluso en esto hay señales para los que están bien seguros, pruebas para los que disciernen y alusiones para los que han sido dotados de perspicacia. La Belleza del Todomisericordioso permaneció en el Jardín de Riḍván doce días, durante los cuales las huestes del Concurso de lo alto, los ángeles predilectos de Dios y las almas de Sus Mensajeros giraron día y noche en torno al Tabernáculo de la grandeza y el Pabellón de inviolable santidad, resguardando y protegiendo al pueblo de Dios de las huestes del Maligno. ¡Bendito, pues, sea Dios, Quien puso de manifiesto esta incomparable, esta gloriosa posición!

**¶ 31** Durante cada momento de esos días, los moradores de los aposentos del Paraíso descendían de las alturas, portando cálices rebosantes con las aguas vivas de la revelación y copas repletas del vino selecto de la santidad, que ofrecían a los habitantes del pabellón de la gloria y a los moradores del tabernáculo de resplandeciente majestad. ¡Bendito, pues, sea Dios por esta exaltadísima, esta omnímoda gracia!

**¶ 32** Y cuando se cumplió el plazo fijado para la espera y se recibió el decreto de la partida, la Belleza del Todomisericordioso Se levantó y salió del Jardín de Riḍván cabalgando sobre el más fino corcel. ¡Bendito sea, pues, el Todoglorioso, Quien apareció en el mundo de la creación con una soberanía que trasciende los cielos y la tierra!

**¶ 33** Cuando Se alejaba, un llanto de tristeza se elevó del jardín, de sus árboles y hojas y frutos, y de los muros, el aire, el suelo y el pabellón, mientras los habitantes de los páramos y los desiertos, y aun las dunas mismas y el polvo de la tierra, se regocijaban por Su venida.

**¶ 34** Así Se estableció la Belleza del Todoglorioso sobre las excelsas alturas de la eternidad, pues Su mirada estaba fija en el decreto que el Dedo de Dios, el Más Exaltado, el Más Glorioso, había inscrito en la bendita y nívea Tabla. Y así te damos cuenta del día de Nuestra Manifestación y las circunstancias de Nuestro destierro debido a las maquinaciones de esas almas sediciosas que habían rechazado a Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Más Munífico, y Le habían atribuido copartícipes.

[^13.4]: El ángel que hará sonar la trompeta en el Día de la Resurrección.

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Él es el Manifiesto, el Oculto, el Todoglorioso, el Omnisciente, el Indulgente.

**¶ 1** ¡Oh Señor, mi Dios! Cada vez que intento desatar mi lengua para ensalzar las maravillosas expresiones de Tu trascendente unicidad, o abrir los labios para revelar las joyas místicas de Tu incomparable obra, con la cual me has inspirado, me veo impulsado a reconocer que todas las cosas cantan Tu alabanza y glorifican Tu recuerdo, un recuerdo que se ha extendido hasta tal punto en los cielos y en la tierra que todas las cosas proclaman, en su mismísima esencia, los maravillosos testimonios de Tu exaltada alabanza y evidencian las maravillosas señales de Tu trascendente unidad. Por lo cual, me siento avergonzado —al igual que todos los que Te mencionan— de acercarme a las sublimes alturas de Tu recuerdo, e incapaz —al igual que todos los que Te ensalzan— de ascender a las elevadas cumbres de Tu alabanza.

**¶ 2** ¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú! Tan sublimes son las maravillas de Tu generosidad para con Tus criaturas que has hecho que todas las cosas sirvan de señal para los atentos entre Tus siervos, y de advertencia para los negligentes entre Tu pueblo. ¡Tu gloria me da testimonio! Quienes están dotados de verdadero entendimiento no perciben en toda la creación nada que no sean las maravillosas muestras de Tu obra incomparable, ni observan otra cosa en el mundo del ser salvo las joyas ocultas de Tu soberanía todogloriosa.

**¶ 3** ¡Juro por Tu Gloria, oh mi Bienamado! Cuandoquiera que elevo la vista a los cielos y observo su excelencia, no reconozco otra cosa que las maravillosas alturas de Tu supremo poder y Tu autoridad soberana. Y cuandoquiera que vuelvo la mirada hacia Tu tierra y contemplo las potencialidades con que ha sido dotada, no percibo sino las señales incomparables de Tu naturaleza inmutable y de Tu constancia permanente. Y cuandoquiera que miro el mar y sus olas, oh mi Dios, pareciera que estoy oyendo el océano ondeante de Tu riqueza y poder. En el sol no distingo sino el magnífico esplendor de la luz de Tu bendita faz y presencia, y en el viento no percibo sino las inspiradoras brisas de Tu cercanía y reunión. En los árboles veo solo la revelación de los frutos de Tu sabiduría y conocimiento, y en sus hojas no leo sino las páginas de los libros que atesoran los misterios de todo lo que ha existido mediante Tu mandato o ha de existir mediante Tu poder.

**¶ 4** ¡Glorificado seas, por tanto, oh mi Dios! Al igual que todos cuantos gozan de cercanía a Ti, soy incapaz de estimar la menor de las señales de Tu creación, por cuanto has hecho que todas las cosas reflejen las manifestaciones de Tu obra y las revelaciones de Tu dominio soberano. Siendo tales los límites de la incapacidad y la pobreza que nos confinan a mí y a todas las cosas creadas, ¿cómo puede alma alguna aspirar a aproximarse a los portales del santuario de Tu conocimiento o abrigar la más mínima esperanza de llegar a la ciudad de Tu trascendente gloria? ¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú! Desde siempre has estado mucho más allá de la comprensión de Tus criaturas, pues semejante comprensión no es sino el producto de sus propias vanas fantasías, mientras que, en la realidad de Tu propia Esencia, Tú has permanecido muy por encima de ellos y de todo cuanto poseen, y más allá de la comprensión de todos los que están en el cielo y en la tierra. No hay otro Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Incomparable.

**¶ 5** Habiendo reconocido, oh mi Dios, con mi alma, mi lengua, mi esencia, y con mi ser interior y exterior, todas mis transgresiones, cuyo parecido no han visto jamás ojos mortales ni concebido mentes humanas, Te imploro que nos perdones a mí y a Tus amados por cualquier cosa que no hayamos cumplido de todas Tus leyes y preceptos. Atavíanos, pues, con el manto de Tu indulgencia, oh mi Dios, en este Día en que has asumido el trono de Tu gracia y merced, investido con toda la gloria de Tus nombres y atributos; Día en que el sol de Tu belleza ha aparecido en el horizonte de Tu grandeza y las señales de Tu gloriosa soberanía han sido otorgadas desde los tesoros de Tu gracia; Día en que las dulces fragancias de la reunión se han difundido entre todos los que están en Tu cielo y en Tu tierra, y la Palabra oculta ha resplandecido desde los depósitos de Tu protección y Tu poder.

**¶ 6** Atestiguo, oh mi Dios, que Tú has dispuesto que este Día no tenga igual entre todos los días de Tu mundo ni comparación con nada de todo lo que has generado mediante Tu potestad creativa. Este es ese Día primordial que has destacado entre todos los demás días y lo has ensalzado sobre todas las otras épocas y designado como el Rey de los Días para todos los pueblos, por cuanto en este Día manifestaste las muestras de Tu trascendente poder y las evidencias de Tu santa unidad. Has hecho que su brillo supere el esplendor del Sol, la Luna y las estrellas, y trascienda la luminosidad de toda luz sublime y gloriosa, radiante y resplandeciente. Es más, has iluminado este Día, oh mi Bienamado, con las luces mismas de Tu propio Ser inaccesible y con la gloria plena de Tu propia exaltada Esencia.

**¶ 7** Magnificado sea, pues, este Día en el que has revelado a todas las cosas las fulgurantes luces de Tu gloriosa unidad y has derramado sobre toda la creación el resplandor de Tu soberana y trascendente unicidad, Día en que has descorrido el velo que encubría el semblante de Tu belleza, has quemado, mediante Tu bondadoso favor, los sudarios de ociosas fantasías que cegaban los ojos de las gentes y has convocado a todos a participar de Tu cercanía y de la reunión contigo. Inmensamente glorificado sea este Día en que se han agitado los océanos de esplendor y gracia y han fluido los ríos de merced y justicia, Día en que Tu generosidad ha llegado a tal grado que toda lengua balbuceante ha celebrado Tu alabanza, todo ojo invidente ha alcanzado a ver las luces de Tu belleza y todo oído sordo ha logrado escuchar las gloriosas cadencias de la Paloma de Tu unicidad.

**¶ 8** En este Día los pobres han sido enriquecidos con las maravillas de Tu riqueza incomparable, los humillados han sido ensalzados por las múltiples revelaciones de Tu majestad y gloria, los pecadores han tomado del vino de Tu perdón, los enfermos han bebido de las aguas de Tu bondadosa curación, los desconsolados se han refugiado a la sombra del árbol de Tu esperanza y merced y los indigentes han alcanzado las orillas del mar de Tu gracia y favor.

**¶ 9** ¡Ciegos los ojos que, en este Día, no logren verte sentado en el trono de Tu soberanía, o que no atestiguen Tu indiscutible autoridad sobre todas las cosas que has creado como exponentes de Tus nombres y atributos! ¿Puede alguna de Tus señales y muestras, oh mi Dios, confundirse con las que corresponden a Tus criaturas? ¡No, por Tu gloria! Todo cuanto procede de Ti y de Tu presencia brilla con tanto esplendor como el sol meridiano en el cielo de Tu justicia, mientras que todo lo demás, aunque sea parte de los tesoros de Tu creación o de la quintaesencia de Tu obra, se desvanece en la nada absoluta. Y dado que no Te has asignado socio alguno, todo cuanto se manifiesta de Ti tampoco tiene par ni igual. Y si bien has derramado las luminosas luces de Tu gloriosa singularidad sobre todas las cosas creadas, y nada proviene de cosa alguna a menos que se manifieste de Ti y sea creada por orden Tuya, no obstante, aquello que aparece desde Tu propio Ser excede y supera a todo lo demás en Tus cielos y en Tu tierra, y así se revelan las señales de Tu gloriosa soberanía ante los ojos de los hombres y se cumple Tu testimonio ante toda la creación.

**¶ 10** Dado que Tu generosidad ha inundado todo el universo y las luces de Tu semblante han iluminado todas las cosas creadas, Te suplico por este Día, y por los corazones que has hecho depositarios de Tu conocimiento e inspiración, y erarios de Tu revelación y reconocimiento, que permitas que las señales de Tu indiscutible supremacía resplandezcan en el horizonte de Tu mandato, que las lluvias de Tu misericordia incomparable desciendan del cielo de Tu gracia y que aparezcan las señales de Tu liberación, por la acción de Tu Voluntad soberana. Puedan así Tus amigos ser rescatados de las garras de Tus enemigos, y Tus amados, librados de las manos de los descarriados de entre Tus siervos, para que Te ensalcen, oh Señor, con voces resonantes en los dominios celestiales de Tus nombres y Te adoren con todo su ser en el reino de Tus atributos. Y así se ensalce Tu Nombre, se establezca Tu testimonio, se vindique Tu prueba, se complete Tu favor, se cumpla Tu gracia, se promulguen Tus versículos y se expongan Tus señales, de tal manera que el mundo entero se llene con la luz de Tu semblante y todo dominio sea únicamente Tuyo. No hay otro Dios sino Tú, el Omnipotente, el Todopoderoso, el que todo lo domina, el Imponente.

**¶ 11** Te imploro además, oh mi Dios, por Tu nombre, por medio del cual el Ave del Trono celestial ha entonado las melodías de Tu trascendente unidad en el Dominio de lo invisible, y la Paloma de Tu Revelación ha cantado los himnos de Tu unicidad soberana en el Reino de la eternidad, y el Espíritu Santo ha magnificado Tu gloria sempiterna con maravillosos tonos, Te suplico que no prives a estos siervos de las suaves brisas de la mañana de Tu cercanía y presencia, ni permitas que estén alejados de las dulces fragancias del amanecer de la reunión contigo y del reconocimiento de Ti.

**¶ 12** Permite, oh mi Dios, que esta Festividad sea una fuente de bendiciones para ellos y para todos Tus amados. Provéeles, pues, con todo el bien que ordenaste en el cielo de Tu decreto y propósito y en las Tablas de Tu protección y Tu mandato. Vence, entonces, a sus enemigos en el transcurso de este año, oh mi Dios, mediante la fuerza de Tu ira y de Tu irresistible poder, y ordena para ellos, oh mi Dios, todo cuanto Te he pedido y todo cuanto he dejado sin pedir. Dótalos, pues, de tal constancia en Tu amor y en Tu Causa que nunca quebranten Tu Alianza ni violen Tu Testamento, a lo cual se comprometieron antes de la creación de los cielos y de la tierra. Hazlos victoriosos con los más sorprendentes medios que están ocultos en los tesoros de Tu poder y en los depósitos de Tu fuerza, y permíteles alcanzar, oh mi Dios, la Hora que les prometiste en Tu Resurrección más reciente, mediante la aparición de la Manifestación de Tu gloriosísimo Ser; pues este es, ciertamente, el objetivo mismo de su existencia y de la existencia de todas las cosas, la causa de su creación y de la creación de todas las cosas. Haz, entonces, oh mi Dios, que se sometan a Tu voluntad en toda condición. Verdaderamente, Tú eres el Señor de gracia y munificencia, de dádivas interminables y de soberanía ilimitada. Y Tú eres, ciertamente, el Exaltadísimo, el Todopoderoso, el Más Generoso.

**¶ 13** Te pido además, oh mi Dios, por todos los Exponentes de Tus nombres y todos los Reveladores de Tus atributos, que no cuentes a estos siervos Tuyos entre aquellos que observan externamente las Festividades asociadas a la venida de Tu Manifestación, que honran y glorifican estos días conforme a sus medios y capacidades y que, no obstante, permanecen separados como por un velo de Aquel que, mediante Su mandato y decreto, es el Autor de estas celebraciones y de todo lo demás, ya que así todas sus obras serán en vano, aunque ellos no lo perciban.

**¶ 14** Te imploro, oh mi Dios, por la aparición de Aquel a Quien has manifestado en estos días mediante Tu Nombre «el Invocado», y por Su belleza, y Su majestad, y las aflicciones que se Le han hecho padecer, y Sus divinas fragancias, y Sus dulces acentos, y Su grandeza, y Su poder, que hagas que los ojos de Tus amados se libren de los velos de la ignorancia y la ceguera, y de las sombrías nieblas de la duda y la mezquindad. Acaso fijen la mirada en el Árbol de Tu Revelación y en aquello que aparece en las maravillosas hojas de Tu antigua eternidad y los preciosos frutos de Tu santa unidad, se deleiten en ellos y en lo que contienen de Tus dones ocultos y Tu conocimiento encubierto, y se libren del apego a todo lo demás. Esto, en verdad, no es sino gracia perfecta y bendición pura, y su propia esencia, origen y última morada, pues dentro del alcance de Tu conocimiento no hay nada más elevado que esta gracia ni nada más dulce que esta bendición. Tú, ciertamente, eres el Rey, el Omnisciente, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Conocedor, el Sapientísimo.

### 12 - Húr-i-‘Ujáb (Tabla de la Maravillosa Doncella)

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**¶ 1** La sagrada Belleza resplandeció desde detrás del velo —¡qué cosa más prodigiosa, qué prodigiosa de veras!—

**¶ 2** Y mirad: la llama del éxtasis hizo desfallecer a todas las almas. ¡Qué prodigioso es esto, qué prodigioso de veras!

**¶ 3** Se elevaron y remontaron el vuelo hacia el pabellón bendito, junto al trono del dosel celestial. ¡Qué prodigioso misterio, qué prodigioso de veras!

**¶ 4** Di: La Doncella de la Eternidad retiró el velo de Su rostro —¡exaltada sea, en verdad, Su prodigiosa belleza!—

**¶ 5** Y derramó sus luminosos rayos sobre la tierra y el cielo. ¡Qué luz más prodigiosa, qué prodigiosa de veras!

**¶ 6** Lanzó un destello de mirada, penetrante cual estrella fugaz —¡qué prodigiosa mirada la Suya, qué prodigiosa de veras!—

**¶ 7** Una mirada que consumía en sus llamas todo nombre y todo título. ¡Qué prodigiosa hazaña, qué prodigiosa de veras!

**¶ 8** Volvió la vista hacia los moradores del dominio del polvo —¡qué prodigiosa vista la Suya, qué prodigiosa de veras!—

**¶ 9** Y entonces se estremeció y falleció la creación entera. ¡Qué muerte más asombrosa, qué asombrosa de veras!

**¶ 10** Dejó, luego, caer un bucle azabache, un ornamento del espíritu en la tenebrosa noche —¡qué imagen más prodigiosa, qué prodigiosa de veras!—

**¶ 11** Del que se percibían las perfumadas brisas del espíritu. ¡Qué prodigiosa fragancia, qué prodigiosa de veras!

**¶ 12** En la mano derecha portaba el vino rubí, y en la izquierda, una porción de finísimos manjares. ¡Qué merced más prodigiosa, qué prodigiosa de veras!

**¶ 13** Con manos teñidas de carmesí por la sangre de Sus fervientes amantes —¡qué prodigioso es esto, qué prodigioso de veras!—

**¶ 14** Escanció en cálices y copas el vino de la vida. ¡Qué sorbo más prodigioso, qué prodigioso de veras!

**¶ 15** Con arpa y laúd cantaba loores a Su Bienamado —¡qué canto más prodigioso, qué prodigioso de veras!—

**¶ 16** Con lo cual los corazones se derritieron en llamas abrasadoras. ¡Qué amor más prodigioso, qué prodigioso de veras!

**¶ 17** De Su belleza sustentadora otorgó una infinita porción —¡qué prodigiosa porción, qué prodigiosa de veras!—

**¶ 18** Y con Su espada de encanto hirió el cuello de Sus amantes. ¡Qué golpe más prodigioso, qué prodigioso de veras!

**¶ 19** En cuanto sonrió, destellaron Sus dientes perlados. ¡Qué perlas más prodigiosas, qué prodigiosas de veras!

**¶ 20** Entonces gimieron y lloraron los corazones de los que saben —¡qué piedad más prodigiosa, qué prodigiosa de veras!—

**¶ 21** Mas quienes dudan y se envanecen negaron Su verdad —¡qué negación más asombrosa, qué asombrosa de veras!—

**¶ 22** Y, al oír esto, Se encaminó apesadumbrada a Su morada. ¡Qué asombroso pesar el Suyo, qué asombroso de veras!

**¶ 23** Retornó al lugar del que venía. ¡Qué airosa caminaba! ¡Qué decreto más asombroso, qué asombroso de veras!

**¶ 24** Lanzó un grito de angustia que todo lo redujo a polvo —¡qué asombrosa pena la Suya, qué asombrosa de veras!—

**¶ 25** Y de Sus labios brotaron estas palabras de aviso y reproche —¡qué efusión más asombrosa, qué asombrosa de veras!—

**¶ 26** «¿Por qué Me negáis, oh gentes del Libro?». ¡Qué asombroso es esto, qué asombroso de veras!

**¶ 27** «¿Pretendéis ser los guiados y los amados del Señor?». ¡Por Dios! ¡Qué mentira más asombrosa, qué asombrosa de veras!

**¶ 28** «¡Oh amigos míos!», dijo, «no volveremos de nuevo» —¡qué retorno más prodigioso, qué prodigioso de veras!—

**¶ 29** «Sino que ocultaremos los secretos de Dios en Sus Libros y Escrituras», tal como ha ordenado el Munífico y el Poderoso de veras.

**¶ 30** «Y no Me hallaréis hasta que aparezca el Prometido en el Día del Juicio». ¡Por Mi vida! ¡Qué humillación más asombrosa, qué asombrosa de veras!

### 13

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=16>

Él es el Santísimo, el Gloriosísimo.

**¶ 1** ¡Alabado seas, oh Señor nuestro, el Más Misericordioso! Este es uno de los días de la festividad que has denominado Riḍván, festividad en la que has manifestado Tu soberanía sobre todos los que están en Tus cielos y en Tu tierra —pese a que las gentes se han dispuesto a dañarte y a extinguir Tu luz— y en la que el Astro de Tu unicidad ha derramado su luz desde el oriente de Tu Casa sobre todas las cosas visibles e invisibles.

**¶ 2** Te suplico, oh mi Dios, por este Día y por Aquel a Quien has hecho que sea el Punto de Amanecer de Tu revelación y el Alba de Tu inspiración, que destines para Tus amados el bien de este mundo y del venidero, y los cuentes entre aquellos a quienes nada puede distraerlos de Tu conmemoración y alabanza. Fortalece, pues, sus corazones de tal modo que jamás los desaliente el predominio de quienes no han creído en Ti ni en Tus señales.

**¶ 3** ¡Oh Señor! Ilumina sus ojos con la luz de Tu conocimiento, y sus corazones, con el esplendor de Tu semblante. Enlaza, pues, sus almas y sus espíritus, para que mediante su unidad todos los habitantes de Tu dominio se unan.

**¶ 4** Poderoso eres Tú sobre todos los que están en los reinos de Tu revelación y Tu creación. Tú eres, verdaderamente, el Omnipotente, el Munífico. ¡Alabado seas, oh Señor de los mundos!

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¡En el nombre de Dios, el Todopoderoso, el Munificente!

**¶ 1** ¡Glorificado eres, oh mi Dios! Te suplico por este Día, y por Aquel en Quien se han manifestado Tu soberanía y Tu majestad y Tu fuerza, y por las lágrimas que han derramado Tus fervientes amantes en su lejanía y separación de Ti, y por el fuego que ha consumido los corazones de quienes ansían contemplar Tu belleza, que hagas descender sobre nosotros en este Día aquello que corresponda a Tu belleza y sea digno de Tu gracia y Tu generosidad.

**¶ 2** ¡Oh Señor! No somos más que pobres criaturas que se han desprendido de todo salvo de Ti, han vuelto el rostro hacia los tesoros de Tu riqueza y han huido de la lejanía con la esperanza de acercarse a Ti. Haz descender, pues, sobre nosotros, desde el cielo de Tu Voluntad, lo que nos purifique del mundo y de todo lo que le pertenece, y atavíanos con la vestidura que has destinado para nosotros mediante Tu gracia y favor.

**¶ 3** Te pido, además, oh mi Dios, por Tu Nombre, que has hecho que sea el arca de Tu conocimiento, el depositario de Tu revelación y el manantial de Tu inspiración, Nombre a través del cual has separado y unido a los fieles y a los infieles, que nos atavíes en este Día con la vestidura de Tu guía y el manto de Tu favor. Permítenos, pues, promover Tu Causa, ayudar a Tu Fe y proclamar Tu Nombre ante todos cuantos están en Tu cielo y en Tu tierra, para que todos los países se llenen con las maravillas de Tu conmemoración y todos los rostros se iluminen con la luz de Tu semblante.

**¶ 4** ¡Oh Señor! Damos testimonio de que Tú eres Dios y que no hay otro Dios sino Tú. Damos fe de que desde siempre has ocupado una posición tan trascendente que elude la comprensión de incluso aquellos que Te han reconocido, y que permanecerás por siempre en alturas de gloria tan inaccesibles que las aves de los corazones de Tus siervos devotos jamás podrán volar hasta el empíreo de Tu conocimiento.

**¶ 5** ¡Oh Señor! Todas las cosas dan testimonio de Tu unidad, y todo cuanto se considere existente, ya sea visible o invisible, atestigua Tu unicidad. Tú, ciertamente, has elevado Tu Ser más allá del conocimiento de todo salvo de Ti, y has ensalzado Tu Esencia por encima de la mención de todo lo demás. Todas las palabras y significados que han sido creados en el reino de la existencia vuelven, finalmente, a esa Palabra que ha fluido de la pluma de Tu Mandamiento y los dedos de Tu Decreto. Todo ser grandioso es como nada ante las evidencias de Tu grandeza, y todo ser poderoso es como algo olvidado frente a las revelaciones de Tu poder trascendente.

**¶ 6** ¡Oh Señor! Tú ves a Tus amados rodeados por los obradores de iniquidad. Te suplico, por aquel nombre Tuyo que encendió el fuego de Tu ira e hizo arder las llamas de Tu cólera, que Te ocupes de aquellos que han oprimido a Tus amados. Haz descender sobre nosotros todo lo que hemos suplicado de las maravillas de Tu gracia y favor, y no permitas que se nos impida volvernos hacia Ti y acercarnos al santuario de Tu trascendente unicidad. Tú eres, en verdad, aquel Ser omnipotente de Cuyo poder han dado testimonio, desde la eternidad, la totalidad de los átomos de la tierra, y Cuya majestad siempre atestiguarán todas las cosas creadas. Tú eres, en verdad, el Señor del poder y la grandeza, y el Gobernante de la tierra y del cielo. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Gloriosísimo, Cuya ayuda todos imploran.

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**¶ 1** ¡Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto has iluminado todas las cosas creadas con el resplandor de todos Tus nombres, oh Tú que eres el Señor de la gloria, la majestad y la grandeza, y de la fuerza, el poder y las bendiciones! Este es el Día en que Aquel que es el Portavoz de Dios, el Poseedor de todo, el Inaccesible, el Altísimo, ha clamado desde el dominio de la eternidad, diciendo: «¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Exaltadísimo, el Más Glorioso!».

**¶ 2** ¡Loado sea Tu nombre, oh Tú que haces que soplen los vientos y que rompa el día, que revelas los versículos y expones las pruebas! Todas las cosas proclaman que Tú eres Dios y que no hay otro Dios sino Tú, el Soberano, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Más Grande. Magnificado sea Tu nombre, oh Tú que eres el Hacedor de los cielos y el Creador de todos los nombres, que irradias Tu esplendor sobre todas las cosas mediante el poder de Tu Más Grande Nombre. Este es, en verdad, el nombre que ha hecho arrullar a la Paloma Mística en la rama celestial mientras proclama: «¡Todo dominio Le pertenece eternamente a Dios, nuestro Señor, el Más Misericordioso!».

**¶ 3** ¡Glorificado seas, oh Rey de la eternidad, Gobernante de las naciones y Vivificador de todo hueso enmohecido! Toda alabanza sea para Ti, alabanza que ninguna lengua terrenal podrá jamás elevar debidamente, alabanza mediante la cual las efusiones de Tu gracia han sido derramadas sobre todas las cosas creadas y la luz de Tu semblante ha iluminado a todos cuantos están en el cielo y en la tierra. Toda alabanza sea para Ti, alabanza que ha desatado la lengua de toda persona balbuceante para poder ensalzarte, que ha acercado a toda alma distante a la sede de Tu grandioso trono, que ha guiado a todo sediento a las aguas vivas de Tu bondad y los mansos arroyos de Tu favor. Toda alabanza sea para Ti, alabanza mediante la cual el perfume del manto de Tu misericordia ha envuelto a todos cuantos están en el cielo y en la tierra, y el dulce aroma de las rosas de Tu Paraíso se ha esparcido entre los habitantes de las ciudades de la eternidad, y se ha hecho que todo nombre ensalce Tu conmemoración y Tu gloria. Toda alabanza sea para Ti, alabanza que ha dotado de tal constancia a los corazones de Tus amados que ningún velo terrenal puede impedirles que fijen la mirada en el horizonte de Tus dádivas, ni el predominio de los opresores puede impedirles que vean la maravillosa luz de Tu semblante. Toda alabanza sea para Ti, alabanza que ha borrado de los corazones de Tus siervos la mención de otra cosa que no seas Tú y les ha ayudado a enseñar Tu Causa y a magnificar Tu recuerdo en todas las regiones.

**¶ 4** Te suplico, oh mi Dios, por Tus muy excelentes nombres y Tus exaltadísimos atributos, y por aquellos que se han remontado al empíreo de Tu proximidad y complacencia y han alzado el vuelo hacia el Amanecer de Tu nombre, el Todomisericordioso, en las alas de la confianza y el desprendimiento, y por la sangre derramada por Tu causa y los suspiros exhalados por amor a Ti, que aceptes en este Día todas las obras que hemos realizado en Tu camino.

**¶ 5** Este es el Día en que el Todomisericordioso difundió el resplandor de Su luz sobre todos los nombres. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 6** Este es el Día en que Aquel que es el Oculto y el Invisible ha aparecido ante los ojos de toda la creación. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 7** Este es el Día en que ha sido destrozado el Mayor Ídolo. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 8** Este es el Día en que el Señor de la Misericordia Se ha revelado a toda la creación. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 9** Este es el Día en que el Faraón se ha ahogado y Moisés ha contemplado a Aquel que es la Belleza del Señor Todoglorioso. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 10** Este es el Día en que han sido derribados los dioses de la vana fantasía mediante el poder de nuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnisciente. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 11** Este es el Día en que se han manifestado las olas del Más Grande Océano en el Escenario de trascendente gloria. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 12** Este es el Día en que todas las cosas creadas fueron convocadas a la presencia de su Señor, el Inaccesible, el Altísimo. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

**¶ 13** Este es el Día en que todas las cosas han dado testimonio de lo que la Lengua del Poder ha testificado ante el Divino Árbol del Loto. ¡Toda gloria sea para aquello que Dios nos ha conferido!

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¡En el nombre de Dios, Quien ha derramado Su resplandor sobre toda la creación!

**¶ 1** ¡Oh moradores de la tierra y el cielo! Prestad oído al testimonio de Dios que procede de los labios de vuestro Señor, el Todoglorioso. En verdad, Él ha atestiguado en Sí mismo y por Sí mismo, antes de que se erigiera el cielo de Su Causa y se congregaran las nubes de Su Decreto, que no hay otro Dios sino Él, y que Aquel que ha aparecido es ese Más Grande Nombre mediante el cual se ha establecido Su antigua prueba y Su testimonio ante todos cuantos están en los cielos y en la tierra.

**¶ 2** Verdaderamente, Dios ha atestiguado en Sí mismo y por Sí mismo, y en Su mismísima Esencia, que no hay otro Dios más que Él, y que Aquel que ha venido mediante el poder de la verdad es la Manifestación de Sus muy excelentes nombres y el Punto de Amanecer de Sus exaltadísimos atributos. A través de Él se oyó la voz de la Mañana mística desde el horizonte de la eternidad y el Más Grande Espíritu proclamó ante el Divino Árbol del Loto: «Este es, en verdad, Quien ha sido designado en las Ciudades de los Nombres y mencionado en la Tablas reveladas desde el empíreo de la Voluntad de vuestro Señor, el Gobernante de la tierra y del cielo. Él es, en verdad, el mayor Instrumento entre las naciones, Quien ha venido a regenerar el mundo entero».

**¶ 3** Verdaderamente, Dios ha atestiguado en Sí mismo y por Sí mismo, y antes de la creación del mundo y la manifestación de Sus nombres y atributos, que no hay otro Dios sino Él, y que Aquel que ha venido sobre las nubes del decreto divino es el Representante de Dios en medio de vosotros y el Revelador de Su Esencia entre vosotros.

**¶ 4** Ciertamente, en este momento y desde Su dominio, vemos a todos los pobladores de la tierra y del cielo y los convocamos a la presencia de esta Belleza que ha reconfortado los ojos de los moradores del Paraíso y de los habitantes del tabernáculo de la santidad, quienes han fijado la mirada en este Escenario de refulgente gloria y a quienes los velos de las limitaciones humanas no han logrado impedir que contemplen el semblante de Dios, el Todopoderoso, el Más Maravilloso. Él es Quien proclama en el interior de todas las cosas: «Ciertamente, Yo soy vuestro Señor, el Misericordioso, el Compasivo. Desde tiempo inmemorial era un Tesoro escondido en una realidad desconocida para todos excepto Mi propio Ser, el Omnisciente, el Informado de todo. Desechad cuanto poseéis y remontaos en alas del desprendimiento hacia este empíreo en el que soplan las brisas de la misericordia de vuestro Señor, Quien siempre perdona, el Más Generoso».

**¶ 5** ¡Por Mi vida! Ha llegado el Día que desde toda la eternidad estaba oculto en los tesoros del poderío de vuestro Señor. Regocijaos en este bendito, este glorioso y sublime Día. Pues Él es Mi propia Aparición en medio de vosotros, y quien haga la menor distinción entre Él y Yo se ha desviado lejos del recto sendero de la verdad. Él es Quien ha hecho que la Paloma Mística arrulle en las ramas del Árbol de la gloria, mientras dice: «¡Por el único Dios verdadero! ¡Ha llegado el Más Amado de los mundos!».

**¶ 6** ¡Glorificado eres, oh Señor mi Dios! ¿Acaso puede alguien agradecerte debidamente esas bendiciones que has hecho descender del cielo de Tu unicidad y el firmamento de Tu Voluntad, bendiciones que has reservado para el pueblo de Bahá en el dominio de la creación? ¡No, por Tu poder, oh Amado de los mundos y único Deseo de quienes Te han reconocido! Si dotases a todas las criaturas de la tierra y del cielo con una miríada de lenguas —tantas como el número de átomos del universo— y si Te ofrecieran gracias, tanto tiempo como durase Tu reino y Tu dominio, por las dádivas que has conferido a Tus amados en este Día, Día en que Te has revelado a Ti mismo en Tu propia Esencia y mismísimo Ser a los moradores de la tierra y del cielo, y en Tu Belleza, a los habitantes de las ciudades de la eternidad, y mediante Tus Nombres, a quienes están sumergidos en los ondeantes océanos de la grandeza, aun así, su agradecimiento se reduciría a la nada ante aquello que Tú les has conferido mediante Tu gracia y bondad.

**¶ 7** No sé, oh mi Dios, cuál de Tus dones ensalzar en este Día, Día que has constituido en el origen de todos Tus días y el punto de amanecer de donde han emanado los rayos de la luz de Tu Esencia y los esplendores de la gloria de Tu semblante. ¿He de alabar el banquete celestial que has enviado en este Día para el pueblo de Bahá, a quienes has escogido para Tu favor de entre los habitantes de la tierra y del cielo? Es, en verdad, un manjar presentado en la bandeja de Tus palabras, en cada letra de las cuales amanece una miríada de soles de divina sabiduría y expresión, y resplandecen las luces de la autoridad y la exposición. Es, en verdad, un manjar cuya sustancia son esos significados interiores que desde siempre habían estado ocultos en Tus tesoros inviolables y encubiertos bajo los tabernáculos de Tu gloria. ¿O he de ensalzar, oh mi Dios, Tu aparición en este Día desde el punto de amanecer de Tu Esencia; o Tu establecimiento sobre el trono de Tu nombre, el Munificente, ante la mirada de todos los hombres; o Tu proclamación a todas las cosas visibles e invisibles mediante la Lengua de la fuerza y el poder? ¡Por Mí mismo, el Verdadero! Ha sido revelado el Secreto Oculto y el Misterio Atesorado. Quien Me busque, Me verá.

**¶ 8** ¡Juro por Tu Gloria, oh Generador de nombres y Creador de la tierra y del cielo! Las lenguas de Tus criaturas son incapaces de agradecerte los favores que les has concedido en este Día, Día desde el cual has hecho que procedan todos Tus días. Este es el Día en que has convocado a los favorecidos a la Aurora de Tu cercanía, y a los sinceros, al Punto de Amanecer de la luz de Tu semblante. Este es el Día en el que cada Profeta, de acuerdo con lo que concertaste con Él, había de anunciar a todos la venida de Aquel que Se manifestaría en él con Tu fuerza soberana y Tu poder celestial.

**¶ 9** Este es el Día en que Muḥammad, el Apóstol de Dios, exclamó desde el corazón mismo del Paraíso: «¡Pueblos de la tierra! ¡Juro por Dios! ¡Ha llegado el Bienamado de los mundos y el Deseo de todo corazón comprensivo! Él es, en verdad, Aquel Cuya voz escuché en Mi Viaje Nocturno, pero Cuya belleza no habría de contemplar hasta que los días llegaran a su consumación en este Día, Día que es el ornamento de todos los días de Dios, el Señor Soberano, el Todopoderoso, el Más Loado. Este es el Día en que el gobierno de Su gracia y de Su omnímoda misericordia se ha establecido tan universalmente que ha abarcado a todas las almas, pues Él ha convocado a todos a Su presencia y ha derramado sobre todas las cosas el esplendor de Su gloriosa y luminosa belleza».

**¶ 10** Este es el Día en que el Espíritu[^19.5] proclamó desde el mismísimo corazón del cielo: «¡Oh concurso de la creación! Ha aparecido Aquel que es el supremo Gobernante de todos. Se ha cumplido lo relativo al Reino de Mi Señor. Ha venido Aquel que es el Amado de Mi corazón y el Auxiliador de Mi Causa. Seguidle, y no seáis de los que se han desviado. Este es el Día en que han sido rasgados todos los velos y ha aparecido vuestro Señor, el Todopoderoso, el Más Munífico, y con Su aparición ha cumplido todo cuanto fue prometido en el pasado. ¡Acudid presurosos, pues, a esta resplandeciente, esta muy luminosa Belleza!

**¶ 11** ¡Oh sacerdotes! Decid a Nuestros siervos que no hagan tañer las campanas salvo en Su nombre, el Todoglorioso, el Altísimo. Este es el Día en que los muy sedientos han llegado al arroyo de la vida eterna y las almas anhelantes han contemplado la Visión del Todomisericordioso. Este es el Día en que los humildes han sido ensalzados, los pobres han sido enriquecidos, los enfermos han sido sanados, los sordos han podido oír Su melodía y a los ciegos se les ha devuelto la vista. Ofreced gracias, entonces, y no seáis de los que asignan socios a Dios. El Reino de Dios gira, en verdad, en torno a Él. Por Él adorné la cruz con Mi cuerpo, y luego resucité de entre los muertos para perfeccionar Su recuerdo en medio de los hombres.

**¶ 12** ¡Oh pueblo del Evangelio! Guardaos de dirigir vuestras oraciones a Mí cuando os habéis apartado de Mi gloriosísimo Padre, Quien con Su amor transformó en luz el fuego de Abraham. Quien espere a otro ahora que Él ya ha aparecido está realmente en un grave error. Corred, pues, hacia el río de la misericordia de vuestro Señor, el Todomisericordioso, y tened cuidado, no sea que os privéis de sus mansas aguas. En verdad, os hemos criado para este Día. Leed el Libro para percibir el significado de Mis palabras en Mis días. En verdad, Yo Me revelé en aras de Su Causa y vine a vosotros solo para anunciar el Reino de Dios, vuestro Señor y el Señor de los mundos. Aquello que se hallaba oculto se ha revelado ahora y lo que estaba encubierto ha salido ahora a la luz. Levantaos para dar la bienvenida a este Día, Día en que las puertas del cielo se han abierto de par en par, y las nubes de la eternidad han dejado caer su lluvia, y el Ruiseñor de Su Causa ha entonado su melodía en las ramas del Divino Árbol del Loto, y los corazones del Concurso de lo alto se han sobrecogido de anhelo en el altísimo Paraíso, y las Doncellas del Cielo se han dirigido presurosas desde sus aposentos celestiales hacia Su grandioso Trono. Desechad todo cuanto poseéis y asíos a lo que os ha sido ordenado por esta Antigua Belleza.

**¶ 13** ¡Oh congregación de teólogos! Detened vuestras plumas, pues ha hablado la Pluma de la Gloria. Dejad de lado vuestros libros, pues ha aparecido el Libro que abarca todo cuanto se ha dicho en otro tiempo y que es suficiente para todos los habitantes de la tierra. Elevaos por encima del horizonte de la certeza en el nombre de vuestro Señor, el Todomisericordioso, y desgarrad los velos que se han interpuesto entre vosotros y el Señor de toda la creación».

**¶ 14** «Así os lo ordena el Espíritu, Quien ofrendó Su vida para que fuese vivificado el mundo y pudiese aparecer el Deseo de todos los corazones. Y Él, ciertamente, ha aparecido mediante el poder de la verdad. Seguidle, y no os aferréis a cuanto poseáis de las proclamaciones de tiempos pasados. Pues ha sonado el toque de trompeta, y he aquí que la tierra de las vanas fantasías se ha partido en dos; y la Lengua de Grandeza ha hablado desde el pabellón de gloria, diciendo: ¡El Reino en este Día es de Dios, Quien todo lo posee, el Poderoso, el Exaltadísimo, el Más Grande! Los muertos han resucitado y las almas se han reunido, y aun así os vemos enterrados en los sepulcros de la desidia y el deseo. ¡Temed a Dios, oh pueblo! Levantaos de entre los muertos y volved el rostro hacia el Punto de amanecer de Su gracia que brilla en este horizonte resplandeciente. En verdad, Yo espero Su mandato para descender al mundo, con Su venia, tal como ascendí de él. Verdaderamente, Él tiene el poder de ordenar cuanto desee.

**¶ 15** ¡Oh seguidores del Evangelio! ¿Buscáis Jerusalén, cuando ha venido Aquel que construyó allí la Casa de Dios con una mera indicación de Su voluntad? ¡Qué lejos os habéis extraviado por los senderos del error! Sin duda, no se aceptará ninguna obra en este Día a menos que se lleve a cabo con Su venia, y no ascenderá a Dios la invocación de ningún alma a menos que se exprese por amor a Él. Así se ha cumplido el decreto y se ha establecido el mandato de Aquel que es el Todopoderoso, el Omnisciente».

**¶ 16** Este es el Día en que Moisés elevó la voz desde el Sinaí de Nuestro nombre, el Todopoderoso, diciendo: «¡Oh pueblo! ¡Ciertamente, ha llegado el Día! Él es Aquel por Cuya separación lloré amargamente en el desierto del anhelo, y por Cuyo amor me lamenté en los yermos del amor ferviente. Y cuando me proponía entrar en el santuario de Su cercanía y contemplar Su belleza, Él Me detuvo mediante la fuerza de Su potestad soberana y Me privó del anhelo de Mi corazón. Entonces se dirigió a Mí, diciendo: “¡Nunca Me presenciarás!” y Me hizo regresar a los esplendores de las luces de Su grandioso Trono. Entonces me consumió un anhelo tan grande que ni yo lo puedo describir ni los corazones de los verdaderos creyentes lo pueden oír. Pero he aquí que ha aparecido ahora con el poder de la verdad y os ha desvelado Su belleza. En todo momento proclama: “¡Oh concurso de la creación, mirad y Me veréis!” ¡Juro por Dios! Esta es la Palabra que ha procedido de los labios de la Voluntad de vuestro Señor, el Todomisericordioso. Os incumbe ofrendar vuestra alma por Él, si sois de quienes juzgan con equidad. Así os he informado, oh pueblo, acerca de Aquel Cuya lejanía ha herido Mi corazón y Quien Me ha hecho beber de la copa de la separación. Reconocedle y no seáis de los negligentes. ¡Benditos vuestros ojos por haber visto, y vuestros oídos, por haber escuchado! ¡Y ay de quienes se han privado de esta resplandeciente Visión!».

**¶ 17** Este es el Día en que el Punto del Bayán[^19.6] proclamó desde el corazón mismo del Paraíso: «¡Oh pueblo! Este es Aquel en Cuyo camino he ofrendado Mi vida. Este es Aquel por Quien Me revelé y de Cuya presencia os traje las más gozosas nuevas. Tened cuidado, no sea que neguéis a Aquel de no ser por Quien nunca habría amanecido el Sol del Bayán ni se habrían revelado los versículos del Todomisericordioso. ¡Juro por Dios! Él es Quien hizo que despuntara la mañana del significado interior y del esclarecimiento, y que se abrieran las puertas de la reunión divina ante todos los pueblos de la tierra. Por Su Nombre se han adornado las ciudades de los nombres; con Su recuerdo se han inflamado los corazones de los elegidos. Tened cuidado, no sea que actuéis con Él como hicisteis conmigo. Atestiguo que Yo no era sino un heraldo de Su Revelación para todos los que están en los cielos y en la tierra, y que supedité el Bayán a Su aprobación y beneplácito. ¡Juro por Dios! Por Su amor, aparecí entre vosotros y Me asocié con vosotros. Si no fuera por Él, de seguro no habría revelado palabra ni versículo alguno. Asíos al borde del manto de Su misericordia y aferraos firmemente de la cuerda de Su amor. Este es el Día en que cada átomo proclama: “¡Por el Poseedor de todos los nombres y atributos! ¡Verdaderamente, ya ha venido Aquel que invocan todos los que están en los cielos!”».

**¶ 18** Alabado seas, oh mi Dios, por haber adornado el preámbulo del libro de la eternidad con este luminosísimo Día, Día en que derramaste sobre todo lo creado el esplendor de Tus muy excelentes nombres y Tus exaltadísimos atributos. Este es, en verdad, un Día en que has dispuesto que cada uno de Tus nombres sea dotado con las potencialidades de todos Tus nombres. Bienaventurados sean, pues, quienes se han vuelto hacia Ti, han alcanzado Tu presencia y han escuchado Tu llamado.

**¶ 19** ¡Oh Señor, mi Dios! Te suplico por este Día y por Tu muy consumado Nombre, mediante el cual se ha agitado el Más Grande Océano, que protejas al pueblo de Bahá contra quienes no han creído en Tus poderosas señales. Haz de ellos pues, oh mi Dios, los exponentes de Tu supremacía y Tu poder, para que se dispongan a glorificarte y celebrar Tu alabanza en medio de Tus siervos, de tal manera que no los separen de Ti ni los velos de las gentes de la tierra, ni sus insinuaciones, ni el ataque de aquellos que se han dispuesto a apagar Tu luz. ¡Oh Dios! No los prives de las suaves brisas que soplan en este Día, Día en que cada átomo proclama: «Verdaderamente, Tú eres Dios; no hay Dios sino Tú». ¡Oh Señor! Adórnalos con el ornamento de la constancia y la certeza, y haz que sean paladines de Tu Causa en medio de toda la creación.

**¶ 20** ¡Oh mi Dios y el Dios de todos los mundos! ¡Oh mi deseo y el deseo de todo corazón comprensivo! Te imploro, por Aquel que ha hecho aparecer el sol de Tu revelación e inspiración, que destines para las gentes de este Día aquello que has destinado para los elegidos de entre Tus siervos. Haz, pues, que desciendan sobre ellos efusiones tan generosas de Tu gracia como nadie las haya obtenido anteriormente, y que circulen alrededor de la corte de Tu proximidad y el santuario de Tu presencia. Inspíralos, entonces, en Tu Causa con aquello que enciende los corazones y las almas. Haz que cada uno de ellos sea como una lámpara de Tu recuerdo para aquellos de Tus siervos a quienes el ego y la pasión les han impedido reconocer a la Manifestación de Tu Esencia y el Punto de Amanecer de Tus signos.

**¶ 21** ¡Oh Señor! Tú eres Aquel de Cuya potestad y soberanía ha dado testimonio cada uno de los poderosos, y Cuya majestad y gracia ha reconocido cada uno de los grandes. Concede, pues, a Tus amados lo que es propio de este Día, Día que has instituido en un luminoso ornamento en la frente de todos Tus días y has hecho brillar sobre el horizonte de la eternidad. Has descender, pues, sobre ellos, desde las nubes de Tu unicidad y el cielo de Tu gracia, aquello que les permita prescindir de todo salvo de Ti.

**¶ 22** ¡Oh Señor! De las manos de Tu misericordia, dales de beber un sorbo de ese río de vida sempiterna que mana de la diestra de Tu Trono, y ayúdales a atenerse a lo que has revelado en Tu perspicuo Libro. Ciertamente, Tú ordenas lo que Te place. No hay Dios sino Tú, el Exaltadísimo, el Supremo Protector, el que todo lo domina, el Todopoderoso, el Munífico.

[^19.5]: Jesús.
[^19.6]: El Báb

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¡En el nombre de Dios, el Todopoderoso, el Libre!

**¶ 1** Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto has reunido a Tus amados para celebrar Tu Más Grande Festividad, en la que derramaste el esplendor de Tus excelentísimos nombres sobre todos cuantos están en el cielo y en la tierra, Festividad en la que el Sol de la verdad ha brillado con resplandor sobre el horizonte de Tu voluntad y el Antiguo Rey ha ascendido al trono de Tu misericordia.

**¶ 2** Este es el noveno día de Riḍván, oh mi Dios, y en este día uno de Tus amados, como muestra de su amor a Tu Belleza y por el fervor de su devoción a Ti, ha invitado a Quien es la Manifestación de Tu Ser y la Aurora de Tu gloria a abandonar Su cámara en la prisión para dirigirse a otra. Allí ha desplegado ante Ti aquellos regalos Tuyos que ha podido ofrecer, pese a que la gente había saqueado todas sus posesiones y las posesiones de otros de Tus amados. Oh Señor, ya que los has reunido en torno a Ti y les has ayudado a alcanzar esta gracia suprema, dótalos de constancia en Tu Causa y une sus corazones de tal manera que no surjan diferencias entre ellos. Haz posible, pues, que guíen a todas las gentes hacia este Luminar, cuyo semejante jamás ha contemplado el ojo de la creación y que luce incomparable en los dominios de lo visible y lo invisible.

**¶ 3** Tú bien sabes, oh Señor, que el deseo de cuantos circulan a Tu alrededor ha sido recibirte durante los días de Riḍván. A algunos, de acuerdo con sus medios, se les ha permitido alcanzar este honor, en tanto que otros, debido a su penuria, se han visto privados de ello. Estos se han contentado con repartir en vasijas blancas ese vino carmesí que se prepara con hojas de la China[^20.7]. Te suplico, oh mi Dios, por Tu Palabra, que has convertido en el imán de los corazones y las almas de los hombres, Palabra con la que has atraído a Tus siervos hacia el cielo de Tu amoroso afecto y el horizonte de Tu gracia y bondad, que aceptes de aquellos lo que han logrado en Tu sendero y destines para estos la recompensa por todo cuanto se hayan propuesto lograr. Tú eres, en verdad, el Señor de munificencia y generosidad, de gracia y de gloria. Oh Señor, ayuda a algunas almas de entre ellos a conocerse a sí mismas y a refrenar su lengua, para que no pronuncien aquello que rebaje su posición y malogre lo que han llevado a cabo. Verdaderamente, Tú tienes poder sobre todas las cosas.

**¶ 4** ¡Oh Señor! Tú oyes los lamentos de los sinceros de entre Tus amados a quienes se les ha impedido reunirse contigo estos días, días que has ordenado que sean una festividad para Tu pueblo y un tesoro y honor para los habitantes de Tu dominio. […] Acepta, oh Señor, lo que se han propuesto hacer por amor a Ti y destina para cada uno de ellos la recompensa de quienes han alcanzado todos los bienes que tienes guardados. Tú, ciertamente, tienes poder sobre todas las cosas.

**¶ 5** Mira, además, oh mi Dios, con los ojos de Tu misericordia a aquellos de Tus amados que están dispersos por la tierra de Há[^20.8]. Han esperado allí desde que se les impidió buscar abrigo a la sombra del Árbol de Tu unicidad. ¡Oh Señor! No les niegues las cosas que Tú posees. Verdaderamente, Tú eres el Soberano de los cielos y de la tierra. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Sapientísimo. ¡Alabado seas, oh Señor de los mundos y Deseo de todos los que Te han reconocido!

**¶ 6** ¡La gloria de Tu poderío me lo atestigua, oh mi Dios! Incumbe a todos ofrendar sus vidas en aras de Tu oído que oye los llantos de Tus fervorosos amantes en todas las regiones, y los suspiros de Tus amigos que padecen a manos de Tus enemigos. Verdaderamente, la voz de sus lamentos se ha elevado a causa de su amor por Ti, y sus corazones están consumidos por el fuego de la separación en Tus días. ¡Que mi alma sirva de redención por Tu sufrimiento, oh Semblante de gloria, y que mi espíritu sea sacrificado por Tu indulgencia, oh Tú en Cuya mano está el dominio de la tierra y del cielo!

**¶ 7** ¡Juro por Tu Gloria, oh Bienamado de quienes Te anhelan y Deseo de quienes ansían Tu amor! Si alguna alma perceptiva hiciera presión sobre esta santa Tabla, vería brotar de ella la sangre de mi corazón, sangre que se ha derretido por amor a Ti y a quienes se les ha impedido contemplar Tu rostro, tras haber dirigido sus pasos hacia Ti y haber llegado a habitar en esta ciudad o sus alrededores. ¡Que mi ser entero sea ofrendado en sacrificio por Tu paciencia, oh Señor de fuerza y de poder! ¡Que mi alma sirva de rescate por Tu indulgencia, oh Tú, Cuya ira hace temblar de miedo a los corazones de los moradores del reino de los nombres!

**¶ 8** ¡Alabado seas, oh Consuelo de los corazones del pueblo de Bahá! Doy fe, oh mi Dios, de que nadie que no seas Tú puede desentrañar Tu inescrutable sabiduría ni comprender las verdades y los misterios atesorados en todo lo que ha procedido de las múltiples señales de Tu poder y de las manifestaciones de Tu voluntad. Te ruego además, oh mi Dios, que permitas bondadosamente a mis amados mostrar su hospitalidad hacia Ti mediante su carácter y su conducta, para que la mesa celestial de Tu amorosa bondad se extienda así ante todos Tus siervos y todos los pueblos del mundo se reúnan en torno a ella. Ciertamente, este es el verdadero significado de ofrecer hospitalidad al prójimo. Tu fuerza y Tu poder son, en verdad, acordes con todas las cosas. ¡Alabado seas, Señor de los mundos, oh Tú Cuyo poder abarca los cielos y la tierra!

[^20.7]: Referencia al té.
[^20.8]: Haifa.

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¡En el nombre de Dios, el Más Glorioso!

**¶ 1** ¡Glorificado seas, oh Señor, mi Dios! Este es uno de los días de Tu Festividad de Riḍván en que derramaste el resplandor de Tu nombre, el Todomisericordioso, sobre todos los pueblos de la tierra, y manifestaste Tu poder y Tu soberanía ante todas las cosas creadas. Tú ves, oh Señor, cómo en este día uno de Tus amados ha invitado a la Manifestación de Tu Esencia a abandonar Su cámara para dirigirse a otra dentro de esta prisión, donde se ha celebrado una reunión en Tu nombre y se ha adornado con el ornamento de Tu propio Ser, de tal manera que el Sol de Tu belleza ha resplandecido en su horizonte. Bienaventurado sea quien ha llegado a ese lugar, bendito el día que ha sido honrado con Tu revelación y bendita la tierra que ha sido iluminada por la luz de Tu semblante.

**¶ 2** ¡Oh Señor! Ordena para él, y para aquellos de Tus siervos a quienes se les ha impedido reunirse contigo, la recompensa decretada para aquellos que han alcanzado Tu presencia y han convocado un encuentro para ensalzar Tu nombre y Tu recuerdo. Destina, pues, para ellos lo que has destinado para quienes gozan de cercanía a Ti. En verdad, Tu poder es acorde con todas las cosas.

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Él es Dios.

**¶ 1** ¡Glorificado seas, oh Señor, mi Dios! Este es uno de los días de Tu Festividad de Riḍván en que se ha engalanado un espacio de esta prisión en honor a la presencia de Aquel que es el Exponente de Tu belleza, en respuesta a la petición de alguien cuya ferviente devoción le ha impulsado a invitarte. Alabanzas Te sean dadas por cuanto, en señal de Tu munificencia hacia quienes moran bajo Tu sombra y giran en torno a Tu ser, has resplandecido en este día sobre el horizonte de la prisión con una brillantez que ha iluminado a la creación entera.

**¶ 2** Este es el Día en que has desatado Tu lengua y has concedido en abundancia las gemas de palabras y significados interiores a los pueblos del mundo. Haz revivir, pues, oh Señor, con esta copa celestial, a todos los que habitan en la tierra, y destina lo que les sea provechoso a quienes, de entre el pueblo de Bahá, anhelan contemplar Tu rostro, mas se lo han impedido las maldades de Tus enemigos, oh Rey de los Nombres y Gobernante de la tierra y del cielo. Concédeles, además, una porción de Tus múltiples dádivas en estos días en que todo humillado ha sido ensalzado, toda alma fiel ha sido investida con Tu gracia, todo corazón yerto ha sido encendido, todo pobre ha sido enriquecido y todo buscador ha sido encaminado hacia el sendero.

**¶ 3** Loado seas, oh Señor, por haber distinguido a Tus amados y haberlos escogido de entre Tu pueblo, y por haber vuelto Tu mirada hacia ellos desde este lugar en que se encuentra encarcelado Aquel que es la Personificación de Tu Causa. No les niegues, oh Señor, las cosas que Tú posees, sino cautiva sus corazones con las brisas de Tu Revelación de tal modo que se desprendan de todo excepto de Ti y dirijan su rostro hacia la corte de Tu gracia y generosidad. Potente eres para hacer Tu voluntad y poderoso eres sobre todas las cosas. ¡Toda alabanza sea para Ti, oh Deseo de los mundos!

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Él es el Más Santo, el Más Glorioso.

**¶ 1** ¡Toda alabanza sea para Ti, oh Señor, mi Dios! Este es uno de los Días de Tu Festividad de Riḍván en que un siervo Tuyo ha invitado a la Manifestación de Tu Esencia y el Revelador de Tu Soberanía, y ha engalanado un lugar de la prisión para recibir a Tu gloriosísima Belleza, oh Tú que eres el Señor del cielo y de la tierra. Toda gloria sea para esta hora en que Aquel que es el Amanecer de Tu trascendente poder ha dirigido Sus pasos desde una cámara de la prisión a otra. Te suplico, oh Tú que eres el Rey de los Nombres y el Creador de la tierra y del cielo, que decretes para aquellos de Tus siervos a quienes se les ha impedido la entrada a los recintos de Tu misericordia y presentarse ante el Trono de Tu poder, la recompensa ordenada para quienes han alcanzado Tu presencia y han contemplado a Aquel que es Tu Belleza.

**¶ 2** Tú oyes, oh Señor, los suspiros y lamentos que profieren en su separación y lejanía de Ti. Te suplico que destines para ellos todo el bien que posees. Potente eres para hacer Tu voluntad. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, Aquel a Quien todos alaban.

### 21 - Lawḥ-i-‘Áshiq va Ma‘shúq (Tabla del Amante y el Amado)

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Él es el Exaltado, el Trascendente, el Altísimo.

**¶ 1** ¡Oh ruiseñores de Dios! Libraos de las espinas y zarzas de la desdicha y la miseria, y remontad el vuelo hacia el rosedal de esplendor inmarcesible. ¡Oh Mis amigos que moráis en el polvo! Apresuraos a entrar a vuestro aposento celestial. Anunciaos a vosotros mismos las buenas nuevas: «¡Aquel que es el Más Amado ha venido! Se ha puesto la corona de la gloria de la Revelación de Dios, y ha abierto las puertas de Su antiguo Paraíso a la faz de todos». Que todos los ojos se regocijen y que todos los oídos se alegren, porque ahora es la hora de contemplar Su belleza y ahora es el momento de escuchar Su voz. Proclamad a todos los amantes fervorosos: «¡Mirad, vuestro Bienamado ha venido entre las gentes!», y a los mensajeros del Monarca del amor transmitid la buena nueva: «¡He aquí, el Adorado ha aparecido envuelto en la plenitud de Su gloria!» ¡Oh amantes de Su belleza! Cambiad la pena de vuestra separación de Él por la alegría de una reunión sempiterna y dejad que la dulzura de Su presencia disuelva la amargura de vuestra lejanía de Su corte.

**¶ 2** Mirad cómo la abundante gracia de Dios, que está siendo vertida desde las nubes de la Gloria divina, ha envuelto al mundo en este día. Pues, si en días pasados cada amante suplicaba y buscaba a su Amado, ahora el Amado mismo es Quien llama a Sus amantes y los invita a acudir a Su presencia. Tened cuidado, no sea que perdáis tan preciado favor. Estad atentos, no sea que menospreciéis tan extraordinaria muestra de Su gracia. No renunciéis a los bienes incorruptibles y no os contentéis con lo que perece. Levantad el velo que oscurece vuestra visión y disipad las tinieblas en que está envuelta, para que contempléis la belleza pura de la faz del Amado, veáis lo que ningún ojo ha visto y oigáis lo que ningún oído ha oído.

**¶ 3** ¡Oídme, oh aves mortales! En el Rosedal de esplendor inmutable ha empezado a abrirse una Flor, comparada con la cual cualquier otra flor no es más que una espina, y ante el fulgor de Cuya gloria palidece y se marchita la esencia misma de la belleza. Levantaos, por tanto, y con todo el entusiasmo de vuestro corazón, con todo el anhelo de vuestra alma, el pleno fervor de vuestra voluntad y los esfuerzos concentrados de todo vuestro ser, procurad alcanzar el paraíso de Su presencia, e intentad aspirar la fragancia de la Flor inmarchitable, respirar los dulces aromas de la santidad y obtener una porción de este perfume de gloria celestial. Quien siga este consejo romperá sus cadenas, gustará del abandono del amor que embelesa, alcanzará el deseo de su corazón y entregará su alma en manos de su Amado. Habiendo roto su jaula, cual ave del espíritu, emprenderá el vuelo a su santo y sempiterno nido.

**¶ 4** La noche ha sucedido al día y el día ha sucedido a la noche, las horas y los instantes de vuestras vidas han venido y se han ido y, con todo, ninguno de vosotros ha accedido, ni por un instante, a desprenderse de aquello que perece. Levantaos, para que no se disipen ni se pierdan los breves momentos que aún os quedan. Vuestros días pasarán con la rapidez del relámpago, y vuestros cuerpos serán enterrados bajo un lecho de polvo. ¿Qué podréis lograr entonces? ¿Cómo podréis reparar vuestros errores pasados?

**¶ 5** El Cirio sempiterno brilla en su gloria manifiesta. Mirad cómo ha consumido todos los velos mortales. ¡Oh vosotros que sois como polillas amantes de Su luz! Afrontad todo peligro y consagrad vuestras almas a su llama abrasadora. ¡Oh vosotros que estáis sedientos de Él! Despojaos de todo afecto mundano y apresuraos a abrazar a vuestro Amado. Con un fervor que nadie pueda igualar, corred para llegar hasta Él. La Flor que hasta ahora se hallaba oculta a los ojos de todos está desvelada ante vuestra vista. En el resplandor visible de Su gloria, Él está ante vosotros. Su voz invita a todos los seres santos y consagrados a venir y unirse a Él. Feliz quien se vuelva a ella; bienaventurado quien haya alcanzado y contemplado la luz de tan maravilloso semblante.

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¡En Tu nombre, el Más Maravilloso, el Más Glorioso!

**¶ 1** ¡Oh mi Dios! Puesto que Te has establecido en el trono de Tu trascendente unidad y has ascendido a la bondadosa sede de Tu unicidad, Te sería propio borrar del corazón de todos los seres cualquier cosa que les impida el acceso al santuario de Tus divinos misterios y los excluya del tabernáculo de Tu Divinidad, para que todos los corazones reflejen Tu belleza, Te manifiesten y hablen de Ti, y para que todas las cosas creadas exhiban las muestras de Tu muy augusta soberanía y derramen el esplendor de la luz de Tu santísima autoridad, y para que todos los que están en el cielo y en la tierra alaben y magnifiquen Tu unidad, y Te glorifiquen por haberles manifestado Tu Ser por medio de Aquel que es el Revelador de Tu unicidad.

**¶ 2** Despoja, pues, a Tus siervos, oh mi Dios, de los atavíos del yo y del deseo, o permite que los ojos de Tu pueblo se eleven a tales alturas que no perciban en sus deseos otra cosa que no sea la caricia de las suaves brisas de Tu gloria eterna ni reconozcan en sí mismos cosa alguna que no sea la revelación de Tu propio Ser misericordioso, para que la tierra y cuanto hay en ella se purifiquen de todo lo que es ajeno a Ti y de cualquier cosa que manifieste algo que no sea Tu Ser. Todo esto puede cumplirse en la plenitud de Tu dominio mediante Tu palabra imperativa «Sé», y es. Y con más rapidez aun; y, con todo, las gentes no comprenden.

**¶ 3** ¡Glorificado, inmensamente glorificado eres, oh mi Bienamado! ¡Juro por Tu gloria! Reconozco en este instante que Tú me has concedido todo lo que Te he implorado, en esta bendita noche que, como Tú has decretado, evoca el recuerdo de Aquel que fue el Compañero de Tu belleza y el Observador de Tu rostro, antes de que me hubieras mencionado o me hubieras creado dentro de la corte de Tu santidad. Percibo que Tú has hecho que todas las cosas sean las manifestaciones de Tu mandato, y las revelaciones de Tu obra, y las arcas de Tu conocimiento, y los caudales de Tu sabiduría. Reconozco, además, que si alguna de las revelaciones de Tus nombres y Tus atributos le fuera negada a cualquier cosa creada por Tu poder y generada por Tu fuerza, aunque fuera en la medida de un grano de mostaza, los cimientos de Tu obra imperecedera quedarían incompletos y las gemas de Tu divina sabiduría se tornarían imperfectas. Pues las letras de la negación, por muy lejos que se encuentren de las santas fragancias de Tu conocimiento, y por mucho que se olviden de los maravillosos esplendores del amanecer de Tu belleza que han sido derramados desde el cielo de Tu majestad, deben necesariamente existir en Tu reino, para que de este modo sean ensalzadas las palabras que Te afirman.

**¶ 4** ¡Tu poder me lo atestigua, oh mi Bienamado! La creación entera ha sido engendrada con el fin de ensalzar Tu triunfo y establecer Tu supremacía, y todos los límites que Tú has fijado no son sino las señales de Tu soberanía y proclaman la fuerza de Tu poder. ¡Cuán grandes, cuán sumamente grandes son las revelaciones de Tu maravilloso poder en todas las cosas! Tan grandes son que has hecho que la más humilde de Tus criaturas se convierta en una manifestación de Tu más augusto atributo, y que la muestra más ínfima de Tu obra sea escogida como beneficiaria de Tu poderosísimo nombre. Por Tu decreto, la pobreza se ha convertido en el medio para la revelación de Tus riquezas, y la humillación, en un camino que conduce hacia Tu gloria, y el pecado, en una razón para el ejercicio de Tu indulgencia. Mediante ellas has demostrado que Tuyos son Tus más excelentes títulos, y a Ti pertenecen las maravillas de Tus exaltadísimos atributos.

**¶ 5** ¡Oh mi Dios! Ya que Te has propuesto hacer que todas las cosas creadas entren en el tabernáculo de Tu trascendente gracia y favor, y difundir sobre toda la creación las fragancias de la vestidura de Tu gloriosa unidad, y mirar todas las cosas con los ojos de Tu munificencia y Tu unicidad, Te suplico, pues, por Tu amor, que has hecho que sea el motivo principal de las revelaciones de Tu eterna santidad, y por la llama que arde en los corazones de aquellas de Tus criaturas que Te anhelan, que generes en este mismo momento Tu Paraíso de santidad trascendente para aquellos de entre Tu pueblo que están dedicados a Ti por completo, y para aquellos de Tus amados que Te aman, en virtud de la esencia de Tu munificencia y generosidad, y del espíritu mismo de Tu gracia y Tu gloria, y lo eleves por encima de todo fuera de Ti, y lo exaltes más allá de todo excepto de Ti mismo. Crea, además, dentro de él, oh mi Dios, de las luces procedentes de Tu trono, doncellas que entonen las melodías de Tu maravillosa y dulcísima composición, para que magnifiquen Tu nombre con palabras nunca oídas por ninguna de Tus criaturas, ya sean moradoras de Tu cielo o habitantes de Tu tierra, ni comprendidas por nadie de entre Tu pueblo. Abre, entonces, las puertas de este Paraíso a Tus amados, para que entren por ellas en Tu nombre y mediante el poder de Tu soberanía, para que con ello sean perfeccionadas las dádivas supremas que has otorgado a Tus elegidos y los dones trascendentes que has conferido a aquellos en quienes confías, a fin de que ensalcen Tus virtudes con melodías que nadie pueda entonar ni describir, y que nadie de entre Tu pueblo conciba la intención de presentarse con la apariencia de alguno de Tus escogidos, o de emular el ejemplo de Tus amados, y que nadie deje de distinguir entre Tus amigos y Tus enemigos, ni diferenciar entre quienes están consagrados a Ti y los que obstinadamente se oponen a Ti. Potente eres Tú para hacer Tu voluntad, y supremo y poderoso por encima de todas las cosas.

**¶ 6** ¡Elevado, infinitamente elevado estás Tú, oh mi Amado, por encima de los esfuerzos por conocerte que realice cualquiera de Tus criaturas, por muy sabia que sea! ¡Elevado, inmensamente elevado estás Tú por encima de cualquier intento humano por describirte, por muy minucioso que sea! Pues los pensamientos más elevados de las criaturas humanas, por profunda que sea su contemplación, jamás podrán aspirar a remontarse por encima de las limitaciones impuestas a Tu creación, ni ascender más allá de la condición del mundo contingente, ni sobrepasar los confines que irrevocablemente le has fijado. ¿Cómo puede, entonces, una cosa que ha sido creada por Tu voluntad que predomina sobre toda la creación, una cosa que es en sí misma parte del mundo contingente, tener la facultad de remontarse al santo empíreo de Tu conocimiento, o alcanzar la sede de Tu trascendente poder?

**¶ 7** ¡Elevado, infinitamente elevado estás por encima de los esfuerzos de la criatura evanescente por remontarse hasta el trono de Tu eternidad o del esfuerzo de los pobres y desgraciados por alcanzar la cima de Tu gloria que todo lo basta! Desde la eternidad, Tú mismo has descrito Tu Ser a Tu propio Ser, y has ensalzado Tu Esencia a Tu Esencia, en Tu propia Esencia. ¡Juro por Tu gloria, oh mi Bienamado! ¿Quién, además de Ti, puede pretender que Te conoce, y quién, salvo Tú mismo, puede hacer mención adecuada de Ti? Tú eres Aquel que, desde la eternidad, ha habitado en Su dominio, en la gloria de Su trascendente unidad y los esplendores de Su santa grandeza. Si en todos los reinos de Tu creación, desde los más elevados dominios de la inmortalidad hasta el plano de este mundo inferior, alguien que no seas Tú se estimara digno de mención, ¿cómo podría demostrarse que Tú estás establecido en el trono de Tu unidad, y cómo podrían glorificarse las prodigiosas virtudes de Tu unicidad y Tu singularidad?

**¶ 8** Soy testigo en este momento, oh mi Dios, de lo que Tú has declarado acerca de Tu propio Ser, antes de haber creado los cielos y la tierra: que Tú eres Dios y que no existe otro Dios mas que Tú. Desde siempre, mediante las Manifestaciones de Tu poder, Tú has podido revelar las señales de Tu fuerza y, mediante las Auroras de Tu conocimiento, siempre has dado a conocer las palabras de Tu sabiduría. Aparte de Ti, no se ha hallado a nadie digno de mención ante el Tabernáculo de Tu unidad y, con excepción de Ti, ningún ser ha demostrado ser digno de alabanza dentro de la sagrada corte de Tu unicidad.

**¶ 9** Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto has revelado Tus favores y Tus dádivas, y glorificado seas, oh mi Amado, por cuanto has manifestado el Sol de Tu amorosa bondad y de Tus tiernas mercedes. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede guiar los pasos de los descaminados hacia los esplendores de la luz matinal de Tu guía, y hacer que aquellos que Te anhelan lleguen a la sede de la revelación del esplendor de Tu belleza. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede acercar a los enfermos a las aguas de Tu curación y ayudar a los que están lejos de Ti a aproximarse a la fuente viva de Tu presencia. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede despojar los cuerpos de Tus siervos de las vestimentas de la mortalidad y la humillación, y adornarlos con los atuendos de Tu eternidad y Tu gloria, y encaminar a los pobres hacia las riberas de Tu santidad y de Tus sobradas riquezas. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que la Paloma Celestial, posada en las ramas del Árbol del Loto de la Inmortalidad, arrulle: «En verdad, Tú eres Dios. No hay Dios sino Tú. Desde toda la eternidad has estado más allá de la alabanza de todo cuanto no seas Tú, y muy por encima de la descripción de quienquiera que no seas Tú mismo». Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que el Ruiseñor de la Gloria gorjee en el altísimo cielo: «‘Alí (el Báb) es, en verdad, Tu siervo, a Quien has escogido de entre Tus Mensajeros y Tus Elegidos, y has hecho que sea la Manifestación de Ti mismo en todo cuanto se refiere a Ti y cuanto concierne a la revelación de Tus atributos y las evidencias de Tus nombres». Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede motivar a todas las cosas creadas a ensalzarte y glorificar Tu Esencia, y desatar la lengua de todas las criaturas para que magnifiquen la soberanía de Tu belleza. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede llenar los cielos y la tierra con las señales de Tu trascendente Esencia, y ayudar a todas las cosas creadas a entrar en el Tabernáculo de Tu proximidad y Tu presencia. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer de toda cosa creada un libro que hable de Ti, y un pergamino que despliegue Tu alabanza. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede establecer a las Manifestaciones de Tu soberanía sobre el trono de Tu regencia y asentar a los Exponentes de Tu gloria en la sede de Tu Divinidad. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que el árbol enfermo dé buenos frutos mediante los sagrados hálitos de Tus favores, y revivir los cuerpos de todos los seres con las suaves brisas de Tu gracia trascendente. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que las señales de Tu elevada singularidad desciendan desde el cielo de Tu santa unidad. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede enseñarles a todas las cosas las realidades de Tu conocimiento y la esencia de Tu sabiduría, y no dejar a las criaturas desdichadas fuera de las puertas de Tu misericordia y Tu generoso favor. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que todos cuantos se hallan en los cielos y en la tierra prescindan de todas las cosas creadas, mediante los tesoros de Tus caudalosas riquezas, y ayudar a que todas las cosas creadas alcancen la cima de Tus omnipotentes favores. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede ayudar a los corazones de quienes Te aman con fervor a remontarse al empíreo de Tu cercanía y del anhelo por Ti, y encender la Luz de las Luces en la tierra de Iraq. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede desligar de todas las cosas creadas a quienes están cerca de Ti y atraerlos al trono de Tus nombres y Tus atributos. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que perdones todos los pecados y las trasgresiones, y que satisfagas las necesidades de los seguidores de todas las religiones, y derrames las fragancias del perdón por toda la creación. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que quienes reconocen Tu unidad escalen las alturas de Tu amor, y quienes están consagrados a Ti asciendan al Paraíso de Tu Presencia. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede hacer que se cumplan los deseos de quienes Te buscan, y que se alcancen los objetivos de quienes Te han reconocido. Tan grande es mi gratitud hacia Ti que puede borrar de los corazones humanos toda traza de limitación y grabar las señales de Tu unidad. Tan grande es mi gratitud hacia Ti como aquello con lo que, desde toda la eternidad, glorificaste Tu propio Ser y lo elevaste por encima de todos los semejantes, rivales y parecidos, oh Tú en Cuyas manos están los cielos de la gracia y la munificencia, y los reinos de la gloria y la majestad.

**¶ 10** ¡Loado sea Tu nombre, oh Señor, mi Dios y mi Maestro! Tú atestiguas, y ves, y sabes las cosas que han sobrevenido a Tus amados en Tus días, y las continuas pruebas, y las sucesivas tribulaciones y las incesantes aflicciones que se ha hecho caer sobre Tus elegidos. Tal ha sido su sufrimiento que la tierra se hizo insoportable para ellos, y en todas las regiones fueron rodeados por las evidencias de Tu ira y las señales del temor a Ti, y se les cerraron las puertas de Tu misericordia y amorosa bondad, y el jardín de sus corazones fue privado de las abundantes lluvias de Tu gracia y Tus muníficos favores. ¿Negarás, oh mi Dios, a quienes Te aman las maravillas de Tu triunfo y soberanía? ¿Frustrarás, oh mi Bienamado, las esperanzas que quienes están consagrados a Ti han puesto en Tus múltiples dádivas y mercedes? ¿Impedirás, oh mi Maestro, que quienes Te han reconocido lleguen a las riberas de Tu santificado conocimiento, o harás que cesen las lluvias de Tu trascendente gracia sobre los corazones de quienes Te anhelan? ¡No, en absoluto, y ello Tu Gloria me lo atestigua! Doy testimonio en este mismo momento de que Tu misericordia ha sobrepasado a todas las cosas creadas, y Tu bondadoso afecto ha envuelto a todos cuantos están en el cielo y todos cuantos están en la tierra. Desde siempre, las puertas de Tu generosidad han estado abiertas ante Tus siervos, y las suaves brisas de Tu gracia han soplado sobre los corazones de Tus criaturas, y las desbordantes lluvias de Tu bondad han caído sobre Tu pueblo y sobre los habitantes de Tu dominio.

**¶ 11** Sé muy bien que has tardado en manifestar Tu triunfo en el reino de la creación, en virtud de Tu conocimiento que abarca los misterios de Tu decreto y de las cosas que se ha ordenado que queden ocultas tras los velos de Tu irrevocable propósito, para que, de este modo, los que se han puesto bajo la sombra de Tu trascendente misericordia se distingan de aquellos que Te han tratado desdeñosamente y Te han dado la espalda en el momento en que manifestaste Tu exaltadísima Belleza.

**¶ 12** ¡Excelso, infinitamente excelso eres, por tanto, oh mi Amado! Ahora que, en Tu dominio, has separado a Tus amados de Tus enemigos y has perfeccionado Tu potentísimo testimonio y Tu más infalible Prueba para todos cuantos están en el cielo y en la tierra, ten misericordia de quienes han sido humillados en Tu país debido a lo que les ha acontecido en Tu sendero. Enaltécelos, pues, oh mi Dios, mediante la fuerza de Tu poder y la potencia de Tu voluntad, y elévalos para que proclamen Tu Causa mediante Tu soberanía y propósito omnipotentes.

**¶ 13** ¡Juro por Tu Gloria! Mi única intención al exponer Tu predominio ha sido glorificar Tu Causa y magnificar Tu palabra. Estoy convencido de que si demoraras en hacer descender Tu victoria y demostrar Tu fuerza, con seguridad los signos de Tu soberanía perecerían en Tu tierra y las muestras de Tu autoridad se extinguirían en todo Tu dominio.

**¶ 14** Siento oprimido el pecho, oh mi Dios, y me han envuelto las penas y las vejaciones, pues entre Tus siervos oigo alabanzas pero no Tu maravillosa alabanza, y entre Tu pueblo observo evidencias de todas las cosas excepto las evidencias de lo que Tú les has prescrito por Tu mandato, les has destinado por Tu soberana voluntad y les has ordenado por Tu ineludible decreto. Tan lejos se han desviado de Ti que, si alguno de Tus amados les ofreciera las maravillosas pruebas de Tu unidad y las preciosas palabras que dan fe de Tu trascendente unicidad, se taparían los oídos con las manos, le pondrían reparos y se burlarían de él. Todo esto lo has estipulado mediante Tu soberanía que todo lo abarca, y lo has percibido mediante Tu supremacía omnipotente.

**¶ 15** ¡Glorificado, inmensamente glorificado eres, oh mi Maestro! Mira, pues, los corazones que, en su amor por Ti, han sido atravesados por los dardos de Tus enemigos, y las cabezas que han sido exhibidas en lanzas por la exaltación de Tu Causa y la glorificación de Tu nombre.Ten piedad, pues, de los corazones que se han consumido en el fuego de Tu amor y han padecido tribulaciones de las que solo Tú eres conocedor.

**¶ 16** ¡Toda alabanza y honor sean para Ti, oh mi Dios! Tú bien sabes las cosas que durante una veintena de años han sucedido en Tus días y siguen sucediendo hasta este momento. Ninguna criatura puede estimar, ni lengua alguna relatar, lo que ha sobrevenido a Tus elegidos durante todo este tiempo. No han podido obtener amparo ni encontrar refugio donde permanecer a salvo. ¡Oh mi Dios! Convierte, pues, su miedo en las evidencias de Tu paz y Tu seguridad, y su humillación, en la soberanía de Tu gloria, y su pobreza, en Tu abundante riqueza, y su angustia, en las maravillas de Tu perfecta tranquilidad. Provéelos con las fragancias de Tu poder y Tu misericordia, y haz descender sobre ellos, desde Tu maravillosa bondad, aquello que les permita prescindir de todo cuanto no seas Tú y los desprenda de todo excepto de Ti, para que sea revelada la soberanía de Tu unicidad y se demuestre la supremacía de Tu gracia y Tu munificencia.

**¶ 17** ¿No repararás, oh mi Dios, en las lágrimas que Tus amados han derramado? ¿No Te apiadarás, oh mi Bienamado, de los ojos que están empañados a causa de su separación de Ti, y porque han cesado las señales de Tu victoria? ¿No mirarás, oh mi Maestro, los corazones en los que ha batido sus alas la paloma del anhelo y del amor por Ti? ¡Por Tu gloria! La situación ha llegado hasta tal punto que la esperanza languidece en los corazones de Tus elegidos y los suspiros de la desesperación amenazan con sofocarlos debido a lo que les ha acontecido en Tus días.

**¶ 18** Mira, entonces, oh mi Dios, cómo he huido de mí mismo para acercarme a Ti, y he abandonado mi propio ser para alcanzar los resplandores de la luz de Tu ser, y he dejado todo cuanto me aparta de Ti y hace que me olvide de Ti, a fin de poder aspirar la fragancia de Tu presencia y de Tu recuerdo. Mira cómo he transitado por el polvo de la ciudad de Tu perdón y Tu generosidad, he habitado dentro de los recintos de Tu trascendente misericordia y Te he implorado, por la soberanía de Aquel que es Tu Recuerdo y que ha aparecido con el manto de Tu purísima y más augusta Belleza, que en el curso de este año hagas descender sobre Tus amados lo que les permita prescindir de quienquiera que no seas Tú, y los deje libres para reconocer las evidencias de Tu voluntad soberana y Tu propósito que todo lo somete, de tal modo que busquen solo lo que Tú has querido para ellos mediante Tu propósito, y no deseen otra cosa mas que lo que Tú deseaste para ellos mediante Tu voluntad. Santifica, entonces, sus ojos, oh mi Dios, para que contemplen la luz de Tu Belleza, y purifica sus oídos para que perciban las melodías de la Paloma de Tu trascendente unicidad. Colma, entonces, sus corazones con las maravillas de Tu amor, cuida sus lenguas de la mención de cualquiera que no seas Tú y guarda sus rostros de volverse hacia cosa alguna que no seas Tú mismo. Potente eres para hacer cuanto Te place. Verdaderamente, Tú eres el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 19** Protege, además, oh mi Amado, por Tu amor hacia ellos y el amor que ellos albergan por Ti, a este siervo que ha sacrificado todo por Ti y ha empleado todo cuanto Tú le has otorgado en el sendero de Tu amor y Tu complacencia, y resguárdalo de todo lo que aborreces y de cuanto pueda impedirle entrar en el Tabernáculo de Tu santa soberanía y alcanzar el trono de Tu trascendente unicidad. Cuéntalo, pues, oh mi Dios, entre aquellos que no han permitido que nada en absoluto les impida contemplar Tu belleza o meditar sobre las maravillosas evidencias de Tu eterna creación, para que no tenga comunión con nadie salvo contigo, no se vuelva hacia cosa alguna salvo hacia Ti, no descubra en todo lo que ha sido creado en los reinos de la tierra y del cielo otra cosa mas que Tu maravillosa Belleza y la revelación de los esplendores de Tu faz, y se sumerja tan profundamente en los ondeantes océanos de Tu ineludible providencia y los agitados mares de Tu santa unidad que olvide toda mención excepto la mención de Tu trascendente unicidad y destierre de su alma las huellas de toda mala insinuación, oh Tú en Cuyas manos están los reinos de todos los nombres y atributos.

**¶ 20** ¡Loado sea Tu nombre, oh Tú que eres el Objeto de mi deseo! ¡Juro por Tu gloria! Tan grande es mi deseo de lograr un completo desapego que, aunque ante mí apareciesen esos semblantes que se hallan velados en los aposentos de la castidad, cuya belleza has ocultado de los ojos de la creación entera y cuyos rostros has librado de las miradas de todos los seres, y aunque se desvelaran en toda la gloria de los esplendores de Tu incomparable belleza, me negaría a mirarlos y los vería solo con el propósito de esclarecer los misterios de Tu creación, los cuales han desconcertado a las mentes de quienes se han acercado a Ti y sobrecogido las almas de todos los que Te han reconocido. Mediante Tu fuerza y Tu poder, me remontaría a tales alturas que nada en absoluto tendría el poder de mantenerme alejado de las múltiples evidencias de Tu trascendente dominio, ni ningún interés mundano me cerraría el acceso a las manifestaciones de Tu divina santidad.

**¶ 21** ¡Glorificado, inmensamente glorificado eres, oh mi Dios, y mi Bienamado, y mi Maestro, y mi Deseo! No frustres las esperanzas que este ser humilde abriga de alcanzar las riberas de Tu gloria, y no prives a esta desdichada criatura de la inmensidad de Tus riquezas, y no expulses a este suplicante de las puertas de Tu gracia, Tu generosidad y Tus dones. Ten misericordia, entonces, de esta alma pobre y desolada que no ha buscado otro amigo mas que Tú, ni otro compañero excepto Tú, ni otro confortador salvo Tú, ni otro amado fuera de Ti, ni ha acariciado deseo alguno que no seas Tú mismo.

**¶ 22** ¡Oh mi Dios! Dirige, pues, hacia mí la mirada de Tu misericordia y perdona mis faltas y las faltas de quienes Te son queridos, y que se interponen entre nosotros y la revelación de Tu triunfo y Tu gracia. Anula, además, nuestros pecados, que nos han impedido ver los esplendores del Sol de Tus favores. Poderoso eres Tú para hacer Tu voluntad. Tú ordenas lo que Te place y no has de dar cuenta de lo que deseas por el poder de Tu soberanía, ni puede frustrarse cuanto quiera que hayas prescrito mediante Tu irrevocable decreto. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Eterno, el Más Compasivo.

### 23 - Súriy-i-Qalam (Sura de la Pluma)

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Esta es la Sura de la Pluma, que se ha hecho descender desde el cielo de la eternidad para quienes han fijado la mirada en Su Trono.

¡En el nombre de Dios, el Más Maravilloso, el Más Glorioso!

**¶ 1** ¡Oh Pluma del Altísimo! Testifica, en tu propio ser, que ciertamente Él es Dios y que no hay otro Dios sino Yo, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Testifica, pues, por tu propia esencia, que en verdad Yo soy Dios y que no hay otro Dios sino Él, que todos han sido creados por Mi mandato y se atienen a Mi decreto. Testifica, además, por lo más íntimo de tu ser, que esta es la Belleza de Dios que ha despuntado sobre el horizonte del Invisible, Belleza que siempre ha sido y continuará siendo por siempre desconocida para todos salvo para Él mismo. Él, verdaderamente, es el Todoglorioso, el Bienamado. Mediante uno solo de Sus fulgores han resplandecido los Soles de la majestad y la grandeza, han sido generados los corazones de los habitantes del dominio sempiterno y las realidades santas que se hallaban ocultas tras el velo místico, y se han desvelado los secretos de todo lo que ha existido y todo lo que existirá.

**¶ 2** ¡Oh Pluma! No dejes que nada te alarme, pues te hemos otorgado la inviolable protección de Nuestra suprema potestad y fuerza, y te hemos insuflado un espíritu del que un solo hálito, si fuese difundido sobre los cuerpos de toda la existencia, haría que se levantaran de sus lechos, desataran sus lenguas, hablaran y dieran testimonio en lo más íntimo de su ser de que no hay Dios sino Yo, el Omnipotente, el Glorioso, el Exaltado, el Poderoso, el Incomparable, el Conquistador, Aquel que subsiste por Sí mismo.

**¶ 3** ¡Oh Pluma de Mando! Mantente firme y revela entonces a todos los seres una porción de lo que Dios te confirió antes de la creación de las palabras y las letras, y de la formación de todas las cosas, y antes del establecimiento del reino de los nombres y atributos, y la revelación de Su Tabla poderosa y resguardada. Di: Esta es una Fuerza no superada desde toda la eternidad hasta toda la eternidad, si tan solo lo supierais, oh concurso del Espíritu; y esta es una Belleza sin igual desde el principio que no tiene principio, si tan solo lo percibierais. Di: Ten la seguridad de que aquel que conciba la menor intención de enfrentarse a esta Pluma, compararse con ella, obtener íntimo acceso a ella o comprender plenamente lo que de ella emana, es alguien en cuyo pecho susurra el Maligno. Así se ha emitido el Decreto Divino, si tan solo lo entendierais. Di: ¡Por Dios! Nadie ha podido jamás ni podrá jamás competir conmigo entre toda la creación. Así lo ha inscrito la Pluma de la revelación divina, si tan solo pudierais comprenderlo. Di: Una sola letra de Mi expresión ha generado, en verdad, todo el universo, las realidades de todas las cosas y mundos que nadie puede desentrañar salvo Dios, el Todopoderoso, el Más Manifiesto.

**¶ 4** ¡Oh Pluma! Presta oído a lo que te han imputado los incrédulos. Di: ¡Oh asamblea de maliciosos! ¡Pereced en vuestro odio, en vuestra envidia y vuestra incredulidad! ¡Por Aquel que es la Verdad Eterna! Esta es esa Pluma con una mera insinuación de cuya voluntad fueron creadas todas las almas del Concurso de lo alto, y las realidades de los moradores del dominio sempiterno, y las esencias de los corazones y los intelectos humanos. Esta es esa Pluma con un solo movimiento de la cual fueron generados el sol del poder y la grandeza, la luna de la excelsitud y la santidad, y las estrellas de la gracia y el favor. Esta es esa Pluma mediante la cual fueron creados el altísimo Paraíso y todos los que en él habitan, y el jardín celestial y todo cuanto forma parte de él, si tan solo lo comprendierais. Di: Mediante un simple trazo se han revelado el conocimiento de todo cuanto ha sido y todo cuanto ha de ser, y la creación de todas las cosas pasadas y futuras. Abrid los ojos, pues, para poder dar testimonio de esta verdad.

**¶ 5** ¡Oh Pluma! Conténtate con lo que hasta ahora le has sugerido al mundo sobre tu soberanía y poder, pues los corazones de los envidiosos están próximos a estallar. Cubre Tu Causa, pues, con un velo y no reveles más, ya que tus palabras hendirían los cielos de antigua gloria, y partirían en dos la propia tierra de la santidad, y harían desfallecer a los moradores del dominio de la grandeza. Ten paciencia, pues las gentes del mundo son incapaces de contemplar tu soberanía o percibir tus múltiples señales, y mucho menos reconocer a Aquel que te ha creado y dado forma mediante una sola palabra de Su discurso. Eminente es Tu Señor por encima de todo lo que has revelado en el pasado o has de manifestar en el futuro. Eminente es Él por encima de todo lo que Sus siervos sinceros y favorecidos hayan comprendido o comprendan jamás. Conténtate, pues, con lo que hasta ahora has revelado. ¡Juro por el único Dios verdadero! Si todos los que están en los cielos y en la tierra y cuanto hay entre ellos —ya sean árboles, frutos, hojas, vástagos, ramas, ríos, océanos o montañas— se encontraran con una sola palabra de tu pronunciamiento, ciertamente expresarían aquello que la Zarza Ardiente, nacida del suelo de la revelación divina, declaró a Moisés en ese santo y bendito Valle.

**¶ 6** ¡Oh Pluma! Presta oído al maravilloso relato de lo que Dios te ha otorgado mediante Su benevolencia. Despréndete, pues, de todo cuanto posees, y anuncia a las gentes las buenas nuevas de la aparición de la Exaltadísima Palabra en esta grandiosa Revelación, para que tal vez reconozcan a su Creador y renuncien a todo fuera de Él. Llama, entonces, al Concurso de lo alto a regocijarse, y diles: ¡Oh exponentes de grandeza amparados bajo el tabernáculo de la majestad! ¡Oh residentes del dominio del poder que moráis bajo el dosel de la gloria! ¡Oh habitantes del reino de lo visible y lo invisible, situados más allá de los confines del océano de la eternidad! ¡Oh manifestaciones de los nombres divinos en el elevadísimo cielo! Que vuestros corazones se regocijen en esta Grandísima Festividad en la que Dios mismo ofrece este purísimo cáliz a quienes se presentan ante Él con la debida sumisión y humildad. Engalanad, entonces, vuestras almas con la vestidura de la certeza, y vuestros cuerpos, con el manto bordado del Todomisericordioso, pues he aquí que ha despuntado una luz que resplandece desde el horizonte de Mi frente, ante cuya revelación se han postrado en adoración todos cuantos están en los cielos y en la tierra. ¡Ojalá pudierais percibirlo!

**¶ 7** Di: Juro por el único Dios verdadero que jamás ha aparecido alguien como Él en toda la creación. Quien afirme lo contrario ha negado el testimonio de Dios y se cuenta entre los infieles en Su poderosa y bien guardada Tabla. Di: Esta es la Luz mediante la cual han sido creados los habitantes del mundo celestial y sus realidades interiores, y mediante la cual han sido elevadas las encarnaciones del dominio de lo alto y sus más íntimas esencias. Esta es la Luz mediante la cual Dios ha creado mundos que no tienen ni principio ni fin, mundos de los que nadie tiene el menor indicio, excepto aquellos que Dios ha deseado. Así os desvelamos los misterios ocultos, para que tal vez reflexionéis sobre las señales de Dios. Di: En verdad, esta es la Luz ante cuyo resplandor se han inclinado humildemente todas las cabezas, y ante cuya manifestación se han postrado en adoración los corazones de los favorecidos de Dios, y las almas de Sus santos, y las realidades íntimas de Sus verdaderos adoradores y, además de ellos, Sus distinguidos siervos.

**¶ 8** ¡Oh moradores del santuario sagrado! ¡Juro por Dios! Él es, en verdad, el Santuario de Dios entre vosotros y Su sagrado Recinto en medio de vosotros, la santa Sede del Espíritu ante vuestros ojos y el Estado de paz y seguridad interior y exterior. Tened cuidado, no sea que os privéis del Santuario de Su conocimiento. Apresuraos en ir hacia Él y no os demoréis. Este es el Santuario en torno al cual giran las Manifestaciones del Ser Divino y las Encarnaciones de Su Realidad eterna, y cuya corte Dios ha santificado por encima del alcance de los proscritos y los descreídos. En verdad, este es ese Santuario en cuyo servicio anhelan ser bendecidas las Doncellas del Cielo, y quienes residen en las profundidades del Más Grande Océano, y quienes habitan en la morada de la santidad y el dominio de la reunión; y, con todo, las gentes, en su mayoría, no comprenden.

**¶ 9** ¡Oh moradores de la tierra y el cielo! Abandonad vuestros lechos y emprended la Más Grande Peregrinación por amor a esta pura y resplandeciente Belleza. Si Dios atestigua vuestra incapacidad de hacerlo, os eximirá de ello y, en su lugar, os ordenará acercaros a Él con el alma y el corazón. Y esto solo lo lograrán quienes consideren todo lo que hay en los cielos y en la tierra como un día en el que nadie ha sido digno de mención[^26.9]. Estos son aquellos a quienes su Señor, con Sus propias manos, dará de beber el vino sellado de la santidad. En verdad, alrededor de aquel que vuelva el rostro hacia este más bendito y luminoso Punto girarán soles resplandecientes cuyo fulgor no tiene principio ni fin, y en el horizonte de su corazón aparecerá ese Sol de soles ante Cuya luz los astros de los nombres mundanos están envueltos en la oscuridad, si tan solo lo comprendierais.

**¶ 10** ¡Oh Pluma! Proclama al concurso de la eternidad: ¡Oh vosotros que deambuláis por las esferas de la inmortalidad! ¡Oh vosotros que moráis bajo el tabernáculo de la grandeza! ¡Oh vosotros que sois como tesoros ocultos a los ojos de la creación! Descended de vuestros elevados retiros para celebrar y regocijaros, y para beber con fruición de la copa de la vida eterna que la mano del Todoglorioso ofrece en este Día. En verdad, este es un Día como nunca se ha visto en toda la creación, Día en que el Ojo de la Grandeza se ha alegrado en la Sede de gloria trascendente. ¡Oh portadores del trono de Dios! Adornad en este Día el excelso trono, pues ha aparecido la Belleza invisible, Aquel a Cuya presencia no han podido llegar hasta ahora ni los ocupantes del altísimo Paraíso ni los moradores del jardín del reposo. Di: ¡Por Dios! El Secreto Oculto se ha hecho visible en la plenitud de Su gloria, y ha solazado con Su belleza los ojos de todas las cosas visibles e invisibles y, además de ellos, los ojos de quienes han purificado sus almas con las santas aguas que fluyen del océano del nombre de su Señor, el Más Manifiesto.

**¶ 11** Di: Este es un Día en que Dios ha dado a conocer Su propio Ser y lo ha revelado a todos cuantos están en los cielos y en la tierra, Día en que ha establecido Su predominio soberano sobre los reinos de la revelación y de la creación. ¡Cuán elevada es, pues, esta santa, muy bendita y bienamada gracia! Este es un Día, además, en que la Antigua Belleza ha aparecido con tal atavío que ha hecho que sean rasgados los velos y que se revelen los misterios y broten los frutos, y todas las cosas canten las alabanzas de su Señor, el Libre; Día en que la tierra y todo lo que contiene, y los cielos y todo cuanto hay en ellos, y las montañas y todo lo que ocultan, y los océanos y todo lo que atesoran en sus profundidades, han sacado a la luz sus secretos, aunque las gentes permanezcan ciegas ante ello. Este es un Día en que se han destrozado los ídolos del descreimiento y el deseo mundano, y la Antigua Belleza ha ocupado Su grandioso trono. El Espíritu de la Gloria ha clamado desde los recintos de la eternidad, y el Santísimo Espíritu desde el Divino Árbol del Loto, y el Espíritu del mando desde el Árbol más allá del cual no hay paso, y el Espíritu del poder desde el exaltado dominio, y el Espíritu fiel desde la diestra de la Zarza Ardiente, y han dicho: «¡Santificado sea el Señor de misericordia, Quien ha aparecido en el mundo de la existencia investido de aquello que jamás habían visto ojos mortales!». Di: Él es Aquel que, con un movimiento de Su dedo, hace perecer a las criaturas del cielo y de la tierra, Quien, con una palabra de Su boca, los trae de nuevo a la vida, y Quien, con una breve mirada, dirige a toda la creación a la presencia de Dios, Quien ayuda en el peligro, el Todopoderoso, el Más Amado.

**¶ 12** Di: ¡Oh concurso de monjes! Abandonad las iglesias en que habéis glorificado a vuestro Señor, pues, en verdad, Aquel que ascendió al cielo ha descendido de nuevo y circula alrededor del Trono de Dios. ¡Juro por el único Dios verdadero! En este Día, las campanas repican en Mi conmemoración, la Trompeta hace sonar Mi alabanza y el Clarín proclama Mi Nombre, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. No os privéis de la gracia de este día; más bien, corred presurosos hacia la sede del Trono, abandonad cuanto poseéis y aferraos a la Cuerda de Dios, Quien ha aparecido, Se ha manifestado a Sí mismo y ha hablado para que todos Le oigan.

**¶ 13** ¡Oh habitantes de los dominios de lo visible y lo invisible! Cantad y entonad las más alegres melodías en esta Festividad de Dios, que ha aparecido con la fuerza de la verdad, y a la que jamás habían llegado las generaciones de antaño ni las más recientes, si tan solo lo supierais. Este es el Día en que la Pluma de Dios ha absuelto a todos cuantos están en los cielos y en la tierra. Así ha resplandecido Su eterno mandato en el amanecer de Su Pluma, para que se deleiten vuestras almas y seáis de aquellos cuyos corazones se han regocijado.

**¶ 14** ¡Oh Pluma! Anuncia a la Doncella del Paraíso:[^26.10] «¡Por Dios! Este día es tu día. Preséntate como desees y engalánate como te plazca con el manto bordado de los nombres y el vestido de seda de la inmortalidad. Emerge luego desde tu morada eterna igual que el sol que brilla del rostro de Bahá. Desciende de tus elevadas alturas y, sostenida entre la tierra y el cielo, levanta el velo que cubre tu faz luminosa y resplandece sobre el horizonte de la creación como la Joven de ojos negros, para que, por ventura, se desgarre el grandísimo velo de los ojos de estas gentes y puedan contemplar la Escena de trascendente gloria, la Belleza de Dios, el Más Santo, el Más Poderoso, el Bienamado».

**¶ 15** «¡Oh Antigua Belleza! En verdad, los infieles están perdidos en el sopor de las vanas fantasías y no pueden volver los ojos hacia la Corte más sagrada. Mediante la fuerza suprema de Tu protección inviolable, me has protegido tras los velos de la luz y has resguardado mi belleza de la mirada de Tus enemigos. Tuyo es el poder del mando; Tú ordenas como Te place mediante Tu palabra “Sé”, y es».

**¶ 16** «¡Oh Doncella de Bahá! Sal de la corte de la eternidad, mas no dejes que tu purísima mirada se detenga en los rostros de los mortales. ¡Juro por el único Dios verdadero! Nadie salvo los poseedores de verdadera visión tendrá jamás la esperanza de contemplarte en esta más sublime visión. Abandona el reino de los nombres a tu derecha, y el dominio de los atributos a tu izquierda, y resplandece con Mi venia sobre el horizonte de Mi protección inviolable, despojada de todo cuanto ha sido creado en el dominio de la Revelación y desprovista de todo cuanto ha aparecido en el reino de la creación, para exponer la hermosa imagen de Dios en todas las regiones. Entona, entonces, la más dulce de las melodías entre la tierra y el cielo, para que la existencia entera se desprenda de todo cuanto no sea la faz de tu Señor, el Más Santo, el Más Benévolo, el Bienamado. Reluce sobre el horizonte del Riḍván con la belleza del Todomisericordioso, y deja caer sobre el torso tus perfumados bucles, para que la fragancia de tu munífico Señor se difunda por todo el mundo. No ocultes tu luminosa forma a los ojos del concurso de la Revelación, y no niegues tu etéreo velo de santidad a los ojos de las gentes. Preséntate, pues, ante el Trono, con tus bucles al aire, los brazos enjoyados, el semblante ruboroso, las mejillas encendidas y los ojos acicalados, y toma en tus manos el níveo cáliz en Mi exaltadísimo Nombre. Ofrece luego a los moradores del reino de la eternidad el vino carmesí de Mi gloriosa Belleza, para que el concurso de la Revelación santifique sus almas en esta muy augusta Festividad con esta bebida pura, y aparezca de detrás del velo del encubrimiento mediante el poder de Mi soberanía que todo lo somete y que subsiste por sí misma».

**¶ 17** «¡Por Dios! Yo soy la Doncella del Cielo que mora en el mismísimo corazón del Paraíso, oculta tras el velo del Todomisericordioso e invisible a los ojos humanos. Desde tiempo inmemorial, permanecí cubierta con el velo de la santidad, bajo el Tabernáculo de la Grandeza. Oí una dulcísima llamada proveniente de la diestra del trono de mi Señor, el Más Exaltado, y vi el mismísimo Paraíso en movimiento, y a todos sus habitantes impacientes en su anhelo por llegar a la presencia de Dios, el Todoglorioso. En ese momento se lanzó otra llamada: “¡Por Dios! ¡Ha venido el Amado de los mundos! Bienaventurado quien llegue a Su presencia y contemple Su rostro, y preste oído a Su santísima, gloriosísima y amadísima palabra. La voz de Dios ha embelesado a las almas del Concurso de lo alto y a los corazones de los moradores del dominio sempiterno, y el éxtasis irresistible del amor los ha hecho temblar de anhelo y fijar la mirada en la corte de la santidad, la cumbre de gloria inaccesible”. Aunque hablase en todas las lenguas, no me sería posible describir lo que vi en ese estado. Y, aun así, pese a esta gracia que ha abarcado todas las cosas, y a este arrobamiento que se ha apoderado de cuantos se encuentran sumergidos en el océano de los nombres, he aquí que encontré a las gentes del Bayán veladas y desatentas, yaciendo como muertos en las tumbas del olvido. ¡Oh pueblo del Bayán! ¿Creéis que estáis siguiendo el camino del espíritu, a pesar de haber rechazado esta Revelación? ¡No, por mi Belleza, que Dios ha decretado que sea la manifestación de Su propia Belleza entre todas las generaciones de antaño y las más recientes!».

**¶ 18** «¡Oh Doncella de santidad! Olvida la mención de esas gentes, pues sus corazones son inflexibles como piedras e insensibles a todo lo que no sean los impulsos de la ociosa fantasía. Pues permanecen inmaduras en la Causa de Dios y se amamantan de la leche de la ignorancia en el seno de la negligencia. Déjalas que habiten en el polvo y entona Mis melodías en el dominio de la eternidad. Informa, entonces, a los habitantes del Paraíso de aquello que se ha hecho manifiesto en el reino de la creación. Así lleguen a ser atraídos por Tus dulces acordes, se apresuren a ir hacia esta santificada y prometida Belleza y obtengan pleno conocimiento de este Día, Día en que todas las cosas han sido engalanadas con el ornamento de los nombres, Día en que todos los pobres han hallado la fuente de la verdadera riqueza, y toda alma marginada y pecadora ha sido perdonada».

**¶ 19** ¡Oh gentes! Buscad en estos días la gracia de Dios y Su Misericordia que todo lo abarca, y tened cuidado, no sea que sigáis los pasos de las almas cegadas y negligentes.

**¶ 20** Así concluye en esta Tabla el llamamiento de la Pluma respecto de este relato bendito e inexorable.

[^26.9]: Véase Corán 76,1.
[^26.10]: Aquí comienza un diálogo entre la Doncella del Cielo y Bahá’u’lláh, alternando de párrafo en párrafo.

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<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=27>

El es el Perdurable.

**¶ 1** Es la Festividad de Riḍván, la estación primaveral en que la Belleza del Todoglorioso fue revelada entre la tierra y el cielo. En este maravilloso Día se abrieron de par en par las puertas del Paraíso ante la faz de todas las gentes, por mandato de Aquel que es alabado por todos, y las efusiones de la misericordia divina llovieron desde las nubes del favor celestial sobre Sus innumerables encarnaciones y manifestaciones en el mundo del ser.

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<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=28>

**¶ 1** Se recibió otra carta tuya, que hacía mención de los sagrados y benditos días de Riḍván. ¡Alabado sea Dios! De ella emanaban los dulces aromas del rosedal del verdadero conocimiento y de los significados ocultos. Aunque todas las gentes del mundo se dispusieran a ensalzar los días que pasamos en el jardín de Najíb Páshá, designado como Jardín de Riḍván, se verían totalmente incapaces de ello y confesarían su impotencia.

**¶ 2** En verdad, el ojo de la creación nunca ha visto luz como la de aquellos días, y la mirada de la humanidad jamás ha presenciado algo parecido. La llegada de Aquel que es el Deseo del mundo, Su entrada a ese jardín, Su ascensión al trono de la expresión y las palabras que en ese momento brotaron de la lengua de Su voluntad trascenderán para siempre cualquier mención terrenal. Cualquier atributo que se les asigne y cualquier alabanza con que se los ensalce no podrán hacer justicia al polvo que Sus pasos han ennoblecido, cuánto menos a Su poderoso trono, Su claro establecimiento sobre él y Su palabra penetrante y omnímoda. En efecto, los esplendores de aquel día escapan al entendimiento y la comprensión de las gentes del mundo.

**¶ 3** Ese jardín lleva el nombre de su custodio, que se llamaba Riḍván. Esos fueron los días en que el Todomisericordioso difundió el esplendor de todos Sus nombres sobre todos cuantos están en Su cielo y en Su tierra. Algunos de entre Sus elegidos tuvieron el honor de presenciar aquellos días y ser testigos de lo que allí se evidenció. En la llegada y la partida de la Antigua Belleza se hicieron claras y evidentes las señales de Dios, y la luz de la Revelación se hizo brillar en la plenitud de su gloria. Ciertamente, Su majestad fue revelada, Su poder, magnificado, y Su soberanía, revelada.

**¶ 4** Este siervo[^28.11] suplicó a su Señor que decretara para Sus escogidos la recompensa de este Día y de cuanto resplandeció sobre él desde el horizonte de la voluntad de nuestro Señor, el Omnisciente, el Sapientísimo. Después de leer tu carta, me presenté ante Su trono y la leí por entero en Su presencia. La escuchó bondadosamente y —benditas y exaltadas sean Sus palabras— dijo: «En Mi nombre que ha derramado su resplandor sobre todos los que están en los cielos y en la tierra. ¡Oh ‘Alí! Contigo sean Mi gloria y Mi cariñosa bondad. Hasta ahora has alcanzado, y en adelante seguirás alcanzando, Mi mención y Mi favor, y el Océano y sus olas, y la Luz y su fulgor, y el Árbol del Loto y sus frutos, y el Sol y sus rayos. Desde el cielo de Nuestra providencia y merced, hemos hecho descender sobre ti versículos cuya significación son incapaces de comprender los más sabios y eruditos. Imploramos a Dios —exaltado y glorificado sea— que te ayude en todo momento a servir a Su Causa entre Sus siervos y que, de la copa de Su favor, te provea en toda condición con las aguas vivas del reconocimiento de Él, para que todos puedan aproximarse a Su Corte de santidad y Su Trono de gloria. Verdaderamente, Él es el Todopoderoso, el Omnipotente.

**¶ 5** Has mencionado los días de Riḍván y a aquellos que se reunieron en tu casa y en otros hogares para recordar a Dios, el Señor del trono en las alturas y de aquí en la tierra, el Rey de este Día inigualable. Bendito es el hogar que ha sido adornado con Mi favor, dentro de cuyas paredes se ha glorificado Mi recuerdo, y que ha sido honrado con la presencia de aquellos de Mis siervos que han ensalzado Mi alabanza, se han aferrado a la cuerda de Mi providencia y han recitado Mis versículos. Ellos se encuentran, ciertamente, entre los distinguidos siervos a quienes Dios ha ensalzado en el Qayyúmu’l-Asmá’ y otros Libros Sagrados. Él es, verdaderamente, Aquel que todo lo oye, que todo lo ve, y que está dispuesto a responder.

**¶ 6** Ciertamente, hemos oído su conmemoración y alabanza de este Anuncio, acerca del cual el Concurso de lo alto ha exclamado: ¡Por Dios! Este es el Gran Anuncio que ha sido mencionado en el Corán y en los Libros anteriores revelados por Dios, el Señor de los mundos. Él, en verdad, alaba Su propio Ser en nombre de ellos y Se menciona a Sí mismo mediante sus labios. Él es, ciertamente, el Más Generoso, el Señor de gracia abundante. Bienaventurada el alma constante que no ha sido afectada por los tempestuosos vendavales de dudas desencadenados por los enemigos. Y bienaventurado el creyente que ha permanecido inquebrantable ante el ataque de las huestes de la opresión y el predominio de los exponentes de la negación, quienes han caído presa de sus propias imaginaciones ociosas y han rechazado precisamente al Ser a Quien pretenden ser leales. Verdaderamente, en Mi Libro manifiesto, estos se cuentan entre los perdidos.

**¶ 7** ¡Oh ‘Alí! Visita de Mi parte a Mis amados. Transmíteles Mi alabanza, Mis recuerdos y Mis saludos, para que los dulces aromas de la bondad de tu Señor los atraigan y los acerquen a Dios, el Todopoderoso, el Alabado por todos. Recordamos, además, a Mis siervas y Mis hojas que se han aferrado a Mi Árbol y se han asido del borde de Mi poderoso y luminoso Manto. Contigo y con ellos, hombres y mujeres, sea la gloria de Dios, el Compasivo, Quien siempre perdona, el Más Misericordioso».

[^28.11]: Mírzá Áqá Ján, el amanuense de Bahá’u’lláh, en cuya voz fue revelada la primera parte de esta Tabla.

## Declaración del Báb

### 26 - Lawḥ-i-Náqús (Tabla de la Campana)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=30>

Él es el Todoglorioso.

**¶ 1** Este es el jardín del Paraíso, donde resuenan los himnos de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo; donde ascienden las melodías que cautivan el alma, entonadas por el Ruiseñor de la Eternidad sobre las ramas del Divino Árbol del Loto; donde habitan las Doncellas del Cielo que nadie ha tocado sino Dios, el Todoglorioso, el Santísimo; y donde se atesora aquello que atrae a los necesitados a las orillas del océano de la verdadera riqueza y guía a las gentes hacia la Palabra de Dios. Y esto, en verdad, no es sino la verdad manifiesta.

**¶ 2** ¡Por Tu nombre «Él»! Verdaderamente, Tú eres «Él», ¡oh Tú que eres «Él»![^30.12]

**¶ 3** ¡Oh Monje de la Unidad Divina! Tañe la campana, pues ha llegado el Día del Señor y la Belleza del Todoglorioso ha ascendido a Su bendito y esplendoroso trono. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 4** ¡Oh Húd, Profeta del Decreto Divino! Haz resonar el clarín en el nombre de Dios, el Todoglorioso, el Munífico, pues el Templo de la santidad ha sido establecido en la sede de gloria celestial. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 5** ¡Oh Semblante de la inmortalidad! Rasguea con los dedos del espíritu las cuerdas sagradas y maravillosas, pues ha aparecido la Belleza de la Esencia Divina, ataviada con un sedoso ropaje de luz. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 6** ¡Oh Ángel de la luz! Haz resonar la trompeta por la venida de esta Revelación, pues la letra Há’ se ha unido a la letra de antigua gloria.[^30.13] ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 7** ¡Oh Ruiseñor del cielo! Gorjea en los tallos de este jardín celestial en nombre del Amado, pues la belleza de la Rosa ha aparecido desde detrás de un velo impenetrable. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 8** ¡Oh Cantor del Paraíso! Trina desde las ramas en estos días maravillosos, pues Dios ha derramado Sus luminosos rayos sobre todo lo creado. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 9** ¡Oh Ave de la eternidad! Eleva el vuelo hacia estas alturas, pues el Ave de la fidelidad se ha remontado en el firmamento de la cercanía divina. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú fuera de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 10** ¡Oh habitantes del Paraíso! Cantad y declamad con dulcísimos tonos, pues ha sonado la melodía de Dios en el Tabernáculo de santidad incomparable. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 11** ¡Oh moradores del Reino! Entonad el nombre del Amado, pues la belleza de Su Causa ha aparecido con resplandor de detrás de los velos, adornada con un luminoso espíritu. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 12** ¡Oh residentes del reino de los nombres! Adornad los más recónditos confines del cielo, pues ha venido el Más Grande Nombre cabalgando sobre las nubes de majestad trascendente. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 13** ¡Oh habitantes del Dominio de los atributos divinos que se encuentra en el Reino de la Gloria! Preparaos para presentaros ante Dios, pues las suaves brisas de la santidad han soplado desde el santuario de la Esencia Divina y esto es, ciertamente, una merced evidente. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 14** ¡Oh paraíso de la Unidad Divina! Regocíjate, pues ha aparecido el paraíso de Dios, el Exaltadísimo, el Todopoderoso, el Omnisapiente. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 15** ¡Oh cielo de grandeza! Da gracias a Dios desde lo más íntimo de tu ser, pues el cielo de la santidad ha sido alzado en el firmamento de un corazón de pureza inmaculada. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 16** ¡Oh sol del dominio mundano! Eclipsa tu faz, pues en el horizonte de una mañana radiante han aparecido los rayos del Sol de la eternidad. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 17** ¡Oh tierra del conocimiento! Trágate tu saber, pues la Tierra del verdadero conocimiento ha sido desplegada por Aquel que es el Ser de Dios, el Todoglorioso, el Munífico, el Altísimo. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 18** ¡Oh lámpara de la soberanía terrenal! Apaga tu luz, pues se ha encendido la Lámpara de Dios en la hornacina de la eternidad, y ha iluminado a todos cuantos están en el cielo y a todos cuantos están en la tierra. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 19** ¡Oh mares del mundo! Aquietad el embate de vuestras olas, pues una Causa prodigiosa ha hecho agitarse el Mar Carmesí. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 20** ¡Oh Pavo Real de la Unidad Divina! Emite tu triste graznido entre las espesuras del mundo celestial, pues la melodía de Dios suena cercana por doquier. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 21** ¡Oh Gallo de la eternidad! Haz oír tu canto en los bosques del cielo empíreo, pues el Emplazador de Dios ha clamado desde toda cumbre elevada. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 22** ¡Oh concurso de amantes fervorosos! Que vuestras almas se alegren, pues ha llegado a su fin el día de la separación, se ha cumplido la Alianza y ha aparecido el Amado, revestido con gloriosa y majestuosa belleza. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 23** ¡Oh asamblea de conocedores místicos! Que vuestros corazones se llenen de gozo, pues ya ha pasado el tiempo de la lejanía, ha aparecido el espíritu de la certeza y ha resplandecido el semblante del Joven celestial, engalanado con el ornamento de la santidad en el paraíso de Su nombre, el Omnipotente. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 24** ¡Glorificado seas, oh Señor, mi Dios! Te ruego por Tu Día, mediante el cual generaste todos los demás días, y en un instante del cual estimaste el tiempo fijado para todo lo que ha sido y todo lo que ha de ser —¡alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!—

**¶ 25** Y por Tu nombre, que has hecho el soberano del reino de los nombres y el regidor de todos cuantos están en el cielo y todos cuantos están en la tierra —¡alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!—

**¶ 26** Que permitas bondadosamente a Tus siervos prescindir de todo salvo de Ti, acercarse a Ti y desprenderse de todo cuanto no seas Tú. Tú eres, verdaderamente, el Dios de fuerza, de poder y de misericordia. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 27** Permíteles, oh mi Dios, dar testimonio de Tu unidad y reconocer Tu unicidad, de modo tal que no vean nada sino a Ti y cierren los ojos a todo lo demás. Poderoso eres, en verdad, para hacer Tu voluntad. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 28** ¡Oh mi Amado! Enciende, pues, en su pecho el fuego de Tu amor, para que consuma la mención de todo lo demás, y para que atestigüen en su interior que Tú has habitado desde siempre en las inaccesibles alturas de Tu eternidad, que estabas solo sin nadie aparte de Ti y que continuarás eternamente siendo lo que siempre has sido. No hay Dios sino Tú, el Señor de poder y gracia. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 29** Pues si aquellos siervos Tuyos que anhelan escalar las alturas de Tu unidad pusieran el afecto en algo que no fueras Tú, no podrían contarse entre quienes de verdad han creído, ni se hallaría dentro de ellos señal alguna de Tu singularidad. ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

**¶ 30** ¡Glorificado eres, oh Señor mi Dios! Siendo así, Te imploro que hagas llover de las nubes de Tu misericordia aquello que purifique los corazones de Tus amantes fervorosos y santifique las almas de aquellos que Te adoran. Elévalos, pues, mediante Tu poder trascendente, y hazlos victoriosos sobre todos cuantos habitan la tierra. Esto es, en verdad, lo que has prometido a Tus amados mediante Tu palabra de verdad: «Quisimos agraciar a los que habían sido humillados en el país y hacer de ellos jefes, hacer de ellos herederos».[^30.14] ¡Alabado seas, oh Tú que eres «Él», oh Tú aparte de Quien no hay otro sino «Él»!

[^30.12]: En el Tafsír-i-Hú, Bahá’u’lláh explica que el nombre “Él” (o Huva, que consiste de las letras Há’ y Váv) en el Más Grande Nombre de Dios, pues es un espejo en el que se reflejan todos los nombres y atributos de Dios juntos.
[^30.13]: Es decir, la letra “B” en el nombre “Bahá”.
[^30.14]: Corán 28,5.

### 27 - Lawḥ-i-Ghulámu’l-Khuld (Tabla del Joven Inmortal)

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Esta es una rememoración de cuanto fue revelado el año sesenta en los días de Dios, el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso, el Omnisciente.

**¶ 1** Mirad, las puertas del Paraíso se abrieron, y el Joven santificado apareció, llevando una serpiente claramente visible.[^31.15] ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con aguas cristalinas.

**¶ 2** Sobre el rostro llevaba un velo tejido con los dedos del poder y la fuerza. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso nombre.

**¶ 3** Sobre Su frente brillaba una bellísima corona que resplandecía sobre todos cuantos están en la tierra y todos cuantos están en el cielo. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa causa.

**¶ 4** Sobre Sus hombros caían los bucles del espíritu, cual negro almizcle sobre perlas blancas y lustrosas. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una trascendente causa.

**¶ 5** En Su diestra llevaba un anillo adornado con una gema pura y bendita. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso espíritu.

**¶ 6** En él estaba grabado, en una grafía antigua y secreta: «¡Por Dios! Este es un nobilísimo ángel».[^31.16] Y los corazones de los moradores del dominio eterno exclamaron: «¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una antigua luz».

**¶ 7** Había una marca en Su mejilla derecha, cuya visión hacía que toda persona de entendimiento vacilara en su fe. Y aquellos que habitan tras el velo del Invisible exclamaron: «¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso secreto».

**¶ 8** Este es el Punto desde el cual se ha desplegado el conocimiento de las generaciones anteriores y las más recientes. Y los moradores del Reino entonaron: «¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso saber».

**¶ 9** Este es, en verdad, el Jinete del Espíritu que cabalga alrededor de la fuente de la vida eterna. Y quienes se hallan ocultos en los retiros del más alto cielo exclamaron: «¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa revelación».

**¶ 10** Descendió desde el tabernáculo de la belleza hasta que Se detuvo, como el sol en el centro mismo del cielo, revestido de una belleza inigualable y sublime. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con las más dichosas nuevas.

**¶ 11** Detenido en pleno centro del cielo, brilló como el sol en su esplendor meridiano e iluminó la sede de la belleza divina con Su poderoso Nombre. Ante lo cual, el Pregonero exclamó: «¡Regocijaos! Esta es la Belleza del Invisible que ha venido con un poderoso espíritu».

**¶ 12** Y las Doncellas del Cielo exclamaron desde sus aposentos celestiales: «¡Loado sea el Señor, el más excelente de todos los creadores!» Y el ruiseñor gorjeó dulcemente: «¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal, cuyo igual jamás han contemplado los ojos de los favorecidos del Cielo».

**¶ 13** Y he aquí que las puertas del Paraíso se abrieron por segunda vez con la llave de Su Gran Nombre. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso nombre.

**¶ 14** Y la Doncella de la belleza resplandeció como el sol que amanece en el horizonte de una mañana radiante. ¡Regocijaos! Esta es la Doncella divina que ha venido con insuperable belleza.

**¶ 15** Apareció con tales galas que colmó de profundo anhelo las mentes de quienes están cerca de Dios. ¡Regocijaos! Esta es la Doncella del Cielo que ha venido con llamativo encanto.

**¶ 16** Mientras bajaba de los aposentos de la eternidad, cantaba con suaves cadencias que extasiaban las almas de los sinceros. ¡Regocijaos! Esta es la Belleza inmortal que ha venido con un poderoso secreto.

**¶ 17** Suspendida en el aire, dejó caer un bucle de su cabello por debajo de su luminoso velo. ¡Regocijaos! Esta es la Doncella del Cielo que ha venido con un maravilloso espíritu.

**¶ 18** Y esparció la fragancia de ese bucle por toda la creación. Ante lo cual, los rostros de los santos palidecieron y los corazones de los amantes fervientes se llenaron con la sangre del pesar. ¡Regocijaos! Esta es la Doncella del Cielo que ha venido con la más dulce fragancia.

**¶ 19** ¡Por Dios! Quien cierre los ojos a su belleza ha sido presa de un grave engaño y de un error manifiesto. ¡Regocijaos! Esta es la Belleza inmortal que ha venido con una luz refulgente.

**¶ 20** Se giró, y en su derredor daban vueltas los habitantes de este mundo y del mundo venidero. ¡Regocijaos! Esta es la Doncella del Cielo que ha venido con una poderosa dispensación.

**¶ 21** Avanzó, luciendo un singular y espléndido atavío, hasta detenerse ante el Joven, frente a frente. ¡Regocijaos! Esta es la Belleza inmortal que ha venido con fascinante elegancia.

**¶ 22** De debajo del velo, extendió su mano teñida de oro, como rayo de sol que cae sobre la faz de un espejo sin mancha. ¡Regocijaos! Esta es la Belleza inmortal que ha venido adornada con esplendor.

**¶ 23** Sus dedos de rubí inigualables tomaron el borde del velo que ocultaba la faz del Joven. ¡Regocijaos! Esta es la Belleza inmortal que ha venido con una poderosa mirada.

**¶ 24** Y lo retiraron, con lo cual temblaron los pilares del Trono de lo alto. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa causa.

**¶ 25** Entonces, los espíritus de todas las cosas abandonaron sus cuerpos. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa causa.

**¶ 26** Y los moradores del Paraíso se rasgaron las vestiduras al vislumbrar un fugaz destello de Su antiguo y luminoso semblante. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una luz radiante.

**¶ 27** En ese momento, de allende el velo de las nubes se oyó la Voz del Eterno con un dulce y encantador llamado. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso encanto.

**¶ 28** Y, desde la fuente del inescrutable decreto de Dios, la Voz del Invisible proclamó: «¡Por Dios! Los ojos de generaciones anteriores jamás han contemplado a nadie que se asemeje a este Joven». ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa causa.

**¶ 29** Y las doncellas de la santidad exclamaron desde los aposentos del exaltado dominio. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con evidente soberanía.

**¶ 30** ¡Por Dios! Este es ese Joven Cuya belleza es el deseo ardiente del Concurso celestial. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa causa.

**¶ 31** Tras lo cual, el Joven alzó la cabeza hacia el concurso de los ángeles del cielo. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un poderoso espíritu.

**¶ 32** Y pronunció una sola palabra, y en seguida cobraron nueva vida todos y cada uno de los moradores del cielo. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con un potente toque de trompeta.

**¶ 33** Luego miró a los habitantes de la tierra con una asombrosa mirada. Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa mirada.

**¶ 34** Y, con esa mirada, los reunió a todos. ¡Regocijaos! Este es el Joven inmortal que ha venido con una poderosa causa.

**¶ 35** Con otra mirada, señaló a unos cuantos escogidos, y entonces regresó a Su aposento en el Paraíso sempiterno. ¡Y esta es, en verdad, una poderosa causa!

**¶ 36** El Heraldo de la Eternidad proclama desde su trono en medio de las nubes: ¡Oh vosotros que aguardáis expectantes en el valle de la paciencia y la fidelidad! ¡Oh vosotros que anheláis remontaros a los espacios de la cercanía y la reunión! El Joven celestial, que hasta ahora se hallaba oculto en los inviolables erarios de Dios, ha aparecido en el Punto de Amanecer de esplendor inmutable, como el Sol de la Realidad y el Espíritu Eterno, engalanado con el ornamento del Todopoderoso y la belleza del Más Loado. Ha rescatado a todos cuantos están en el cielo y en la tierra de los peligros de la muerte y la extinción, los ha vestido con el ropaje de la existencia verdadera y sempiterna y les ha conferido una vida nueva.

**¶ 37** Esa Palabra oculta de la que siempre han dependido las almas de todos los Mensajeros de Dios y de Sus Escogidos se ha manifestado en el plano visible desde el mundo invisible. En cuanto esa Palabra oculta resplandeció desde el Reino del ser interior y de la absoluta singularidad para iluminar a las gentes de la tierra, emanó de ella una brisa de misericordia que purificó todas las cosas del hedor del pecado y adornó las infinitas formas de la existencia y la realidad del hombre con la vestimenta del perdón. Tan grande fue la maravillosa gracia con la que fueron bañadas todas las cosas que, al pronunciarse las letras «S» y «E», las joyas que estaban ocultas en los depósitos de este mundo contingente fueron sacadas a la luz y puestas de manifiesto. Así se unieron en un solo atuendo lo visible y lo invisible, y se vistieron con un solo manto lo oculto y lo manifiesto; así, la nada absoluta alcanzó el dominio de la eternidad y la pura evanescencia accedió a la corte de la vida eterna.

**¶ 38** Por tanto, ¡oh amantes de la belleza del Todoglorioso! ¡Oh vosotros que buscáis con fervor la corte de la presencia del Todopoderoso! Este es el día de la cercanía y de la reunión, no el momento de disputas y palabras vanas. Si sois amantes sinceros, mirad la belleza del Bienamado que brilla clara y resplandeciente como la verdadera mañana. Os incumbe estar libres de todo apego, ya sea a vosotros mismos o a otros; más aun, debéis renunciar por igual a la existencia y a la no existencia, a la luz y a la oscuridad, a la gloria y a la humillación. Desligad el corazón de todo lo transitorio, de toda ociosa fantasía y vana imaginación, para entrar, puros e inmaculados, en el dominio del espíritu y participar con corazón radiante de los esplendores de eterna santidad.

**¶ 39** ¡Oh amigos! El vino de la vida eterna está fluyendo. ¡Oh amantes! El rostro del Amado está desnudo y desvelado. ¡Oh compañeros! El fuego del Sinaí del amor arde con brillo y resplandor. Deponed la carga del amor a este mundo y cualquier apego a él y, cual aves luminosas del cielo, remontaos a las alturas del Paraíso y emprended el vuelo hacia el nido sempiterno. Ya que, sin esto, la vida misma carece de valor y, falto del Bienamado, el corazón no tiene razón de ser.

**¶ 40** ¡Así es! Los amantes del Todoglorioso, como polillas, ofrendan a cada momento sus vidas en torno a la llama abrasadora del Amigo, sin tener otra ocupación mas que Él. Sin embargo, no toda ave puede aspirar a alcanzar tales alturas. Dios, en verdad, guía a quien Él desea hacia Su inmenso y exaltado camino.

**¶ 41** Así concedemos a los moradores del dominio místico lo que los acercará a la diestra de la vida sempiterna y les permitirá alcanzar esa posición que ha sido enaltecida en el cielo de la santidad.

[^31.15]: Corán 7, 107.
[^31.16]: Corán 12, 31.

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Él es Quien siempre perdura, el Exaltadísimo, el Más Grande.

**¶ 1** ¡Escuchad! La Lengua de la Gloria y la Palabra de Dios han exclamado y proclamado: «¡El Reino es de Dios, el Creador de los cielos y el Señor de todos los nombres!» Y, sin embargo, la mayoría de la gente no atiende. La creación entera reverbera con las melodías del Todomisericordioso, los dominios de la santidad desprenden la fragancia de Su vestidura y el Más Grande Nombre ha difundido el esplendor de Su gloria sobre todos cuantos habitan la tierra, mas las gentes están envueltas en un tangible velo.

**¶ 2** ¡Oh Pluma de la Gloria! Entona los himnos de la grandeza, pues hemos inhalado la fragancia de la reunión ante la cercanía de ese Día en que el reino de los nombres fue engalanado con el ornamento de Nuestro Nombre, el Excelso, el Altísimo. Apenas se mencionó este Día ante el Trono, las Doncellas del Cielo corearon una exquisita melodía, el Ruiseñor entonó su canto celestial y el Todomisericordioso dio voz a aquello que arrobó las almas de los Mensajeros de Dios, de Sus escogidos y de quienes gozan de Su cercanía.

**¶ 3** Esta es la víspera de ese Día en cuyo firmamento ha despuntado la antigua Mañana con el esplendor de la luz que brilla desde ese luminoso horizonte. Di: Este es el Día en que Dios estableció la Alianza respecto de Aquel que es la voz de la Verdad[^32.17], al enviar a Aquel[^32.18] que impartió a la humanidad las buenas nuevas de este Gran Anuncio. Este es el Día en que apareció el Signo Más Grande y proclamó este poderoso Nombre, y cautivó así a todas las cosas creadas con las brisas vivificadoras de los versículos de Dios. Feliz aquel que ha reconocido a su Señor y se cuenta entre quienes han llegado a Su presencia.

**¶ 4** Di: Él es, ciertamente, la Balanza más perfecta establecida entre las naciones, por Cuya mediación, Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo, da a conocer las medidas de todas las cosas. Él es Quien ha embriagado con el vino de Su expresión a todo corazón comprensivo, y Quien ha desgarrado los velos mediante el poder de Mi Nombre que preside los mundos. En verdad, Él ha ordenado que el Bayán sea una hoja de este Jardín y lo ha adornado con la mención de este incomparable Recuerdo. Él ha advertido a todos que no se priven del Amanecer de antigua gloria, ni se aferren a los mitos y tradiciones corrientes entre ellos a la hora de Su manifestación. Así ha sido decretado conforme a lo que Él ha revelado, y de ello da testimonio Aquel que habla la verdad. No hay Dios fuera de Mí, el Todopoderoso, el Más Generoso.

**¶ 5** Aquellos que se han apartado de la última Manifestación ciertamente no han reconocido a la anterior. Así lo ha dispuesto el Autor de todas las causas en este grandioso ornamento. Di: Ciertamente, Él os anunció esta Raíz; por lo cual, aquellos que se encuentran retenidos por causa de una simple rama se cuentan, en verdad, entre los muertos. ¡Que lástima que las gentes se aferren a la rama y se hayan apartado de Dios, el Rey, el Glorioso, el Alabado por todos! Todo cuanto Él ha revelado lo ha condicionado a Mi aceptación y ha hecho que todo asunto dependa de esta Causa manifiesta e irresistible. De no ser por Mí, Él no habría pronunciado una sola palabra ni Se habría manifestado ante todos cuantos están en el cielo y en la tierra. ¡Cuántas veces Se lamentó por Mi destierro, Mi cautiverio y Mis tribulaciones! De ello da testimonio lo que ha sido enviado en el Bayán, si tan solo lo percibierais. En verdad, poderoso es aquel que, mediante la potencia de Dios, se ha desprendido de todo fuera de Él, e indefenso es aquel que se ha alejado de Él, después de que apareciera con soberanía manifiesta.

**¶ 6** ¡Oh pueblos de la tierra! Haced mención de Dios en este Día en que el Espíritu ha hablado y las realidades de quienes fueron creados por la Palabra de Dios, el Poderoso, el Exaltado, han ascendido hasta Él. Incumbe a cada uno en este día regocijarse con inmensa alegría, vestirse con sus mejores galas, celebrar la alabanza de su Señor y darle gracias por este magno favor. Bienaventurados quienes han comprendido el propósito de Dios, y ¡ay de los desatentos!

**¶ 7** Habiendo revelado esta Tabla en esta noche, deseamos enviártela como muestra de Nuestra gracia para que seas de los agradecidos. Cuando la hayas recibido, recítala en presencia de los amados de Dios, para que presten atención a lo que ha pronunciado la Lengua de la Grandeza y sean de aquellos que actúan en conformidad con sus consejos. De esta manera te hemos escogido y te hemos adornado con la vestidura con la que hemos adornado a los puros de corazón. ¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!

[^32.17]: Bahá’u’lláh.
[^32.18]: El Báb

## Ascensión de Bahá’u’lláh

### 29 - Súriy-i-Ghusn (Tabla de la Rama)

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Él es Quien perdura eternamente en el Dominio de la Gloria.

**¶ 1** La Causa de Dios ha descendido sobre las nubes de la expresión, mientras aquellos que Le han asignado copartícipes sufren un doloroso tormento. Las huestes de la Revelación Divina, portando los estandartes de inspiración celestial, han bajado del cielo de Su Tabla en el nombre de Dios, el Todopoderoso, el Omnipotente, y los fieles se regocijan en Su victoria y dominio, mientras los negadores están llenos de consternación.

**¶ 2** ¡Oh gentes! ¿Rehuís de la Misericordia de Dios cuando ha impregnado todo lo que hay en los cielos y en la tierra? No desperdiciéis la misericordia con que Dios os ha agraciado, ni os privéis de ella, pues aquellos que se alejan sufren dolorosa pérdida. La misericordia de Dios es como los versículos que descienden de un mismo cielo. Los creyentes verdaderos liban de ellos el vino de la vida eterna, mientras que los impíos beben un trago abrasador. Y cada vez que se les recitan los versículos de Dios, se enciende en sus pechos el fuego del odio. Así desperdician las mercedes que Dios les ha conferido y se cuentan entre los desatentos.

**¶ 3** ¡Oh gentes! Esforzaos por poneros bajo la sombra protectora de la Palabra de Dios. Tomad de ella, entonces, el vino selecto del significado íntimo y del esclarecimiento, pues es el depósito de las aguas vivas del Todoglorioso y ha aparecido con inigualable esplendor sobre el horizonte de la Voluntad del Todomisericordioso. Di: De este Ingente Océano proviene el Mar Preexistente; bienaventurado quien haya alcanzado sus orillas y hallado reposo en ellas.

**¶ 4** Del Sadratu’l-Muntahá ha brotado este sagrado y glorioso Ser, esta Rama de Santidad; bienaventurado aquel que ha buscado refugio en Él y mora bajo Su sombra. En verdad, la Rama de la Ley de Dios ha surgido de esta Raíz que Dios ha plantado firmemente en la Tierra de Su Voluntad, y Cuya Rama se ha elevado hasta abarcar toda la creación. ¡Magnificado sea Él, pues, por esta sublime, bendita, poderosa y exaltada Obra! Acercaos a Él, oh gentes, y degustad los frutos de la sabiduría y el conocimiento que provienen de Aquel que es el Todopoderoso, el Omnisciente. Quien no los haya probado se encuentra privado de la gracia de Dios, aunque disponga de todo cuanto pueda producir la tierra, si tan solo lo entendierais.

**¶ 5** Como muestra de Nuestra gracia, de la Más Grande Tabla ha emanado una Palabra, Palabra que Dios ha adornado con el ornamento de Su propio Ser y ha hecho soberana de la tierra y de todo lo que en ella existe, y señal de Su grandeza y dominio entre sus gentes, para que todos glorifiquen con ella a su Señor, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Sapientísimo, y eleven alabanzas a su Creador y a la santidad del Alma de Dios que rige todo lo creado. En verdad, esta no es sino una Palabra enviada por Aquel que es el Omnisciente, el Anciano de Días.

**¶ 6** Dad gracias a Dios, oh gentes, por Su aparición, pues en verdad Él es el mayor Favor para con vosotros, la misericordia más perfecta hacia vosotros, y mediante Él vuelve a la vida todo hueso enmohecido. Quien se vuelva hacia Él se ha vuelto hacia Dios, y quien se aleje de Él se ha alejado de Mi Belleza, ha rechazado Mi Prueba y Me ha desobedecido. Él es el Representante de Dios entre vosotros, Su valido en medio de vosotros, Su manifestación a vosotros y Su aparición entre Sus siervos predilectos.

**¶ 7** Así se Me ordenó que os entregara el mensaje de Dios, vuestro Creador, y he cumplido aquello que se me ordenó. De ello dan testimonio Dios, y Sus ángeles, y Sus Mensajeros y Sus siervos santificados. Aspirad, pues, las dulces fragancias del Paraíso que provienen de sus rosas y no seáis de los desfavorecidos. Apresuraos a obtener vuestra parte de la gracia que Dios os ha conferido y no os priveis de ella.

**¶ 8** Lo hemos enviado en la forma de un templo humano. Bendito y exaltado sea Dios, Quien crea todo cuanto desea mediante Su inviolable, Su infalible decreto. Aquellos que se privan de la sombra de la Rama vagan en el desierto del error, se consumen en el calor de los deseos mundanos y se cuentan entre quienes de seguro perecerán.

**¶ 9** ¡Oh gentes! Apresuraos a poneros bajo la sombra de Dios, para que os proteja del calor abrasador de este Día en el que nadie hallará refugio ni amparo excepto a la sombra de Su Nombre, el Perdonador, el Más Compasivo. ¡Oh gentes! Vestíos con el atavío de la certeza, para que os proteja de los dardos de la ociosa fantasía y de las vanas imaginaciones, y seáis contados entre los fieles en estos días en los que nadie alcanzará la certidumbre ni logrará la constancia en Su Causa salvo que renuncie a lo que es común entre la gente y se vuelva hacia esta santa y resplandeciente Belleza.

**¶ 10** ¡Oh gentes! ¿Tomaréis como auxiliador a una falsa deidad en lugar de a Dios? ¿Seguiréis al Mayor Ídolo antes que a vuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnipotente?[^34.19] Abandonad su mención, oh gentes, y tomad la copa de la vida en el nombre de vuestro Señor, el Todomisericordioso. ¡Por la rectitud de Dios! Una sola gota de esta copa hace revivir a toda la humanidad, si tan solo lo supierais.

**¶ 11** Di: Nadie será inmune al decreto de Dios en este Día; nadie hallará refugio salvo en Él. Esta es ciertamente la verdad y todo lo demás es error manifiesto. Dios ha prescrito a todos enseñar Su Causa en la medida de su capacidad. Tal es el decreto que el Dedo de la fuerza y el poder ha inscrito en las Tablas de gloria celestial. En esta Revelación, cuando alguien vivifica aunque sea a una sola alma, es como si hubiera vivificado a toda la humanidad: en el Día de la Resurrección, Dios lo devolverá a la vida en el paraíso de Su unicidad, adornado con la vestidura de Su propio Ser, el Soberano Protector, el Todopoderoso, el Munificente. Tal es la naturaleza de la ayuda que podéis prestar a vuestro Señor, y ninguna otra cosa es digna de mención en este Día en la presencia de Dios, vuestro Señor y el Señor de vuestros padres de antaño.

**¶ 12** En cuanto a ti, oh siervo, presta oído a las advertencias que te hemos hecho en esta Tabla y procura obtener en todo momento la gracia de tu Señor. Disemina esta Tabla entre quienes han creído en Dios y en Sus señales, para que observen sus instrucciones y se cuenten entre los rectos.

**¶ 13** Di: ¡Oh gentes! No propaguéis desorden en la tierra ni contendáis con vuestros congéneres, ya que ello no es digno de aquellos que, al amparo de su Señor, ocupan la posición de quienes son fieles al único Dios verdadero. Cuandoquiera que os encontréis con un alma sedienta, dadle de beber de la copa de la vida sempiterna; y cuandoquiera que encontréis un oído atento, recitadle los versículos de Dios, el Fuerte, el Poderoso, el Compasivo. Hablad con palabras amables y, si halláis a las personas inclinadas hacia el Santuario de Dios, convocadlas a la verdad; de lo contrario, dejadlas atrás en esa condición que es la realidad del fuego infernal. Cuidado, no sea que echéis las perlas del significado interior ante los ciegos y los de corazón yerto, por cuanto están privados de ver la luz y son incapaces de distinguir un guijarro sin valor de una perla preciosa y reluciente. Si durante mil años le recitases a una piedra los versículos de maravillosa gloria, ¿acaso la conmoverían, o entendería su significado? ¡No, por tu Señor, el Todomisericordioso, el Más Compasivo! Si les recitaras a los sordos todos los versículos de Dios, ¿oirían siquiera una letra de los mismos? ¡No, por Su antigua y gloriosa Belleza!

**¶ 14** Así te hemos transmitido las gemas de la sabiduría y de la expresión divinas, para que fijes la mirada en tu Señor y te libres de todo apego al mundo. ¡Que Su espíritu esté contigo y con quienes habitan en la morada de la santidad y están dotados de verdadera constancia en la Causa de su Señor!

[^34.19]: Corán 4, 51.

### 30 - Lawḥ-i-Rasúl (Tabla dirigida a Rasúl)

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En verdad, Yo soy Aquel que mora, desconsolado, bajo el dosel de este mundo.

**¶ 1** ¡Oh Rasúl! Si preguntas por el Sol del cielo del significado interior, has de saber que ha sido eclipsado por las nubes de la envidia; y si indagas sobre la Luna del dominio de la santidad eterna, observa que ha sido oscurecida por los sudarios del odio; y si buscas el Astro del firmamento de la realidad invisible, ten presente que está sumido bajo el horizonte de la malevolencia. ¡He aquí a un Ḥusayn solo, atacado por cien mil enemigos implacables! ¡He aquí a un Abraham solitario, rodeado por una legión de reyes tiranos![^35.20] ¡He aquí a un Alma inmaculada que enormes multitudes intentan capturar! ¡He aquí a una sola Garganta que innumerables dagas desean atravesar!

**¶ 2** Ni una sola noche de Mi vida terrena hallé descanso; ni un solo día se me permitió reposo. Hubo un tiempo en que Mi cabeza desmembrada se envió como trofeo de un país a otro; en otra ocasión, fui suspendido en alto. Una vez tuve por compañero cercano a uno que Me asestó un golpe fatal; otra vez tuve por camarada íntimo a uno que profanó Mis restos mortales. Al levantarme del lecho cada mañana Me esperaba una nueva aflicción; y al regresar a la soledad de Mi aposento, cada anochecer, Me aguardaba una dura prueba. No había respiro en la cadena de Mis desgracias, ni tregua en la embestida de Mis pesares.

**¶ 3** A pesar de todo, enfrenté a Mis enemigos, manifiesto como el sol, y aparecí ante los moradores del dominio celestial, brillante como la luna. Ni por un instante procuré proteger Mi propia vida, ni por un momento busqué Mi propio alivio y bienestar. Ofrendé Mi alma en el camino de Mi Bienamado y sacrifiqué Mi vida por Él. Mi fortaleza era Mi confianza en Dios, y Mi escudo, Mi unión a ese Amigo sin par; Mi armadura, Mi inquebrantable fe en Él, y Mis huestes, Mi ferviente esperanza en Su gracia.

**¶ 4** Finalmente, Mi revelación despertó la envidia de Mis enemigos y provocó el rencor de los malévolos. ¡Oh Mi Rasúl! Si mirases con ojo sagaz y penetrante, verías cómo todas las cosas, incluso los moradores del Dominio de lo alto, participan de Mi angustia y dolor. ¡Oh Rasúl! La penumbra oprimente de la malévola envidia ha ocultado la Mañana resplandeciente del espíritu, y los sombríos velos de la malicia han oscurecido los luminosos rayos del Sol de la santidad eterna.

**¶ 5** En este momento, el Antiguo Rey Se ha propuesto despedirse de este pueblo rebelde. Mas nadie sabe si, aun después de Su partida, esta Esencia de la misericordia divina se librará del ataque de esas serpientes venenosas, como quedó patente tras Su primer exilio.

**¶ 6** ¡Oh Rasúl! ¿Te das cuenta de la penosa situación de esta Alma agraviada y desterrada, sometida a duras pruebas por dos pueblos enemigos, y que no recibe ni la piedad de Sus enemigos ni la compasión de Sus amigos? ¡Juro por Mi Belleza que las aflicciones que sufro a manos de Mis enemigos son cien mil veces más fáciles de soportar! Da gracias a Dios de que no tienes conocimiento pleno de la condición de Aquel que es el Rey Eterno y de lo que Le han hecho padecer. En verdad, estos son días cuyo parecido jamás ha presenciado el ojo de la creación.

**¶ 7** Esfuérzate, pues, por abandonar el camino de la ilusión y la imitación, y obtener acceso al dominio de la visión interior y al reino de los hallazgos espirituales. Pues en estos días todos están aturdidos con la embriaguez de la ignorancia, excepto aquellos a quienes tu Señor ha querido resguardar. Algunos toman el espejismo fugaz por el ondeante océano e interpretan la oscuridad impenetrable como la radiante mañana. Otros, habiendo abandonado el río de la vida eterna, se contentan con una gota evanescente. Tal es el estado y la condición de las gentes: «Así hemos creado a las almas en condiciones diversas».[^35.21]

**¶ 8** En cuanto a ti, oh Rasúl, si deseas emprender el vuelo hacia el empíreo de Mi amor, te incumbe remontarte por encima de los reinos de la tierra y el cielo y todo lo que contienen, para alcanzar el paraíso del beneplácito del Todoglorioso. ¡Bienaventurados los que allí han entrado!

[^35.20]: “Enemigos mortales” (lit., “Shimrs”) y “reyes tiranos” (lit., “Nimrods”): Shimr asestó el golpe que mató al Imám Ḥusáyn, y Nimrod fue el perseguidor de Abrahám.
[^35.21]: Véase Corán 71,14.

### 31 - Lawḥ-i-Maryam (Tabla dirigida a Maryam)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=36>

Pesaroso está Él por Mis pesares.

**¶ 1** ¡Oh Maryam! Los agravios que sufro han borrado de la Tabla de la creación los agravios que sufrió Mi Primer Nombre[^36.22]. Las nubes del decreto divino han dejado caer en todo momento lluvias de tribulación sobre esta manifiesta Belleza. El destierro de Mi país natal no fue sino por amor al Amado; Mi exilio no fue por ninguna otra causa que la de Su complacencia. En medio de pruebas enviadas desde el cielo, brillé resplandeciente como un cirio y, frente a aflicciones divinamente ordenadas, permanecí inamovible como una montaña. Al manifestar las efusiones de Su gracia, fui como una nube generosa, y al retener a los enemigos del Rey incomparable, fui como una llama encendida.

**¶ 2** Las claras señales de Mi fuerza despertaron la envidia de Mis enemigos, y las convincentes pruebas de Mi sabiduría avivaron el odio de los malévolos; ni una sola noche reposé en paz; ni una sola mañana desperté tranquilo. Juro por la belleza de Dios que Ḥusayn[^36.23] derramó lágrimas de angustia por los agravios que padecí, y Abraham Se lanzó a las llamas debido a las aflicciones que soporté. Si observaras con perspicacia, verías cómo llora amargamente el Ojo de la Grandeza bajo el tabernáculo de la santidad, y cómo se lamenta la Esencia de la Majestad en los dominios de la excelsitud. De ello da testimonio la Lengua de la verdad y la gloria.

**¶ 3** ¡Oh Maryam! Procedente de la tierra de Ṭá[^36.24] y tras innumerables aflicciones, llegamos a Iraq por orden del Tirano de Persia[^36.25], donde, después de soportar los grilletes de Nuestros enemigos, sufrimos la traición de Nuestros amigos. ¡Dios sabe lo que Me sucedió a partir de entonces! Finalmente, abandonando Mi hogar y todo lo que contenía, y renunciando a Mi vida y a todo cuanto le pertenecía, Me retiré, solo y sin compañía. Vagué por el desierto de la resignación y peregriné de modo que todos los ojos lloraron amargamente por Mí en Mi exilio y todas las cosas creadas derramaron lágrimas de sangre a causa de Mi angustia. Las aves del aire eran Mis compañeras, y las bestias del campo, Mis aliadas. De esa manera, cual rayo del espíritu, atravesé este mundo fugaz. Durante dos años o algo menos, rechacé todo lo que no fuera Dios y cerré los ojos a todo a excepción de Él, para que se apagara el fuego del odio y disminuyera el calor de la envidia.

**¶ 4** ¡Oh Maryam! Divulgar los secretos divinos sería inadecuado, y poner al descubierto los misterios celestiales, impropio. Con «secretos» no se quiere decir otra cosa que los tesoros celosamente guardados dentro de Mi propio Ser. ¡Por la rectitud de Dios! He sobrellevado lo que ningún hombre, ya sea del pasado o del futuro, ha sobrellevado o haya de sobrellevar.

**¶ 5** Durante ese tiempo de retiro, nadie de entre Mis hermanos ni ninguna otra alma intentó investigar el asunto, ni mucho menos comprender su significación, aunque su importancia supera a la creación de la tierra y del cielo. Y, sin embargo, juro por Dios que cada aliento que exhalé durante Mi viaje era mejor que la ayuda de ambos mundos, y Mi retiro mismo fue el testimonio más fehaciente y la prueba más perfecta y concluyente. En efecto, hay que tener verdadera visión para vislumbrar el Escenario de trascendente gloria, pues el ciego es incapaz de ver su propio semblante, y mucho menos el Semblante de la santidad eterna. ¿Cómo puede una mera sombra comprender a Aquel que la proyecta? ¿Cómo puede un puñado de arcilla captar la delicada realidad del corazón?

**¶ 6** Finalmente, el decreto divino indujo a ciertas almas espirituales a acordarse de este Joven Cananeo.[^36.26] Provistos de una serie de peticiones, buscaron en todos los lugares e indagaron entre todas las personas, hasta que en una cueva de la montaña hallaron un rastro de este Ser sin rastro. Él, ciertamente, guía a todas las cosas hacia el Recto Sendero.[^36.27] Juro por el Sol de la verdad eterna que la llegada de esas almas dejó tan perpleja y asombrada a esta Alma pobre y desterrada que Mi pluma es incapaz de describirla. Tal vez emerja una pluma de filo de acero desde el dominio de la eternidad, desgarre los velos y revele estos secretos con plena verdad y absoluta sinceridad; o, quizás, una lengua elocuente hable y saque a la luz las perlas del espíritu de la concha del silencio. Y, ciertamente, a Dios no Le sería difícil llevar esto a cabo. En suma, la mano de Aquel que es el Libre rompió el sello de los misterios; sin embargo, nadie puede percibirlo, salvo quienes están dotados de verdadero entendimiento; o, más bien, aquellos que se han desprendido de todas las cosas.

**¶ 7** Así fue cómo el Luminar del mundo retornó a Iraq, donde hallamos solo a un puñado de almas, lánguidas y abatidas; es más, totalmente perdidas y muertas. La Causa de Dios ya no estaba en los labios de nadie, ni había corazón alguno receptivo a su mensaje. Este humilde Siervo Se levantó entonces a proteger y promover la Causa de Dios con tal vigor que se diría que se dio paso a una nueva resurrección. La gloria de la Causa se puso de manifiesto en cada ciudad y su renombre fue ensalzado en cada urbe, a tal punto que todos los gobernantes la trataban con tolerancia y benevolencia.

**¶ 8** ¡Oh Maryam! La determinación mostrada por este Siervo para repeler el ataque de Sus enemigos procedentes de toda secta y linaje intensificó a tal punto el rencor de estos que apenas se puede describir o imaginar. Así fue decretado por el Señor de la fuerza y el poder.

**¶ 9** ¡Oh Maryam! La Pluma del Anciano de Días proclama: Entre las obligaciones esenciales que se prescriben está la de limpiar el corazón propio de todo lo que no sea Dios. Purifica, pues, tu corazón de todo salvo del Amigo, para que seas digna de entrar en la corte de la comunión.

**¶ 10** ¡Oh Maryam! Líbrate de las cadenas de la ciega imitación, para que seas admitida en el feliz dominio del desprendimiento. Desata tu corazón del mundo y de cuanto hay en él, para que alcances la soberanía de la fe y no seas excluida del Santuario del Todomisericordioso. Mediante el poder de la renunciación, desgarra el velo de la ociosa fantasía y entra en los santificados retiros de la certeza.

**¶ 11** ¡Oh Maryam! Aunque un árbol esté cargado de una miríada de hojas y frutos, una ráfaga de viento otoñal es suficiente para arrasarlos por completo. Por tanto, no apartes la mirada de la raíz misma del Árbol de la Divinidad y la rama del Árbol del Loto de gloria celestial. Observa el océano: qué sereno está y con qué majestad reposa en su lecho. Mas los vientos de la voluntad del Bienamado eterno hacen que surjan en la superficie infinitas ondas e innumerables olas, cada una diferente y dispareja a las demás. Hoy día, todas las gentes del mundo están absortas con el flujo y reflujo de estas olas, e inconscientes de la poderosa fuerza de ese Mar de mares, cada uno de cuyos movimientos pone al descubierto las señales de Aquel que es el Libre.

**¶ 12** ¡Oh Maryam! Entra en comunión con el Espíritu del Todomisericordioso, elude la compañía y la amistad del Maligno y busca refugio en la inviolable protección del Señor de la munificencia, para que quizás la mano de Su bondadoso afecto te aleje del camino de objetivos egoístas y encamine tus pasos hacia el dominio de trascendente gloria.

**¶ 13** ¡Oh Maryam! Abandona estas sombras fugaces y vuélvete hacia el Sol de esplendor inmarcesible. Toda sombra debe su existencia y movimiento a la presencia del sol; pues si este retuviese su gracia por un solo momento, todas las cosas se sumirían bajo el velo de la inexistencia. ¡Qué triste y lamentable, en verdad, que uno se ocupe con las cosas transitorias de este mundo y se prive de la Aurora de eterna santidad!

**¶ 14** ¡Oh Maryam! Aprecia el valor de estos días, pues en breve dejarás de ver al Joven Celestial en este dominio contingente y percibirás las señales del dolor en todas las cosas creadas. Pronto os morderéis los dedos de remordimiento, pues no hallaréis a este Joven aunque busquéis por los rincones más recónditos de la tierra y del cielo. Tal es el decreto que se ha enviado desde el dominio de trascendente gloria. Así es; en breve verás cómo toda la existencia se muerde los dedos en su duelo por este Joven y, por mucho que busque por los confines de toda tierra y todo cielo, no logrará llegar a Su presencia.

**¶ 15** En fin, las cosas han llegado a tal extremo que este Siervo ha resuelto alejarse, en solitario, de esta gente detestable. Aparte de las mujeres de la Familia, que necesariamente deben permanecer conmigo, no admitiré a nadie más en Mi compañía, ni siquiera a los sirvientes de Mi consorte. Veamos, entonces, lo que Dios ha dispuesto. Yo parto, y Mis compañeros son las lágrimas que vierto, y Mis asociados, los suspiros que exhalo; Mi consuelo es Mi pluma, y el deleite de Mi alma, Mi propia belleza; Mis huestes son Mi confianza en Dios, y Mis ejércitos, Mi fe en Él. De esta manera te hemos comunicado parte de los misterios de este asunto, para que seas de los que comprenden.

**¶ 16** ¡Oh Maryam! Todas las aguas del mundo y sus ríos han fluido de los ojos de este Joven que, cual nubes, han dejado caer sus lágrimas por los agravios que ha padecido. En suma, siempre hemos ofrendado Nuestra vida y Nuestra alma en el sendero del Bienamado, y estamos agradecidos y conformes con todo lo que Nos pueda acontecer. Hubo un tiempo en que Mi cabeza fue alzada sobre una lanza, y en otro tiempo cayó en manos de Mi enemigo mortal. En una ocasión Me arrojaron al fuego, y en otra, Me suspendieron en alto. Tal ha sido, en verdad, el trato que Nos han dispensado los impíos.

**¶ 17** ¡Oh Maryam! Hemos designado esta Tabla «la más selecta de las lamentaciones» y «la lluvia primaveral de lágrimas». Te la hemos remitido a fin de que llores, con entera libertad, y participes de las agonías y aflicciones de la Antigua Belleza.

[^36.22]: El Báb.
[^36.23]: Imám Ḥusayn.
[^36.24]: Teherán.
[^36.25]: Náṣiri’d-Dín Sháh.
[^36.26]: José.
[^36.27]: Corán 22, 54.

### 32 - Kitáb-i-‘Ahd (Libro de la Alianza)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=37>

**¶ 1** Aunque el Reino de la Gloria no posee ninguna de las vanidades del mundo, no obstante, dentro de las arcas de la confianza y la resignación, hemos legado a Nuestros herederos una extraordinaria herencia, de valor inapreciable. Tesoros mundanos no hemos legado, ni hemos añadido las preocupaciones que conllevan. ¡Por Dios! En las riquezas mundanas se oculta el temor y se esconden peligros. Recordad y valorad lo que el Todomisericordioso ha revelado en el Corán: «¡Ay de todo calumniador y difamador, de aquel que acumula riquezas y las cuenta!».[^37.28] Efímeras son las riquezas del mundo; todo lo que perece y cambia no es ni jamás ha sido digno de atención, excepto en una medida reconocida.

**¶ 2** El propósito de este Agraviado al soportar desdichas y tribulaciones, al revelar los Versículos Sagrados y aducir pruebas, no ha sido otro que extinguir la llama del odio y la enemistad, para que el horizonte de los corazones humanos se ilumine con la luz de la concordia y alcance verdadera paz y tranquilidad. Desde el punto de amanecer de la Tabla divina brilla resplandeciente el sol de estas palabras, y a todos les corresponde fijar su mirada en ellas: ¡Oh pueblos del mundo! Os exhortamos a observar aquello que eleve vuestra posición. Aferraos al temor a Dios y adheríos firmemente a lo que es correcto. En verdad, os digo: la lengua es para mencionar lo bueno; no la mancilléis con conversaciones impropias. Dios ha perdonado lo pasado. De aquí en adelante, todos deben expresar lo que es apropiado y digno, y deben abstenerse de la calumnia, de la injuria y de todo cuanto pueda causar tristeza en los demás. ¡Elevadísima es la posición del ser humano! No hace mucho, estas exaltadas palabras fluyeron de los tesoros de Nuestra Pluma de Gloria: Grande y bendito es este Día, Día en que todo cuanto se hallaba latente en el ser humano se ha manifestado y se ha de manifestar. Elevadísima es la posición del ser humano si se aferra a la rectitud y a la verdad, y permanece firme y constante en la Causa. A los ojos del Todomisericordioso, un verdadero ser humano es como el firmamento; el sol y la luna son su vista y su oído, y las estrellas, su carácter luminoso y radiante. Suya es la posición más sublime, y su influencia educa al mundo del ser.

**¶ 3** Toda alma receptiva que en este Día haya aspirado la fragancia de Su vestidura, y con corazón puro haya vuelto su rostro hacia el Horizonte todoglorioso, se cuenta entre el pueblo de Bahá en el Libro Carmesí. Tomad, en Mi Nombre, el cáliz de Mi amorosa bondad y bebed a plenitud en Mi glorioso y maravilloso recuerdo.

**¶ 4** ¡Oh vosotros que moráis en la tierra! La religión de Dios es para el amor y la unidad; no hagáis de ella la causa de enemistad o disensión. A los ojos de quienes gozan de discernimiento y contemplan la Más Sublime Visión, todos los medios efectivos para salvaguardar y promover la felicidad y el bienestar de los hijos de los hombres ya han sido revelados por la Pluma de Gloria. Pero los necios de la tierra, alimentados por pasiones y deseos perversos, han hecho caso omiso de la consumada sabiduría de Aquel que es, en verdad, el Más Sabio, y sus palabras y acciones están motivadas por ociosas fantasías y vanas imaginaciones.

**¶ 5** ¡Oh amados y fiduciarios de Dios! Los reyes son las manifestaciones del poder y las auroras de la fuerza y la riqueza de Dios. Orad por ellos. Él los ha investido con la soberanía sobre la tierra, y para Sí mismo ha escogido los corazones humanos como Su propio dominio.

**¶ 6** El conflicto y la contienda están categóricamente prohibidos en Su Libro. Este es un decreto de Dios en esta Más Grande Revelación. Está divinamente protegido contra la anulación e investido con el esplendor de Su confirmación. En verdad, Él es el Omnisapiente, el Sapientísimo.

**¶ 7** Incumbe a todos ayudar a esas auroras de autoridad y esas fuentes de mando que están adornadas con el ornamento de la justicia y la equidad. Bienaventurados son los gobernantes y los doctos entre el pueblo de Bahá. Ellos son Mis fiduciarios entre Mis siervos y las manifestaciones de Mis mandamientos entre Mi pueblo. Con ellos sean Mi gloria, Mis bendiciones y Mi gracia, que han impregnado el mundo del ser. A este respecto, las declaraciones reveladas en el Kitáb-i-Aqdas son tales que la luz de la gracia divina brilla luminosa y radiante desde el horizonte de sus palabras.

**¶ 8** ¡Oh Mis Ramas! Una fuerza extraordinaria yace oculta en el mundo del ser. Fijad vuestra mirada en ella y en su influencia unificadora, y no en las diferencias que surgen de ella.

**¶ 9** La Voluntad del Testador divino es esta: Incumbe a todos y cada uno de los Aghsán, los Afnán y Mis parientes volver el rostro hacia la Más Grande Rama. Considerad lo que hemos revelado en Nuestro Libro Más Sagrado: «Cuando el océano de Mi presencia haya menguado y haya tocado a su fin el Libro de Mi Revelación, volved vuestro rostro hacia Aquel a Quien Dios ha designado, Quien ha brotado de esta Antigua Raíz». El objeto de este sagrado versículo no es nadie más que la Más Grande Rama [‘Abdu’l-Bahá]. Así os hemos revelado generosamente Nuestra poderosa Voluntad, y Yo soy, en verdad, el Benévolo, el Todogeneroso. Ciertamente, Dios ha ordenado que la posición de la Rama Mayor [Mírzá Muḥammad ‘Alí] esté por debajo de la posición de la Más Grande Rama [‘Abdu'l-Bahá]. Él es, en verdad, el Ordenador, el Omnisapiente. Hemos escogido «la Mayor» después de «la Más Grande», según lo decretado por Aquel que es el Omnisciente, el Informado de todo.

**¶ 10** A todos se les ordena manifestar amor a los Aghsán, a quienes Dios no ha concedido ningún derecho sobre la propiedad de los demás.

**¶ 11** ¡Oh Mis Aghsán, Mis Afnán y Mis parientes! Os exhortamos a temer a Dios, a llevar a cabo actos loables y a hacer aquello que sea digno y apropiado y sirva para exaltar vuestra posición. En verdad os digo que el temor a Dios es el comandante supremo que puede hacer victoriosa a la Causa de Dios, y las huestes que más convienen a ese comandante siempre han sido, y son, un carácter recto y acciones puras y buenas.

**¶ 12** Di: ¡Oh siervos! No dejéis que los medios para mantener el orden se conviertan en causa de confusión, ni que el instrumento de la unión dé ocasión a la discordia. Abrigamos la esperanza de que el pueblo de Bahá sea guiado por estas benditas palabras: «Di: Todas las cosas son de Dios». Estas sublimes palabras son como el agua para extinguir el fuego del odio y la enemistad que arde en los corazones y en los pechos de las gentes. Con esta mera sentencia, los pueblos y linajes contendientes alcanzarán la luz de la verdadera unidad. Ciertamente, Él expresa la verdad y muestra el camino. Él es el Todopoderoso, el Excelso, el Magnánimo.

**¶ 13** Incumbe a todos mostrar cortesía a los Aghsán y tener consideración con ellos para que, así, la Causa de Dios sea glorificada y Su Palabra sea exaltada. En la Sagrada Escritura se ha mencionado y consignado una y otra vez este mandamiento. Bienaventurado aquel que logre alcanzar lo que el Ordenador, el Anciano de Días, ha prescrito para él. Se os ordena, también, respetar a los miembros de la Sagrada Familia, a los Afnán y a los parientes. Os exhortamos, además, a servir a todas las naciones y a esforzaros por el mejoramiento del mundo.

**¶ 14** Aquello que conduce a la regeneración del mundo y a la salvación de los pueblos y linajes de la tierra ha sido enviado desde el cielo de la expresión de Aquel que es el Deseo del mundo. Prestad oído a los consejos de la Pluma de Gloria. Mejor es esto para vosotros que todo cuanto hay en la tierra. De ello da testimonio Mi glorioso y maravilloso Libro.[^37.29]

[^37.28]: Corán 104, 1-2.
[^37.29]: Esta traducción del Kitáb-i-‘Ahd se publico por primera vez en Tablas de Bahá’u’lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas.

### 33 - Tabla de la Visitación

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**¶ 1** La alabanza que ha despuntado desde Tu muy augusto Ser y la gloria que ha brillado desde Tu muy resplandeciente Belleza descansen sobre Ti, oh Tú que eres la Manifestación de Grandeza, y el Rey de la Eternidad, y el Señor de todos los que están en el cielo y en la tierra. Atestiguo que a través de Ti fueron reveladas la soberanía de Dios y Su dominio y la majestad de Dios y Su grandeza, y los Soles de antiguo esplendor han derramado su fulgor en el cielo de Tu irrevocable decreto, y la Belleza del Invisible ha resplandecido sobre el horizonte de la creación. Atestiguo, además, que con un solo trazo de Tu pluma se ha hecho cumplir Tu mandato «Sé Tú», y ha sido divulgado el Secreto oculto de Dios, y se ha dado la existencia a todas las cosas creadas, y han sido enviadas todas las Revelaciones.

**¶ 2** Atestiguo, asimismo, que mediante Tu belleza se ha desvelado la belleza del Adorado, y a través de Tu rostro ha resplandecido el rostro del Deseado, y mediante una palabra procedente de Ti has juzgado entre todas las cosas creadas, haciendo que quienes están consagrados a Ti asciendan a la cumbre de la gloria y los infieles caigan en el más profundo abismo.

**¶ 3** Atestiguo que quien Te haya conocido ha conocido a Dios y quien haya alcanzado Tu presencia ha alcanzado la presencia de Dios. Grande es, por tanto, la bendición de quien haya creído en Ti y en Tus señales, y se haya mostrado humilde ante Tu soberanía, y haya sido honrado con encontrarte, y haya alcanzado el agrado de Tu voluntad, y haya circulado en torno a Ti y se haya presentado ante Tu trono. ¡Ay de aquel que haya pecado contra Ti, y Te haya negado, y haya repudiado Tus señales, y haya contradicho Tu soberanía, y se haya levantado contra Ti, y se haya mostrado altivo ante Tu rostro, y haya cuestionado Tus testimonios, y haya huido de Tu autoridad y Tu dominio y haya sido contado entre los infieles, cuyos nombres han sido inscritos por los dedos de Tu mandato en Tus Tablas sagradas!

**¶ 4** Exhala, entonces, sobre mí, oh mi Dios y mi Bienamado, de la diestra de Tu miseri-cordia y de Tu amorosa bondad, los santos hálitos de Tus favores, para que me aparten de mí mismo y del mundo y me lleven hacia las cortes de Tu proximidad y de Tu pre-sencia. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú, verdaderamente, predominas sobre todas las cosas.

**¶ 5** El recuerdo de Dios y Su alabanza, y la gloria de Dios y Su esplendor descansen sobre Ti, oh Tú que eres Su belleza. Atestiguo que el ojo de la creación nunca ha contemplado a nadie tan agraviado como Tú. Tú estuviste todos los días de Tu vida sumido en un océano de tribulaciones. En cierta ocasión, estuviste con cadenas y grillos; en otra, fuiste amenazado por la espada de Tus enemigos. Sin embargo, a pesar de todo esto, ordenaste que todos observaran lo que Te había sido prescrito por Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 6** ¡Que mi espíritu sea sacrificado por los agravios que Tú sufriste y mi alma sirva de redención por las adversidades que Tú soportaste! Suplico a Dios, por Ti y por aquellos cuyos rostros han sido iluminados por los resplandores de la luz de Tu semblante y que, por amor a Ti, han observado todo lo que les ha sido ordenado, que levante los velos que se han interpuesto entre Tú y Tus criaturas, y que me provea con el bien de este mundo y del mundo venidero. Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Exaltadísimo, el Todoglorioso, Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

**¶ 7** Bendice, oh Señor, mi Dios, el divino Árbol del Loto, y sus hojas, y sus vástagos, y sus ramas, y sus tallos y sus renuevos, tanto tiempo como duren Tus muy excelentes tí-tulos y perduren Tus muy augustos atributos. Protégelo, pues, de la maldad del agresor y de las huestes de la tiranía. Tú, en verdad, eres el Todopoderoso, el Más Potente. Bendice también, oh Señor, mi Dios, a Tus siervos y a Tus siervas que han alcanzado Tu presencia. Tú eres, verdaderamente, el Todogeneroso, Cuya gracia es infinita. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

## Martirio del Báb

### 34

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=40>

**¶ 1** Presta oído, oh Mi siervo, a lo que se te envía desde el Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Magno. No hay otro Dios salvo Él. Él ha traído a la existencia a Sus criaturas para que conozcan a Aquel que es el Compasivo, el Todomisericordioso. A las ciudades de todas las naciones ha enviado a Sus Mensajeros, a Quienes ha confiado la misión de anunciar a las gentes las nuevas del Paraíso de Su complacencia, y de atraerlos al Refugio de seguridad perdurable, la Sede de eterna santidad y gloria trascendente.

**¶ 2** Algunos fueron guiados por la Luz de Dios, fueron admitidos en la corte de Su presencia, bebieron las aguas de la vida eterna de manos de la resignación, y fueron contados entre aquellos que verdaderamente Lo han reconocido y han creído en Él. Otros se rebelaron contra Él y rechazaron las señales de Dios, el Más Fuerte, el Todopoderoso, el Omnisapiente.

**¶ 3** Fueron pasando las edades, hasta que alcanzaron su consumación en este Señor de los días, Día en que el Sol del Bayán se manifestó sobre el horizonte de la misericordia, Día en que la Belleza del Todoglorioso brilló en la exaltada persona de ‘Alí-Muḥammad, el Báb. Tan pronto como Se manifestó, todas las gentes se alzaron contra Él. Algunos Lo denunciaron como alguien que había lanzado calumnias contra Dios, el Todopoderoso, el Anciano de Días. Otros Lo consideraron un hombre poseído por la locura, acusación que Yo mismo he oído de los labios de uno de los teólogos. Y aun otros cuestionaron Su aseveración de ser el Portavoz de Dios y Lo estigmatizaron como alguien que había sustraído y usado como suyas las palabras del Todopoderoso, que había pervertido su significado y las había mezclado con las suyas propias. El Ojo de la Grandeza llora amargamente por las cosas que han pronunciado sus bocas, mientras ellos continúan regocijándose en sus asientos.

**¶ 4** Él dijo: «¡Dios es Mi testigo, oh pueblo! He venido a vosotros con una Revelación del Señor, vuestro Dios, el Señor de vuestros antepasados. No miréis, oh gentes, las cosas que poseéis. Más bien, mirad las cosas que Dios os ha enviado. De seguro, esto será mejor para vosotros que la creación entera, si tan solo lo comprendierais. Mirad de nuevo, oh pueblo, y considerad el testimonio de Dios y Su prueba que tenéis en vuestras manos, y comparadlos con la Revelación que os ha sido enviada en este Día, para que la verdad, la infalible verdad, se os haga manifiesta sin lugar a dudas. No sigáis, oh gentes, los pasos del Maligno; seguid la Fe del Todomisericordioso y sed de los que verdaderamente creen. ¿De qué le serviría al hombre si no llegara a reconocer la Revelación de Dios? De nada en absoluto. De ello da testimonio Mi propio Ser, el Omnipotente, el Omnisciente, el Sapientísimo».

**¶ 5** Cuanto más los exhortaba, más feroz se volvía su enemistad, hasta que finalmente Le dieron muerte con vergonzosa crueldad. ¡La maldición de Dios caiga sobre los opresores!

**¶ 6** Unos cuantos creyeron en Él; pocos de Nuestros siervos son de los agradecidos. A estos los amonestó en todas Sus Tablas —es más, en cada pasaje de Sus maravillosos escritos— para que en el Día de la Revelación prometida no se entregaran a nada en absoluto, ya fuese del cielo o de la tierra. «¡Oh pueblo!», dijo, «Me he revelado por Su Manifestación, y he hecho que Mi Libro, el Bayán, descienda sobre vosotros sin otro propósito que el de establecer la verdad de Su Causa. Temed a Dios y no disputéis con Él como ha disputado conmigo el pueblo del Corán. Cuandoquiera que oigáis Su mención, corred hacia Él y aferraos a todo cuanto os revele. Nada que no sea Él os puede aprovechar jamás; no, aunque presentéis de principio a fin los testimonios de todos los que os han precedido».

**¶ 7** Y cuando, después de algunos años, el cielo del decreto divino fue hendido y apareció la Belleza del Báb en las nubes de los nombres de Dios, ataviado con una vestidura nueva, esa misma gente se levantó con maldad contra Aquel Cuya luz envuelve a todas las cosas creadas. Violaron Su Alianza, rechazaron Su verdad, disputaron con Él, pusieron reparos a Sus señales, consideraron falso Su testimonio y se unieron a la compañía de los infieles. Finalmente, decidieron darle muerte. ¡Tal es el estado de quienes están sumidos en un profundo error!

**¶ 8** Y cuando se dieron cuenta de que no eran capaces de lograr su propósito, se dispusieron a conspirar contra Él. Fijaos cómo a cada momento inventan un nuevo recurso para dañarle, y así perjudicar y deshonrar la Causa de Dios. Di: ¡Ay de vosotros! ¡Por Dios! Vuestras intrigas os cubren de vergüenza. Vuestro Señor, el Dios de misericordia, bien puede prescindir de todas las criaturas. Nada puede aumentar o disminuir las cosas que Él posee. Si creéis, será en vuestro propio provecho; y, si no creéis, vosotros mismos seréis quienes padeceréis. En ningún momento puede la mano del infiel profanar la orla de Su Manto.

**¶ 9** ¡Oh Mi siervo que crees en Dios! ¡Por la rectitud del Todopoderoso! Si te relatara la historia de las cosas que Me han acontecido, las almas y mentes serían incapaces de soportar su peso. Pongo a Dios por testigo. Cuida de ti mismo y no sigas los pasos de esa gente. Medita diligentemente sobre la Causa de tu Señor. Esfuérzate por conocerle mediante Su propio Ser y no por medio de otros. Pues nadie sino Él podrá jamás beneficiarte. Esto lo atestiguan todas las cosas creadas, si tan solo lo comprendieras.

**¶ 10** Emerge desde detrás del velo, con la venia de tu Señor, el Todoglorioso, el Más Fuerte y, a la vista de quienes están en los cielos y en la tierra, toma el Cáliz de la Inmortalidad en el nombre de tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo, y bebe a plenitud, y no seas de los que se demoran. ¡Juro por Dios! En el momento en que tus labios rocen el Cáliz, el Concurso de lo alto te aclamará diciendo: «¡Bebe con saludable gozo, oh tú que has creído de veras en Dios!», y los habitantes de las Ciudades de la Inmortalidad exclamarán: «¡Dichoso seas por haber apurado el Cáliz de Su amor!», y la Lengua de Grandeza te saludará, diciendo: «Grande es la bienaventuranza que te espera, oh Mi siervo, pues has alcanzado lo que nadie ha alcanzado, salvo quienes se han desprendido de cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra, y que son los emblemas del verdadero desprendimiento».

### 35 - Extracto del Súriy-i-Nuṣḥ (Sura del Consejo)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=41>

**¶ 1** Anuncia a Mis siervos el advenimiento de Aquel que vino a ellos con el poder de la verdad bajo el nombre de ‘Alí[^41.30], Quien despuntó en el horizonte de la santidad con los esplendores de una preciada gloria, y de Cuya diestra fluyeron los torrentes cristalinos del espíritu y pusieron al descubierto las maravillas de un conocimiento oculto.

**¶ 2** Él declaró: «¡Oh gentes! Las nubes de la sabiduría han sido despejadas y Dios ha revelado Su Causa. Esto es lo que se os prometió en todas las Escrituras. Temed a Dios y venid presurosos hacia Mí. ¡Oh gentes! Yo soy un vástago de vuestro Profeta. Os he traído versículos que asombran las mentes de los que perciben, y esto no es mas que una muestra de la prueba y el testimonio de Dios. No los rechacéis, motivados por vuestras vanas fantasías, y sed justos en vuestro juicio. En verdad, provienen de la religión de Dios, que se ha hecho descender sobre vosotros mediante el poder de la verdad, si tan solo creyerais.

**¶ 3** »¡Juro por Dios, oh gentes! Solo deseo eliminar de vuestras religiones todo cuanto en este día se ha convertido en causa de contienda. ¡Oh gentes! Estos versículos son las brisas del espíritu que están soplando sobre vosotros, y transformarían vuestra condición mortal en vida eterna, si tan solo fijarais en ellos la mirada. ¡Oh gentes! El árbol del conocimiento ha dado su fruto en este Árbol del Loto sempiterno; se ha desplegado el Punto Primordial y se ha cumplido la Palabra de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. ¡Oh gentes! La belleza de Su semblante ha sido revelada, se han rasgado los velos, el Ruiseñor ha entonado su melodía, se ha hecho resplandecer el Monte de la santidad y todos los que están en los cielos y en la tierra han sido iluminados, si tan solo pudierais ver con el ojo del espíritu».

**¶ 4** Mas las gentes replicaron diciendo: «Creemos que profieres mentiras, y en Tus acciones no percibimos lo que se nos había prometido en los libros de nuestros antepasados. Jamás Te seguiríamos, aunque nos aportaras todas las señales del mundo».

**¶ 5** Él repuso: «¡Oh gentes! Temed a Dios y considerad aquello que Él ha ordenado que sea Su prueba inmutable y Su testimonio permanente para todos los que moran en los cielos y en la tierra, si tan solo lo supierais. ¡Oh gentes! La verdad de todo cuanto habéis estado esperando, y de todo cuanto habéis oído de vuestros antepasados y vuestros sacerdotes, la establecen únicamente estos versículos. Y estos son, ciertamente, los versículos de santidad que han sido otorgados a todos los que están en los cielos y en la tierra, tal como vosotros mismos podéis observar.

**¶ 6** »Si no creéis en estos versículos, ¿cómo entonces podéis estar seguros de la verdad de vuestra propia religión en este día, o demostrársela a otros? Se acerca rápidamente el día en que el mundo y todo lo que contiene habrá perecido y os presentaréis ante la santa corte de Su presencia. Estad atentos, oh gentes, no sea que os desvíen las complejas exposiciones de vuestros teólogos, o malentendáis la verdad del asunto. Escuchad Mis consejos y no despreciéis las exhortaciones de Dios».

**¶ 7** Cuanto más ensalzaba el recuerdo de Dios, mayor era la opresión que ejercían, hasta que todos los teólogos Lo sentenciaron, salvo aquellos que tenían conocimiento de los preceptos de Dios, el Todoglorioso, el Más Amado. Las cosas llegaron a tal extremo que se pusieron de acuerdo para darle muerte. Lo suspendieron en el aire y las huestes del descreimiento Le dispararon las balas de la malevolencia y el odio, y perforaron el cuerpo de Aquel ante Quien el Espíritu Santo es un humilde siervo, el polvo de Cuyos pies es el objeto de la adoración del Concurso de lo Alto, y en Cuyas sandalias mismas buscan bendición los moradores del Paraíso. Ante lo cual, los habitantes del dominio invisible lloraron amargamente bajo el pabellón de la eternidad, los pilares del Trono temblaron, las realidades de todas las cosas fueron trastornadas y el Árbol divino recibió en abundancia Su reluciente sangre vertida sobre la tierra.

**¶ 8** Dentro de poco revelará Dios el misterio de este Árbol, lo hará florecer mediante el poder de la verdad y hará que entone: «En verdad, Yo soy Dios; no hay otro Dios sino Él. Todos son Mis siervos, a quienes hemos creado para que lleven a cabo Mi mandato, y todos, en verdad, se atienen a Mi mandato».

**¶ 9** Verdaderamente, esto es lo que antaño prometimos cumplir: favorecer a los que han sido subyugados en la tierra y humillar a los que se han vuelto soberbios. En ningún momento enviamos a un Apóstol, un Profeta o un Vicario a quienes no se opusieran estas almas perversas, igual que presenciáis cómo estos obradores de iniquidad están poniendo objeciones en este día.

**¶ 10** Y las gentes jamás han rechazado la verdad a no ser que la rechazaran sus teólogos, y se hincharan de orgullo ante Dios, e intentaran cuestionar Sus versículos. Así, el rechazo de los dirigentes dio pie al rechazo de aquellos que los seguían en sus deseos egoístas. Ninguno de entre esos teólogos rindió jamás lealtad a la nueva Revelación, excepto aquellos que pudieron mirar con el ojo de la santidad, cuyos corazones Dios había probado y resultaron merecedores de Su reconocimiento, a quienes ha dado a beber de ese cáliz de santidad sellado con el almizcle del espíritu, y que fueron embriagados con el vino de la certeza que habían bebido de ese cáliz. Estos son, en verdad, a quienes los ángeles del Paraíso glorificarán en el jardín de la eternidad y quienes se deleitarán a cada instante con una alegría y dicha nacidas de Dios.

**¶ 11** No hemos hecho aparecer a ningún Profeta sin que haya sido repudiado por los teólogos, mientras se enorgullecían de su erudición, tal como lo hacen en este día. Di: ¡Oh concurso de teólogos! ¿Adoráis al Becerro y abandonáis a Aquel que os creó y os enseñó lo que no sabíais?

**¶ 12** ¡Oh gentes de la tierra! Considerad el estado de estos obradores de maldad, lo que han hecho en el pasado y lo que pretenden en este día. Di: Si Aquel que ha venido a vosotros con claros versículos no fuera el Verdadero proveniente de Dios, tal como proclamáis en este día desde vuestros sitiales de honor terrenal, ¿con qué prueba podéis entonces establecer la verdad de Muḥammad, a Quien enviamos anteriormente? ¡Sed justos en vuestro juicio, oh concurso de malévolos!

[^41.30]: El Báb.

### 36 - (Sura de los Reyes)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=42>

**¶ 1** ¡Oh Ministro del Sháh en la Ciudad[^42.31] ! ¿Imaginas que Yo tengo en Mis manos el destino final de la Causa de Dios? ¿Piensas que pueden desviar su curso Mi encarcelamiento, o la vergüenza que he tenido que soportar, o incluso Mi muerte y Mi completa aniquilación? ¡Infame es lo que has imaginado en tu corazón! Tú eres realmente de aquellos que van detrás de las vanas imaginaciones que conciben sus corazones. No hay Dios sino Él. Potente es Él para manifestar Su Causa, y para exaltar Su testimonio, y para establecer todo lo que sea Su Voluntad y elevarla a una posición tan eminente que ni tus manos ni las de quienes se han apartado de Él jamás podrán alcanzar o dañar.

**¶ 2** ¿Crees que tienes poder para frustrar Su Voluntad, impedirle que ejecute Su sentencia o disuadirle de que ejerza Su soberanía? ¿Pretendes que alguna cosa en los cielos o en la tierra puede resistir Su Fe? ¡No, por Aquel que es la Verdad Eterna! Absolutamente nada en toda la creación puede obstaculizar Su Propósito. Desecha, por tanto, la mera presunción que persigues, pues la mera presunción jamás podrá reemplazar la verdad. Sé de aquellos que de verdad se han arrepentido y han retornado a Dios, el Dios que te ha creado, te ha sustentado y te ha hecho un ministro entre los que profesan tu fe.

**¶ 3** Además, has de saber que Él es Quien, por Su propio deseo, ha creado todo lo que hay en los cielos y todo lo que hay en la tierra. ¿Cómo puede vencerle, entonces, aquello que ha sido creado por Su mandato? ¡Muy por encima está Dios de lo que imagináis acerca de Él, gente maliciosa! Si esta Causa es de Dios, nadie puede vencerla; y si no es de Dios, los teólogos de entre vosotros, los que siguen sus deseos corruptos y quienes se han rebelado contra Él seguramente bastarán para subyugarla.

**¶ 4** ¿No has oído lo que dijo antaño un hombre de la familia del Faraón, un creyente, y que Dios contó a Su Apóstol, a Quien Él ha elegido por encima de todos los seres humanos, ha confiado Su Mensaje y ha convertido en la fuente de Su misericordia para todos los que moran en la tierra? Él dijo, y Él ciertamente dice la verdad: «¿Vais a matar a un hombre porque dice mi Señor es Dios, cuando ya ha venido con pruebas de su misión? Si es un mentiroso, sobre él recaerá su mentira, pero si es un hombre veraz, por lo menos parte de aquello con lo que amenaza caerá sobre vosotros»[^42.32]. Esto es lo que Dios ha revelado a Su Bienamado en Su Libro infalible.

**¶ 5** Y, sin embargo, no habéis prestado oído a Su llamado, habéis desatendido Su ley, habéis rechazado el consejo que ha consignado en Su Libro y habéis sido de los que se han desviado lejos de Él. ¡Cuántos son aquellos que cada año y cada mes han sido matados a causa de vosotros! ¡Cuán múltiples las injusticias que habéis perpetrado, injusticias tales que los ojos de la creación no han visto nada igual, ni cronista alguno ha registrado jamás! ¡Cuán numerosas las criaturas y lactantes que quedaron huérfanas, y los padres que perdieron a sus hijos a causa de vuestra crueldad, oh obradores de injusticia! ¡Cuán a menudo la hermana se ha consumido y ha llorado desconsolada la muerte de su hermano, y cuántas veces la esposa se ha lamentado por su esposo y único sostenedor!

**¶ 6** Vuestra iniquidad aumentó más y más hasta que disteis muerte a Aquel que jamás había apartado Su vista de la faz de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande[^42.33]. ¡Si por lo menos Le hubierais matado de la manera en que los hombres suelen matarse! Sin embargo, Le matasteis en circunstancias como las que ningún ser humano ha presenciado jamás. Los cielos lloraron penosamente por Él y las almas de los que están cerca de Dios clamaron por Su aflicción. ¿Acaso no era Vástago de la antigua Casa de vuestro Profeta? ¿No se había difundido entre vosotros Su fama como descendiente directo del Apóstol? ¿Por qué, entonces, Le infligisteis lo que ninguna persona le ha infligido a otra, por mucho que miréis al pasado? ¡Por Dios! ¡Los ojos de la creación no han visto a nadie como vosotros! ¡Matáis a Aquel que es Vástago de la Casa de vuestro Profeta, y os regocijáis y os divertís, sentados en vuestros asientos de honor! ¡Pronunciáis imprecaciones contra los que existieron antes que vosotros y que perpetraron lo que vosotros habéis perpetrado, y permanecéis todo el tiempo sin reparar en vuestras atrocidades!

**¶ 7** Sed justos en vuestro juicio. ¿Acaso aquellos a quienes maldecís, contra quienes invocáis el mal, actuaron de forma diferente a vosotros? ¿No han matado al descendiente de su Profeta[^42.34] tal como vosotros habéis matado al descendiente del vuestro? ¿No es vuestra conducta similar a la de ellos? ¿Cómo, entonces, pretendéis ser diferentes de ellos, oh sembradores de disensión entre los hombres?

**¶ 8** Y cuando Le quitasteis la vida, uno de Sus seguidores se dispuso a vengar Su muerte. Era un desconocido, y el propósito que había concebido no fue advertido por nadie. Finalmente cometió lo que había sido preordinado. Os incumbe, por lo tanto, no culpar a nadie sino a vosotros mismos por lo que habéis cometido, si juzgáis con rectitud. ¿Quién en toda la tierra ha hecho lo que vosotros habéis hecho? ¡Nadie, por Aquel que es el Señor de todos los mundos!

[^42.31]: Constantinopla.
[^42.32]: Corán 40,28.
[^42.33]: El Báb.
[^42.34]: Imám Ḥusayn.

### 37 - Extracto del Lawḥ-i-Salmán I (Tabla dirigida a Salmán I)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=43>

**¶ 1** ¡Oh Salmán! Di: ¡Oh gentes! Caminad por el sendero del Dios único y verdadero y meditad sobre la conducta y las palabras de Aquel que es la Manifestación de Su antiguo Ser, para que podáis alcanzar el Manantial de las aguas vivas del Todoglorioso. Si los creyentes y los incrédulos ocupasen la misma posición, y si los mundos de Dios se limitaran a este plano efímero, Mi Manifestación anterior jamás Se habría entregado en manos de Sus enemigos ni habría ofrendado Su vida en sacrificio. Juro por la luz del amanecer de esta Causa que, si las gentes pudieran captar el menor atisbo del fervor y el anhelo que inundaron a aquella Belleza soberana cuando Su Templo celestial fue suspendido en el aire, todos ofrendarían sus almas en aras de esta Manifestación de gloria suprema, movidos por la intensidad de su propio anhelo. En efecto, el azúcar es la porción del papagayo, y el excremento, la asignación del escarabajo; el cuervo no participa en el trinar del ruiseñor, y el murciélago huye de los rayos del sol.

### 38 - Extracto del Súriy-i-Dhikr (Sura de la Conmemoración)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=44>

Esta es la Sura de la Conmemoración, enviada como muestra de gracia, para que tal vez el pueblo del Bayán renuncie a lo que posee, se vuelva hacia la diestra de la justicia, se sacuda la somnolencia de deseos descaminados y, mediante el poder de la verdad, busque un camino hacia su Señor, el Más Exaltado, el Todoglorioso.

¡En el nombre de Dios, el Más Santo, el Más Exaltado, el Altísimo!

**¶ 1** Esta es una Misiva del Punto Primordial[^44.35] para quienes han creído en Dios, el Único, el Incomparable, el Todopoderoso, el Omnisciente, donde Se dirige a aquellos de entre el pueblo del Bayán que han vacilado en esta Causa, para que puedan percibir las maravillosas palabras de Dios y abandonen el lecho de la negligencia en esta luminosa y resplandeciente mañana.

**¶ 2** Di:[^44.36] Verdaderamente, en Nuestro Libro os ordenamos que no os antepusierais a aquellos de entre cuyas filas habría de aparecer Aquel que es el Bienamado de todo corazón comprensivo y el Objeto de la adoración de los moradores de la tierra y del cielo. Os prescribimos, además, que, de alcanzar la presencia de Dios, os pusierais de pie ante Él y pronunciarais de Mi parte estas poderosas y exaltadas palabras: «¡Oh Gloria de Dios! Contigo y con Tus parientes sea el recuerdo de Dios y la alabanza de todas las cosas en todo momento, antes y después de Ḥín». Honr[^44.37]amos al pueblo del Bayán con estas palabras para que, de este modo, ascendieran a las alturas de la santidad y llegaran a ser contados entre los bienaventurados. Sin embargo, hasta tal punto han olvidado Nuestro mandato que ni uno solo de ellos se ha presentado ante Él como habíamos ordenado en Nuestras Tablas. Más bien, al contrario, desde todos lados Le han lanzado los dardos de la malevolencia. Y, ante esto, Yo y los moradores del Reino de la grandeza y, más allá de ellos, el Espíritu Fiel, hemos llorado amargamente.

**¶ 3** Di: ¡Oh gentes! Humillaos ante Mi Belleza. Aquel que ha aparecido con el poder de la verdad es ciertamente la Gloria de los mundos; ¡ojalá lo percibierais! Verdaderamente, Él es la Gloria de Dios; con Él sean el recuerdo de Dios y Su alabanza, y la alabanza del Concurso de lo alto, y de los moradores del dominio sempiterno, y de todas las cosas en todo momento. Tened cuidado, no sea que os ciegue cualquier cosa de lo que ha sido creado en el cielo o en la tierra. Id presurosos al paraíso de Su complacencia y no seáis de los que dormitan.

**¶ 4** Di: Su belleza es, en verdad, Mi belleza, y Su Ser es Mi propio Ser, y todo cuanto hemos revelado en el Bayán es en aras de Su maravillosa e irresistible Causa. Temed a Dios, y no contendáis con Aquel Cuyo advenimiento os anticipamos y Cuya Revelación os anunciamos. Establecí una alianza con vosotros respecto a Su misión antes de pactarla con vosotros respecto a la Mía propia, y de ello dan testimonio todas las cosas, aunque fuerais a negarlo. ¡Por la rectitud de Dios! Mediante una sola de Sus melodías renacieron las realidades de todas las cosas y, mediante otra, los corazones de Sus favorecidos se llenaron de éxtasis. Cuidaos de que nada os impida el acceso a Aquel Cuya presencia es la misma que la Mía. Él se sacrificó en Mi camino, así como Yo me sacrifiqué en Su camino por amor a Su gloriosa e incomparable belleza.

**¶ 5** Di: De no haber sido por Él, nunca se habría escrito la palabra «amor» ni se habrían unido las letras del nombre del Amado[^44.38], ni hubiera llegado a la existencia la creación misma, si tan solo lo comprendierais. De no haber sido por Él, nunca Me habría entregado a manos de los infieles ni habría permitido que Me suspendieran en el aire. ¡Por Dios! En Mi amor y anhelo por Él, he soportado lo que ningún otro Profeta o Mensajero ha soportado, y he consentido en sufrir todo esto Yo mismo, para que a Él jamás se Le hiciera padecer nada que entristeciera Su amabilísimo y más tierno, purísimo y santificado corazón. A lo largo de todo el Bayán os advertimos que no fuerais causa de pena para ningún alma, para que nunca Le sobreviniera a Él pesar alguno. De no ser así, ¿para qué habría de exhortaros y ocuparme de vuestro cuidado, oh congregación de indecisos? En el Bayán no Me refería a otro mas que a Él, no expresaba otra alabanza mas que la Suya y no pronunciaba otro nombre mas que Su más bendito y exaltadísimo, Su santísimo y muy maravilloso nombre.

**¶ 6** ¡Juro por Mi vida! Si he hecho mención de «señorío», solo he querido decir Su señorío sobre todas las cosas. Si alguna vez ha fluido de Mi pluma la palabra «divinidad», no he querido decir otra cosa que Su divinidad con respecto al mundo; y si de ella ha emanado alguna alusión al «Deseado», no he tenido a nadie en mente sino a Él. Igualmente con respecto a la palabra «Bienamado»: Él es, en verdad, Mi Bienamado y el Bienamado de todo corazón comprensivo. Si he hablado de «postración», solo he querido decir la postración ante Su exaltado, Su glorioso y sublime Semblante. Si he alabado a algún alma, Mi objetivo ha sido únicamente celebrar Su alabanza. Y si les he ordenado a las gentes actuar, Mi único propósito ha sido que actúen de acuerdo a Su complacencia en el día de Su Manifestación. De ello da testimonio todo cuanto se ha hecho descender sobre Mí desde el reino de Mi Señor, el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 7** He subordinado todas las cosas a Su aprobación y Su voluntad. Él es, en verdad, el Señor de los mundos y el Objeto del deseo de toda alma buscadora. Si abrierais los ojos, ciertamente veríais a las Manifestaciones de «Él hace lo que es Su voluntad» ocupadas en adoración bajo Su sombra. Sin embargo, habéis hecho con Él lo que ni siquiera el pueblo del Corán se atrevió a hacer conmigo, ni los judíos con Cristo. ¡Ay! ¡Ay! Mi corazón se consume de dolor y Mi alma gime por lo que Le ha acaecido a Mi Bienamado a manos de los infieles. ¡Ay de vosotros por vuestra infidelidad, oh congregación de opresores! Nos, ciertamente, creamos la fidelidad y la cortesía por Él, para que a la hora de Su aparición no cometierais lo que hiciera que se lamentaran Mi realidad interior y las realidades de todas las cosas. Mas habéis transgredido lo que se había decretado en el Libro de Dios, el Rey, el Exaltadísimo, el Más Grande. Habéis rasgado el velo de la mesura y desechado la vestidura del decoro, y habéis cometido lo que la Pluma de la creación se avergüenza de relatar ante los moradores de la tierra y del cielo.

**¶ 8** ¡Ay! ¡Ay, por lo que habéis infligido a esta Alma agraviada, desterrada y abandonada! Tampoco sé lo que Le infligiréis en adelante. ¡No, por Mí mismo, el Omnisciente! Sí lo sé, pues conmigo está el conocimiento de todas las cosas en una Tabla que Dios ha resguardado de la mirada de aquellos que Le han asignado socios. Anteriormente Le dimos a conocer las cosas que Le han acaecido o Le han de acaecer, si bien Él es plenamente conocedor de lo que ocultan los corazones de los hombres. Pues nada escapa a Su conocimiento, y nada de lo que ha sido creado por una mera palabra de Su boca puede jamás escapar de Sus manos. No hay Dios sino Él, el Incomparable, el Creador, el Vivificador, el Destructor.

**¶ 9** Di: ¡Oh gentes! Si fuese Su deseo hacer que todos los habitantes de la tierra y el cielo se convirtieran en testimonio permanente de Su verdad, ello sin duda estaría en Su poder. Y esto, verdaderamente, Le sería fácil y posible. Él es Quien creó el paraíso del Bayán para Sí mismo. De Él han procedido todas las cosas y a Él han de volver, si tan solo lo supierais. Sin embargo, y lo juro por Aquel en Cuya mano está el reino de la creación, Le negáis el derecho a designarse a Sí mismo por siquiera uno de los nombres divinos, a pesar de que Él es Aquel por Cuyo poderoso y exaltado mandato fueron creados todos los nombres y el reino de los mismos.

**¶ 10** ¡Ay! ¡Ay, por vuestra negligencia, oh pueblo del Bayán! ¡Ay! ¡Ay, por vuestra ceguera, oh asamblea de infieles! Movidos por vuestra presunción y vanagloria, habéis atribuido el rango de sucesor a uno de Sus enemigos y, de este modo, habéis contendido con Dios, el Autor de todas las religiones de antaño y del futuro. De esa forma habéis vuelto a los argumentos del pueblo del Corán, pese a que os habíamos prohibido pronunciar una sola palabra en Su presencia que no fuera con Su venia. Dios conoce y atestigua la verdad de Mis palabras. Contemplad, pues, vuestra condición y el nivel de vuestra comprensión. ¡Ay de vosotros y de vuestros pensamientos y de vuestro juicio, oh vosotros que andáis totalmente perdidos! ¿Acaso no sabéis que hemos enrollado cuanto poseían las gentes y hemos desplegado un nuevo orden en su lugar? Bendito, pues, sea Dios, el Rey soberano, el Desplegador, el Todopoderoso, el Generosísimo.

**¶ 11** Di: oh gentes, dejad de calumniarme. No he pronunciado palabra alguna que no fuera en alabanza de esta Revelación; no he exhalado ni un suspiro que no fuera por amor a su Autor; y a ningún lado he vuelto Mi rostro, salvo a Su reluciente y luminoso Semblante. He hecho que el Bayán y todo cuanto se ha revelado en él sea como una hoja en el jardín celestial que Le pertenece a Él, el Protector, el Generoso, el Todopoderoso. Tened cuidado, no vayáis a apropiaros de ella para entregarla a aquel que, en aras de su propio ego y deseo, quiere derramar nuevamente Mi sangre y se enfrenta con Dios. Nos, ciertamente, desplegamos el Bayán a partir de una sola palabra y lo hicimos volver a esa misma palabra, y ordenamos que se presentase ante el Trono de Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo, para que Él presenciase Su creación anterior y Se deleitase con ella. Sed justos, pues, en vuestro juicio. ¿Quién tiene la prerrogativa de hacer uso de esa palabra: el Autor de la misma, o cualquier otra alma? ¿Qué es lo que os ha ofuscado tanto, congregación de ciegos?

**¶ 12** Nos, ciertamente, ordenamos al pueblo del Bayán que se vistieran con ropas de seda y fueran inmaculadas en su persona y atuendo, para que Su mirada no diese con nada que pudiera resultarle desagradable. Asimismo, toda disposición expuesta en Nuestro perspicuo Libro es en Su honor, si tan solo juzgarais con equidad. Hemos creado los cielos y la tierra, y todo cuanto hay entre ellos, para Sus amados, y tanto más para Su muy resplandeciente, Su muy gloriosa y radiante belleza. Sin embargo, vosotros os habéis apoderado de lo que hemos destinado para Él y lo habéis aprovechado para rechazar a Mi Bienamado.¿Qué os ha vuelto tan desatentos, oh congregación de malévolos?¿Y qué os satisfará en este día, oh provocadores de sedición?

**¶ 13** Os habéis opuesto a Él y a todo cuanto ha manifestado, aun cuando os advertimos en Nuestras Tablas que quien traiga a la memoria Su más grande y maravilloso Nombre debe levantarse y repetir diecinueve veces «¡Glorificado sea Dios, el Señor de los reinos de la tierra y del cielo!» y, luego, otras diecinueve veces «¡Glorificado sea Dios, el Señor de toda gloria y potestad!», entre otras cosas, tal como hemos revelado en una poderosísima Tabla.[^44.39] Sin embargo, no habéis creído en Él ni en Sus versículos. Es más, sin contentaros con eso, habéis ignorado los derechos de Dios que recaen sobre Él y habéis desoído ese mandamiento de Dios que corresponde a Su propio Ser, el Exaltadísimo, el Omnisciente. Habéis rechazado todas Sus acciones, una tras otra, y habéis disfrutado haciendo burla de Él. Entre vosotros está quien dice: «¡Él bebe té!»; mientras que otro protesta: «¡Toma alimentos!». Y aun otro pone objeciones a Su indumentaria, aunque cada hilo de la misma testifica que no hay otro Dios sino Él y que Él es el Objeto de la adoración de todos los que están cerca de Dios. Doy testimonio de que, en ocasiones, la Antigua Belleza no tenía siquiera una muda de ropa. Así lo atestigua la Lengua de la verdad y del conocimiento. Muchas noches no podía proveer de sustento a Su familia, mas ocultaba Su penuria a fin de salvaguardar el honor de la poderosa e inexpugnable Causa de Dios; y ello, pese a que todas las cosas fueron creadas en aras de Él y de que en Sus manos se encuentra la llave de los tesoros de la tierra y del cielo.

**¶ 14** ¡Ay de vosotros por vuestro atrevimiento, oh pueblo del Bayán! ¡Dios es mi testigo! Me avergüenzo de vuestras acciones y reniego de vosotros, oh congregación de malignos. ¡Ay de los sufrimientos que ha padecido a manos de vosotros! ¡Ay de lo que Le ha acontecido y continúa afligiéndole en todo momento! ¡Oh gentes! Juzgad con ecuanimidad y reflexionad un momento: Si seguís cegados por esos velos, ¿con qué propósito, entonces, Me revelé Yo, y qué fruto produjo Mi Revelación, oh asamblea de hipócritas? Dios Me trajo a vosotros para rasgar los velos y purificar vuestros corazones con miras a esta Revelación. Mas vosotros habéis cometido lo que ha hecho correr Mis lágrimas y las lágrimas de los santos. Los rostros de las generaciones anteriores palidecen ante vuestras acciones, pues estáis más cubiertos de velos que ellos, y sois más negligentes que los seguidores de la Torá, del Evangelio o de cualquier otro Libro.

**¶ 15** ¡Ojalá nunca hubiese nacido ni jamás Me hubiese revelado a vosotros, oh traicioneros! ¡Juro por Aquel que Me envió con el poder de la verdad! He repasado el conocimiento de todas las cosas, y sé todo lo que está guardado en los inviolables erarios de Dios y oculto a los ojos de todos, pero jamás he encontrado a un pueblo más extraviado y ruin que vosotros. Pues, con todo lo que hemos expuesto en Nuestras Tablas y todas las advertencias que os hemos dirigido en cada una de sus páginas, no podemos concebir que una sola alma en toda la tierra osara protestar contra Dios, en Cuya mano están los reinos de la tierra y del cielo. Estamos perplejos ante vuestra creación y no sabemos con qué palabra fuisteis generados, oh vosotros cuyo carácter y cuyas acciones asombran los corazones del Concurso de lo alto, y a quienes están consagrados a Dios, y a quienes gozan de Su cercanía.

**¶ 16** ¡Oh siervo! Así te relatamos en esta Tabla lo que la Paloma del Bayán arrulla en este momento ante el Trono de tu Señor, el Todopoderoso, el Loado por todos. Lee detenidamente, pues, lo que en ella se revela, pero protege sus perlas de significado oculto de las manos de los traidores y ladrones de entre las huestes del Maligno. Si hallaras a un alma con discernimiento, pon esta Tabla ante sus ojos para que, a su vez, la vea y sea de los que alcanzan la meta. Ojalá así los dotados de visión de entre Nuestros siervos justos se aperciban de lo que Le ha acaecido a la Belleza celestial a manos de estas almas libertinas, que han preferido adorar al Becerro en vez de a Dios, se han postrado ante él cada mañana y cada atardecer, y se han enorgullecido de ello.

**¶ 17** No dejes que te apene Nuestra adversidad; más bien, sé paciente, así como Nos hemos sido pacientes. Él es, en verdad, el mejor de los auxiliadores. Recuerda a tu Señor de día y de noche, y ensalza Su alabanza en medio de Sus siervos. Quizás así se encienda el fuego de Su amor en el corazón de los justos, y todos, a su vez, se dispongan a adorar a Dios, su Señor, el Señor de lo visible y lo invisible, y el Señor de vuestros ancestros.

[^44.35]: El Báb.
[^44.36]: En los párrafos 2-15, Bahá’u’lláh habla en la voz del Báb.
[^44.37]: El valor numérico de las letras de la palabra Ḥín es 68. Por lo tanto, “después de Ḥín” es una alusión al año después de 1268 (a.H.), que era 1269 (1852-53 a.D.), el año que marcó el nacimiento de la Revelación Bahá’í.
[^44.38]: Las letras Ḥá’ y Bá’ forman la palabra ḥubb (amor), mientras que Há’ y Váv constituyen la palabra Huva (Él).
[^44.39]: Estas invocaciones vienen de una Tabla del Báb dirigida a Mullá Báqir-i-Tabrízí sobre Aquel a Quien Dios hará manifiesto.

### 39 - Extracto del Súriy-i-Aḥzán (Sura de los pesares)

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=45>

**¶ 1** ¡Ojalá estuvieras en este momento de pie ante el Trono y pudieras oír las melodías de la eternidad provenientes del Templo de Bahá! ¡Por el único Dios verdadero! Si Sus criaturas tan solo se purificaran los oídos, y si oyeran tan solo una nota de esas melodías, caerían todas al polvo, estupefactas, en la presencia de Tu Señor, el Todoglorioso, el Munífico. Sin embargo, puesto que se han enfrentado a Dios, Él les ha negado las maravillas de Su gracia y los ha considerado a Sus ojos como terrones de arcilla desechados. ¡Por Dios! Si prestaras atención a sus palabras, oirías lo que nunca se oyó decir a los judíos cuando les enviamos al Espíritu con un perspicuo Libro, ni a la congregación del Evangelio cuando hicimos que el Sol de la eternidad apareciera en el horizonte de La Meca con esplendores que iluminaron el mundo, ni tampoco al pueblo del Corán cuando se hendieron los cielos del conocimiento divino y Dios se manifestó a Sí mismo con el poder de la verdad y a la sombra de Su Nombre Todomisericordioso, en la belleza de ‘Alí.[^45.40]

**¶ 2** La mención de este bendito, este santificado, este exaltado e inaccesiblemente maravilloso Nombre, un Nombre en verdad sumamente portentoso, suscita dentro de Mí dos sentimientos. Veo que Mi corazón arde con el fuego del dolor por lo que acaeció a la Belleza del Todomisericordioso a manos del pueblo del Corán. Es como si cada miembro de Mi cuerpo estuviera ardiendo con una llama devoradora que, de no detenerse, incendiaría al mundo entero. De ello Dios mismo es Mi testigo. Al mismo tiempo, veo lágrimas que fluyen de Mis ojos, de Mis extremidades y aun de los cabellos de Mi cabeza, por las calamidades que Le fueron infligidas por los malhechores, quienes dieron muerte a Dios y no Lo reconocieron y, haciendo alarde de lealtad a uno solo de Sus nombres, Lo suspendieron en lo alto y acribillaron Su pecho con las balas del odio.

**¶ 3** ¡Ojalá nunca hubiera sido engendrado el universo! ¡Ojalá el mundo no hubiera sido creado jamás! ¡Ojalá nunca se hubiera hecho aparecer a ningún Profeta, ni se hubiera enviado a ningún Mensajero, ni se hubiera establecido entre los hombres Causa alguna! ¡Ojalá el Nombre de Dios nunca se hubiera manifestado entre la tierra y el cielo, ni jamás se hubieran revelado Libros, ni Tablas, ni Escrituras! ¡Ojalá la Antigua Belleza no hubiera tenido que vivir nunca entre estos obradores de iniquidad, ni sufrir a manos de aquellos que negaron abiertamente a Dios y perpetraron contra Él lo que nadie en la tierra se había atrevido a perpetrar jamás! ¡Por el único Dios verdadero! Si examinaras, oh ‘Alí[^45.41], Mis extremidades y miembros, Mi corazón y Mis entrañas, descubrirías las huellas de las mismas balas que atravesaron a aquel Templo de Dios. ¡Qué pena! ¡Qué pena! De esta forma impidieron que el Revelador de versículos los revelara, y que este Océano se agitara, y que este Árbol produjera fruto, y que esta Nube dejara caer su lluvia, y que este Sol diera su luz, y que este Cielo ascendiera a lo alto. No obstante, así ha sido decretado irrevocablemente en este Día.

**¶ 4** ¡Ojalá Yo nunca hubiese existido, y Mi madre nunca Me hubiese dado a luz! ¡Ojalá nunca hubiese oído lo que Le acaeció a manos de quienes adoraban los Nombres de Dios y, sin embargo, dieron muerte a Aquel que es su Autor, su Creador, su Modelador y su Revelador! ¡Ay de ellos por seguir los dictados del yo y de la pasión, y por perpetrar lo que hizo que las Doncellas del Cielo cayeran desvanecidas en sus aposentos celestiales, y que el Espíritu hundiera el rostro en el polvo a causa de lo que estos lobos han infligido al Señor de los Señores! Todas las cosas lloran al ver las lágrimas que derramo por Él; todas las cosas se lamentan por los suspiros que exhalo debido a Nuestra separación. En verdad, tal es Mi pesar que las melodías de la eternidad ya no pueden brotar de Mis labios, ni pueden las brisas del espíritu soplar desde Mi corazón. Y si no hubiera procurado protegerme, Mi cuerpo habría sido hendido y se habría apagado Mi vida.

**¶ 5** Mira cómo Mi anterior Manifestación llora a la vez, y Se dirige a ti, diciendo: «¡Oh ‘Alí! ¡Por la rectitud del único Dios verdadero! ¡Si examinaras Mi corazón, Mis extremidades y Mis miembros, y observaras Mi ser interior y exterior, encontrarías las huellas de las lanzas del rencor de las que ha sido blanco Mi posterior Manifestación, Quien aparece en Mi Nombre, el Todoglorioso! Así Me lamento y se lamenta el Concurso de lo alto por Mi llanto. Así Me desconsuelo y se desconsuelan los moradores del Tabernáculo de los nombres por Mis sollozos. Así suspiro angustiado, y los habitantes de las ciudades de la eternidad derraman lágrimas a causa de Mis suspiros por este Agraviado que se encuentra en medio del pueblo del Bayán. ¡Por Dios! Le han infligido lo que nunca Me infligieron a Mí los seguidores del Corán. ¡Qué lamentable lo que Le ha acaecido a manos de ellos! Ante lo cual, los moradores de la tierra y del cielo cayeron, consternados, sobre el polvo por lo que había afligido a aquella Belleza que ocupaba el trono de la proximidad divina. ¡Ay de ellos y de cuanto sus manos han forjado cada mañana y cada atardecer!».

**¶ 6** Mira cómo exclama la Antigua Belleza: «¡Oh Pluma del Altísimo! Deja a un lado este tema que ha entristecido a todos cuantos visten el atuendo de la existencia, y haz mención de otro, por misericordia hacia el Concurso de lo alto. ¡Por el único Dios verdadero! Su Trono se ha visto poco menos que abrumado, a pesar de su grandeza y excelsitud».

**¶ 7** Al oír esta llamada, detuvimos Nuestro relato de estos pesares y retornamos a Nuestro tema anterior, para que seas plenamente conocedor de ello. No te dejes abatir, oh ‘Alí, por lo que te hemos relatado de las calamidades que han sobrevenido a Nuestra Manifestación anterior y a la más reciente. Prepárate para ayudar a la Causa de Dios y disponte a caminar en este sendero con constancia y resolución inquebrantable.

[^45.40]: El Báb.
[^45.41]: El Súriy-i-Aḥzán fue revelado para Mírzá ‘Alíy-i-Sayyáḥ-i-Marághih’í.

## Natalicio del Báb

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¡En el nombre de Aquel que ha nacido en este día, Aquel a Quien Dios ha hecho que sea el Heraldo de Su Nombre, el Todopoderoso, el Amoroso!

**¶ 1** Esta es una Tabla que hemos dirigido a esa noche en la que los cielos y la tierra fueron iluminados por una Luz que derramó su esplendor sobre la creación entera.

**¶ 2** ¡Bienaventurada eres, oh noche! De ti nació el Día de Dios, Día que hemos ordenado que sea la lámpara de la salvación para los habitantes de las ciudades de los nombres, el cáliz de la victoria para los paladines del ruedo de la eternidad y el punto de amanecer de la dicha y el alborozo para toda la creación.

**¶ 3** Inmensamente exaltado es Dios, el Hacedor de los cielos, Quien ha hecho que este Día proclame ese Nombre mediante el cual han sido rasgados los velos de la ociosa fantasía, se ha disipado la niebla de las vanas imaginaciones y Su nombre «Quien subsiste por Sí mismo» ha aparecido en el horizonte de la certeza. En este Día ha sido roto el sello del vino selecto de la vida eterna, se han abierto las puertas del conocimiento y la exposición ante las gentes de la tierra y se han esparcido las fragancias del Todomisericordioso por todas las regiones. ¡Toda gloria sea para esa hora en la que ha aparecido el Tesoro de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo!

**¶ 4** ¡Oh concurso de la tierra y del cielo! Esta es esa primera noche que Dios ha convertido en señal de esa segunda noche en la que nació Aquel a Quien ninguna alabanza puede ensalzar adecuadamente ni atributo alguno describir. Bienaventurado quien reflexione sobre las dos: Ciertamente, descubrirá que la realidad exterior de ambas coincide con su esencia interior, y llegará a conocer los misterios divinos atesorados en esta Revelación, una Revelación mediante la cual han sido sacudidos los cimientos de la incredulidad, han sido destrozados los ídolos de la superstición y se ha desplegado la enseña que proclama «No hay Dios sino Él, el Poderoso, el Exaltado, el Incomparable, el Protector, el Poderoso, el Inaccesible».

**¶ 5** Esta es la noche en que se esparció la fragancia de la cercanía, los portales de la reunión con Aquel que es el Fin Supremo de todos se abrieron de par en par y todas las cosas creadas se sintieron movidas a exclamar: «¡El Reino es de Dios, el Señor de todos los nombres, Quien ha venido con una soberanía que abarca al mundo entero!». Esta es la noche en que el Concurso de lo alto celebró la alabanza de su Señor, el Exaltado, el Gloriosísimo, y las realidades de los nombres divinos ensalzaron a Aquel que es el Rey del principio y del fin en esta Revelación, una Revelación mediante cuya potencia las montañas se han dirigido presurosas hacia Quien es el Suficiente, el Altísimo, y los corazones se han vuelto hacia el semblante de su Bienamado, y las hojas han sido movidas por las brisas del anhelo, y los árboles han alzado su voz en gozosa respuesta al llamamiento de Aquel que es el Libre, y la tierra entera ha temblado de anhelo en su deseo de reunirse con el Rey Eterno, y todas las cosas han sido renovadas por esa Palabra escondida que ha aparecido en este poderoso Nombre.

**¶ 6** ¡Oh noche del Munífico! En ti percibimos, en verdad, al Libro Madre. ¿Es verdaderamente un libro, o más bien un niño concebido? ¡No, por Mí mismo! Esas palabras pertenecen al dominio de los nombres, en tanto que Dios ha elevado este Libro por encima de todos los nombres. Mediante él se han revelado el Secreto Oculto y el Misterio Atesorado. ¡No, por Mi vida! Todo cuanto se ha mencionado pertenece al dominio de los atributos, en tanto que el Libro Madre permanece supremo sobre este. A través de él han aparecido las manifestaciones de «No hay Dios sino Dios». No; aunque esas cosas se hayan proclamado a todas las gentes, a juicio de tu Señor, nada que no sea Su oído es capaz de oírlas. ¡Bienaventurados los que están bien afianzados!

**¶ 7** En ese momento, la Pluma del Altísimo exclamó, atónita: «¡Oh Tú que estás por encima de todos los nombres! Te suplico, por Tu poder que abarca los cielos y la tierra, que me dispenses de mencionarte, por cuanto yo mismo he sido generada en virtud de Tu fuerza creadora. ¿Cómo puedo entonces detallar lo que ninguna cosa creada es capaz de describir? Aun así, juro por Tu gloria, si proclamara aquello que me has infundido, la creación entera perecería de alegría y éxtasis, ¡y cuánto más sobrecogida estaría por las olas del océano de Tu expresión en este muy luminoso, exaltadísimo y trascendente Lugar! Dispensa, Señor, a esta Pluma vacilante de magnificar tan augusta posición, y trátame con misericordia, oh Poseedor y Rey mío. Pasa por alto, pues, mis transgresiones en Tu presencia. En verdad, Tú eres el Señor de la munificencia, el Todopoderoso, Quien siempre perdona, el Generosísimo».

### 41

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Él es el Eterno, el Único, el Indiviso, el Poseedor de todo, el Exaltadísimo.

**¶ 1** Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, por cuanto has adornado el mundo con el esplendor del amanecer, después de la noche en que nació Aquel que anunció la Manifestación de Tu trascendente soberanía, la Aurora de Tu divina Esencia y la Revelación de Tu supremo Señorío. Te suplico, oh Creador de los cielos y Hacedor de los nombres, que ayudes bondadosamente a quienes se han refugiado a la sombra de Tu abundante misericordia y han elevado sus voces en medio de los pueblos del mundo para glorificar Tu Nombre.

**¶ 2** ¡Oh mi Dios! Tú ves al Señor de toda la humanidad confinado en Su Más Grande Prisión, anunciando Tu Nombre, contemplando Tu rostro, proclamando aquello que ha embelesado a los moradores de Tus reinos de la revelación y de la creación. ¡Oh mi Dios! Veo a Mi propio Ser cautivo en manos de Tus siervos, mas la luz de Tu soberanía y las revelaciones de Tu poder invencible brillan resplandecientes en Su rostro y hacen que todos sepan con certeza que Tú eres Dios y que no hay otro Dios sino Tú. Ni el poder de los poderosos puede frustrarte, ni prevalecer sobre Ti el predominio de los gobernantes. Tú haces cuanto es Tu voluntad en virtud de Tu soberanía que abarca todas las cosas creadas, y ordenas lo que deseas mediante la potencia de Tu mandato que envuelve a toda la creación.

**¶ 3** Te imploro, por la gloria de Tu Manifestación y por la fuerza de Tu poder, Tu soberanía y Tu exaltación, que hagas victoriosos a quienes se han dispuesto a servirte, han ayudado a Tu Causa y se han postrado ante el esplendor de la luz de Tu rostro. Haz entonces, oh mi Dios, que triunfen sobre Tus enemigos y que sean constantes en Tu servicio, para que mediante ellos sean establecidas las pruebas de Tu dominio en todos Tus reinos y se manifiesten en Tus países las muestras de Tu poder invencible. Ciertamente, Tú eres potente para hacer Tu voluntad; no hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 4** Esta gloriosa Tabla ha sido revelada en el Aniversario del Natalicio[^48.42], a fin de que la recites con espíritu de humildad y súplica, y des gracias a tu Señor, el Omnisciente, el Informado de todo. Esfuérzate en lo posible por prestar servicio a Dios, para que de ti brote aquello que haya de inmortalizar tu recuerdo en Su glorioso y exaltado cielo.

**¶ 5** Di: ¡Glorificado eres Tú, oh mi Dios! Te imploro, por el Punto de Amanecer de Tus signos y por el Revelador de Tus claras señales, que concedas que, en toda circunstancia, me sujete a la cuerda de Tu amorosa providencia y me aferre tenazmente del borde del manto de Tu generosidad. Cuéntame, pues, entre aquellos a quienes los cambios y azares del mundo no han logrado disuadir de servirte y guardarte lealtad, y a quienes el ataque de las gentes ha sido incapaz de impedir que magnifiquen Tu nombre y celebren Tu alabanza. Ayúdame bondadosamente, oh mi Señor, a hacer todo cuanto Tú amas y deseas. Permíteme, entonces, realizar aquello que ensalce Tu Nombre y encienda el fuego de Tu amor.

**¶ 6** Tú eres, en verdad, el Perdonador, el Munífico.[^48.43]

[^48.42]: Del Báb.
[^48.43]: Esta selección, con la excepción de la invocación, se publicó por primera vez en Tablas de Bahá’u’lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas.

## Natalicio de Bahá’u’lláh

### 42 - Lawḥ-i-Mawlúd (Tabla del Natalicio)

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**¶ 1** ¡Oh asamblea de lo visible y lo invisible! Regocijaos con suma alegría de alma y corazón, pues ha llegado la noche de la cosecha de las edades y la recolección de ciclos pasados, noche en que fueron creados todos los días y las noches y se cumplió el tiempo preordinado para esta Revelación, por mandato de Aquel que es el Señor de la fuerza y del poder. ¡Toda alegría sea para el Concurso de lo alto ante la aparición de un Espíritu tan glorioso y admirable!

**¶ 2** Esta es la noche en que se abrieron de par en par las puertas del Paraíso y se cerraron firmemente las entradas al Infierno, noche en que el paraíso del Todomisericordioso fue desvelado en el corazón mismo de la creación, las brisas de Dios soplaron desde los retiros del perdón y la Última Hora fue anunciada mediante el poder de la verdad, si tan solo lo supierais. ¡Toda alegría sea para esta noche, mediante la cual han sido bañados de luz todos los días, aunque nadie puede comprenderlo salvo quienes están dotados de certeza y discernimiento!

**¶ 3** Esta es la noche en torno a la cual han girado las Noches del Poder,[^50.44] en la que los ángeles y el Espíritu han descendido portando copas llenadas en los torrentes del Paraíso, la noche en la que el Cielo mismo fue engalanado con el ornamento de Dios, el Todopoderoso, el Benévolo, el Munificente, en la que todas las cosas creadas fueron dotadas de vida y las gentes del mundo fueron envueltas por Su gracia. ¡Toda alegría sea para el concurso del Espíritu por esta manifiesta y resplandeciente merced!

**¶ 4** Esta es la noche en que se hicieron temblar las extremidades de Jibt, y el Grandísimo Ídolo cayó al polvo, y se hicieron pedazos los cimientos de la iniquidad, y Manát se lamentó en lo más íntimo de su ser, y la espalda de ‘Uzzá se quebró y se ennegreció su rostro[^50.45], pues ha despuntado la Mañana de la Revelación divina y ha aparecido aquello que ha consolado los ojos de la gloria y la majestad y, además de ellos, los ojos de todos los Profetas y Mensajeros de Dios. ¡Toda gloria sea, pues, para este Amanecer que ha aparecido sobre la aurora de gloria refulgente!

**¶ 5** Di: Este es el Amanecer en que a los malvados se les impidió acercarse al dominio del poder y la grandeza, en que fueron lacerados los corazones de quienes se han enfrentado con Dios, el Omnipotente, el Todoglorioso, el Libre. Este es el Amanecer en que se oscurecieron los rostros de los perversos, en tanto que el semblante de los justos relucía con la luz de esta Belleza, una Belleza Cuya venida han esperado ansiosamente todas las cosas visibles e invisibles y, más allá de ellas, la compañía del Concurso de lo alto. ¡Aclamada sea la aparición de este Espíritu, mediante Cuya potencia los muertos han sido avivados en sus tumbas y se ha hecho revivir todo hueso enmohecido!

**¶ 6** Di: ¡Oh fuente de iniquidad! Laméntate por tu penosa condición. ¡Oh manantial de opresión! Regresa a tu morada en el fuego infernal, pues la belleza del Todomisericordioso ha resplandecido en el horizonte de la existencia con una brillantez que ilumina con el fulgor de su luz a todos los que habitan en Sus dominios, y ha hecho que aparezca el Espíritu de Dios, el Omnipotente, el Todoglorioso, el Munífico. Mediante su revelación, la mano de Su Voluntad se ha extendido desde la túnica de la grandeza y ha rasgado los velos del mundo con la fuerza de Su suprema, Su incomparable, Su irresistible y exaltada soberanía. ¡Toda gloria sea, pues, para este Amanecer en que la Antigua Belleza se ha establecido en el trono de Su Nombre, el Todopoderoso, el Más Grande!

**¶ 7** Este es el Amanecer en que nació Aquel que no engendra ni es engendrado. Bienaventurado aquel que se sumerge en el océano del significado interior que bulle dentro de esta exposición y descubre las perlas del conocimiento y la sabiduría que yacen ocultas en las palabras de Dios, el Rey, el Exaltado, el Fuerte, el Poderoso. ¡Toda gloria sea para quien comprenda la verdad y se cuente entre aquellos que están dotados de discernimiento!

**¶ 8** Di: Este es el Amanecer en que descendieron del cielo las cohortes del concurso del Paraíso y las huestes de los ángeles de la santidad, entre quienes estaba Aquel que fue elevado sobre las brisas de la Belleza de Dios, el Más Glorioso, hasta las filas del exaltadísimo Concurso. Llevada sobre esas mismas brisas, descendió aun otra compañía de ángeles, portando cada uno un cáliz de vida sempiterna y ofreciéndolo a quienes giran en adoración en torno al Punto donde el Antiguo Ser se ha establecido a Sí mismo sobre el trono de Su gloriosísimo y munífico Nombre. ¡Toda alegría sea para quienes han llegado a Su presencia, han contemplado Su belleza, han escuchado Sus melodías y han sido vivificados por la Palabra que ha emanado de Sus sagrados y excelsos, Sus gloriosos y luminosos labios!

**¶ 9** Di: Este es el Amanecer en que fue plantado el Más Grande Árbol y dio sus excelentes e incomparables frutos. ¡Por la rectitud de Dios! Dentro de cada fruto de este Árbol yacen las semillas de una miríada de melodías. Por tanto, oh concurso del Espíritu, os daremos a conocer, en la medida de vuestra capacidad, algunos de sus cantares celestiales para que atraigan vuestros corazones y os acerquen a Dios, el Señor de fortaleza, fuerza y poder. ¡Toda gloria sea para este Amanecer, con el cual han resplandecido los divinos Luminares sobre el horizonte de la santidad, con la venia de Dios, el Omnipotente, el Inaccesible, el Altísimo!

**¶ 10** Di: Este es el Amanecer en que salieron a la luz la Esencia oculta y el Tesoro invisible, Amanecer en que la Antigua Belleza tomó la copa de la inmortalidad con las manos de la gloria, bebió de ella primero y la ofreció luego a todas las gentes de la tierra, sin importar su condición. ¡Toda gloria sea, entonces, para aquel que se ha acercado a esta copa, la ha levantado y ha bebido de ella por amor a su Señor, el Todopoderoso, el Altísimo!

**¶ 11** Un fruto de ese Árbol ha proclamado lo que antaño había proclamado la Zarza Ardiente en aquel santificado y níveo Lugar, palabras a las que Moisés prestó oído y que hicieron que abandonara todas las cosas creadas y dirigiera Sus pasos hacia los retiros de la santidad y la grandeza. ¡Toda gloria sea, entonces, para ese éxtasis nacido de Dios, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Más Grande!

**¶ 12** Otro de sus frutos ha pronunciado aquello que embelesó a Jesús y Lo elevó hasta el cielo de manifiesto esplendor. ¡Toda gloria sea, entonces, para este Espíritu en Cuya presencia se encuentra el Espíritu Fiel, junto con una compañía de ángeles escogidos de Dios!

**¶ 13** Aun otro de sus frutos ha expuesto aquello que cautivó el corazón de Muḥammad, el Apóstol de Dios, Quien, arrobado por las suaves cadencias de la Voz procedente de lo alto, ascendió hasta el divino Árbol del Loto y oyó la Voz de Dios, proveniente del Tabernáculo de la majestad, que hablaba del misterio de Mi santo, Mi elevadísimo y poderoso Nombre. ¡Toda gloria sea, entonces, para este Árbol que ha sido cultivado mediante el poder de la verdad, para que todos los pueblos de la tierra busquen amparo bajo su sombra!

**¶ 14** ¡Oh Pluma del Altísimo! Deja de escribir; pues ―¡por Dios!― si expusieras todas las suaves cadencias de los frutos de este Árbol celestial, te verías abandonado en la tierra, ya que todos escaparían de tu presencia y se alejarían de tu corte de santidad. Y esta es, ciertamente, la indiscutible verdad. ¡Toda gloria sea, entonces, para los misterios que nadie puede sobrellevar salvo Dios, el soberano Gobernante, el Todopoderoso, el Magnánimo!

**¶ 15** ¡Oh Pluma! ¿No ves qué clamor han levantado los hipócritas en todas las regiones, y qué tumulto han provocado los impíos y malvados? Y ello, a pesar de que tan solo revelaste un atisbo infinitesimal de los misterios de tu Señor, el Exaltadísimo, el Todoglorioso. Por tanto, contente y oculta a los ojos de los hombres aquello que Dios te ha conferido, en señal de Su munificencia. Y si es tu deseo dar de beber a todas las cosas creadas de esa agua cristalina que es, en verdad, la vida, y de la que Dios ha hecho que seas la Fuente, deja que tu tinta fluya solo en la medida de la capacidad que tengan. Así te lo ordena Aquel que te ha traído a la existencia mediante el poder de Su mandato. Haz, entonces, lo que te ha sido ordenado y no seas de los que se demoran. ¡Toda gloria sea para este trascendental decreto, que ha refrenado la fuerza de todas las cosas creadas y ha retenido a la Pluma del Altísimo para impedir que divulgue a los pueblos del mundo aquello de lo que habían estado velados! Ciertamente, Su poder es capaz de todo.

[^50.44]: Véase Corán, sura 97.
[^50.45]: Jibt, Manán y ‘Uzzá son los nombres de ídolos adorados en los días de los paganos árabes y fueron mencionados en el Corán (4, 51 y 53, 19-20).

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Él es el Más Santo, el Más Exaltado, el Más Grande.

**¶ 1** Ha llegado la Festividad del Natalicio y Aquel que es la Belleza de Dios, el Todopoderoso, el Imponente, el Amoroso, ha ascendido a Su trono. Bienaventurado aquel que en este Día ha alcanzado Su presencia y hacia quien se ha dirigido la mirada de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Di: Hemos celebrado esta Festividad en la Más Grande Prisión en un momento en que los reyes de la tierra se han alzado contra Nos. No obstante, el predominio del opresor jamás puede frustrarnos, ni las huestes del mundo, afligirnos. De ello da testimonio el Todomisericordioso en esta augusta posición.

**¶ 2** Di: ¿Habrá de desfallecer la quintaesencia de la seguridad ante el clamor de los pueblos del mundo? ¡No, por Su belleza, que arroja su luz sobre todo lo que ha sido y todo lo que ha de ser! Esta es, en verdad, la majestad del Señor que ha abarcado a la creación entera, y este es Su poder trascendente que ha envuelto a todos los que ven y a todo lo que es visto. Asíos firmemente de la cuerda de Su poder soberano y haced mención de vuestro Señor, el Libre, en esta aurora cuya luz ha puesto al descubierto todos los secretos ocultos. Así Se ha pronunciado la Lengua del Anciano de Días en este Día en que se ha roto el sello del vino selecto. Prestad atención, no sea que las vanas imaginaciones de quienes no han creído en Dios os perturben, o que sus ociosas fantasías os alejen de este dilatado camino.

**¶ 3** ¡Oh pueblo de Bahá! Remontaos con las alas del desprendimiento hasta el empíreo del amor de vuestro Señor, el Todomisericordioso. Disponeos a hacerle victorioso, tal como lo ordena la Tabla Preservada. Guardaos de disputar con ninguno de Mis siervos. Impartidles las dulces fragancias de Dios y Sus santas palabras pues, mediante su poder, todas las almas podrán volverse hacia Él. Quienes permanezcan desatentos a Dios en este Día están, en verdad, perdidos en la ebriedad de sus deseos y no se percatan de ello. Bienaventurado el que, con sumisión y humildad, haya vuelto el rostro hacia la Aurora de los versículos de su Señor.

**¶ 4** Os corresponde levantaros y dar a conocer a las gentes lo que ha sido enviado en el Libro de su Señor, el Todopoderoso, el Libre. Di: Temed a Dios y no prestéis atención a las vanas imaginaciones de quienes andan por los caminos de la duda y la iniquidad. Volveos con corazón radiante hacia el trono de vuestro Señor, el Poseedor de todos los nombres. Él, en verdad, os ayudará con el poder de la verdad. No hay más Dios que Él, el Todopoderoso, el Munífico.

**¶ 5** ¿Correríais presurosos hacia una simple charca, cuando tenéis ante vuestros ojos el Más Grande Océano? Volveos enteramente a él y no sigáis los pasos de cualquier impostor infiel. Así lo entona el Ave de la Eternidad en las ramas de Nuestro divino Árbol del Loto. ¡Por Dios! Una sola de sus melodías basta para embelesar al Concurso de lo alto y, más allá de ellos, a los moradores de las ciudades de los nombres y, aun más allá de ellos, a quienes circulan alrededor de Su Trono por la mañana y al atardecer.

**¶ 6** Esto es lo que las lluvias de la expresión han traído del cielo de la voluntad de vuestro Señor, el Todomisericordioso. Acercaos a ellas, oh gentes, y renunciad a quienes vanamente cuestionan los versículos que Dios ha revelado, y quienes no han creído en su Señor cuando vino investido con pruebas y testimonios.

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Él es Dios.

**¶ 1** ¡Oh concurso de amantes fervorosos! Juro por la rectitud de Dios: esta es una noche como ninguna que se haya presenciado en el mundo de la creación. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Todoglorioso, el Munífico.

**¶ 2** Esta es la noche en que el Espíritu entonó tal melodía que conmocionó las realidades íntimas de todos los seres, al proclamar: «¡Regocijaos, oh Concurso de lo alto, en vuestros retiros del Paraíso!».

**¶ 3** Tras lo cual, la Voz de Dios proclamó desde el Tabernáculo de santidad y munificencia: «En verdad, esta es la noche en que ha nacido Aquel que es la realidad del Todomisericordioso, noche en que la Pluma del Todoglorioso ha explicado cada mandamiento eterno. ¡Regocijaos, pues, con intensa alegría, oh congregación del Bayán!».

**¶ 4** Esta es la noche en que la Paloma Mística alzó su llamado desde las ramas y tallos del cielo, y dijo: «¡Regocijaos, oh moradores del Paraíso!».

**¶ 5** Di: Esta es la noche en que fueron rasgados los velos de la gloria ante la mirada del pueblo de la certeza, y el Ave del Cielo entonó su melodía en el corazón mismo del dominio celestial. ¡Regocijaos, pues, oh encarnaciones de santidad que estáis en la Ciudad Eterna!

**¶ 6** Esta es la noche en que Dios derramó el esplendor de todos Sus excelentísimos nombres y Se estableció en el trono de todo corazón puro y radiante. ¡Regocijaos, pues, oh congregación del Bayán!

**¶ 7** Esta es la noche en que se embravecieron los océanos del perdón y las brisas de la providencia soplaron por doquier. ¡Regocijaos, pues, oh compañeros del Todomisericordioso!

**¶ 8** Esta es la noche en que fueron perdonadas las trasgresiones de todos cuantos habitan la tierra. ¡Esta es, en verdad, una gozosa nueva para todos los que han sido creados en el dominio contingente!

**¶ 9** Di: Esta es la noche en que las medidas señaladas de munificencia y gracia fueron inscritas en los pergaminos del poder y la seguridad, para que así se eliminara para siempre cualquier huella de tristeza de todas las cosas. ¡Regocijaos, pues, oh vosotros que os habéis adentrado en el dominio del ser!

**¶ 10** En este momento el Heraldo del Espíritu exclama desde el corazón mismo de la eternidad, la sede de sublimidad y exaltación —y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Todoglorioso, el Más Generoso—:

**¶ 11** ¡Por Dios! El sello del vino almizclado ha sido roto por la poderosa mano de Aquel que es la fuente de soberanía y poder. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 12** Y la mano del divino José está repartiendo copas de vino carmesí, que se elevan en honor a la belleza del Todoglorioso. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 13** ¡Oh gentes del mundo! ¡Apresuraos, pues, y bebed a plenitud de este torrente de vida eterna! Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 14** Di: ¡Oh asamblea de amantes verdaderos! La belleza del Deseado ha resplandecido en su gloria manifiesta. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 15** ¡Oh concurso de amados Suyos! El rostro del Bienamado ha alboreado sobre el horizonte de la santidad. ¡Levantaos y corred hacia él con todo el alma, oh pueblo del Bayán! Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 16** Se ha cumplido la prueba y establecido el testimonio, pues la Resurrección ha tenido lugar cuando Dios ha aparecido en la Manifestación de Su propio Ser, Quien siempre perdura. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Todoglorioso, el Más Generoso.

**¶ 17** Han transcurrido las épocas y se han sucedido los ciclos, y todo luminar ha brillado con gozo pues Dios ha vertido el esplendor de Su gloria sobre cada árbol cubierto de verdes renuevos. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 18** Levantaos, oh elegidos de Dios, pues los espíritus se han congregado, han soplado las brisas divinas, se han disipado las vanas fantasías y han resonado las voces de la eternidad desde cada árbol floreciente. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 19** ¡Por Dios! Aquel Cuyo poder domina todas las cosas ha quemado los velos, ha disipado las nubes, ha revelado las señales y ha esclarecido las alusiones. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 20** Dejad que vuestros corazones se llenen de alegría, pero ocultad este bien guardado y muy velado secreto, no sea que el extraño se aperciba de lo que habéis bebido del vino que confiere éxtasis y delicia. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 21** ¡Oh concurso del Bayán! Pongo a Dios por testigo de que Su favor es completo, Su Misericordia ha sido consumada y Su semblante irradia gozo y resplandor. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

**¶ 22** ¡Bebed a plenitud, oh Mis compañeros, de este torrente luminoso y chispeante, y regocijaos en él, oh Mis amigos! Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.

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<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=53>

Él es el Más Santo, el Más Grande.

**¶ 1** Este es el mes en que nació el Portador del Más Grande Nombre, Cuya aparición ha hecho temblar las extremidades del cuerpo de la humanidad, y el polvo de Cuyos pasos han buscado, como bendición, el Concurso de lo alto y los moradores de las ciudades de los nombres. Ante lo cual, rindieron alabanza a Dios y exclamaron con dicha y alborozo. ¡Por Dios! Este es el mes por el que han sido iluminados todos los demás meses, el mes en el que Aquel que es el Secreto Oculto y el Tesoro Resguardado se ha manifestado y ha elevado Su voz en medio de la humanidad. Todo dominio pertenece a este Niño recién nacido, gracias a Quien se ha llenado de sonrisas el rostro de la creación, y se han mecido los árboles, y se han encrespado los océanos, y han alzado el vuelo las montañas, y ha elevado su voz el Paraíso, y ha clamado la Roca, y todas las cosas han proclamado: «¡Oh concurso de la creación! ¡Acudid presurosos al punto de amanecer del semblante de vuestro Señor, el Misericordioso, el Compasivo!».

**¶ 2** Este es el mes en el que el Paraíso mismo se engalanó con los esplendores del semblante de su Señor, el Todomisericordioso, y el Ruiseñor celestial entonó su melodía en el Divino Árbol del Loto y se llenaron de éxtasis los corazones de los favorecidos. Mas, por desgracia, la gente, en su mayoría, no presta atención. Bienaventurado quien Le haya reconocido y haya comprendido lo que fue prometido en los Libros de Dios, el Todopoderoso, el Alabado; y pobre de quien se haya desviado de Aquel en Quien ha fijado su mirada el Concurso de lo alto, Quien ha confundido a todo incrédulo descaminado.

**¶ 3** Cuando recibas esta Tabla, entónala con la más dulce de las melodías y di: Alabado seas, oh Señor mío misericordioso, por cuanto me has recordado en esta Tabla con la que se ha difundido la fragancia de la túnica de Tu conocimiento y se han agitado los océanos de Tu gracia. Doy testimonio de que eres poderoso para hacer lo que deseas. No hay otro Dios más que Tú, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.

## Lista de pasajes traducidos a inglés por Shoghi Effendi

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/dias-de-conmemoracion?c=54>

Abreviaturas:

GWB: Gleanings from the Writings of Bahá’u’lláh

GPB: God Passes By. Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 1974

KI: The Kitáb-i-Íqán: The Book of Certitude

PMB: Prayers and Meditations by Bahá’u’lláh

WOB: The World Order of Bahá’u’lláh: Selected Letters. Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 1991

Selección

1: La Tabla entera, excepto la invocación (PMB XLVI)

4: La Tabla entera (PMB LVII y LVIII)

6: La Tabla entera, excepto la invocación (GWB XIV)

21: La Tabla entera, excepto la invocación (GWB CLI)

22: La Tabla entera, excepto la invocación (PMB CLXXXIV)

26.30: Desde “And We desire” hasta “Our heirs.” (KI ¶155)

29.4: Desde “There hath branched” hasta “this exalted Handiwork!” (WOB, 135)

29.5: “A Word hath” hasta “among its people” (WOB, 135)

29.6: “Render thanks” hasta “His favoured servants.” (WOB, 135)

29.8: “We have sent” hasta “will assuredly perish.” (WOB, 135)

31.1: “The wrongs” hasta “Tablet of creation.” (GPB, 118)

31.3: “O Maryam!” hasta “thereafter!” (GPB, 118)

31.3: “I roamed” hasta “My associates.” (GPB, 120)

31.3: “For two years” hasta “jealousy abate.” (GPB, 119)

31.4: “I have borne” hasta “or will bear.” (GPB 118)

31.7: “We found” hasta “to its message.” (GPB, 125)

32.9: “It is incumbent upon the Aghṣán” hasta “the All-Bountiful.” (WOB, 134)

33: La Tabla entera (PMB CLXXX)

34: La selección entera (GWB LXXVI)

36: La selección entera (GWB CXIII ¶¶1–8)
