# El Llamamiento del Señor de las Huestes

- Autor: Bahá'u'lláh
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- Fuente: Biblioteca Bahá'í, https://www.bibliotecabahai.es

> Seis obras que comprenden cartas escritas por Bahá'u'lláh durante Su exilio en Adrianópolis y los primeros años de Su destierro a 'Akká, dirigidas a los monarcas y líderes de Su época, entre ellos Napoleón III de Francia, el Zar Alejandro II de Rusia, la Reina Victoria de Inglaterra, Nasiri'd-Din Shah de Persia y el Papa Pío IX.

## Introducción

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Los años siguientes a la llegada de Bahá'u'lláh a Adrianópolis presenciaron cómo Su Revelación alcanzaba «su gloria meridiana», en palabras de Shoghi Effendi, con la proclamación del mensaje de su Fundador a los reyes y gobernantes del mundo. Durante este período relativamente breve, pero agitado, de la historia de la Fe, y en los primeros años de Su posterior exilio a la ciudad fortaleza de ‘Akká en 1868, Él emplazó a los monarcas de Oriente y Occidente de forma colectiva, y a algunos de ellos individualmente, para que reconocieran el Día de Dios y aceptasen al Prometido de las escrituras de las religiones que profesaban los destinatarios de Su convocatoria. «Nunca antes, desde el comienzo del mundo», declara Bahá'u'lláh, «se ha proclamado tan abiertamente el Mensaje».

El presente volumen reúne la primera traducción autorizada y completa al inglés de estas escrituras fundamentales. Entre ellas está el Súriy-i-Haykal completo, el Sura del Templo, una de las obras más desafiantes de Bahá'u'lláh. Fue revelada primero durante Su destierro a Adrianópolis y posteriormente refundida tras Su llegada a Akká. En esta versión incorporó los mensajes que había dirigido a ciertos soberanos: al Papa Pío IX, a Napoleón III, al Zar Alejandro II, a la Reina Victoria y a Náṣiri'd-Dín Sháh.

Fue esta obra mixta la que, poco después de su terminación, Bahá'u'lláh ordenó que se escribiera en forma de una estrella de cinco puntas, como símbolo del templo humano. A ésta le agregó, a manera de conclusión, lo que Shoghi Effendi ha descrito como «palabras que revelan la importancia que Él les asignaba a esos Mensajes, e indican su directa relación con las profecías del Antiguo Testamento»:

Así hemos construido el Templo con las manos de la fuerza y del poder, si tan solo lo supierais. Este es el Templo que os fue prometido en el Libro. Acercaos a él. Esto es lo que os beneficia, si tan solo lo comprendierais. ¡Sed justos, oh pueblos de la tierra! ¿Cuál es preferible: ¿este, o un templo construido de arcilla? Volved el rostro hacia él. Así os lo ha ordenado Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

Durante los últimos años de Su ministerio, Bahá'u'lláh mismo dio instrucciones para que se publicaran por primera vez versiones definitivas de algunas de Sus obras principales, y al Súriy-i-Haykal le fue concedida una posición prominente entre ellas.

De las diversas escrituras que constituyen el Súriy-i-Haykal, hay una que requiere mención especial. El Lawḥ-i-Sulṭán, la Tabla dirigida a Náṣiri'd-Dín Sháh, la epístola más extensa enviada por Bahá'u'lláh a un solo soberano, fue revelada en las semanas inmediatamente precedentes a Su destierro definitivo a ‘Akká. Fue entregada finalmente al monarca por Badí‘, joven de diecisiete años que había rogado a Bahá'u'lláh que le concediera el honor de prestar algún servicio. Su empeño le valió la corona del martirio e inmortalizó su nombre. La Tabla contiene el célebre pasaje que describe las circunstancias en que la llamada divina Le fue comunicada a Bahá'u'lláh y el efecto que produjo. Aquí también encontramos Su ofrecimiento inequívoco de reunirse con el clero musulmán, en presencia del Sháh, para proporcionar cualesquiera pruebas de la nueva Revelación que ellos consideraran definitivas, un examen de integridad espiritual que, de modo significativo, no superaron aquellos que pretendían ser los depositarios autorizados del mensaje del Corán.

Además, esta colección incluye la primera traducción completa del Súriy-i-Mulúk o Sura de los Reyes, que Shoghi Effendi describe como «la Tabla más trascendental revelada por Bahá'u'lláh, en la cual, por primera vez, dirige Sus palabras de forma colectiva a todo el conjunto de monarcas de Oriente y Occidente». Expone tanto el carácter de Su propia misión como la norma de justicia que debe regular el ejercicio del gobierno de ellos en este Día de Dios:

No dejéis de lado el temor a Dios, oh reyes de la tierra, y tened cuidado, no sea que transgredáis los límites que ha fijado el Todopoderoso. Observad los mandamientos que os han sido prescritos en Su Libro, y tened mucho cuidado de no sobrepasar sus límites. Estad alerta para no cometer injusticia contra nadie, aunque fuera en la medida de un grano de mostaza. Hollad la senda de la justicia, porque este es, ciertamente, el camino recto.

La Tabla presenta algunos de los grandes temas que iban a figurar de manera prominente en los escritos de Bahá'u'lláh en las siguientes dos décadas y media: la obligación que tienen aquellos en cuyas manos Dios ha confiado la autoridad civil de instituir el reino de la justicia, la necesidad de reducir los armamentos, resolver los conflictos entre las naciones, y poner fin a los gastos excesivos que estaban empobreciendo a los súbditos de esos gobernantes.

Shoghi Effendi, en un repaso de los contenidos principales del majestuoso llamamiento de Bahá'u'lláh a los reyes y gobernantes del mundo, ha escrito:

La magnitud y diversidad del tema, la fuerza del argumento, la sublimidad y audacia del lenguaje acaparan nuestra atención y nos dejan asombrados. El Autor de estos mensajes se dirige a emperadores, reyes y príncipes, cancilleres y ministros, al Papa mismo, a sacerdotes, monjes y filósofos, a los exponentes del saber, a parlamentarios y diputados, a los ricos de la tierra, a los seguidores de todas las religiones y al pueblo de Bahá, y cada cual recibe los consejos y advertencias que merece. No menos asombrosa es la diversidad de los temas tratados en estas Tablas. Se ensalza la trascendente majestad y unidad de un Dios incognoscible e inalcanzable, y se proclama y pone de relieve la unicidad de Sus Mensajeros. Se recalca la naturaleza única, la universalidad y las potencialidades de la Fe bahá'í, y se descubre el propósito y el carácter de la Revelación bábí.

El resumen llama la atención a la inequívoca denuncia de Bahá'u'lláh con respecto a las condiciones de la sociedad humana, de las cuales hace principalmente responsables a sus gobernantes:

Se narran episodios, a la vez conmovedores y maravillosos, de distintas etapas de Su ministerio, y se afirma repetida y categóricamente la transitoriedad de la pompa, la fama, las riquezas y la soberanía mundanas. Se hacen llamamientos enérgicos e insistentes a la aplicación de los más elevados principios en las relaciones humanas e internacionales, y se ordena el abandono de prácticas y convencionalismos deshonrosos, dañinos para la felicidad, el crecimiento, la prosperidad y la unidad del género humano. Se censura a reyes, se acusa a dignatarios eclesiásticos, se condena a ministros y plenipotenciarios, y se reconoce inequívocamente y se anuncia repetidamente la identificación de Su advenimiento con la venida del Padre mismo. Se profetiza la violenta caída de algunos de estos reyes y emperadores, se desafía definitivamente a dos de ellos, se advierte a la mayoría, y se apela y exhorta a todos ellos.

En una Tabla cuyo original se ha perdido, Bahá'u'lláh ya había condenado, en los términos más severos, el desgobierno del sultán otomano ‘Abdu'l-‘Azíz. No obstante, el presente volumen incluye otras tres Tablas dirigidas a dos ministros del sultán, cuya influencia egoísta e inescrupulosa desempeñó un importante papel en los sucesivos destierros de Bahá'u'lláh. El Súriy-i-Ra'ís, dirigido a ‘Álí Páshá, primer ministro otomano, fue revelado en agosto de 1868, cuando los exiliados estaban siendo trasladados de Adrianópolis a Gallípoli, y expone de manera implacable el abuso de poder civil que el ministro había cometido. El Lawḥ-i-Ra'ís, que también contiene pasajes dirigidos a ‘Alí Páshá, fue revelado poco después del encarcelamiento de Bahá'u'lláh en la ciudadela de ‘Akká e incluye una aterradora denuncia del carácter del ministro. La tercera Tabla, el Lawḥ-i-Fu'ád, revelada en 1869, poco después de la muerte de Fu'ád Páshá, el ministro otomano a cuyas maquinaciones hace referencia, describe las consecuencias espirituales del abuso de poder y predice la inminente caída de su colega, ‘Alí Páshá, y el derrocamiento del propio sultán, profecías que circularon ampliamente y cuyo dramático cumplimiento incrementó enormemente el prestigio de su Autor.

A medida que la influencia de Bahá'u'lláh penetra cada vez más profundamente en la vida de la sociedad en el mundo entero, parece especialmente apropiado que estén ahora disponibles para un amplio conjunto de lectores los textos completos de estas grandes Tablas. A los comités a los que se encomendó emprender y revisar estas traducciones les expresamos la profunda gratitud que sentimos por el cuidado y la delicadeza con que han acometido la tarea. Los bahá'ís reconocerán pasajes claves de varias de las Tablas que fueron dados a conocer a Occidente por Shoghi Effendi. Sus traducciones al inglés de los Textos Sagrados bahá'ís proporcionan una norma perdurable para los esfuerzos de quienes enfrentan el desafío de preparar versiones apropiadas en inglés de estos tesoros de la Fe.

La Casa Universal de Justicia

## Súriy-i-Haykal

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Esta es la Sura del Templo que Dios ha dispuesto que sea el Espejo de Sus Nombres entre los cielos y la tierra, y la Señal de Su Recuerdo en medio de los pueblos del mundo.

¡Él es el Más Prodigioso, el Todoglorioso!

**¶ 1** Glorificado es Aquel que ha revelado Sus versículos a quienes comprenden. Glorificado es Aquel que revela Sus versículos a quienes perciben. Glorificado es Aquel que guía hacia Su camino a quien Le place. Di: Ciertamente, Yo soy el Camino de Dios para cuantos están en los cielos y cuantos están en la tierra. ¡Bienaventurados los que se apresuran en llegar a él!

**¶ 2** Glorificado es Aquel que envía Sus versículos a quienes comprenden. Glorificado es Aquel que Se hace oír desde el Reino de Su Revelación, y Quien permanece desconocido para todos salvo para Sus distinguidos siervos. Glorificado es Aquel que vivifica a quien desea en virtud de Su palabra «¡Sé!», y es. Glorificado es Aquel que hace ascender al cielo de la gracia a quien Él quiere, y desde allí envía cuanto Él desea de acuerdo con una medida prescrita.

**¶ 3** Bendito es Aquel que hace lo que desea mediante una palabra de Su mandato. Él es, ciertamente, el Verdadero, el Omnisciente. Bendito es Aquel que inspira a quien quiere con cuanto Él desea, mediante Su mandato irresistible e inescrutable. Bendito es Aquel que ayuda a quien desea con las huestes de lo invisible. En verdad, Su poder está a la altura de Su propósito, y Él, ciertamente, es el Todoglorioso, Quien subsiste por Sí mismo. Bendito es Aquel que ensalza a quien quiere por la fuerza de Su soberano poder, y confirma a quien escoge según Su complacencia; ¡bienaventurados los que comprenden!

**¶ 4** Bendito es Aquel que, en una Tabla bien guardada, ha prescrito una medida fija para todas las cosas. Bendito es Aquel que ha revelado a Su Siervo lo que ha de iluminar los corazones y las mentes. Bendito es Aquel que ha hecho caer sobre Su Siervo tales tribulaciones que han fundido los corazones de quienes habitan en el Tabernáculo de la eternidad y las almas de aquellos que se han acercado a su Señor. Bendito es Aquel que ha prodigado a Su Siervo, desde las nubes de Su decreto, los dardos de la aflicción, y Quien Me ve soportándolos con paciencia y fortaleza. Bendito es Aquel que ha dispuesto para Su Siervo lo que no ha destinado para ninguna otra alma. En verdad, Él es el Único, el Incomparable, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 5** Bendito Aquel que ha hecho que, desde las nubes de la enemistad, y a manos del pueblo de la negación, caigan sobre Su Siervo los dardos de las tribulaciones y pruebas; y, aun así, ve Nuestro corazón lleno de gratitud. Bendito Aquel que ha puesto sobre los hombros de Su Siervo la carga de los cielos y de la tierra, carga por la cual Le rendimos toda alabanza, aunque nadie lo comprenda, salvo quienes están dotados de entendimiento. Glorificado es Aquel que ha entregado la encarnación de Su belleza a las garras de los envidiosos y malévolos, destino al que Nos estamos plenamente resignados, aunque nadie se percate de ello, salvo los que están dotados de perspicacia. Glorificado es Aquel que ha dejado que Ḥusayn establezca Su morada en medio de las huestes de Sus enemigos, y ha expuesto Su cuerpo a las lanzas del odio y de la ira con cada aliento; con todo, Le damos gracias por todo cuanto ha destinado que acontezca a Su Siervo, Quien a Él acude en Su pena y aflicción.

**¶ 6** Estando sumido en tribulaciones oí una voz por demás dulce y maravillosa que se escuchaba por encima de Mi cabeza. Al volver el rostro, vi a una Doncella, la encarnación del recuerdo del nombre de Mi Señor, suspendida en el aire ante Mí. Tan alborozada se sentía en su mismísima alma que el semblante le brillaba con el ornamento de la complacencia de Dios, y sus mejillas fulguraban con el resplandor del Todomisericordioso. En medio del cielo y la tierra, hacía un llamamiento que cautivaba todos los corazones y mentes humanas. A Mi ser interior y exterior impartía buenas nuevas que regocijaban Mi alma y las almas de los distinguidos siervos de Dios.

**¶ 7** Señalando con el dedo Mi cabeza, se dirigió a todos los que están en el cielo y a todos los que están en la tierra, diciendo: ¡Por Dios! Este es el Bienamado de los mundos, mas no lo comprendéis. Esta es la Belleza de Dios entre vosotros, y el poder de Su soberanía dentro de vosotros, si tan solo lo comprendierais. Este es el Misterio de Dios y Su Tesoro, la Causa de Dios y Su gloria para todos los que están en los reinos de la Revelación y de la creación, si tan solo lo entendierais. Este es Aquel Cuya Presencia constituye el deseo ardiente de los moradores del Dominio de la eternidad, y de cuantos habitan dentro del Tabernáculo de gloria y, sin embargo, os apartáis de Su Belleza.

**¶ 8** ¡Oh pueblo del Bayán! Si vosotros no Le ayudáis, Dios sin duda Le socorrerá con los poderes de la tierra y del cielo, y Le apoyará con las huestes de lo invisible mediante Su mandato «¡Sé!», y es. Se acerca el día en que Dios, mediante un acto de Su Voluntad, habrá hecho surgir una raza de hombres cuya naturaleza es inescrutable para todos, salvo Dios, el Omnipotente, Quien subsiste por Sí mismo. Él los purificará de la contaminación de ociosas fantasías y deseos corruptos, los elevará a las alturas de la santidad y hará que manifiesten los signos de Su soberanía y poder en la tierra. Así ha sido ordenado por Dios, el Todoglorioso, el Amoroso.

**¶ 9** ¡Oh pueblo del Bayán! ¿Vais a negar a Aquel Cuya presencia es el objeto mismo de vuestra creación, mientras os regocijáis ociosamente sobre vuestros lechos? ¿Vais a ridiculizarle y disputar con Él, uno solo de Cuyos cabellos, a los ojos de Dios, vale más que todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra? ¡Oh pueblo del Bayán! ¡Presentad, entonces, lo que poseéis, para que Yo sepa por qué prueba creísteis antaño en las Manifestaciones de Su Causa, y por qué razón os mostráis ahora tan desdeñosos!

**¶ 10** ¡Juro por Aquel que Me ha creado a partir de la luz de Su propia Belleza! A nadie he visto jamás que os supere en vuestra negligencia u os sobrepase en vuestra ceguera. Procuráis demostrar vuestra fe en Dios mediante Tablas santas como las que poseéis, y, no obstante, cuando se revelaron los versículos de Dios y se prendió Su Lámpara no creísteis en Aquel Cuya mismísima Pluma ha fijado los destinos de todas las cosas en la Tabla Resguardada. Recitáis los versículos sagrados, mas repudiáis a Aquel que es su Fuente y Revelador. De tal manera os ha cegado Dios los ojos en justo castigo por vuestras acciones; ojalá lo comprendierais. Día y noche transcribís los versículos de Dios, y aun así permanecéis apartados, como por un velo, de Aquel que los ha revelado.

**¶ 11** En este Día, el Concurso de lo Alto os contempla en vuestras perversas acciones y rehúye vuestra compañía, mas no os percatáis de ello. Se preguntan unos a otros: «¿Qué palabras pronuncian estos necios, y en qué valle acostumbran pacer? ¿Acaso niegan lo que sus propias almas atestiguan, y cierran los ojos a lo que claramente observan?» ¡Juro por Dios, oh pueblo! Los habitantes de las Ciudades de los Nombres de Dios están perplejos ante vuestras acciones, mientras vosotros vagáis, inconscientes y sin objetivo, por una tierra reseca y estéril.

**¶ 12** ¡Oh Pluma del Altísimo! Escucha el Llamamiento de Tu Señor, elevado desde el divino Árbol del Loto, en el Punto santo y luminoso, para que las dulces melodías de Tu Señor, el Todomisericordioso, colmen Tu alma de alegría y fervor, y las brisas que provienen de Mi nombre, Quien siempre perdona, disipen Tus cuitas y congojas. Erige entonces, a partir de este Templo, los templos de la Unicidad de Dios, para que narren en el reino de la creación las buenas nuevas de su Señor, el Más Excelso, el Todoglorioso, y sean de los que están iluminados por Su luz.

**¶ 13** Nos, ciertamente, hemos ordenado que este Templo sea la fuente de toda existencia en la nueva creación, para que todos tengan la certeza de Mi poder para llevar a cabo lo que Me he propuesto mediante Mi palabra «¡Sé!», y es. A la sombra de cada una de las letras de este Templo, haremos surgir un pueblo cuya cuantía nadie puede calcular salvo Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Dentro de poco, Dios hará surgir de Su Templo almas tales que no se dejen arrastrar por las insinuaciones de los rebeldes, y que en todo momento beban del cáliz que es la vida misma. Estos, en verdad, son de los venturosos.

**¶ 14** Estos son siervos que habitan al amparo de la tierna misericordia de su Señor, y no se dejan intimidar por quienes tratan de obstruir su camino. En sus rostros se ve el esplendor de la luz del Todomisericordioso, y de sus corazones se oye el recuerdo de Mi Nombre todoglorioso e inaccesible. Si desataran sus lenguas para ensalzar a su Señor, los moradores de la tierra y del cielo los acompañarían en sus cánticos de alabanza; sin embargo, ¡qué pocos son los que escuchan! Y, si fueran a glorificar a su Señor, todas las cosas creadas los acompañarían en sus himnos de gloria. Así los ha exaltado Dios por encima del resto de Su creación; ¡mas las gentes permanecen inconscientes!

**¶ 15** Estos son los que se mueven alrededor de la Causa de Dios al igual que la sombra gira en torno al sol. Abrid, pues, los ojos, oh pueblo del Bayán, para que tal vez los veáis. En virtud de su movimiento, se da impulso a todas las cosas, y, en razón de su quietud, todas las cosas se detienen; ojalá lo tuvierais por cierto. Mediante ellos, los creyentes en la Unidad Divina se han vuelto hacia Aquel que es el Objeto de la adoración de la creación entera, y, por medio de ellos, los corazones de los justos han hallado calma y solaz; ojalá lo supierais. Mediante ellos se ha establecido la tierra, las nubes han descargado la lluvia de sus dádivas, y el pan de la santidad ha descendido desde el cielo de la gracia; ojalá lo percibierais

**¶ 16** Estas almas son las protectoras de la Causa de Dios en la tierra, cuya belleza resguardarán del polvo ofuscador que levante todo incrédulo rechazado. En el camino de su Señor, no han de temer por sus vidas; antes bien, lo sacrificarán todo en su ansia de contemplar el rostro de su Bienamado y Su exaltación en este Nombre, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Todoglorioso, el Santísimo.

**¶ 17** ¡Oh Templo Viviente! Levántate por el poder de Tu Ser, de tal modo que todas las cosas creadas sean impulsadas a levantarse contigo. Ayuda, entonces, a Tu Señor mediante el ascendiente y poder que Te hemos conferido. Presta atención, no sea que vaciles en ese Día en que todas las cosas creadas estarán llenas de consternación; antes bien, sé Tú el revelador de Mi nombre, Quien subsiste por Sí mismo. Auxilia a Tu Señor al máximo de Tus fuerzas, y no prestes atención a los pueblos del mundo, pues lo que pronuncian sus bocas es como el zumbido de un mosquito en un valle infinito. Bebe el agua de la vida en Mi nombre, el Todomisericordioso, y ofrece a los que están cercanos de entre los moradores de este jardín celestial lo que los haga desprenderse de todos los nombres y acogerse a esta sombra bendita y omnímoda.

**¶ 18** ¡Oh Templo Viviente! Mediante Ti hemos reunido todas las cosas creadas, ya sean de los cielos o de la tierra, y las hemos llamado a dar cuenta de lo que habíamos pactado con ellas antes de la fundación del mundo. Y he aquí que, con excepción de unos cuantos rostros radiantes y algunas lenguas elocuentes, hemos hallado a la mayoría de la gente atónita, con la mirada despavorida. De aquéllos hicimos surgir la creación de todo lo que ha sido y de todo lo que ha de ser. Son aquellos cuyos rostros Dios ha apartado benignamente del rostro de los incrédulos, y a quienes ha amparado a la sombra del Árbol de Su propio Ser; aquellos a cuyos corazones ha conferido el don de la paz y la tranquilidad, y a quienes ha fortalecido y socorrido mediante las huestes de lo visible y lo invisible.

**¶ 19** ¡Oh Ojos de este Templo! No miréis a los cielos y lo que contienen, ni a la tierra y a quienes la habitan, pues os hemos creado para que contempléis Nuestra propia Belleza: ¡Vedla aquí ante vosotros! No retiréis vuestra mirada de ella, y no os privéis de la Belleza de vuestro Señor, el Todoglorioso, el Bienamado. Dentro de poco, traeremos a la existencia, a través de vosotros, ojos agudos y penetrantes que contemplarán las múltiples señales de su Creador y se apartarán de todo lo que perciben las gentes del mundo. Mediante vosotros, conferiremos el poder de la visión a quien deseemos, y Nos apoderaremos de quienes se hayan privado de esta munífica gracia. Estos, en verdad, han bebido de la copa del engaño, si bien no lo perciben.

**¶ 20** ¡Oh Oídos de este Templo! Purificaos de todo griterío ocioso y escuchad las melodías de vuestro Señor. Ciertamente, desde el Trono de gloria, Él os revela que no hay otro Dios sino Yo, el Todoglorioso, el Omnipotente, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Dentro de poco crearemos, a través de vosotros, oídos puros y sin mancha que prestarán atención a la Palabra de Dios y lo que ha provenido de la Aurora de la Expresión de vuestro Señor, el Todomisericordioso. Sin duda, percibirán las dulces melodías de la Revelación divina que proceden de estos muy benditos y santificados recintos.

**¶ 21** ¡Oh Lengua de este Templo! Nos, ciertamente, te hemos creado mediante Nuestro nombre, el Todomisericordioso, te hemos enseñado cuanto permanecía oculto en el Bayán y te hemos conferido el poder de la expresión, para que hagas mención de Mi exaltado Ser entre Mis criaturas. Proclama, entonces, este maravilloso y poderoso Recuerdo, y no temas a las manifestaciones del Maligno. Fuiste creada para este mismo objetivo en virtud de Mi trascendente e irresistible mandato. Por medio de Ti hemos desatado la Lengua de la Expresión para exponer todo lo que ha sido y, por obra de Mi poder soberano, la desataremos de nuevo para que refiera lo que aún ha de ocurrir. Dentro de poco haremos que surjan a través de ti lenguas elocuentes que Me alabarán y ensalzarán en medio del Concurso de la eternidad y entre los pueblos del mundo. Así han sido revelados los versículos de Dios, y así lo ha decretado el Señor de todos los nombres y atributos. Ciertamente, Tu Señor es el Verdadero, el Conocedor de lo invisible. Nada en absoluto ha de impedir que estas lenguas alaben a su Creador. Mediante ellas, todas las cosas creadas se dispondrán a glorificar al Señor de los nombres y a dar testimonio de que no hay ningún otro Dios salvo Yo, el Todopoderoso, el Gloriosísimo, el Bienamado. Y quienes hagan mención de Mí tampoco dirán nada, a menos que estén inspirados por esta Lengua desde su jardín celestial. Sin embargo, pocos son los que comprenden. No hay lengua que no refiera las alabanzas de su Señor y no haga mención de Su Nombre. No obstante, entre las gentes se encuentran los que comprenden y pronuncian alabanzas, y los que profieren alabanzas, pero no comprenden.

**¶ 22** ¡Oh Doncella de los significados íntimos! Sal del aposento de la expresión con licencia de Dios, el Señor de los cielos y de la tierra. Revélate, entonces, adornada con el atuendo del Reino celestial y escancia con tus dedos de rubí el vino del Dominio de lo alto, para que tal vez los moradores de este mundo perciban que el Sol de la eternidad brilló sobre el horizonte del Reino con el ornamento de la gloria, y quizás se levanten ante los habitantes de la tierra y del cielo para ensalzar y magnificar a este Joven que Se ha establecido en el corazón mismo del Paraíso sobre el trono de Su nombre, el Más Generoso, Aquel en Cuyo rostro resplandece el brillo del Todomisericordioso, de Cuya mirada se desprenden las miradas del Todoglorioso, y en Cuyo proceder se revelan las muestras y evidencias de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 23** No te aflijas si no se encuentra a nadie que acepte el vino carmesí que ofrece Tu nívea mano y lo tome en el nombre de Tu Señor, el Más Exaltado, el Altísimo, Aquel que ha aparecido de nuevo en Su nombre, el Más Glorioso. Deja a un lado a esta gente y dirígete al Tabernáculo de majestad y gloria, donde encontrarás un pueblo cuyos rostros brillan como el sol en su esplendor meridiano y que ensalza y alaba a su Señor en este Nombre que se ha levantado, en la plenitud de la fuerza y del poder, para ocupar el trono de la soberanía independiente. De sus labios no escucharás nada, salvo las letanías de Mi alabanza; de ello da testimonio Tu Señor. La existencia de este pueblo, sin embargo, ha permanecido oculta a los ojos de todos los que, desde la eternidad, han sido creados mediante la Palabra de Dios. Así hemos aclarado Nuestra intención y hemos expuesto Nuestros versículos, para que, quizá, las personas reflexionen sobre las señales y muestras de su Señor.

**¶ 24** En verdad, estos son aquellos a quienes no se les ordenó postrarse ante Adán[^2.[1]]. Nunca se han apartado del semblante de Tu Señor y, en todo momento, participan de los dones y delicias de la santidad. Así ha expuesto la Pluma del Todomisericordioso los secretos de todas las cosas, sean del pasado o del futuro. ¡Ojalá que el mundo comprendiera! Dentro de poco Dios pondrá de manifiesto a este pueblo sobre la tierra, y mediante ellos exaltará Su nombre, difundirá Sus signos, sostendrá Sus palabras y proclamará Sus versículos, pese a quienes han repudiado Su verdad, han negado Su soberanía y han puesto reparos a Sus signos.

**¶ 25** ¡Oh Belleza del Todoglorioso! Si Te tropezaras con las gentes de este pueblo y entraras en su presencia, refiéreles lo que este Joven Te ha relatado sobre Sí mismo y las cosas que Le han acontecido, para que lleguen a saber lo que se ha inscrito en la Tabla Preservada. Ponlas al tanto de las buenas nuevas de este Joven y de las pruebas y tribulaciones que ha sufrido, para que cobren conciencia de Mis aflicciones y sean de quienes se ocupan con el recuerdo de Él. Refiéreles, entonces, cómo escogimos para Nuestro favor a uno de Nuestros hermanos[^2.1], cómo le concedimos una pequeñísima gota del insondable océano del conocimiento, lo vestimos con el atavío de uno de Nuestros Nombres y lo exaltamos a una posición tal que todos se sintieron conmovidos a ensalzarlo, y cómo lo protegimos a tal punto del daño de los malévolos que desarmamos incluso al más poderoso de entre ellos.

**¶ 26** Nos levantamos solos a la vista de los pueblos de la tierra y del cielo cuando todos estaban decididos a darnos muerte. Mientras habitábamos en medio de ellos, continuamente hicimos mención del Señor, celebramos Su alabanza y permanecimos firmes en Su Causa, hasta que finalmente la Palabra de Dios fue vindicada entre Sus criaturas, fueron difundidos Sus signos por doquier, fue exaltado Su poder y revelada Su soberanía en su pleno esplendor. De ello dan testimonio todos Sus distinguidos siervos. Mas cuando Mi hermano vio la creciente fama de la Causa, quedó henchido de arrogancia y orgullo. A continuación, emergió desde detrás del velo de la ocultación, se alzó contra Mí, cuestionó Mis versículos, negó Mi testimonio y rechazó Mis señales. No se hubiera aplacado su hambre hasta devorar Mi carne y beber Mi sangre. De esto dan testimonio aquellos siervos de Dios que Le han acompañado en Su exilio y, más allá de ellos, quienes disfrutan de Su cercanía.

**¶ 27** Con este fin deliberó con uno de Mis siervos[^2.[2]] y quiso ganárselo para sus propios designios; después de lo cual, el Señor envió en Mi ayuda a las huestes de lo visible e invisible, Me protegió mediante el poder de la verdad e hizo descender sobre Mí lo que impidió que se realizara su propósito. Así se frustraron las maquinaciones de quienes no creen en los versículos del Todomisericordioso. En verdad, son un pueblo proscrito. Cuando se difundió la noticia de lo que las instigaciones del yo habían movido a Mi hermano a intentar, y Nuestros compañeros de exilio supieron de su vil designio, se alzó la voz de su indignación y dolor, amenazando con extenderse por toda la ciudad. Sin embargo, prohibimos tales recriminaciones y les ordenamos ser pacientes, para que fuesen de los que soportan con constancia.

**¶ 28** ¡Por Dios, fuera de Quien no hay otro Dios! Resistimos con tolerancia todas estas pruebas y ordenamos a los siervos de Dios que mostraran paciencia y fortaleza. Alejándonos de ellos, mudamos de residencia a fin de que la llama de la envidia pudiera tal vez extinguirse en el pecho de Nuestro hermano, y que fuese guiado rectamente. Ni Nos opusimos a él ni volvimos a verle, sino que permanecimos en Nuestro hogar, cifrando Nuestra esperanza en la generosidad de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que su acto había quedado al descubierto, tomó la pluma de la calumnia y escribió a los siervos de Dios, atribuyendo lo que él mismo había cometido a Mi propia incomparable y agraviada Belleza. Su propósito no era otro que infundir malicia e inculcar odio en el corazón de quienes habían creído en Dios, el Todoglorioso, el Amoroso.

**¶ 29** ¡Por Aquel en Cuya mano se encuentra Mi alma! Nos sentimos consternados por su engaño; es más, todas las cosas visibles e invisibles se sintieron desconcertadas. No dio tregua a lo que abrigaba en su pecho hasta que cometió lo que ninguna pluma se atreve a describir y con lo cual deshonró la dignidad de Mi posición y profanó la santidad de Dios, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Más Alabado. Si Dios convirtiera todos los océanos de la tierra en tinta y todas las cosas creadas en plumas, no Me serían suficientes para agotar el relato de sus maldades. Así referimos cuanto Nos aconteció para que, por ventura, seáis de los que comprenden.

**¶ 30** ¡Oh Pluma de la Eternidad! No Te duelas por las cosas que Te han acontecido, pues dentro de poco Dios hará surgir un pueblo que verá con sus propios ojos y recordará Tus tribulaciones. No permitas que Tu pluma mencione a Tus enemigos, y hazla correr en alabanza del Rey Eterno. Renuncia a todas las cosas creadas y bebe el vino sellado de Mi recuerdo. Cuida de no ocuparte con la mención de aquellos de quienes nada puede percibirse salvo los fétidos olores de la enemistad, quienes están tan esclavizados por su ansia de poder que no dudarían en destruirse a sí mismos en su deseo de engalanar su fama y perpetuar su nombre. En la Tabla Resguardada, Dios ha consignado semejantes almas a título de meros adoradores de nombres. Narra entonces lo que Te has propuesto para este Templo, a fin de que sus señales y muestras se pongan de manifiesto sobre la tierra, y el brillo de esta Luz ilumine los horizontes del mundo y purifique la tierra de la profanación de los que no han creído en Dios. Así hemos hecho descender los versículos de Dios, exponiendo claramente el asunto para aquellos que comprenden.

**¶ 31** ¡Oh Templo Viviente! Extiende Tu mano por encima de todos los que están en el cielo y en la tierra, y sujeta con el puño de Tu Voluntad las riendas del mandato. Ciertamente, hemos colocado en Tu diestra el imperio de todas las cosas. Haz lo que desees, y no temas a los ignorantes. Acerca la mano a la Tabla que ha aparecido en el horizonte de la pluma de Tu Señor, y sostenla de tal modo que, a través de Ti, puedan asirse a ella las manos de todos los que habitan la tierra. Esto es lo que, en verdad, Te corresponde, si lo juzgas con entendimiento. Al levantarse Tu mano hasta el cielo de Mi gracia, se levantarán las manos de todas las cosas creadas hacia su Señor, el Potente, el Poderoso, el Magnánimo. Dentro de poco, con la ayuda de Tu mano, haremos levantarse otras manos dotadas de poder, fuerza y dominio, y mediante ellas estableceremos Nuestra potestad sobre todos los que habitan en los reinos de la revelación y la creación. De este modo los siervos de Dios reconocerán la verdad de que no hay otro Dios salvo Yo, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Con estas manos, además, otorgaremos y negaremos, aunque nadie puede comprender esto, salvo los que ven con el ojo del espíritu.

**¶ 32** Di: ¡Oh pueblo! ¿Tendréis jamás esperanza de escapar al soberano poder de vuestro Señor? ¡Por la rectitud de Dios! En este día no hallaréis refugio, ni a nadie que os proteja, salvo aquellos a quienes Dios ha conferido el favor de Su misericordia. En verdad, Él es Quien siempre perdona, el Más Compasivo. Di: ¡Oh pueblo! Abandonad todo cuanto poseéis y acogeos a la sombra de vuestro Señor, el Todomisericordioso. Mejor es esto para vosotros que todas vuestras obras del pasado y del futuro. Temed a Dios y no os privéis de los fragantes aromas de los días del Señor de todos los nombres y atributos. Prestad atención, no sea que alteréis o pervirtáis el texto de la Palabra de Dios. Caminad en el temor de Dios y sed contados entre los rectos.

**¶ 33** Di: ¡Oh pueblo! Esta es la Mano de Dios, que siempre ha estado por encima de vuestras manos, si tan solo lo comprendierais. Hemos dispuesto que en su poder esté todo el bien de los cielos y de la tierra, de modo que ningún bien sea manifestado que no proceda de ella. Así hemos hecho de ella la fuente y el erario de todo bien, tanto de tiempos anteriores como posteriores. Di: Los ríos de la sabiduría y expresión divinas que fluyeron a través de las Tablas de Dios están unidos a este Grandísimo Océano, si tan solo lo percibierais, y todo lo que ha sido expuesto en Sus Libros ha alcanzado su consumación final en esta muy exaltada Palabra, Palabra que brilla por encima del horizonte de la Voluntad del Todoglorioso en esta Revelación que ha llenado de delicia todas las cosas visibles e invisibles.

**¶ 34** Dentro de poco, Dios extraerá del seno del poder las manos de la ascendencia y de la fuerza, manos que se dispondrán a ganar la victoria para este Joven, y que purificarán a la humanidad de la corrupción de los proscritos y los impíos. Estas manos se aprestarán a defender la Fe de Dios y someterán a los pueblos y linajes de la tierra en Mi nombre, el Autosuficiente, el Fuerte. Entrarán en las ciudades e infundirán miedo en los corazones de todos sus habitantes. Tales son las evidencias del poder de Dios; ¡cuán aterrador, cuán formidable es Su poder, y con qué justicia lo ejerce! En verdad, Él gobierna y trasciende a todos los que están en los cielos y en la tierra, y revela lo que desea, de acuerdo con una medida prescrita.

**¶ 35** Si a alguno de ellos se le pidiera enfrentarse a todas las huestes de la creación, sin duda triunfaría por el ascendiente de Mi Voluntad. Ciertamente, esta es una prueba de Mi poder, aunque Mis criaturas no lo comprendan. Ciertamente, esta es una señal de Mi soberanía, por más que Mis súbditos no lo entiendan. Esta es en verdad una muestra de Mi mandato, pese a que Mis siervos no lo perciban. Esta es, ciertamente, una evidencia de Mi ascendiente, aunque nadie entre las gentes esté verdaderamente agradecido por ello, salvo aquellos cuyos ojos Dios ha iluminado con la luz de Su conocimiento, cuyos corazones ha convertido en depositarios de Su Revelación y en cuyos hombros ha puesto el peso de Su Causa. Estos percibirán las fragancias del Todomisericordioso, procedentes de la vestidura de Su Nombre, y en todo momento se regocijarán en los signos y versículos de su Señor. En cuanto a los que no creen en Dios y Le atribuyen socios, sin duda incurrirán en Su ira, serán arrojados al Fuego y, temerosos y consternados, se les hará habitar en sus profundidades. Así exponemos Nuestros versículos y aclaramos la verdad con pruebas patentes, para que quizás el pueblo reflexione sobre las señales de su Señor.

**¶ 36** ¡Oh Templo Viviente! En verdad, Te hemos designado como signo de Mi majestad en medio de todo lo que ha sido y todo lo que ha de ser, y hemos dispuesto que seas el emblema de Mi Causa entre los cielos y la tierra, mediante Mi palabra «¡Sé!», y es.

**¶ 37** ¡Oh Primera Letra de este Templo, alusiva a la Esencia de la Divinidad! Hem[^2.[3]]os hecho de ti el tesoro de Mi Voluntad y el depositario de Mi Propósito para todos los que están en los reinos de la revelación y la creación. Ello no es sino una muestra de la gracia de Aquel que ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 38** ¡Oh Segunda Letra de este Templo, alusiva a Mi nombre, el Todopoderoso! Hemos hecho de ti la manifestación de Nuestra soberanía y la aurora de Nuestros Nombres. Potente soy para cumplir lo que Mi lengua expresa.

**¶ 39** ¡Oh Tercera Letra de este Templo, alusiva a Mi nombre, el Más Munífico! Hemos hecho de ti el punto de amanecer de Nuestra munificencia entre Nuestras criaturas y la fuente de Nuestra generosidad en medio de Nuestro pueblo. Poderoso soy en Mi dominio. Nada en absoluto de todo lo que ha sido creado en el cielo o en la tierra puede eludir Mi conocimiento, y Yo soy el Verdadero, el Conocedor de lo invisible.

**¶ 40** Haz descender de las nubes de Tu generosidad lo que enriquecerá todas las cosas creadas, y no niegues Tus favores al mundo del ser. Ciertamente, Tú eres el Más Munífico en el cielo de Tu eternidad y el Señor de gracia infinita para todos cuantos habitan el reino de los nombres. No mires a las gentes y las cosas que poseen; antes bien, dirige la mirada a las maravillas de Tus dones y favores. Reúne entonces a Tus siervos bajo Tu sombra que cobija a toda la humanidad. Extiende la mano de la merced por encima de toda la creación, y los dedos de la gracia por encima de toda la existencia. Ciertamente, esto es propio de Ti aunque la gente no lo comprenda. Quien vuelve su rostro hacia Ti lo hace por Tu gracia, y en cuanto a aquel que se aparta, Tu Señor, en verdad, es independiente de todas las cosas creadas. De ello dan testimonio Sus siervos verdaderos y devotos.

**¶ 41** Dentro de poco Dios hará surgir, a través de Ti, manos de fuerza indómita y brazos de potencia invencible, quienes saldrán desde detrás de los velos, harán triunfar al Todomisericordioso entre los pueblos del mundo y exclamarán con voz tan potente que hará que los corazones se estremezcan de miedo. Así ha sido decretado en una Tabla Escrita. Tal será el ascendiente que mostrarán estas almas que la consternación y el desaliento se apoderarán de todos los moradores de la tierra.

**¶ 42** Tened cuidado no sea que derraméis la sangre de alguien. Desenfundad la espada de vuestra lengua de la vaina de la expresión, pues con ella conquistaréis las ciudadelas de los corazones. Hemos abolido la ley de librar la guerra santa unos contra otros. Ciertamente, la misericordia de Dios ha abarcado todas las cosas creadas, si tan solo lo comprendieseis. Ayudad a vuestro Señor, el Dios de la Misericordia, con la espada del entendimiento. Es realmente más aguda y de más fino temple que la espada de la expresión, si tan solo reflexionarais sobre las palabras de vuestro Señor. Así ha hecho descender Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo, a las huestes de la Revelación divina, y así han aparecido los ejércitos de la inspiración divina desde la Fuente del mandato, tal como lo ordena Dios, el Todoglorioso, el Bienamado.

**¶ 43** Di: La medida de todas las cosas creadas ha sido fijada en este Templo oculto y manifiesto, donde está atesorado el conocimiento de los cielos y de la tierra, y de todas las cosas del pasado y del futuro. El dedo de la obra maestra de Dios ha inscrito en esta Tabla lo que los más sabios y más eruditos de entre la gente son incapaces de desentrañar, y ha creado allí templos inescrutables para todos salvo para Su propio Ser; ojalá comprendierais esta verdad. ¡Bienaventurado quien la lea, quien medite sobre su contenido y quien se cuente entre los que comprenden!

**¶ 44** Di: Nada se ve en Mi templo, sino el Templo de Dios, ni en Mi belleza, sino Su Belleza, ni en Mi ser, sino Su Ser, ni en Mi esencia, sino Su Esencia, ni en Mi movimiento, sino Su Movimiento, ni en Mi aquiescencia, sino Su Aquiescencia, ni en Mi pluma, sino Su Pluma, la Poderosa, la Más Alabada. Nada ha habido en Mi alma sino la Verdad, y nada se ha visto en Mí mismo sino a Dios.

**¶ 45** Cuidaos de hablar de dualidad con relación a Mi Ser, pues todos los átomos de la tierra proclaman que no hay otro Dios sino Él, el Único, el Sin par, el Potente, el Amoroso. Desde el principio que no tiene principio he proclamado, desde el dominio de la eternidad, que Yo soy Dios, que no hay otro Dios sino Yo, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo; y hasta el fin que no tiene fin proclamaré, en medio del reino de los nombres, que Yo soy Dios, y que no hay otro Dios fuera de Mí, el Todoglorioso, el Bienamado. Di: El Señorío es Mi Nombre, del cual he creado manifestaciones en el mundo del ser, y en cuanto a Nos, permanecemos santificados por encima de ellas; ojalá meditarais sobre esta verdad. Y la Deidad es Mi Nombre, de la cual hemos creado exponentes cuyo poder abarcará a las gentes de la tierra y hará de ellas auténticos adoradores de Dios, si tan solo lo reconocierais. Así deberíais considerar todos Nuestros nombres, si fuerais de los perspicaces.

**¶ 46** ¡Oh Cuarta Letra de este Templo, alusiva al atributo de la Gracia! Hemos hecho de ti la manifestación de la gracia entre la tierra y el cielo. A partir de ti, hemos generado toda la gracia en el mundo contingente, y a ti haremos que regrese. Y de ti la haremos aparecer de nuevo, mediante una palabra de Nuestro mandato. Poderoso soy para realizar cuanto deseo mediante Mi palabra «¡Sé!», y es. Toda gracia que aparece en el mundo del ser se ha originado en ti, y a ti ha de regresar. Ciertamente, esto es lo que se ha dispuesto en una Tabla que hemos guardado detrás del velo de la gloria, y ocultado a los ojos mortales. Bienaventurados quienes no se privan de esta gracia conferida e infalible.

**¶ 47** Di: En este día, los vientos fecundos de la gracia de Dios han soplado sobre todas las cosas. Cada criatura ha sido dotada de cuantas potencialidades es capaz de llevar. ¡Y, con todo, los pueblos del mundo han negado esta merced! Cada árbol ha sido dotado de los frutos más exquisitos, y cada océano, enriquecido con las gemas más brillantes. El propio ser humano ha sido investido con los dones de la comprensión y el conocimiento. La creación entera ha recibido la revelación del Todomisericordioso, y la tierra se ha hecho depositaria de cosas inescrutables para todos salvo para Dios, la Verdad, el Conocedor de lo invisible. Se acerca la hora en que toda cosa creada habrá depuesto su carga. ¡Glorificado sea Dios, Quien ha conferido esta gracia que abarca todas las cosas, ya sean visibles o invisibles! Así hemos creado la tierra entera de nuevo en este día, mas la mayoría de las gentes no se han percatado de ello. Di: La gracia de Dios jamás podrá ser suficientemente entendida; ¡cuánto menos ha de ser comprendido Su propio Ser, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo!

**¶ 48** ¡Oh Templo de la Causa! No te aflijas si a nadie encuentras dispuesto a recibir Tus dones. Fuiste creado por Mi causa; por tanto, ocúpate de Mi alabanza entre Mis siervos. Esto es lo que Te ha sido ordenado en la Tabla Guardada. Tras haber hallado en la tierra muchas manos manchadas, purificamos la orla de Tu vestidura de la profanación de su contacto y la pusimos fuera del alcance de los impíos. Sé paciente en la Causa de Tu Señor, pues dentro de poco Él hará surgir corazones santificados y ojos iluminados que huirán desde todos los rincones hacia Tu gracia omnímoda e ilimitada.

**¶ 49** ¡Oh Templo de Dios! En cuanto fueron enviadas las huestes de la Revelación divina por el Señor de todos los nombres y atributos, portando las banderas de Sus signos, fueron ahuyentados los exponentes de la duda y la fantasía. No creyeron en las claras muestras de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo, y se levantaron contra Él con enemistad y oposición. Entre ellos estaban los que afirmaban: «Estos no son claros versículos de Dios, ni proceden de una condición innata y sin instrucción». Así procuran los descreídos remediar la enfermedad de sus corazones, totalmente ajenos a que de este modo son maldecidos por todos los que habitan en los cielos y la tierra.

**¶ 50** Di: El propio Espíritu Santo ha sido generado por mediación de una sola letra revelada por este Más Grande Espíritu, si tan solo lo comprendierais. Y esa condición innata y sin instrucción es, en su esencia, engendrada por los versículos de Dios, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso, el Bienamado. Di: Esta condición se precia de su relación con Nuestra trascendente Verdad, en tanto que Nos, por Nuestra parte, no Nos gloriamos de ella ni de ninguna otra cosa, pues todo lo que no sea Mi Ser ha sido creado por la potencia de Mi palabra, si tan solo lo entendieseis.

**¶ 51** Di: Hemos revelado Nuestros versículos en nueve modalidades diferentes. Cada una de ellas denota la soberanía de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Una sola de ellas basta como prueba para todos los que están en los cielos y en la tierra; mas la mayoría de las gentes persiste en su negligencia. Si fuera Nuestro deseo, las revelaríamos en un sinfín de otras modalidades.

**¶ 52** Di: ¡Oh pueblo! Temed a Dios y no permitáis que vuestras lenguas pronuncien, en su falsedad, lo que Le desagrada. Avergonzaos ante Aquel que, como bien sabéis, os ha creado a partir de una gota de agua[^2.[4]]. Di: Hemos creado a todos los que están en el cielo y la tierra en la naturaleza hecha por Dios. Quien se vuelva hacia este bendito Semblante manifestará las potencialidades de esa naturaleza innata, y a quien permanezca velado se le privará de esta gracia invisible y omnímoda. Ciertamente, no hay nada a lo que hayamos negado Nuestro favor, por cuanto hemos sido equitativos en la creación de todas y cada una de las cosas, y por una palabra de Nuestra boca les brindamos el tesoro de Nuestro amor. Los que lo han aceptado están en efecto salvos y seguros, y se cuentan entre los que son inmunes a los terrores de este Día. Sin embargo, los que lo han rechazado ciertamente no han creído en Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Así distinguimos entre las gentes y las juzgamos. Nos, sin duda, poseemos el poder de discernir.

**¶ 53** Di: la Palabra de Dios nunca podrá confundirse con las palabras de Sus criaturas. En verdad, es la Soberana de las palabras, así como Él mismo es el soberano Señor de todo, y Su Causa trasciende todo cuanto fue y cuanto ha de ser. Entrad, oh pueblo, en la Ciudad de la Certeza, donde se ha establecido el trono de vuestro Señor, el Todomisericordioso. Así os lo ordena la Pluma del Todoglorioso, en muestra de Su gracia infalible. Ojalá no hagáis de Su Revelación una causa de disensión entre vosotros.

**¶ 54** Entre los infieles se cuentan aquellos que han rechazado Su Ser y se han levantado contra Su Causa, y quienes afirman que estos versículos divinos son inventados. Tales fueron asimismo las objeciones de los negadores de antaño, quienes ahora imploran ser salvados del Fuego. Di: ¡Ay de vosotros, por las fútiles palabras que proceden de vuestras bocas! Si estos versículos son realmente inventados, entonces ¿por qué prueba habéis creído en Dios? ¡Aducidla, si sois personas de entendimiento! Cuandoquiera que revelábamos Nuestros claros versículos a tales personas los rechazaban, y cuandoquiera que veían lo que las fuerzas conjuntas de la tierra son incapaces de aducir, lo declaraban hechicería.

**¶ 55** ¿Qué mal aqueja a estas gentes que hablan de lo que no comprenden? Ponen las mismas objeciones que los seguidores del Corán cuando vino a ellos su Señor con Su Causa. Ciertamente, son un pueblo rechazado. Impidieron que otros comparecieran ante Aquel que es la Antigua Belleza y que compartiesen el pan de Sus amados. «No os acerquéis a ellos», se le oyó decir a uno de estos, «pues hechizan a la gente y la desvían del camino de Dios, Quien ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo». ¡Por la rectitud del único Dios verdadero! Aquel que es incapaz de hablar en Nuestra presencia ha pronunciado palabras tales que nadie de entre las generaciones pretéritas ha dicho, y ha perpetrado actos como los que ninguno de los incrédulos de épocas pasadas ha cometido.

**¶ 56** Las mismas palabras y hechos de estos hombres dan testimonio elocuente de la veracidad de Mis palabras, si tan solo juzgarais con imparcialidad. Quienquiera que atribuya a hechicería los versículos de Dios no ha creído en ninguno de Sus Mensajeros, ha vivido y se ha esforzado en vano, y se cuenta entre los que hablan de aquello de lo que no tienen conocimiento. Di: ¡Oh siervo! Teme a Dios, tu Creador y tu Artífice, y no Le contravengas, sino juzga con equidad y actúa con justicia. Aquellos a los que el Señor ha dotado de conocimiento encontrarán, en las mismas objeciones puestas por los incrédulos, pruebas concluyentes con que invalidar sus pretensiones y vindicar la verdad de esta Luz manifiesta. Di: ¿Repetiríais lo que los incrédulos pronunciaron cuando les llegó un Mensaje de su Señor? ¡Ay de vosotros, oh asamblea de necios, y malogradas queden vuestras obras!

**¶ 57** ¡Oh Antigua Belleza! Apártate de los incrédulos y de lo que poseen, y esparce sobre todas las cosas creadas los fragantes aromas del recuerdo de Tu Bienamado, el Excelso, el Grande. Este recuerdo vivifica el mundo del ser y renueva los templos de todas las cosas creadas. Di: Él, ciertamente, Se ha establecido sobre el Trono del poderío y la gloria. Si alguien desea contemplar Su semblante, Él mismo está aquí, delante de ti. Bendito sea el Señor, Quien Se ha revelado en esta Belleza luminosa y resplandeciente. Si alguien desea escuchar Sus melodías, aquí están, fluyendo de Sus labios maravillosos y radiantes. Y a quien desee ser iluminado con los esplendores de Su luz, di: Busca la corte de Su presencia, pues Dios ciertamente te ha dado licencia para acercarte a ella, en muestra de Su gracia para con toda la humanidad.

**¶ 58** Di: ¡Oh pueblo! Os formulamos una pregunta con toda sinceridad, tomando a Dios por testigo entre vosotros y Nos. Ciertamente, Él es el Defensor de los rectos. Compareced, pues, ante Su Trono de gloria y responded con justicia e imparcialidad. ¿Es Dios Quien tiene poder para cumplir Su propósito, o sois vosotros quienes gozáis de semejante autoridad? ¿Es Él Quien en verdad está libre de restricciones, como dais a entender cuando decís que Él hace lo que desea y que no Se le han de pedir cuentas de Sus hechos, o sois vosotros quienes ostentáis ese poder y meramente hacéis esas afirmaciones por ciega imitación, como hicieron vuestros antecesores ante la aparición de todos los demás Mensajeros de Dios?

**¶ 59** ¡Si Él verdaderamente está libre de restricciones, mirad entonces cómo ha hecho descender a la Manifestación de Su Causa con versículos que nadie en los cielos ni en la tierra puede resistir! Han sido revelados de tal manera que carecen de igual o semejante en el mundo del ser, como vosotros mismos presenciasteis y escuchasteis cuando el Sol del mundo brilló en el horizonte de Iráq con dominio manifiesto. Todas las cosas logran su consumación en los versículos divinos, y estos son, en verdad, los versículos de Dios, el Señor Soberano, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso, el Omnipotente. Además de esto, Él ha sido manifiestado como Portador de una Causa cuyo poder soberano reconocen todas las cosas creadas, y esto nadie puede negarlo salvo los pecadores y los impíos.

**¶ 60** Di: ¡Oh pueblo! ¿Es vuestro deseo ocultar la belleza del Sol tras los velos de vuestros propios deseos egoístas, o impedir que el Espíritu haga sonar sus melodías en este pecho santificado y luminoso? Temed a Dios y no os enfrentéis a Aquel que representa a la Deidad. No disputéis con Aquel por Cuyo mandato la letra «S» fue creada y unida a su fuerte cimiento[^2.[5]]. Creed en los Mensajeros de Dios y en Su soberano poder, y en el Ser de Dios y Su majestad. No sigáis a quienes han rechazado lo que habían creído en otro tiempo y han procurado para sí mismos una posición conforme a su propia fantasía; estos, en verdad, son de los impíos. Dad testimonio de lo que Dios mismo ha atestiguado para que la compañía de Sus predilectos sea iluminada por las palabras que proceden de vuestros labios. Decid: Ciertamente, creemos en lo que Les fue revelado a los Apóstoles de antaño, en lo que ha sido revelado, por el poder de la verdad, a ‘Alí[^2.2], y en lo que ahora está siendo revelado desde Su trono de gloria. Así os instruye vuestro Señor, como señal de Su favor y en muestra de Su gracia que abarca todos los mundos.

**¶ 61** ¡Oh Pies de este Templo! En verdad, os hemos forjado de hierro. Permaneced firmes con tal constancia en la Causa de vuestro Señor que haga que los pies de toda alma desprendida se fortalezcan en el camino de Dios, el Todopoderoso, el Omnisapiente. Tened cuidado no sea que las tormentas de la enemistad y el odio o los estallidos de los obradores de iniquidad os hagan tropezar. Sed inamovibles en la Fe de Dios y no vaciléis. Nos, ciertamente, os hemos originado en virtud de ese Nombre que es la fuente de toda firmeza, y por la gracia de cada uno de Nuestros muy excelentes Nombres, revelados a todos los que están en el cielo y en la tierra. Dentro de poco crearemos, mediante vosotros, otros pies, firmes y constantes, que caminarán sin vacilar por Nuestro sendero aunque fueren atacados por huestes tan formidables como las fuerzas conjuntas de las generaciones pasadas y recientes. En verdad, sostenemos todo favor en la palma de Nuestra mano, y lo concedemos como Nos place a Nuestros siervos predilectos. Una y otra vez os hemos dispensado Nuestros favores, para que agradezcáis a tal punto a vuestro Señor que las lenguas de todas las cosas creadas prorrumpan en alabanzas a Mí, el Todomisericordioso, el Más Compasivo.

**¶ 62** Disponte a servir a esta Causa mediante una fuerza y un poder nacidos de Nos. Divulga, entonces, a los siervos de Dios todo lo que Te ha impartido el Espíritu de Dios, el Señor soberano, el Incomparable, el Todoglorioso, el Omnisciente. Di: ¡Oh pueblo! ¿Vais a apartaros de Aquel que es la Eterna Verdad, y escoger en cambio a quien hemos creado de un mero puñado de arcilla? Obrar así equivale a infligiros una grave injusticia a vosotros mismos, si tan solo reflexionarais sobre los versículos de vuestro Señor. Di: ¡Oh pueblo! Purificad vuestros corazones y vuestros ojos, para que reconozcáis a vuestro Hacedor en este atuendo santo y luminoso. Di: El Joven celestial ha ascendido al Trono de gloria, ha manifestado Su soberanía independiente, y ahora expresa, en tonos dulces y maravillosos, este llamamiento entre la tierra y el cielo: «¡Oh pueblos de la tierra! ¿Por qué habéis descreído en vuestro Señor, el Todomisericordioso, y os habéis apartado de Aquel que es la Belleza del Todoglorioso? ¡Por la rectitud de Dios! Este es Su Secreto Oculto, Quien ha aparecido de la aurora de la creación, y esta es Su apreciada Belleza, Quien ha resplandecido en el horizonte de este jardín celestial, investida con la soberanía de Dios, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso, Quien todo lo subyuga, el Todopoderoso».

**¶ 63** ¡Oh Templo de Santidad! Nos, ciertamente, hemos purificado Tu pecho de los susurros de la gente, y lo hemos librado de las alusiones terrenales, para que aparezca en su interior la luz de Mi belleza y se refleje en los espejos de todos los mundos. Así Te hemos escogido entre todo cuanto ha sido creado en los cielos y en la tierra, y entre todo cuanto ha sido decretado en los dominios de la revelación y la creación, y Te hemos elegido para Nuestro propio Ser. Esto no es sino una prueba de la munificencia que Dios Te ha dispensado, munificencia que perdurará hasta el Día que no tiene fin en este mundo contingente. Perdurará tanto tiempo como perdure Dios, el Rey Supremo, Quien ayuda en el peligro, el Poderoso, el Sabio. Pues el Día de Dios no es sino Su propio Ser, Quien ha aparecido con el poder de la verdad. Este es el Día que no será seguido de la noche, ni estará limitado por alabanza alguna. ¡Ojalá lo comprendierais!

**¶ 64** ¡Oh Pecho de este Templo! Nos, ciertamente, hemos hecho que todas las cosas reflejen tu realidad, y hemos hecho de ti un espejo de Nuestro propio Ser. Irradia, pues, sobre los pechos de todos los seres creados los esplendores de la luz de tu Señor, a fin de que sean librados de todas las alusiones y limitaciones. Así ha brillado el Sol de la sabiduría por encima del horizonte de la Pluma del Rey Eterno. ¡Bienaventurados quienes lo perciben! Mediante ti hemos creado otros pechos santificados y hacia ti haremos que regresen, en señal de Nuestra gracia para contigo y para con Nuestros siervos predilectos. Dentro de poco crearemos mediante ti seres con pechos santificados e iluminados, que nada atestiguarán sino Mi belleza y nada emitirán salvo la luz resplandeciente de Mi semblante. Estos serán, en verdad, los espejos de Mis Nombres en medio de todas las cosas creadas.

**¶ 65** ¡Oh Templo de Santidad! Nos, ciertamente, hemos hecho de Tu corazón más íntimo el erario de todo el conocimiento de épocas pasadas y futuras, y el punto de amanecer de Nuestro propio conocimiento, que hemos destinado para los moradores de la tierra y del cielo, para que toda la creación participe de las efusiones de Tu gracia y alcance, mediante las maravillas de Tu saber, el reconocimiento de Dios, el Exaltado, el Poderoso, el Grande. En verdad, ese conocimiento que pertenece a Mi propia Esencia es tal que nadie lo ha alcanzado ni lo podrá jamás concebir, y tiene un peso que ningún corazón podrá soportar. Si fuera desentrañada siquiera una palabra de este conocimiento, todos los corazones se llenarían de consternación, se desmoronarían los cimientos de todas las cosas y resbalarían los pies de hasta los más sabios entre los sabios.

**¶ 66** Dentro del erario de Nuestra Sabiduría yace oculto un conocimiento, una palabra del cual, si decidiéramos divulgarla a la humanidad, haría que todo ser humano reconociese a la Manifestación de Dios y admitiese Su omnisciencia, y permitiría que cada persona descubriese los secretos de todas las ciencias y alcanzase una posición tan elevada que se vería independiente de todo el saber del pasado y del futuro. También poseemos otros conocimientos, de los cuales no podemos divulgar ni una sola letra, ni vemos a la humanidad capaz de oír siquiera la más leve referencia a su significado. Así os hemos informado del conocimiento de Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo. Si encontráramos recipientes dignos, les impartiríamos los tesoros de los significados ocultos y les desvelaríamos un conocimiento del cual una sola letra abarca todas las cosas creadas.

**¶ 67** ¡ Oh Corazón más Recóndito de este Templo! Hemos hecho de ti el punto de amanecer de Nuestro conocimiento y la aurora de Nuestra sabiduría para todos los que están en el cielo y en la tierra. De ti hemos hecho aparecer todas las ciencias, y a ti las haremos volver. Y de ti las haremos surgir una segunda vez. Tal es, en verdad, Nuestra promesa, y potentes somos para llevar a cabo Nuestro propósito. Dentro de poco haremos que surjan mediante ti los exponentes de ciencias nuevas y maravillosas, de destrezas poderosas y eficaces, y pondremos de manifiesto mediante ellas lo que el corazón de ninguno de Nuestros siervos ha concebido todavía. Así otorgamos a quien queremos cuanto deseamos, y así le negamos a quien queremos lo que le habíamos concedido antes. Así es como ordenamos cuanto Nos place mediante Nuestro mandato.

**¶ 68** Di: Si en una ocasión decidiéramos derramar el resplandor de Nuestra amorosa providencia sobre los espejos de todas las cosas y, en otra, negarles los esplendores de Nuestra luz, ello ciertamente está en Nuestro poder, y nadie tiene el derecho de preguntar «por qué» o «para qué». Pues Nos somos realmente poderosos para lograr Nuestro propósito, y no rendimos cuentas de lo que hacemos que acontezca; y nadie puede poner esto en duda salvo aquellos que atribuyen socios a Dios y cuestionan Su Verdad. Di: Nada puede oponerse a la fuerza de Nuestro poder ni interrumpir el curso de Nuestro mandato. Elevamos a quien Nos place hasta el Dominio del poder y la gloria celestiales y, si así lo deseáramos, haríamos que se hundiese en el abismo más profundo de la degradación.

**¶ 69** ¡Oh habitantes de la tierra! ¿Afirmaríais que si elevamos a un alma al Sadratu'l-Muntahá[^2.[6]] dejará de estar sujeta al poder de Nuestra soberanía y dominio? ¡No, por Mi propio Ser! Si fuera Nuestro deseo, la haríamos volver al polvo en menos de un abrir y cerrar de ojos. Considerad un árbol: ved cómo lo plantamos en un jardín, y lo regamos con las aguas de Nuestro amoroso cuidado; y cómo, una vez que ha crecido y madurado y brotan de él hojas verdes y frutos agradables, he aquí que le enviamos los vendavales tempestuosos de Nuestro decreto, lo arrancamos de raíz y lo tumbamos sobre la faz de la tierra. Así ha sido Nuestro proceder para con todas las cosas, y así será en este día. Tales son, en verdad, las maravillas incomparables de Nuestro método inmutable, método que siempre ha gobernado y continuará gobernando todas las cosas; ojalá lo percibieseis. Sin embargo, nadie conoce la sabiduría de ello salvo Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

**¶ 70** ¿Vais a negar, oh pueblo, la mismísima cosa que ven vuestros ojos? ¡Ay de vosotros, asamblea de negadores! Lo único que está exento de cambio es Su propio Ser, el Todomisericordioso, el Más Compasivo, si tan solo observarais con ojo perspicaz, en tanto que todo lo demás fuera de Él puede ser alterado por un acto de Su Voluntad. Él es, ciertamente, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

**¶ 71** ¡Oh pueblo! No discutáis acerca de Mi Causa, pues nunca aquilataréis la múltiple sabiduría de vuestro Señor, ni jamás apreciaréis el conocimiento de Aquel que es el Todoglorioso, Quien todo lo penetra. Quien pretenda haber conocido Su Esencia es, sin duda, de los más ignorantes entre todas las gentes. Todo átomo del universo le acusará de impostura, y de ello da testimonio Mi lengua, que no pronuncia sino la verdad. Magnificad Mi Causa y promulgad Mis enseñanzas y mandamientos, pues no os corresponde otra forma de actuar sino esta, y ningún otro camino conducirá jamás a Él. ¡Ojalá prestarais atención a Nuestro consejo!

**¶ 72** ¡Oh Templo Viviente! Hemos hecho de Ti la Aurora de cada uno de Nuestros muy excelentes títulos, el Punto de amanecer de cada uno de Nuestros muy augustos atributos y el Manantial de cada una de Nuestras múltiples virtudes para los moradores de la tierra y del cielo. A continuación, Te hicimos surgir conforme a Nuestra propia imagen entre los cielos y la tierra, y Te ordenamos que fueses la señal de Nuestra gloria para todos los que están en los dominios de la revelación y la creación, para que Mis siervos sigan Tus pasos y sean de los bien guiados. Te hemos designado Árbol de la gracia y la munificencia para los habitantes tanto de los cielos como de la tierra. Bienaventurados los que buscan abrigo a Tu sombra y quienes se acercan a Tu Ser, el Protector omnipotente de los mundos.

**¶ 73** Di: Hemos hecho de cada uno de Nuestros Nombres una fuente desde la cual hemos hecho manar las corrientes de la sabiduría y comprensión divinas, y fluir, en el jardín de Nuestra Causa, corrientes cuyo número nadie puede calcular salvo Tu Señor, el Santísimo, el Omnipotente, el Omnisciente, el Sapientísimo. Di: Hemos generado todas las Letras a partir del Punto y las hemos hecho regresar a Él, y Lo hemos hecho descender de nuevo en forma de un templo humano. ¡Toda gloria sea para el Autor de esta obra maestra incomparable y maravillosa! Dentro de poco Lo expondremos nuevamente, en Nuestro nombre, el Todoglorioso. Y esta es realmente una muestra de Nuestra gracia, y, en verdad, Yo soy el Más Generoso, el Anciano de Días.

**¶ 74** Todas las Luces las hemos hecho aparecer del Astro de Nuestro nombre, el Verdadero, las hemos hecho regresar a Él y nuevamente las hemos puesto de manifiesto en la forma de un templo humano. ¡Toda gloria sea para el Señor de fuerza y poder! Nadie puede resistir la acción de Mi voluntad ni el ejercicio de Mi poder. Yo soy Quien ha hecho surgir a todas las criaturas mediante una palabra de Mi boca, y, en verdad, Mi poder está a la altura de Mi propósito.

**¶ 75** Di: Si así lo deseáramos, está en Nuestro poder hacer que todas las cosas creadas expiren en un instante, y, en el siguiente, dotarlas otra vez de vida. Sin embargo, el conocimiento de ello se encuentra solo en Dios, el Omnisciente, el Informado. Si así lo deseáramos, está en Nuestro poder permitir que, en menos de un abrir y cerrar de ojos, una partícula flotante de polvo genere soles de infinito e inimaginable esplendor; hacer que una gota de rocío se convierta en vastos e innumerables océanos; infundir en cada letra tal fuerza que le permita revelar todo el saber de edades pasadas y futuras. En verdad, esto es fácil de realizar. Tales han sido las evidencias de Mi poder desde el principio que no tiene principio hasta el fin que no tiene fin. Sin embargo, Mis criaturas se han olvidado de Mi poder, han rechazado Mi soberanía y han disputado con Mi propio Ser, el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 76** De todo lo que se halla entre el cielo y la tierra, nada puede moverse si no es con Mi permiso, y a Mi Reino nadie puede ascender salvo por Mi mandato. Sin embargo, Mis criaturas han permanecido separadas por un velo de Mi poder y Mi soberanía, y se cuentan entre los desatentos. Di: Nada se ve en Mi revelación que no sea la Revelación de Dios, ni en Mi poder sino Su poder, si tan solo lo supierais. Di: Mis criaturas son como las hojas de un árbol. Proceden del árbol y dependen de él para su subsistencia, mas olvidan su raíz y origen. Trazamos tales similitudes por el bien de Nuestros siervos perspicaces, para que tal vez trasciendan de un mero plano vegetativo de existencia y alcancen la verdadera madurez en esta irresistible e inamovible Causa. Di: Mis criaturas son como los peces de las profundidades. Su vida depende del agua, y, con todo, permanecen inconscientes de lo que, por la gracia del Señor omnisciente y omnipotente, sostiene su existencia misma. En efecto, su desatención es tal que, si se les preguntara por el agua y sus propiedades, resultarían ser totalmente ignorantes. Así exponemos comparaciones y semejanzas para que, por ventura, la gente se vuelva hacia Aquel que es el Objeto de la adoración de la creación entera.

**¶ 77** ¡Oh pueblo! Temed a Dios y no descreáis en Aquel Cuya gracia ha envuelto a todas las cosas, Cuya misericordia se ha extendido por el mundo contingente, y la potencia soberana de Cuya Causa ha rodeado tanto vuestro ser interior como exterior, tanto vuestro principio como vuestro fin. Sobrecogeos ante el Señor, y sed de los que obran rectamente. Guardaos de ser contados entre quienes permiten que los versículos de su Señor se les pasen por alto sin ser oídos ni reconocidos: estos, verdaderamente, pertenecen a los descarriados.

**¶ 78** Di: ¿Adoraríais a aquel que ni escucha ni ve, y quien es en verdad el más abyecto y descarriado de todos los siervos de Dios? ¿Por qué habéis dejado de seguir a Aquel que ha venido a vosotros desde la Fuente del Mandamiento Divino, portando las buenas nuevas de Dios, el Más Exaltado, el Más Grande? ¡Oh pueblo! No seáis como los que se presentaron ante Nuestro trono y, con todo, no se percataron ni comprendieron; esta es realmente una gente despreciable. Les recitamos versículos que hubieran cautivado a los moradores del Dominio celestial y a los habitantes del Reino de lo alto y, no obstante, partieron de allí envueltos en velos y escucharon en cambio la voz de quien no es sino un siervo de Dios y una mera creación de Su Voluntad. Así os damos a conocer lo que os guiará hacia el camino de los predilectos de Dios.

**¶ 79** ¡Cuántos son los que entraron en la Morada del Paraíso, la Sede donde se había establecido el trono de Dios, y estuvieron en presencia de su Señor, el Más Exaltado, el Ingente, sólo para preguntar acerca de las cuatro Puertas o de algún Imam de la Fe islámica![^2.[7]] Tal era la condición de estas almas, si tan solo lo comprendieseis. Es como lo presenciáis en este día: aquellos que no han creído en Dios y Le han atribuido socios se aferran a uno solo de Nuestros Nombres y están privados de reconocer a Aquel que es el Creador de todos los Nombres. Damos fe de que tales gentes se cuentan en verdad entre el pueblo del Fuego. Al sol le piden que exponga las palabras de la sombra, y al Verdadero, que explique las declaraciones de Sus criaturas; ojalá lo percibierais. Di: ¡Oh pueblo! El sol no ofrece otra cosa sino el resplandor de su propia luz y lo que procede de ella, en tanto que todo lo demás busca iluminación en sus rayos. ¡Temed a Dios y no seáis de los ignorantes! Entre ellos se encontraban también quienes preguntaban a la oscuridad acerca de la luz. Di: ¡Abre los ojos, para que veas el brillo que ha envuelto visiblemente a la tierra! Ciertamente, esta es una luz que ha aparecido y resplandecido en el horizonte de la Aurora del conocimiento divino con fulgor manifiesto. ¿Acaso preguntaríais a los judíos si Jesús era el Verdadero que provenía de Dios, o a los ídolos si Muḥammad era un Apóstol de Su Señor, o al pueblo del Corán respecto de Aquel que era el Recuerdo de Dios, el Más Exaltado, el Ingente?

**¶ 80** Di: ¡Oh pueblo! Ante los esplendores de esta Revelación, arrojad las cosas que poseéis y aferraos a lo que Dios os ha ordenado observar. Tal es Su mandamiento para vosotros, y Él, ciertamente, es el más capacitado para mandar. ¡Por Mi Belleza! En las palabras que he revelado no Me refiero a Mí mismo, sino más bien a Aquel que vendrá después de Mí. Testigo de ello es Dios, el Omnisapiente. No Lo tratéis a Él como Me habéis tratado a Mí. Cuando los versículos de Dios os sean enviados desde la Corte de Mi favor, no objetéis diciendo «estos no proceden de una condición innata y carente de instrucción», pues esa condición misma ha sido creada por Mi palabra y da vueltas en torno a Mí; ojalá fuerais de los que comprenden esta verdad. Percibid de las expresiones de vuestro Señor, el Todomisericordioso, el suave aroma de la túnica de significados íntimos, que ha sido esparcido por la creación entera y ha derramado su fragancia sobre todas las cosas creadas. Felices son quienes lo perciben y se apresuran a dirigirse hacia Dios con corazones radiantes.

**¶ 81** ¡Oh Templo Viviente! Nos, ciertamente, hemos hecho de Ti un espejo para el reino de los nombres, a fin de que, en medio de toda la humanidad, seas un signo de Mi soberanía, un heraldo de Mi presencia, un convocador hacia Mi belleza y un guía hacia Mi recto y perspicuo Camino. Hemos exaltado Tu Nombre en medio de Nuestros siervos como una generosidad de Nuestra presencia. Yo, ciertamente, soy el Más Munífico, el Anciano de Días. Te hemos adornado, además, con el ornamento de Nuestro propio Ser y Te hemos impartido Nuestra Palabra, para que en este mundo contingente ordenes cuanto desees y realices cuanto Te plazca. Hemos destinado para Ti todo el bien de los cielos y de la tierra, y hemos decretado que nadie obtenga una porción del mismo a menos que se acoja a Tu sombra, como lo ordena Tu Señor, el Conocedor de todo, el Más Informado. Te hemos conferido el Bastón de mando y la Escritura del juicio, para que pongas a prueba la sabiduría de todo mandamiento. Hemos hecho que los océanos de la comprensión y la expresión íntimas afloren de Tu corazón en recuerdo de Tu Señor, el Dios de misericordia, para que Le rindas gracias y alabanza y seas de los que están en verdad agradecidos. Te hemos escogido de entre todas Nuestras criaturas y Te hemos designado la Manifestación de Nuestro propio Ser para todos los que están en los cielos y en la tierra.

**¶ 82** Crea, entonces, con Nuestra venia, espejos resplandecientes y letras excelsas que den testimonio de Tu soberanía y dominio, atestigüen Tu poderío y gloria, y sean las manifestaciones de Tus Nombres en medio de la humanidad. Hemos hecho de nuevo que seas el Origen y el Creador de todos los espejos, tal como los hicimos aparecer de Ti en otro tiempo. Y haremos que regreses a Mi propio Ser, tal como Te hicimos salir en el principio. Ciertamente, Tu Señor es el Libre, el Todopoderoso, Quien todo lo domina. Advierte, pues, a estos espejos, una vez que se hayan puesto de manifiesto, no sea que se hinchen de orgullo ante su Creador y Artífice cuando aparezca entre ellos o permitan que la pompa del mando les impida inclinarse sumisos ante Dios, el Todopoderoso, el Bellísimo.

**¶ 83** Di: ¡Oh concurso de espejos! No sois sino una creación de Mi voluntad y habéis llegado a existir en virtud de Mi mandato. Cuidad de no negar los versículos de Mi Señor, y no seáis de aquellos que han obrado con injusticia y se cuentan entre los perdidos. Cuidad de no aferraros a lo que poseéis ni vanagloriaros de vuestra fama y renombre. Lo que os conviene es desprenderos por completo de todo cuanto hay en los cielos y en la tierra. Así lo ha ordenado Aquel que es el Omnipotente, el Todopoderoso.

**¶ 84** ¡Oh Templo de Mi Causa! Di: Si deseara transformar en un solo momento todas las cosas en espejos de Mis Nombres, ello está sin duda en Mi poder, cuánto más en el poder de Mi Señor, Quien Me ha creado mediante Su irresistible e inescrutable mandato. Y si decidiera revolucionar la creación entera en un abrir y cerrar de ojos, ello ciertamente es posible para Mí, y cuánto más para ese Propósito soberano atesorado en la Voluntad de Dios, Mi Señor y el Señor de todos los mundos.

**¶ 85** Di: ¡Oh manifestaciones de Mis Nombres! Si ofrendarais todo lo que poseéis, es más, vuestra vida misma, en el camino de Dios, y Le invocarais tantas veces como el número de granos de arena, de gotas de lluvia u olas del mar, y, sin embargo, os opusierais a la Manifestación de Su Causa en el momento de Su aparición, vuestras obras en modo alguno serían mencionadas ante Dios. Sin embargo, si descuidarais todas las obras rectas, mas decidierais creer en Él en estos días, quizás Dios perdone vuestros pecados. En verdad, Él es el Todoglorioso, el Más Generoso. Así os informa el Señor de Su propósito, para que tal vez no os enorgullezcáis ante Aquel mediante Quien se ha confirmado todo lo que ha sido revelado desde la eternidad. Feliz aquel que se acerque a esta Muy Sublime Visión, y ¡ay de quienes se aparten!

**¶ 86** ¡Cuán numerosos los que gastan toda su riqueza en el camino de Dios, y a quienes, a la hora de Su Revelación, encontramos entre los rebeldes y los díscolos! ¡Cuántos hay que guardan ayuno de día, solo para protestar contra Aquel por Cuyo mandato mismo se estableció por primera vez la disposición del ayuno! Tales hombres, en verdad, son de los ignorantes. ¡Y cuántos son los que subsisten con el pan más ordinario, quienes toman como único asiento la hierba del campo y padecen toda suerte de dificultades, tan sólo para mantener su superioridad a los ojos de los hombres! Así exponemos sus actos, para que sirva de advertencia a los demás. Estos son quienes se someten a toda suerte de austeridades a la vista de los demás con la esperanza de perpetuar su nombre, cuando en realidad no quedará de ellos mención alguna salvo en las maldiciones e imprecaciones de los moradores de la tierra y del cielo.

**¶ 87** Di: ¿Os aprovecharía en lo más mínimo si, tal como ingenuamente imagináis, vuestros nombres hubieran de perdurar? ¡No, por el Señor de todos los mundos! ¿Acaso se engrandeció el ídolo ‘Uzzá[^2.[8]] por el hecho de que su nombre perviviera entre los adoradores de los nombres? ¡No, por Aquel que es Dios mismo, el Todoglorioso, el Irresistible! Si vuestros nombres se borraran de todas las mentes mortales y, con todo, Dios estuviera complacido con vosotros, realmente os contaríais entre los tesoros de Su nombre, el Más Oculto. Así hemos hecho descender Nuestros versículos para que os atraigan a la Fuente de todas las Luces, y os familiaricen con el propósito de vuestro Señor, el Omnisciente, el Sapientísimo. Por tanto, absteneos de todo lo que os ha sido prohibido en el Libro, y comed de las cosas legítimas que Dios ha provisto para vuestro sostén. No os privéis de Sus generosas dádivas, pues Él es, ciertamente, el Más Generoso, el Señor de abundante gracia. No os sometáis a privaciones excesivas, sino seguid el camino que os hemos allanado mediante Nuestros versículos luminosos y pruebas perspicuas, y no seáis de los negligentes.

**¶ 88** ¡Oh concurso de teólogos! No os corresponde jactaros si os abstenéis de beber vino y de similares transgresiones que os han sido vedadas en el Libro, pues si cometierais tales actos se mancharía la dignidad de vuestra posición a los ojos de la gente, se alterarían vuestros asuntos y sería desacreditado y deshonrado vuestro nombre. No, vuestra gloria verdadera y perdurable reside en la sumisión a la Palabra de Aquel que es la Verdad eterna y en vuestro desprendimiento interior y exterior de todo lo que no sea Dios, el Irresistible, el Todopoderoso. Grande es la bienaventuranza del teólogo que no ha consentido que el conocimiento se convierta en un velo entre él y Aquel que es el Objeto de todo conocimiento, y que, cuando apareció Aquel que subsiste por Sí mismo, se ha vuelto hacia Él con rostro radiante. En verdad, se cuenta entre los doctos. Los moradores del Paraíso buscan la bendición de su hálito, y su lámpara arroja luz sobre todos los que están en el cielo y en la tierra. Verdaderamente, se cuenta entre los herederos de los Profetas. Aquel que lo ve ha visto ciertamente al Verdadero, y quien se vuelve hacia él se ha vuelto en verdad hacia Dios, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

**¶ 89** ¡Oh puntos de amanecer del conocimiento! Cuidaos de que no os hagan cambiar, pues si cambiáis vosotros, la mayoría de los hombres cambiarán igualmente. Esto es, ciertamente, una injusticia para con vosotros y los demás. De ello da fe toda persona de discernimiento y perspicacia. Sois como una fuente. Si se altera, también se alterarán las corrientes que se ramifican de ella. Temed a Dios, y contaos entre los piadosos. De igual modo, si el corazón del hombre se corrompe, también se corromperán sus miembros. Y de modo similar, si se corrompe la raíz del árbol, se corromperán sus ramas, y sus brotes, y sus hojas, y sus frutos. Así hemos expuesto semejanzas para vuestra instrucción, para que las cosas que poseéis tal vez no os impidan alcanzar lo que ha sido destinado para vosotros por Aquel que es el Todoglorioso, el Más Generoso.

**¶ 90** Está ciertamente en Nuestro poder tomar un puñado de polvo y adornarlo con la vestidura de Nuestros Nombres. Sin embargo, ello no sería sino una señal de Nuestro favor, y no un indicio de mérito alguno que hubiera podido poseer inherentemente. Así lo ha revelado en verdad Aquel que es el Revelador Soberano, el Omnisciente. Considera la Roca Negra[^2.[9]], que Dios ha convertido en un punto hacia el que todos los hombres se vuelven en adoración. ¿Se le ha concedido esta merced en virtud de su excelencia innata? ¡No, por Mi propio Ser! ¿O acaso procede tal distinción de su valor intrínseco? ¡No, por Mi propio Ser, Cuya Esencia no ha sido comprendida en toda la creación!

**¶ 91** Igualmente, considera la Mezquita de Aqṣá y los demás lugares que hemos convertido en santuarios para las gentes en todos los países y regiones. El honor y distinción de que disfrutan en modo alguno se deben a su propio mérito, sino que provienen de su relación con Nuestras Manifestaciones, a Quienes hemos designado como las Auroras de Nuestra Revelación en medio de la humanidad, si tan solo lo comprendieseis. En ello yace una sabiduría inescrutable para todos salvo Dios. Indagad, para que Él gentilmente os aclare Su propósito. Ciertamente, Su conocimiento abarca todas las cosas. Desprendeos, oh pueblo, del mundo y de todas sus vanidades, y no atendáis al llamamiento de quienes no han creído en Dios y Le han atribuido socios. Elevaos sobre el horizonte de la expresión para ensalzar y alabar a vuestro Señor, el Todomisericordioso. Esto es lo que Dios ha deseado para vosotros; bienaventurados quienes lo perciben.

**¶ 92** Di: ¡Oh pueblo! Os hemos ordenado en Nuestras Tablas que, a la hora de la Revelación prometida, os esforcéis por purificar vuestras almas de todos los nombres, y limpiarlas de todo lo que ha sido creado en los cielos o en la tierra, para que ahí aparezcan los esplendores del Sol de la Verdad que brilla en el horizonte de la Voluntad de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Más Grande. Además, os hemos ordenado que purifiquéis vuestros corazones de todo vestigio de amor u odio hacia las gentes del mundo, para que nada os desvíe de un rumbo u os empuje hacia otro. Ciertamente, este es de los consejos de mayor peso que os he dispensado en el perspicuo Libro, pues quien se apegue a ese amor u odio se verá privado de alcanzar una comprensión adecuada de Nuestra Causa. De ello da testimonio toda alma justa y sagaz.

**¶ 93** Sin embargo, habéis violado la Alianza de Dios, habéis olvidado Su Testamento, y finalmente os habéis alejado de Aquel Cuya aparición ha reconfortado los ojos de todo verdadero creyente en la Unidad Divina. Descorred los velos y envolturas que oscurecen vuestra visión, y considerad los testimonios de los Profetas y Mensajeros para que, por ventura, reconozcáis la Causa de Dios en estos días en que el Prometido ha venido investido de una formidable soberanía. Temed a Dios y no os apartéis de Aquel que es la Aurora de Sus signos. En verdad, esto no hará sino beneficiaros a vosotros mismos; en cuanto a vuestro Señor, ciertamente Él puede permitirse prescindir de todas las criaturas. Desde la eternidad Él estaba solo; nadie había fuera de Él. Él es Aquel en Cuyo nombre se ha enarbolado el estandarte de la Unidad Divina sobre el Sinaí de los mundos visibles e invisibles, proclamando: «No hay otro Dios fuera de Mí, el Sin par, el Glorioso, el Incomparable».

**¶ 94** Sin embargo, mirad cómo aquellos que no son sino una creación de Su Voluntad y Mandato se han apartado de Él y se han entregado a un señor y amo distinto de Dios; estos son, en verdad, de los descaminados. La mención del Todomisericordioso ha estado en todo tiempo en sus labios, mas, cuando Se les manifestó mediante el poder de la verdad, libraron guerra contra Él. ¡Verdaderamente, desventurada será la triste condición de quienes han violado la Alianza de su Señor cuando resplandeció el Astro del mundo en el horizonte de la Voluntad de Dios, el Más Santo, el Conocedor de todo, el Omnisapiente! Fue contra Dios que desenvainaron las espadas de la malevolencia y el odio, mas no se dan cuenta. Diríase que permanecen muertos y enterrados en las tumbas de sus deseos egoístas, por más que la brisa de Dios haya soplado sobre todas las regiones. En verdad, están envueltos en un velo denso y aflictivo. Y tantas veces como se les recitan los versículos de Dios, persisten en su altivo desdén; es como si estuvieran desprovistos de toda comprensión, o nunca hubieran escuchado la Melodía de Dios, el Más Exaltado, el Conocedor de todo.

**¶ 95** Di: ¡Ay de vosotros! ¿Cómo os podéis confesar creyentes, cuando negáis los versículos de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente? Di: ¡Oh pueblo! Volved el rostro hacia vuestro Señor, el Más Misericordioso. Cuidad de no quedar velados por nada de lo que ha sido revelado en el Bayán; en verdad, no fue revelado con ningún otro fin salvo la mención de Mí, el Todopoderoso, el Altísimo, y no tenía otro objetivo excepto Mi Belleza. El mundo entero ha quedado repleto de Mi testimonio; ¡ojalá fuerais de los que juzgan con equidad!

**¶ 96** Si, tal como afirmáis, el Punto Primordial hubiera sido alguien distinto de Mí y hubiera alcanzado Mi presencia, en verdad nunca habría consentido estar separado de Mí, sino que Nos habríamos regocijado mutuamente en Mis Días. En verdad, Él lloró amargamente en Su lejanía de Mí. Él Me precedió a fin de convocar a las gentes a Mi Reino, tal como consta en las Tablas, si tan solo lo percibierais. ¡Ojalá pudieran encontrarse personas con oídos atentos que pudieran oír la voz de Su lamento en el Bayán, deplorando lo que Me ha acontecido a manos de estas almas desatentas, lamentándose de Su separación de Mí y expresando Su anhelo de unirse a Mí, el Poderoso, el Sin par! Él, ciertamente, contempla en este momento a Su Bienamado en medio de los que fueron creados para alcanzar Su Día y postrarse ante Él, y que, no obstante, con su tiranía Le han causado una humillación que la pluma confiesa su incapacidad de describir.

**¶ 97** Di: ¡Oh pueblo! Ciertamente, en Nuestra anterior Revelación os convocamos a esta Escena de gloria trascendente, esta Sede de inmaculada santidad, y os anunciamos el advenimiento de los Días de Dios. Mas cuando se desgarró el velo más grande y la Antigua Belleza vino a vosotros en las nubes del decreto de Dios, repudiasteis a Aquel en Quien habíais creído antaño. ¡Ay de vosotros, compañía de infieles! Temed a Dios, y no invalidéis la verdad con las cosas que poseéis. Cuando alboree sobre vosotros el astro de los versículos divinos desde el horizonte de la Pluma del Rey de todos los nombres y atributos, postraos ante Dios, el Señor de los Mundos. Pues inclinarse en adoración ante el umbral de Su puerta es realmente mejor para vosotros que la adoración de ambos mundos, y someterse a Su Revelación os es más provechoso que cuanto haya sido creado en los cielos o en la tierra.

**¶ 98** Di: ¡Oh pueblo! Os amonesto enteramente por amor a Dios, y no os pido recompensa. Pues Mi recompensa estará junto a Dios, Quien Me ha traído a la existencia, Me ha elevado mediante el poder de la verdad y ha hecho de Mí la Fuente de Su recuerdo en medio de Sus criaturas. Apresuraos en contemplar esta divina y gloriosa Visión, el Lugar donde Dios ha establecido Su Sede. No sigáis lo que el Maligno susurra en vuestros corazones, pues él, ciertamente, os instiga a seguir vuestros apetitos y deseos codiciosos, y os impide transitar por el recto Camino que ha abierto esta Causa omnímoda que todo lo compele.

**¶ 99** Di: El Maligno ha aparecido como jamás lo ha contemplado el ojo de la creación. Aquel que es la Belleza del Todomisericordioso también se ha puesto de manifiesto con un ornamento cuyo igual jamás se ha presenciado en el pasado. Se ha elevado el Llamamiento del Todomisericordioso y, tras él, el llamamiento de Satanás. Bienaventurados quienes escuchan la Voz de Dios y vuelven el rostro hacia Su trono para contemplar una Visión bendita y santísima. Pues quienquiera que abrigue en su corazón el amor de alguien fuera de Mí, aunque sea en la medida de un grano de mostaza, no podrá acceder a Mi Reino. De ello da testimonio aquello que adorna el preámbulo del Libro de la Existencia, si tan solo lo percibierais. Di: Éste es el Día en que se ha manifestado el mayor favor de Dios. La voz de todos cuantos están en los altos cielos y aquí en la tierra proclama Mi Nombre y canta Mis alabanzas; ojalá pudierais oírla.

**¶ 100** ¡Oh Templo de la Revelación divina! ¡Haz resonar la trompeta en Mi Nombre! ¡Oh Templo de los misterios divinos! ¡Haz sonar el toque de clarín de Tu Señor, el Incondicionado, el Libre! ¡Oh Doncella del Cielo! Sal de los aposentos del Paraíso y anuncia a las gentes del mundo: ¡Por la rectitud de Dios! ¡Ha venido ahora Aquel que es el Bienamado de los mundos, Aquel que siempre ha sido el Deseo de todo corazón perceptivo, el Objeto de la adoración de todos los que están en el cielo y en la tierra, y el Centro de atracción de las generaciones anteriores y recientes!

**¶ 101** Prestad atención no sea que vaciléis en el reconocimiento de esta Belleza resplandeciente, ahora que ha aparecido en la plenitud de Su soberano poder y majestad. Ciertamente, Él es el Verdadero, y todo fuera de Él es como nada ante uno solo de Sus siervos, y palidece hasta la inexistencia cuando comparece ante la revelación de Sus esplendores. Por tanto, apresuraos en alcanzar las aguas vivientes de Su gracia y no seáis de los negligentes. En cuanto a aquel que vacile, aunque no sea más que un instante, Dios anulará sus obras y le devolverá a la sede de la ira; ¡desgraciada es la morada de los que se demoran!

[^2.[1]]: Véase Corán 2,30–34; 38,71–75.
[^2.1]: Mírzá Yaḥyá.
[^2.[2]]: Ustád Muḥammad-‘Alíy-i-Salmání. Véase en Dios pasa, pp. 244-246, un relato de los acontecimientos a los que se refiere Bahá'u'lláh en este párrafo y los siguientes.
[^2.[3]]: La palabra Haykal (Templo) está compuesta de las cuatro letras Há’, Yá’, Káf y Lám (HYKL). La primera letra suele simbolizar la palabra Huvíyyah (Esencia of la Divinidad); la segunda letra la palabra Qadír (Todopoderoso), de la que Yá’ es la tercera letra; la tercera letra, la palabra Karím (el Más Munífico); y la cuarta letra, la palabra Faḍl (Gracia), de la que Lám es la tercera letra.
[^2.[4]]: Véase Corán 21,30; 24,45; 25,54.
[^2.[5]]: Se trata de la letra “E”. En todos los casos en que las Escrituras mencionan las letras “S” y “E”, las letras árabes son Káf y Nún, las dos consonantes de la palabra árabe Kun, que es un imperativo que significa “Sé” (en inglés aparece como las letras “B” y “E, “be”).
[^2.2]: El Báb.
[^2.[6]]: “El árbol más allá del cual no hay paso”, una referencia al rango de la Manifestación de Dios.
[^2.[7]]: Éstos son ejemplos del tipo de preguntas planteadas al Báb. Según las enseñanzas del islam shí'í, el mando de la comunidad islámica pertenecía por derecho, al morir el Profeta Muḥammad, a una línea de doce sucesores, descendientes de Su hija Fátima, conocidos como “Imames”. Al interrumpirse esta línea sucesoria tras la “ocultación” del último Imam, por un tiempo continuó la comunicación con éste mediante la sucesión de cuatro intermediarios conocidos como “Puertas”.
[^2.[8]]: Una de las tres diosas árabes cuya adoración fue abolida por el Profeta Muḥammad.
[^2.[9]]: Una pequeña roca situada en la esquina oriental de la Kaaba.

### Papa Pío IX

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**¶ 102** ¡Oh Papa! Desgarra los velos. Aquel que es el Señor de Señores ha llegado encubierto por nubes, y se ha cumplido el decreto de Dios, el Todopoderoso, el Libre. Disipa las nieblas mediante el poder de tu Señor, y asciende al Reino de Sus nombres y atributos. Así te lo ha ordenado la Pluma del Altísimo por mandato de tu Señor, el Todopoderoso, el Imponente. Él, en verdad, ha descendido nuevamente del Cielo tal como descendió de él la primera vez. Cuida de no disputar con Él tal como disputaron con Él los fariseos, sin una prueba clara o demostración. A Su diestra fluyen las aguas vivas de la gracia y a Su siniestra, el Vino selecto de la justicia, mientras ante Él desfilan los ángeles del Paraíso, portando los estandartes de Sus signos. Ten cuidado, no sea que permitas que algún nombre te separe de Dios, el Creador de la tierra y del cielo. Deja atrás el mundo y vuélvete hacia tu Señor, mediante Quien se ha iluminado toda la tierra.

**¶ 103** Hemos adornado el Reino con el ornamento de Nuestro nombre, el Todoglorioso. Así ha sido decretado por Dios, el Artífice de todas las cosas. Cuida de que no te retengan tus vanas imaginaciones, una vez que el Sol de la Certeza ha brillado sobre el horizonte de la Expresión de tu Señor, el Poderoso, el Benéfico. ¿Habitas en palacios cuando Aquel que es el Rey de la Revelación vive en la más desolada de las moradas? Déjalos para quienes los deseen y vuelve tu rostro hacia el Reino, con alegría y deleite.

**¶ 104** Di: ¡Oh pueblos de la tierra! Destruid las moradas de la negligencia con las manos del poder y la certidumbre, y erigid las mansiones del verdadero conocimiento dentro de vuestros corazones, para que el Todomisericordioso derrame sobre ellas el fulgor de Su luz. Mejor es esto para vosotros que cualquier otra cosa sobre la que brilla el sol, y de ello da fe Aquel que tiene en Sus manos el decreto último. La Brisa de Dios ha soplado sobre el mundo tras el advenimiento del Deseado en Su gran gloria, ante lo cual cada piedra y cada terrón de arcilla ha exclamado: «¡El Prometido ha llegado! El Reino es de Dios, el Poderoso, el Magnánimo, el Perdonador».

**¶ 105** Cuidado, no sea que el conocimiento humano te impida acercarte a Aquel que es el Objeto Supremo de todo conocimiento, o que el mundo te aleje de Quien lo creó y lo puso en su rumbo. Levántate entre los pueblos de la tierra, en el nombre de tu Señor, el Dios de Misericordia, y toma la Copa de la Vida con las manos de la confianza. Bebe tú primero de ella, y ofrécela luego a quienes se vuelvan hacia ella de entre las gentes de todos los credos. Así se ha elevado la Luna de la Expresión sobre el horizonte de la sabiduría y el entendimiento.

**¶ 106** Desgarra los velos del conocimiento humano, no sea que te separen de Aquel que es Mi nombre, Quien subsiste por Sí mismo. Acuérdate de Aquel que era el Espíritu, contra Quien, a Su llegada, los más eruditos de Su época dictaron sentencia en Su propio país, mientras que aquel que era un simple pescador creyó en Él. ¡Tened cuidado, pues, hombres de corazón comprensivo! Tú eres, en verdad, uno de los soles del cielo de Sus nombres. Cuidate, no sea que la oscuridad extienda sus velos sobre ti y te excluya de Su luz. Medita, pues, sobre lo que ha sido enviado en el Libro por tu Señor, el Omnipotente, el Munífico.

**¶ 107** Di: Detened vuestras plumas, oh concurso de teólogos, pues he aquí que la voz estremecedora de la Pluma de Gloria se ha levantado entre la tierra y el cielo. Desechad todo lo que poseéis y aferraos firmemente a lo que os hemos revelado con poder y autoridad. Ha sonado la Hora que se hallaba oculta en el conocimiento de Dios, ante lo cual todos los átomos de la tierra han proclamado: «¡El Anciano de Días ha llegado en Su gran gloria! Acudid presurosos a Él, oh pueblos de la tierra, con corazones humildes y contritos». Di: Nos, en verdad, hemos ofrendado Nuestro Ser en rescate por vuestras propias vidas. Lástima que, cuando vinimos de nuevo, vimos que Nos rehuíais, ante lo cual los ojos de Mi ternura lloraron por Mi pueblo. Temed a Dios, oh personas dotadas de percepción.

**¶ 108** Considera a quienes se opusieron al Hijo, cuando vino a ellos con soberanía y poder. ¡Cuántos fariseos esperaban verlo y se lamentaban de su separación de Él! No obstante, cuando la fragancia de Su venida se esparció sobre ellos y se desveló Su belleza, se apartaron de Él y disputaron con Él. Así te comunicamos lo que ha sido consignado en los Libros y las Escrituras. A excepción de unos cuantos, que estaban desprovistos de poder alguno entre los hombres, nadie se volvió hacia Su rostro. Y, no obstante, hoy, toda persona dotada de poder e investida de soberanía se enorgullece de Su Nombre. De igual manera, considera cuántos son los monjes que hoy, en Mi Nombre, se han recluido en sus iglesias y que, cuando llegó la hora fijada y desvelamos Nuestra belleza, no Nos conocieron, a pesar de que Me invocan al atardecer y al alba. Los vemos aferrados a Mi nombre, pero apartados de Mi Ser como por velos. Esto es, en verdad, una cosa extraña.

**¶ 109** Di: Cuidado, no sea que vuestras devociones os mantengan apartados de Aquel que es el objeto de toda devoción, o vuestra adoración os impida el acceso a Aquel que es el objeto de toda adoración. ¡Desgarrad los velos de vuestras vanas fantasías! Este es vuestro Señor, el Omnipotente, el Omnisapiente, Quien ha venido para dar vida al mundo y unir a todos los que habitan la tierra. Volveos hacia el Alba de la Revelación, oh pueblo, y no os demoréis ni por menos de un abrir y cerrar de ojos. ¿Leéis el Evangelio y, sin embargo, os negáis a reconocer al Señor Todoglorioso? ¡Esto de verdad no es digno de vosotros, oh concurso de eruditos!

**¶ 110** Di: Si negáis esta Revelación, ¿mediante qué prueba habéis creído en Dios? Presentadla, entonces. Así ha sido enviado el llamamiento de Dios a través de la Pluma del Altísimo por orden de vuestro Señor, el Más Glorioso, en esta Tabla desde cuyo horizonte ha brillado el esplendor de Su Luz. ¡Cuántos son Mis siervos cuyos actos se han convertido en velos interpuestos entre ellos y su propio ser, y por ello se han visto impedidos de acercarse a Dios, Quien hace soplar los vientos!

**¶ 111** ¡Oh concurso de monjes! Las fragancias del Todomisericordioso se han esparcido por toda la creación. Feliz aquel que ha abandonado sus deseos y se ha asido firmemente a la guía. En verdad, él es de aquellos que han alcanzado la presencia de Dios en este Día, un Día en que las conmociones han sobrecogido a los moradores de la tierra y han llenado de consternación a todos salvo quienes han sido eximidos por Dios, Quien hace doblegar la cerviz de los hombres.

**¶ 112** ¿Adornáis vuestros cuerpos mientras la vestidura de Dios está mancillada por la sangre del odio a manos de la gente de la negación? Salid de vuestras moradas e invitad a la gente a entrar en el Reino de Dios, el Señor del Día del Juicio. La Palabra que el Hijo mantuvo oculta se ha puesto de manifiesto. Ha sido enviada en la forma del templo humano en este día. ¡Bendito sea el Señor, que es el Padre! Él, verdaderamente, ha venido a las naciones en Su mayor majestad. ¡Volved los rostros hacia Él, oh concurso de los justos!

**¶ 113** ¡Oh seguidores de todas las religiones! Os vemos vagar errantes por los yermos del error. Vosotros sois los peces de este Océano; ¿cómo, pues, os priváis de aquello que os sostiene? Aquí está, ondulando ante vuestro rostro. Acudid a él desde todas las regiones. Este es el día en que la Roca[^3.3] levanta la voz y exclama, y celebra la alabanza de su Señor, Quien todo lo posee, el Altísimo, diciendo: «¡Mirad! ¡El Padre ha venido, y se ha cumplido aquello que se os prometió en el Reino!» Esta es la Palabra preservada tras los velos de grandeza que, cuando se cumplió la Promesa, derramó su resplandor desde el horizonte de la Voluntad divina con signos inequívocos.

**¶ 114** Mi cuerpo ha soportado el encarcelamiento para que vuestras almas sean liberadas de la esclavitud, y hemos consentido ser humillados para que vosotros seáis exaltados. Seguid al Señor de la gloria y el dominio, y no a todo opresor impío. Mi cuerpo anhela la cruz y Mi cabeza espera el golpe de la lanza, en el camino del Todomisericordioso, para que el mundo sea purgado de sus transgresiones. Así ha brillado el Sol de la autoridad divina desde el horizonte de la Revelación de Quien es el Poseedor de todos los nombres y atributos.

**¶ 115** El pueblo del Corán se ha levantado contra Nos, y Nos ha atormentado con tal tormento que el Espíritu Santo se ha lamentado, el trueno ha retumbado y las nubes han llorarado por Nos. Entre los infieles se encuentra el que ha imaginado que las calamidades pueden impedir que Bahá cumpla lo que Dios, el Creador de todas las cosas, Se ha propuesto. Di: ¡No, por Aquel que hace que caiga la lluvia! Nada en absoluto puede separarlo a Él del recuerdo de Su Señor.

**¶ 116** ¡Por la rectitud de Dios! Si Lo echan a un fuego encendido en el continente, sin duda Él levantará la cabeza en el medio del océano y proclamará: «¡Él es el Señor de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra!» Y si Lo arrojan a un foso oscuro, Lo hallarán sentado en las cumbres más elevadas de la tierra, anunciando en alta voz a toda la humanidad: «He aquí que el Deseo del mundo ha venido en Su majestad, Su soberanía y Su trascendente dominio». Y si Lo sepultan en las profundidades de la tierra, Su Espíritu, remontándose a lo más alto del cielo, hará resonar este llamamiento: «Contemplad la venida de la Gloria; presenciad el Reino de Dios, el Santísimo, el Benévolo, el Todopoderoso». Y si derraman Su sangre, cada gota clamará e invocará a Dios en este Nombre mediante el cual se ha difundido por doquier la fragancia de Su vestidura.

**¶ 117** Aunque amenazado por las espadas de Nuestros enemigos, convocamos a toda la humanidad a dirigirse hacia Dios, el Artífice de la tierra y del cielo, y Le rendimos tal ayuda que no puede ser frenada ni por las huestes de la tiranía ni por el ascendiente de la gente de la iniquidad. Di: ¡Oh pueblos de la tierra! Dispersad los ídolos de vuestras vanas imaginaciones en el nombre de vuestro Señor, el Gloriosísimo, el Omnisciente, y volveos a Él en este Día que Dios ha hecho el Rey de los días.

**¶ 118** ¡Oh Sumo Pontífice! Presta oído a aquello que te aconseja el Remodelador de huesos que se deshacen, y expresa Aquel que es Su Más Grande Nombre. Vende todos los fastuosos adornos que posees y empléalos en el camino de Dios, Quien hace que la noche suceda al día y el día siga a la noche. Abandona tu reino a los reyes y sal de tu morada con el rostro vuelto hacia el Reino y, desprendido del mundo, proclama entonces las alabanzas de tu Señor entre la tierra y el cielo. Así te lo ordena Aquel que es el Poseedor de los Nombres, de parte de tu Señor, el Todopoderoso, el Omnisapiente. Exhorta a los reyes y di: «Tratad a las gentes con equidad. Cuidado no transgredáis los límites fijados en el Libro». Verdaderamente, esto es lo que te corresponde. Cuidado, no sea que te apropies de las cosas del mundo y de sus riquezas. Déjaselas a quienes las deseen y aférrate a lo que te ha sido ordenado por Aquel que es el Señor de la creación. Si alguien te ofreciera todos los tesoros de la tierra, rehúsa siquiera mirarlos. Sé como ha sido tu Señor. Así ha pronunciado la Lengua de la Revelación aquello que Dios ha hecho que sea el ornamento del libro de la creación.

**¶ 119** Considera una perla que brilla en virtud de su naturaleza inherente. Si se cubre de seda, su lustre y belleza quedarán ocultos. De igual modo, la distinción del hombre reside en la excelencia de su conducta y en la búsqueda de aquello que corresponde a su rango, no en juegos y pasatiempos infantiles. Has de saber que tu verdadero adorno consiste en el amor a Dios y en tu desprendimiento de todo salvo de Él, y no en los lujos que posees. Abandónalos a quienes los ambicionan y vuélvete hacia Dios, Quien hace que fluyan los ríos.

**¶ 120** Todo lo que profirió la lengua del Hijo fue revelado en parábolas, mientras que Aquel que proclama la Verdad en este Día habla sin ellas. Cuidado no sea que te aferres al cordón de ociosas fantasías y te prives de lo que ha sido ordenado en el Reino de Dios, el Omnipotente, el Munífico. Si te sobrecogiera la embriaguez del vino de Mis versículos, y decidieras presentarte ante el trono de tu Señor, el Creador de la tierra y del cielo, haz de Mi amor tu vestidura, y del recuerdo de Mí tu escudo, y de la confianza en Dios, el Revelador de todo poder, tu provisión.

**¶ 121** ¡Oh seguidores del Hijo! Una vez más os hemos enviado a Juan, y Él, verdaderamente, ha clamado en el desierto del Bayán: ¡Oh pueblos del mundo! ¡Purificad vuestros ojos! ¡Ha llegado el Día en que podéis contemplar al Prometido y alcanzar Su presencia! ¡Oh seguidores del Evangelio! ¡Preparad el camino! ¡El Día del advenimiento del Glorioso Señor está muy cercano! Preparaos para entrar en el Reino. Así ha sido ordenado por Dios, Quien hace despuntar el alba.

**¶ 122** Prestad oído a lo que gorjea la Paloma de la Eternidad en las ramas del divino Árbol del Loto: ¡Oh seguidores del Hijo! Enviamos a quien se llamaba Juan a bautizaros con agua para que vuestros cuerpos fueran limpiados para la aparición del Mesías. Él, a su vez, os purificó con el fuego del amor y el agua del espíritu en previsión de estos Días en que el Todomisericordioso ha deseado limpiaros con el agua de la vida a manos de Su amorosa providencia. Este es el Incomparable que predijo Isaías, y el Consolador, respecto de Quien el Espíritu pactó una alianza con vosotros. Abrid los ojos, oh concurso de obispos, para que veáis a vuestro Señor sentado en el Trono del poder y la gloria.

**¶ 123** Di: ¡Oh gentes de todas las creencias! No vayáis tras los pasos de quienes siguieron a los fariseos y por ello se privaron del Espíritu. Verdaderamente se han extraviado y han caído en el error. La Antigua Belleza ha venido en Su Más Gran Nombre y desea admitir a toda la humanidad en Su Reino sacratísimo. Los puros de corazón contemplan el Reino de Dios manifiesto ante Su Rostro. Apresuraos en ir a él y no sigáis al infiel y al impío. ¡Si vuestro ojo se opusiera, arrancáoslo![^3.[10]] Así ha sido decretado por la Pluma del Anciano de Días, por orden de Quien es el Señor de toda la creación. Él, verdaderamente, ha venido de nuevo para que seáis redimidos, oh pueblos de la tierra. ¿Daréis muerte a Quien desea concederos vida eterna? Temed a Dios, oh seres dotados de visión.

**¶ 124** ¡Oh gentes! Prestad atención a lo que ha sido revelado por vuestro Señor Todoglorioso, y volved el rostro hacia Dios, el Señor de este mundo y del mundo venidero. Así os lo ordena Quien es el Alba del Sol de la inspiración divina por mandato del Artífice de toda la humanidad. Verdaderamente, os hemos creado para la luz y no deseamos abandonaros al fuego. Salid de la oscuridad, oh gentes, por la gracia de este Sol que ha brillado en el horizonte de la providencia divina, y volveos a él con el corazón santificado y el alma segura, ojos que ven y rostro radiante. Así os lo aconseja el Supremo Ordenador desde la escena de Su trascendente gloria, para que quizás Su llamado os acerque al Reino de Sus nombres.

**¶ 125** Bienaventurado el que haya permanecido fiel a la Alianza de Dios, ¡y ay de aquel que la ha quebrantado y no ha creído en Él, el Conocedor de los secretos! Di: ¡Este es el Día de la Merced! Levantaos para que Yo os haga monarcas en los dominios de Mi Reino. Si Me seguís, veréis aquello que os fue prometido y os convertiré para siempre en Mis compañeros en el dominio de Mi majestad, y en amigos íntimos de Mi belleza en el cielo de Mi poder. Si os rebeláis contra Mí, lo soportaré con paciencia, en Mi clemencia, para que, por ventura, os despertéis y os levantéis del lecho de la negligencia. Así os ha envuelto Mi misericordia. Temed a Dios y no sigáis el camino de los que se han apartado de Su rostro, aunque de día y de noche invoquen Su nombre.

**¶ 126** Verdaderamente, ha llegado el día de la cosecha, y todas las cosas han sido separadas unas de otras. Él ha guardado lo que escogió en las vasijas de la justicia y ha arrojado al fuego lo que le es propio. Así ha sido decretado por tu Señor, el Poderoso, el Amoroso, en este Día prometido. Él, verdaderamente, ordena lo que desea. No hay otro Dios sino Él, el Todopoderoso, el Imponente. El deseo del Divino Cernedor ha sido atesorar todo lo bueno para Mi propio Ser. Nada ha expresado que no sea para daros a conocer Mi Causa y guiaros al camino de Aquel cuya mención ha adornado todos los Libros sagrados.

**¶ 127** Di: ¡Oh concurso de cristianos! En una ocasión anterior Nos revelamos a vosotros y no Me reconocisteis. Esta es una nueva ocasión que se os ha otorgado. Este es el Día de Dios; volveos hacia Él. Ciertamente, Él ha descendido del cielo tal como lo hizo la primera vez, y desea daros abrigo al amparo de Su misericordia. Él, verdaderamente, es el Exaltado, el Poderoso, el Auxiliador Supremo. Al Amado no Le complace que os consumáis en el fuego de vuestros deseos. Si quedarais separados de Él como por un velo, no sería por otro motivo que vuestra propia rebeldía e ignorancia. Hacéis mención de Mí, y no Me conocéis. Me llamáis, y no prestáis atención a Mi Revelación, a pesar de que vine a vosotros desde el cielo de la preexistencia con suprema gloria. Rasgad los velos en Mi nombre y mediante el poder de Mi soberanía, para que descubráis un camino hacia vuestro Señor.

**¶ 128** El Rey de la Gloria proclama Su llamado desde el tabernáculo de majestad y grandeza, diciendo: ¡Oh pueblo del Evangelio! Aquellos que no estaban en el Reino han entrado en él ahora, en tanto que a vosotros os vemos, en este día, detenidos ante la entrada. Apartad los velos mediante el poder de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Munífico, y entrad, entonces, en Mi Reino, en Mi nombre. Así os lo ordena Quien desea para vosotros la vida eterna. Él, verdaderamente, tiene poder sobre todas las cosas. Benditos quienes han reconocido la Luz y se han apresurado en ir hacia ella. Ellos, verdaderamente, habitan en el Reino y participan del alimento y la bebida de los escogidos de Dios.

**¶ 129** Os vemos en la oscuridad, oh hijos del Reino. Esto, ciertamente, no es digno de vosotros. ¿Os sentís temerosos ante la Luz debido a vuestros actos? Dirigíos hacia Él. Vuestro Señor Todoglorioso ha bendecido Sus tierras con Sus pasos. Así os señalamos de forma clara el camino de Aquel a Quien profetizó el Espíritu. Yo, en verdad, doy testimonio de Él, al igual que Él ha dado testimonio de Mí. Ciertamente, Él dijo: «Seguidme y Yo os haré pescadores de hombres». Sin embargo, Nos, en este día, decimos: «Seguidme para que hagamos de vosotros vivificadores de la humanidad». Así ha inscrito el decreto en esta Tabla la Pluma de la Revelación.

**¶ 130** ¡Oh Pluma del Altísimo! Ponte en movimiento para recordar a otros reyes en este bendito y luminoso Libro, para que tal vez se levanten del lecho de la negligencia y presten oído a lo que canta el Ruiseñor sobre las ramas del divino Árbol del Loto, y se apresuren a ir hacia Dios en esta maravillosa y sublime Revelación.

[^3.3]: Pedro.
[^3.[10]]: Véase Mateo 5,29; Marcos 9,47.

### Napoleón III

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**¶ 131** ¡Oh Rey de París![^4.[11]] Di a los sacerdotes que no hagan sonar más las campanas. ¡Por Dios, el Verdadero! La Más Grandiosa Campana ha aparecido en la forma de Aquel que es el Más Grande Nombre, y los dedos de la Voluntad de Tu Señor, el Mas Exaltado, el Altísimo, la tañen en el cielo de la Inmortalidad en Su nombre, el Todoglorioso. Así te han sido enviados, de nuevo, los magnos versículos de Tu Señor para que te dispongas a recordar a Dios, el Creador de la tierra y del cielo, en estos días en que todas las tribus de la tierra se han lamentado, y se han tambaleado los cimientos de las ciudades, y el polvo de la irreligión ha envuelto a todas las almas, excepto a las que Dios, el Omnisapiente, el Sapientísimo, ha tenido a bien eximir. Di: Aquel que es el Libre ha venido en las nubes de la luz para despertar al mundo con las brisas de Su nombre, el Más Misericordioso, y unir a sus pueblos y reunir a todos los seres alrededor de esta Mesa que ha sido enviada desde el cielo. Cuidado, no sea que neguéis el favor de Dios una vez que se ha hecho descender sobre vosotros. Mejor es esto para vosotros que todo cuanto poseéis, porque lo que es vuestro perece, mientras que lo que está con Dios perdura. Él, en verdad, ordena lo que es Su voluntad. Ciertamente, las brisas del perdón han soplado desde la dirección de vuestro Señor, el Dios de Misericordia. Quien a ellas se dirija será purificado de sus pecados y de todo dolor y enfermedad. Feliz el que se ha vuelto hacia ellas y ¡ay de quien se ha desviado!

**¶ 132** Si fueras a inclinar tu oído interior hacia todas las cosas creadas, oirías: «¡El Anciano de Días ha venido en Su gran gloria!» Todo celebra la alabanza de su Señor. Algunos han conocido a Dios y Lo recuerdan; otros Lo recuerdan pero no Lo conocen. Así hemos registrado Nuestro decreto en una clara Tabla.

**¶ 133** Presta oído, oh Rey, a la Voz que llama desde el Fuego que arde en este verde Árbol, en este Sinaí que se ha elevado por sobre el Punto santificado y níveo, más allá de la Ciudad Eterna: «Ciertamente no hay otro Dios sino Yo, Quien siempre perdona, el Más Misericordioso». Nos, en verdad, hemos enviado a Quien ayudamos con el Espíritu Santo para que os anuncie esta Luz que ha resplandecido en el horizonte de la Voluntad de vuestro Señor, el Más Exaltado, el Todoglorioso, y Cuyos signos se han revelado en el Occidente. Dirigid vuestros rostros hacia Él en este Día que Dios ha ensalzado sobre todos los demás días, y en el cual el Todomisericordioso ha derramado el esplendor de Su refulgente gloria sobre todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra. Disponte a servir a Dios y a ayudar a Su Causa. Él, en verdad, te asistirá con las huestes de lo visible y lo invisible y te erigirá en rey de todo lo que hay bajo el sol. Tu Señor, en verdad, es el Todopoderoso, el Omnipotente.

**¶ 134** Las brisas del Más Misericordioso han soplado sobre todas las cosas creadas. Feliz el que ha descubierto su fragancia y se ha dirigido hacia ellas con un corazón firme. Adorna tu templo con el ornamento de Mi Nombre, y tu lengua con Mi recuerdo, y tu corazón con el amor por Mí, el Todopoderoso, el Altísimo. No hemos deseado sino lo que te beneficia más que cuanto posees y que todos los tesoros de la tierra. Tu Señor, verdaderamente, es sapiente y conocedor de todo. Levántate, en Mi Nombre, en medio de Mis siervos, y di: «¡Oh pueblos de la tierra! Volveos hacia Aquel que Se ha vuelto hacia vosotros. Él, ciertamente, es el Rostro de Dios entre vosotros, y Su Testimonio y Su Guía para vosotros. Él ha venido a vosotros con señales que nadie puede aducir». La voz de la Zarza Ardiente se ha levantado en el mismísimo corazón del mundo, y el Espíritu Santo llama en voz alta a las naciones diciendo: «¡He aquí, el Deseado ha venido con dominio manifiesto!»

**¶ 135** ¡Oh Rey! Han caído las estrellas del cielo del conocimiento, aquellos que pretenden establecer la verdad de Mi Causa mediante las cosas que poseen, y hacen mención de Dios en Mi Nombre. Y, sin embargo, cuando llegué a ellos en Mi gloria, se apartaron. Ellos, en verdad, son de los caídos. Esto es verdaderamente lo que anunció el Espíritu de Dios cuando vino a vosotros con la verdad, Aquel a Quien los doctos judíos pusieron en entredicho, hasta que finalmente perpetraron lo que hizo que el Espíritu Santo se lamentase y que corrieran las lágrimas de los que se encuentran cerca de Dios. Considera cómo un fariseo que había adorado a Dios durante setenta años repudió al Hijo cuando apareció, mientras que quien había cometido adulterio tuvo acceso al Reino. Así te advierte la Pluma por orden del Rey Eterno, para que te apercibas de lo que ocurrió en tiempos pasados y seas contado en este día entre los verdaderos creyentes.

**¶ 136** Di: ¡Oh concurso de monjes! No os recluyáis en vuestros claustros e iglesias. Salid de ellos con Mi asentimiento y ocupaos, entonces, con lo que os ha de aprovechar a vosotros y a otros. Así os ordena Quien es el Señor del Día del Juicio. Recluíos en la fortaleza de Mi amor. Este, en verdad, es el retiro que os conviene, si tan solo lo supierais. Aquel que se enclaustra en su casa es en realidad como un muerto. Incumbe al hombre poner de manifiesto lo que ha de beneficiar a la humanidad. Quien no produce fruto sirve para el fuego. Así os advierte vuestro Señor. Él es, verdaderamente, el Poderoso, el Munífico. Contraed matrimonio, para que tras vosotros aparezca otro en vuestro lugar. Nos, ciertamente, os hemos prohibido la lujuria, y no lo que conduce a la fidelidad. ¿Os habéis aferrado a los impulsos de vuestra naturaleza, y habéis desechado las leyes de Dios? Temed a Dios y no seáis de los necios. Si no fuera por el hombre, ¿quién Me recordaría en Mi tierra, y cómo podrían revelarse Mis atributos y Mis nombres? Reflexionad y no seáis de los que se han apartado como por un velo de Él y han sido de los que están profundamente dormidos. Aquel que no contrajo matrimonio no pudo encontrar lugar donde morar ni donde reclinar la cabeza, a causa de lo que las manos de los traidores habían forjado. Su santidad no consistía en las cosas que habéis creído e imaginado, sino más bien en las cosas que Nos pertenecen. Preguntad, para que seáis informados de Su condición, que ha sido exaltada por encima de las vanas imaginaciones de todos los pueblos de la tierra. Bienaventurados los que comprenden.

**¶ 137** ¡Oh Rey! Oímos las palabras que pronunciaste en respuesta al Zar de Rusia sobre la decisión tomada en cuanto a la guerra[^4.[12]]. Tu Señor, ciertamente, sabe, y está informado de todo. Dijiste: «Dormía en mi lecho cuando me despertó el llanto de los oprimidos, ahogados en el Mar Negro». Esto es lo que te oímos decir y, ciertamente, tu Señor da testimonio de lo que digo. Aseveramos que lo que te despertó no fue su llanto, sino los impulsos de tus propias pasiones, pues te pusimos a prueba y te hallamos deficiente. Comprende el significado de Mis palabras y sé de los que disciernen. No es Nuestro deseo dirigirte palabras de condena, en consideración a la dignidad que te hemos conferido en esta vida mortal. Nos, en verdad, hemos escogido la cortesía y la hemos hecho el rasgo distintivo de los que están cerca de Él. La cortesía es, en verdad, un atavío que viene bien a todos, ya sean jóvenes o mayores. Bienaventurado aquel que adorna su templo con ella, y ¡ay del que esté privado de este gran don! Si hubieras sido sincero en tus palabras, no habrías arrojado tras de ti el Libro de Dios cuando te fue enviado por Aquel que es el Todopoderoso, el Sapientísimo. Te hemos puesto a prueba con él y vemos que eres distinto de lo que profesas. Levántate y haz enmiendas por lo que se te ha escapado. Dentro de poco, el mundo y todo lo que posees perecerá, y el reino permanecerá junto a Dios, tu Señor y el Señor de tus padres de antaño. Te incumbe no dirigir tus asuntos de acuerdo con los dictados de tus deseos. Teme los suspiros de este Agraviado, y protégelo de los dardos de los que actúan injustamente.

**¶ 138** Debido a lo que has hecho, tu reino caerá en la confusión y el imperio se te escapará de las manos en castigo por tus obras[^4.[13]]. Entonces sabrás cuán claramente has errado. Las conmociones se apoderarán de todas las gentes en esa tierra, a menos que te dispongas a ayudar a esta Causa y sigas a Quien es el Espíritu de Dios en este Camino Recto. ¿Te ha vuelto orgulloso tu magnificencia? ¡Por Mi vida! No perdurará; es más, pronto desaparecerá, a menos que te aferres a esta firme Cuerda. Vemos la humillación que te acecha, en tanto que eres de los que están profundamente dormidos. Cuando oigas Su Voz que llama desde la sede de gloria, te incumbe desechar todo lo que posees y exclamar: «Aquí estoy, oh Señor de todo lo que está en los cielos y de todo lo que está en la tierra».

**¶ 139** ¡Oh Rey! Estábamos en Iráq cuando llegó la hora de la partida. Por orden del Rey del islam[^4.4], encaminamos Nuestros pasos en dirección a él. En cuanto llegamos, Nos acaeció a manos de los malévolos lo que los libros del mundo jamás podrán referir adecuadamente. En ese momento se lamentaron los moradores del Paraíso y quienes habitan en los retiros de santidad; ¡y, aun así, las gentes están envueltas en un tupido velo! Di: ¿Ponéis reparos a Aquel que ha venido a vosotros con la clara evidencia de Dios y Su prueba, el testimonio de Dios y Sus signos? Estas cosas no proceden de Él mismo; al contrario, provienen de Aquel que Lo ha erigido, Lo ha enviado mediante el poder de la verdad y ha hecho que sea una lámpara para toda la humanidad.

**¶ 140** Más penosa se tornaba Nuestra situación día tras día; es más, de hora en hora, hasta que Nos sacaron de Nuestra prisión y, con flagrante injusticia, Nos hicieron entrar en la Más Grande Prisión. Y si alguien les preguntara: «¿Por qué crimen han sido encarcelados?», responderían diciendo: «¡En verdad, han pretendido sustituir la Fe por una nueva religión!» Si lo antiguo es lo que preferís, ¿por qué motivo, entonces, habéis desechado lo que ha sido decretado en la Tora y en el Evangelio? ¡Aclaradlo, oh pueblo. ¡Por mi vida! No hay lugar adonde podáis huir en este día. Si este es Mi crimen, entonces Muḥammad, el Apóstol de Dios, lo cometió antes que Yo; y, antes de Él, Aquel que era el Espíritu de Dios; y, antes aún, Quien conversó con Dios. Y si Mi pecado fuera que he exaltado la Palabra de Dios y revelado Su Causa, entonces, ¡ciertamente, soy el mayor de los pecadores! Un pecado semejante no lo trocaré por los reinos de la tierra y del cielo.

**¶ 141** Tras Nuestra llegada a esta Prisión, Nos propusimos transmitir a los reyes los mensajes de su Señor, el Poderoso, el Más Alabado. Aunque ya les hemos comunicado en varias Tablas lo que se Nos había ordenado, lo hacemos nuevamente como una muestra de la gracia de Dios, para que tal vez reconozcan al Señor, Quien ha descendido en las nubes con soberanía manifiesta.

**¶ 142** A medida que Mis tribulaciones se multiplicaban, aumentaba Mi amor por Dios y por Su Causa, de tal manera que nada de lo que Me sucedía a causa de las huestes de los díscolos conseguía desviarme de Mi propósito. Si Me escondieran en las profundidades de la tierra, con todo me encontrarían cabalgando en las nubes de lo alto e invocando a Dios, el Señor de la fuerza y el poder. Me he ofrendado en el camino de Dios, y ansío las tribulaciones en Mi amor por Él y en aras de Su complacencia. De esto dan testimonio los infortunios que ahora Me afligen, cuyo igual jamas ha padecido ningún otro ser. Cada uno de los cabellos de Mi cabeza proclama lo que la Zarza Ardiente profirió en el Sinaí, y cada vena de Mi cuerpo invoca a Dios diciendo: «¡Ojalá hubiera sido cortada en Tu camino, para que el mundo fuera vivificado y todos sus pueblos se unieran!» Así ha sido decretado por Aquel que es el Omnisciente, el Informado de todo.

**¶ 143** Sabed en verdad que vuestros súbditos son el legado de Dios entre vosotros. Velad por ellos, por tanto, como velaríais por vosotros mismos. Cuidado, no vayáis a permitir que los lobos se conviertan en los pastores del rebaño, o que el orgullo y la vanidad os impidan volveros hacia los pobres y desolados. Si bebieras el Vino místico de la vida eterna del cáliz de las palabras de tu Señor, el Todomisericordioso, lograrías abandonar todo lo que posees y proclamar Mi nombre ante toda la humanidad. Purifica, entonces, tu alma con las aguas del desprendimiento. Verdaderamente, este es el Recuerdo que ha resplandecido sobre el horizonte de la creación, que ha de purificar tu alma de la escoria del mundo. Deja tus palacios a la gente de los sepulcros, y tu imperio a quien lo desee, y vuélvete entonces hacia el Reino. Esto es, ciertamente, lo que Dios ha elegido para ti, si tan solo fueras de los que se vuelven hacia Él. Los que no han logrado volverse hacia el Semblante de Dios en esta Revelación están ciertamente desprovistos de vida. Se mueven a las órdenes de sus propios deseos egoístas y, en verdad, son contados entre los muertos. Si desearas cargar con el peso de tu dominio, sobrellévalo para ayudar a la Causa de tu Señor. Glorificada sea esta posición; quienquiera la alcance ha alcanzado todo el bien que procede de Aquel que es el Omnisapiente, el Sapientísimo.

**¶ 144** Levántate, en Mi nombre, sobre el horizonte de la renunciación, y orienta entonces tu rostro hacia el Reino, por mandato de tu Señor, el Señor de fortaleza y poder. Mediante la fuerza de Mi soberanía ponte en pie ante los habitantes del mundo y di: «¡Oh pueblo! Ha llegado el Día, y las fragancias de Dios han sido esparcidas por toda la creación. Los que han dado la espalda a Su Rostro son víctimas indefensas de sus inclinaciones corruptas. Son, en verdad, de los que se han extraviado».

**¶ 145** Adorna el cuerpo de tu reino con la vestimenta de Mi nombre, y disponte, entonces, a enseñar Mi Causa. Mejor es esto para ti que todo lo que posees. Mediante ello, Dios exaltará tu nombre en medio de todos los reyes. Potente es Él sobre todas las cosas. Camina entre los hombres en el nombre de Dios, y por la fuerza de Su poder, para que manifiestes Sus signos entre los pueblos de la tierra. Arde intensamente con la llama de este Fuego incesante que el Todomisericordioso ha prendido en el mismísimo corazón de la creación, para que a través de ti se encienda el calor de Su amor en los corazones de Sus favorecidos. Sigue Mi camino y embelesa los corazones de los hombres mediante su recuerdo de Mí, el Todopoderoso, el Más Exaltado.

**¶ 146** Di: Aquel de quien no se hayan difundido en este día los suaves aromas del recuerdo de su Señor, el Todomisericordioso, es en verdad indigno de la condición humana. Verdaderamente, es de los que han seguido sus propios deseos, y dentro de poco se encontrará sumido en una pérdida lamentable. ¿Es propio de vosotros relacionaros con Aquel que es el Dios de misericordia y, no obstante, cometer los hechos que ha cometido el Maligno? ¡No, por la Belleza de Aquel que es el Todoglorificado! ¡Ojalá lo supierais! Purificad vuestros corazones del amor al mundo, y vuestras lenguas de la calumnia, y vuestros miembros de todo lo que os impida acercaros a Dios, el Fuerte, el Alabado. Di: Con el mundo se quiere decir lo que os aparta de Quien es el Punto de Amanecer de la Revelación y os inclina a aquello que no os es de provecho. En verdad, lo que os aparta de Dios en este día es en esencia lo mundano. Rehuidlo y acercaos a esta Muy Sublime Visión, esta Sede brillante y resplandeciente. Bienaventurado el que no permite que nada en absoluto intervenga entre él y su Señor. Ningún daño, de seguro, ha de acaecerle si participa con justicia de los beneficios de este mundo, puesto que hemos creado todas las cosas para aquellos de Nuestros siervos que en verdad creen en Dios.

**¶ 147** Si vuestras palabras, oh gentes, están en desacuerdo con vuestras acciones, ¿qué os distingue de aquellos que profesan su fe en el Señor, su Dios y, no obstante, cuando bajó a ellos a la sombra de las nubes, Lo rechazaron y se enorgullecieron ante Dios, el Incomparable, el Omnisciente? No derraméis la sangre de nadie, oh gentes, ni juzguéis a nadie injustamente. Así os ha sido ordenado por Quien es el Sapiente, Quien está informado de todo. Los que cometen desórdenes en la tierra después de haber sido puesta en orden, esos, en verdad, han sobrepasado los límites que han sido establecidos en el Libro. ¡Miserable será la morada de los transgresores!

**¶ 148** Dios ha prescrito a cada uno el deber de enseñar Su Causa. Aquel que se disponga a cumplir este deber debe necesariamente, antes de proclamar Su Mensaje, adornarse con el ornamento de un carácter recto y loable, para que sus palabras atraigan los corazones de aquellos que son receptivos a su llamamiento. Sin ello, nunca podrá esperar influir en sus oyentes. Así os instruye Dios. Él, ciertamente, es Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

**¶ 149** Los que exhortan a otros a la justicia, mientras ellos mismos cometen iniquidad, son acusados de falsedad por los moradores del Reino y por los que circulan alrededor del trono de su Señor, el Todopoderoso, el Benéfico, a causa de lo que sus lenguas han expresado. Oh pueblo, no cometáis lo que deshonre vuestro nombre y el bello nombre de la Causa de Dios entre los seres humanos. Cuidaos de acercaros a aquello que vuestras mentes aborrecen. Temed a Dios y no sigáis los pasos de los extraviados. No actuéis pérfidamente con los bienes de vuestro prójimo. Sed dignos de confianza en la tierra y no neguéis a los pobres lo que Dios os ha otorgado por Su gracia. Él, verdaderamente, os concederá el doble de lo que poseéis. Él, en verdad, es el Munificente, el Más Generoso.

**¶ 150** Di: Hemos ordenado que nuestra Causa se enseñe mediante el poder de la expresión. Cuidad de no disputar vanamente con nadie. Quien se disponga totalmente por amor a su Señor a enseñar Su Causa, el Espíritu Santo lo fortalecerá y lo inspirará con lo que ha de iluminar el corazón del mundo, cuánto más los corazones de los que Le buscan a Él. ¡Oh pueblo de Bahá! Someted las ciudadelas de los corazones humanos con las espadas de la sabiduría y la expresión. Los que pelean, instigados por sus deseos, están ciertamente envueltos en un velo palpable. Di: La espada de la sabiduría es más candente que el calor del estío, y más afilada que el acero, si tan solo lo comprendierais. Desenvainadla en Mi nombre y por la fuerza de Mi poder, y conquistad con ella las ciudades de los corazones de quienes se han recluido en la fortaleza de sus deseos corruptos. Así os ordena la Pluma del Todoglorioso, asentada bajo las espadas de los descarriados.

**¶ 151** Si os percatáis de un pecado cometido por otro, ocultadlo, para que Dios oculte vuestro propio pecado. Él, ciertamente, es el Encubridor, el Señor de gracia abundante. ¡Oh ricos de la tierra! Si os encontráis con un pobre, no lo tratéis con desdén. Reflexionad sobre aquello de lo que fuisteis creados. Cada uno de vosotros fue creado a partir de un germen insignificante[^4.[14]]. Os corresponde observar veracidad, con la cual será adornado vuestro templo, ensalzado vuestro nombre, exaltada entre los hombres vuestra posición, y asegurada ante Dios una gran recompensa para vosotros.

**¶ 152** Prestad oído, oh pueblos de la tierra, a lo que os ordena la Pluma del Señor de todas las naciones. Sabed con certeza que las Dispensaciones del pasado han alcanzado su consumación final y máxima en la Ley que ha brotado de este Grandísimo Océano. Acudid a ella sin demora por Nuestro mandato. En verdad, ordenamos como es Nuestro deseo. Considerad al mundo como un cuerpo humano que está afligido por varias dolencias y cuya recuperación depende de la armonización de todos sus componentes. Reuníos alrededor de lo que os hemos prescrito, y no andéis por los caminos de los que crean disensión.

**¶ 153** Todas las fiestas han llegado a su culminación en las dos Más Grandes Festividades, y en otras dos Festividades que caen en el día doble; la primera de las Más Grandes Festividades corresponde a los días en que Dios derramó sobre todos los que están en el cielo y en la tierra la refulgente gloria de Sus muy excelentes Nombres, y la segunda, al día en que hicimos surgir a Quien anunció a la gente las buenas nuevas de este Gran Anuncio[^4.[15]]. Así ha sido establecido en el Libro por Aquel que es el Fuerte, el Poderoso. En otros días fuera de esos cuatro consumados días, ocupaos en vuestro trabajo diario y no os privéis de atender a vuestros negocios y oficios. Así se ha emitido el mandato y ha emanado la ley de Aquel que es vuestro Señor, el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 154** Di: ¡Oh concurso de sacerdotes y monjes! Comed de lo que Dios ha hecho lícito para vosotros y no rechacéis la carne. Dios, como muestra de Su gracia, os ha dado licencia para consumirla salvo durante un breve período. Él es, ciertamente, el Poderoso, el Benéfico. Abandonad todo lo que poseéis y aferraos a lo que Dios Se ha propuesto. Esto es lo que os aprovecha; ojalá lo comprendierais. Hemos ordenado un ayuno de diecinueve días en la estación más templada, y, en esta resplandeciente y luminosa Dispensación, no os hemos ordenado más. Así os hemos expuesto y dejado en claro lo que se os ha ordenado observar, para que sigáis los mandamientos de Dios y estéis unidos en lo que os ha señalado el Todopoderoso, el Omnisapiente. Aquel que es vuestro Señor, el Todomisericordioso, abriga en Su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo. Apresuraos a ganar vuestra porción de la bondadosa gracia y misericordia de Dios en este Día que eclipsa a todos los otros Días creados. ¡Cuán grande es la felicidad que aguarda a la persona que renuncie a todo cuanto posee en su deseo por obtener las cosas de Dios! Atestiguamos que semejante persona se cuenta entre los venturosos de Dios.

**¶ 155** ¡Oh Rey! Atestigua lo que Dios por Sí mismo ha atestiguado antes de la creación de la tierra y el cielo: que no hay otro Dios sino Yo, el Único, el Singular, el Más Exaltado, el Incomparable, el Inaccesible. Levántate con la máxima constancia en la Causa de tu Señor, el Todoglorioso. Así se te ha instruido en esta maravillosa Tabla. Nos, ciertamente, no hemos deseado para ti otra cosa que lo que más te conviene de todo cuanto hay en la tierra. Esto lo atestiguan todas las cosas creadas y, más allá de ellas, este perspicuo Libro.

**¶ 156** Medita sobre el mundo y la condición de sus gentes. Aquel por Quien fue creado el mundo ha sido encarcelado en la más desolada de las ciudades[^4.5], por motivo de lo que han forjado las manos de los díscolos. Desde el horizonte de Su prisión Él convoca a la humanidad a la Aurora de Dios, el Exaltado, el Grande. ¿Te alborozas por los tesoros que posees, sabiendo que han de perecer? ¿Te regocijas porque gobiernas una porción de tierra cuando el mundo entero, en la estimación de la gente de Bahá, no vale más que lo negro del ojo de una hormiga muerta? Abandónala a los que han puesto sus afectos en ella y vuélvete hacia Aquel que es el Deseo del mundo. ¿Adónde han ido los orgullosos y sus palacios? Mira dentro de sus tumbas para que saques provecho de este ejemplo, pues hemos hecho de él una lección para todo observador. Si te embargaran las brisas de la Revelación, huirías del mundo y te volverías al Reino, y emplearías todo lo que posees para acercarte a esta sublime Visión.

**¶ 157** Vemos a la mayoría de la humanidad adorando nombres y exponiéndose –como tú lo atestiguas– a terribles peligros, con la simple esperanza de hacer perpetuar sus nombres, mientras que toda alma perspicaz testifica que después de la muerte su nombre no le servirá de nada excepto en la medida en que tenga una relación con Dios, el Todopoderoso, el Alabado. Así hacen presa de ellos sus vanas imaginaciones en represalia por lo que sus manos han llevado a cabo. Considera la mezquindad de las mentes de los hombres. Persiguen con gran esfuerzo lo que no les da provecho y, sin embargo, si les preguntaras: «¿Hay alguna ventaja en lo que deseáis?», los encontrarías llenos de perplejidad. Si se encontrara un alma justa, replicaría: «¡No, por el Señor de los mundos!» Tal es la condición de las gentes y de lo que poseen. Déjalos en su necedad y vuelve la vista hacia Dios. Esto, en verdad, es lo que te conviene. Presta oido entonces al consejo de tu Señor y di: «¡Alabado seas, oh Dios de todos los que están en el cielo y en la tierra!».

[^4.[11]]: Ésta es la segunda Tabla de Bahá’u’lláh dirigida al Emperador francés. La Tabla anterior fue revelada en Adrianópolis.
[^4.[12]]: La Guerra de Crimea (1853-1856).
[^4.[13]]: En el mismo año, Napoleón III fue derrotado en la Batalla de Sedan (1870) y enviado al exilio.
[^4.4]: El Sultán de Turquía.
[^4.[14]]: Véase Corán 77,20; 32,8.
[^4.[15]]: Las dos Más Grandes Festividades son la Festividad de Riḍván, durante el cual proclamó Bahá’u’lláh Su Misión por primera vez, y la Declaración del Báb. El “día doble” hace referencia a la fecha del Nacimiento del Báb y de Bahá’u’lláh. Véase. Kitáb-i-Aqdas, ¶110.
[^4.5]: ‘Akká.

### Zar Alejandro II

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**¶ 158** ¡Oh Zar de Rusia! Inclina el oído a la voz de Dios, el Rey, el Santo, y vuélvete hacia el Paraíso, el Sitio donde habita Aquel que, entre el Concurso de lo Alto, posee los títulos más excelsos y a Quien, en el reino de la creación, Se Le llama con el nombre de Dios, el Refulgente, el Todoglorioso. Cuida de que tu deseo no te impida volverte hacia el rostro de tu Señor, el Compasivo, el Más Misericordioso. Nos, ciertamente, hemos oído lo que suplicaste a tu Señor, mientras comulgabas en secreto con Él. Por lo cual, sopló la brisa de Mi bondad y se encrespó el mar de Mi misericordia, y te respondimos en verdad. Tu Señor es, ciertamente, el Omnisciente, el Sapientísimo. Mientras estaba encadenado y con grilletes en la prisión, uno de tus ministros Me brindó su ayuda. Por ello Dios ha ordenado para ti una posición que el conocimiento de nadie puede comprender, salvo Su conocimiento. Cuidado, no sea que dejes perder tan sublime posición. Tu Señor, ciertamente, hace lo que desea. Dios abroga o confirma lo que a Él Le place, y con Él está el conocimiento de todas las cosas en una Tabla Resguardada.

**¶ 159** Ten cuidado, no sea que tu soberanía te distancie de Aquel que es el Soberano Supremo. Él, ciertamente, ha venido con Su Reino, y todos los átomos claman en alta voz: «¡He aquí! ¡Ha venido el Señor en Su gran majestad!» Aquel que es el Padre ha venido y el Hijo exclama en el valle santo: «¡Aquí estoy, aquí estoy, oh Señor, Mi Dios!», mientras que el Sinaí gira en torno a la Casa, y la Zarza Ardiente proclama: «¡El Munífico ha venido sobre las nubes! Bienaventurado quien se acerca a Él, y ¡ay de los que están lejos!»

**¶ 160** Levántate en medio de los hombres en nombre de esta irrevocable Causa y convoca a las naciones ante Dios, el Exaltado, el Grande. No seas de los que llamaban a Dios por uno de Sus nombres pero, cuando apareció Aquel que es el Objeto de todos los nombres, Le negaron y se apartaron de Él y, finalmente, dictaron sentencia contra Él con injusticia manifiesta. Considera y recuerda los días en que apareció el Espíritu de Dios, y Herodes Lo condenó. Sin embargo, Dios Le ayudó con las huestes de lo invisible y Lo protegió con la verdad, y Lo envió a otra tierra según Su promesa. Él, ciertamente, ordena lo que Le place. En verdad, tu Señor preserva a quien desea, esté en medio de los mares, o en las fauces de la serpiente, o bajo la espada del opresor.

**¶ 161** Bienaventurado el rey a quien los velos de la gloria no han impedido volverse hacia la Aurora de la belleza y que lo ha abandonado todo en su deseo de obtener las cosas de Dios. De cierto, a los ojos de Dios se le considera el más excelente de los hombres, y es alabado por los moradores del Paraíso y por quienes giran a la mañana y al anochecer alrededor del Trono de lo alto.

**¶ 162** De nuevo digo: Presta oído a Mi voz que llama desde Mi prisión, para que te dé a conocer las cosas que le han acontecido a Mi Belleza a manos de quienes son las manifestaciones de Mi gloria, y para que percibas cuán grande ha sido Mi paciencia, a pesar de Mi poder, y cuán grande Mi benignidad, pese a Mi fuerza. ¡Por Mi vida! Si pudieras saber las cosas que ha hecho descender Mi Pluma y descubrir los tesoros de Mi Causa, y las perlas de Mis misterios que se hallan ocultas en los mares de Mis nombres y en el cáliz de Mis palabras, entregarías la vida en Mi camino por tu amor a Mi nombre y en tu anhelo de alcanzar Mi glorioso y sublime Reino. Has de saber que, aunque Mi cuerpo se encuentre bajo las espadas de Mis enemigos y los miembros de Mi cuerpo estén acosados por aflicciones incalculables, con todo, Mi espíritu está repleto de un gozo con el que todas las alegrías de la tierra no podrán jamás compararse.

**¶ 163** Orienta tu corazón hacia Aquel que es el Punto de adoración para el mundo y di: «¡Oh habitantes de la tierra! ¿Habéis negado a Aquel en Cuyo camino fue martirizado Quien vino con la verdad, portando el anuncio de vuestro Señor, el Exaltado, el Grande?» Di: Este es un Anuncio por el cual Se han regocijado los corazones de los Profetas y Mensajeros. Este es Aquel a Quien el corazón del mundo recuerda y Quien ha sido prometido en los Libros de Dios, el Poderoso, el Sapientísimo. En su deseo de reunirse conmigo, las manos de los Mensajeros se elevaron hacia Dios, el Poderoso, el Glorificado. De esto da testimonio aquello que ha sido enviado en las sagradas Escrituras por Quien es el Señor de poder y fuerza.

**¶ 164** Algunos se lamentaron por su separación de Mí, otros soportaron adversidades en Mi camino, y aun otros entregaron su vida por amor a Mi Belleza, si tan solo lo supierais. Di: Ciertamente, no he procurado ensalzar a Mi propio Ser sino a Dios mismo; ojalá juzgarais con justicia. Nada puede verse en Mí excepto a Dios y Su Causa, si tan solo pudierais percibirlo. Yo soy Quien ha sido ensalzado por la lengua de Isaías, Aquel con Cuyo nombre fueron adornados la Tora y el Evangelio. Así ha sido decretado en las Escrituras de vuestro Señor, el Más Misericordioso. Él, ciertamente, ha dado testimonio de Mí, al igual que yo doy testimonio de Él. Y Dios atestigua la verdad de Mis palabras.

**¶ 165** Di: Los Libros no han sido enviados para otra cosa sino Mi recuerdo. Quien sea receptivo a su llamamiento percibirá de ellos las suaves fragancias de Mi nombre y Mi alabanza; y quien haya abierto el oído de lo más íntimo de su corazón oirá en cada una de sus palabras: «¡Ha venido el Verdadero! ¡Él en realidad es el amado de los mundos!»

**¶ 166** Es solo por amor a Dios que Mi lengua os aconseja y Mi pluma corre para hacer mención de vosotros, pues ni la malevolencia ni la negación de todos los que habitan la tierra pueden hacerme daño, ni tampoco puede beneficiarme la adhesión de toda la creación. Nos, ciertamente, os exhortamos a aquello que se Nos ha ordenado, y no esperamos nada de vosotros salvo que os acerquéis a aquello que os aprovechará tanto en este mundo como en el mundo venidero. Di: ¿Daréis muerte a Quien os llama a la vida eterna? Temed a Dios y no sigáis a todo opresor contumaz.

**¶ 167** ¡Oh orgullosos de la tierra! ¿Pensáis que habitáis en palacios mientras que Aquel que es el Rey de la Revelación reside en la más desolada de las moradas? ¡No, por Mi vida! En tumbas vivís, si tan solo pudierais percibirlo. Ciertamente, quien en estos días no sea conmovido por la brisa de Dios es contado entre los muertos a los ojos de Quien es el Señor de todos los nombres y atributos. Salid, pues, de las tumbas del yo y del deseo y volveos hacia el Reino de Dios, el Poseedor del Trono de lo alto y de aquí en la tierra, para que veáis aquello que antaño os fue prometido por vuestro Señor, el Omnisciente.

**¶ 168** ¿Pensáis que os han de beneficiar las cosas que poseéis? Pronto otros las poseerán y vosotros volveréis al polvo sin nadie que os ayude o socorra. ¿Qué provecho tiene una vida a la que puede suceder la muerte, o una existencia condenada a la extinción, o una prosperidad que está sujeta a cambio? Abandonad las cosas que poseéis y dirigid vuestros rostros hacia los favores de Dios que se han hecho descender en este maravilloso Nombre.

**¶ 169** Así te entona sus melodías la Pluma del Altísimo con la venia de tu Señor, el Todoglorioso. Cuando las hayas oído y recitado, di: «Alabanzas Te sean dadas, oh Señor de todos los mundos, pues has hecho mención de mí mediante la lengua de Quien es la Manifestación de Tu Ser cuando Él estaba recluido en la Más Grande Prisión, para que todo el mundo alcance la verdadera libertad».

**¶ 170** Bienaventurado el rey cuya soberanía no le ha mantenido alejado de su Soberano, y se ha vuelto a Dios con su corazón. Él, ciertamente, se cuenta entre los que han alcanzado aquello que ha deseado Dios, el Poderoso, el Sapientísimo. Dentro de poco se encontrará un rey así entre los monarcas de los dominios del Reino. Tu Señor es, en verdad, potente sobre todas las cosas. Él otorga lo que quiere a quien quiere y le niega lo que desea a quien Le place. Él, ciertamente, es el Omnipotente, el Todopoderoso.

### Reina Victoria

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**¶ 171** ¡Oh Reina de Londres! Inclina tu oído a la voz de tu Señor, el Señor de toda la humanidad, que llama así desde el Divino Árbol del Loto: ¡Ciertamente, no hay otro Dios fuera de Mí, el Todopoderoso, el Sapientísimo! Abandona todo lo que hay en la tierra, y adorna la cabeza de tu reino con la corona del recuerdo de tu Señor, el Todoglorioso. Él, verdaderamente, ha venido al mundo en Su máxima gloria, y todo lo que ha sido mencionado en el Evangelio se ha cumplido. La tierra de Siria ha sido honrada con los pasos de su Señor, el Señor de todos los hombres, y tanto el norte como el sur están embriagados con el vino de Su presencia. Bienaventurado el que ha percibido la fragancia del Más Misericordioso, y se ha dirigido hacia el punto de Amanecer de Su Belleza en esta Aurora resplandeciente. La Mezquita de Aqṣá vibra mediante las brisas de tu Señor, el Todoglorioso, mientras Baṭḥá[^6.6] tiembla al oír la voz de Dios, el Exaltado, el Altísimo. Con lo cual, cada una de sus piedras celebra la alabanza del Señor, mediante este Gran Nombre.

**¶ 172** Pon a un lado tu deseo y orienta tu corazón hacia tu Señor, el Anciano de Días. Hacemos mención de ti por amor a Dios, y es Nuestro deseo que tu nombre sea exaltado mediante el recuerdo de Dios, el Creador del cielo y de la tierra. Él, ciertamente, es testigo de lo que afirmo. Se Nos ha informado que has prohibido el tráfico de esclavos, tanto de hombres como de mujeres. Esto es, ciertamente, lo que Dios ha ordenado en esta prodigiosa Revelación. Verdaderamente, debido a esto, Dios ha destinado una recompensa para ti. Él, ciertamente, pagará su debida recompensa al bienhechor, si tan solo actuaras según lo que te ha sido enviado por Aquel que es el Conocedor, el Informado de todo. Y en cuanto a aquel que se aparta y se hincha de orgullo después de llegarle las claras señales del Revelador de los signos, Dios reducirá sus obras a la nada. Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas. Las acciones de los hombres son aceptables después de haber reconocido (a la Manifestación). Quien se aparta del Verdadero es ciertamente la más ciega de entre Sus criaturas. Así ha sido decretado por Aquel que es el Todopoderoso, el Omnipotente.

**¶ 173** También hemos oído que has confiado las riendas del consejo en las manos de los representantes del pueblo. Ciertamente, has hecho bien, ya que así se fortalecerán los cimientos del edificio de tus asuntos y se tranquilizarán los corazones de todos los que se hallan bajo tu amparo, ya sean poderosos o humildes. Les corresponde, sin embargo, ser dignos de confianza entre Sus siervos y considerarse los representantes de todos los que moran en la tierra. Esto es lo que les aconseja en esta Tabla Aquel que es el Gobernante, el Sapientísimo. Y si alguno de ellos se dirige a la Asamblea, que vuelva su mirada al Supremo Horizonte y diga: «¡Oh mi Dios! Te pido, por Tu gloriosísimo Nombre, que me ayudes en lo que haga que prosperen los asuntos de Tus siervos y que florezcan Tus ciudades. Tú, en verdad, tienes poder sobre todas las cosas». Bienaventurado el que entra en la Asamblea por amor a Dios y juzga entre los hombres con justicia pura. En verdad él es de los dichosos.

**¶ 174** ¡Oh representantes elegidos del pueblo en todos los países! Reuníos a consultar y dejad que vuestra única preocupación sea lo que beneficie a la humanidad y mejore su condición; ¡ojalá fuerais de los que indagan con cuidado! Considerad el mundo como el cuerpo humano que, aunque sano y perfecto cuando fue creado, ha sufrido, por diversos motivos, graves trastornos y enfermedades. Ni por un día ha logrado alivio; es más, su dolencia se ha hecho más severa al caer en manos de médicos ignorantes que, dando rienda suelta a sus deseos personales, han errado gravemente. Y si en algún momento, mediante el cuidado de un médico competente, sanaba un miembro de ese cuerpo, el resto continuaba enfermo como antes. Así os informa el Omnisciente, el Sapientísimo.

**¶ 175** En este día, lo vemos a merced de gobernantes tan embriagados de orgullo que no pueden distinguir claramente lo que más les beneficia, ni menos aún reconocer una Revelación tan asombrosa y desafiante como esta. Y cada vez que uno de ellos ha procurado mejorar su condición, su motivo ha sido su propio provecho, lo haya confesado así o no; y la indignidad de este motivo ha limitado su poder para curar o sanar.

**¶ 176** Lo que el Señor ha dispuesto como el supremo remedio y el más potente instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, una misma Fe. Esto no puede lograrse en modo alguno excepto mediante el poder de un Médico competente, todopoderoso e inspirado. Ciertamente, esto es la verdad y todo lo demás no es sino error. Cada vez que ha venido ese Potentísimo Instrumento y ha brillado esa Luz desde la Antigua Aurora, ha sido constreñido por médicos ignorantes que, como nubes, se han interpuesto entre Él y el mundo. Por tanto, no ha podido recuperarse, y su enfermedad ha persistido hasta este día. Fueron ciertamente incapaces de protegerlo o lograr una curación, mientras que a Aquel que ha sido la Manifestación del Poder entre los seres humanos Le han impedido alcanzar Su objetivo, a causa de lo que han obrado las manos de los médicos ignorantes.

[^6.6]: La Meca.

### Náṣiri'd-Dín Sháh

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**¶ 186** ¡Oh Rey de la Tierra! Presta oído al llamamiento de este Vasallo: En verdad, Yo soy un Siervo que ha creído en Dios y en Sus signos, y Me he sacrificado en Su camino. De ello dan testimonio los males que ahora Me asedian, males como los que jamás ha sufrido hombre alguno. Mi Señor, el Omnisciente, atestigua la verdad de Mis palabras. No he emplazado al pueblo ante nadie salvo Dios, tu Señor y Señor de los mundos, y he sufrido por Su amor aflicciones tales como las que jamás ha visto el ojo de la creación. De ello dan fe aquellos a quienes los velos de la fantasía humana no han impedido volverse a la Visión Más Sublime, y, además de ellos, Aquel que tiene el conocimiento de todas las cosas en la Tabla resguardada.

**¶ 187** Cuandoquiera que las nubes de la tribulación han hecho llover los dardos de la aflicción en el sendero de Dios, el Señor de todos los nombres, Me he apresurado a recibirlos, tal como lo atestigua toda alma justa y perspicaz. ¡Cuán numerosas las noches en que las bestias del campo descansaban en sus guaridas, y las aves del aire yacían en sus nidos, en tanto que este Joven se consumía encadenado y con grilletes, sin nadie que Le ayudase o socorriese!

**¶ 188** Trae a la memoria la misericordia de Dios para contigo: cómo, cuando estabas encarcelado con otras almas, Te libró y Te ayudó con las huestes de lo visible y de lo invisible, hasta que el Rey Te envió a Iráq, después de que le hicimos ver que Tú no eras de los sembradores de sedición. Los que siguen sus deseos corruptos y dejan de lado el temor a Dios están en verdad en un grave error. Nos, en verdad, no tenemos ningún vínculo con quienes propagan el desorden en la tierra, derraman la sangre de los hombres y disipan injustamente los bienes ajenos, e imploramos a Dios que no Nos asocie con ellos, ni en este mundo ni en el mundo venidero, a menos que se arrepientan ante Él. Ciertamente, Él es el más misericordioso de los misericordiosos.

**¶ 189** Quien se vuelva hacia Dios debe distinguirse de los demás por todos sus actos, y seguir lo que le ha sido ordenado en el Libro. Así se ha decretado en una lúcida Tabla. Sin embargo, quienes arrojan tras de sí los mandamientos de Dios y siguen los impulsos de sus propios deseos están, en verdad, en un grave error.

**¶ 190** ¡Oh Rey! Te conmino por tu Señor, el Todomisericordioso, a que mires a tus siervos con el ojo de tu favor, y que los trates con justicia, para que Dios te trate a ti con misericordia. Potente es tu Señor para obrar como Le place. El mundo, con toda su humillación y su gloria, dejará de ser, y el reino permanecerá con Dios, el Excelso, el Omnisciente.

**¶ 191** Di: Él ha encendido la lámpara de la expresión, y la alimenta con el aceite de la sabiduría y la comprensión. Demasiado sublime es tu Señor, el Todomisericordioso, para que algo en el universo se resista a Su Fe. Él revela lo que Le place mediante el poder de Su potestad soberana, y lo protege con un ejército de Sus ángeles predilectos. Él es supremo entre Sus siervos y ejerce incuestionable dominio sobre Su creación. En verdad, Él es el Omnisciente, el Omnisapiente.

**¶ 192** ¡Oh Rey! Yo era un hombre como los demás, dormido en Mi lecho, cuando he aquí que las brisas del Todoglorioso soplaron sobre Mí y Me enseñaron el conocimiento de todo lo que ha sido. Esto no procede de Mí, sino de Aquel que es Todopoderoso y Omnisciente. Él Me ordenó que levantase la voz entre la tierra y el cielo, y por ello Me acaeció lo que ha hecho correr las lágrimas de todo hombre de entendimiento. El saber común entre los hombres no lo he estudiado; ni tampoco he estado en sus escuelas. Pregunta en la ciudad en que residía para que estés seguro de que no soy de los que hablan en falso. Esta no es sino una hoja que han agitado los vientos de la voluntad de tu Señor, el Todopoderoso, el Más Alabado. ¿Acaso puede estar quieta cuando soplan vientos tempestuosos? No, ¡por Aquel que es el Señor de todos los Nombres y Atributos! La mueven como desean. Lo evanescente es como la nada ante Quien siempre permanece. Su irresistible llamamiento ha llegado hasta Mí y Me ha hecho proclamar Su alabanza entre todas las gentes. Yo estaba en verdad como muerto cuando se pronunció Su orden. La mano de la voluntad de tu Señor, el Compasivo, el Misericordioso, Me transformó. ¿Acaso puede alguien expresar por propia iniciativa lo que hará que las gentes de toda condición protesten contra él? No, por Quien enseñó a la Pluma los misterios eternos: nadie sino aquel que haya sido fortalecido por la gracia del Todopoderoso, el Omnipotente.

**¶ 193** La Pluma del Altísimo Se dirigió a Mí diciendo: No temas. Relátale a Su Majestad el Sháh lo que Te aconteció. Verdaderamente, su corazón está entre los dedos de Tu Señor, el Dios de Misericordia, para que tal vez el sol de la justicia y la merced resplandezca sobre el horizonte de su corazón. De este modo ha sido enviado el decreto por Aquel que es el Omnisapiente.

**¶ 194** Mira a este Joven, oh Rey, con los ojos de la justicia; luego, juzga con la verdad acerca de lo que Le ha acontecido. En verdad, Dios ha hecho que seas Su sombra en medio de los hombres y el signo de Su poder para cuantos habitan en la tierra. Juzga entre Nos y aquellos que Nos han agraviado sin prueba y sin un Libro esclarecedor. Los que te rodean te aman por su propio bien, en tanto que este Joven te ama por ti mismo, y no ha albergado otro deseo que acercarte a la sede de la gracia, y volverte hacia la diestra de la justicia. Tu Señor es testigo de lo que declaro.

**¶ 195** ¡Oh Rey! Si inclinases tu oído hacia el chirrido de la Pluma de Gloria y el arrullo de la Paloma de la Eternidad que, en las ramas del árbol del Loto más allá del cual no hay paso, pronuncia alabanzas a Dios, Hacedor de todos los nombres y Creador de la tierra y del cielo, alcanzarías una posición en la cual no verías nada en el mundo del ser salvo el resplandor del Adorado, y considerarías tu soberanía como la más despreciable de tus posesiones y la cederías a quien la desease, y dirigirías el rostro hacia el Horizonte que relumbra con la luz de Su semblante. Tampoco estarías jamás dispuesto a llevar el peso del poder salvo con el fin de ayudar a tu Señor, el Excelso, el Altísimo. Entonces te bendeciría el Concurso de lo Alto. ¡Cuán excelente es esta sublime posición, si tan solo ascendieras hasta ella mediante el poder de una soberanía que se reconoce que deriva del Nombre de Dios!

**¶ 196** Entre el pueblo se encuentran quienes aducen que este Joven no ha tenido otro propósito que el de perpetuar Su nombre, en tanto que otros afirman que Se ha procurado las vanidades del mundo, y ello pese a que jamás, en todos Mis días, he encontrado un lugar seguro, ni siquiera como punto de apoyo. En todo momento he estado sumido en un océano de tribulaciones, cuya profundidad nadie puede sondear excepto Dios. Verdaderamente, Él es consciente de lo que digo. ¡Cuántos han sido los días en que Mis seres queridos se han visto profundamente conmovidos a causa de Mis aflicciones, y cuántas las noches durante las que Mis familiares, temiendo por Mi vida, han llorado y se han lamentado amargamente! Y eso nadie puede negarlo sino quienes carecen de veracidad. ¿Es concebible que Quien espera perder la vida en cualquier momento persiga vanidades mundanas? ¡Cuán extrañas las imaginaciones de quienes hablan movidos por sus propios caprichos y vagan distraídos por los yermos del yo y de la pasión! Dentro de poco se les llamará a rendir cuentas de sus palabras, y en ese día no encontrarán quien los ampare ni los socorra.

**¶ 197** Entre el pueblo también hay quienes afirman que Él no ha creído en Dios, cuando cada miembro de Mi cuerpo da testimonio de que no hay otro Dios sino Él; que aquellos a Quienes Él ha levantado con la verdad y ha enviado con Su guía son las Manifestaciones de Sus muy excelentes nombres, los Reveladores de Sus exaltadísimos atributos y los Depositarios de Su Revelación en el reino de la creación; que mediante ellos se ha perfeccionado la Prueba de Dios para todo fuera de Él, se ha enarbolado el estandarte de la Unidad divina y se ha puesto de manifiesto el signo de la santidad; y que a través de ellos toda alma ha encontrado un camino hacia el Señor del Trono de lo alto. Atestiguamos que no hay otro Dios sino Él, que desde siempre ha estado solo y sin nadie más fuera de Él y que eternamente será lo que siempre ha sido. Demasiado elevado es el Todomisericordioso para que los corazones de quienes Lo han reconocido comprendan Su verdadera naturaleza, o para que las mentes humanas tengan esperanza de desentrañar Su esencia. Ciertamente, Él está por encima de la comprensión de quienquiera que no sea Él mismo, y más allá del entendimiento de todos fuera de Él. Desde toda la eternidad Él ha sido independiente de la creación entera.

**¶ 198** Recuerda los días en que el Sol de Baṭḥá[^7.9] resplandeció sobre el horizonte de la Voluntad de tu Señor, el Excelso, el Altísimo, y rememora cómo se apartaron de Él los teólogos de la época y se Le opusieron los doctos, para que por ventura entiendas lo que, en este día, permanece oculto tras los velos de gloria. Tan penosa se hizo Su situación por todos lados que ordenó a Sus compañeros que se dispersaran. Así se hizo descender el decreto desde el cielo de la gloria divina. Recuerda, además, cómo, cuando uno de esos mismos compañeros se presentó ante el Rey de Etiopía y le recitó un Sura del Corán, éste declaró a su séquito: «En verdad, esto ha sido revelado por Aquel que es el Omnisciente y Omnisapiente. Quienquiera que reconozca la verdad, y crea en las enseñanzas de Jesús, en modo alguno puede negar lo que se ha recitado. Verdaderamente, damos testimonio de su verdad, igual que damos testimonio de la verdad de lo que poseemos procedente de los Libros de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo».

**¶ 199** ¡Juro por Dios, oh Rey! Si inclinases el oído a las melodías de ese Ruiseñor que canta con variados gorjeos en la rama mística por orden de tu Señor, el Todomisericordioso, desecharías tu soberanía y volverías el rostro hacia esta Escena de gloria trascendente, esta posición por encima de cuyo horizonte reluce el Libro de la Aurora[^7.[16]], y agotarías todo lo que posees en tu ansia de obtener las cosas de Dios. Te encontrarías entonces elevado a la cúspide de la exaltación y la gloria, y alzado a la cima de la majestad y la independencia. Así ha sido consignado el decreto en el Libro Madre por la Pluma del Todomisericordioso. ¿De qué sirven las cosas que hoy día son tuyas y que mañana otros poseerán? Escoge lo que Dios ha escogido para Sus elegidos, y Dios te conferirá en Su Reino una poderosa soberanía. Imploramos a Dios que te ayude a escuchar esa Palabra cuyo fulgor ha envuelto al mundo entero, y te proteja de quienes se han alejado de la corte de Su presencia.

**¶ 200** ¡Gloria sea a Ti, oh Señor Mi Dios! ¡Cuán numerosas las cabezas que fueron alzadas en lanzas en Tu camino, y cuántos los pechos que se convirtieron en blanco de las flechas en aras de Tu complacencia! ¡Cuántos los corazones que han sido lacerados por la exaltación de Tu Palabra y la promoción de Tu Causa, y cuántos los ojos que han llorado amargamente por amor a Ti! Te imploro, oh Tú que eres el Rey de reyes y el Compadecedor de los oprimidos, por Tu Más Grande Nombre al que has convertido en el Punto de amanecer de Tus muy excelentes nombres y la Aurora de Tus muy exaltados atributos, que elimines los velos que se han interpuesto entre Tú y Tus criaturas y les han impedido volverse hacia el horizonte de Tu Revelación. Haz, entonces, oh Mi Dios, por Tu muy exaltada Palabra, que se aparten de la siniestra del olvido y el engaño y se vuelvan a la diestra del conocimiento y la certidumbre, para que sepan lo que has dispuesto para ellos mediante Tu generosidad y gracia, y dirijan sus rostros hacia Aquel que es la Manifestación de Tu Causa y el Revelador de Tus signos.

**¶ 201** ¡Oh Mi Dios! Tú eres el Munífico, Cuya gracia es infinita. No mantengas a Tus siervos alejados del ingente Océano que has convertido en el depósito de las perlas de Tu conocimiento y Tu sabiduría, y no los eches de Tu puerta, que has abierto de par en par ante todos los que están en Tu cielo y todos los que están en Tu tierra. ¡Oh Señor! No los abandones a sí mismos, pues no comprenden y rehúyen lo que les beneficia más que todo cuanto Tú has creado sobre Tu tierra. Oh Mi Dios, dirige hacia ellos las miradas del ojo de Tu favor y munificencia, y libéralos del yo y la pasión, para que se aproximen a Tu exaltadísimo Horizonte, prueben la dulzura de Tu recuerdo y se deleiten con el pan que has enviado desde el cielo de Tu Voluntad y el firmamento de Tu gracia. Desde siempre Tu munificencia ha abarcado la creación entera y Tu misericordia ha sobrepasado todas las cosas. No hay otro Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

**¶ 202** ¡Glorificado seas Tú, oh Señor Mi Dios! Tú bien sabes que Mi corazón se ha derretido en Tu Causa, y que la sangre Me hierve en las venas con el fuego de Tu amor de tal manera que cada gota proclama con su lengua interior: «Permite que sea derramada sobre la tierra por amor a Ti, oh mi Señor, el Altísimo, para que de ella brote lo que Tú has dispuesto en Tus Tablas y has ocultado a los ojos de todos, salvo de aquellos siervos que han probado la corriente cristalina del conocimiento de las manos de Tu gracia y bebido de las tranquilas aguas de la comprensión de la copa de Tu merced».

**¶ 203** Tú sabes, oh Mi Dios, que en todos Mis asuntos solo he deseado obedecer Tu mandato, que en cada una de Mis palabras solo he querido ensalzar Tu alabanza, y que en todo cuanto ha procedido de Mi Pluma solo Me he propuesto obtener Tu complacencia y revelar lo que Tú Me has ordenado mediante Tu soberanía.

**¶ 204** Tú Me ves, oh Mi Dios, desconcertado en Tu tierra. Siempre que hago mención de lo que Tú Me has ordenado, Tus criaturas Me ponen reparos; con todo, si desatendiese lo que Tú Me has mandado observar, merecería el azote de Tu ira y Me encontraría muy alejado de las praderas de Tu cercanía. ¡No, por Tu gloria! He vuelto Mi rostro hacia Tu agrado, y Me he apartado de las cosas por las que se han interesado Tus siervos. He acogido todo lo que tiene relación contigo, y he abandonado todo cuanto pueda alejarme de los retiros de Tu cercanía y de las alturas de Tu gloria. ¡Juro por Tu poder! Con Tu amor en Mi corazón nada habrá de alarmarme, y en el sendero de Tu complacencia no Me harán desfallecer todas las aflicciones del mundo. Todo ello, sin embargo, procede de Tu fuerza y Tu poder, de Tu munificencia y Tu gracia, y no de Mi propio merecimiento.

**¶ 205** Esta es, oh Mi Dios, una Epístola que Me he propuesto enviar al Rey. Tú sabes que nada he esperado de él excepto que muestre justicia a Tus siervos y extienda sus favores al pueblo de Tu reino. Para Mí solo he deseado lo que Tú deseaste, y mediante Tu auxilio no anhelo nada sino lo que Tú anhelas. ¡Perezca el alma que busque en Ti otra cosa que no seas Tú mismo! ¡Juro por Tu gloria! Tu complacencia es Mi más caro deseo y Tu propósito, Mi suprema esperanza. Ten misericordia, oh Mi Dios, de esta pobre criatura que Se ha aferrado a la orla de Tus riquezas, y de esta alma suplicante que Te llama diciendo: «¡Tú eres, verdaderamente, el Señor del poder y la gloria!» Ayuda, oh Mi Dios, a Su Majestad el Sháh a guardar Tus leyes entre Tus siervos y a manifestar Tu justicia entre Tus criaturas, a fin de que trate a este pueblo tal como trata a los demás. Tú eres, en verdad, el Dios de poder, de gloria y de sabiduría.

**¶ 206** Con la venia y el permiso del Rey de la Época, este Siervo viajó desde la Sede de la Soberanía[^7.10] hasta Iráq, país donde permaneció durante doce años. A lo largo de todo ese período no se presentó a la corte de tu presencia ningún informe sobre Nuestra condición, ni se hizo llegar representación alguna a potencias extranjeras. Poniendo toda Nuestra confianza en Dios, residimos en ese país hasta que llegó a Iráq cierto funcionario[^7.[17]], quien, a su llegada, se encargó de atormentar a este pobre grupo de exiliados. Día tras día, por instigación de algunos supuestos eruditos y de otras personas, creaba problemas para estos siervos, aunque jamás habían cometido acto alguno que fuera perjudicial para el Estado y sus gentes, o contrario a las normas y costumbres de los ciudadanos del reino.

**¶ 207** Temiendo que el proceder de estos transgresores fuera a producir algún resultado que discrepara con tu insigne juicio, este Siervo despachó una breve relación del asunto a Mírzá Sa‘íd Khán[^7.[18]], del Ministerio de Asuntos Exteriores, para que se sirviera elevarlo a la presencia real y para que fuera obedecido todo cuanto desearas decretar al respecto. Transcurrió un largo tiempo sin que se promulgara decreto alguno. Finalmente, las cosas llegaron a tal punto que acechaba el riesgo de una inminente contienda y derramamiento de sangre. Por tanto, necesariamente y para la protección de los siervos de Dios, algunos de ellos apelaron al Gobernador de Iráq[^7.[19]].

**¶ 208** Si observaras estos acontecimientos con el ojo de la equidad, se haría claro y evidente en el luminoso espejo de tu corazón que lo ocurrido venía dictado por las circunstancias, y que no cabía otra alternativa. Su Majestad misma es testigo de que en cualquier ciudad donde hayan residido algunas de estas personas, la hostilidad de ciertos funcionarios ha atizado la llama del conflicto y la disputa. Sin embargo, desde Su llegada a Iráq, esta Alma evanescente ha prohibido a todos entrar en disputas y conflictos. Son testigos de este Siervo Sus propios actos, pues todos saben perfectamente y reconocerán que, pese a que en Iráq residía un mayor número de estas personas que en cualquier otro país, nadie sobrepasó sus límites ni atentó contra su prójimo. Fijando su mirada en Dios, y poniendo su confianza en Él, todos han vivido en paz durante cerca de quince años y, ante cualquier cosa que les haya ocurrido, han mostrado paciencia y se han resignado a Dios.

**¶ 209** Tras la llegada de este Siervo a esta ciudad de Adrianópolis, algunos de los habitantes de Iráq y de otras partes preguntaron por el significado del término «prestar ayuda a Dios» que se ha mencionado en las Santas Escrituras. Se enviaron varias respuestas, una de las cuales aparece en estas páginas, para que se demuestre claramente ante ti que este Siervo no tiene en vista otro fin que promover el mejoramiento y el bienestar del mundo. Y si algunos de los favores divinos que, aunque inmerecidamente, Dios ha querido concederme no fueran evidentes y manifiestos, por lo menos está claro y es ostensible que, en Su insuperable misericordia e infinita gracia, no ha privado a Mi corazón del ornamento del raciocinio. El pasaje que hacía alusión al significado de «prestar ayuda a Dios» reza así:

¡Él es Dios, exaltada sea Su gloria!

**¶ 210** Es claro y evidente que el único Dios verdadero –glorificada sea Su mención– está por encima del mundo y de cuanto en él hay. Con «prestar ayuda a Dios», pues, no se quiere decir que algún alma combata o dispute con otra. Ese Soberano Señor que hace cuanto es Su voluntad ha encomendado el reino de la creación, sus territorios y mares a manos de los reyes, pues ellos son, cada uno según su nivel, las manifestaciones de Su divino poder. Si entran a la sombra del Verdadero, se les considerará de Dios, y si no, tu Señor, ciertamente, conoce y observa todas las cosas.

**¶ 211** Lo que Dios –glorificado sea Su Nombre– ha deseado para Sí son los corazones de Sus siervos, que constituyen los erarios de Su amor y Su recuerdo y los depósitos de Su conocimiento y sabiduría. El deseo del Rey Eterno ha sido siempre purificar los corazones de Sus siervos de las cosas del mundo y de cuanto le pertenece, para que se conviertan en recipientes dignos de los esplendores radiantes de Aquel que es el Rey de todos los nombres y atributos. Por consiguiente, a ningún extraño debe dársele acceso a la ciudad del corazón, para que el Amigo incomparable pueda entrar en Su morada. Con ello se quiere decir el fulgor de Sus nombres y atributos, mas no Su sublime Esencia, por cuanto ese Rey sin igual ha estado y estará eternamente por encima del ascenso y el descenso.

**¶ 212** Por tanto, de ahí se desprende que prestar ayuda a Dios, en este día, no consiste ni jamás consistirá en contender ni disputar con alma alguna; antes bien, lo que es preferible a los ojos de Dios es que las ciudades de los corazones de los hombres, que están gobernadas por las huestes del yo y la pasión, queden sometidas por la espada de la expresión, de la sabiduría y de la comprensión. Así, quien procure ayudar a Dios debe ante todo conquistar, con la espada de la comprensión y la expresión íntimas, la ciudad de su propio corazón y resguardarlo del recuerdo de todo lo que no sea Dios, y solo entonces intentar someter las ciudades de los corazones de los demás.

**¶ 213** Tal es el verdadero significado de prestar ayuda a Dios. La sedición nunca ha sido del agrado de Dios, ni han sido aceptables a Su vista los actos cometidos en el pasado por algunos necios. Sabed que ser muerto en el camino de Su complacencia es mejor para vosotros que matar. Los amados del Señor deben, en este día, comportarse de tal modo en medio de Sus siervos que mediante sus propios actos y acciones guíen a todos los hombres al paraíso del Todoglorioso.

**¶ 214** ¡Por Aquel que brilla en la Aurora de la Santidad! Los amigos de Dios jamás han puesto ni pondrán sus esperanzas en el mundo y sus bienes efímeros. El único Dios verdadero siempre ha considerado los corazones de los hombres como Suyos, de Su exclusiva propiedad —y ello también como expresión de Su misericordia sin par— para que quizá las almas mortales sean limpiadas y purificadas de cuanto pertenece al mundo del polvo y sean admitidas en los dominios de la eternidad. Pues por lo demás, ese Rey ideal es, en Sí mismo y por Sí mismo, suficiente para Sí mismo e independiente de todas las cosas. Ni el amor de Sus criaturas Le aprovecha, ni puede dañarle su malevolencia. Todos han provenido de moradas de polvo, y al polvo regresarán, en tanto que el único Dios verdadero, Él solo, está establecido en Su Trono, un Trono que sobrepasa los límites del tiempo y del espacio, que está más allá de toda mención o expresión, indicio, descripción y definición, y que está por encima de toda noción de humillación y gloria. Y nadie sabe esto salvo Él y quienes tienen el conocimiento del Libro. No hay otro Dios sino Él, el Todopoderoso, el Munífico.

**¶ 215** Sin embargo, corresponde a la benevolencia del Soberano examinar todos los asuntos con el ojo de la justicia y la misericordia, y no contentarse con los infundios de ciertos individuos. Imploramos a Dios que, benévolamente, ayude al Rey a cumplir lo que a Dios Le place, y, ciertamente, lo que Él desea debería ser el deseo de todos los mundos.

**¶ 216** Más adelante, convocaron a este Siervo a Constantinopla, adonde llegamos acompañados de un pobre grupo de exiliados. Posteriormente, en ningún momento procuramos reunirnos con nadie, puesto que no teníamos petición que formular y ningún objetivo en perspectiva, salvo demostrarles a todos que este Siervo no tenía intención de hacer ningún daño, ni jamás había tenido relación con los sembradores de sedición. ¡Por Aquel que ha hecho que las lenguas de todos los seres pronuncien Su alabanza! Al tiempo que ciertas consideraciones dificultaban recurrir a instancia alguna, hubo que dar esos pasos para proteger a algunas almas. Verdaderamente, Mi Señor sabe lo que hay en Mí, y da fe de la verdad de cuanto digo.

**¶ 217** Un rey justo es la sombra de Dios en la tierra. Todos deberían buscar amparo a la sombra de su justicia y descansar bajo la protección de su favor. Este no es un asunto específico, o de alcance limitado, que pueda restringirse a una u otra persona, por cuanto la sombra habla de Quien la proyecta. Dios, glorificado sea Su recuerdo, Se ha llamado a Sí mismo el Señor de los mundos, pues ha sustentado y sigue sustentando a cada uno. Glorificada sea, entonces, Su gracia, que ha precedido a todas las cosas creadas, y Su misericordia, que ha sobrepasado los mundos.

**¶ 218** Es claro y evidente que, ya sea esta Causa bien o mal vista por la gente, aquellos que están asociados con su nombre la han aceptado y abrazado como verdadera, y lo han abandonado todo en su ansia de participar de las cosas de Dios. El que muestren tal renuncia en el camino del amor del Todomisericordioso es en sí testigo fiel y testimonio elocuente de la verdad de sus convicciones. ¿Se ha presenciado alguna vez que una persona que esté en su sano juicio sacrifique la vida sin causa ni razón? Y si se sugiriera que esta gente ha perdido el juicio, ello es asimismo altamente improbable, por cuanto esa conducta no se ha limitado meramente a una o dos almas; antes bien, multitud de personas de todas las clases han bebido su porción de las aguas vivientes del conocimiento divino y, extasiadas, se han apresurado con alma y corazón en ir al campo del sacrificio en el camino del Bienamado.

**¶ 219** Si estas almas, que han renunciado a todo menos a Dios por amor a Él y han ofrendado su vida y sus bienes en Su camino, han de considerarse falsas, entonces, en tu opinión ¿por qué prueba o testimonio puede establecerse la verdad de lo que afirman los demás? El difunto Ḥájí Siyyid Muḥammad[^7.[20]] –que Dios exalte su posición y lo sumerja en el océano de Su perdón y misericordia– era uno de los teólogos más eruditos de la época, y uno de los hombres más devotos y piadosos de su tiempo. Tan alta era la estima en que se le tenía que su alabanza estaba en boca de todos, y su rectitud y piedad eran reconocidas universalmente. No obstante, cuando estallaron las hostilidades con Rusia[^7.[21]], aquel que había pronunciado el decreto de guerra santa, y que con una enseña blasonada había abandonado su tierra natal para manifestarse en apoyo de su fe, abandonó todo el bien que había perseguido y regresó al lugar de donde había venido, tras las incomodidades de un breve combate. ¡Ojalá se levantara el velo y se pusiera de manifiesto lo que hasta ahora ha permanecido oculto a los ojos de los hombres!

**¶ 220** Durante más de veinte años estas gentes han estado sometidas día y noche a la furia de la ira del Soberano, y han sido dispersadas cada una a un lugar diferente por los tempestuosos huracanes de su desagrado. ¡Cuántos hijos han quedado sin padre, y cuántos padres han perdido a sus hijos! ¡Cuántas madres no se han atrevido, por miedo y temor, a guardar luto por sus vástagos sacrificados! ¡Cuán numerosos quienes al atardecer estaban en posesión de la máxima riqueza y opulencia y que, al llegar la mañana, habían caído en la mayor humillación y pobreza! No hay tierra cuyo suelo no se haya teñido con su sangre, ni punto del cielo al que no hayan ascendido sus suspiros. A lo largo de los años los dardos de la aflicción han llovido incesantemente desde las nubes del decreto de Dios, mas, pese a todas estas calamidades y tribulaciones, la llama del amor divino ha ardido tanto en sus corazones que, aunque sus cuerpos quedaran destrozados, no abandonarían su amor por Aquel que es el Bienamado de los mundos sino que acogerían de alma y corazón cuanto les sobreviniese en el camino de Dios.

**¶ 221** ¡Oh Rey! Las brisas de la gracia del Todomisericordioso han transformado a estos siervos y los han atraído a Su Santa Corte. «El testimonio de un verdadero amante está en su manga»[^7.11]. No obstante, algunos de los eruditos de apariencia han inquietado el luminoso corazón del Rey de la Época en relación con esas almas que giran en torno al Tabernáculo del Todomisericordioso y que procuran alcanzar el Santuario del verdadero conocimiento. ¡Ojalá que el preclaro deseo de Su Majestad decretara que este Siervo fuera llevado a comparecer ante los teólogos de la época y aducir pruebas y testimonios en presencia de Su Majestad el Sháh! Este Siervo está preparado, y abriga la esperanza en Dios de que se convoque tal reunión para que la verdad del asunto quede clara y manifiesta ante Su Majestad el Sháh. Así pues, a ti te corresponde ordenar, y Yo estoy listo ante el trono de tu soberanía. Decide, pues, a favor o en contra de Mí.

**¶ 222** El Todomisericordioso dice en el Corán, Su permanente testimonio para todos los pueblos del mundo: «Desead pues la muerte, si sois veraces». ¡O[^7.[22]]bserva cómo ha declarado que el anhelo de la muerte es la piedra de toque de la sinceridad! Y, en el espejo luminoso de tu juicio, sin duda es claro y evidente qué gente ha optado, en este día, por ofrendar la vida en el sendero del Bienamado de los mundos. De hecho, si los libros que apoyan las creencias de esta gente se escribieran con la sangre derramada en el camino de Dios –exaltada sea Su gloria– incontables volúmenes habrían aparecido ya a la vista de todos los hombres.

**¶ 223** ¿Cómo –quisiéramos preguntar– es posible impugnar a estas personas cuyos actos concuerdan con sus palabras, y dar crédito en su lugar a quienes han rehusado renunciar a un ápice de su autoridad terrenal en el camino de Aquel que es el Libre? Algunos teólogos que han declarado infiel a este Siervo no han tenido ningún encuentro conmigo. Nunca Me han visto, ni han llegado a conocer Mi propósito y, no obstante, han hablado como les ha apetecido y han actuado como han deseado. Mas toda pretensión exige una prueba, no solo meras palabras ni muestras externas de piedad.

**¶ 224** En este sentido, se citará en el idioma persa el texto de varios pasajes del Libro Oculto de Fátima –las bendiciones de Dios sean con ella– que son pertinentes a este tema, para que ciertas cuestiones que hasta la fecha han quedado ocultas sean reveladas ante ti. Los destinatarios del citado Libro, que hoy día se conoce como las Palabras Ocultas, son aquellos que, aunque exteriormente reconocidos por su saber y piedad, interiormente son esclavos del yo y de la pasión.

**¶ 225** Él dice: ¡Oh necios con reputación de sabios! ¿Por qué os disfrazáis de pastores, cuando por dentro os habéis convertido en lobos al acecho de Mi rebaño? Sois como la estrella que asoma antes del alba y que, si bien parece radiante y luminosa, desvía a los caminantes de Mi ciudad hacia los senderos de la perdición.

**¶ 226** E igualmente dice: ¡Oh gentes de noble apariencia pero viles por dentro! Sois como agua clara pero amarga, de apariencia pura y cristalina, que cuando la prueba el Catador divino no acepta de ella ni una gota siquiera. Es cierto, el rayo del sol cae por igual sobre el polvo y el espejo, pero la diferencia en su reflejo es como la de la estrella y la tierra. Más aún, ¡incalculable es la diferencia!

**¶ 227** Y también dice: ¡Oh esencia del deseo! Muchos días, al amanecer, he bajado a tu morada desde los dominios de Quien no ocupa lugar, y te he hallado en el lecho de la holganza ocupado con otros en lugar de conmigo. En seguida, cual relámpago del espíritu, regresé a los dominios de gloria celestial y, en Mis retiros de lo alto, no se lo mencioné a las huestes de la santidad.

**¶ 228** Y, de nuevo, dice: ¡Oh esclavo del mundo! Muchos días, al amanecer, sopló sobre ti la brisa de Mi tierna bondad y te encontró dormido en el lecho de la negligencia. Lamentando así tu condición, regresó al lugar de donde venía[^7.[23]].

**¶ 229** Por tanto, en el ejercicio de la justicia real no basta con prestar oído tan solo al demandante. Dios dice en el Corán, infalible Balanza que distingue la verdad de la falsedad: «¡Oh vosotros que creéis! Si un malvado os viene con noticias, aclaradlo al momento, no sea que perjudiquéis a otros por ignorancia y después os arrepintáis de lo cometido»[^7.[24]]. Además, las santas Tradiciones contienen la siguiente amonestación: «No creáis al chismoso». Algunos teólogos, que no Nos han visto jamás, han malinterpretado la naturaleza de Nuestra Causa. Sin embargo, quienes se han encontrado con Nos testifican que este Siervo no ha hablado sino de acuerdo con lo que Dios ha ordenado en el Libro, y que ha llamado la atención al siguiente versículo bendito, exaltada sea Su Palabra: «¿Acaso no nos desautorizáis meramente porque creemos en Dios, y en lo que Él nos ha enviado, y en lo que ha enviado en el pasado?»[^7.[25]]

**¶ 230** ¡Oh Rey de la época! Los ojos de estos refugiados están vueltos hacia la misericordia del Más Misericordioso y fijos en ella. No cabe duda alguna de que estas tribulaciones vendrán seguidas de la profusión de una misericordia suprema, y que a estas terribles adversidades les sucederá una rebosante prosperidad. Sin embargo, quisiéramos confiar en que Su Majestad el Sháh examinará por sí mismo estos asuntos y traerá esperanza a los corazones. Lo que hemos presentado a tu consideración redunda ciertamente en tu mayor bien. Y Dios, en verdad, Me basta como testigo.

**¶ 231** ¡Glorificado eres, oh Señor Mi Dios! Atestiguo que el corazón del Rey se encuentra ciertamente entre los dedos de Tu poder. Si es Tu deseo, inclínalo, oh Mi Dios, hacia la caridad y la misericordia. Tú eres, ciertamente, el Todopoderoso, el Muy Excelso, el Más Munífico. No hay otro Dios fuera de Ti, el Todoglorioso, Aquel Cuya ayuda todos ansían.

**¶ 232** Acerca de los requisitos de los doctos, dice Él: «Incumbe a la generalidad de las personas seguir el ejemplo de quienquiera de entre los doctos que cuide de sí mismo, defienda su fe, combata sus deseos y obedezca el mandato de su Señor...». Si e[^7.[26]]l Rey de la Época reflexionara sobre este pronunciamiento que ha brotado de la lengua de Aquel que es el Amanecer de la Revelación del Todomisericordioso, percibiría que quienes han sido adornados con los atributos enumerados en esta santa Tradición son más escasos que la piedra filosofal; por tanto, no todo hombre que alegue conocimiento merece que se le crea.

**¶ 233** Asimismo, en cuanto a los teólogos de los últimos Días, Él dice: «Los doctos religiosos de esa época serán los teólogos más perversos bajo la sombra del cielo. De ellos ha procedido la malicia, y a ellos regresará». Y asimismo dice: «Cuando se ponga de manifiesto el Estandarte de la Verdad, las gentes de Oriente y de Occidente lo maldecirán»[^7.[27]]. Si alguien cuestiona estas Tradiciones, este Siervo se ocupará de probar su validez, puesto que los detalles de su transmisión han sido omitidos aquí por motivos de brevedad.

**¶ 234** Aquellos doctos que en verdad han bebido del cáliz de la renuncia nunca han interferido con este Siervo. Así, por ejemplo, Shaykh Murtaḍá[^7.[28]] –que Dios exalte su posición y haga que repose bajo el dosel de Su gracia– mostró amabilidad durante Nuestra estancia en Iráq y nunca habló de esta Causa de otro modo que no fuera como Dios ha permitido. Imploramos a Dios que ayude benévolamente a todos a cumplir Su voluntad y deseo.

**¶ 235** Sin embargo, ahora todos han perdido de vista cualquier otra consideración, y están empeñados en perseguir a este pueblo. Así, si se preguntara a algunas personas que, por la gracia de su Señor, reposan a la sombra de tu real misericordia y disfrutan de incontables favores «¿qué servicio habéis prestado a cambio de esos favores regios?, ¿acaso mediante una sabia política habéis anexado algún territorio más al reino?, ¿os habéis dedicado a algo que garantice el bienestar de la población, la prosperidad del reino y la gloria perdurable del estado?», no tendrían otra respuesta que señalar, justa o falsamente, a un grupo de personas como bábíes ante tu real presencia y a continuación entregarse a la matanza y al saqueo. En Tabríz, por ejemplo, y en la ciudad egipcia de Manṣúríyyih, se pidió un rescate por varios miembros de esta comunidad y se sustrajeron grandes sumas de dinero, pese a lo cual jamás se ha hecho referencia a estos asuntos ante ti.

**¶ 236** La razón por la que han sucedido todas estas cosas es que sus perseguidores, al encontrar desprotegidos a esos desdichados, han dejado de atender asuntos más importantes para dedicarse en su lugar a hostigar a este pueblo afligido. Numerosas confesiones y credos diversos coexisten pacíficamente a la sombra de tu soberanía. Deja que este pueblo se cuente también entre ellos. Es más, quienes sirven al Rey deberían estar animados por miras tan elevadas e intenciones tan sublimes como para esforzarse de continuo por reunir a todas las religiones al abrigo de su sombra, y reinar sobre ellas con perfecta justicia.

**¶ 237** Imponer las leyes de Dios no es sino justicia, y constituye la fuente del contento universal. Es más, las leyes divinas siempre han sido y seguirán siendo la causa y el instrumento de la preservación de la humanidad, tal como lo atestiguan Sus exaltadas palabras: «¡En el castigo encontraréis la vida, oh gentes dotadas de perspicacia!» Sin emb[^7.[29]]argo, mal se avendría con tu justicia que por la transgresión de una sola alma todo un grupo se viera sometido al azote de tu ira. El único Dios verdadero –glorificado sea Su Nombre– ha dicho: «Nadie ha de soportar la carga de otro». Es[^7.[30]] claro y evidente que en toda comunidad ha habido y siempre habrá doctos e ignorantes, sabios y desatentos, libertinos y piadosos. El que un alma sabia y reflexiva cometa un acto odioso es sumamente improbable, por cuanto tal persona o bien va en procura de este mundo o bien lo ha abandonado; si fuera de quienes lo han abandonado, sin duda no tendría consideración por otra cosa salvo Dios y, además, el temor a Dios le impediría cometer actos ilícitos o reprobables; y si fuera de quienes van en procura de este mundo, sin duda evitaría cometer actos que enemistasen y alarmasen a la gente, y actuaría de modo que se ganara su confianza y aceptación. Por tanto, es evidente que los actos reprensibles siempre han emanado y siempre emanarán de almas necias e ignorantes. Imploramos a Dios que guarde a Sus siervos de volverse hacia nadie salvo Él, y los atraiga a Su presencia. En verdad, Su poder supera todas las cosas.

**¶ 238** ¡Alabanzas a Ti, oh Señor Mi Dios! ¡Tú oyes la voz de Mi lamento, y ves Mi condición, Mi desgracia y aflicción! Tú sabes todo lo que hay en Mí. Si el llamamiento que he formulado es totalmente por Tu amor, acerca entonces los corazones de Tus criaturas al cielo de Tu conocimiento, y acerca también el corazón del Soberano a la derecha del trono de Tu nombre, el Todomisericordioso. Provéele entonces, oh Mi Dios, de una porción de ese generoso sustento que ha descendido del cielo de Tu generosidad y de las nubes de Tu misericordia, para que abandone todo cuanto posee y se vuelva hacia la corte de Tu favor. Socórrelo, oh Mi Dios, para que ayude a Tu Causa y enaltezca Tu Palabra entre Tus criaturas. Fortalécelo, entonces, con las huestes de lo visible y de lo invisible, para que subyugue a todas las ciudades en Tu Nombre y, mediante Tu soberanía y poder, domine a todos los que moran en la tierra, ¡oh Tú, en Cuyas manos está el reino de la creación! Tú, en verdad, eres el Ordenador Supremo tanto en el principio como en el fin. No hay otro Dios salvo Tú, el Más Poderoso, el Todoglorioso, el Omnisapiente.

**¶ 239** Tan burdamente han tergiversado Nuestra Causa ante tu real presencia que si uno solo de los miembros de esta comunidad comete un acto impropio, lo presentan como algo instigado por sus creencias. ¡Por Aquel fuera de Quien no hay otro Dios! Este Siervo Se ha negado a autorizar la comisión de actos reprobables, cuanto más la de aquellos que se han prohibido explícitamente en el Libro de Dios.

**¶ 240** Dios ha prohibido el consumo del vino, y esta prohibición ha sido revelada y consignada en Su Libro. Pese a ello, y al hecho de que los doctos eruditos de la época –que Dios acreciente su número– han prohibido a la gente tan abominable acto, todavía hay algunos que lo cometen. Con todo, el castigo que semejante acto acarrea concierne tan solo a sus desatentos autores, en tanto que esas nobles manifestaciones de suprema santidad permanecen por encima y exentas de toda culpa. En efecto, la creación entera, tanto visible como invisible, da testimonio de su santidad.

**¶ 241** Es más, estos siervos consideran al único Dios verdadero como Aquel que «hace Su voluntad»[^7.[31]] y «ordena lo que desea»[^7.[32]]. En consecuencia, no ven imposible la aparición continua de las Manifestaciones de Su Unidad en el mundo contingente. Si alguien sostuviese lo contrario, ¿cómo se diferenciaría de quienes creen que la mano de Dios está «encadenada»[^7.[33]]? Y si se considera que el único Dios verdadero –glorificada sea Su mención– es en efecto libre para elegir, entonces cualquier Causa que ese Antiguo Rey tenga a bien revelar del manantial de Su Mandato deberá ser abrazada por todos. No hay refugio para nadie ni lugar seguro al cual acudir salvo Dios; y no hay protección para alma alguna ni abrigo que buscar excepto en Él.

**¶ 242** El requisito esencial para quien presente una demanda es respaldar sus aseveraciones con pruebas y testimonios claros. Aparte de ello, el rechazo de la gente, ya sea erudita o ignorante, nunca ha tenido ni tendrá importancia alguna. Los Profetas de Dios, esas Perlas del océano de la Unidad Divina y Depositarios de la Revelación Divina, han sido siempre objeto del repudio y rechazo de los hombres. Tal como dice Él: «Cada nación ha maquinado maliciosamente contra su Mensajero para someterlo con violencia, y ha disputado con palabras vanas para invalidar la verdad»[^7.[34]]. Y también: «No llega a ellos ningún Mensajero sin que Lo conviertan en objeto de sus burlas»[^7.[35]].

**¶ 243** Considera la Dispensación de Aquel que es el Sello de los Profetas y el Rey de los Escogidos, ¡que las almas de toda la humanidad sean ofrendadas por Su amor! Después de que el Sol de la Verdad apareciera en el horizonte de Ḥijáz, ¡cuán grandes fueron las crueldades que los exponentes del error infligieron a esa incomparable Manifestación del Todoglorioso! Tan grande era su negligencia que consideraban cualquier herida causada a ese Ser sagrado como una de las mejores acciones y un medio de llegar a Dios, el Altísimo. Pues en los primeros años de Su misión los teólogos de esa época, tanto cristianos como judíos, se apartaron de ese Sol del cielo de la gloria, y en consecuencia todas las gentes, grandes y humildes por igual, se aprestaron a extinguir la luz de ese Astro del horizonte de los significados íntimos. Los nombres de todos esos teólogos han sido mencionados en los libros de antaño; entre ellos figuran Wahb ibn-i-Ráhib, Ka‘b ibn-i-Ashraf, ‘Abdu'lláh-i-Ubayy y otros similares a ellos.

**¶ 244** Finalmente, las cosas llegaron a tal punto que esos hombres consultaron entre sí y conspiraron para derramar Su sangre pura, tal como dice Dios, ¡glorificada sea Su mención!: «Y recuerda cuando los incrédulos intrigaron contra Ti, al objeto de apresarte o darte muerte o expulsarte; y así intrigaron, y Dios intrigó, y Dios, en verdad, es el mejor de los intrigantes»[^7.[36]]. Asimismo Él dice: «Pero si su oposición Te resulta penosa, busca, si puedes, una abertura en la tierra o tiende una escalera al cielo y tráeles una señal; sin embargo, si Dios lo desease, podría reunirlos en la verdadera guía; no seas, pues, de los ignorantes»[^7.[37]]. ¡Por Dios! El corazón de Sus predilectos se consume por el significado de estos dos benditos versículos. Esos hechos establecidos e indisputables han sido olvidados, y nadie se ha detenido a reflexionar, ni en el pasado ni en el presente, sobre las cosas que han impulsado a los hombres a apartarse de los Reveladores de la luz de Dios a la hora de su manifestación.

**¶ 245** Asimismo, antes de la aparición del Sello de los Profetas, considera a Jesús, Hijo de María. Cuando esa Manifestación del Todomisericordioso Se reveló, todos los teólogos acusaron de impío y rebelde a aquella Quintaesencia de la fe. Al final, con la sanción de Anás, el teólogo más docto de la época, y de Caifás, el gran sacerdote, Su bendita persona hubo de sufrir lo que la pluma se avergüenza de mencionar y es incapaz de describir. El gran mundo con toda su inmensidad no podía ya contenerlo, hasta que Dios Lo elevó al cielo.

**¶ 246** Si hubiera que darse aquí una relación detallada de todos los Profetas, tememos que ello llevaría al cansancio. Los doctos de la Tora afirman en concreto que ningún Profeta independiente ha de venir con una nueva Ley después de Moisés. Sostienen que se manifestará un Vástago de la Casa de David, Quien promulgará la Ley de la Tora y ayudará a establecer y hacer cumplir sus mandamientos por todo Oriente y Occidente.

**¶ 247** Los seguidores del Evangelio sostienen, igualmente, que es imposible que resplandezca de nuevo el Portador de una nueva Revelación en la aurora de la Voluntad de Dios después de Jesús, Hijo de María; ¡que la paz sea con Él! En apoyo de este argumento aducen el siguiente versículo del Evangelio: «El cielo y la tierra pasarán, mas las palabras del Hijo del Hombre nunca pasarán»[^7.[38]]. Sostienen que ni las enseñanzas ni los mandamientos de Jesús –la paz sea con Él– podrán alterarse jamás.

**¶ 248** En cierto pasaje del Evangelio, Él dice: «Voy y vuelvo de nuevo». Asi[^7.[39]]mismo, en el Evangelio de Juan, predijo el advenimiento de un Consolador quien habría de venir después de Él[^7.[40]]. Además, en el Evangelio de Lucas se mencionan varios signos y portentos. Sin embargo, algunos teólogos de esa Fe han interpretado estas expresiones de acuerdo con sus propias fantasías, y así no han llegado a comprender su verdadero significado.

**¶ 249** Ojalá Me permitieras, oh Sháh, enviarte lo que alegraría los ojos, y tranquilizaría las almas, y convencería a toda persona justa de que Él posee el conocimiento del Libro. Ciertas personas, incapaces de responder a las objeciones puestas por sus oponentes, afirman que la Tora y el Evangelio han sido corrompidos, cuando en realidad las referencias a tal corrupción conciernen solo a casos muy específicos[^7.[41]]. De no ser por el repudio de los necios y la connivencia de los teólogos, habría pronunciado un discurso que habría conmovido los corazones y los habría transportado a un dominio en el murmullo de cuyas brisas se oye: «¡No hay otro Dios sino Él!» Ahora, sin embargo, puesto que todavía no ha llegado el momento, la lengua de Mi expresión ha sido acallada y el vino de la exposición está sellado hasta la hora en que a Dios Le complazca destaparlo mediante la fuerza de Su poder. En verdad, Él es el Todopoderoso, el Más Potente.

**¶ 250** ¡Alabado seas, oh Señor Mi Dios! Te pido por Tu Nombre, mediante el cual has sometido a todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra, que protejas la lámpara de Tu Causa dentro del globo de Tu omnipotencia y Tu generoso favor, para que no quede expuesta a las ráfagas del rechazo de aquellos que permanecen desatentos a los misterios de Tu nombre, el Libre. Aumenta, pues, con el aceite de Tu sabiduría, el brillo de su luz. Ciertamente, Tú tienes poder sobre todos los moradores de Tu tierra y de Tu cielo.

**¶ 251** Te imploro, oh Mi Señor, por esa exaltadísima Palabra que ha provocado terror en los corazones de todos los que están en los cielos y en la tierra, salvo aquellos que se han asido tenazmente de Tu Firme Asidero, que no Me abandones entre Tus criaturas. Elévame, entonces, hacia Ti, haz que Me cobije a la sombra de Tu misericordia y dame a beber del vino puro de Tu providencia, para que habite dentro del tabernáculo de Tu majestad y bajo el dosel de Tu favor. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. En verdad, Tú eres Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 252** ¡Oh Rey! Las lámparas de la equidad han sido extinguidas, y el fuego de la tiranía ha ardido de tal modo por todos lados que Mis gentes han sido llevadas cautivas desde Zawrá'[^7.12] hasta Mosul, conocida cómo Ḥadbá'. No es este el primer atropello sufrido en el camino de Dios. Incumbe a toda alma considerar y rememorar lo que le aconteció a la familia del Profeta cuando el pueblo los hizo cautivos y los trajo a Damasco, conocida por Fayḥá'. Entre ellos se encontraba el príncipe de los que adoran a Dios, el sostén de quienes se han acercado a Él y el santuario de quienes anhelan Su presencia; ¡que la vida de todo lo demás sea sacrificada por él![^7.[42]]

**¶ 253** Se les preguntó: «¿Sois del grupo de los disidentes?»[^7.[43]] Él repuso: «No, por el Señor Todopoderoso. No somos sino siervos que han creído en Dios y en Sus versículos. Por medio de nosotros el rostro de la fe se ha iluminado de alegría. Por medio de nosotros ha resplandecido la señal del Todomisericordioso. Ante la mención de nuestros nombres el desierto de Baṭḥá[^7.13] se ha desbordado de agua y se ha despejado la tiniebla que separaba la tierra del cielo».

**¶ 254** «¿Habéis prohibido», se les preguntó, «lo que Dios ha hecho lícito, o permitido lo que Él ha prohibido?» «Fuimos los primeros en seguir los mandamientos divinos», respondió. «Somos la raíz y el origen de Su Causa, el principio de todo bien y su final. Somos la señal del Anciano de Días y la fuente de Su recuerdo entre las naciones».

**¶ 255** Se les preguntó: «¿Habéis abandonado el Corán?» «En nuestra Casa», respondió, «lo reveló el Todomisericordioso. Somos las brisas del Todoglorioso en medio de Su creación. Somos las corrientes que han dimanado del Grandísimo Océano, mediante las cuales Dios ha hecho revivir la tierra y a través de las cuales la hará revivir de nuevo después de que haya muerto. Mediante nosotros se han difundido Sus signos, se han revelado Sus pruebas y se han descubierto Sus señales. En nuestro poder se encuentra el conocimiento de Sus significados ocultos y de Sus misterios jamás revelados».

**¶ 256** «¿Por qué crimen se os ha castigado?», se les preguntó. «Por nuestro amor a Dios», fue su respuesta, «y por nuestro desprendimiento de todo salvo Él».

**¶ 257** No hemos citado sus palabras exactas  ̶la paz sea con él ̶ sino más bien hemos esparcido unas gotas de ese océano de vida eterna atesorado dentro de ellas, para que quienes respondan a las mismas sean vivificados y tomen conciencia de lo que les ha acaecido a quienes son dignos de la confianza de Dios a manos de una generación perdida y díscola. Vemos en este día a las gentes que censuran a los opresores de épocas pasadas, en tanto que ellas mismas cometen agravios aun mayores, y no lo saben.

**¶ 258** Pongo a Dios por testigo de que no ha sido Mi intención fomentar la sedición, sino purificar a Sus siervos de cuanto les haya impedido acercarse a Él, el Señor del Día del Juicio. Dormía en Mi lecho cuando he aquí que soplaron sobre Mí las brisas de Mi Señor, el Todomisericordioso, Me despertaron de Mi sueño y Me ordenaron que elevase la voz entre la tierra y el cielo. Esto no procede de Mí, sino de Dios. De ello dan fe los habitantes de Su Dominio y de Su Reino, y los moradores de las ciudades de Su gloria inmarchitable. ¡Por Aquel que es la Verdad! No temo tribulación alguna en Su camino, ni aflicción alguna en Mi amor por Él y en el sendero de Su complacencia. Verdaderamente, Dios ha hecho de la adversidad un rocío que humedece Sus verdes prados y una mecha para Su lámpara que ilumina la tierra y el cielo.

**¶ 259** ¿Acaso durarán para siempre las riquezas de una persona, o la protegerán contra Aquel que, en breve, la tomará de los cabellos? Mirando a los que duermen bajo las lápidas envueltas por el polvo, ¿podría alguien distinguir entre la calavera descompuesta del monarca y los huesos enmohecidos de un súbdito? ¡No, por Aquel Que es el Rey de reyes! ¿Podría alguien distinguir al señor del vasallo, o a aquellos que disfrutaban de riquezas y opulencia de quienes no poseían ni calzado ni esterilla? ¡Por Dios! Toda distinción se ha borrado, salvo para quienes defendieron el bien y quienes gobernaron con justicia.

**¶ 260** ¿Adónde han ido los eruditos, los teólogos y los potentados de antaño? ¿Qué ha sido de sus sagaces opiniones, su aguda visión, su perspicaz entendimiento y sus sabios pronunciamientos? ¿Dónde están sus cofres ocultos, sus ornamentos ostentosos, sus lechos dorados, sus alfombras y cojines esparcidos por doquier? ¡Desaparecida para siempre está su generación! Todos han perecido y, por el decreto de Dios, nada queda de ellos salvo polvo desperdigado. Agotada está la riqueza que amasaron, dispersas las provisiones que acapararon, disipados los tesoros que ocultaron. Nada puede verse ahora salvo sus lugares predilectos desiertos, sus moradas sin techo, los troncos de sus árboles arrancados de raíz y su esplendor desvanecido. Ningún hombre perspicaz dejará que la riqueza le desvíe la mirada de su objetivo último y ningún hombre de entendimiento permitirá que las posesiones le impidan volverse hacia Aquel que todo lo posee, el Altísimo.

**¶ 261** ¿Dónde está aquel que imperaba sobre todo lo que alumbra el sol, que vivía con derroche en la tierra y que iba tras los lujos del mundo y de todo cuanto ha sido creado en él? ¿Dónde está el comandante de la legión árabe y el alférez de la enseña dorada? ¿Dónde está el gobernante de Zawrá', y dónde, el tirano de Fayḥá'?[^7.[44]] ¿Dónde están aquellos ante cuya munificencia los erarios de la tierra palidecían de vergüenza, y ante cuya liberalidad y empuje el mismísimo océano se sentía pequeño? ¿Dónde está aquel que extendió el brazo en rebelión, y que volvió la mano contra el Todomisericordioso?

**¶ 262** ¿Dónde están los que fueron en pos de placeres terrenales y de los frutos de los deseos carnales? ¿Adónde han huido sus bellas y agraciadas mujeres? ¿Dónde están sus ramas bamboleantes, sus tallos entrelazados, sus grandiosas mansiones, sus pérgolas ajardinadas? ¿Y qué ha sido de las delicias de esos jardines, de sus exquisitos parajes y sus brisas apacibles, del murmullo de sus arroyos, el susurro de su aire, el arrullo de sus palomas y el sonido de sus hojas? ¿Dónde están ahora sus claras alboradas y sus radiantes figuras sonrientes? ¡Lástima de ellos! Todos han perecido y han ido a descansar bajo una bóveda de polvo. No se oye ni su nombre ni su mención; nadie sabe de sus asuntos, y no queda rastro de ellos.

**¶ 263** ¿Acaso van a cuestionar las gentes aquello de lo que ellos mismos son testigos? ¿Van a negar lo que saben que es verdadero? ¡No sé por qué desierto deambulan! ¿No ven acaso que han emprendido un viaje del que no han de volver? ¿Hasta cuándo han de vagar de la montaña al valle, de la hondonada a la colina? «¿No ha llegado la hora de que el corazón de los que creen sienta humildad ante la mención de Dios?» Bendi[^7.[45]]to es quien ha dicho o que ahora diga: «¡Sí, por mi Señor! ¡Ha llegado el momento y ha sonado la hora!»; y a partir de ahí se desprenda de todo lo que ha habido y se entregue por entero a Aquel que es el Poseedor del universo y el Señor de toda la creación.

**¶ 264** Y, sin embargo, ¿qué podríamos esperar? Pues no se cosecha más que lo sembrado, y no se recoge nada que no se haya depositado[^7.[46]], a menos que sea por la gracia y munificencia del Señor. ¿Acaso la matriz del mundo ha concebido ya a alguien a quien los velos de la gloria no le impidan ascender al Reino de su Señor, el Todoglorioso, el Altísimo? ¿Está ya en nosotros el llevar a cabo acciones que disipen nuestras aflicciones y nos acerquen a Aquel que es la Causa de las causas? Suplicamos a Dios que nos trate de acuerdo con Su generosidad, y no según Su justicia, y permita que nos contemos entre quienes han vuelto el rostro hacia su Señor y se han desprendido de todo lo demás.

**¶ 265** ¡Oh Sháh! He visto en el camino de Dios lo que ningún ojo ha visto ni oído alguno ha percibido. Mis conocidos Me han repudiado y Mis caminos se han vuelto angostos. La fuente del bienestar se ha secado, y el cenador de la holgura se ha marchitado. ¡Cuántas tribulaciones han llovido, y pronto habrán de llover, sobre Mí! Avanzo con el rostro dirigido hacia Aquel que es el Todopoderoso, el Todogeneroso, mientras tras de Mí se desliza la serpiente. Las lágrimas que han llovido de Mis ojos han inundado Mi lecho.

**¶ 266** Aun así, no me apeno por Mí mismo. ¡Por Dios! Mi cabeza anhela la lanza en su amor por su Señor. Nunca he pasado junto a un árbol sin que Mi corazón le dijera: «¡Ojalá fueses talado en Mi nombre, y Mi cuerpo fuera crucificado sobre ti en el camino de Mi Señor!»; pues veo a la gente vagando, distraída e inconsciente en su ebrio estupor. Han alzado sus pasiones y han rebajado a su Dios. Es como si hiciesen burla de Su Causa y la consideraran un juego o pasatiempo, creyendo en todo momento que obran bien y que viven a salvo en la ciudadela de la seguridad. Sin embargo, las cosas no son como ingenuamente se imaginan: ¡mañana verán lo que hoy día suelen negar!

**¶ 267** Dentro de poco, los exponentes de la riqueza y el poder Nos desterrarán de la tierra de Adrianópolis a la ciudad de ‘Akká. Según dicen, es la ciudad más desolada del mundo, la de aspecto más desagradable, la de clima más detestable y la de aguas más insalubres. Parece que fuera la metrópolis de las lechuzas, en cuyo interior nada puede oírse salvo el eco de su graznido. Allí han resuelto encarcelar a este Joven, cerrarnos de frente las puertas de la holgura y la comodidad, y privarnos de todo bien terrenal por el resto de nuestros días.

**¶ 268** ¡Por Dios! Aunque Me derribe el cansancio y Me consuma el hambre, y la roca desnuda sea Mi lecho, y las bestias del campo Mis compañeras, no me quejaré, sino que soportaré con paciencia como han soportado pacientemente los que están dotados de constancia y firmeza, mediante el poder de Dios, el Rey Eterno y Creador de las naciones, y a Dios daré gracias bajo todas las condiciones. Oramos para que, mediante Su munificencia –exaltado sea Él– libere los cuellos de los hombres de cadenas y grillos por medio de este encarcelamiento, y haga que se vuelvan con rostros sinceros hacia Su faz, la de Aquel que es el Potente, el Munífico. Dispuesto está Él a responder a quien Le llame, y cerca está de los que gozan de comunión con Él. Rogamos, además, que haga de esta lúgubre tribulación un escudo para el Templo de Su Causa, y lo proteja del asalto de espadas afiladas y dagas puntiagudas. La adversidad siempre ha dado origen a la exaltación de Su Causa y la glorificación de Su Nombre. Tal ha sido el método de Dios llevado a efecto en siglos y épocas pasadas. Lo que las gentes ahora no aciertan a comprender pronto lo descubrirán, en ese día en que sus corceles tropiecen, se replieguen sus adornos, se vuelvan romas sus espadas y sus pies flaqueen.

**¶ 269** ¡No sé hasta cuándo seguirán espoleando el corcel del yo y de la pasión, internándose en los yermos del error y la negligencia! ¿Acaso perdurarán la pompa del poderoso o la desdicha de los humillados? ¿Vivirá por siempre el que reposa en el trono más excelso de la gloria, el que ha alcanzado la cumbre de la fama y el poderío? ¡No, por Mi Señor, el Todomisericordioso! Todo cuanto hay en la tierra pasará, y solo quedará el rostro de Mi Señor, el Gloriosísimo, el Munífico[^7.[47]].

**¶ 270** ¿Qué armadura no ha sido atravesada por la flecha de la destrucción, y qué frente regia no ha sido descoronada por la mano del Destino? ¿Qué fortaleza ha resistido el avance del Mensajero de la Muerte? ¿Qué trono no ha sido destrozado, qué palacio no ha sido reducido a escombros? Si tan solo la gente probase el Vino selecto de la misericordia de su Señor, el Todopoderoso, el Omnisciente, que les está reservado en el otro mundo, sin duda cesarían en su censura y únicamente procurarían ganarse la complacencia de este Joven. Por ahora, sin embargo, Me han ocultado tras un velo de oscuridad, cuyo material han tejido con las manos de la ociosa fantasía y la vana imaginación. Dentro de poco, la nívea mano de Dios hará una hendidura a través de la oscuridad de esta noche y abrirá un magnífico acceso a Su Ciudad. En ese Día entrará la gente en tropas, pronunciando lo que los amonestadores de antaño exclamaron[^7.[48]]: que al final se pondrá de manifiesto lo que apareció en el comienzo.

**¶ 271** ¿Es su deseo aguardar aquí cuando ya tienen un pie en el estribo? ¿Acaso esperan regresar, una vez que ya se hayan ido? ¡No, por Aquel que es el Señor de Señores! Excepto en el Día del Juicio, Día en que las gentes saldrán de sus tumbas y se les preguntará por su legado. Bienaventurado aquel a quien no le abrumen sus cargas en ese Día, Día en que las montañas dejarán de existir y todos se congregarán para ser interrogados en presencia de Dios, el Más Exaltado. ¡En verdad, severo es Él en el castigo!

**¶ 272** Suplicamos a Dios que purifique los corazones de ciertos teólogos del rencor y de la enemistad, para que miren los asuntos con ojos que no estén nublados por el desprecio. Quiera Él encumbrarlos hasta una posición tan excelsa que ni las atracciones del mundo ni la fascinación del poder les hagan apartar la vista del Supremo Horizonte, y que ni los beneficios del mundo ni los deseos carnales les impidan alcanzar el Día en que las montañas quedarán reducidas a polvo. Aunque ahora se regocijan de la adversidad que Nos ha sobrevenido, pronto llegará el día en que se lamentarán y llorarán. ¡Por Mi Señor! Si Me dieran a elegir entre, por un lado, la riqueza y la opulencia, la holgura y la comodidad, el honor y la gloria de que disfrutan y, por el otro, las adversidades y pruebas que son Mías, sin vacilar escogería Mi condición actual y me negaría a cambiar un solo átomo de estas dificultades por todo lo que ha sido creado en el mundo del ser.

**¶ 273** Si no fuera por las tribulaciones que Me han afligido en el camino de Dios, la vida no habría tenido dulzura para Mí, y de nada Me habría valido Mi existencia. Para aquellos que están dotados de discernimiento y cuyos ojos están fijos en la Sublime Visión, no es ningún secreto que durante la mayoría de los días de Mi vida he estado cual esclavo sentado bajo una espada pendiente de un hilo, sin saber si tarde o temprano caería sobre él. Y, a pesar de todo ello, damos gracias a Dios, el Señor de los mundos, y Lo alabamos en todo momento y en toda condición. Él, en verdad, es testigo de todas las cosas.

**¶ 274** Imploramos a Dios que extienda ampliamente Su sombra para que los verdaderos creyentes acudan presurosos a ella, y Sus amantes sinceros busquen en ella abrigo. Quiera Él conferir flores de los prados de Su gracia y estrellas del horizonte de Su providencia a las almas. Pedimos a Dios, además, que ayude benignamente al Rey a hacer Su voluntad y deseo, y le confirme en aquello que le ha de acercar a la Aurora de los muy excelentes nombres de Dios, para que no permita la injusticia que está presenciando, mire a sus súbditos con ojo bondadoso y los proteja de la opresión. Asimismo, imploramos a Dios ―exaltado sea Él― que reúna a toda la humanidad en torno al Golfo del Grandísimo Océano, cada una de cuyas gotas proclama que Él es el Heraldo de la alegría del mundo y el Vivificador de todos sus pueblos. ¡Alabado sea Dios, Señor del Día del Juicio!

**¶ 275** Y, finalmente, suplicamos a Dios ―ensalzada sea Su gloria― que te permita ayudar a Su Fe y volverte hacia Su justicia, a fin de que juzgues entre el pueblo tal como juzgarías entre los de tu propio linaje, y elijas para ellos lo que eliges para ti mismo. En verdad, Él es el Omnipotente, el Más Excelso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

☙

**¶ 276** Así hemos construido el Templo con las manos de la fuerza y del poder, si tan solo lo supierais. Este es el Templo que os fue prometido en el Libro. Acercaos a él. Esto es lo que os aprovecha, si tan solo lo comprendieseis. ¡Sed justos, oh pueblos de la tierra! ¿Qué es preferible? ¿Este, o un templo construido de arcilla? Dirigid vuestros rostros hacia él. Así os lo ha ordenado Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Seguid Su mandato, y alabad a Dios, vuestro Señor, por lo que os ha conferido. Él, ciertamente, es la Verdad. No hay otro Dios sino Él. Él revela lo que Le place, mediante Sus palabras «Sé, y es».

[^7.9]: Muḥammad.
[^7.[16]]: Véase Corán 17,78.
[^7.10]: Teherán.
[^7.[17]]: Mírzá Buzurg Khán, el Cónsul General de Persia en Bagdad.
[^7.[18]]: El Mu’taminu’l-Mulk, Mírzá Sa‘íd Khán-i-Anṣárí, Ministro de Asuntos Exteriores.
[^7.[19]]: Bahá’u’lláh hace referencia aquí a Su solicitud y la de Sus compañeros de obtención de la ciudadanía otomana.
[^7.[20]]: Áqá Siyyid Muḥammad-i-Ṭabáṭabá’íy-i-Isfáhání, conocido como “Mujáhid”.
[^7.[21]]: La segunda Guerra Ruso-Persa de 1825-1828.
[^7.11]: Nota del T: en lo mojada que esté su manga por secarse las lágrimas.
[^7.[22]]: Corán 2,94; 62,6.
[^7.[23]]: Véase las Palabras Ocultas del persa, nº 24, 25, 28 y 30.
[^7.[24]]: Corán 49,6.
[^7.[25]]: Corán 5,59.
[^7.[26]]: Tradición atribuida al undécimo Imám, Abú Muḥammad al-Ḥasan al-‘Askarí.
[^7.[27]]: Tradiciones atribuidas al sexto, Abú ‘Abdu’lláh Ja‘far aṣ-Ṣádiq.
[^7.[28]]: Shaykh Murtaḍáy-i-Anṣárí, un prominente mujtahid.
[^7.[29]]: Corán 2,179.
[^7.[30]]: Corán 6,164; 17,15; 35,18; 39,7; 53,38.
[^7.[31]]: Véase Corán 3,40; 14,27; 22,18.
[^7.[32]]: Véase Corán 5,1.
[^7.[33]]: Véase Corán 5,64.
[^7.[34]]: Corán 40,5.
[^7.[35]]: Corán 36,30.
[^7.[36]]: Corán 8,30.
[^7.[37]]: Corán 6,35.
[^7.[38]]: Véase Mateo 24,35; Marcos 13,31; Lucas 21,33.
[^7.[39]]: Juan 14,28.
[^7.[40]]: Véase Juan 14,16; 14,26; 15,26; 16,7.
[^7.[41]]: Véase, por ejemplo, Corán 4,46; 5,13; 5,41; y 2,75, y la argumentación sobre el tema que figura en el Kitáb-i-Íqán, p. 84 y ss.
[^7.[42]]: ‘Alí Ibn Ḥusayn, conocido como “Zaynu’l-‘Ábidín”, el segundo hijo del Imám Ḥusayn, quien se convirtió en el cuarto Imám.
[^7.12]: Bagdad.
[^7.[43]]: Los jariyíes, facción opuesta a los Imames y al estado Omeya.
[^7.13]: La Meca
[^7.[44]]: Alusiones a las dinastías abásida y omeya respectivamente.
[^7.[45]]: Corán 57,16.
[^7.[46]]: Véase Lucas 19,21.
[^7.[47]]: Véase Corán 55,26.
[^7.[48]]: Véase Corán 12,31.

## Súriy-i-Ra'ís

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¡En Su nombre, el Todoglorioso!

**¶ 1** Presta oído, oh Gobernante[^8.[49]], a la voz de Dios, el Soberano, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Él, ciertamente, llama en alta voz entre el cielo y la tierra, convocando a toda la humanidad a la escena de trascendente gloria. Ni tu gruñido, ni los ladridos de quienes te rodean, ni la oposición de las huestes del mundo pueden impedir que el Todopoderoso logre Su propósito. El mundo entero arde en llamas por obra de la Palabra de tu Señor, el Todoglorioso, una Palabra que es más suave que la brisa del amanecer. Se ha manifestado en la forma del templo humano y, mediante ella, Dios ha vivificado las almas de los sinceros de entre Sus siervos. En su íntima esencia, esta Palabra es el agua de vida por medio de la cual Dios ha purificado los corazones de aquellos que se han vuelto hacia Él y se han olvidado de cualquier otra mención, y mediante la cual Él los acerca a la sede de Su magno Nombre. La hemos rociado sobre los moradores de las tumbas, y he aquí que se han levantado, con la mirada fija en la brillante y resplandeciente Belleza de su Señor.

**¶ 2** ¡Oh Gobernante! Has cometido lo que ha hecho lamentarse a Muḥammad, el Apóstol de Dios, en el Exaltadísimo Paraíso. El mundo te ha vuelto soberbio, a tal punto que te has apartado del Rostro por Cuyo esplendor ha sido iluminado el Concurso de lo alto. Pronto te encontrarás en la más evidente perdición. Conspiraste con el Embajador de Persia para causarme daño, cuando Yo había venido a ti desde la fuente de la majestad y la grandeza con una Revelación que ha solazado los ojos de los favorecidos de Dios.

**¶ 3** ¡Por Dios! Este es el Día en que el Fuego imperecedero clama desde lo íntimo de todas las cosas creadas: «¡Ha venido el Más Amado de los mundos!» Y frente a todas las cosas se yergue un Moisés, escuchando la Palabra de tu Señor, el Todopoderoso, el Omnisapiente. Si Nos despojáramos de la vestidura mortal con que Nos hemos ataviado por consideración a tus debilidades, todos los que están en el cielo y en la tierra ofrecerían sus almas por Mí. De esto da testimonio tu mismísimo Señor. No obstante, nadie se percata de ello salvo quienes se han desprendido de todas las cosas por amor a su Señor, el Todopoderoso, el Omnipotente.

**¶ 4** ¿Acaso te has imaginado capaz de extinguir el fuego que Dios ha prendido en el corazón de la creación? No, por Aquel que es la Eterna Verdad, si tan solo lo supieras. Antes bien, debido a lo que han perpetrado tus manos, ardió más todavía y crepitó con mayor intensidad. Pronto abarcará la tierra y a todos los que moran en ella. Así lo ha decretado Dios, y los poderes de la tierra y del cielo son incapaces de frustrar Su propósito.

**¶ 5** Se aproxima el día en que la Tierra del Misterio[^8.14] y lo que hay junto a ella se verán trastocados, y se escaparán de las manos del Rey, y se producirán conmociones, y se levantará la voz de la lamentación, y se revelarán las señales de la perversidad por doquier y se propagará la confusión a causa de cuanto les ha acaecido a estos cautivos a manos de las huestes de la opresión. Se alterará el curso de los acontecimientos y las condiciones se volverán tan penosas que la mismísima arena de las colinas desoladas se quejará, llorarán los árboles en las montañas y manará sangre de todas las cosas. Entonces verás a la gente en doloroso sufrimiento[^8.[50]].

**¶ 6** ¡Oh Gobernante! En una época Nos revelamos a ti en el Monte Tíná, y en otra época en el Monte Zaytá[^8.[51]], y una vez más en este santísimo Lugar. No obstante, siguiendo tus corruptas inclinaciones, no respondiste y fuiste contado entre los desatentos. Considera, entonces, y recuerda la época en que Muḥammad vino con claras señales provenientes de Aquel que es el Todopoderoso, el Omnisapiente. Apostada en lugares ocultos y en los mercados para apedrearle, la gente rechazaba las señales de Dios, tu Señor y el Señor de tus antepasados. Los eruditos también Le negaron, al igual que hicieron sus seguidores y, asimismo, los reyes de la tierra, tal como has oído en los relatos de la antigüedad. Entre esos reyes se hallaba Cosroes[^8.[52]], a quien Muḥammad envió una bendita epístola llamándolo hacia Dios y prohibiéndole las falsas creencias. En verdad, tu Señor conoce todas las cosas. No obstante, siguiendo los impulsos de sus deseos malvados y corruptos, Cosroes se volvió arrogante ante Dios y rompió la Tabla. En verdad, se cuenta entre los moradores del fuego más profundo.

**¶ 7** ¿Estaba acaso dentro del poder del Faraón impedir que la mano de Dios ejerciera Su soberanía cuando obró impúdicamente en la tierra y fue uno de los transgresores? Desde dentro de su propia casa, y pese a su voluntad, hicimos surgir a Aquel que conversó con Dios. Muy capaces somos de lograr Nuestro propósito. Recuerda, además, cómo Nimrod encendió el fuego de la impiedad para que su llama consumiese a Abraham, el Amigo de Dios; no obstante, Lo liberamos mediante el poder de la verdad y asimos a Nimrod con la furia de Nuestra ira. Di: El Rey de Persia dio muerte al Bienamado de los mundos para extinguir la luz de Dios entre el pueblo y para privarles del manantial de vida eterna en los días de tu Señor, el Magnánimo, el Munífico.

**¶ 8** Nos también hemos revelado la Causa de Dios en Sus ciudades y hemos alzado Su recuerdo en medio de quienes verdaderamente creen en Él. Di: Este Joven ha venido a vivificar el mundo y unir a todos sus pueblos. Se aproxima el día en que habrá prevalecido aquello que Dios se ha propuesto y verás el mundo transformado en el gloriosísimo paraíso. Así ha sido inscrito por la Pluma de la Revelación en esta formidable Tabla.

**¶ 9** Deja de mencionar al Gobernante, oh Pluma, y trae al recuerdo a Anís, aquel compañero íntimo del amor de Dios que se desvinculó de los descarriados y de los infieles. Desgarró los velos de manera tal que los moradores del Paraíso podían oír cómo se rasgaban. Glorificado sea Dios, el Soberano, el Poderoso, el Omnisciente, el Omnisapiente.

**¶ 10** ¡Oh ruiseñor! Inclina tu oído a la voz del Todoglorioso en esta noche en que las tropas armadas Nos han rodeado, mientras permanecemos en un estado de júbilo extremo. ¡Ojalá que nuestra sangre pudiese derramarse sobre la tierra y que nuestros cuerpos fuesen arrojados al polvo en el camino de Dios! Este es, en verdad, Mi deseo y el deseo de quienquiera que Me haya buscado y alcanzado Mi muy maravilloso, Mi incomparable Reino.

**¶ 11** Has de saber, oh siervo, que cierto día, al despertar, encontramos que los amados de Dios estaban a la merced de Nuestros adversarios. Había centinelas apostados en todos los portones y a nadie le estaba permitida la entrada o la salida. En verdad, perpetraron una grave injusticia, pues dejaron a los amados de Dios y a Sus familiares sin alimentos durante la primera noche. Tal fue la suerte que corrieron aquellos por quienes ha sido creado el mundo y todo cuanto hay en él. ¡Ay de aquellos que lo perpetraron y de aquellos que los llevaron a cometer tal maldad! Pronto, Dios consumirá sus almas en el fuego. Él, ciertamente, es el más fiero de los vengadores.

**¶ 12** El pueblo rodeó la casa, y musulmanes y cristianos lloraron por Nos, y el clamor de las lamentaciones se levantó entre la tierra y el cielo debido a lo que habían causado las manos de los opresores. Percibimos que el llanto de los seguidores del Hijo sobrepasaba al llanto de los demás: una señal para aquellos que meditan.

**¶ 13** Uno de Mis compañeros ofreció la vida, degollándose con sus propias manos por amor a Dios, una acción sin precedentes en siglos pasados y que Dios ha reservado para esta Revelación como prueba del poder de Su dominio[^8.[53]]. Él es, ciertamente, el Libre, Quien todo lo subyuga. En cuanto a aquel que así se inmoló en Iráq[^8.[54]], él es, en verdad, el Rey y Bienamado de los Mártires, y lo que él demostró fue un testimonio de Dios para las gentes de la tierra. Tales almas han sido influenciadas por la Palabra de Dios, han saboreado la dulzura de Su recuerdo, y están tan extasiadas con las brisas de la reunión que se han desprendido de todos cuantos moran en la tierra y se han vuelto hacia el Semblante divino con rostros resplandecientes de luz. Y si bien han cometido un acto que Dios ha prohibido, no obstante, Él los ha perdonado en señal de Su misericordia. Él es, ciertamente, Quien siempre perdona, el Más Compasivo. Tan cautivadas estaban estas almas por Aquel que es el Imponente que las riendas de la voluntad se les escaparon de las manos, hasta que finalmente ascendieron a la morada del Invisible y entraron en presencia de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente.

**¶ 14** Di: Este Joven ha salido de este país y ha depositado debajo de cada árbol y de cada piedra un tesoro, que Dios hará aparecer muy pronto mediante el poder de la verdad. Así es como se ha emitido la ley y se ha cumplido el mandato de Aquel que es el Ordenador, el Omnisapiente. Las huestes de la tierra y del cielo son impotentes para resistir Su Causa, y tampoco pueden todos los reyes y gobernantes del mundo frustrar jamás Su propósito. Di: La adversidad es el aceite que alimenta la llama de esta Lámpara, y con la cual aumenta su luz, si tan solo lo supierais. En verdad, el repudio del díscolo no sirve sino para proclamar esta Fe y para propagar la Causa de Dios y Su Revelación por todo el mundo.

**¶ 15** Grande es vuestra bienaventuranza, ya que habéis abandonado vuestros hogares y habéis andado errantes por amor a vuestro Señor, el Todopoderoso, el Anciano de Días, hasta que entrasteis en la Tierra del Misterio en un momento en que ardía el fuego de la opresión y se oía el graznido del cuervo de la discordia. Sois Mis compañeros en Mis tribulaciones, por cuanto estuvisteis presentes junto a Nos en la lúgubre noche en que se agitaron los corazones de quienes atestiguan la unidad de Dios. Entrasteis a estas tierras por causa de Nuestro amor, y salisteis de ellas por Nuestro mandato. ¡Por la rectitud de Dios! Debido a vosotros la tierra misma se gloría sobre el cielo. ¡Cuán excelente es esta muy sublime, gloriosa y exaltada munificencia! Os habéis visto privadas de vuestro nido, oh aves de la eternidad, por amor a vuestro Señor, el Libre, pero vuestra verdadera morada está bajo las alas de la gracia del Todomisericordioso. ¡Bienaventurados los que comprenden!

**¶ 16** ¡Oh Mi Dhabíh! Que los hálitos del espíritu soplen sobre ti y sobre quienes han buscado la comunión contigo, han percibido en ti la suave fragancia de Mi presencia, y han prestado oído a aquello mediante lo cual son purificados los corazones de los verdaderos buscadores. Da gracias a Dios por cuanto has llegado a las orillas de este Grandísimo Océano, y escucha los mismísimos átomos de la tierra que proclaman: «¡Este es el Bienamado de los mundos!» Los moradores de la tierra Lo han agraviado y no han reconocido a Aquel Cuyo nombre invocan sin cesar. Perdidos están quienes han permanecido desatentos y se han opuesto a Aquel por Cuyos amados les hubiese correspondido ofrendar sus vidas, ¡y con cuánta más razón por Su propia Belleza, luminosa y resplandeciente!

**¶ 17** Ten paciencia, aunque tu corazón se consuma en la separación de Dios, por cuanto Él te ha concedido una exaltada posición en Su presencia. Es más, ahora mismo estás de pie ante Su rostro, y te comunicamos, mediante la lengua de la fuerza y el poder, palabras que incluso los oídos de los sinceros se han visto privados de oír. Di: Si Él pronunciara una sola palabra, esa palabra por sí sola sería más dulce que todos los dichos de los hombres.

**¶ 18** Si Muḥammad, el Apóstol de Dios, hubiera llegado a este Día, habría exclamado: «Verdaderamente, Te he reconocido, oh Anhelo de los Mensajeros Divinos». Si Abraham hubiera alcanzado este Día, Él también, cayendo postrado en el suelo y con la mayor humildad ante el Señor, tu Dios, habría exclamado: «Mi corazón está lleno de paz, ¡oh Tú, Señor de todo lo que existe en el cielo y en la tierra! Yo declaro que Tú has descubierto ante mis ojos toda la gloria de Tu poder y la plena majestad de Tu ley. Asimismo, atestiguo que por medio de Tu Revelación los corazones de los fieles se sienten afianzados y contentos». Si Moisés mismo hubiera alcanzado este Día, Él también habría alzado Su voz, diciendo: «¡Toda alabanza sea para Ti, por haber dirigido la luz de Tu semblante hacia mí y haberme incluido entre aquellos que han tenido el privilegio de contemplar Tu rostro!»

**¶ 19** Considera a la gente y su estado. Reflexiona sobre las cosas que han pronunciado sus bocas y que han perpetrado sus manos en este bendito, este santísimo e incomparable Día. Quienes han mancillado el buen nombre de la Causa de Dios y se han vuelto hacia el Maligno han sido maldecidos por todas las cosas creadas y se cuentan entre los moradores del fuego. Ciertamente, quienquiera que haya prestado atención a Mi llamamiento se mantendrá impertérrito ante el clamor de todos los habitantes de la tierra; y quienquiera que sea influenciado por las palabras de alguien que no sea Yo jamás ha oído Mi llamamiento. ¡Por Dios! Tal hombre tiene vedada la entrada a Mi Reino, se halla excluido de Mis dominios de majestad y poder, y es de los que están completamente perdidos.

**¶ 20** No te lamentes por lo que te ha acontecido. Has padecido por Mi amor lo que la mayoría de la gente jamás ha soportado. Tu Señor sabe y está informado de todo. Él estaba contigo en las asambleas y reuniones y oyó lo que fluía del manantial de tu corazón, las aguas vivas del conocimiento y la sabiduría, en recuerdo de tu Señor, el Misericordioso. Esto es, ciertamente, una muestra de Su munífico favor.

**¶ 21** Dentro de poco Dios hará surgir de entre los reyes a uno que ayudará a Sus amados. Él, ciertamente, abarca todas las cosas. Él infundirá en los corazones el amor a Sus amados. Ciertamente, esto ha sido decretado irrevocablemente por Aquel que es el Todopoderoso, el Benéfico.

**¶ 22** Rogamos a Dios que regocije los corazones de Sus siervos mediante tu llamamiento, que haga de ti un estandarte de guía en Sus países, y que ayude por mediación de ti a los que han sido humillados. No prestes atención a quien provocó un gran clamor y que todavía lo provoca ahora. Que tu Señor, Quien siempre perdona, el Más Generoso, te sea suficiente en todo. Relata a Mis amados lo que has visto y aprendido de la historia de este Joven, y comunícales lo que te hemos hecho saber. En verdad, tu Señor te ayuda y vela por ti en todo momento y en todas las condiciones. Las bendiciones del Concurso de lo alto te envuelven, y los parientes y las hojas de la familia sagrada que rodean el Árbol celestial te ensalzan con maravillosas alabanzas.

**¶ 23** ¡Oh Pluma de la Revelación! Trae a la memoria a aquel[^8.15] cuya misiva Nos llegó en esta lúgubre noche. Él es quien vagó de una región a otra hasta que entró en la Ciudad[^8.16], buscando el refugio de la misericordia de su Señor, el Todopoderoso, el Altísimo. En ávida espera de los favores de su Señor, pernoctó en ella una noche, mas abandonó el lugar a la mañana siguiente según lo dispuesto por Dios, llenando de pena el corazón de este Joven. De esto es testigo el mismísimo Todopoderoso.

**¶ 24** Grande es tu bienaventuranza, por cuanto has recibido el vino de la expresión de manos del Todomisericordioso, y te has extasiado a tal punto con la suave fragancia del Bienamado que has renunciado a tu comodidad y has sido contado entre los que se han apresurado en ir a Su Paraíso, el Punto de Amanecer de las señales de tu Señor, el Magnánimo, el Incomparable. Feliz aquel que ha bebido el vino de los misterios íntimos del semblante de su Señor y se ha embriagado con este trago puro y cristalino. ¡Por Dios! Hace que todo creyente verdadero se remonte al cielo de la majestad y grandeza, y transmuta toda duda en certeza.

**¶ 25** No te apenes por lo que te ha acaecido; antes bien pon toda tu confianza en Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sabio. Construye tu casa sobre la sólida base de las palabras divinas, y alaba a tu Señor. Él, en verdad, te será suficiente por sobre todas las gentes de la tierra.

**¶ 26** Ciertamente, Dios ha inscrito vuestros nombres en una Tabla en la que se atesoran los secretos ocultos de todo cuanto ha sido. Dentro de poco los fieles recordarán vuestro exilio y todas las travesías que habéis emprendido en Su camino. Él, en verdad, ama a aquellos que Lo aman, y es Quien ayuda a los sinceros. ¡Por la rectitud de Dios! Los ojos del Concurso de lo alto están fijos en vosotros y sus dedos apuntan en vuestra dirección. Así es como os envuelve la generosidad de vuestro Señor. Ojalá que las gentes reconocieran lo que se les ha escapado en los días de Dios, el Todoglorioso, el Más Alabado.

**¶ 27** Da gracias a Dios por haberte ayudado a conocerle y a entrar en los recintos de Su corte en un momento en que los impíos rodearon a la familia de tu Señor y a Sus amados, y los expulsaron de sus hogares con manifiesta crueldad, intentando separarnos a la orilla del mar. En verdad, tu Señor conoce lo que está oculto en el pecho de los impíos. Di: Aunque despedazaseis nuestros cuerpos, no podríais desterrar de nuestros corazones el amor a Dios. En verdad, fuimos creados para el sacrificio, y de ello nos honramos ante toda la creación.

**¶ 28** ¡Oh tú que estás encendido con el fuego del amor a Dios! Has de saber que Nos ha llegado tu carta y que Nos hemos informado de su contenido. Imploramos a Dios que te confirme en Su amor y en Su agrado, que te ayude en la promoción de Su Causa y que te cuente entre aquellos que se han levantado para hacer triunfar Su Fe.

**¶ 29** En cuanto a tu pregunta acerca del alma, has de saber que entre la gente abundan los tratados y hay múltiples opiniones en cuanto a sus grados. Entre estos figuran el alma del reino, el alma del dominio, el alma celestial, el alma divina, el alma santificada, así como el alma benévola, el alma satisfecha, el alma que agrada a Dios, el alma inspirada, el alma irascible, y el alma concupiscente. Cada grupo tiene sus propios pronunciamientos con respecto al alma y no Nos sentimos inclinados a detenernos en lo que se ha dicho en el pasado. Ciertamente, junto a tu Señor se halla el conocimiento de las generaciones anteriores y recientes.

**¶ 30** ¡Ojalá estuvieses presente ante Nuestro trono para escuchar de la propia Lengua de Grandeza cuanto deseas y escalar las cimas más elevadas del conocimiento por la gracia de Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo! No obstante, los impíos se han interpuesto entre nosotros. Ten cuidado, no sea que te apenes por ello. Conténtate con lo que ha sido ordenado por un decreto irrevocable, y sé de los que soportan con paciencia.

**¶ 31** Has de saber que el alma que es común a todos los hombres aparece después de la mezcla de las cosas y tras su maduración, tal como observas en el germen: una vez que se ha desarrollado hasta su fase predestinada, Dios manifiesta el alma que se hallaba latente en él. En verdad, tu Señor hace lo que es Su voluntad y ordena lo que Le place.

**¶ 32** En cuanto al alma a que se hace referencia, ciertamente ha sido creada por la Palabra de Dios y es tal que, si se prende con el fuego del amor de su Señor, ni las aguas de la oposición ni los océanos del mundo pueden apagar su llama. Esa alma es, en verdad, un fuego que arde en el árbol del hombre, que proclama: «¡No hay Dios fuera de Él!» Quienquiera preste oído a su llamamiento es, verdaderamente, de los que han llegado hasta Él. Y cuando se despoje de su figura humana, Dios hará que surja de nuevo en la más excelente de las formas y hará que entre en un paraíso sublime. Ciertamente, tu Señor tiene poder sobre todas las cosas.

**¶ 33** Has de saber, además, que la vida del hombre procede del espíritu, y el espíritu se vuelve hacia dondequiera que el alma le indique. Medita sobre aquello que te hemos revelado para que reconozcas el Alma de Dios que ha aparecido en la Aurora de la munificencia, investida de soberanía manifiesta.

**¶ 34** Has de saber también que el alma está dotada de dos alas: si se remonta a la atmósfera del amor y el contento, estará relacionada con el Todomisericordioso. Y si vuela por la atmósfera del yo y del deseo, pertenecerá al Maligno; que Dios nos escude y os proteja de ello, oh vosotros que tenéis percepción. Si el alma llega a encenderse con el fuego del amor de Dios, se le llama benévola y grata a Dios; pero si está consumida por el fuego de la pasión, se le conoce como el alma concupiscente. Así te hemos expuesto este tema para que obtengas una comprensión clara.

**¶ 35** ¡Oh Pluma del Altísimo! Relátale a aquel que se ha vuelto hacia Tu Señor, el Todoglorioso, lo que le permita prescindir de los dichos de los hombres. Di: El espíritu, la mente, el alma y las facultades de la vista y del oído no son sino una sola realidad que tiene múltiples expresiones debido a la diversidad de sus instrumentos. Como puedes observar, las facultades que la persona tiene de comprender, moverse, hablar, oír y ver derivan todas de esta señal de su Señor que se halla dentro de ella. En su esencia es una; pero es múltiple gracias a la diversidad de sus instrumentos. Esto, ciertamente, es una verdad incontrovertible. Por ejemplo, si dirige su atención al órgano de la audición, entonces se ponen de manifiesto la audición y sus atributos. De igual manera, si la dirige al órgano de la visión, aparecen un efecto y atributo diferentes. Reflexiona sobre este tema para que comprendas el verdadero significado de lo que se ha querido decir, te sientas libre de los dichos de la gente y seas de los que están bien seguros. De igual modo, cuando esta señal de Dios se vuelve hacia el cerebro, la cabeza y medios similares, se manifiestan los poderes de la mente y del alma. Tu Señor es, en verdad, potente para hacer cuanto desee.

**¶ 36** Todo lo que hemos mencionado aquí ha sido elucidado en las Tablas que hemos revelado en respuesta a preguntas relativas a las letras inconexas del Corán. Medita sobre ellas para que comprendas lo que ha descendido desde el Reino de Aquel que es el Todopoderoso, el Más Alabado. Así hemos optado por ser concisos en esta Tabla. Imploramos a Dios que te dé a conocer mediante esta breve exposición lo que las palabras jamás podrán agotar, y te dé a beber de los océanos ilimitados con esta copa. En verdad, tu Señor es el Munífico y es invencible en Su poder.

**¶ 37** ¡Oh Pluma del Anciano de Días! Recuerda a ‘Alí[^8.17], quien residió contigo en Iráq hasta que el Sol del mundo partió de allí. Abandonó su hogar para alcanzar la corte de Tu presencia cuando estábamos cautivos en manos de los que han sido privados de las suaves fragancias del Misericordioso. No te apenes por lo que Nos ha acaecido a Nos y a ti en el camino de Dios. Ten certeza y persevera. Él, en verdad, hace victoriosos a aquellos que Le aman, y Su poder domina todas las cosas. Quien se vuelve hacia Él ilumina con ello los rostros del Concurso de lo alto, y de esto Dios mismo es Mi testigo.

**¶ 38** Di: Oh pueblo, ¿os imagináis que, después de rechazar a Aquel mediante Quien se han manifestado las religiones del mundo, seguís mostrando lealtad a la Fe de Dios? ¡Por la rectitud de Dios! Sois contados entre los moradores del Fuego. Así ha sido inscrito el decreto en las Tablas por la Pluma de Dios. Di: Jamás impedirá el ladrido de los perros que el Ruiseñor entone sus melodías. Meditad un poco para que tal vez descubráis un camino que conduzca a la Eterna Verdad.

**¶ 39** Di: ¡Magnificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Yo Te ruego, por las lágrimas que han derramado Tus amantes en su anhelo por Ti, y por el deseo de los que plañen en su separación de Ti, y por Tu Bienamado, Quien ha caído en manos de Tus adversarios, que ayudes bondadosamente a quienes han buscado refugio bajo las alas protectoras de Tu favor y bondad, y quienes no han anhelado a otro Señor fuera de Ti.

**¶ 40** Hemos abandonado nuestros hogares, oh Señor, en nuestras ansias por encontrarte y en nuestro anhelo de estar unidos a Ti. Hemos atravesado la tierra y el mar para alcanzar la corte de Tu presencia y prestar oído a Tus versículos. No obstante, cuando arribamos a las orillas del mar se nos impidió llegar hasta Ti, pues los impíos se interpusieron entre nosotros y la luz de Tu semblante.

**¶ 41** ¡Oh Señor! Una intensa sed se ha apoderado de nosotros, y junto a Ti están las mansas corrientes de la vida eterna. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No nos niegues el objeto de nuestra búsqueda. Consigna, pues, para nosotros la recompensa decretada para aquellos de Tus siervos que gozan de acceso cercano a Ti y están totalmente dedicados a Tu voluntad. Haz que seamos tan firmes en Tu amor que nada nos aparte de Ti ni impida que Te adoremos. Poderoso eres Tú para hacer lo que te place. Tú, en verdad, eres el Todopoderoso, el Más Generoso.

[^8.[49]]: Esta Tabla fue revelada en árabe en honor de Ḥájí Muḥammad Ismá‘íl-i-Káshání, a quien Bahá'u'lláh otorgó el título de Dhabíḥ (sacrificio) y Anís (compañero), y se dirige a ‘Álí Páshá, el primer ministro otomano, aquí referido como Ra’ís (jefe o gobernante).
[^8.[50]]: El Sultán ‘Abdu’l-‘Azíz perdió el trono y la vida en 1876. En la guerra que siguió contra Rusia (1877-1878), Adrianópolis fue ocupada por el enemigo y los turcos tuvieron un violento baño de sangre.
[^8.14]: Adrianópolis.
[^8.[51]]: Literalmente “el Monte de las Higueras” y “el Monte de los Olivos”; véase Corán 95:1.
[^8.[52]]: Cosroes II, el monarca sasánida que reinó en Persia cuando vivía Muḥammad.
[^8.[53]]: Ḥájí Ja‘far-i-Tabrízí; se evitó a tiempo que se quitara la vida.
[^8.[54]]: Siyyid Ismá‘íl de Zavárih.
[^8.15]: Anís.
[^8.16]: Adrianópolis.
[^8.17]: Mírzá ‘Alí-Akbar-i-Naráqí.

## Lawḥ-i-Ra'ís

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¡Él es, por derecho propio, el Gobernante Supremo!

**¶ 1** La Pluma del Altísimo proclama: ¡Oh tú, que has imaginado ser el más exaltado de los hombres[^9.18] y has juzgado como la más baja de las criaturas a este Joven divino, por medio de Quien se han iluminado y bañado de luz los ojos del Concurso de lo alto! Este Joven no ha solicitado nada de ti ni de los que son como tú puesto que, desde tiempo inmemorial, siempre que las Manifestaciones del Todomisericordioso y los Exponentes de Su gloria imperecedera han pasado del Dominio de la eternidad a este mundo mortal, y se han revelado para hacer revivir a los muertos, hombres como tú han tenido a estas Almas santas y a estos Templos de la Unicidad divina, de Quienes depende necesariamente la rehabilitación de los pueblos de la tierra, como promotores de maldad y merecedores de culpa. En verdad, todos esos hombres han vuelto al polvo. Dentro de poco, tú también volverás a él y te encontrarás en grave pérdida.

**¶ 2** Aunque este Vivificador y Reformador del mundo fuera a tu juicio culpable de sedición y conflictos, ¿qué crimen habría podido cometer un grupo de mujeres, niños y madres lactantes para ser afligidas con el azote de tu rabia y tu ira? Ninguna fe ni religión ha considerado jamás responsables a los niños. La Pluma del Mandamiento divino les ha eximido, pero el fuego de tu tiranía y opresión abarca a todos. Si profesaras lealtad a cualquier fe o religión, sabrías que, según todos los Libros celestiales y todas las importantes y divinamente inspiradas Escrituras, a los niños no se les debe considerar responsables. Al margen de esto, ni siquiera los que no creen en Dios han cometido actos tan improcedentes. Por cuanto de cada cosa resulta un efecto, hecho que nadie puede negar salvo los que están faltos de razón y comprensión, no cabe la menor duda de que los suspiros de estos niños y el llanto de estos afligidos tendrán su debida consecuencia.

**¶ 3** Habéis saqueado y desposeído injustamente a un grupo de personas que nunca se han rebelado en vuestros dominios ni han desobedecido a vuestro gobierno, sino que más bien se mantuvieron al margen y se ocuparon día y noche en el recuerdo de Dios. Más tarde, cuando se cursó la orden de desterrar a este Joven, todos quedaron consternados. No obstante, los funcionarios encargados de Mi expulsión declararon: «Estos otros no han sido acusados de ningún delito y no han sido expulsados por el Gobierno. Si desean acompañaros, nadie se les opondrá». Por tanto, estas almas desventuradas costearon sus propios gastos, abandonaron todos sus bienes y, contentándose con Nuestra presencia y poniendo toda su confianza en Dios, viajaron de nuevo con Él hasta que la fortaleza de ‘Akká se convirtió en la prisión de Bahá.

**¶ 4** A nuestra llegada, los guardias nos rodearon y nos recluyeron a todos, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, en el cuartel militar. La primera noche se les privó a todos de comida y bebida, pues los centinelas estuvieron vigilando la puerta del cuartel y no permitieron que nadie saliera. Nadie pensó en la precaria situación de estos agraviados. Incluso suplicaron que les dieran agua, y se la negaron.

**¶ 5** Pasó el tiempo y seguimos todos encerrados en este cuartel, a pesar de que, durante los cinco años que residimos en Adrianópolis, todos sus habitantes, ya fueran sabios o ignorantes, ricos o pobres, fueron testigos de la pureza y santidad de estos siervos. Cuando este Joven partía de Adrianópolis, uno de los amados de Dios intentó quitarse la vida; tan insoportable le resultaba ver a este Agraviado en manos de Sus opresores. Durante la travesía nos obligaron a cambiar de barco tres veces, y es evidente lo mucho que sufrieron los niños a consecuencia de ello. Durante el desembarco, cuatro de los creyentes fueron separados del resto y se les impidió acompañarnos. Cuando este Joven partía, uno de los cuatro, llamado ‘Abdu'l-Ghaffár, se lanzó al mar y nadie sabe lo que fue de él a partir de entonces[^9.19].

**¶ 6** Todo esto no es más que una gota en el océano de agravios que se Nos ha infligido, ¡y todavía no estáis satisfechos! Cada día las autoridades imponen un nuevo decreto, y no se vislumbra el final de su tiranía. Día y noche traman nuevas conspiraciones. De los almacenes del gobierno, le han asignado a cada prisionero una ración diaria de tres barras de pan que nadie es capaz comer. Desde la creación del mundo hasta el día de hoy no se ha visto ni oído semejante crueldad.

**¶ 7** ¡Por la rectitud de Aquel que ha hecho que Bahá Se dirija a todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra! No tenéis ni rango ni mención entre quienes han ofrendado su alma, su cuerpo y sus bienes por amor a Dios, el Omnipotente, Quien todo lo compele, el Todopoderoso. Un puñado de arcilla tiene más valor a los ojos de Dios que todo vuestro dominio y vuestra soberanía, y todo vuestro poder y vuestra fortuna. Si fuera Su deseo, os dispersaría por el polvo. Pronto se apoderará de vosotros Su furia iracunda, se promoverá la sedición en medio de vosotros y se alterarán vuestros dominios. Entonces gemiréis y os lamentaréis, y no encontraréis a nadie que os preste ayuda o socorro.

**¶ 8** Al mencionar estos asuntos, no es Nuestro propósito despertaros del letargo, pues el furor de la ira divina os ha cercado hasta tal punto que nunca pondréis atención. Tampoco es Nuestro propósito relatar las iniquidades que han llovido sobre estas almas puras y benditas, pues tan embriagadas han quedado con el vino del Todomisericordioso y tan extasiadas por el efecto arrebatador de las aguas vivas de Su amorosa providencia que, aunque tuvieran que sufrir todas las crueldades del mundo por Él, seguirían satisfechas y Le darían gracias. Estas almas nunca han tenido ni tendrán ningún motivo de queja. Es más, su sangre implora y suplica constantemente al Señor de los mundos ser derramada sobre el polvo en Su camino, y sus cabezas anhelan ser llevadas en alto sobre lanzas por amor al Amado de los corazones y las almas.

**¶ 9** En varias ocasiones os han sobrevenido calamidades y aun así no hicisteis ningún caso. Una de ellas fue el incendio que devoró gran parte de la Ciudad[^9.20] con las llamas de la justicia, a cuyo respecto se escribieron muchos poemas exponiendo que jamás se había presenciado fuego tan grande. Y, con todo, os volvisteis más irresponsables todavía. Asimismo, se desencadenó una plaga, ¡y aun así seguisteis sin hacer caso! Estad atentos, no obstante, porque la ira de Dios está lista para hacerse con vosotros. Dentro de poco presenciaréis lo que ha sido enviado por la Pluma de Mi decreto.

**¶ 10** ¿Habéis imaginado ingenuamente que vuestra gloria es imperecedera y vuestro dominio sempiterno? ¡No, por por Aquel que es el Todomisericordioso! Ni durará vuestra gloria, ni perdurará Mi humillación. A los ojos de un verdadero hombre, esa humillación es el orgullo de toda gloria.

**¶ 11** Cuando todavía era un niño y no había alcanzado la edad de la madurez, Mi padre hizo los preparativos para la boda de uno de Mis hermanos mayores en Teherán, y, siguiendo la costumbre de esa ciudad, las celebraciones duraron siete días y siete noches. El último día se anunció que iba a representarse la obra «Sháh Sultán Salím». Un gran número de príncipes, dignatarios y personas eminentes de la capital se reunieron para la ocasión. Yo estaba sentado en una de las habitaciones superiores del edificio y observaba la escena. Enseguida armaron una carpa en el patio y, al poco tiempo, aparecieron unas figuritas con forma humana, todas del tamaño de la palma de la mano, anunciando: «¡Viene Su Majestad! ¡Colocad los asientos enseguida!» Entonces aparecieron otras figuras, algunas ocupadas en barrer el suelo y otras rociando agua; y, seguidamente, otra, a la que se anunció como el pregonero principal de la ciudad, alzó la voz para convocar a la gente a una audiencia con el rey. Después, hicieron acto de presencia varios grupos de figuras y tomaron sus puestos. Los primeros lucían sombreros y fajas al estilo persa, los segundos empuñaban hachas de guerra, y los terceros eran un grupo de lacayos y verdugos que portaban bastones para golpear las plantas de los pies. Finalmente, ataviado con majestuosidad regia y coronado con una diadema real, apareció la figura de un rey, que se comportaba con la mayor altanería y magnificencia, a veces avanzando y a veces deteniéndose, y que procedió a sentarse en su trono con gran solemnidad, aplomo y dignidad.

**¶ 12** En ese momento hubo una descarga de tiros, sonaron las trompetas, y el rey y la carpa se sumieron en una cortina de humo. Cuando se disipó el humo, el rey, acomodado en su trono, estaba rodeado de una comitiva de ministros, príncipes y dignatarios de Estado quienes, habiendo ocupado sus lugares, se mostraban solícitos en su presencia. Trajeron a un ladrón ante el rey, quien ordenó que decapitaran al delincuente. Sin esperar un momento, el verdugo principal le cortó la cabeza al ladrón, y de ella salió un líquido a modo de sangre. A continuación, el rey mantuvo una audiencia con su corte, en la cual se le informó que había estallado una rebelión en una de las fronteras. Inmediatamente, el rey pasó revista a las tropas y despachó a varios regimientos con apoyo de artillería para sofocar el alzamiento. Momentos después se oyó el retumbar de cañones desde detrás de la carpa, y se anunció que había empezado una batalla.

**¶ 13** Este Joven observaba el escenario con gran asombro. Cuando concluyó la audiencia real, cayó el telón y, al cabo de unos veinte minutos, salió un hombre desde detrás de la carpa con una caja bajo el brazo.

**¶ 14** «¿Qué es esa caja?», le pregunté, «¿y qué sentido tenía esta representación?»

**¶ 15** «Toda esta representación fastuosa y todos estos artilugios ingeniosos», respondió, «el rey, los príncipes, los ministros, su pompa y gloria, su fuerza y poder, todo lo que has visto, están ahora dentro de esta caja».

**¶ 16** ¡Juro por Mi Señor, Quien mediante una sola palabra de Su Boca ha traído a la existencia todas las cosas creadas! Desde aquel día, todas las galas del mundo han sido, a ojos de este Joven, similares a ese mismo espectáculo. Nunca han tenido ni jamás tendrán ningún valor o importancia, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Cuánto me ha maravillado que los hombres se enorgullezcan de semejantes vanidades mientras que los perspicaces, en cuanto presencian cualquier evidencia de gloria humana, perciben con certeza lo inevitable de su desvanecimiento. «¡Nunca he observado cosa alguna sin ver ante ella la extinción, y Dios, ciertamente, es testigo suficiente!»

**¶ 17** Incumbe a todos atravesar este breve lapso de vida con sinceridad y ecuanimidad. Si alguien no llegara a reconocer a Aquel que es la Eterna Verdad, que al menos se comporte con sensatez y justicia. Dentro de poco, estos adornos externos, estos tesoros visibles, estas vanidades terrenales, estos ejércitos alineados, estos atuendos engalanados, estas almas soberbias y altivas, todo ello entrará en los confines de la tumba, igual que en aquella caja. A los ojos de los perspicaces, todos estos conflictos, discordias y vanaglorias siempre han sido y seguirán siendo como los juegos y pasatiempos de los niños. Presta atención, y no seas de aquellos que ven y sin embargo lo niegan.

**¶ 18** Nuestro llamamiento no es por este Joven ni por los amados de Dios, pues ya han sido dolorosamente puestos a prueba y encarcelados y no esperan nada de hombres como tú. Nuestro propósito es que levantes la cabeza del lecho del abandono, sacudas el sueño de la negligencia y dejes de oponerte injustamente a los siervos de Dios. Mientras dure tu poder y tu ascendiente, esfuérzate por aliviar el sufrimiento de los oprimidos. Si juzgaras con imparcialidad y observaras con el ojo del discernimiento los conflictos e intereses de este mundo efímero, reconocerías en seguida que son como la representación que hemos descrito.

**¶ 19** Presta oído a las palabras del único Dios verdadero y no te enorgullezcas de las cosas de este mundo. ¿Qué ha sido de quienes, como tú, se atribuyeron falsamente dominio sobre la tierra, quienes intentaron apagar la luz de Dios en Su tierra y destruir los cimientos de Su formidable edificio en Sus ciudades? ¿Dónde se encuentran ahora? Juzga con justicia y vuelve a Dios para que, por ventura, Él cancele las transgresiones de tu ilusoria vida. Por desgracia, sabemos que nunca lo conseguirás, pues es tan grande tu crueldad que ha hecho que se aviven las llamas del infierno y se lamente el Espíritu, y que tambaleen los pilares del Trono y que tiemblen los corazones de los fieles.

**¶ 20** ¡Oh pueblos de la tierra! Inclinad vuestro oído interior al llamamiento de este Agraviado y deteneos a reflexionar sobre la historia que os hemos relatado. Quizás así no os consuma el fuego del egoísmo y la pasión, y no consintáis que los vanos e inútiles objetos de este mundo inferior os aparten de Aquel que es la Eterna Verdad. La gloria y la humillación, la riqueza y la pobreza, la tranquilidad y la tribulación, todo pasará y todos los pueblos de la tierra descansarán dentro de poco en sus tumbas. Incumbe, por tanto, a toda persona dotada de visión fijar su mirada en la meta de la eternidad para que quizás, por la gracia de Aquel que es el Antiguo Rey, alcance el Reino inmortal y habite a la sombra del Árbol de Su Revelación.

**¶ 21** Este mundo, aunque lleno de falsedad y engaño, advierte continuamente a todos los seres humanos de su inminente extinción. La muerte del padre revela a su hijo que también él ha de morir. Ojalá los habitantes del mundo que han amasado riquezas para sí mismos y se han alejado del Verdadero supieran quién se adueñará de sus tesoros al final; pero, por la vida de Bahá, nadie sabe esto sino Dios, exaltada sea Su gloria.

**¶ 22** El poeta Saná'í ―que la misericordia de Dios sea con él― dijo: «¡Tened cuidado, oh vosotros cuya conducta indecorosa os ha ennegrecido el rostro! ¡Tened cuidado, oh vosotros cuyas barbas ha blanqueado la edad!» Pero, por desgracia, la mayoría de la gente está profundamente dormida. Son como el hombre que, en su ebriedad, sintió atracción por un perro, lo abrazó y lo convirtió en su juguete, pero cuando clareó la mañana del discernimiento y la luz del sol envolvió el horizonte, reparó en que el objeto de su deseo no era más que un perro. Entonces, lleno de vergüenza y remordimiento, regresó a su morada.

**¶ 23** No pienses que has humillado a este Joven o que has prevalecido sobre Él. La más pequeña de las criaturas manda sobre ti y, sin embargo, no te percatas de ello. Lo más bajo y vil de todas las cosas te domina, y eso no es sino el egoísmo y la pasión, que siempre han sido censurables. Si no fuera por la consumada sabiduría de Dios, habrías podido ver claramente tu propia impotencia y la de todos los que habitan la tierra. Nuestra humillación es, en verdad, la gloria de Su Causa, si tan solo pudierais comprenderlo.

**¶ 24** Este Joven siempre ha sido reacio a dejar escapar una sola palabra contraria a la cortesía, pues la cortesía es Nuestra vestidura, con la que hemos adornado el templo de Nuestros siervos predilectos. Si no fuera así, algunas acciones que creéis ocultas habrían sido reveladas en esta Tabla.

**¶ 25** ¡Oh exponente de fuerza y poder! Estos niños pequeños y estos pobres de Dios no tenían por qué haber sido acompañados por guardias y soldados. A nuestra llegada a Gallípoli, un comandante llamado ‘Umar vino a Nuestra presencia. Dios sabe bien lo que dijo. Tras un breve intercambio en el que se mencionó su propia inocencia y tu culpabilidad, le dijimos: «Desde el principio debería haberse convocado un encuentro en el que los doctos de esta época se reunieran con este Joven para determinar qué delito han cometido estos siervos. Pero ahora el asunto ha ido más allá de esas consideraciones y, según tú mismo afirmas, tus órdenes son encarcelarnos en la más desolada de las ciudades. Hay un asunto que, si te fuera posible, te pido que transmitas a Su Majestad el Sultán: que este Joven pueda reunirse con él durante diez minutos para que el Sultán exija lo que a su juicio sirva de testimonio suficiente y considere como prueba de la veracidad de Aquel que es la Verdad. Si Dios Le permite ofrecerla, que libere entonces a estos agraviados y los deje en paz».

**¶ 26** Prometió transmitir este mensaje y darnos su respuesta. No obstante, no hemos recibido ninguna noticia de su parte. Pese a que no es propio que Aquel que es la Verdad comparezca ante nadie, ya que todos han sido creados para obedecerle, no obstante, en vista de la condición de estos niños pequeños y de la gran cantidad de mujeres a las que se ha tenido tan apartadas de sus amistades y su país, hemos condescendido en este particular. A pesar de ello, el resultado ha sido nulo. El mismo ‘Umar está vivo y disponible. Pregúntale, para averiguar la verdad.

**¶ 27** La mayoría de Nuestros compañeros yacen ahora enfermos en esta prisión, y nadie sabe lo que Nos aconteció excepto Dios, el Todopoderoso, el Sapientísimo. A los pocos días de Nuestra llegada, dos de estos siervos ascendieron a los dominios de lo alto. Durante un día entero los guardias insistieron en que no se podían retirar esos benditos cuerpos hasta que se pagase la mortaja y el entierro, pese a que nadie les había pedido su ayuda. Carecíamos por entonces de medios materiales, y les rogamos que confiaran el asunto a nuestro cuidado y se permitiera a los presentes transportar los cuerpos, mas ellos se negaron. Finalmente se llevó una alfombra al bazar y se entregó a los guardias la cantidad obtenida de su venta. Más adelante se supo que simplemente habían cavado una fosa poco profunda donde habían colocado los dos cuerpos benditos, pese a haber cobrado el doble de la cantidad requerida para las mortajas y el entierro.

**¶ 28** La pluma es impotente para plasmar y la lengua no puede describir las pruebas que hemos sufrido. Y, sin embargo, más dulce que la miel es para Mí el amargor de esas tribulaciones. ¡Ojalá que a cada instante visitaran a esta Alma evanescente, sumergida en el océano del divino conocimiento, todas las aflicciones del mundo, en el camino de Dios y por Su amor!

**¶ 29** Imploramos a Dios paciencia y conformidad, pues no eres más que una débil criatura desprovista de comprensión. Si despertaras y aspiraras la fragancia de las brisas que soplan de los retiros de la eternidad, abandonarías inmediatamente todo lo que posees y en lo que te regocijas, y elegirías habitar en uno de los cuartos ruinosos de esta Más Grande Prisión. Ruega a Dios que te conceda la comprensión madura necesaria para distinguir las acciones loables de las que son dignas de censura. ¡Que la paz sea con quien sigue el camino de la guía!

[^9.18]: Esta segunda Tabla de Bahá’u’lláh dirigida a ‘Alí Páshá se reveló en persa poco después de la llegada y reclusión de Bahá’u’lláh en ‘Akká.
[^9.19]: Ver Dios pasa, p. 171.
[^9.20]: Posible referencia al fuego de Hocapasa, que destruyó gran parte de la ciudad de Constantinopla en 1865.

## Lawḥ-i-Fu'ád

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¡Él es el Más Santo, el Más Glorioso!

**¶ 1** Káf. Ẓá . Te[^10.[55]] llamamos desde allende el mar de la grandeza, en la tierra carmesí, más allá del horizonte de la tribulación. Ciertamente, no hay Dios sino Él, el Todopoderoso, el Más Generoso. Camina con firmeza en Mi Causa y no sigas el proceder de quienes, habiendo alcanzado el objeto de su deseo, han negado a Dios, el Señor de los Señores. Dentro de poco, Él Se apoderará de ellos en Su ira y, ciertamente, Él es el Todopoderoso, Quien todo lo subyuga.

**¶ 2** Has de saber que, mediante la fuerza de Su soberano poder, Dios ha apresado a quien fue el primero de entre los que se pronunciaron contra Nos. Al ver que se acercaba su tormento, huyó a París en busca de médicos que le asistiesen.

**¶ 3** «¿No hay nadie que me socorra?» preguntó.

**¶ 4** Con un revés en la boca se le hizo saber: «¡No hay escapatoria!»[^10.[56]]

**¶ 5** Y cuando se dirigió al ángel de la ira, poco menos que expiró de terror. «Tengo una casa llena de posesiones», suplicó. «Tengo un palacio en el Bósforo, a cuyos pies fluyen los ríos».

**¶ 6** El ángel replicó: «En este día, no se aceptará de ti rescate alguno, aunque ofrendaras todas las cosas visibles e invisibles. ¿Acaso no oyes los suspiros de los allegados de Dios, a quienes encarcelaste sin prueba ni testimonio? Tu acción ha provocado el lamento de los moradores del Paraíso, y de aquellos que mañana y tarde giran en torno al Trono de lo alto. La ira de tu Señor ha caído sobre ti, ¡y severo es Él en Su castigo!»[^10.[57]]

**¶ 7** Él replicó: «Yo tenia dominio sobre el pueblo, y aquí ofrezco el poder de mi autoridad».

**¶ 8** «¡Guarda silencio, negador del Día del Juicio!»[^10.[58]]

**¶ 9** Imploró: «¿No pueden darme una prórroga para que mande a buscar a mi familia?»

**¶ 10** «¡De ninguna manera, oh tú que no creíste en los versículos de Dios!»

**¶ 11** A continuación, los guardianes del abismo insondable lo emplazaron: «¡Las puertas del Infierno se han abierto de par en par para recibirte, oh tú que te has apartado de tu Señor, el Libre! Acude a su fuego, pues está deseoso de ti. ¿Ya no te acuerdas, indeseado, de cuando eras el Nimrod de la época, y tu tiranía eclipsaba las crueldades del Faraón mismo, el Señor de las Estacas? ¡P[^10.[59]]or Dios! Tu iniquidad ha desgarrado el velo de la santidad y ha hecho temblar los pilares del cielo. ¿Dónde encontrarás refugio ahora? ¿Quién te protegerá del azote aterrador de tu Señor, el Imponente? ¡No hay amparo para ti en este Día, oh incrédulo impío!» Tras lo cual, le sobrevino la agonía de la muerte y la oscuridad se cernió sobre él. Así Nos apoderamos de él en Nuestra furiosa ira, y severo es tu Señor en Su castigo.

**¶ 12** Luego lo emplazó un ángel desde la diestra del Trono: «He aquí el ángel de la aflicción. ¿Hay lugar a donde se pueda huir que no sea el infierno, donde hierve el corazón?»[^10.[60]] Y el ángel del castigo recibió a su espíritu, y una voz proclamó: «¡Entra en el insondable foso prometido en el Libro, y cuya existencia has negado día y noche!»

**¶ 13** En breve destituiremos a aquel que se le asemejaba[^10.21], y también le llegará el turno a su Jefe, que gobierna al país[^10.22], y Yo soy, verdaderamente, el Todopoderoso, Quien todo lo domina. Sé constante en la Causa de Dios y ensalza a tu Señor mañana y tarde. No permitas que la luz de tu alma se apague con las calumnias de aquel que quedó tan ofuscado por Nuestras generosidades que se apartó de Dios, el Señor de todos los nombres. Él inspira a sus devotos seguidores, así como el Maligno incita a los suyos. Dentro de poco lo verás sumido en la más clara perdición, tanto en este mundo como en el venidero. En realidad, se cuenta entre aquellos a quienes les espera un penoso tormento. Envió una misiva a alguien de esas tierras, un escrito de los obradores de iniquidad, en el que ridiculizaba a Dios y decía lo que llenó de consternación a todas las cosas creadas. Di: ¿Podrás encontrar a quien te proteja cuando te visite la ira de Dios, el Todopoderoso, el Ilimitado?

**¶ 14** Así te hemos informado de aquello que yace oculto en los corazones de los hombres. Verdaderamente, tu Señor es el Todopoderoso, el Omnisciente. Levántate para el triunfo de esta Causa, y reúne a Mis amados. Ayúdales a ver la verdad en este Día en que han tropezado los pies de los hombres. Di: Incumbe a todo verdadero creyente ayudar a su Señor. Él, ciertamente, es Quien os ayuda a vosotros, en tanto que las gentes no tienen a quien volverse en este Día.

**¶ 15** Luego aprehendimos a Mihdí[^10.[61]], a quien habíamos prometido castigo divino en Nuestros Libros y Escrituras. Cuando quedó rodeado de Nuestra imponente majestad, imploró: «¿No me dejaríais volver atrás?»

**¶ 16** Una voz exclamó: «¡Ay de ti, que no has creído en el Día de la Resurrección! Este es el fuego infernal y sus llamas han sido encendidas para ti. Diste la espalda a toda acción recta en tu vida vana e infructuosa, y ahora no tienes a quien te resguarde de Dios. Eres en realidad quien hizo que se consumieran todos los corazones y se lamentara el Espíritu Santo».

**¶ 17** Imploró: «¿No hay ningún refugio para mí?»

**¶ 18** «¡No, por mi Señor, aunque recurrieses a todos los medios posibles!»

**¶ 19** Tras lo cual, lanzó un grito tan desgarrador que hizo temblar a los moradores de las tumbas, y fue asido por la Mano del poder invencible. Una voz proclamó entonces: «¡Retorna a la sede de la ira en el fuego infernal; ¡miserable y ruin sea tu morada!»

**¶ 20** De esta manera Nos apoderamos de él, de la misma manera que Nos apoderamos de quienes lo precedieron. Mirad sus casas, que hemos dejado para las arañas, y prestad atención ¡oh vosotros que estáis dotados de entendimiento! Él es quien se opuso a Dios y para quien fueron revelados en el Libro los versículos de la ira. Bienaventurado quien lo lea y reflexione sobre su contenido, pues, verdaderamente, le espera un buen final.

**¶ 21** Así te hemos narrado el relato de los malhechores, para que tus ojos encuentren solaz. En cuanto a ti, no te espera sino un venturoso final.

[^10.[55]]: El Lawḥ-i-Fu’ád fue dirigido a Shaykh Káẓim-i-Samandar de Qazvín, uno de los apóstoles de Bahá'u'lláh. Su destinatario, el otrora estadista otomano Fu’ad Páshá, murió en Francia en 1869. Los nombres de las letras Káf y Ẓá se refieren a las letras K y Ẓ en la palabra Káẓim.
[^10.[56]]: Véase Corán 38,3.
[^10.[57]]: Véase Corán 13,13.
[^10.[58]]: Véase Corán 40,32.
[^10.[59]]: Véase Corán 38,12, 89,10.
[^10.[60]]: “corazón” es traducción de Fu’ad, el nombre de pila del ministro otomano.
[^10.21]: Áli Páshá.
[^10.22]: Sultán 'Abdu'l-'Aziz.
[^10.[61]]: Mírza Mihdíy-i-Rashtí, un juez de Constantinopla y defensor de Mírzá Yaḥyá.

## Súriy-i-Mulúk

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¡Él es el Todopoderoso!

**¶ 1** Esta es una Tabla de este Siervo, llamado Ḥusayn en el reino de los nombres, dirigida al concurso de los reyes de la tierra. Ojalá la reciban con apertura de espíritu, descubran en su mensaje los misterios de la divina providencia y sean de los que comprenden su significado, para que por ventura renuncien a cuanto poseen, se vuelvan hacia los retiros de santidad y se acerquen a Dios, el Todoglorioso, el Incomparable.

**¶ 2** ¡Oh reyes de la tierra! Prestad oído a la Voz de Dios, que llama desde este Árbol sublime y cargado de frutos, que ha brotado de la Colina Carmesí, en la santa Llanura, entonando estas palabras: «No hay otro Dios sino Él, el Poderoso, el Omnipotente, el Sapientísimo». Este es un Sitio que Dios ha santificado para quienes se aproximan a él, Sitio donde se oye Su Voz proveniente del Árbol de Santidad celestial. Temed a Dios, oh concurso de reyes, y no permitáis ser privados de esta muy sublime gracia. Desechad, pues, las cosas que poseéis y aferraos firmemente al Asidero de Dios, el Excelso, el Grande. Dirigid vuestros corazones hacia la Faz de Dios y abandonad lo que vuestros deseos os han ordenado seguir, y no seáis de los que perecen.

**¶ 3** Relátales, oh Siervo, la historia de ‘Alí[^11.23], cuando vino a ellos con la verdad, portando Su glorioso y poderoso Libro, y sosteniendo en Sus manos un testimonio y una prueba procedentes de Dios, y muestras santas y benditas de Él. Sin embargo vosotros, oh reyes, habéis desoído al Recuerdo de Dios en Sus días y no os habéis dejado guiar por las luces que aparecieron y brillaron en el horizonte de un Cielo resplandeciente. No examinasteis Su Causa, cuando haberlo hecho habría sido mejor para vosotros que todo sobre lo que brilla el sol, si tan solo lo percibierais. Permanecisteis indiferentes hasta que los teólogos de Persia –esos desalmados– emitieron juicio contra Él y Le dieron muerte injustamente. Su espíritu ascendió a Dios, y los ojos de los moradores del Paraíso y los ángeles que están cerca de Él lloraron amargamente en razón de esta crueldad. Guardaos de ser descuidados de aquí en adelante, como lo habéis sido anteriormente. Volved, pues, a Dios, vuestro Hacedor, y no seáis de los desatentos.

**¶ 4** Di: Ha amanecido el Sol del virreinato, se ha hecho claro el Punto del conocimiento y la sabiduría, y se ha puesto de manifiesto el Testimonio de Dios, el Todopoderoso, el Sapientísimo. Di: La Luna de la eternidad ha ascendido al centro mismo del cielo, y su luz ha iluminado a los moradores de los dominios de lo alto. Mi rostro ha aparecido desde detrás de los velos y ha arrojado su luz sobre todo cuanto hay en el cielo y en la tierra; y, sin embargo, no os volvisteis hacia Él, a pesar de que fuisteis creados para Él, oh concurso de reyes. Seguid, por tanto, lo que os digo, escuchadlo con el corazón y no seáis de los que se han apartado. Pues vuestra gloria no consiste en vuestra soberanía, sino más bien en vuestra cercanía a Dios y vuestra observancia de Su mandamiento, que ha sido enviado en Sus Tablas santas y resguardadas. Si cualquiera de vosotros gobernara toda la tierra y cuanto hay dentro de ella y sobre ella, sus mares, sus tierras, sus montañas y sus llanos, y empero no fuese recordado por Dios, nada de ello le aprovecharía, si tan solo lo supierais.

**¶ 5** Sabed que la gloria de un siervo reside en su cercanía a Dios, y que, a menos que se aproxime a Él, ninguna otra cosa podrá jamás aprovecharle, aun cuando ejerciere dominio sobre toda la creación. Di: La brisa de Dios proveniente de los retiros del Paraíso ha soplado sobre vosotros, mas la habéis desatendido y optado por persistir en vuestro descarrío. Se os ha dado la guía procedente de Dios, mas no la habéis seguido y habéis preferido rechazar su verdad. La Lámpara de Dios ha sido encendida en la hornacina de Su Causa, mas habéis faltado a vuestro deber de buscar el resplandor de su gloria y acercaros a su luz. ¡Y todavía dormitáis en el lecho de la negligencia!

**¶ 6** Levantaos pues, y afianzad vuestros pies y haced enmiendas por lo que se os ha escapado, y encaminaos entonces hacia Su santa Corte que se encuentra en la orilla de Su ingente Océano, para que os sean reveladas las perlas del conocimiento y la sabiduría, que Dios ha almacenado en el caparazón de Su radiante corazón. Tal es el consejo que más os aprovechará; haced de él vuestra provisión, para que seáis de quienes son guiados rectamente. Guardaos de impedir que sople sobre vuestros corazones la brisa de Dios, brisa que hace revivir los corazones de quienes se han vuelto hacia Él. Prestad oído a las claras advertencias que os hemos revelado en esta Tabla, para que Dios, a Su vez, os escuche a vosotros y abra ante vuestros rostros las puertas de Su misericordia. Él, ciertamente, es el Compasivo, el Misericordioso.

**¶ 7** No dejéis de lado el temor a Dios, oh reyes de la tierra, y tened cuidado, no sea que transgredáis los límites que ha fijado el Todopoderoso. Observad los mandamientos que os han sido prescritos en Su Libro, y cuidaos de sobrepasar sus límites. Estad alerta para que no cometáis injusticia contra nadie, aunque fuera en la medida de un grano de mostaza. Transitad por el sendero de la justicia, porque este es, ciertamente, el recto sendero.

**¶ 8** Resolved vuestras diferencias y reducid vuestros armamentos, para que se aligeren vuestros gastos y se tranquilicen vuestras mentes y vuestros corazones. Reparad las disensiones que os dividen y no necesitaréis ya armamentos, excepto los que requiera la protección de vuestras ciudades y territorios. Temed a Dios y guardaos de sobrepasar los límites de la moderación y ser contados entre los derrochadores.

**¶ 9** Hemos sabido que estáis aumentando vuestros gastos cada año y cargando el peso de ello sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es más de lo que pueden soportar, y es una grave injusticia. Decidid justamente entre las almas y sed los emblemas de la justicia entre ellas. Esto, si juzgáis con imparcialidad, es lo que os incumbe y lo que corresponde a vuestra posición.

**¶ 10** Guardaos de tratar injustamente a quienquiera que recurra a vosotros y se acoja a vuestro amparo. Temed a Dios y sed de los que llevan una vida piadosa. No confiéis en vuestro poder, vuestros ejércitos, y vuestros tesoros. Poned toda vuestra fe y confianza en Dios, Quien os ha creado, y buscad Su ayuda en todos vuestros asuntos. El socorro proviene de Él solamente. Él socorre a quien desea con las huestes de los cielos y de la tierra.

**¶ 11** Sabed que los pobres son el tesoro que Dios os ha confiado. Cuidado: no traicionéis Su confianza, no procedáis injustamente con ellos y no transitéis por los caminos de los traidores. Con toda seguridad, seréis llamados a dar cuenta de Su tesoro en el día en que se establezca la Balanza de la Justicia, día en el que cada cual recibirá lo que le corresponda, cuando se pesarán los hechos de todos, ya sean ricos o pobres.

**¶ 12** Si no prestáis atención a los consejos que, en lenguaje incomparable e inequívoco, hemos revelado en esta Tabla, el castigo divino os asaltará desde todas direcciones y la sentencia de Su justicia será pronunciada contra vosotros. En ese día no tendréis poder para resistirle, y reconoceréis vuestra propia impotencia. Tened compasión de vosotros mismos y de quienes están bajo vuestro dominio, y juzgad entre ellos de acuerdo con los preceptos prescritos por Dios en Su muy santa y excelsa Tabla, Tabla en que Él ha asignado a cada cosa una medida determinada, en que Él ha dado una clara explicación de todas las cosas y que es, en sí misma, una amonestación para los que creen en Él.

**¶ 13** Examinad Nuestra Causa, investigad las cosas que Nos han acaecido y decidid con justicia entre Nos y Nuestros enemigos, y sed de los que obran equitativamente con sus semejantes. Si no detenéis la mano del opresor, si no resguardáis los derechos de los oprimidos, ¿qué justifica entonces que os vanagloriéis ante la gente? ¿De qué podéis jactaros con derecho? ¿Es de vuestros alimentos y bebidas que os enorgullecéis, de las riquezas que almacenáis en vuestros erarios, de la diversidad y el precio de los ornamentos con que os adornáis? Si la verdadera gloria consistiera en la posesión de esas cosas perecederas, entonces la tierra sobre la cual camináis debería enaltecerse por encima de vosotros, porque os suministra y confiere esas mismas cosas por decreto del Todopoderoso. En sus entrañas se halla, de acuerdo con lo que Dios ha ordenado, todo cuanto poseéis. De ella, como señal de Su misericordia, deriváis vuestra riqueza. ¡Fijaos, pues, en vuestra condición, en aquello de lo que os gloriáis! ¡Ojalá pudierais comprenderlo!

**¶ 14** ¡Es más! ¡Por Aquel que sostiene en Su mano el reino de toda la creación! Vuestra gloria verdadera y perdurable no reside en otra cosa que en vuestra firme adhesión a los preceptos de Dios, vuestra plena observancia de Sus leyes, en vuestra decisión de asegurar que no queden incumplidas, y en seguir firmemente el camino recto.

**¶ 15** ¡Oh reyes de la Cristiandad! ¿No oísteis las palabras de Jesús, el Espíritu de Dios: «Yo Me voy, y vuelvo a vosotros»? ¿Por[^11.[62]] qué, entonces, cuando vino nuevamente a vosotros en las nubes del cielo, no os acercasteis a Él, para poder ver Su rostro y ser de los que alcanzaron Su Presencia? En otro pasaje Él dice: «Cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, Él os guiará a toda verdad»[^11.[63]]. Y, sin embargo, mirad cómo, cuando Él os trajo la verdad, rehusasteis volver vuestros rostros hacia Él, y persististeis en divertiros con vuestros pasatiempos y vanidades. No Le disteis la bienvenida, ni buscasteis Su Presencia, para que pudierais oír los versículos de Dios de Su propia boca y participar de la múltiple sabiduría del Todopoderoso, el Todoglorioso, el Sapientísimo. Debido a vuestra omisión, habéis impedido que sople sobre vosotros el aliento de Dios, y habéis privado a vuestras almas de la dulzura de su fragancia. Continuáis vagando con deleite en el valle de vuestros deseos corruptos. Vosotros y todo lo que poseéis pasará. Con toda seguridad, volveréis a Dios y seréis llamados a rendir cuenta de vuestros actos en presencia de Aquel que reunirá a toda la creación.

**¶ 16** Además, ¿no habéis oído lo que se ha consignado en el Evangelio acerca de aquellos «que no de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios son nacidos»[^11.[64]], es decir, los que han sido puestos de manifiesto mediante el poder de Dios? Por lo tanto, resulta evidente que bien puede manifestarse alguien en el mundo de la creación que sea verdaderamente de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo. ¿Cómo es entonces que, cuando tuvisteis noticia de Nuestra Causa, no indagasteis de Nuestros propios labios para distinguir lo verdadero de lo falso, descubrir Nuestro objetivo y propósito, y saber de las aflicciones que hemos padecido a manos de esta generación perversa y descarriada?

**¶ 17** ¡Oh Ministro del Rey de París![^11.[65]] ¿Acaso has olvidado el pronunciamiento consignado en el Evangelio según Juan acerca del Verbo y quienes son sus Manifestaciones? ¿Y has hecho caso omiso de los consejos del Espíritu[^11.[66]] acerca de las Manifestaciones del Verbo, y has sido contado entre los negligentes? Si no, ¿por qué entonces conjuraste con el Ministro de Persia[^11.[67]] para infligirnos lo que ha hecho derretirse los corazones de los entendidos y perspicaces, correr las lágrimas de los moradores del Dominio de la eternidad, y plañir las almas de quienes están próximos a Dios? Y todo ello lo cometiste sin procurar examinar Nuestra Causa ni descubrir su verdad. ¿No es acaso tu claro deber investigar esta Causa, informarte de las cosas que Nos han acontecido, juzgar con equidad y adherirte a la justicia?

**¶ 18** Tus días pasarán, tu ministerio llegará a su fin y tus bienes desaparecerán y dejarán de ser. Entonces, en presencia del Rey todopoderoso, serás llamado a responder por lo que tus manos han obrado. Cuán numerosos los ministros que vinieron a este mundo antes de ti, personas cuyo poder superaba al tuyo, cuya posición rebasaba la tuya y cuya riqueza excedía a la tuya, y empero volvieron al polvo, sin dejar sobre la faz de la tierra ni nombre ni vestigio, y están ahora sumidos en doloroso remordimiento. Entre ellos estaban los que faltaron a su deber para con Dios, siguieron sus propios deseos y hollaron el camino de la lujuria y la perversidad. Y entre ellos estaban los que observaron lo que había sido prescrito en los versículos de Dios, juzgaron con imparcialidad bajo la sombra de la guía divina, y entraron en el refugio de la misericordia de su Señor.

**¶ 19** Te advierto a ti, y a quienes son como tú, que no actuéis con nadie como habéis actuado con Nos. Guardaos de seguir los pasos del Maligno y de andar por los caminos de los injustos. Tomad de este mundo solo lo que corresponda a la medida de vuestras necesidades, y renunciad a cuanto las exceda. Observad equidad en todos vuestros juicios, y no sobrepaséis los límites de la justicia ni seáis de los que se desvían de su camino.

**¶ 20** Han pasado veinte años, oh reyes, durante los cuales cada día hemos probado la angustia de una nueva tribulación. Ninguno de los que Nos precedieron ha soportado lo que hemos soportado. ¡Ah, si tan solo lo comprendierais! Aquellos que se levantaron contra Nos nos han dado muerte, han derramado nuestra sangre, han saqueado nuestros bienes y han violado nuestro honor. Aunque conscientes de la mayoría de nuestras aflicciones, no habéis detenido, sin embargo, la mano del agresor. Pues ¿no es acaso vuestro claro deber refrenar la tiranía del opresor y tratar con equidad a vuestros súbditos, para que vuestro alto sentido de la justicia quede plenamente demostrado ante toda la humanidad?

**¶ 21** Dios ha confiado en vuestras manos las riendas del gobierno del pueblo, para que reinéis con justicia sobre ellos, defendáis los derechos de los oprimidos y castiguéis a los malhechores. Si descuidáis el deber que Dios os ha prescrito en Su Libro, vuestros nombres serán contados entre los injustos a Su vista. Grave, ciertamente, será vuestro error. ¿Os aferráis a lo que vuestras imaginaciones han maquinado y arrojáis tras de vosotros los mandamientos de Dios, el Exaltadísimo, el Inaccesible, el Imponente, el Todopoderoso? Desechad las cosas que poseéis y aferraos a lo que Dios os ha ordenado observar. Buscad Su gracia, pues aquel que la busca huella Su recto Camino.

**¶ 22** Reflexionad sobre la condición en que Nos encontramos y observad los males y dificultades a los que hemos sido sometidos. No Nos desatendáis, aunque sea por un momento, y juzgad con equidad entre Nos y Nuestros enemigos. Esto, de seguro, será para vosotros un beneficio manifiesto. Así os relatamos Nuestra historia y os contamos las cosas que Nos han acaecido, para que remediéis Nuestros males y aliviéis Nuestra carga. Que aquel que quiera Nos libere de Nuestra dificultad; y en cuanto a aquel que no quiera, Mi Señor es, ciertamente, el mejor socorro.

**¶ 23** Alerta a la gente y hazles conocer, oh Siervo, aquello que Te hemos enviado, y no dejes que el temor a nadie Te desaliente, y no seas de los que vacilan. Se aproxima el día en que Dios habrá exaltado Su Causa y magnificado Su testimonio a los ojos de todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra. En todas las circunstancias, pon absoluta confianza en Tu Señor, fija Tu mirada en Él, y apártate de todos los que repudian Su verdad. Que Dios, Tu Señor, sea Tu único socorro y ayuda. Nos hemos comprometido a asegurar Tu triunfo sobre la tierra y a exaltar Nuestra Causa por encima de todos los seres humanos, aunque no se encuentre ningún rey que vuelva su rostro hacia Ti.

**¶ 24** Recuerda Tu llegada a la Ciudad (Constantinopla), cómo los ministros del Sultán pensaron que desconocías sus leyes y reglamentos y Te creyeron uno de los ignorantes. Di: ¡Sí, por Mi Señor! Soy ignorante de todas las cosas salvo de lo que Dios, mediante Su generoso favor, ha tenido a bien enseñarme. Esto lo atestiguamos con toda seguridad, y lo confesamos sin vacilar.

**¶ 25** Di: Si las leyes y ordenanzas a las que os atenéis son vuestra propia invención, de ningún modo las seguiremos. Así Me lo ha ordenado Quien es el Sapientísimo, el Informado. Tal ha sido Mi proceder en el pasado y así seguirá siendo en el futuro, mediante la fuerza de Dios y Su poder. Este es ciertamente el camino recto y verdadero. Si han sido ordenadas por Dios, mostrad entonces vuestras pruebas, si sois de los que hablan la verdad. Di: Hemos escrito todo lo que Te han imputado y todo lo que Te han hecho en un Libro que no deja sin registrar las acciones de nadie, por insignificantes que sean.

**¶ 26** Di: Os incumbe, Ministros de Estado, observar los preceptos de Dios y abandonar vuestras propias leyes y ordenanzas, y ser de aquellos que están bien guiados. Esto es mejor para vosotros que todo cuanto poseéis, si tan solo lo supierais. Si quebrantáis los mandamientos de Dios, ni un ápice o una tilde de vuestras acciones será aceptable a Su vista. Pronto descubriréis las consecuencias de vuestras obras en esta vida vana, y recibiréis vuestra paga por ellas. Esta es, ciertamente, la verdad, la indudable verdad.

**¶ 27** ¡Cuán grande el número de aquellos que, en épocas pasadas, han cometido las mismas acciones que habéis cometido vosotros, y que, a pesar de tener un rango superior al vuestro, finalmente han regresado al polvo y han sido relegados a su inevitable perdición! ¡Ojalá reflexionarais en vuestro corazón sobre la Causa de Dios! Os pasará como a ellos, y se os hará entrar en una estancia en la que no encontraréis a nadie que os ampare u os ayude. Con toda certeza, se os preguntará por vuestras acciones, se os pedirá que rindáis cuentas por el incumplimiento de vuestras obligaciones para con la Causa de Dios y por haber rechazado desdeñosamente a Sus amados, quienes, con evidente sinceridad, han venido a vosotros.

**¶ 28** Sois vosotros quienes habéis consultado de manera conjunta acerca de ellos, quienes habéis preferido seguir los impulsos de vuestros propios deseos y habéis abandonado el mandamiento de Dios, Quien ayuda en el peligro, el Todopoderoso.

**¶ 29** Di: ¿Cómo es que persistís en vuestras propias astucias y desecháis los preceptos de Dios? Ciertamente, habéis cometido un agravio contra vosotros mismos y contra otros. ¡Ojalá pudierais comprenderlo! Di: Si vuestras leyes y principios están basados en la justicia, ¿por qué, entonces, seguís los que concuerdan con vuestras inclinaciones corruptas y rechazáis los que se oponen a vuestros deseos? ¿Con qué derecho pretendéis, entonces, juzgar con imparcialidad entre las gentes? ¿Acaso vuestras leyes y principios justifican que persigáis a Aquel que, por orden vuestra, Se ha presentado ante vosotros, que Le rechacéis y que Le inflijáis, cada día, penoso daño? ¿Alguna vez os ha desobedecido, siquiera por un instante? Todos los habitantes de Iráq y, además de ellos, todo observador perspicaz atestiguarán la verdad de Mis palabras.

**¶ 30** ¡Sed imparciales en vuestro juicio, oh Ministros de Estado! ¿Qué hemos cometido que justifique Nuestro destierro? ¿Qué delito ha merecido Nuestra expulsión? Somos Nos Quien os hemos buscado y, sin embargo, ¡mirad cómo habéis rehusado recibirnos! ¡Por Dios! Es una penosa injusticia la que habéis perpetrado, una injusticia que no puede compararse con ninguna otra injusticia terrenal. El Todopoderoso mismo da testimonio de ello.

**¶ 31** ¿Acaso alguna vez he transgredido vuestras leyes, o he desobedecido a alguno de vuestros ministros en Iráq? Preguntadles a ellos, para que actuéis hacia Nos con discernimiento y seáis contados entre quienes están bien informados. ¿Acaso alguien ha presentado alguna vez ante ellos una acusación contra Nos? ¿Alguno de ellos ha oído jamás de Nos una palabra contraria a lo que ha revelado Dios en Su Libro? ¡Aducid, pues, vuestras pruebas, para que aprobemos vuestras acciones y reconozcamos vuestras demandas!

**¶ 32** Si hubierais querido tratarnos conforme a vuestros principios y normas, os habría correspondido respetarnos y honrarnos por acatar vuestros mandatos y seguir lo que habéis tenido a bien ordenar. Asimismo, os habría competido pagar las deudas en que incurrimos en Iráq en el cumplimiento de vuestros deseos. Deberíais habernos prestado atención entonces, haber escuchado la relación de Nuestras tribulaciones y juzgado con equidad, tal como os habríais juzgado a vosotros mismos. No deberíais haber deseado para Nos lo que no habéis deseado para vosotros mismos, sino, más bien, deberíais haber optado por actuar con generosidad. ¡Juro por Dios! No Nos tratasteis ni de acuerdo con vuestros propios principios y normas, ni con los de ningún ser viviente, sino de acuerdo con el impulso de vuestras pasiones corruptas y perversas, ¡oh concurso de rebeldes y arrogantes!

**¶ 33** ¡Oh Ave de Santidad! Remóntate hasta el cielo de la comunión conmigo, y da a conocer a las gentes aquello que Te desvelamos en los ondulantes océanos de la inmortalidad, más allá del monte de la gloria. No dejes que Te turbe el miedo a nadie, y pon Tu confianza en Dios, el Todopoderoso, el Benéfico. Nos, ciertamente, Te protegeremos contra quienes, sin una clara señal de Dios ni un Libro esclarecedor, Te han agraviado penosamente.

**¶ 34** Di: ¡Dios es Mi testigo, oh concurso de negligentes! No vinimos a vosotros para crear desorden en vuestros países o sembrar disensión entre vuestras gentes. Más bien, vinimos en obediencia al mandato del soberano y, con el fin de ensalzar vuestra autoridad, instruiros en los caminos de Nuestra sabiduría y traeros a la memoria lo que habíais olvidado; tal como Él dice en verdad: «Amonéstalos, pues ciertamente Tu amonestación traerá provecho a los creyentes»[^11.[68]]. Pero no escuchasteis las dulces melodías del Espíritu y, descuidadamente, prestasteis oído a Nuestros enemigos, quienes siguen los impulsos de sus inclinaciones corruptas, cuyas acciones el Maligno ha hecho parecer hermosas a sus propios ojos, y cuyas lenguas pronuncian calumnias contra Nos. ¿Acaso no oísteis lo que ha sido revelado en Su Libro gloriosísimo e infalible: «Si un malvado os trae una noticia, examinadla bien de inmediato»[^11.[69]]? ¿Por qué, entonces, habéis desechado con desdén el mandamiento de Dios, siguiendo los pasos de quienes son propensos a actuar con malicia?

**¶ 35** Hemos oído que uno de esos calumniadores ha afirmado que este Siervo practicó la usura mientras residía en Iráq y que se ocupaba en amasar riquezas para Sí mismo. Di: ¿Cómo podéis juzgar sobre algo de lo cual no tenéis conocimiento? ¿Cómo podéis lanzar calumnias contra los siervos de Dios y abrigar tan malignas sospechas? ¿Y cómo ha de ser verdadera esta acusación, cuando Dios ha prohibido esta práctica a Sus siervos en ese Libro santísimo y bien guardado que fue revelado a Muḥammad, el Apóstol de Dios y Sello de los Profetas, Libro que Él ha establecido como Su testimonio perdurable y Su guía y advertencia para toda la humanidad? Esta no es sino una de las materias en que Nos hemos opuesto a los teólogos de Persia, ya que, conforme al texto del Libro, hemos prohibido a todos la práctica de la usura. Dios mismo da testimonio de la verdad de Mis palabras. «Sin embargo, no pretendo ser inocente, pues el alma es propensa al mal». So[^11.[70]]lamente deseamos transmitiros la verdad, para que estéis informados de ella y seáis de quienes llevan una vida piadosa. Guardaos de dar oído a las palabras de aquellos en quienes se percibe el olor nauseabundo de la malicia y la envidia; no les prestéis atención, y defended la rectitud.

**¶ 36** Sabed que el mundo y sus vanidades y sus adornos desaparecerán. Nada perdurará salvo el Reino de Dios, que no pertenece a nadie sino a Él, el Soberano Señor de todo, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso, el Todopoderoso. Los días de vuestra vida pasarán, y todas las cosas con las que os ocupáis y de las que os jactáis perecerán y, con toda seguridad, seréis llamados por una compañía de Sus ángeles a comparecer en el lugar donde se hará temblar los miembros de toda la creación, y estremecer la carne de todo opresor. Se os pedirá cuentas de las cosas que vuestras manos han obrado en vuestra vana vida y recibiréis el justo pago por vuestras acciones. Ese es el día que os llegará inevitablemente, la hora que nadie puede posponer. Esto lo ha atestiguado la Lengua de Quien habla la verdad y es el Conocedor de todas las cosas.

**¶ 37** Temed a Dios, habitantes de la Ciudad, y no sembréis las semillas de la disensión entre la gente. No transitéis por los caminos del Maligno. Durante los pocos días que os restan de vuestra vida, hollad el camino del único Dios verdadero. Vuestros días se acabarán como se han acabado los días de los que os precedieron. Al polvo regresaréis, tal como lo hicieron vuestros antecesores.

**¶ 38** Sabed que no temo a nadie excepto a Dios. No he depositado Mi confianza en nadie salvo en Él. A nadie Me aferraré sino a Él, y solo deseo lo que Él ha deseado para Mí. Este es, en verdad, el deseo de Mi corazón, si tan solo lo supierais. He ofrendado Mi alma y Mi cuerpo como un sacrificio para Dios, el Señor de todos los mundos. Quien haya conocido a Dios no conocerá a nadie sino a Él, y quien tema a Dios no tendrá miedo de nadie salvo de Él, aunque las fuerzas de toda la tierra se coloquen en formación para atacarle. No hablo sino por Su mandato y no sigo sino Su verdad, mediante la fuerza de Dios y Su poder. Él, ciertamente, recompensará a los veraces.

**¶ 39** Narra, oh Siervo, las cosas que viste a Tu llegada a la Ciudad, para que Tu testimonio perdure entre la gente y sirva de advertencia a los que creen. Al llegar a la Ciudad, encontramos a sus gobernantes y dignatarios reunidos como niños jugando con el barro. No detectamos a nadie suficientemente maduro para recibir de Nos las verdades que Dios Nos ha enseñado, ni capacitado para escuchar Nuestras maravillosas palabras de sabiduría. Nuestro ojo interior lloró amargamente por ellos, y por sus transgresiones y su descuido total de aquello para lo que fueron creados. Esto es lo que observamos en esa ciudad y lo que hemos decidido anotar en Nuestro Libro, para que les sirva de advertencia a ellos y al resto de la humanidad.

**¶ 40** Di: Si aspiráis a esta vida y buscáis sus vanidades, deberíais haberlas buscado cuando aún os encontrabais en el vientre de vuestra madre, porque entonces os estabais aproximando continuamente a ellas, si tan solo lo comprendierais. En cambio, desde que nacisteis y alcanzasteis la madurez, os habéis ido alejando del mundo y acercando al polvo. ¿Por qué, entonces, demostráis tanta avidez por amasar los tesoros de la tierra, cuando vuestros días están contados y vuestra oportunidad está casi perdida? ¡Oh negligentes! ¿Acaso no vais a despertar de vuestro sueño?

**¶ 41** Prestad atención a los consejos que este Siervo os da por el amor de Dios. Él, en verdad, no os pide ninguna recompensa y está resignado a lo que Dios ha decretado para Él, y es completamente sumiso a la Voluntad de Dios.

**¶ 42** Los días de vuestra vida se han consumido en gran parte, oh pueblo, y vuestro final se aproxima rápidamente. Abandonad, pues, las cosas que habéis imaginado y a las cuales os aferráis, y asíos firmemente a los preceptos de Dios, para que quizás alcancéis lo que Él ha determinado para vosotros y seáis de los que siguen un curso recto. No os deleitéis con las cosas del mundo y sus vanos ornamentos, ni pongáis vuestra esperanza en ellos. Depositad vuestra confianza en el recuerdo de Dios, el Excelso, el Magno. Dentro de poco Él reducirá a la nada cuanto poseéis. Que sea a Él a Quien teméis, y no olvidéis Su alianza con vosotros, y no seáis de aquellos que están separados de Él, como por un velo.

**¶ 43** Cuidado, no sea que os envanezcáis ante Dios y rechacéis desdeñosamente a Sus amados. Remitíos humildemente a los fieles, a los que han creído en Dios y en Sus señales, cuyos corazones atestiguan Su unidad, cuyas lenguas proclaman Su unicidad, y que solo hablan cuando Él lo permite. Así os exhortamos con justicia, y os advertimos con veracidad, para que tal vez despertéis.

**¶ 44** No sometáis a ningún alma a una carga a la que no quisierais estar sometidos vosotros, y no le deseéis a nadie lo que no desearíais para vosotros mismos. Este es Mi mejor consejo para vosotros. ¡Ojalá lo observarais!

**¶ 45** Respetad a los sacerdotes y doctos de entre vosotros, aquellos cuya conducta es acorde con lo que profesan, quienes no traspasan los límites fijados por Dios, cuyos juicios están en armonía con los mandatos que Él ha revelado en Su Libro. Sabed que ellos son las lámparas de guía para los que están en los cielos y en la tierra. Aquellos que menosprecian y desdeñan a los sacerdotes y doctos que viven entre ellos, ciertamente han cambiado el favor con que Dios los ha favorecido.

**¶ 46** Di: Esperad hasta que Dios haya cambiado Su favor para con vosotros. A Él nada Le pasa inadvertido. Él conoce los secretos de los cielos y de la tierra. Su conocimiento abarca todas las cosas. No os regocijéis por lo que habéis hecho o por lo que haréis en el futuro, ni tampoco os deleitéis con la tribulación que Nos habéis infligido, pues no podéis exaltar vuestra posición por tales medios, si tan solo examinarais vuestras obras con agudo discernimiento. Tampoco podréis menoscabar la sublimidad de Nuestro rango. Por el contrario, Dios agrandará la recompensa con la que ha de premiarnos por haber soportado con constante paciencia las tribulaciones que hemos padecido. Él, en verdad, aumentará la recompensa de quienes soportan con paciencia.

**¶ 47** Sabed que, desde tiempo inmemorial, las pruebas y tribulaciones han sido el destino de los Escogidos de Dios y de Sus amados, y de aquellos de Sus siervos que están desprendidos de todo menos de Él, aquellos a quienes ni los bienes ni el comercio los han seducido y apartado del recuerdo del Todopoderoso, aquellos que no hablan hasta que Él haya hablado y actúan de acuerdo con Su mandamiento. Tal es el procedimiento aplicado por Dios en el pasado, y así seguirá siendo en el futuro. Benditos son los que soportan con firmeza, los que son pacientes en la enfermedad y la adversidad, los que no se lamentan de nada de lo que les acontezca, y que huellan el sendero de la resignación.

**¶ 48** Lo que Nos ha sucedido ya se ha presenciado antes. La Nuestra no es la primera copa arrojada al suelo en las tierras del islám, ni es esta la primera vez que tales maquinadores han intrigado contra los amados del Señor. Las tribulaciones que hemos sufrido son similares a los padecimientos que soportó en otro tiempo el Imam Ḥusayn. Se le acercaron mensajeros de conspiradores malvados y llenos de odio y le invitaron a salir de la ciudad; mas cuando vino a ellos, acompañado de su familia, se levantaron contra él con todas sus fuerzas hasta que finalmente le dieron muerte, mataron despiadadamente a sus hijos y a sus hermanos e hicieron prisioneros al resto de su familia. Así acaeció en una época anterior y Dios, ciertamente, da testimonio de Mis palabras. De su linaje no sobrevivió nadie, ni jóvenes ni mayores, con excepción de su hijo ‘Alí al-Awsaṭ, conocido como Zaynu'l-‘Ábidín.

**¶ 49** ¡Mirad pues, oh negligentes, con qué resplandor ardió antaño el fuego del amor de Dios en el corazón de Ḥusayn, si sois de los que examinan con cuidado! Tan intensa se hizo su llama que finalmente el fervor y el anhelo arrebataron de sus manos las riendas de la paciencia, y el amor de Aquel que es el Irresistible cautivó hasta tal punto su corazón que entregó su alma, su espíritu y su esencia, y lo entregó todo en el sendero de Dios, el Señor de los mundos. ¡Por Dios! Más dulce era esto a su vista que el imperio de la tierra y del cielo. Pues el amante verdadero nada anhela sino la reunión con su amado, y el buscador no tiene otro deseo que alcanzar el objeto de su búsqueda. Sus corazones ansían la reunión, de la misma forma que el cuerpo anhela el espíritu; no, su ansia es aún mayor, si tan solo lo percibierais.

**¶ 50** Di: Ese mismo fuego arde ahora en Mi propio pecho, y Mi deseo es que este Ḥusayn entregue Su vida de igual manera, con la esperanza de alcanzar tan augusta y sublime posición, esa posición en que el siervo muere para sí mismo y vive en Dios, el Todopoderoso, el Excelso, el Grande. Si os revelara los misterios que Dios ha depositado en ella, ciertamente ofrendaríais vuestras vidas en Su camino, renunciaríais a vuestros caudales y abandonaríais todo cuanto poseéis con el fin de alcanzar esa posición trascendente y gloriosísima. Sin embargo, Dios ha cubierto vuestro corazón con un velo y ha oscurecido vuestros ojos, no sea que comprendáis Sus misterios y toméis conciencia de su significado.

**¶ 51** Di: El alma sincera anhela la cercanía a Dios, del mismo modo que la criatura lactante ansía el seno de su madre; ¡mayor aún es el ardor de su anhelo, si tan solo lo supierais! Su anhelo es igual al del sediento que suspira por las aguas vivas de la gracia, o al del pecador que ansía obtener el perdón y la misericordia. Así os exponemos los misterios de la Causa y os damos a conocer lo que os hará independientes de todo lo que os ha ocupado hasta ahora, para que tal vez entréis en la Corte de Santidad en este excelso Paraíso. ¡Juro por Dios! Quien allí entre jamás abandonará sus recintos, y quien la contemple jamás se apartará de ella, aunque las espadas de los infieles y los negadores descarguen golpes sobre él. Así te hemos relatado lo que le aconteció a Ḥusayn, y suplicamos a Dios que Nos destine lo que ha decretado para él. Él es, ciertamente, el Más Generoso, el Munificente.

**¶ 52** ¡Por la rectitud de Dios! Mediante su acto se esparcieron sobre todas las cosas las fragancias de santidad, se perfeccionó la prueba de Dios y Su testimonio se puso de manifiesto a todos los seres. Y después de él, Dios levantó a un pueblo que vengó su muerte, acabó con sus enemigos y lloró por él de madrugada y al anochecer. Di: Dios ha prometido en Su Libro aprehender a todo opresor por su tiranía y eliminar a los sembradores de discordia. Sabed que semejantes hazañas santas ejercen, por sí mismas, una gran influencia sobre el mundo del ser, influencia que es, empero, inescrutable para todos con excepción de aquellos cuyos ojos Dios ha abierto, cuyos corazones ha librado de velos encubridores y cuyas almas ha guiado rectamente.

**¶ 53** Se aproxima el día en que Dios habrá generado un pueblo que recordará Nuestros días, que relatará la historia de Nuestras pruebas, que exigirá la restitución de Nuestros derechos a aquellos que, sin ninguna tilde de prueba, Nos han tratado con manifiesta injusticia. Con toda certeza, Dios domina la vida de aquellos que Nos han hecho daño, y conoce muy bien sus acciones. Sin duda, Él los aprehenderá por sus pecados. Verdaderamente, Él es el más severo de los vengadores.

**¶ 54** Así os hemos narrado los relatos del único Dios verdadero, y os hemos enviado aquello que Él ha preordinado, para que quizá Le pidáis perdón, regreséis a Él, os arrepintáis de verdad, os deis cuenta de vuestras maldades, sacudáis vuestro letargo, despertéis de vuestra negligencia, os redimáis de lo que se os ha escapado, y seáis de aquellos que hacen el bien. Que aquel que quiera, reconozca la verdad de Mis palabras; y en cuanto a quien no quiera, que se aleje. Mi único deber es recordaros el incumplimiento de vuestro deber hacia la Causa de Dios, para que quizá seáis de aquellos que hacen caso de Mi advertencia. Por lo tanto, prestad oído a Mis palabras, y volveos hacia Dios y arrepentíos, para que Él, mediante Su gracia, tenga misericordia de vosotros, lave vuestros pecados y perdone vuestras transgresiones. La grandeza de Su misericordia sobrepasa la furia de Su ira, y Su gracia abarca a todos los que han sido creados y ataviados con el manto de la vida, tanto del pasado como del futuro.

**¶ 55** ¡Oh Ministros de Estado! ¿Acaso creéis en vuestro corazón que hemos venido a despojaros de vuestros bienes y vanidades mundanas? ¡No, por Aquel en Cuya mano está Mi alma! Nuestra intención ha sido dejar en claro que no Nos oponemos a las órdenes del soberano ni tampoco hemos de ser contados entre los rebeldes. Sabed con certeza que todos los tesoros de la tierra, todo el oro, la plata y las piedras insólitas y preciosas que contienen son, a los ojos de Dios, de Sus elegidos y de Sus amados, tan despreciables como un puñado de arcilla. Pues dentro de poco todo lo que hay en la tierra perecerá, y el reino permanecerá con Dios, el Omnipotente, el Incomparable. Lo que perece jamás Nos podrá aprovechar, ni tampoco puede aprovecharos a vosotros, si tan solo reflexionarais.

**¶ 56** ¡Por la rectitud de Dios! No hablo falsamente ni declaro nada que no Me haya sido ordenado por Dios. Ello lo atestiguan las palabras mismas de esta Tabla, si tan solo reflexionarais sobre su contenido. No sigáis los impulsos de vuestros propios deseos ni lo que el Maligno susurra en vuestras almas. Más bien, seguid la Causa de Dios, tanto en vuestra vida exterior como interior, y no seáis de los negligentes. Esto es para vosotros mejor que todo lo que habéis acumulado en vuestras casas y todo cuanto habéis perseguido de día y de noche.

**¶ 57** El mundo pasará, y también pasarán las cosas con que se regocijan vuestros corazones, o de las cuales os enorgullecéis ante las gentes. Limpiad el espejo de vuestro corazón de la escoria del mundo y de todo cuanto en él hay, para que refleje la luz resplandeciente de Dios. En realidad, ello os permitirá prescindir de todo salvo Dios, y alcanzar la complacencia de vuestro Señor, el Más Generoso, el Omnisciente, el Sapientísimo. Nos, ciertamente, hemos descubierto a vuestros ojos lo que os ha de beneficiar tanto en este mundo como en el dominio de la fe, y lo que os ha de guiar al camino de la salvación. ¡Ojalá os volvierais hacia ello!

**¶ 58** Escucha, oh Rey, las[^11.24] palabras de Aquel que habla la verdad, Quien no te pide que Le recompenses con las cosas que Dios ha querido conferirte, Quien, sin errar, huella el Camino recto. Él es Quien te convoca ante Dios, tu Señor, Quien te muestra el rumbo correcto, el camino que lleva a la verdadera felicidad, para que quizá seas de los bienaventurados.

**¶ 59** Ten cuidado, oh Rey, de rodearte de ministros que siguen los deseos de una inclinación corrupta, que han desechado lo que ha sido encomendado en sus manos y han traicionado claramente la confianza puesta en ellos. Sé generoso con los demás como Dios ha sido generoso contigo, y no abandones los intereses de tu pueblo a merced de ministros como estos. No dejes de lado el temor a Dios y sé de los que obran con rectitud. Rodéate de ministros en quienes puedas percibir la fragancia de la fe y la justicia; consulta con ellos y opta por lo que sea lo mejor a tu vista, y sé de los que obran con generosidad.

**¶ 60** Has de saber con certeza que quien no cree en Dios no es digno de confianza ni veraz. Esto es de hecho la verdad, la indudable verdad. Quien traicione a Dios también traicionará a su rey. Nada en absoluto puede disuadir a esa persona de hacer el mal, nada puede impedirle que traicione a su prójimo, nada puede inducirle a actuar con rectitud.

**¶ 61** Ten cuidado de no entregar las riendas de los asuntos de tu estado en manos de otros, y no deposites tu confianza en ministros indignos de crédito, y no seas de los negligentes. Rehúye de aquellos cuyos corazones están apartados de ti, no deposites tu confianza en ellos y no les encomiendes tus asuntos ni los asuntos de los que profesan tu fe. Mantente alerta, y no permitas que el lobo se convierta en el pastor del rebaño de Dios, y no abandones el destino de Sus amados a merced de los malévolos. No esperes que los que violan las disposiciones de Dios sean veraces ni sinceros en la fe que profesan. Evítalos, y guárdate rigurosamente, no sea que sus intrigas y maldades te causen daño. Aléjate de ellos y fija tu mirada en Dios, tu Señor, el Todoglorioso, el Más Generoso. Dios, ciertamente, estará con aquel que se entregue por completo a Él; y Él, verdaderamente, protegerá a quien ponga toda su confianza en Dios de todo lo que pueda dañarle, y le escudará de la perversidad de todo malhechor.

**¶ 62** Si prestaras oído a Mis palabras y observaras Mi consejo, Dios te exaltaría a tan eminente posición que las malas intenciones de ninguna persona en toda la tierra podrían jamás alcanzarte o lastimarte. Observa, oh Rey, los preceptos de Dios con lo más íntimo de tu corazón y con todo tu ser, y no camines por los senderos del opresor. Toma las riendas de los asuntos de tus gentes y sostenlas firmemente en el puño de tu poder, y examina personalmente todo cuanto tenga que ver con ellas. No pases nada por alto, pues en ello reside el bien supremo.

**¶ 63** Da gracias a Dios por haberte escogido a ti de entre el mundo entero y haberte hecho rey de los que profesan tu fe. Te corresponde apreciar los maravillosos favores que Dios te ha otorgado y magnificar continuamente Su nombre. Le alabarás de la mejor manera si amas a Sus amados, y si resguardas y proteges a Sus siervos de la maldad de los pérfidos, para que nadie los siga oprimiendo. Deberías, además, disponerte a hacer cumplir la ley de Dios en medio de ellos, para que puedas ser de los que están firmemente asentados en Su ley.

**¶ 64** Si hicieras que ríos de justicia esparcieran sus aguas entre tus súbditos, Dios de seguro te ayudaría con las huestes de lo invisible y de lo visible, y te fortalecería en tus asuntos. No hay Dios sino Él. Toda la creación y su imperio son Suyos. A Él vuelven las obras de los fieles.

**¶ 65** No pongas tu confianza en tus tesoros. Pon toda tu fe en la gracia de Dios, tu Señor. Que Él sea tu confianza en todo lo que hagas, y sé de los que se han sometido a Su Voluntad. Deja que Él sea tu ayuda, y enriquécete con Sus tesoros, pues con Él están los erarios de los cielos y de la tierra. Él los concede a quien quiere, y a quien quiere se los niega. No hay otro Dios sino Él, el Poseedor, el Alabado. Todos son solo indigentes ante la puerta de Su misericordia; todos son impotentes ante la revelación de Su soberanía, e imploran Sus favores.

**¶ 66** No sobrepases los límites de la moderación, y procede justamente con quienes te sirven. Concédeles lo que sea acorde a sus necesidades, y no en la medida que les permita acumular riquezas para sí mismos, engalanarse, embellecer sus hogares, adquirir cosas que no les son de ningún beneficio, y ser contados entre los derrochadores. Procede con ellos con recta justicia, de modo que ninguno sufra privaciones ni viva rodeado de lujos. Esto no es sino justicia manifiesta.

**¶ 67** No permitas que personas viles gobiernen y dominen a quienes son nobles y dignos de honor, y no dejes que los magnánimos estén a merced de los despreciables e indignos, pues esto es lo que observamos a Nuestra llegada a la Ciudad, y de ello damos testimonio. Entre sus habitantes, encontramos que algunos poseían copiosas fortunas y vivían en medio de excesiva riqueza, en tanto que otros se hallaban en extrema necesidad y sumidos en abyecta pobreza. Esto es impropio de tu soberanía e indigno de tu posición.

**¶ 68** Acepta Mi consejo, y esfuérzate por gobernar con equidad entre las gentes, para que Dios exalte tu nombre y difunda la fama de tu justicia en todo el mundo. Ten cuidado, no sea que engrandezcas a tus ministros a expensas de tus súbditos. Teme los suspiros de los pobres y de los rectos de corazón, quienes al amanecer de cada día deploran su condición, y sé para ellos un soberano benigno. Ellos, en verdad, son tus tesoros sobre la tierra. Te corresponde, por tanto, proteger tus tesoros de los asaltos de quienes desean robarte. Infórmate sobre sus asuntos y comprueba su situación cada año, es más, cada mes, y no seas de los que descuidan sus deberes.

**¶ 69** Coloca ante tus ojos la infalible Balanza de Dios y, como si estuvieras en Su Presencia, sopesa en esa Balanza tus acciones cada día, en cada momento de tu vida. Haz un examen de conciencia antes de que seas llamado a rendir cuentas, en el Día en que nadie tendrá fuerza para sostenerse por temor a Dios, Día en que se hará estremecer el corazón de los desatentos.

**¶ 70** Incumbe a todo rey ser tan generoso como el sol, que estimula el crecimiento de todos los seres y da a cada uno lo que se merece, cuyos beneficios no son intrínsecos de por sí, sino que son ordenados por Aquel que es el Omnipotente, el Todopoderoso. El Rey debería ser tan generoso, tan munífico en su misericordia, como las nubes, las efusiones de cuya generosidad son derramadas sobre todas las tierras, por el mandato de Aquel que es el Supremo Ordenador, el Omnisciente.

**¶ 71** Ten cuidado de no confiar los asuntos de Estado enteramente en manos de otro. Nadie puede cumplir tus funciones mejor que tú mismo. Así te exponemos con claridad Nuestras palabras de sabiduría y hacemos descender sobre ti lo que te permitirá pasar de la siniestra de la opresión a la diestra de la justicia, y aproximarte al resplandeciente océano de Sus favores. Tal es el sendero que han hollado los reyes que existieron antes de ti, aquellos que actuaron equitativamente con sus súbditos y transitaron los caminos de la recta justicia.

**¶ 72** Tú eres la sombra de Dios en la tierra. Por lo tanto, esfuérzate por actuar de la manera que corresponda a una posición tan eminente, tan augusta. Si te desvías de las cosas que hemos hecho descender sobre ti y te hemos enseñado, ciertamente estarás desdeñando este gran e inapreciable honor. Vuelve, entonces, a Dios y aférrate enteramente a Él, y purifica tu corazón del mundo y de todas sus vanidades, y no permitas que el amor hacia cualquier extraño entre y more en él. Mientras no hayas purificado tu corazón de todo vestigio de ese amor, el brillo de la luz de Dios no podrá derramar su resplandor sobre él, pues Dios no le ha dado a nadie más que un solo corazón. Ciertamente, esto ha sido decretado y escrito en Su antiguo Libro. Y ya que el corazón humano, tal como Dios lo ha forjado, es uno e indiviso, te incumbe cuidar que su apego sea también uno e indiviso. Por tanto, aférrate con todo el afecto de tu corazón a Su amor, y deslígalo del amor a cualquier otro fuera de Él, para que Él te ayude a sumergirte en el océano de Su unidad, y te permita llegar a ser un verdadero defensor de Su unicidad. Dios es Mi testigo. Mi único propósito al revelarte estas palabras es purificarte de las cosas transitorias de la tierra y ayudarte a entrar en el dominio de gloria sempiterna, para que, con la venia de Dios, seas de los que moran y gobiernan allí.

**¶ 73** ¿Has oído, oh Rey, lo que hemos padecido a manos de tus ministros y cómo Nos han tratado, o eres de los negligentes? Si efectivamente lo has oído y has tenido conocimiento de ello, ¿por qué no prohibiste a tus ministros cometer semejantes acciones? ¿Cómo es que deseaste para Aquel que ha acatado tu mandato y ha sido obediente a tus órdenes lo que ningún rey desearía para nadie entre sus súbditos? Y si no tienes conocimiento de ello, esto es de hecho un error más grave todavía, si tan solo fueras de los temerosos de Dios. Por lo tanto, te relataré lo que hemos padecido a manos de estos opresores.

**¶ 74** Has de saber, pues, que llegamos a tu ciudad por orden tuya, y entramos en ella con evidente distinción. Sin embargo, Nos expulsaron de tu ciudad con una humillación con la que ninguna otra humillación puede compararse en el mundo, si tan solo fueras de los que están bien informados. Nos hicieron viajar hasta que llegamos al lugar[^11.25] en que solo entran los que se han rebelado contra la autoridad del soberano y son contados entre los transgresores. Y ello, a pesar de que jamás te habíamos desobedecido ni por un solo momento, pues cuando oímos tu orden la cumplimos y Nos sometimos a tu voluntad. Sin embargo, en su trato con Nos, tus ministros no honraron las normas de Dios ni Sus mandamientos, ni prestaron atención a aquello que ha sido revelado a los Profetas y Mensajeros. No Nos mostraron misericordia, y cometieron contra Nos lo que nunca se ha perpetrado entre fieles, ni tampoco creyente alguno le ha causado a un infiel. Dios conoce y atestigua la verdad de Nuestras palabras.

**¶ 75** Cuando Nos expulsaron de tu ciudad, Nos pusieron en medios de transporte usados por la gente para portar equipajes y cargas similares. Tal fue el tratamiento que recibimos de ellos, si desearas conocer la verdad. Así se Nos despachó, y así Nos llevaron a la ciudad que ellos consideran la morada de los rebeldes. A Nuestra llegada, no encontramos casa donde habitar, y Nos vimos obligados a residir en un lugar en el que no entraba nadie salvo el forastero más indigente. Allí Nos alojamos durante algún tiempo, después de lo cual, sufriendo cada vez más por la falta de espacio, logramos arrendar casas que sus moradores habían desocupado debido al intenso frío. Así, en pleno invierno, Nos vimos obligados a hacer morada en casas donde nadie vivía salvo en el calor del verano. Ni Mi familia ni nadie de los que Me acompañaban tenían la ropa necesaria para protegerse del intenso frío de ese clima helado.

**¶ 76** ¡Ojalá tus ministros Nos hubieran tratado conforme a los principios que mantienen entre sí! ¡Por Dios! No Nos trataron ni de acuerdo con los mandamientos de Dios, ni según las costumbres que defienden, ni las normas usuales entre las gentes, ni siquiera la manera en que los pobres de la tierra reciben a un caminante. Este es el relato de lo que padecimos a manos de ellos, y que te hemos referido en lenguaje veraz y sincero.

**¶ 77** Todo esto Me ocurrió a pesar de que había ido hasta ellos siguiendo sus propias órdenes y sin oponerme a su autoridad, que deriva de la tuya. Así aceptamos y acatamos su mandato. Sin embargo, parecen haber olvidado lo que Dios ha ordenado. Él dice, y Su Palabra es la verdad: «Actuad con humildad para con los creyentes»[^11.[71]]. Pareciera que su única preocupación era su propia comodidad y reposo, y que sus oídos estaban sordos al suspiro de los pobres y al llanto de los oprimidos. Parecen imaginar que han sido creados a partir de pura luz, mientras que los demás han sido formados de polvo. ¡Cuán miserables son sus imaginaciones! Todos hemos sido creados de un germen insignificante[^11.[72]].

**¶ 78** ¡Juro por Dios, oh Rey! No es Mi deseo presentarte Mi queja contra quienes Me persiguen. Solamente expreso Mi pena y Mi sufrimiento a Dios, Quien Me ha creado a Mí y los ha creado a ellos, Quien conoce bien nuestra condición y Quien vigila todas las cosas. Mi deseo es advertirles de las consecuencias de sus acciones, para que quizá desistan de tratar a otros como Me han tratado a Mí, y sean de los que atienden Mi advertencia.

**¶ 79** Las tribulaciones que Nos han sobrevenido, la privación que sufrimos, las variadas dificultades que Nos han envuelto pasarán todas, como pasarán asimismo los placeres con los que ellos se deleitan y la opulencia de que disfrutan. Esta es la verdad que ningún hombre sobre la tierra puede rechazar. Pronto llegarán a su fin los días en que hemos sido forzados a morar en el polvo, así como los días en que ellos ocupaban los asientos de honor. Dios, de seguro, juzgará con verdad entre Nos y ellos, y Él, ciertamente, es el mejor de los jueces.

**¶ 80** Damos gracias a Dios por todo lo que Nos ha acontecido, y sobrellevamos pacientemente las cosas que Él ha ordenado en el pasado o que ha de ordenar en el futuro. En Él he depositado Mi confianza, y en Sus manos he encomendado Mi Causa. Él, ciertamente, retribuirá a todos los que soportan con paciencia y ponen su confianza en Él. Suya es la creación y su imperio. Él exalta a quien quiere, y rebaja a quien Él quiere. A Él no Se Le ha de pedir cuentas de Sus hechos. Él, verdaderamente, es el Todoglorioso, el Omnipotente.

**¶ 81** Presta atención, oh Rey, a las palabras que te hemos dirigido. Haz que el opresor desista de su tiranía y separa a los que perpetran injusticia de entre los que profesan tu fe. ¡Por la rectitud de Dios! Las tribulaciones que hemos soportado son tales que cualquier pluma que las narre no puede sino sobrecogerse de angustia. Nadie de los que creen de verdad en la unidad de Dios y la defienden puede soportar el peso de su narración. Tan grandes han sido Nuestros sufrimientos que incluso los ojos de Nuestros enemigos han llorado por Nos y, más allá de ellos, los de toda persona perspicaz. Y hemos sido sometidos a todas estas pruebas, a pesar de habernos acercado a ti y haber exhortado al pueblo a ponerse bajo tu amparo, para que seas una fortaleza para los que creen en la unidad de Dios y la defienden.

**¶ 82** ¡Oh Rey! ¿Acaso alguna vez te he desobedecido? ¿He transgredido alguna vez cualquiera de tus leyes? ¿Puede alguno de los ministros que te representaban en Iráq aducir una sola prueba que demuestre Mi deslealtad hacia ti? ¡No, por Aquel que es el Señor de todos los mundos! Ni por un breve instante Nos rebelamos contra ti ni contra ninguno de tus ministros. Y nunca, Dios mediante, Nos sublevaremos contra ti, aunque seamos expuestos a pruebas más severas que ninguna de las que hemos sufrido en el pasado.

**¶ 83** De día y de noche, al atardecer y al amanecer, oramos a Dios por ti, para que te ayude benévolamente a ser obediente a Él y a observar Su mandamiento, para que te proteja de las huestes de los malvados. Haz, por tanto, como te plazca, y trátanos como corresponde a tu posición y es digno de tu soberanía. No descuides la ley de Dios en todo lo que desees lograr, ni ahora ni en los días por venir. Di: ¡Alabado sea Dios, Señor de todos los mundos!

**¶ 84** ¡Oh Ministro del Sháh en la Ciudad (Constantinopla)! ¿Imaginas que Yo tengo en Mis manos el destino final de la Causa de Dios? ¿Piensas que pueden desviar su curso Mi encarcelamiento, o la vergüenza que he tenido que soportar, o incluso Mi muerte y Mi completa aniquilación? ¡Infame es lo que has imaginado en tu corazón! Tú eres realmente de aquellos que van detrás de las vanas imaginaciones que conciben sus corazones. No hay Dios sino Él. Potente es Él para manifestar Su Causa, y para exaltar Su testimonio, y para establecer todo lo que sea Su Voluntad y elevarla a una posición tan eminente que ni tus manos ni las de quienes se han apartado de Él jamás podrán alcanzar o dañar.

**¶ 85** ¿Crees que tienes poder para frustrar Su Voluntad, impedirle que ejecute Su sentencia o disuadirle de que ejerza Su soberanía? ¿Pretendes que alguna cosa en los cielos o en la tierra puede resistir Su Fe? ¡No, por Aquel que es la Verdad Eterna! Absolutamente nada en toda la creación puede obstaculizar Su Propósito. Desecha, por tanto, la mera presunción que persigues, pues la mera presunción jamás podrá reemplazar la verdad. Sé de aquellos que de verdad se han arrepentido y han retornado a Dios, el Dios que te ha creado, te ha sustentado y te ha hecho un ministro entre los que profesan tu fe.

**¶ 86** Además, has de saber que Él es Quien, por Su propio deseo, ha creado todo lo que hay en los cielos y todo lo que hay en la tierra. ¿Cómo puede vencerle, entonces, aquello que ha sido creado por Su mandato? ¡Muy por encima está Dios de lo que imagináis acerca de Él, gente maliciosa! Si esta Causa es de Dios, nadie puede vencerla; y si no es de Dios, los teólogos de entre vosotros, los que siguen sus deseos corruptos y quienes se han rebelado contra Él seguramente bastarán para subyugarla.

**¶ 87** ¿No has oído lo que dijo antaño un hombre de la familia del Faraón, un creyente, y que Dios contó a Su Apóstol, a Quien Él ha elegido por encima de todos los seres humanos, ha confiado Su Mensaje y ha convertido en la fuente de Su misericordia para todos los que moran en la tierra? Él dijo, y Él ciertamente dice la verdad: «¿Vais a matar a un hombre porque dice mi Señor es Dios, cuando ya ha venido con pruebas de su misión? Si es un mentiroso, sobre él recaerá su mentira, pero si es un hombre veraz, por lo menos parte de aquello con lo que amenaza caerá sobre vosotros».[^11.[73]] Esto es lo que Dios ha revelado a Su Bienamado, en Su Libro infalible.

**¶ 88** Y, sin embargo, no habéis prestado oído a Su llamado, habéis desatendido Su ley, habéis rechazado el consejo que ha consignado en Su Libro, y habéis sido de los que se han desviado lejos de Él. ¡Cuántos son aquellos que cada año y cada mes han sido matados a causa de vosotros! ¡Cuán múltiples las injusticias que habéis perpetrado, injusticias tales que los ojos de la creación no han visto nada igual, ni cronista alguno ha registrado jamás! ¡Cuán numerosas las criaturas y lactantes que quedaron huérfanas, y los padres que perdieron a sus hijos a causa de vuestra crueldad, oh obradores de injusticia! ¡Cuán a menudo la hermana se ha consumido y ha llorado desconsolada la muerte de su hermano, y cuántas veces la esposa se ha lamentado por su esposo y único sostenedor!

**¶ 89** Vuestra iniquidad aumentó más y más hasta que disteis muerte a Aquel que jamás había apartado Su vista de la faz de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande[^11.26]. ¡Si por lo menos Le hubierais matado de la manera en que los hombres suelen matarse! Sin embargo, Le matasteis en circunstancias como las que ningún ser humano ha presenciado jamás. Los cielos lloraron penosamente por Él y las almas de los que están cerca de Dios clamaron por Su aflicción. ¿Acaso no era Vástago de la antigua Casa de vuestro Profeta? ¿No se había difundido entre vosotros Su fama como descendiente directo del Apóstol? ¿Por qué, entonces, Le infligisteis lo que ninguna persona le ha infligido a otra, por mucho que miréis al pasado? ¡Por Dios! ¡Los ojos de la creación no han visto a nadie como vosotros! ¡Matáis a Aquel que es Vástago de la Casa de vuestro Profeta, y os regocijáis y os divertís, sentados en vuestros asientos de honor! ¡Pronunciáis imprecaciones contra los que existieron antes que vosotros, y que perpetraron lo que vosotros habéis perpetrado, y permanecéis todo el tiempo sin reparar en vuestras atrocidades!

**¶ 90** Sed justos en vuestro juicio. ¿Acaso aquellos a quienes maldecís, contra quienes invocáis el mal, actuaron de forma diferente a vosotros? ¿No han matado al descendiente de su Profeta[^11.27] tal como vosotros habéis matado al descendiente del vuestro? ¿No es vuestra conducta similar a la de ellos? ¿Cómo, entonces, pretendéis ser diferentes de ellos, oh sembradores de disensión entre los hombres?

**¶ 91** Y cuando Le quitasteis la vida, uno de Sus seguidores se dispuso a vengar Su muerte. Era un desconocido, y el propósito que había concebido no fue advertido por nadie. Finalmente cometió lo que había sido preordinado. Os incumbe, por lo tanto, no culpar a nadie sino a vosotros mismos por lo que habéis cometido, si juzgáis con rectitud. ¿Quién en toda la tierra ha hecho lo que vosotros habéis hecho? ¡Nadie, por Aquel que es el Señor de todos los mundos!

**¶ 92** Todos los gobernantes y reyes de la tierra honran y reverencian a los descendientes de sus Profetas y santos, si tan solo lo percibierais. Vosotros, en cambio, sois responsables de hechos tales que jamás ha cometido hombre alguno. Vuestros delitos han sido la causa de que todo corazón comprensivo se consuma de dolor. Y, sin embargo, habéis permanecido sumidos en vuestra negligencia y no os habéis dado cuenta de la iniquidad de vuestras acciones.

**¶ 93** Habéis persistido en vuestro descarrío hasta levantaros contra Nos, aunque no habíamos cometido nada que justificara vuestra enemistad. ¿Acaso no teméis a Dios, Quien os ha creado, os ha dado forma, ha hecho que obtengáis vuestra fuerza y os ha unido a los que se han resignado a Él?[^11.28] ¿Hasta cuándo vais a persistir en vuestro descarrío? ¿Hasta cuándo rehusaréis reflexionar? ¿Hasta cuándo seguiréis sin sacudir vuestro letargo y despertar de vuestra negligencia? ¿Hasta cuándo permaneceréis inconscientes de la verdad?

**¶ 94** Reflexionad en vuestros corazones. A pesar de vuestro comportamiento y de lo que vuestras manos han obrado, ¿habéis conseguido extinguir el fuego de Dios o apagar la luz de Su Revelación, una luz que ha envuelto con su brillo a quienes están sumergidos en los ondulantes océanos de la inmortalidad, y que ha atraído a las almas de los que verdaderamente creen y defienden Su unidad? ¿No sabéis que la Mano de Dios está por encima de vuestras manos, que Su irrevocable Decreto trasciende todas vuestras maquinaciones, que Él es supremo sobre Sus siervos, que Él es capaz de cumplir Su propósito, que Él hace lo que desea, que a Él no Se Le debe pedir cuentas de Su voluntad, que Él ordena lo que Le place, que Él es el Más Poderoso, el Omnipotente? Si creéis que esto es la verdad, ¿por qué entonces no dejáis de causar dificultades y os quedáis en paz con vosotros mismos?

**¶ 95** Cada día perpetráis una nueva injusticia, y Me tratáis como Me tratasteis en tiempos pasados, aunque jamás intenté entrometerme en vuestros asuntos. En ningún momento Me he opuesto a vosotros, ni Me he rebelado contra vuestras leyes. ¡Mirad cómo, finalmente, Me encarcelasteis en esta tierra lejana! Sin embargo, tened la certeza de que nada que hayan obrado vuestras manos o las manos de los infieles podrá jamás cambiar la Causa de Dios ni alterar Sus procedimientos en el futuro, como no lo han hecho en el pasado.

**¶ 96** ¡Prestad atención a Mi advertencia, pueblo de Persia! Si muero a vuestras manos, Dios de seguro levantará a uno que ocupe el puesto dejado vacante por Mi muerte, pues tal es el método que Dios ha llevado a efecto antaño, y no encontraréis cambio en la forma de proceder de Dios. ¿Intentáis extinguir la luz de Dios que brilla sobre Su tierra? Dios es contrario a vuestro deseo. Él perfeccionará Su luz, a pesar de que vosotros la aborrecéis en lo íntimo de vuestros corazones.

**¶ 97** Detente por un momento y reflexiona, oh Ministro, y sé justo en tu juicio. ¿Qué hemos cometido que pueda justificar que Nos hayas difamado ante los Ministros del Rey, que hayas seguido tus deseos, hayas tergiversado la verdad y hayas lanzado calumnias contra Nos? Nunca nos hemos visto, excepto cuando te encontramos en la casa de tu padre, en los días en que se conmemoraba el martirio del Imam Ḥusayn. En esas ocasiones nadie tuvo oportunidad de dar a conocer a otros sus opiniones o creencias, ni en conversaciones ni en discursos. Darás testimonio de la verdad de Mis palabras, si eres de los veraces. No he frecuentado otras reuniones en las que pudieras haber conocido Mi opinión, ni en las que ningún otro pudiera haberlo hecho. ¿Cómo entonces pronunciaste tu veredicto contra Mí, cuando no habías oído Mi testimonio de Mis propios labios? ¿Acaso no has oído lo que Dios ―exaltada sea Su gloria― ha dicho: «No digáis a todo el que os salude al encontraros: ‘Tú no eres un creyente'»?[^11.[74]] «No rechacéis a los que en la mañana y en la noche suplican a su Señor, ansiosos de contemplar Su faz»[^11.[75]]. En verdad, has desatendido lo que el Libro de Dios ha prescrito ¡y aun así te consideras un creyente!

**¶ 98** A pesar de lo que has hecho –y de esto Dios es Mi testigo– no guardo rencor contra ti ni contra nadie, aunque de ti y de otros recibimos tal daño que ningún creyente en la unidad de Dios puede soportar. Mi causa no está en manos de nadie sino de Dios y Mi confianza no está en ningún otro más que en Él. Dentro de poco, tus días llegarán a su fin, así como llegarán a su fin los días de quienes se vanaglorian ante sus semejantes con evidente orgullo. Pronto se os reunirá en presencia de Dios, y se os interrogará sobre vuestras acciones, y obtendréis el pago por lo que vuestras manos han obrado ¡y desdichada es la morada de los malhechores!

**¶ 99** ¡Por Dios! Si te dieras cuenta de lo que has hecho, seguramente llorarías tristemente por ti mismo, huirías hacia Dios en busca de refugio, te consumirías de dolor y te lamentarías todos los días de tu vida, hasta que Dios te perdonara, pues Él es en verdad el Más Generoso, el Munífico. Sin embargo, persistirás en tu negligencia hasta la hora de tu muerte, por cuanto con todo tu corazón, tu alma y tu más íntimo ser, te has ocupado con las vanidades del mundo. Después de tu partida, descubrirás lo que te hemos revelado, y verás todas tus acciones registradas en el Libro en el que se anotan las obras de todos los que habitan en la tierra, ya sean mayores o menores que el peso de un átomo. Atiende, por tanto, Mi consejo, y escucha con el oído de tu corazón Mis palabras y no las desatiendas, ni seas de los que rechazan Mi verdad. No te gloríes de las cosas que te han sido otorgadas. Pon ante tus ojos lo que ha sido revelado en el Libro de Dios, Quien ayuda en el peligro, el Todoglorioso: «Y cuando habían olvidado sus advertencias, les abrimos las puertas de todas las cosas», así como te abrimos a ti y a tus iguales las puertas de esta tierra y de sus ornamentos. Aguarda, por tanto, lo que ha sido prometido en la última parte de este santo versículo[^11.[76]], pues esta es una promesa de Aquel que es el Todopoderoso, el Omnisapiente; promesa que no resultará ser falsa.

**¶ 100** No conozco el camino que habéis escogido y que holláis ¡oh congregación de Mis malquerientes! ¡Os emplazamos ante Dios, os recordamos Su Día, os anunciamos las nuevas de vuestra reunión con Él, os atraemos a Su corte y os enviamos señales de Su maravillosa sabiduría, y aun así ¡mirad cómo Nos rechazáis, cómo Nos condenáis como a un infiel mediante lo que vuestros labios mendaces han pronunciado, y cómo tramáis vuestras intrigas contra Nos! Y cuando os manifestamos lo que Dios Nos ha concedido mediante Su munífico favor, decís «Esto no es sino pura magia». Las mismas palabras fueron pronunciadas por las generaciones anteriores a vosotros y que eran igual que vosotros, si tan solo lo comprendierais. Con esto, os habéis privado de la munificencia de Dios y de Su gracia, y jamás las obtendréis hasta el día en que Dios haya juzgado entre Nos y vosotros, y Él, ciertamente, es el mejor de los jueces.

**¶ 101** Algunos de entre vosotros han dicho: «Él es Quien ha pretendido ser Dios». ¡Por Dios! Esta es una enorme calumnia. No soy sino un siervo de Dios que ha creído en Él y en Sus signos, y en Sus profetas y en Sus ángeles. Mi lengua, y Mi corazón, y Mi ser interior y exterior atestiguan que no hay Dios sino Él, que todos los demás han sido creados por Su mandato y generados mediante la acción de Su Voluntad. No hay otro Dios sino Él, el Creador, el Resucitador de los muertos, Quien da la vida, Quien da la muerte. Yo soy Aquel que esparce los favores con que Dios Me ha favorecido, mediante Su munificencia. Si esta es Mi transgresión, entonces soy ciertamente el primero de los transgresores. Yo y Mis familiares estamos a vuestra merced. Haced lo que os plazca, y no seáis de los que vacilan, para que pueda regresar a Dios Mi Señor, y llegar al lugar donde ya no pueda ver vuestros rostros. Verdaderamente, este es Mi mayor anhelo, Mi más ardiente deseo. Dios, ciertamente, observa Mi condición, y está suficientemente informado.

**¶ 102** ¡Imagina que estás bajo los ojos de Dios, oh Ministro! Aunque tú no Le ves, Él, en verdad, te ve con toda claridad. Observa y juzga Nuestra Causa con justicia. ¿Qué hemos cometido que te haya inducido a levantarte contra Nos, y a calumniarnos ante la gente, si eres de los justos? Partimos de Teherán por mandato del Rey[^11.29] y, con su venia, trasladamos Nuestra residencia a Iráq. Si hubiese transgredido contra él, ¿por qué entonces Me liberó? Y si estaba libre de culpa, ¿por qué razón Nos afligisteis con tales tribulaciones que nadie entre los que profesan vuestra fe ha sufrido? ¿Acaso alguna de Mis acciones, tras Mi llegada a Iráq, ha subvertido la autoridad del gobierno? ¿Hay alguien que haya detectado cualquier cosa reprensible en Nuestro comportamiento? Pregunta tú mismo entre sus gentes, para que seas de quienes han discernido la verdad.

**¶ 103** Durante once años vivimos en esa tierra, hasta que llegó el Ministro que representaba a tu gobierno[^11.[77]], cuyo nombre Nuestra pluma se resiste a mencionar, quien era dado a la bebida, quien seguía sus pasiones, cometía maldades, y era corrupto y corrompía a Iráq. Esto lo atestiguará la mayoría de los habitantes de Bagdad, si les preguntaras y fueras de los que buscan la verdad. Él fue quien se apoderó ilícitamente de los bienes de sus congéneres, quien desatendió todos los mandamientos de Dios y perpetró todo lo que Dios ha prohibido. Finalmente, siguiendo sus deseos, se levantó contra Nos y holló el camino de los injustos. En su carta dirigida a ti Nos acusó, y tú le creíste y le hiciste caso, sin requerir ninguna prueba ni testimonio fidedigno de él. No pediste ninguna explicación ni trataste de investigar o averiguar el asunto, para que la verdad fuese distinguida de la falsedad ante tus ojos, y tuvieses claridad de discernimiento. Averigua tú mismo qué clase de hombre era, preguntando a los Ministros que estaban en ese tiempo en Iráq, y asimismo al Gobernador de la Ciudad[^11.30] y a su primer Consejero, para que te sea revelada la verdad y seas de los bien informados.

**¶ 104** ¡Dios es Nuestro testigo! En ninguna circunstancia Nos hemos opuesto ni a él ni a otros. En todas condiciones, observamos los preceptos de Dios y nunca fuimos de los que provocaron desórdenes. Esto lo atestigua él mismo. Su intención era apresarnos y enviarnos de vuelta a Persia, para poder así exaltar su fama y reputación. Tú has cometido el mismo crimen y con el mismo propósito. Ambos sois de la misma condición a los ojos de Dios, el soberano Señor de todo, el Omnisciente.

**¶ 105** Al dirigirte estas palabras, no es Nuestro propósito aliviar el peso de Nuestra aflicción, ni inducirte a interceder por Nos ante nadie. ¡No, por Aquel que es el Señor de todos los mundos! Hemos expuesto todo este asunto ante ti, para que quizás te des cuenta de lo que has hecho, desistas de infligir a otros el daño que Nos has infligido, y seas de los que de verdad se han arrepentido ante Dios, Quien te creó a ti y a todas las cosas, y actúes con discernimiento en el futuro. Esto es mejor para ti que todo lo que posees, y que tu ministerio, cuyos días están contados.

**¶ 106** Ten cuidado, no seas instigado a consentir la injusticia. Asienta tu corazón en la justicia, y no alteres la Causa de Dios, y sé de aquellos cuyos ojos están dirigidos hacia las cosas que han sido reveladas en Su Libro. No sigas, bajo ninguna circunstancia, los impulsos de tus malos deseos. Guarda la ley de Dios, tu Señor, el Benéfico, el Anciano de Días. Con toda seguridad, volverás al polvo y perecerás como todas las cosas con que te deleitas. Esto es lo que ha pronunciado la Lengua de verdad y gloria.

**¶ 107** Recuerda la advertencia de Dios pronunciada en tiempos pasados, para que seas de los que acatan Su advertencia. Él dijo, y Él ciertamente habla la verdad: «De ella (la tierra) os hemos creado, y a ella os haremos retornar y de ella os haremos salir una segunda vez»[^11.[78]]. Esto es lo que Dios ha ordenado para todos los que moran en la tierra, sean de la condición que sean. No corresponde, por tanto, a aquel que fue creado del polvo, que volverá a este y será nuevamente generado de él, henchirse de orgullo ante Dios y ante Sus amados, menospreciarles con altivez y estar lleno de despectiva arrogancia. Más bien, te corresponde a ti y a aquellos semejantes a ti someteros a Quienes son las Manifestaciones de la unidad de Dios, y deferir humildemente a los fieles, quienes han abandonado todo por causa de Dios, y se han desprendido de las cosas que absorben la atención de los hombres y los desvían lejos del camino de Dios, el Todoglorioso, el Alabado. Así os enviamos lo que os aprovechará y aprovechará a quienes han puesto toda su fe y confianza en su Señor.

**¶ 108** ¡Oh teólogos de la Ciudad! Vinimos a vosotros con la verdad, mientras hacíais caso omiso de ella. Parece que estéis como muertos, envueltos en la mortaja de vuestro propio ser. No buscasteis Nuestra presencia, cuando el haberlo hecho habría sido para vosotros mejor que todas vuestras acciones. Sabed, con toda verdad, que ha aparecido el Sol de la vigeregencia, y sin embargo os habéis alejado de él. La Luna de la guía ha ascendido al centro mismo del cielo, y sin embargo permanecéis separados de ella como por velos. El Astro de la munificencia divina ha resplandecido en el horizonte de la santidad eterna, y sin embargo os habéis desviado lejos de él.

**¶ 109** Sabed que si vuestros guías, a quienes debéis lealtad, de quienes os enorgullecéis, a quienes mencionáis de día y de noche, y en cuyas pistas buscáis orientación, hubiesen vivido en estos días, habrían girado alrededor de Mí y no se habrían separado de Mí ni de noche ni de día. Vosotros, sin embargo, no volvisteis el rostro hacia Mi rostro ni por un momento, y os enorgullecisteis y fuisteis negligentes para con este Agraviado, Quien ha sido tan atribulado a manos de los hombres que Lo han tratado como han querido. No indagasteis acerca de Mi condición, ni os informasteis de lo que Me había sucedido. Con ello os habéis privado de las corrientes de santidad y de las brisas de munificencia que soplan desde este claro y luminoso Punto.

**¶ 110** Pareciera que os habéis aferrado a las cosas exteriores y os habéis olvidado de las cosas interiores, y decís aquello que no hacéis. Sois amantes de los nombres y parece que os habéis entregado a ellos. Por ello es que haceis mención de los nombres de vuestros guías. Y si viniera a vosotros uno como ellos, o superior a ellos, huiríais de él. Mediante sus nombres os habéis enaltecido y habéis conseguido vuestras posiciones, y vivís y prosperáis. Y si vuestros guías volvieran a aparecer, no renunciaríais a vuestro mando, ni os volverías hacia ellos ni los seguiríais.

**¶ 111** Os encontramos como encontramos a la mayoría de la gente, adorando nombres que mencionan durante los días de su vida, y con los cuales se ocupan. Sin embargo, tan pronto como aparecen los Portadores de esos nombres, los rechazan y se dan la vuelta. Así os hemos encontrado y así hemos juzgado vuestras acciones y dado testimonio de todos vuestros hechos en este día. Sabed que en este día Dios no aceptará vuestros pensamientos, ni vuestra recordación de Él, ni vuestra orientación hacia Él, ni vuestras oraciones, ni vuestra vigilia, a menos que, a juicio de este Siervo, seáis creados de nuevo. ¡Ojalá lo percibierais!

**¶ 112** ¡Por Dios! Ha sido plantado el Árbol de la viceregencia, se ha puesto de manifiesto el Punto del conocimiento y ha sido establecida la soberanía de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Temed al Señor. No sigáis los impulsos de vuestros malos deseos, sino guardad la ley de Dios todos vuestros días. Renovad las normas de vuestra conducta, para que seáis conducidos por la luz de la guía y os apresuréis a tomar el sendero del Verdadero.

**¶ 113** ¡Oh sabios de la Ciudad y filósofos del mundo! Tened cuidado, no sea que la erudición y sabiduría humanas os vuelvan orgullosos ante Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Sabed que la verdadera sabiduría consiste en temer a Dios, conocerle y reconocer a Sus Manifestaciones. Mas esta sabiduría solamente pueden alcanzarla quienes se desprenden del mundo y transitan por los senderos de la complacencia de su Señor. ¿Poseéis mayor sabiduría que aquel que ideó una luna que salía de un pozo y se ponía en otro, y cuya luz era visible a una distancia de tres leguas?[^11.[79]] Dios, en verdad, borró todo rastro de sus obras y lo retornó al polvo, como ya habéis oído o descubrís ahora.

**¶ 114** ¡Cuántos fueron los sabios y filósofos que le igualaban o superaban en erudición y sabiduría! ¡Y cuán numerosos los que os igualaban u os superaban a vosotros! Algunos creyeron en Dios, en tanto que otros no creyeron y Le atribuyeron socios. Estos últimos fueron arrojados al Fuego para fijar allí su morada, mientras que los primeros retornaron a la misericordia de su Señor, para habitar allí. Pues Dios no os pregunta por vuestras ciencias sino por vuestra fe y vuestra conducta. ¿Acaso sois más sabios que Aquel que os dio la existencia, Quien creó los cielos y todo cuanto contienen, y la tierra y a cuantos habitan en ella? ¡Por Dios! Suya es la verdadera sabiduría. Suya es toda la creación y su imperio. Él concede Su sabiduría a quien desea de entre las almas, y se la niega a quien Le place. Él es, en verdad, Quien confiere y Quien retiene, y Él es, ciertamente, el Munificente, el Sapientísimo.

**¶ 115** ¡Oh doctos del mundo! No acudisteis a Nuestra presencia, para que pudieseis escuchar las hermosas melodías del Espíritu y percibir lo que Dios, en Su munificencia, ha querido concederme. Ciertamente, esta gracia se os ha escapado ahora, si tan solo lo supierais. Si hubieseis acudido a Nuestra presencia, os habríamos impartido un conocimiento que os hubiera vuelto independientes de todo lo demás. Pero no lo hicisteis, y así se ha cumplido el decreto de Dios. Ahora se Me ha prohibido revelarlo, pues hemos sido acusados de hechicería, si comprendéis a lo que Nos referimos. Las mismas palabras fueron pronunciadas por los negadores de antaño, personas a quienes hace ya tiempo alcanzó la muerte y que ahora moran en el fuego, lamentando su condición. Los negadores de este día igualmente habrán de enfrentarse a su condena. Tal es el decreto irrevocable de Aquel que es el Omnipotente, Quien subsiste por Sí mismo.

**¶ 116** Finalmente, os aconsejo que no rebaséis los límites impuestos por Dios, ni atendáis a las normas y costumbres de las gentes, pues estas no pueden «apagar ni aquietar vuestra hambre». Más bien, fijad la mirada en los preceptos de Dios. Quien así lo desee, que acepte este consejo como un camino que conduce a su Señor, y quien así lo desee, que vuelva a sus propias ociosas imaginaciones. Mi Señor es, ciertamente, independiente de todos cuantos están en los cielos y en la tierra, y de todo cuanto dicen o hacen.

**¶ 117** Concluyo con estas palabras pronunciadas por Dios, ensalzada sea Su gloria: «No digáis a todo el que os salude al encontraros: ‘Tú no eres un creyente'»[^11.[80]].

**¶ 118** La paz sea con vosotros, oh concurso de fieles, y alabado sea Dios, Señor de los mundos.

[^11.23]: El Báb.
[^11.[62]]: Juan 14,28.
[^11.[63]]: Juan 16,13.
[^11.[64]]: Juan 16,13.
[^11.[65]]: El embajador de Francia en Constantinopla.
[^11.[66]]: Jesús.
[^11.[67]]: El embajador de Persia en Constantinopla.
[^11.[68]]: Corán 51,55.
[^11.[69]]: Corán 49,6.
[^11.[70]]: Corán 12,53.
[^11.24]: Sultán 'Abdu'l-'Aziz.
[^11.25]: Adrianópolis.
[^11.[71]]: Corán 15,88
[^11.[72]]: Véase Corán 77,20; 32,8.
[^11.[73]]: Corán 40,28.
[^11.26]: El Báb.
[^11.27]: Imam Ḥusayn.
[^11.28]: Los musulmanes.
[^11.[74]]: Corán 4,94.
[^11.[75]]: Corán 6,52.
[^11.[76]]: Corán 6,44.
[^11.29]: Náṣiri’d-Dín Sháh.
[^11.[77]]: El cónsul general de Persia en Bagdad.
[^11.30]: Bagdad.
[^11.[78]]: Corán 20,55.
[^11.[79]]: Al-Muqanna‘ de Khurásán (siglo viii A.D.).
[^11.[80]]: Corán 4,94.

## Nota sobre la traducción al inglés

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/llamamiento-senor-huestes?c=12>

Siempre que ha sido posible, se han incorporado en el presente volumen las traducciones realizadas por Shoghi Effendi. Estos pasajes suman aproximadamente un tercio del texto. Los comités y las personas nombradas para preparar las traducciones se enfrentaron al desafío de lograr en el Texto un equilibrio entre la fidelidad al significado del original y la coherencia con el elevado estilo inglés establecido por el Guardián para la traducción del lenguaje incomparable de Bahá'u'lláh.

Para la traducción del Lawḥ-i-Sulṭán los traductores se beneficiaron de la traducción pionera anterior realizada por el orientalista inglés E. G. Browne, que figuraba en la obra de ‘Abdu'l-Bahá, A Traveller's Narrative, publicada por primera vez en 1891 por Cambridge University Press.

## Clave de pasajes traducidos a inglés por Shoghi Effendi

<https://www.bibliotecabahai.es/leer/llamamiento-senor-huestes?c=13>

Abreviaturas de fuentes en inglés

<table>
<tr><td>ESW</td><td>Bahá'u'lláh. Epistle to the Son of the Wolf. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1988.</td></tr>
<tr><td>GPB</td><td>Shoghi Effendi. God Passes By. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1974.</td></tr>
<tr><td>GWB</td><td>Bahá'u'lláh. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1976.</td></tr>
<tr><td>KI</td><td>Bahá'u'lláh. The Kitáb-i-Íqán. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1994.</td></tr>
<tr><td>HW</td><td>Bahá'u'lláh. The Hidden Words. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1994. (PHW son de las Palabras Ocultas en persa.)</td></tr>
<tr><td>PDC</td><td>Shoghi Effendi. The Promised Day Is Come. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, rev. ed., 1996.</td></tr>
<tr><td>WOB</td><td>Shoghi Effendi. The World Order of Bahá'u'lláh: Selected Letters. Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1991.</td></tr>
</table>

<table>
<thead>
<tr><th>PÁRRAFO</th><th>PASAJE</th><th>FUENTE</th></tr>
</thead>
<tbody>
<tr><th colspan="3">Súriy-i-Haykal</th></tr>
<tr><td>6–7</td><td>“Estando sumido en tribulaciones … de los que entienden”.</td><td>GPB 101–102</td></tr>
<tr><td>8</td><td>“Se acerca el día en que Dios … Quien subsiste por Sí mismo”.</td><td>WOB 109–110</td></tr>
<tr><td>34</td><td>“Dentro de poco Dios sacará … cuán vehemente es Su poder”</td><td>WOB 110</td></tr>
<tr><td>42</td><td>“Cuidado con derramar … si lo comprendieseis”.</td><td>ESW 25</td></tr>
<tr><td>44</td><td>“Nada se ve en Mi templo… se ve nada sino a Dios”.</td><td>WOB 109</td></tr>
<tr><td>47</td><td>“los vientos fecundos … ya sean visibles o invisibles!”</td><td>WOB 169, PDC ¶112</td></tr>
<tr><td>50</td><td>“El propio Espíritu Santo … de los que comprenden”</td><td>WOB 109</td></tr>
<tr><td>66</td><td>“Dentro del tesoro de Nuestra Sabiduría … el Sapientísimo”.</td><td>WOB 109</td></tr>
<tr><td>75</td><td>“Está en Nuestro poder … épocas pasadas y futuras”.</td><td>WOB 107</td></tr>
<tr><td>88</td><td>“Grande es la bienaventuranza … el Sapientísimo”.</td><td>DC ¶271</td></tr>
<tr><td>89</td><td>“¡Oh puntos de amanecer … y los demás”.</td><td>PDC ¶208</td></tr>
<tr><td>89</td><td>“Sois como una fuente … y sus hojas, y sus frutos”.</td><td>PDC ¶208</td></tr>
<tr><td>96</td><td>“Si, tal como pretendéis… mutuamente en Mis Días”.</td><td>WOB 138</td></tr>
<tr><th colspan="3">Papa Pío IX (Lawḥ-i-Páp)</th></tr>
<tr><td>102	</td><td>“¡Oh Papa!… el Todopoderoso, el Libre”.</td><td>PDC ¶71</td></tr>
<tr><td>102</td><td>“Él, verdaderamente, ha descendido … toda la tierra”.</td><td>PDC ¶71</td></tr>
<tr><td>103</td><td>“¿Habitas en palacios… hacia el Reino”.</td><td>PDC ¶71</td></tr>
<tr><td>105</td><td>“Levántate en el nombre de tu Señor… de todos los credos”.</td><td>PDC ¶71</td></tr>
<tr><td>106</td><td>“Acuérdate de Aquel … te excluya de Su luz”.</td><td>PDC ¶72</td></tr>
<tr><td>108</td><td>“Considera a quienes se opusieron… Le cuestionaron”.</td><td>PDC ¶72</td></tr>
<tr><td>108</td><td>“A excepción de unos pocos… al atardecer y al alba”.</td><td>PDC ¶72</td></tr>
<tr><td>109</td><td>“¿Leéis el Evangelio… concurso de eruditos!”</td><td>PDC ¶256</td></tr>
<tr><td>111</td><td>“Las fragancias del… asido firmemente a la guía”.</td><td>PDC ¶256</td></tr>
<tr><td>112</td><td>“La Palabra que el Hijo… de los justos!”</td><td>PDC ¶73</td></tr>
<tr><td>113</td><td>“Éste es el día… prometió en el Reino!”</td><td>PDC ¶73</td></tr>
<tr><td>114</td><td>“Mi cuerpo anhela… de sus transgresiones”.</td><td>PDC ¶73</td></tr>
<tr><td>115</td><td>“El pueblo del Corán … las nubes por Nos”.</td><td>PDC ¶247</td></tr>
<tr><td>116</td><td>“Y si Le echan… el Magnánimo, el Todopoderoso!”</td><td>WOB 108</td></tr>
<tr><td>118</td><td>“¡Oh Sumo Pontífice!… libro de la creación”.</td><td>PDC ¶74</td></tr>
<tr><td>120</td><td>“Si te sobrecoge… el Revelador de todo poder”.</td><td>PDC ¶74</td></tr>
<tr><td>126</td><td>“Verdaderamente ha llegado el día… sino Él, el Imponente”.</td><td>PDC ¶74</td></tr>
<tr><td>127</td><td>“Di: ¡Oh concurso de cristianos!… volveos hacia Él”.</td><td>PDC ¶261</td></tr>
<tr><td>127</td><td>“Al Amado no… atención a Mi Revelación”</td><td>PDC ¶261</td></tr>
<tr><td>128</td><td>“¡Oh pueblo del Evangelio!… la vida eterna”.</td><td>PDC ¶261</td></tr>
<tr><td>129</td><td>“Os vemos … Dirigíos hacia Él”.</td><td>PDC ¶261</td></tr>
<tr><td>129</td><td>“Ciertamente, Él dijo… vivificadores de la humanidad”.</td><td>PDC ¶261</td></tr>
<tr><th colspan="3">Napoleon III (Lawḥ-i-Napulyún II)</th></tr>
<tr><td>131–5</td><td>“¡Oh Rey de París!… están cerca de Dios”.</td><td>ESW 46–49</td></tr>
<tr><td>136–9</td><td>“Di: ¡Oh concurso de monjes!... envueltas en un grueso velo!”</td><td>ESW 49–52</td></tr>
<tr><td>140</td><td>“Más penosa... reinos de la tierra y del cielo”.</td><td>ESW 52</td></tr>
<tr><td>141</td><td>“Luego de Nuestra llegada... muestra de la gracia de Dios”.</td><td>GPB 206</td></tr>
<tr><td>142–43</td><td>“A medida que Mis tribulaciones... pobres y desolados”.</td><td>ESW 52–53</td></tr>
<tr><td>143</td><td>“Deja tus palacios... se vuelven hacia Él”.</td><td>PDC ¶70</td></tr>
<tr><td>143</td><td>“Si deseas cargar … el Omnisapiente, el Sapientísimo”.</td><td>PDC ¶70</td></tr>
<tr><td>144</td><td>“Aparece, en Mi nombre... el Señor de fortaleza y poder”.</td><td>ESW 53</td></tr>
<tr><td>145</td><td>“Adorna el cuerpo... pueblos de la tierra”.</td><td>ESW 53–54</td></tr>
<tr><td>146</td><td>“¿Es propio de vosotros... brillante y resplandeciente”.</td><td>ESW 54</td></tr>
<tr><td>147</td><td>“No derraméis la sangre... de los transgresores!”</td><td>ESW 54</td></tr>
<tr><td>148</td><td>“Dios ha prescrito ... influir en sus oyentes”.</td><td>GWB CLVIII</td></tr>
<tr><td>149</td><td>“No actuéis alevosamente con los bienes ... el Más Generoso”.</td><td>ESW 54–55</td></tr>
<tr><td>150–51</td><td>“¡Oh pueblo de Bahá! … de un germen insignificante”.</td><td>ESW 55</td></tr>
<tr><td>152</td><td>“Considerad al mundo ... los que crean disensión”.</td><td>ESW 55–56</td></tr>
<tr><td>154</td><td>“Aquel que es vuestro Señor ... bienaventurados de Dios”.</td><td>GWB CVII</td></tr>
<tr><td>156</td><td>“Medita sobre el mundo ... esta sublime Visión”.</td><td>ESW 56</td></tr>
<tr><th colspan="3">Zar Alejandro II (Lawḥ-i-Malik-i-Rús)</th></tr>
<tr><td>158	</td><td>“¡Oh Zar de Rusia! ... tan sublime posición”.</td><td>PDC ¶75</td></tr>
<tr><td>159-60</td><td>“Cuida que tu soberanía … espada del opresor”.</td><td>PDC ¶75–76</td></tr>
<tr><td>162–3</td><td>“De nuevo digo … el Poderoso, el Glorificado”.</td><td>PDC ¶77–78</td></tr>
<tr><td>164</td><td>“Algunos se lamentaron ... Tora y el Evangelio”.</td><td>PDC ¶78</td></tr>
<tr><td>170</td><td>“Bienaventurado el rey ... el Omnipotente, el Todopoderoso”.</td><td>PDC ¶78</td></tr>
<tr><th colspan="3">Reina Victoria (Lawḥ-i-Malikih)</th></tr>
<tr><td>171–3	</td><td>“¡Oh Reina de Londres! … el Gobernante, el Sapientísimo”.</td><td>PDC ¶79–81</td></tr>
<tr><td>173</td><td>“Y si alguno de ellos ... es de los dichosos”.</td><td>ESW 61–62</td></tr>
<tr><td>174–6</td><td>“¡Oh vosotros, los representantes … demás no es sino error”.</td><td>GWB CXX</td></tr>
<tr><td>176–7</td><td>“Cada vez que ha venido … sabe lo que digo”.</td><td>ESW 63–64</td></tr>
<tr><td>178–82</td><td>“¡Oh gobernantes de la tierra! … sino justicia manifiesta”.</td><td>GWB CXIX</td></tr>
<tr><td>185</td><td>“Vuélvete hacia Dios ... cielos y de la tierra”.</td><td>PDC ¶82</td></tr>
<tr><th colspan="3">Násiri'd-Dín Sháh (Lawḥ-i-Sulṭán)</th></tr>
<tr><td>192–95	</td><td>“¡Oh Rey! Yo era un hombre … deriva del Nombre de Dios!”</td><td>PDC ¶97–99</td></tr>
<tr><td>217</td><td>“Un rey justo es ... sobrepasado los mundos”.</td><td>PDC ¶182</td></tr>
<tr><td>221</td><td>“¡Ojalá que el preclaro deseo ... a favor o en contra de Mí”.</td><td>PDC ¶110</td></tr>
<tr><td>225</td><td>“¡Oh necios con fama de sabios! ... caminos de la perdición”.</td><td>PHW #24</td></tr>
<tr><td>226</td><td>“¡Oh gentes de hermosa apariencia ... es la diferencia!”</td><td>PHW #25</td></tr>
<tr><td>227</td><td>“¡Oh esencia del deseo! ... huestes de la santidad”.</td><td>PHW #28</td></tr>
<tr><td>228</td><td>“¡Oh esclavo del mundo! ... donde había venido”.</td><td>PHW #30</td></tr>
<tr><td>230</td><td>“¡Oh Rey de la época! ... Me basta como testigo”.</td><td>PDC ¶100</td></tr>
<tr><td>233</td><td>“Los doctores religiosos ... y a ellos regresará”.</td><td>KI 247–48</td></tr>
<tr><td>233</td><td>“Cuando se ponga de manifiesto ... de Occidente lo maldecirá”.</td><td>KI 238</td></tr>
<tr><td>234</td><td>“Aquellos doctores que ... del cáliz de la renuncia”</td><td>GPB 143</td></tr>
<tr><td>242</td><td>“Cada nación ha tramado ... invalidar la verdad”.</td><td>KI 5</td></tr>
<tr><td>242</td><td>“No llega a ellos ningún Mensajero ... objeto de sus burlas”.</td><td>KI 5</td></tr>
<tr><td>244</td><td>“Pero si su oposición Te resulta ... una escalera al cielo”</td><td>KI 109–10</td></tr>
<tr><td>249</td><td>“Ojalá que Me permitieras ... conocimiento del Libro”.</td><td>PDC ¶101</td></tr>
<tr><td>249</td><td>“De no ser por el repudio ... ¡No hay otro Dios sino Él!”</td><td>PDC ¶101</td></tr>
<tr><td>258</td><td>“¡Por Aquel que es la Verdad! ... ilumina la tierra y el cielo”.</td><td>ESW 17</td></tr>
<tr><td>265</td><td>“He visto en el camino de Dios ... ni oído ha escuchado”.</td><td>PDC ¶102</td></tr>
<tr><td>265-6</td><td>“¡Cuántas tribulaciones ... en el camino de Mi Señor!”</td><td>PDC ¶102</td></tr>
<tr><td>267</td><td>“Según dicen, se trata ... metrópolis del búho”</td><td>GPB 186</td></tr>
<tr><td>268</td><td>“¡Por Dios! Aunque Me derribe ... que gozan de comunión con Él”.</td><td>PDC ¶102</td></tr>
<tr><td>273</td><td>“Si no fuera por las tribulaciones ... Señor de los mundos”.</td><td>ESW 94</td></tr>
<tr><td>276</td><td>“Así hemos construido el Templo ... Sé y es”.</td><td>PDC ¶113</td></tr>
<tr><th colspan="3">Súriy-i-Ra'ís</th></tr>
<tr><td>1</td><td>“Escucha, oh Jefe ... Quien subsiste por Sí mismo”.</td><td>WOB 178</td></tr>
<tr><td>2</td><td>“¡Oh Jefe! Has cometido ... manifiesta pérdida!”</td><td>WOB 178</td></tr>
<tr><td>5</td><td>“Se aproxima el día ... con graves angustias”.</td><td>PDC ¶152</td></tr>
<tr><td>11</td><td>“los amados de Dios ... primera noche sin alimentos”.</td><td>GPB 179</td></tr>
<tr><td>12</td><td>“El pueblo rodeó la casa ... lloraron por Nos”</td><td>GPB 179</td></tr>
<tr><td>12</td><td>“Percibimos que las lamentaciones ... aquellos que meditan”.</td><td>GPB 179–180</td></tr>
<tr><td>13</td><td>“jamás oída en siglos pasados ... la fuerza de Su poder”</td><td>GPB 180</td></tr>
<tr><td>13</td><td>“Rey y Bienamado de los Mártires”</td><td>GPB 136–137</td></tr>
<tr><td>14</td><td>“Di: Este Joven se ha ido ... poder de la verdad”</td><td>GPB 181</td></tr>
<tr><td>18</td><td>“Si Muḥammad, el Apóstol ... contemplar Tu rostro!”</td><td>WOB 105–106</td></tr>
<tr><td>21</td><td>“Pronto Dios hará surgir ... Todopoderoso, el Benéfico”</td><td>PDC ¶185</td></tr>
<tr><th colspan="3">Lawḥ-i-Ra'ís</th></tr>
<tr><td>6</td><td>“Desde la creación del mundo ... ni oído semejante crueldad”.</td><td>GPB 187</td></tr>
<tr><td>7</td><td>“En Su furiosa ira, pronto ... que os preste ayuda o socorro”.</td><td>PDC ¶153</td></tr>
<tr><td>9</td><td>“En muchas ocasiones ... Pluma de Mi decreto”.</td><td>PDC ¶153</td></tr>
<tr><td>25–26</td><td>“Si fuera posible, hay un asunto ... para que conozcas la verdad”.</td><td>PDC ¶111</td></tr>
<tr><th colspan="3">Lawḥ-i-Fu'ád</th></tr>
<tr><td>13</td><td>“En breve, destituiremos ... Quien todo lo domina”.</td><td>PDC ¶156</td></tr>
<tr><th colspan="3">Súriy-i-Mulúk</th></tr>
<tr><td>2</td><td>“¡Oh reyes de la tierra! ... el Omnipotente, el Sapientísimo”.</td><td>PDC ¶41</td></tr>
<tr><td>2–3</td><td>“Temed a Dios, oh concurso … no seáis de los desatentos”.</td><td>PDC ¶41</td></tr>
<tr><td>4</td><td>“Ha aparecido Mi rostro ... ojalá lo supierais”.</td><td>PDC ¶41</td></tr>
<tr><td>6</td><td>“Levantaos, entonces, ... de Su radiante corazón”.</td><td>PDC ¶41</td></tr>
<tr><td>6</td><td>“Guardaos de impedir ... quienes se han vuelto hacia Él”.</td><td>PDC ¶41</td></tr>
<tr><td>7–14</td><td>“No dejéis de lado el temor a Dios … el camino recto”.</td><td>PDC ¶42–46</td></tr>
<tr><td>15</td><td>“¡Oh reyes de la Cristiandad! ... a toda la creación”.</td><td>PDC ¶64</td></tr>
<tr><td>20–23</td><td>“Han pasado veinte años … dirija su mirada a Ti”.</td><td>GWB CXVI</td></tr>
<tr><td>24–30</td><td>“Recuerda Tu llegada … da testimonio de ello”.</td><td>GWB LXV</td></tr>
<tr><td>36</td><td>“Sabed que el mundo ... Conocedor de todas las cosas”.</td><td>GWB LXV</td></tr>
<tr><td>37–47</td><td>“Temed a Dios, habitantes … sendero de la resignación”.</td><td>GWB LXVI</td></tr>
<tr><td>53–54</td><td>“Se aproxima el día … del pasado o del futuro”.</td><td>GWB LXVI</td></tr>
<tr><td>58–72</td><td>“Escucha, oh Rey … moran y gobiernan allí”.</td><td>GWB CXIV</td></tr>
<tr><td>74</td><td>“Sin embargo, Nos echaron … humillación en el mundo”</td><td>GPB 161</td></tr>
<tr><td>74</td><td>“lugar en que no entra ... autoridad del soberano”</td><td>GPB 161</td></tr>
<tr><td>75</td><td>“Ni Mi familia ni ... ese clima helado”.</td><td>GPB 161</td></tr>
<tr><td>78–83</td><td>“¡Juro por Dios, oh Rey! … Señor de todos los mundos!”</td><td>GWB CXIV</td></tr>
<tr><td>84–107</td><td>“¿Imaginas, oh Ministro … fe y confianza en su Señor”.</td><td>GWB CXIII</td></tr>
<tr><td>108</td><td>“¡Oh teólogos de la Ciudad! ... todas vuestras acciones”.</td><td>PDC ¶224</td></tr>
<tr><td>109–111</td><td>“Sabed que si vuestros maestros … se dan la vuelta”.</td><td>PDC ¶224</td></tr>
<tr><td>111</td><td>“Sabed que en este día Dios ... si os dierais cuenta”.</td><td>PDC ¶224</td></tr>
</tbody>
</table>
