Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es Dios.

¡Oh siervo de la Belleza de Abhá! Se ha recibido tu carta. Has escrito que has estado privado de comunicaciones durante un tiempo, aunque yo te he enviado numerosas cartas. También escribí una a la sierva de Bahá con respecto al Santuario del Báb, y sobre cómo, en el día de Naw-Rúz, los Restos sagrados fueron depositados con sumo gozo y esplendor en el féretro de mármol, y colocados con la debida delicadeza y ceremonia en el exaltado Santuario. Tampoco se confirmó el recibo de esa carta. No obstante, el primer día de Riḍván se recibió tu carta en la que se transmitía la feliz noticia de la celebración de una reunión, lo cual regocijó mi corazón.

Has preguntado sobre un pasaje de la Epístola dirigida al Lobo. «La Tierra de Mím» se refiere a Mázindarán. La Bendita Belleza fue encarcelada en la ciudad de Ámul y, cuando los ulemas se reunieron en la mezquita, fue entregado a sus manos. Esos teólogos inicuos se levantaron entonces contra Él con injusticia y tiranía. Lo atormentaron con un sinfín de sufrimientos y Lo hicieron víctima de su implacable crueldad. Por ejemplo, sometieron a la Bendita Belleza al azote de las plantas de los pies, de tal manera que Sus pies quedaron seriamente malheridos durante algún tiempo. Transmite mis amorosos saludos a la sierva de Bahá, así como al resto de los amigos.