Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es Dios.

¡Oh siervo de Dios! Teherán es la tierra natal del Amado compasivo y la morada de esa Luz de los dominios de Aquel que no ocupa lugar. Tú también has sido plantado por la mano del poder celestial en ese mismo jardín y has sido cultivado con las suaves brisas y las dulces aguas de esa tierra luminosa. Por lo tanto, de la misma forma en que externamente provienes de esa Luz resplandeciente, mi esperanza es que internamente te conviertas también en morador del Reino celestial de ese Astro reluciente.

Si se te niega el acceso a los baños públicos, ¡alabado sea Dios!, pues tú estás, en cambio, inmerso en ese manantial de agua fresca que es «para lavarte y para beber», y eres ciertamente un creyente verdadero, sometido a duras pruebas en el camino de la Bendita Belleza. Saludos y alabanzas sean para ti.