Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá
25
Él es Dios.
¡Oh vosotros que permanecéis firmes en la Alianza! Tan pronto como el Más Grande Luminar del mundo apareció en el horizonte de Iraq y vertió su resplandor sobre todas las regiones desde la Fuente de gloria divina, los murciélagos de la oscuridad, con su pompa y orgullo, lo asediaron por todos lados, con el fin de ocultar a los ojos de Sus favorecidos esa Luz manifiesta y así prevalecer, al amparo de la oscuridad, en las tinieblas de la noche. Como sus argumentos contra Él resultaron inútiles, planearon ardides para la partida de la Bendita Belleza. Recurrieron a innumerables intrigas para que el Sol del mundo se hundiera por debajo del horizonte de Iraq y la Luz de la santidad no pudiera brillar desde las alturas de la Unidad Divina. Y así aconteció que condujeron a la Bendita Belleza de Oriente a Occidente.
Sin embargo, ese exilio y aislamiento se convirtieron en el vehículo para la exaltación de la Palabra de Dios y condujeron a la difusión de las fragancias divinas. El Águila de Su Causa se remontó hacia las cimas de la grandeza y el Sol de Su Palabra brilló desde el horizonte del poder y la fuerza. Esta humillación se convirtió en una fuente de confirmación, y esta lejanía, en un medio de reunión. La vitalidad de la Fe de Dios fue fortalecida, y su fama, difundida por doquier. La Fe ya tenía renombre en Persia, pero ese exilio hizo que toda la Tierra resonara con su alabanza y que su reputación se esparciera por todo el mundo.
Aunque esto debería haber servido de lección, condujo a mayor negligencia entre los ignorantes. Al poco tiempo, izaron de nuevo los estandartes del odio, sembraron en los corazones las semillas de la malicia e incitaron a ciertos enemigos a que se Le opusieran. Encontraron un medio y un instrumento en Mírzá Yaḥyá, la persona designada por el Báb. Su excelencia el Embajador usó a ese individuo sin discernimiento como su principal instrumento para promover infamias. Mírzá Yaḥyá había imaginado torpemente que si la Lámpara del Reino de la Gloria fuera retirada de su hornacina en Occidente, esta nueva Causa y su torrente de generosa gracia serían reducidos a la nada. Así pues, unió fuerzas con el Embajador y empezó a promover un sinfín de tormentas de maldad y sedición, tanto abierta como encubiertamente. Imaginaba que ese daño recaería sobre la Antigua Belleza y que esa malicia perjudicaría a Su bendita Persona, mientras que él mismo permanecería a salvo y seguro. ¡Cuán distinta, cuán totalmente distinta resultó ser la realidad! Cuando arreciaron las llamas del fuego de la discordia, ese ignorante fue exiliado incluso antes de la partida de la Belleza del Todomisericordioso, y hasta el día de hoy sigue lamentándose en el abismo de la desilusión y la perdición.
Sin embargo, cuando ese Sol resplandeciente apareció en el horizonte de Su prisión, la luz de Su santidad se derramó sobre la Tierra Santa, el Fuego ardiente de Dios estalló en grandiosas llamas y el calor de Su amor ardió con intensidad en el corazón mismo del mundo. La realidad omnímoda de la Palabra de Dios se elevó desde el nadir hasta el elevadísimo zénit, y se reveló el misterio de las palabras «Quisieran apagar la luz de Dios con sus bocas, pero Dios no desea sino que resplandezca, aunque los infieles la detesten». Cuán acertadamente ha dicho el poeta: «Hasta un adversario puede convertirse en fuente de bien, si así lo deseare el Señor».
Mirad la grandeza de la sabiduría inescrutable de Dios. Hace unos tres mil años, Él impartió por boca de los Profetas buenas nuevas a la Tierra Santa, con palabras como estas: ¡Regocíjate, oh Tierra Santa, pues te convertirás en el escabel del Todomisericordioso! Se construirá el Tabernáculo del Señor, se difundirán los dulces aromas de santidad y resplandecerá el Sol de la santidad. ¡Regocíjate con suma alegría, oh Tierra Santa, regocíjate! Esa Luna reluciente destellará en tu cielo, y ese Sol glorioso brillará resplandeciente desde tu Oriente.
Mediante Su consumada sabiduría, Aquel que es el Deseo del Mundo quiso cumplir las promesas que pronunciaron los Profetas dos o tres mil años atrás. Galvanizó a Sus enemigos e hizo de ellos los instrumentos de Su poder irresistible, para que extirparan sus fundamentos con sus propias manos y expulsaran a esta Luz resplandeciente de la hornacina de su tierra natal, de manera que su esplendor brillara sobre la Tierra Santa y se cumplieran las promesas de los Profetas; para que este sagrado valle se convirtiera en el lugar de reunión de los amigos de Dios y estos santos recintos llegaran a ser el centro de la palestra celestial, y brillara la luz de la Unidad Divina y se disipara la oscuridad de la ignorancia. Esto, en verdad, proviene de la consumada sabiduría y los numerosos favores de vuestro Señor, y de la misericordia omnímoda del Amado de vuestros corazones.
Esta biblioteca bahá'í es una iniciativa promovida y guiada por la Asamblea Espiritual Nacional de los bahá'ís de España.
Si tienes cualquier comentario puedes ponerte en contacto con nosotros rellenando .
Para saber más de la fe bahá'í en el mundo puedes visitar https://www.bahai.org/es/.
Si quieres saber más sobre la fe bahá'í en tu país, puedes encontrar una lista de páginas web de comunidades nacionales https://www.bahai.org/es/national-communities/.
Buscar en este libro
Escribe una palabra para buscar en este libro.