Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es Dios.

¡Oh dos estrellas brillantes! Alabado sea Dios, pues vuestros rostros están iluminados con la luz de la guía y vuestra disposición goza del beneplácito y el favor del Umbral Divino.

Habéis solicitado permiso para venir de visita. En verdad, la Tierra Santa es la hornacina desde la cual brilla la Luz, la lámpara en la que arde la Llama del Sinaí. En esta tierra sagrada, la Bendita Belleza descubrió Su rostro, y desde ella dirigió Tablas y proclamaciones a todos los reyes y gobernantes de la Tierra. Alcanzar el honor del peregrinaje es el caro deseo de Sus amantes, y caminar alrededor de Su Santuario, la más elevada aspiración de quienes suspiran por Él. Con todo, el servicio a Su Umbral prestado en vuestra tierra figura también entre las máximas aspiraciones de aquellos que se encuentran cerca de Él. No obstante, la elección es vuestra. La Gloria de las Glorias sea con vosotros.