Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es el Todoglorioso.

Aquellos amados de Dios que se han vuelto desde el golfo mosaico hacia el océano del Señor Todopoderoso y hacia las aguas ondeantes de Su Antigua Belleza siempre han sido recordados en la corte de Sus múltiples bendiciones y en la presencia del Señor de las Huestes. Ahora que el Sol del firmamento de la santidad ha ascendido al Exaltadísimo Dominio y ha aparecido en el horizonte del Concurso todoglorioso, cada creyente firme y constante es mencionado en ese Reino de santidad ante la augusta presencia del Amado.

No os desesperéis por esta penosa calamidad, esta terrible aflicción. Pues, aunque la Antigua Belleza está ahora oculta al horizonte del mundo, Su luz brilla desde el cielo de la eternidad en el Más Grande Dominio. ¿Acaso se extinguió el resplandor eterno que brilló desde el horizonte de Moisés en días pasados, tras Su ascensión a los mundos superiores? ¡No, por la rectitud del Señor! Se elevó y relució con mayor intensidad aún, y la llama viva del recuerdo de Dios ascendió a mayores alturas todavía. Ahora, una vez más, veréis cómo las luces resplandecientes de la Unidad Divina envolverán dentro de poco el reino de la existencia y se izarán las enseñas de Sus palabras sobre las cumbres más elevadas de las realidades de todos los seres.

Esther era una mujer. Cuando fue favorecida con una intención pura y volvió los ojos hacia el Señor, ¡qué servicios más grandes fue capaz de rendir! Mirad ahora la tumba de esa mujer de noble linaje y pensad en el sinfín de reyes poderosos que gobernaron Persia, Transoxiana y otros países del mundo. No queda nombre ni fama ni rastro de ninguno de esos reyes; todos se han desvanecido en la nada absoluta y han perdido toda su gloria. Por el contrario, puesto que esa mujer, que era el orgullo de todos los hombres, tomó aliento en el sendero del Todomisericordioso, la influencia de sus acciones perdura todavía y su nombre se menciona, hasta el día de hoy, entre los amados de Dios. ¡Prestad atención, oh gentes de entendimiento!