Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es Dios.

¡Oh vástago del Sagrado Árbol del Loto! Las Dispensaciones del pasado manifestaron el esplendor de la Belleza divina o la luminosidad de la Gloria divina; los rayos del amanecer de «Eres de nobilísimo carácter» o la luz resplandeciente de que Dios «anuncia a los infieles un castigo doloroso»; el fulgor del Sol manifiesto o el brillo de la espada desenfundada. Pero en este gran Ciclo y esta Edad bendita, a pesar de la falta de poder omnímodo o potestad terrenal, a pesar de la ausencia de espadas desenvainadas o lanzas centelleantes, la Gloria y la Belleza se han unido y han resplandecido en un solo Semblante luminoso.

A pesar de que la Antigua Belleza —que mi vida sea ofrecida en aras de Sus amados— estuvo cautivo, solo y abandonado en las garras de Sus enemigos, a pesar de que estuvo encadenado y amenazado por la espada, a pesar de que fue desterrado a regiones de Asia y Europa y, por último, exiliado a la Más Grande Prisión, finalmente ascendió con la máxima gloria y belleza sobre el horizonte del antiguo poder, manifiesto y radiante, resplandeciente y luminoso, derramando luz sobre el mundo. Todos los cuellos se doblegaron ante Él y todas las cabezas se inclinaron delante de Él; todos los rostros se volvieron con humildad hacia Él y todas las voces guardaron silencio en Su presencia.