Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá
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Él es Dios.
¡Oh tú que te regocijas con las buenas nuevas de Dios! En cada edad y siglo, la Aurora del mundo se manifiesta con el brillo de un esplendor concreto y se revela mediante una poderosa señal. En los tiempos del Amigo de Dios, el horizonte de la existencia fue iluminado con las luces de la amistad. En la época de Aquel que conversó con Dios, el punto de amanecer de la creación fue alumbrado por la Luz que brilló en el Sinaí. En los días del Espíritu de Dios, el reino del ser fue perfumado con las dulces fragancias de la santidad. Con la aparición del Sol de Medina, el horizonte del mundo fue inundado con la luz del amor y la grandeza. Cuando fue rasgado el velo de la ocultación de la belleza del Punto Primordial, la Mañana de la guía divina fue adornada con los rayos resplandecientes de las más gozosas nuevas. Y con esta Más Grande Revelación y la aparición del Sol de la Antigua Belleza, los horizontes del mundo han sido circundados, bendecidos y hechos visibles y completos con la combinación de todos los dones, resplandores, nombres y atributos divinos. Pues el Más Grande Océano posee y abarca todas las perfecciones que se encuentran en cada mar, golfo, río, fuente y arroyo.
Esto se escribió con un cálamo que tenía la plumilla rota. El cálamo se ha cambiado y el tema se desarrolla ahora con más detalle.
Considera los Escritos de la Bendita Belleza sobre cualquier materia, y la verdad se hará clara y evidente. Examina las obras de la Pluma Más Exaltada y compáralas con todas las demás Escrituras. Reflexiona sobre la manifestación de Su abrumadora majestad y pondera cómo, en la Más Grande Prisión, por Sí solo, sin nadie que Lo ayudara o socorriera, resistió a todos los pueblos y gobiernos del mundo con suma gloria y soberanía.
Por ejemplo, considera cómo en los días del Apóstol de Dios ―que la vida de los mundos sea sacrificada por Él― aquellos que Lo repudiaron decían, tal como se registra claramente en el Corán: «Cuando Te ven, no Te toman sino a burla: “¿Es este el que Dios ha enviado como Apóstol?”». Sin embargo, en esta poderosísima Revelación, tanto los fieles como los obstinados, los rebeldes y los negadores, todos hablan de la grandeza de esta Causa y de la majestad de la Bendita Belleza, es decir, incluso aquellos que no han aceptado ni seguido los fundamentos de Su Fe. Como has observado, todas las publicaciones de amplia circulación del mundo han dado testimonio de ello. La humildad y sumisión mostrada por Sus enemigos en todo momento, incluso dentro de esta angustiosa prisión, son la mayor prueba de ello, así como lo son las señales de la influencia de Su naciente y trascendente Revelación, cuyos rayos han sido vertidos por el mundo entero. Ciertamente, todos los historiadores han considerado esta edad maravillosa, este nuevo siglo, como el rey de todas las edades y el soberano de todos los siglos, y han estimado que sus logros superan los del conjunto de las edades anteriores. Es decir, si contrastas los logros de cien siglos con los de este, no tienen la más mínima comparación.
En suma, esta Revelación es eminente y excepcional en todos los aspectos. Por tanto, en gratitud por estas mercedes y bendiciones, nos corresponde olvidar todas las cosas en nuestro anhelo por el amor a la Bendita Belleza y, con toda nuestra capacidad y energía, centrar nuestros pensamientos y nuestras palabras en enseñar la Causa de Dios y difundir las fragancias divinas. En este día, este cometido, es decir, la enseñanza de la Causa de Dios, recibe confirmaciones y tiene asegurada la victoria mediante la ayuda de las huestes del Reino de Abhá.
¡Juro por la Antigua Belleza ―que mi vida sea sacrificada por el polvo ennoblecido por las huellas de Sus amados―! Si la más débil de las criaturas se levantara en este Día para llevar a cabo esta trascendental tarea, es decir, difundir las fragancias divinas, se convertiría en la más poderosa de todas las cosas creadas. La gota se convertiría en un mar y el átomo alcanzaría la potencia del Sol. Aunque la abubilla era un ave frágil y endeble, las huestes de Salomón fueron su apoyo. Así fue como la Reina de Saba, con todas sus legiones, no pudo resistir su poder y no tuvo otro recurso que rendirse. Ahora, si algún alma se levanta para esparcir las dulces fragancias de Dios, las huestes del Reino de Abhá serán sus ayudantes y auxiliadores, y el Señor Todopoderoso, su refugio y su resguardo.
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