Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es Dios.

¡Oh sierva de Dios! Se ha recibido tu carta. Te lamentas de que vuestra Asamblea está muy alterada. Para cada enfermedad hay un remedio, y para cada aflicción, un alivio. El remedio rápido para este mal que le ha sobrevenido a la Asamblea es recordar y reflexionar sobre la Alianza y el Testamento: ¿La Bendita Belleza ha establecido esta Alianza y este Testamento para recabar la obediencia de todos, o para ocasionar desobediencia? Si el propósito es esto último, entonces no tenemos nada que decir; pero si el objetivo es la obediencia y la observancia, la vacilación conducirá al fracaso total, y la desobediencia y la rebeldía son un lamentable error.

Cristo ―que mi alma sea sacrificada por Él― hizo solamente una declaración dirigida a Pedro, que ni siquiera escribió de Su puño y letra, y fue esta: «Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia». Si bien se trata de una sola declaración ―no muy destacable― y aunque se comunicó verbalmente y no fue consignada por la Pluma de Cristo, aun así, todos Sus Apóstoles se sometieron a ella con humildad y fidelidad.

Ahora, la Bendita Belleza ―con Su propio puño y letra, consignado por la Pluma del Altísimo y en términos explícitos― ha ordenado enfáticamente a todos adhesión y obediencia. Por lo tanto, uno puede alegar ―Dios no lo quiera― que la Bendita Belleza era ignorante, y que erró al ordenar a todos que obedecieran al Centro de la Alianza y al designarlo explícitamente como el único Intérprete del Libro, o bien debe mostrar obediencia y adhesión. ¡Qué extraño! ¿Qué respuesta Le darán a la Bendita Belleza en el Reino divino? Esa sola reflexión debería bastar, si se observara con el ojo de la justicia. Pero si no hay justicia y la iniquidad es la que guía las palabras, entonces ese es otro asunto completamente distinto.

En resumen, estos rompedores de la Alianza y su oposición son como la espuma del mar; no perdurará, sino que cesará y desaparecerá, mientras que el propio mar, que es la causa de la vida, perdurará eternamente. Piensa en el tiempo después de Cristo. Considera cuántas almas se dispusieron a sembrar las semillas del mal y de la sedición en Su Causa, pero finalmente fueron condenados al fracaso y la decepción, en tanto que el estandarte de la Verdad fue elevado en alto. Lo mismo sucede con esta violación de la Alianza. Es como un espejismo y pronto se desvanecerá y quedará en la nada. Salutaciones y alabanzas sean para ti.

Distribuye numerosas copias de esta carta por todos los lugares.