Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá
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Él es Dios.
¡Oh amigo! Hace mucho tiempo que no se reciben noticias de ti. Previamente, llegó una carta en la que hacías una pregunta; no obstante, ‘Abdu’l-Bahá ha estado tan profundamente sumergido en un mar de correspondencia de todas partes que no se podría realizar el trabajo aunque se dispusiera de cinco escribientes. Durante los últimos cuatro o cinco años, hubo una interrupción en toda la comunicación y, debido a ello, ha habido una ligera vacilación entre algunos amigos, cierta pausa en la difusión de las fragancias divinas y ciertos pensamientos vanos en las mentes de algunos. Por lo tanto, ahora se debe mantener comunicación continua con todas las regiones durante un tiempo, con el fin de compensar la interrupción ocurrida. Y, puesto que tu pregunta requería una respuesta extensa, ha sufrido retraso. Ten la seguridad de que se escribirá en seguida, tan pronto como haya una oportunidad. No obstante, como estos días estoy sumergido en un océano de cartas y es imprescindible que responda primero a las esenciales, debes esperar hasta que surja una oportunidad. Tú me eres muy querido, y deseo responder a tu petición…
Debes estar extremadamente alerta y proteger a las almas de sugerencias veladas y susurros secretos. Ayúdales a ser firmes en la Alianza de acuerdo con el Texto divino explícito, que es una prueba concluyente de la Verdad, para que se preserve la unidad bahá’í. De lo contrario, cada día surgiría una nueva secta, se produciría una división total y la Causa de Dios sería destruida, o incluso exterminada. Si existiera cualquier otro poder que pudiera salvaguardar la unidad bahá’í, yo habría convocado a todos a que se acogieran a él. Pero, reflexiona y pondera: ¿es posible proteger la unidad de la Fe mediante cualquier otro poder que no sea el de la Alianza? Esta es la razón por la que exhorto a todos a que se adhieran a la Alianza: únicamente para salvaguardar la unidad bahá’í.
Si uno fuera a considerar los acontecimientos de ciclos pasados, los intentos de violar la Alianza en esta Dispensación no revisten la menor importancia. Algún tiempo después de Cristo, Arrio, el Patriarca de Alejandría, fundó una nueva secta. Era un orador, una persona elocuente, muy audaz y poderosa, que consiguió atraer a un millón y medio de personas bajo su influencia. Incluso obtuvo la adhesión del Emperador Constantino. Sin embargo, al desviarse de la Alianza de Cristo, finalmente se desvaneció y sucumbió. Esta Alianza estaba basada en las palabras dirigidas a Pedro: «Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia». Y aunque estas palabras que se atribuyen a Cristo están solo basadas en el relato de algunos de Sus discípulos, la unidad cristina fue preservada durante ochocientos años merced a esta Alianza implícita.
Ahora existe una Alianza explícita. No se trata de un mero relato verbal. Ha sido expuesta por la Pluma Suprema, Quien Se dirige abiertamente a los rompedores de la Alianza desde su principio. La ha llamado «El Libro de la Alianza», un título escrito por Su propia Pluma en el encabezamiento de la Tabla. Así pues, ¿qué importancia tienen el comportamiento y la conducta, las insinuaciones y los susurros, la interpretación y la corrupción del Texto por parte de quienes siembran las semillas de la duda? A lo sumo, es esto: ellos mismos se han excluido y continuarán haciéndolo, y caerán en el oscuro abismo de «perdiendo esta vida y la otra». Todo océano ondeante ha de producir espuma y todo oro purificado en el fuego deja alguna escoria. ¿Alguna vez has visto un océano encrespado sin espuma, u oro puro que no deje escoria en las llamas consumidoras del fuego?
En el Corán esto se ha constatado de manera explícita. Él dice ―y ciertamente dice la verdad―: «Hemos hecho descender agua del cielo y corre por los cauces de los valles según su capacidad, arrastrando espuma flotante [...]. Y de los metales (es decir, del oro puro) que queman en el fuego sale una espuma similar. […] La espuma se va rápidamente, y lo que aprovecha a los hombres permanece en la tierra». Considera de qué manera tan explícita se ha dicho esto. El océano de la Alianza perdurará eternamente, y esto es lo que beneficia a la humanidad. Pero, con una sola ola, esta espuma se desvanecerá como la escoria y no dejará ningún rastro tras de sí. «Déjalos que se entretengan con sus reparos».
Alabado sea el Señor, por cuanto tú eres mi apreciado amado, mi especialmente verdadero y leal amigo. Debes resguardar la Alianza y proteger a las almas para que no resbalen ni vacilen. La Gloria de las Glorias sea contigo…
Examina con cuidado el comentario sobre el versículo «En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso». Algunos de los significados que buscas están contenidos implícitamente en él y la Pluma Suprema lo elogiaba durante Sus benditos días. ¡Veamos entonces si los maestros del conocimiento producen algo parecido!
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