Luz del mundo: selección de Tablas de ‘Abdu’l-Bahá

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Él es el Todoglorioso.

¡Oh siervo de la Antigua Belleza! Cuando José ―la paz sea con él― desveló su luminoso semblante en el Egipto de la belleza, encendió las almas de una miríada de compradores. Ahora, el José del Canaán celestial, el monarca del Egipto del espíritu, con un rostro radiante como el sol y una belleza mucho más allá de la alabanza y la descripción de quienes están dotados de entendimiento, ha rasgado los velos y ha aparecido con resplandor en el mismísimo corazón del mundo. Pero, lamentablemente, todos los compradores se han entretenido con el mundo del agua y la arcilla, han perseguido sus deseos egoístas y se han visto así privados de contemplar Su Semblante y alcanzar Su presencia. Da gracias a Dios por cuanto tú has sido de los compradores que buscan a esa Belleza Divina y estás entre los enamorados del Amado Místico. La gloria de Dios sea contigo y con todos los que han sido embelesados por Su Belleza.