Días de conmemoración

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Él es el Santísimo, el Más Glorioso.

¡Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto ha despuntado la aurora de Tu Festividad del Riḍván y, en ella, uno de los que había buscado Tu presencia ha alcanzado su objetivo, oh Tú que eres nuestro Señor, el Más Misericordioso! Cuántos amados Tuyos, oh mi Dios, atravesaron las arenas de Siria en su anhelo por contemplar Tu belleza, pero les fue impedido llegar a la corte de Tu trascendente unicidad a causa de las maldades de Tus enemigos, que no han creído Ti y han negado Tu soberanía.

¡Oh Señor! Mira a los opresores de Tu pueblo con el ojo de Tu ira vengadora. ¡Por Tu poder! Su iniquidad ha llegado a tales alturas que nadie puede evaluarla sino Tú, Quien sabes todas las cosas. Tus amados se sometieron al cautiverio y encierro en esta prisión y, aun así, Tus enemigos no quedaron satisfechos: tan intenso era su odio contra la Manifestación de Tu Causa. ¡Bienaventurada el alma dotada de perspicacia que en todo cuanto le haya sobrevenido en Tu camino no ve sino lo que ha de ensalzar su posición y magnificar Tu Causa, oh Señor de los mundos!

¡Por Tu Gloria! Aunque todos los pueblos de la tierra se unieran para hacerle daño a uno solo del pueblo de Bahá, se verían impotentes, ya que todo lo que ven como dañino para Tus elegidos es como una luz para estos y como un fuego para Tus enemigos. Si no fuese por el encierro en la Más Grande Prisión de Aquel que es el Exponente de Tu soberanía trascendente, ¿cómo se habría promulgado Tu Causa, manifestado Tu soberanía, proclamado Tu poder y establecido la verdad de Tus señales? ¡Ojalá Yo mismo hubiese soportado todas las tribulaciones del mundo, por amor a Ti y a Tus criaturas!

¡Oh Señor! Ábreles los ojos a Tus siervos, para que Te vean en todo momento ocupando el trono de Tu grandeza y con supremacía sobre todos cuantos están en el cielo y en la tierra. Potente eres para hacer cuanto desees. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Omnipotente.