Días de conmemoración

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Él es Dios.

¡Glorificado seas, oh Señor, mi Dios! Este es uno de los días de Tu Festividad de Riḍván en que se ha engalanado un espacio de esta prisión en honor a la presencia de Aquel que es el Exponente de Tu belleza, en respuesta a la petición de alguien cuya ferviente devoción le ha impulsado a invitarte. Alabanzas Te sean dadas por cuanto, en señal de Tu munificencia hacia quienes moran bajo Tu sombra y giran en torno a Tu ser, has resplandecido en este día sobre el horizonte de la prisión con una brillantez que ha iluminado a la creación entera.

Este es el Día en que has desatado Tu lengua y has concedido en abundancia las gemas de palabras y significados interiores a los pueblos del mundo. Haz revivir, pues, oh Señor, con esta copa celestial, a todos los que habitan en la tierra, y destina lo que les sea provechoso a quienes, de entre el pueblo de Bahá, anhelan contemplar Tu rostro, mas se lo han impedido las maldades de Tus enemigos, oh Rey de los Nombres y Gobernante de la tierra y del cielo. Concédeles, además, una porción de Tus múltiples dádivas en estos días en que todo humillado ha sido ensalzado, toda alma fiel ha sido investida con Tu gracia, todo corazón yerto ha sido encendido, todo pobre ha sido enriquecido y todo buscador ha sido encaminado hacia el sendero.

Loado seas, oh Señor, por haber distinguido a Tus amados y haberlos escogido de entre Tu pueblo, y por haber vuelto Tu mirada hacia ellos desde este lugar en que se encuentra encarcelado Aquel que es la Personificación de Tu Causa. No les niegues, oh Señor, las cosas que Tú posees, sino cautiva sus corazones con las brisas de Tu Revelación de tal modo que se desprendan de todo excepto de Ti y dirijan su rostro hacia la corte de Tu gracia y generosidad. Potente eres para hacer Tu voluntad y poderoso eres sobre todas las cosas. ¡Toda alabanza sea para Ti, oh Deseo de los mundos!