Días de conmemoración

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Él es Quien siempre perdura, el Exaltadísimo, el Más Grande.

¡Escuchad! La Lengua de la Gloria y la Palabra de Dios han exclamado y proclamado: «¡El Reino es de Dios, el Creador de los cielos y el Señor de todos los nombres!» Y, sin embargo, la mayoría de la gente no atiende. La creación entera reverbera con las melodías del Todomisericordioso, los dominios de la santidad desprenden la fragancia de Su vestidura y el Más Grande Nombre ha difundido el esplendor de Su gloria sobre todos cuantos habitan la tierra, mas las gentes están envueltas en un tangible velo.

¡Oh Pluma de la Gloria! Entona los himnos de la grandeza, pues hemos inhalado la fragancia de la reunión ante la cercanía de ese Día en que el reino de los nombres fue engalanado con el ornamento de Nuestro Nombre, el Excelso, el Altísimo. Apenas se mencionó este Día ante el Trono, las Doncellas del Cielo corearon una exquisita melodía, el Ruiseñor entonó su canto celestial y el Todomisericordioso dio voz a aquello que arrobó las almas de los Mensajeros de Dios, de Sus escogidos y de quienes gozan de Su cercanía.

Esta es la víspera de ese Día en cuyo firmamento ha despuntado la antigua Mañana con el esplendor de la luz que brilla desde ese luminoso horizonte. Di: Este es el Día en que Dios estableció la Alianza respecto de Aquel que es la voz de la Verdad, al enviar a Aquel que impartió a la humanidad las buenas nuevas de este Gran Anuncio. Este es el Día en que apareció el Signo Más Grande y proclamó este poderoso Nombre, y cautivó así a todas las cosas creadas con las brisas vivificadoras de los versículos de Dios. Feliz aquel que ha reconocido a su Señor y se cuenta entre quienes han llegado a Su presencia.

Di: Él es, ciertamente, la Balanza más perfecta establecida entre las naciones, por Cuya mediación, Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo, da a conocer las medidas de todas las cosas. Él es Quien ha embriagado con el vino de Su expresión a todo corazón comprensivo, y Quien ha desgarrado los velos mediante el poder de Mi Nombre que preside los mundos. En verdad, Él ha ordenado que el Bayán sea una hoja de este Jardín y lo ha adornado con la mención de este incomparable Recuerdo. Él ha advertido a todos que no se priven del Amanecer de antigua gloria, ni se aferren a los mitos y tradiciones corrientes entre ellos a la hora de Su manifestación. Así ha sido decretado conforme a lo que Él ha revelado, y de ello da testimonio Aquel que habla la verdad. No hay Dios fuera de Mí, el Todopoderoso, el Más Generoso.

Aquellos que se han apartado de la última Manifestación ciertamente no han reconocido a la anterior. Así lo ha dispuesto el Autor de todas las causas en este grandioso ornamento. Di: Ciertamente, Él os anunció esta Raíz; por lo cual, aquellos que se encuentran retenidos por causa de una simple rama se cuentan, en verdad, entre los muertos. ¡Que lástima que las gentes se aferren a la rama y se hayan apartado de Dios, el Rey, el Glorioso, el Alabado por todos! Todo cuanto Él ha revelado lo ha condicionado a Mi aceptación y ha hecho que todo asunto dependa de esta Causa manifiesta e irresistible. De no ser por Mí, Él no habría pronunciado una sola palabra ni Se habría manifestado ante todos cuantos están en el cielo y en la tierra. ¡Cuántas veces Se lamentó por Mi destierro, Mi cautiverio y Mis tribulaciones! De ello da testimonio lo que ha sido enviado en el Bayán, si tan solo lo percibierais. En verdad, poderoso es aquel que, mediante la potencia de Dios, se ha desprendido de todo fuera de Él, e indefenso es aquel que se ha alejado de Él, después de que apareciera con soberanía manifiesta.

¡Oh pueblos de la tierra! Haced mención de Dios en este Día en que el Espíritu ha hablado y las realidades de quienes fueron creados por la Palabra de Dios, el Poderoso, el Exaltado, han ascendido hasta Él. Incumbe a cada uno en este día regocijarse con inmensa alegría, vestirse con sus mejores galas, celebrar la alabanza de su Señor y darle gracias por este magno favor. Bienaventurados quienes han comprendido el propósito de Dios, y ¡ay de los desatentos!

Habiendo revelado esta Tabla en esta noche, deseamos enviártela como muestra de Nuestra gracia para que seas de los agradecidos. Cuando la hayas recibido, recítala en presencia de los amados de Dios, para que presten atención a lo que ha pronunciado la Lengua de la Grandeza y sean de aquellos que actúan en conformidad con sus consejos. De esta manera te hemos escogido y te hemos adornado con la vestidura con la que hemos adornado a los puros de corazón. ¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!