Días de conmemoración
36 - (Sura de los Reyes)
¡Oh Ministro del Sháh en la Ciudad ! ¿Imaginas que Yo tengo en Mis manos el destino final de la Causa de Dios? ¿Piensas que pueden desviar su curso Mi encarcelamiento, o la vergüenza que he tenido que soportar, o incluso Mi muerte y Mi completa aniquilación? ¡Infame es lo que has imaginado en tu corazón! Tú eres realmente de aquellos que van detrás de las vanas imaginaciones que conciben sus corazones. No hay Dios sino Él. Potente es Él para manifestar Su Causa, y para exaltar Su testimonio, y para establecer todo lo que sea Su Voluntad y elevarla a una posición tan eminente que ni tus manos ni las de quienes se han apartado de Él jamás podrán alcanzar o dañar.
¿Crees que tienes poder para frustrar Su Voluntad, impedirle que ejecute Su sentencia o disuadirle de que ejerza Su soberanía? ¿Pretendes que alguna cosa en los cielos o en la tierra puede resistir Su Fe? ¡No, por Aquel que es la Verdad Eterna! Absolutamente nada en toda la creación puede obstaculizar Su Propósito. Desecha, por tanto, la mera presunción que persigues, pues la mera presunción jamás podrá reemplazar la verdad. Sé de aquellos que de verdad se han arrepentido y han retornado a Dios, el Dios que te ha creado, te ha sustentado y te ha hecho un ministro entre los que profesan tu fe.
Además, has de saber que Él es Quien, por Su propio deseo, ha creado todo lo que hay en los cielos y todo lo que hay en la tierra. ¿Cómo puede vencerle, entonces, aquello que ha sido creado por Su mandato? ¡Muy por encima está Dios de lo que imagináis acerca de Él, gente maliciosa! Si esta Causa es de Dios, nadie puede vencerla; y si no es de Dios, los teólogos de entre vosotros, los que siguen sus deseos corruptos y quienes se han rebelado contra Él seguramente bastarán para subyugarla.
¿No has oído lo que dijo antaño un hombre de la familia del Faraón, un creyente, y que Dios contó a Su Apóstol, a Quien Él ha elegido por encima de todos los seres humanos, ha confiado Su Mensaje y ha convertido en la fuente de Su misericordia para todos los que moran en la tierra? Él dijo, y Él ciertamente dice la verdad: «¿Vais a matar a un hombre porque dice mi Señor es Dios, cuando ya ha venido con pruebas de su misión? Si es un mentiroso, sobre él recaerá su mentira, pero si es un hombre veraz, por lo menos parte de aquello con lo que amenaza caerá sobre vosotros». Esto es lo que Dios ha revelado a Su Bienamado en Su Libro infalible.
Y, sin embargo, no habéis prestado oído a Su llamado, habéis desatendido Su ley, habéis rechazado el consejo que ha consignado en Su Libro y habéis sido de los que se han desviado lejos de Él. ¡Cuántos son aquellos que cada año y cada mes han sido matados a causa de vosotros! ¡Cuán múltiples las injusticias que habéis perpetrado, injusticias tales que los ojos de la creación no han visto nada igual, ni cronista alguno ha registrado jamás! ¡Cuán numerosas las criaturas y lactantes que quedaron huérfanas, y los padres que perdieron a sus hijos a causa de vuestra crueldad, oh obradores de injusticia! ¡Cuán a menudo la hermana se ha consumido y ha llorado desconsolada la muerte de su hermano, y cuántas veces la esposa se ha lamentado por su esposo y único sostenedor!
Vuestra iniquidad aumentó más y más hasta que disteis muerte a Aquel que jamás había apartado Su vista de la faz de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande. ¡Si por lo menos Le hubierais matado de la manera en que los hombres suelen matarse! Sin embargo, Le matasteis en circunstancias como las que ningún ser humano ha presenciado jamás. Los cielos lloraron penosamente por Él y las almas de los que están cerca de Dios clamaron por Su aflicción. ¿Acaso no era Vástago de la antigua Casa de vuestro Profeta? ¿No se había difundido entre vosotros Su fama como descendiente directo del Apóstol? ¿Por qué, entonces, Le infligisteis lo que ninguna persona le ha infligido a otra, por mucho que miréis al pasado? ¡Por Dios! ¡Los ojos de la creación no han visto a nadie como vosotros! ¡Matáis a Aquel que es Vástago de la Casa de vuestro Profeta, y os regocijáis y os divertís, sentados en vuestros asientos de honor! ¡Pronunciáis imprecaciones contra los que existieron antes que vosotros y que perpetraron lo que vosotros habéis perpetrado, y permanecéis todo el tiempo sin reparar en vuestras atrocidades!
Sed justos en vuestro juicio. ¿Acaso aquellos a quienes maldecís, contra quienes invocáis el mal, actuaron de forma diferente a vosotros? ¿No han matado al descendiente de su Profeta tal como vosotros habéis matado al descendiente del vuestro? ¿No es vuestra conducta similar a la de ellos? ¿Cómo, entonces, pretendéis ser diferentes de ellos, oh sembradores de disensión entre los hombres?
Y cuando Le quitasteis la vida, uno de Sus seguidores se dispuso a vengar Su muerte. Era un desconocido, y el propósito que había concebido no fue advertido por nadie. Finalmente cometió lo que había sido preordinado. Os incumbe, por lo tanto, no culpar a nadie sino a vosotros mismos por lo que habéis cometido, si juzgáis con rectitud. ¿Quién en toda la tierra ha hecho lo que vosotros habéis hecho? ¡Nadie, por Aquel que es el Señor de todos los mundos!
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