Días de conmemoración
44
Él es Dios.
¡Oh concurso de amantes fervorosos! Juro por la rectitud de Dios: esta es una noche como ninguna que se haya presenciado en el mundo de la creación. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Todoglorioso, el Munífico.
Esta es la noche en que el Espíritu entonó tal melodía que conmocionó las realidades íntimas de todos los seres, al proclamar: «¡Regocijaos, oh Concurso de lo alto, en vuestros retiros del Paraíso!».
Tras lo cual, la Voz de Dios proclamó desde el Tabernáculo de santidad y munificencia: «En verdad, esta es la noche en que ha nacido Aquel que es la realidad del Todomisericordioso, noche en que la Pluma del Todoglorioso ha explicado cada mandamiento eterno. ¡Regocijaos, pues, con intensa alegría, oh congregación del Bayán!».
Esta es la noche en que la Paloma Mística alzó su llamado desde las ramas y tallos del cielo, y dijo: «¡Regocijaos, oh moradores del Paraíso!».
Di: Esta es la noche en que fueron rasgados los velos de la gloria ante la mirada del pueblo de la certeza, y el Ave del Cielo entonó su melodía en el corazón mismo del dominio celestial. ¡Regocijaos, pues, oh encarnaciones de santidad que estáis en la Ciudad Eterna!
Esta es la noche en que Dios derramó el esplendor de todos Sus excelentísimos nombres y Se estableció en el trono de todo corazón puro y radiante. ¡Regocijaos, pues, oh congregación del Bayán!
Esta es la noche en que se embravecieron los océanos del perdón y las brisas de la providencia soplaron por doquier. ¡Regocijaos, pues, oh compañeros del Todomisericordioso!
Esta es la noche en que fueron perdonadas las trasgresiones de todos cuantos habitan la tierra. ¡Esta es, en verdad, una gozosa nueva para todos los que han sido creados en el dominio contingente!
Di: Esta es la noche en que las medidas señaladas de munificencia y gracia fueron inscritas en los pergaminos del poder y la seguridad, para que así se eliminara para siempre cualquier huella de tristeza de todas las cosas. ¡Regocijaos, pues, oh vosotros que os habéis adentrado en el dominio del ser!
En este momento el Heraldo del Espíritu exclama desde el corazón mismo de la eternidad, la sede de sublimidad y exaltación —y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Todoglorioso, el Más Generoso—:
¡Por Dios! El sello del vino almizclado ha sido roto por la poderosa mano de Aquel que es la fuente de soberanía y poder. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
Y la mano del divino José está repartiendo copas de vino carmesí, que se elevan en honor a la belleza del Todoglorioso. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
¡Oh gentes del mundo! ¡Apresuraos, pues, y bebed a plenitud de este torrente de vida eterna! Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
Di: ¡Oh asamblea de amantes verdaderos! La belleza del Deseado ha resplandecido en su gloria manifiesta. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
¡Oh concurso de amados Suyos! El rostro del Bienamado ha alboreado sobre el horizonte de la santidad. ¡Levantaos y corred hacia él con todo el alma, oh pueblo del Bayán! Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
Se ha cumplido la prueba y establecido el testimonio, pues la Resurrección ha tenido lugar cuando Dios ha aparecido en la Manifestación de Su propio Ser, Quien siempre perdura. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Todoglorioso, el Más Generoso.
Han transcurrido las épocas y se han sucedido los ciclos, y todo luminar ha brillado con gozo pues Dios ha vertido el esplendor de Su gloria sobre cada árbol cubierto de verdes renuevos. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
Levantaos, oh elegidos de Dios, pues los espíritus se han congregado, han soplado las brisas divinas, se han disipado las vanas fantasías y han resonado las voces de la eternidad desde cada árbol floreciente. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
¡Por Dios! Aquel Cuyo poder domina todas las cosas ha quemado los velos, ha disipado las nubes, ha revelado las señales y ha esclarecido las alusiones. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
Dejad que vuestros corazones se llenen de alegría, pero ocultad este bien guardado y muy velado secreto, no sea que el extraño se aperciba de lo que habéis bebido del vino que confiere éxtasis y delicia. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
¡Oh concurso del Bayán! Pongo a Dios por testigo de que Su favor es completo, Su Misericordia ha sido consumada y Su semblante irradia gozo y resplandor. Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
¡Bebed a plenitud, oh Mis compañeros, de este torrente luminoso y chispeante, y regocijaos en él, oh Mis amigos! Y esto, en verdad, proviene de la gracia de Dios, el Exaltadísimo, el Más Generoso.
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