19 de marzo de 2025
*
Al examinar el progreso del Plan de Nueve Años, nos embarga el asombro y el agradecimiento profundo por la abnegada labor de los amigos. A lo largo de diversos entornos de todo el mundo, somos testigos de una serie de esfuerzos sacrificados fruto de la cooperación de individuos, comunidades e instituciones a medida que los amigos incorporan a poblaciones ávidas en un proceso de construcción de comunidad, inician una serie de proyectos para la educación y el mejoramiento social, llevan la labor de la Fe a nuevos lugares y armonizan los múltiples compromisos propios de una vida de servicio coherente. Y a pesar de las trabas de la opresión o de las convulsiones de un mundo desordenado, los amigos perseveran en sus elevados objetivos. Innumerables almas en todo el mundo se esfuerzan, dentro de los límites de sus circunstancias y capacidades, por liberar el poder de construcción de la sociedad de la Fe en medidas cada vez mayores. Con estos fines, el papel que desempeñan las familias bahá’ís será cada vez más necesario y tendrá un impacto cada vez mayor en los años y décadas por venir. Todos los amigos tienen una contribución fundamental que hacer para fortalecer este componente esencial de la vida bahá’í.
«Mi hogar es el hogar de la paz», se dice que ‘Abdu’l-Bahá afirmó. «Mi hogar es el hogar de la alegría y el deleite. Mi hogar es el hogar de risas y regocijo. Quienquiera que entre por los portales de este hogar, debe salir con el corazón alegre. Este es el hogar de la luz; quienquiera que entre aquí debe iluminarse». Que sus familias y hogares, queridos amigos, se conviertan cada vez más en un refugio y un pilar que sustente a toda la humanidad.
[firmado: La Casa Universal de Justicia]
Buscar en este libro
Escribe una palabra para buscar en este libro.