Contestación a unas preguntas
6. Cristo
Posteriormente, apareció Cristo, diciendo: «He nacido del Espíritu Santo». Si bien hoy día es fácil entre los cristianos reconocer la veracidad de esta afirmación, en aquella época era muy difícil. Así, según el texto del Evangelio, los fariseos dijeron: «¿No es acaso el hijo de José de Nazaret, a quien conocemos? ¿Cómo puede decir: ‘He descendido del cielo’?».
En breve, este Hombre, que a los ojos de todos parecía humilde, Se levantó no obstante con tal fuerza que fue capaz de abrogar una Dispensación de mil quinientos años, pese a que la más mínima desviación de sus leyes exponía al ofensor a grave peligro y le acarreaba la muerte y la aniquilación. Además, en la época de Cristo la moral y las costumbres de los israelitas se habían vuelto totalmente confusas y corruptas, e Israel había caído en un estado de absoluta degradación, miseria y servidumbre. En una época fueron tomados cautivos por los caldeos y los persas; en otra, estuvieron bajo el yugo del imperio asirio. En un tiempo cayeron como súbditos y vasallos de los griegos; en otro, fueron subyugados y humillados por los romanos.
Este Joven, Cristo, mediante un poder extraordinario, abrogó la antigua Ley mosaica y Se dispuso a reformar la moral de las gentes. Sentó nuevamente las bases del honor eterno para los israelitas; es más, procedió a restituir la prosperidad de toda la raza humana, y difundió enseñanzas que no estaban reservadas para Israel solamente, sino que formaban la base de la felicidad universal de toda la sociedad.
Los primeros que se levantaron para destruirlo fueron los israelitas: Su propio pueblo y linaje. Y, en apariencia, Le vencieron de hecho y Lo redujeron a la máxima humillación, hasta que finalmente Le colocaron una corona de espinas y Lo crucificaron. Pero este Hombre, aunque externamente sumido en la mayor aflicción, proclamó: «Saldrá este Sol, esta Luz brillará resplandeciente, Mi gracia envolverá el mundo, y serán confundidos todos Mis enemigos». Y tal como lo dijo, ocurrió, pues todos los reyes de la tierra fueron incapaces de resistirse a Él. Es más, todas sus normas se vinieron abajo, en tanto que la norma de ese Agraviado se elevó a las más sublimes alturas.
¿Acaso es esto posible de acuerdo con las reglas de la razón humana? ¡Por Dios que no! Luego es claro y evidente que este Ser glorioso fue un verdadero educador del mundo de la humanidad y recibió la ayuda y asistencia de un poder divino.
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