Contestación a unas preguntas

25. El Espíritu Santo

Pregunta: ¿Qué significa el Espíritu Santo?

Respuesta: El Espíritu Santo quiere decir la efusión de la gracia de Dios y los luminosos rayos que emanan de Su Manifestación. Así, Cristo fue el centro focal de los rayos del Sol de la Verdad, y a partir de este poderoso centro —la realidad de Cristo— la gracia de Dios brilló sobre esos otros espejos que eran las realidades de los apóstoles.

El descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles significa que esa gloriosa y divina gracia proyectó su luz y resplandor sobre las realidades de ellos. Ya que, por lo demás, la entrada y la salida, el descenso y la inherencia son características de los cuerpos y no de los espíritus. Es decir, la entrada y la inherencia son solo propias de las realidades perceptibles, no de las sutilezas inteligibles; y las realidades inteligibles, como la razón, el amor, el conocimiento, la imaginación y el pensamiento no entran ni salen, ni son inherentes, sino que denotan relaciones.

Por ejemplo, el conocimiento, que es una representación que adquiere la mente, es algo inteligible, y es absurdo hablar de entrar en la mente o salir de ella. Más bien, se trata de una relación de adquisición, como las imágenes que se reflejan en un espejo.

Así, puesto que es evidente y queda establecido que las realidades inteligibles no entran ni son inherentes, se deduce que de ninguna manera es posible que el Espíritu Santo ascienda, descienda, entre, salga, se mezcle, ni sea inherente. A lo más, aparece igual que el sol en un espejo.

Además, algunos pasajes de las sagradas escrituras que aluden al Espíritu se refieren a una persona determinada, como se suele decir convencionalmente al hablar y conversar que tal o cual persona es espíritu encarnado, o es la personificación de la misericordia y la generosidad. En este caso, el centro de interés no es la lámpara sino la luz.

Por ejemplo, con referencia al Prometido que ha de venir después de Cristo, se dice en Juan 16, 12: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga».

Ahora bien, considera detenidamente que las palabras «pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga» implican claramente que el Espíritu de la verdad está encarnado en un Hombre que tiene un alma, que tiene oídos para oír y una lengua para hablar. Asimismo, a Cristo se Le denomina el «Espíritu de Dios», igual que hablamos de la luz queriendo indicar tanto la luz como la lámpara.