Contestación a unas preguntas
27. La Trinidad
Pregunta: ¿Cuál es el significado de la Trinidad y de sus tres Personas?
Respuesta: La realidad de la Divinidad es excelsa y elevada muy por encima de la comprensión de todas las cosas, de ningún modo puede imaginarla la mente o el entendimiento mortal, y trasciende toda concepción humana. Esa realidad no admite división, ya que la división y la multiplicidad son características de las cosas creadas y, por ende, contingentes, y no accidentes que afecten al Ser Necesario.
La realidad de la Divinidad está elevada por encima de la singularidad, ¡cuánto más, pues, de la pluralidad! El que esa realidad divina descendiera a rangos y niveles equivaldría a una deficiencia, sería contrario a la perfección y totalmente imposible. Siempre ha estado y siempre permanecerá en las alturas más elevadas de santidad y pureza. Todo cuanto se menciona acerca de la manifestación y la revelación de Dios se refiere al resplandor de Su luz y no a un descenso a los niveles de la existencia.
Dios es pura perfección y la creación es absoluta imperfección. Que Dios descendiera a los niveles de la existencia sería la mayor de las imperfecciones; más bien, Su manifestación, aparición y resplandor son como el reflejo del Sol en un espejo claro, reluciente y pulido.
Todas las cosas creadas son signos resplandecientes de Dios. Por ejemplo, los rayos del Sol alumbran todas las cosas terrenales, pero la luz que cae sobre las llanuras, las montañas, los árboles y los frutos lo hace en la medida necesaria para hacerlos visibles, asegurar su crecimiento y hacer que alcancen el objetivo de su existencia. Sin embargo, el Hombre Perfecto es como un espejo diáfano en el cual se revela el Sol de la Verdad y se manifiesta en la plenitud de sus atributos y perfecciones. Así, la realidad de Cristo era un espejo diáfano y pulido de la mayor pureza y claridad. El Sol de la Verdad, la Esencia de la Divinidad, apareció en ese espejo y manifestó en él su luz y calor, mas no descendió de las alturas de la santidad y del cielo de la trascendencia para residir en él. Al contrario, permanece en su sublimidad y excelsitud, pero se ha revelado y manifestado en el espejo en toda su belleza y perfección.
Luego, si dijésemos que hemos visto el Sol en dos espejos —uno, Cristo, y el otro, el Espíritu Santo— o, dicho de otra manera, que hemos visto tres soles —uno en el cielo y dos en la tierra— diríamos la verdad. Y si dijéramos que hay un único Sol, que es absoluta singularidad y no tiene par ni semejante, también estaríamos diciendo la verdad.
Lo que queremos decir es que la realidad de Cristo constituía un espejo diáfano en el que el Sol de la Verdad, es decir, la Esencia Divina, apareció y resplandeció con perfecciones y atributos infinitos. No es que el Sol, que es la Esencia de la Divinidad, se dividiese o se multiplicara, pues sigue siendo uno, sino que se manifestó en el espejo. Por eso Cristo dijo: «El Padre está en el Hijo», dando a entender que el Sol está manifiesto y visible en ese espejo.
El Espíritu Santo es la efusión de la gracia de Dios que se reveló y manifestó en la realidad de Cristo. La Filiación es la condición del corazón de Cristo, y el Espíritu Santo es la condición de Su espíritu. Luego es evidente y queda establecido que la Esencia de la Divinidad es absoluta singularidad y no tiene par, ni igual, ni semejante.
Este es el verdadero significado de las tres Personas de la Trinidad. Si no fuera así, los fundamentos de la religión de Dios descansarían sobre una proposición ilógica que ninguna mente podría jamás concebir, ¿y cómo puede pedírsele a la mente que crea una cosa que no puede concebir? Semejante cosa no podría ser captada por la razón humana, ni mucho menos tomar forma inteligible, sino que seguiría siendo pura fantasía.
Esta explicación aclara el significado de las tres Personas de la Trinidad y, al mismo tiempo, establece la unicidad de Dios.
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