Contestación a unas preguntas
43. Las dos clases de profetas
Pregunta: ¿Cuántas clases de profetas hay en general?
Respuesta: En general, hay dos clases de profetas. Algunos son Profetas independientes a Quienes otros siguen, en tanto que otros no son independientes, sino que ellos mismos son seguidores.
Cada uno de los Profetas independientes es el Autor de una religión divina y el Fundador de una nueva Dispensación. Con Su advenimiento, el mundo se viste con un nuevo atavío, se establece una nueva religión y se revela un nuevo Libro. Estos Profetas obtienen la efusión de gracia de la Realidad Divina sin ningún intermediario. Su irradiación es una irradiación esencial, como la del Sol, que es luminoso en sí y por sí mismo, y cuya luminosidad es un requisito esencial suyo, y no obtenida de otro astro: son como el Sol, no como la Luna. Estos Puntos de Amanecer del alba de la Unidad Divina son los manantiales de la gracia divina y los espejos de la Esencia de la Realidad.
La otra clase de profetas son seguidores y promulgadores, pues su posición es derivada y no independiente. Obtienen la gracia divina de los Profetas independientes y buscan la luz de la guía en la realidad de los Profetas universales. Son como la Luna, que no es luminosa y resplandeciente en sí y por sí misma, sino que recibe su luz del Sol.
Entre los Profetas universales que han aparecido independientemente se encuentran Abraham, Moisés, Cristo, Muḥammad, el Báb y Bahá’u’lláh. La segunda clase, que está formada por los seguidores y promulgadores, incluye a Salomón, Isaías, Jeremías y Ezequiel. Pues los Profetas independientes son fundadores, es decir, establecen una nueva religión, crean de nuevo a las almas, regeneran la moral y promulgan una nueva forma de vida y nuevas normas de conducta. A través de ellos aparece una nueva Dispensación y se inaugura una nueva religión. Su advenimiento es como la primavera, cuando todas las cosas terrenales se engalanan con un nuevo atavío y cobran vida de nuevo.
En cuanto a la segunda clase de profetas, que son seguidores, promulgan la religión de Dios, difunden Su Fe y proclaman Su Palabra. No tienen autoridad ni poder propio, sino que lo obtienen de los Profetas independientes.
Pregunta. ¿A qué categoría pertenecen Buda y Confucio?
Respuesta: Buda también estableció una nueva religión y Confucio renovó la conducta y la moral antiguas, pero los preceptos originales han cambiado por completo y sus seguidores ya no se atienen a las pautas originales de creencia y adoración. El fundador del budismo fue un Ser inestimable que estableció la unicidad de Dios, pero posteriormente Sus preceptos originales fueron poco a poco olvidados y remplazados por costumbres y rituales primitivos, hasta que, finalmente, ello condujo a la adoración de estatuas e imágenes.
Por ejemplo, mira cómo Cristo advirtió una y otra vez a las gentes que obedecieran los Diez Mandamientos de la Torá e insistió en su estricta observancia. Ahora bien, uno de los Diez Mandamientos prohíbe el culto a imágenes y estatuas. Sin embargo, hoy en día hay un sinfín de imágenes y estatuas en las iglesias de ciertas confesiones cristianas. Resulta, pues, claro y evidente que la religión de Dios no conserva sus preceptos originales entre las gentes, sino que estos se cambian y alteran poco a poco hasta el punto de borrarse por completo, y entonces aparece una nueva Manifestación y se establece una nueva religión. Pues de no haberse cambiado y alterado la religión precedente, no sería necesario renovarla.
Al principio, el árbol estaba lleno de vitalidad y cargado de flores y frutos, pero poco a poco se tornó viejo, gastado y estéril, hasta que se marchitó y decayó por completo. Por ello el Verdadero Jardinero planta nuevamente un árbol joven de la misma cepa, para que crezca y se desarrolle día a día, extienda su sombra protectora en este jardín celestial y produzca sus preciados frutos. Así ocurre también con las religiones divinas: con el paso del tiempo se alteran sus preceptos originales, desaparece por completo su verdad subyacente, se disipa su espíritu, surgen herejías y se convierten en un cuerpo sin alma. Por esa razón se renuevan.
Lo que queremos decir es que ahora los seguidores de Buda y Confucio rinden culto a imágenes y estatuas, han dejado de ser conscientes de la unicidad de Dios y creen, en cambio, en dioses imaginarios, como lo hicieran los antiguos griegos. Pero esos no eran sus preceptos originales; en realidad, sus preceptos y normas de conducta originales eran completamente distintos.
Asimismo, observa hasta qué punto se han olvidado los preceptos originales de la religión cristiana y cuántas herejías han surgido. Por ejemplo, Cristo prohibió la violencia y la venganza y ordenó, en cambio, que el mal y la ofensa se recibieran con benevolencia y amorosa bondad. ¡Pero mira cuántas guerras sangrientas han tenido lugar entre las propias naciones cristianas, y cuánta opresión, crueldad, rapiña y sed de venganza han resultado de ellas! De hecho, muchas de esas guerras se llevaron a cabo por mandato de los Papas. Por lo tanto, queda meridianamente claro que, con el paso del tiempo, las religiones cambian y se alteran por completo, y por ello se renuevan.
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