Contestación a unas preguntas

1. La Naturaleza está gobernada por una Ley Universal

La naturaleza es esa condición o realidad que, exteriormente, es el origen de la vida y la muerte o, en otras palabras, de la composición y descomposición de todas las cosas.

Esta naturaleza está sometida a una sólida organización, a leyes inviolables, a un orden perfecto y a un consumado diseño de los que nunca se desvía. A tal punto es esto cierto que, si se mirase con el ojo de la perspicacia y el discernimiento, se vería que todas las cosas ―desde el átomo más pequeño e invisible hasta las esferas más grandes del mundo de la existencia, como el Sol y los demás grandes astros y cuerpos luminosos― están organizadas a la perfección, ya sea en cuanto a su orden, su composición, su forma externa o su movimiento, y todas están sujetas a una única ley universal de la que nunca se desvían.

Sin embargo, cuando se observa la propia naturaleza, se ve que no posee discernimiento ni voluntad. Por ejemplo, la naturaleza del fuego es arder; arde sin consciencia ni voluntad. La naturaleza del agua es fluir; fluye sin consciencia ni voluntad. La naturaleza del Sol es dar luz; brilla sin consciencia ni voluntad. La naturaleza del vapor es ascender; asciende sin consciencia ni voluntad. Por tanto, es evidente que los movimientos naturales de todas las cosas creadas vienen impuestos, y que nada se mueve por voluntad propia, salvo los animales y, particularmente, el ser humano.

El ser humano puede resistirse a la naturaleza y oponerse a ella, puesto que descubre la naturaleza de las cosas y, en virtud de este descubrimiento, tiene dominio sobre la naturaleza misma. En efecto, todas las artes y oficios que ha ideado el ser humano se deben a este descubrimiento. Por ejemplo, ha inventado el telégrafo, que conecta el Oriente con el Occidente. Es, entonces, evidente que el ser humano domina la naturaleza.

Ahora bien, ¿podrían atribuirse semejante organización, orden y leyes que se observan en la existencia meramente al efecto de la naturaleza, a pesar de que la naturaleza misma no tiene consciencia ni entendimiento? Es, por tanto, evidente que esta naturaleza, que no tiene consciencia ni entendimiento, está en manos del Señor omnipotente, Quien es el Gobernante del mundo de la naturaleza y Quien hace que manifieste cuanto Él desea.

Algunos dicen que la existencia humana está entre esas cosas que han aparecido en el mundo del ser y que se deben a las exigencias de la naturaleza. Si ello fuera cierto, el ser humano sería la rama y la naturaleza sería la raíz. Pero ¿es posible que en la rama exista una voluntad, una consciencia y algunas perfecciones que están ausentes en la raíz?

En consecuencia, está claro que, en su esencia misma, la naturaleza está en manos del poder de Dios y que es ese Ser Eterno y Todopoderoso Quien somete a la naturaleza a leyes perfectas y principios organizativos, y Quien ejerce dominio sobre ella.