Contestación a unas preguntas
52. La aparición del espíritu en el cuerpo
Pregunta: ¿Cuál es la sabiduría de la aparición del espíritu en el cuerpo?
Respuesta: La sabiduría de la aparición del espíritu en el cuerpo es la siguiente: el espíritu humano ha sido confiado por Dios a nuestra custodia y debe atravesar todos los grados, ya que el trayecto y el paso por los niveles de la existencia es el medio para adquirir perfecciones. Así, por ejemplo, cuando una persona viaja de manera cuidadosa y metódica por muchos países y regiones diferentes, no hay duda de que ello será el medio de adquirir perfecciones, pues verá con sus propios ojos diversos sitios, escenas y regiones, llegará a saber sobre los asuntos y circunstancias de otras naciones, se familiarizará con la geografía de otras tierras, conocerá sus artes y maravillas, se informará de las costumbres, la conducta y el carácter de sus habitantes, será testigo de la civilización y los avances de la época, y estará al corriente del modo de gobierno, la capacidad y receptividad de cada país. De la misma manera, cuando el espíritu humano atraviesa los grados de la existencia y recorre cada grado y nivel —incluso el del cuerpo— sin duda adquirirá perfecciones.
Por otra parte, es necesario que las señales de las perfecciones del espíritu aparezcan en este mundo, a fin de que el reino de la creación dé frutos inagotables y que este cuerpo del mundo contingente reciba vida y ponga de manifiesto las dádivas divinas. Así, por ejemplo, los rayos del Sol deben brillar sobre la Tierra y su calor debe sustentar a todos los seres del planeta; si los rayos y el calor del Sol no llegaran a la Tierra, esta permanecería baldía y desolada, y su desarrollo se detendría. Asimismo, si no aparecieran en este mundo las perfecciones del espíritu, se volvería oscuro y totalmente animal. Mediante la aparición del espíritu en el cuerpo material es como recibe iluminación este mundo. Igual que el espíritu de la persona es la causa de la vida de su cuerpo, la totalidad del mundo es como un cuerpo, y el hombre, como su espíritu. Si no existiese el ser humano, si no se manifestaran las perfecciones del espíritu y la luz de la mente no brillara en este mundo, sería como un cuerpo sin espíritu.
Dicho de otra forma, este mundo es como un árbol y el ser humano es como el fruto; sin el fruto, el árbol no serviría.
Aparte de esto, los miembros del ser humano, sus partes constitutivas y su composición atraen y actúan como un imán para el espíritu: el espíritu está obligado a aparecer en él. Así, cuando un espejo está pulido, no puede sino atraer los rayos del Sol, iluminarse y reflejar imágenes espléndidas. Es decir, cuando estos elementos físicos se reúnen y se combinan entre sí conforme al orden natural y con la mayor perfección, se transforman en un imán para el espíritu, y el espíritu se manifiesta allí con todas sus perfecciones.
Desde esta perspectiva, uno no se pregunta «¿Por qué es necesario que los rayos del Sol caigan sobre el espejo?», ya que las relaciones que vinculan las realidades de todas las cosas, ya sean espirituales o materiales, exigen que, cuando el espejo esté pulido y orientado hacia el Sol, manifieste los rayos de este. De igual manera, cuando los elementos se organizan y combinan de acuerdo con la estructura, disposición y forma más elevadas, el espíritu humano aparece y se manifiesta en él. Este es el decreto del Todoglorioso, el Sapientísimo.
Buscar en este libro
Escribe una palabra para buscar en este libro.