Contestación a unas preguntas
68. Las dos clases de destino
Pregunta: El destino que se menciona en los Libros Sagrados ¿es algo irrevocable? De ser así, ¿qué utilidad o provecho tiene intentar evitarlo?
Respuesta: El destino es de dos clases: una es irrevocable y la otra es condicional o, como se dice, latente. El destino irrevocable es aquel que no se puede cambiar ni alterar, mientras que el destino condicional es aquel que puede ocurrir o no. Así, el destino irrevocable de este candil es que su aceite se queme y consuma. Por lo tanto, su extinción final es segura, y es imposible cambiar o alterar esta consecuencia, pues tal es su destino irrevocable. Asimismo, en el cuerpo humano se ha creado una fuerza cuyo consumo y agotamiento llevan inevitablemente a la desintegración del cuerpo. Es como el aceite de este candil: una vez que se ha quemado y consumido, su luz se extingue inevitablemente.
Pero el destino condicional puede compararse con esto: mientras aún queda aceite, sopla un viento fuerte y extingue la luz del candil. Este destino es condicional. Conviene evitar este destino, resguardarse contra él y ser cauteloso y prudente. Mas el destino irrevocable, que es como el desgaste del aceite del candil, no puede cambiarse, alterarse ni retrasarse. Está obligado a ocurrir y la luz se extinguirá sin lugar a dudas.
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