Contestación a unas preguntas

71. Revelaciones espirituales

Pregunta: Algunas personas creen que tienen revelaciones espirituales, es decir, que conversan con espíritus. ¿Cómo es esto?

Respuesta: Las revelaciones espirituales son de dos clases: una, a la que aluden habitualmente algunas personas, es pura imaginación, mientras que a la otra pertenecen las verdaderas visiones espirituales como las revelaciones de Isaías, de Jeremías y de Juan.

Observa que los poderes contemplativos del ser humano producen dos clases de nociones. Una de ellas consiste en conceptos cabales y verdaderos que, combinados con la determinación, se hacen realidad externamente, como ocurre con las disposiciones adecuadas, las opiniones sabias, los descubrimientos científicos y las invenciones tecnológicas. La otra consiste en ideas falsas e imaginaciones infundadas, que no producen ningún fruto y no tienen realidad. Se levantan como las olas del mar del engaño y se desvanecen como vanas ilusiones.

De la misma manera, las revelaciones espirituales son de dos clases. A una de ellas pertenecen las visiones de los Profetas y las revelaciones espirituales de los elegidos de Dios. Las visiones de los Profetas no son sueños, sino verdaderas revelaciones espirituales. Así, cuando dicen «Vi a alguien en tal forma, y dije tales palabras, y dio tal respuesta», esa visión se produce en estado de vigilia y no en el dominio del sueño. Es un descubrimiento espiritual que se expresa en forma de visión.

La otra clase de revelaciones espirituales es mera ilusión, pero estas ilusiones asumen en la mente una forma tan palpable que muchas personas ingenuas imaginan que son reales. La prueba obvia de esto es que nunca se producen consecuencias ni resultados concretos de esa supuesta evocación o invocación a los espíritus. Al contrario, son meras fábulas e invenciones.

Por lo tanto, has de saber que la realidad humana abarca las realidades de todas las cosas y descubre su verdadera naturaleza, sus propiedades y sus misterios. Por ejemplo, todas las artes, invenciones, ciencias y ramas del conocimiento que existen han sido descubiertas por la realidad humana. Había un tiempo en que todas eran misterios ocultos y encubiertos, pero la realidad del hombre los descubrió poco a poco, y los sacó del mundo invisible y los trajo al dominio de lo visible. Por tanto, es evidente que la realidad del hombre abarca todas las cosas. Así, está en Europa y descubre América; está en la tierra y hace descubrimientos en los cielos. Desentraña los misterios de todas las cosas y comprende las realidades de todos los seres. Estas revelaciones verdaderas que se ajustan a la realidad son semejantes a las visiones, que consisten en comprensión espiritual, inspiración divina y comunión íntima de los espíritus humanos, y así el receptor dice que vio, oyó o dijo tal cosa.

Por tanto, está claro que el espíritu tiene percepciones extraordinarias que no pasan por los órganos de los cinco sentidos, como los ojos y los oídos. Y, con respecto a las comprensiones espirituales y revelaciones interiores, existe entre las almas espirituales una unidad que sobrepasa toda imaginación y comparación, y una comunión que trasciende el tiempo y el espacio. Así, por ejemplo, cuando en el Evangelio se dice que Moisés y Elías vinieron hasta Cristo en el Monte Tabor, está claro que no se trató de una comunicación material, sino de una condición espiritual que se ha expresado como un encuentro físico.

La otra clase de invocación, conversación y comunicación con los espíritus es vana imaginación y pura ilusión, aunque parezca real. La mente y el pensamiento del ser humano descubren a veces ciertas verdades, y este pensamiento y descubrimiento producen resultados y beneficios concretos. Semejantes pensamientos tienen una base sólida. Pero llegan muchas cosas a la mente que son como las olas del mar del engaño; no dan ningún fruto ni producen resultado. En el mundo del sueño, también, uno puede soñar algo que se cumple exactamente, mientras que en otra ocasión uno tiene un sueño que no tiene ningún resultado en absoluto.

Lo que queremos decir es que esta condición que llamamos conversación o comunicación con espíritus es de dos clases: una es pura fantasía, y la otra, que consiste en las visiones mencionadas en la Biblia, como las de Isaías y Juan y el encuentro de Cristo con Moisés y Elías, es real. Esta última ejerce un extraordinario efecto en las mentes y los pensamientos, y produce poderosas atracciones en los corazones.