Contestación a unas preguntas

80. Preexistencia y generación

Pregunta: ¿Cuántas clases de preexistencia y de generación hay?

Respuesta: Algunos sabios y filósofos sostienen que hay dos clases de preexistencia: esencial y temporal; y que, asimismo, hay dos tipos de generación: esencial y temporal.

La preexistencia esencial es una existencia que no viene precedida de una causa; la generación esencial viene precedida de una causa. La preexistencia temporal no tiene principio; la generación temporal tiene un principio y un fin. Pues la existencia de toda cosa depende de cuatro causas: la causa eficiente, la causa material, la causa formal y la causa final. Así, esta silla tiene un creador que es un carpintero, una materia que es la madera, una forma que es la de una silla y una finalidad que es servir como asiento. Por lo tanto esta silla proviene de una generación esencial, ya que está precedida por una causa y su existencia depende de ella. Esto se denomina generación esencial o intrínseca.

Con relación a su Creador, el mundo de la existencia es una generación intrínseca. Por ejemplo, con relación a su constructor, esta casa es una generación intrínseca. Asimismo, dado que el cuerpo depende del espíritu y está sostenido por este, es una generación esencial con relación al espíritu. En cambio, el espíritu puede prescindir del cuerpo y, por tanto, tiene una preexistencia esencial con relación al cuerpo. Si bien los rayos son siempre inseparables del Sol, el Sol es preexistente y los rayos han sido generados, pues la existencia de los rayos depende de la existencia del Sol, pero lo inverso no es el caso: el Sol es el que otorga la gracia, y los rayos son la gracia misma.

La segunda consideración es que la existencia y la inexistencia son ambas relativas. Si se dice que cierta cosa apareció de la inexistencia, no se quiere decir de la inexistencia absoluta; más bien significa que la condición anterior era inexistencia en relación con la actual. Pues la inexistencia absoluta no puede llegar a ser existencia, ya que carece de la capacidad misma de existir. El ser humano existe y el mineral también existe, pero la existencia del mineral es inexistencia con relación a la del ser humano: pues cuando el cuerpo humano perece, se convierte en polvo y mineral; y cuando el polvo progresa hasta llegar al mundo humano y ese puñado de materia inanimada adquiere vida, aparece el ser humano. Aunque el polvo —el mineral— tiene existencia en su propio grado, en relación con el ser humano es inexistencia. Lo que queremos decir es que ambos existen, pero la existencia del polvo y el mineral con relación al ser humano es inexistencia, pues cuando la persona muere se convierte en polvo y mineral.

Por lo tanto, si bien el mundo contingente existe, con relación a la existencia de Dios es la inexistencia y la nada. El ser humano y el polvo existen, ¡pero qué grande es la diferencia entre la existencia del mineral y la del hombre! Una con relación a la otra es inexistencia. De la misma manera, la existencia de la creación es inexistencia en relación con la de Dios. Por tanto, aun cuando el universo tiene existencia, en relación con Dios es inexistencia.

Así, es claro y evidente que, aunque las cosas creadas existen, en relación con Dios y Su Palabra son inexistentes. Este es el comienzo y el fin de la Palabra de Dios, Quien dice: «Yo soy el Alfa y la Omega»; puesto que Él es el origen de la gracia y su objetivo final. El Creador siempre ha tenido una creación y los rayos siempre han emanado e irradiado del Sol de la Verdad, pues un sol sin luz sería una impenetrable oscuridad. Los nombres y atributos de Dios requieren la existencia de las cosas, y no puede concebirse un cese de las efusiones de la antigua gracia de Dios, ya que eso sería contrario a las perfecciones divinas.