Contestación a unas preguntas

5. Moisés

Durante largo tiempo Moisés fue un pastor en el desierto. Aparentemente era un hombre que se había criado en el seno de la tiranía, había llegado a tener reputación de homicida entre las gentes, había adoptado el báculo de pastor y era odiado ferozmente por el gobierno y el pueblo del Faraón. Semejante hombre fue quien liberó a un gran pueblo de las cadenas de la cautividad y los persuadió para que salieran de Egipto y se asentaran en la Tierra Santa.

Ese pueblo había caído en las profundidades de la degradación y fue elevado hasta las cumbres de la gloria. Eran cautivos y fueron liberados. Eran los más ignorantes de los pueblos y se convirtieron en los más eruditos. En virtud de lo que Él estableció, progresaron de tal modo que se distinguieron entre todas las naciones, y su fama se difundió a todos países, hasta tal punto que, cuando los habitantes de países vecinos querían alabar a alguien, decían: «Sin duda, debe ser un israelita». Moisés estableció leyes y disposiciones que otorgaron una vida nueva al pueblo de Israel y lo llevaron a alcanzar el grado más elevado de civilización de aquella época.

Tal fue su progreso que los filósofos de Grecia acudían a obtener conocimiento de los doctos de Israel. Entre ellos se encontraba Sócrates, quien vino a Siria y adquirió de los hijos de Israel la enseñanza de la unicidad de Dios y la inmortalidad del espíritu. Luego regresó a Grecia y promulgó estas enseñanzas, después de lo cual el pueblo de esa tierra se alzó en oposición a él, lo acusó de impío, hizo que compareciera ante el tribunal y lo condenó a morir por envenenamiento.

Ahora, una persona tartamuda, que se había criado en la casa del Faraón, que era conocida como homicida entre la gente y que, por miedo, había pasado largo tiempo como fugitivo y pastor, ¿cómo pudo establecer en el mundo una Causa tan grande que los filósofos más sabios de la tierra fueran incapaces de producir una milésima parte de ella? Claramente, se trata de una hazaña extraordinaria.

Una persona tartamuda difícilmente puede mantener una conversación normal, ¡mucho menos conseguir lo que Él hizo! No, si no hubiese recibido ayuda de un poder divino, jamás habría podido realizar una tarea tan inmensa. Estos son argumentos que nadie puede negar. Los pensadores materialistas, los filósofos griegos y los grandes hombres de Roma que adquirieron renombre en el mundo eran versados solamente en una de las ramas del saber. Así, Galeno e Hipócrates eran célebres por su competencia en medicina; Aristóteles, en lógica y razonamiento especulativo, y Platón, en ética y teología. ¿Cómo puede un simple pastor sentar las bases de todas estas ramas del conocimiento? No cabe duda de que fue asistido por un poder extraordinario.

Observa cómo la gente está sometida a pruebas y tribulaciones. Moisés derribó a un egipcio para impedir un acto de opresión, pasó a ser conocido entre la gente como homicida —especialmente porque la víctima pertenecía a la nación dominante— y se vio obligado a huir, y después de todo esto ocurrió que fue elevado al rango de Profeta. ¡Observa cómo, pese a Su mala fama, fue ayudado mediante un poder extraordinario a sentar tan grandiosas instituciones y tan enormes iniciativas!