Días de conmemoración
14
¡En el nombre de Dios, el Todopoderoso, el Munificente!
¡Glorificado eres, oh mi Dios! Te suplico por este Día, y por Aquel en Quien se han manifestado Tu soberanía y Tu majestad y Tu fuerza, y por las lágrimas que han derramado Tus fervientes amantes en su lejanía y separación de Ti, y por el fuego que ha consumido los corazones de quienes ansían contemplar Tu belleza, que hagas descender sobre nosotros en este Día aquello que corresponda a Tu belleza y sea digno de Tu gracia y Tu generosidad.
¡Oh Señor! No somos más que pobres criaturas que se han desprendido de todo salvo de Ti, han vuelto el rostro hacia los tesoros de Tu riqueza y han huido de la lejanía con la esperanza de acercarse a Ti. Haz descender, pues, sobre nosotros, desde el cielo de Tu Voluntad, lo que nos purifique del mundo y de todo lo que le pertenece, y atavíanos con la vestidura que has destinado para nosotros mediante Tu gracia y favor.
Te pido, además, oh mi Dios, por Tu Nombre, que has hecho que sea el arca de Tu conocimiento, el depositario de Tu revelación y el manantial de Tu inspiración, Nombre a través del cual has separado y unido a los fieles y a los infieles, que nos atavíes en este Día con la vestidura de Tu guía y el manto de Tu favor. Permítenos, pues, promover Tu Causa, ayudar a Tu Fe y proclamar Tu Nombre ante todos cuantos están en Tu cielo y en Tu tierra, para que todos los países se llenen con las maravillas de Tu conmemoración y todos los rostros se iluminen con la luz de Tu semblante.
¡Oh Señor! Damos testimonio de que Tú eres Dios y que no hay otro Dios sino Tú. Damos fe de que desde siempre has ocupado una posición tan trascendente que elude la comprensión de incluso aquellos que Te han reconocido, y que permanecerás por siempre en alturas de gloria tan inaccesibles que las aves de los corazones de Tus siervos devotos jamás podrán volar hasta el empíreo de Tu conocimiento.
¡Oh Señor! Todas las cosas dan testimonio de Tu unidad, y todo cuanto se considere existente, ya sea visible o invisible, atestigua Tu unicidad. Tú, ciertamente, has elevado Tu Ser más allá del conocimiento de todo salvo de Ti, y has ensalzado Tu Esencia por encima de la mención de todo lo demás. Todas las palabras y significados que han sido creados en el reino de la existencia vuelven, finalmente, a esa Palabra que ha fluido de la pluma de Tu Mandamiento y los dedos de Tu Decreto. Todo ser grandioso es como nada ante las evidencias de Tu grandeza, y todo ser poderoso es como algo olvidado frente a las revelaciones de Tu poder trascendente.
¡Oh Señor! Tú ves a Tus amados rodeados por los obradores de iniquidad. Te suplico, por aquel nombre Tuyo que encendió el fuego de Tu ira e hizo arder las llamas de Tu cólera, que Te ocupes de aquellos que han oprimido a Tus amados. Haz descender sobre nosotros todo lo que hemos suplicado de las maravillas de Tu gracia y favor, y no permitas que se nos impida volvernos hacia Ti y acercarnos al santuario de Tu trascendente unicidad. Tú eres, en verdad, aquel Ser omnipotente de Cuyo poder han dado testimonio, desde la eternidad, la totalidad de los átomos de la tierra, y Cuya majestad siempre atestiguarán todas las cosas creadas. Tú eres, en verdad, el Señor del poder y la grandeza, y el Gobernante de la tierra y del cielo. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Gloriosísimo, Cuya ayuda todos imploran.
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