Días de conmemoración

29 - Súriy-i-Ghusn (Tabla de la Rama)

Él es Quien perdura eternamente en el Dominio de la Gloria.

La Causa de Dios ha descendido sobre las nubes de la expresión, mientras aquellos que Le han asignado copartícipes sufren un doloroso tormento. Las huestes de la Revelación Divina, portando los estandartes de inspiración celestial, han bajado del cielo de Su Tabla en el nombre de Dios, el Todopoderoso, el Omnipotente, y los fieles se regocijan en Su victoria y dominio, mientras los negadores están llenos de consternación.

¡Oh gentes! ¿Rehuís de la Misericordia de Dios cuando ha impregnado todo lo que hay en los cielos y en la tierra? No desperdiciéis la misericordia con que Dios os ha agraciado, ni os privéis de ella, pues aquellos que se alejan sufren dolorosa pérdida. La misericordia de Dios es como los versículos que descienden de un mismo cielo. Los creyentes verdaderos liban de ellos el vino de la vida eterna, mientras que los impíos beben un trago abrasador. Y cada vez que se les recitan los versículos de Dios, se enciende en sus pechos el fuego del odio. Así desperdician las mercedes que Dios les ha conferido y se cuentan entre los desatentos.

¡Oh gentes! Esforzaos por poneros bajo la sombra protectora de la Palabra de Dios. Tomad de ella, entonces, el vino selecto del significado íntimo y del esclarecimiento, pues es el depósito de las aguas vivas del Todoglorioso y ha aparecido con inigualable esplendor sobre el horizonte de la Voluntad del Todomisericordioso. Di: De este Ingente Océano proviene el Mar Preexistente; bienaventurado quien haya alcanzado sus orillas y hallado reposo en ellas.

Del Sadratu’l-Muntahá ha brotado este sagrado y glorioso Ser, esta Rama de Santidad; bienaventurado aquel que ha buscado refugio en Él y mora bajo Su sombra. En verdad, la Rama de la Ley de Dios ha surgido de esta Raíz que Dios ha plantado firmemente en la Tierra de Su Voluntad, y Cuya Rama se ha elevado hasta abarcar toda la creación. ¡Magnificado sea Él, pues, por esta sublime, bendita, poderosa y exaltada Obra! Acercaos a Él, oh gentes, y degustad los frutos de la sabiduría y el conocimiento que provienen de Aquel que es el Todopoderoso, el Omnisciente. Quien no los haya probado se encuentra privado de la gracia de Dios, aunque disponga de todo cuanto pueda producir la tierra, si tan solo lo entendierais.

Como muestra de Nuestra gracia, de la Más Grande Tabla ha emanado una Palabra, Palabra que Dios ha adornado con el ornamento de Su propio Ser y ha hecho soberana de la tierra y de todo lo que en ella existe, y señal de Su grandeza y dominio entre sus gentes, para que todos glorifiquen con ella a su Señor, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Sapientísimo, y eleven alabanzas a su Creador y a la santidad del Alma de Dios que rige todo lo creado. En verdad, esta no es sino una Palabra enviada por Aquel que es el Omnisciente, el Anciano de Días.

Dad gracias a Dios, oh gentes, por Su aparición, pues en verdad Él es el mayor Favor para con vosotros, la misericordia más perfecta hacia vosotros, y mediante Él vuelve a la vida todo hueso enmohecido. Quien se vuelva hacia Él se ha vuelto hacia Dios, y quien se aleje de Él se ha alejado de Mi Belleza, ha rechazado Mi Prueba y Me ha desobedecido. Él es el Representante de Dios entre vosotros, Su valido en medio de vosotros, Su manifestación a vosotros y Su aparición entre Sus siervos predilectos.

Así se Me ordenó que os entregara el mensaje de Dios, vuestro Creador, y he cumplido aquello que se me ordenó. De ello dan testimonio Dios, y Sus ángeles, y Sus Mensajeros y Sus siervos santificados. Aspirad, pues, las dulces fragancias del Paraíso que provienen de sus rosas y no seáis de los desfavorecidos. Apresuraos a obtener vuestra parte de la gracia que Dios os ha conferido y no os priveis de ella.

Lo hemos enviado en la forma de un templo humano. Bendito y exaltado sea Dios, Quien crea todo cuanto desea mediante Su inviolable, Su infalible decreto. Aquellos que se privan de la sombra de la Rama vagan en el desierto del error, se consumen en el calor de los deseos mundanos y se cuentan entre quienes de seguro perecerán.

¡Oh gentes! Apresuraos a poneros bajo la sombra de Dios, para que os proteja del calor abrasador de este Día en el que nadie hallará refugio ni amparo excepto a la sombra de Su Nombre, el Perdonador, el Más Compasivo. ¡Oh gentes! Vestíos con el atavío de la certeza, para que os proteja de los dardos de la ociosa fantasía y de las vanas imaginaciones, y seáis contados entre los fieles en estos días en los que nadie alcanzará la certidumbre ni logrará la constancia en Su Causa salvo que renuncie a lo que es común entre la gente y se vuelva hacia esta santa y resplandeciente Belleza.

¡Oh gentes! ¿Tomaréis como auxiliador a una falsa deidad en lugar de a Dios? ¿Seguiréis al Mayor Ídolo antes que a vuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnipotente? Abandonad su mención, oh gentes, y tomad la copa de la vida en el nombre de vuestro Señor, el Todomisericordioso. ¡Por la rectitud de Dios! Una sola gota de esta copa hace revivir a toda la humanidad, si tan solo lo supierais.

Di: Nadie será inmune al decreto de Dios en este Día; nadie hallará refugio salvo en Él. Esta es ciertamente la verdad y todo lo demás es error manifiesto. Dios ha prescrito a todos enseñar Su Causa en la medida de su capacidad. Tal es el decreto que el Dedo de la fuerza y el poder ha inscrito en las Tablas de gloria celestial. En esta Revelación, cuando alguien vivifica aunque sea a una sola alma, es como si hubiera vivificado a toda la humanidad: en el Día de la Resurrección, Dios lo devolverá a la vida en el paraíso de Su unicidad, adornado con la vestidura de Su propio Ser, el Soberano Protector, el Todopoderoso, el Munificente. Tal es la naturaleza de la ayuda que podéis prestar a vuestro Señor, y ninguna otra cosa es digna de mención en este Día en la presencia de Dios, vuestro Señor y el Señor de vuestros padres de antaño.

En cuanto a ti, oh siervo, presta oído a las advertencias que te hemos hecho en esta Tabla y procura obtener en todo momento la gracia de tu Señor. Disemina esta Tabla entre quienes han creído en Dios y en Sus señales, para que observen sus instrucciones y se cuenten entre los rectos.

Di: ¡Oh gentes! No propaguéis desorden en la tierra ni contendáis con vuestros congéneres, ya que ello no es digno de aquellos que, al amparo de su Señor, ocupan la posición de quienes son fieles al único Dios verdadero. Cuandoquiera que os encontréis con un alma sedienta, dadle de beber de la copa de la vida sempiterna; y cuandoquiera que encontréis un oído atento, recitadle los versículos de Dios, el Fuerte, el Poderoso, el Compasivo. Hablad con palabras amables y, si halláis a las personas inclinadas hacia el Santuario de Dios, convocadlas a la verdad; de lo contrario, dejadlas atrás en esa condición que es la realidad del fuego infernal. Cuidado, no sea que echéis las perlas del significado interior ante los ciegos y los de corazón yerto, por cuanto están privados de ver la luz y son incapaces de distinguir un guijarro sin valor de una perla preciosa y reluciente. Si durante mil años le recitases a una piedra los versículos de maravillosa gloria, ¿acaso la conmoverían, o entendería su significado? ¡No, por tu Señor, el Todomisericordioso, el Más Compasivo! Si les recitaras a los sordos todos los versículos de Dios, ¿oirían siquiera una letra de los mismos? ¡No, por Su antigua y gloriosa Belleza!

Así te hemos transmitido las gemas de la sabiduría y de la expresión divinas, para que fijes la mirada en tu Señor y te libres de todo apego al mundo. ¡Que Su espíritu esté contigo y con quienes habitan en la morada de la santidad y están dotados de verdadera constancia en la Causa de su Señor!