Días de conmemoración
30 - Lawḥ-i-Rasúl (Tabla dirigida a Rasúl)
En verdad, Yo soy Aquel que mora, desconsolado, bajo el dosel de este mundo.
¡Oh Rasúl! Si preguntas por el Sol del cielo del significado interior, has de saber que ha sido eclipsado por las nubes de la envidia; y si indagas sobre la Luna del dominio de la santidad eterna, observa que ha sido oscurecida por los sudarios del odio; y si buscas el Astro del firmamento de la realidad invisible, ten presente que está sumido bajo el horizonte de la malevolencia. ¡He aquí a un Ḥusayn solo, atacado por cien mil enemigos implacables! ¡He aquí a un Abraham solitario, rodeado por una legión de reyes tiranos! ¡He aquí a un Alma inmaculada que enormes multitudes intentan capturar! ¡He aquí a una sola Garganta que innumerables dagas desean atravesar!
Ni una sola noche de Mi vida terrena hallé descanso; ni un solo día se me permitió reposo. Hubo un tiempo en que Mi cabeza desmembrada se envió como trofeo de un país a otro; en otra ocasión, fui suspendido en alto. Una vez tuve por compañero cercano a uno que Me asestó un golpe fatal; otra vez tuve por camarada íntimo a uno que profanó Mis restos mortales. Al levantarme del lecho cada mañana Me esperaba una nueva aflicción; y al regresar a la soledad de Mi aposento, cada anochecer, Me aguardaba una dura prueba. No había respiro en la cadena de Mis desgracias, ni tregua en la embestida de Mis pesares.
A pesar de todo, enfrenté a Mis enemigos, manifiesto como el sol, y aparecí ante los moradores del dominio celestial, brillante como la luna. Ni por un instante procuré proteger Mi propia vida, ni por un momento busqué Mi propio alivio y bienestar. Ofrendé Mi alma en el camino de Mi Bienamado y sacrifiqué Mi vida por Él. Mi fortaleza era Mi confianza en Dios, y Mi escudo, Mi unión a ese Amigo sin par; Mi armadura, Mi inquebrantable fe en Él, y Mis huestes, Mi ferviente esperanza en Su gracia.
Finalmente, Mi revelación despertó la envidia de Mis enemigos y provocó el rencor de los malévolos. ¡Oh Mi Rasúl! Si mirases con ojo sagaz y penetrante, verías cómo todas las cosas, incluso los moradores del Dominio de lo alto, participan de Mi angustia y dolor. ¡Oh Rasúl! La penumbra oprimente de la malévola envidia ha ocultado la Mañana resplandeciente del espíritu, y los sombríos velos de la malicia han oscurecido los luminosos rayos del Sol de la santidad eterna.
En este momento, el Antiguo Rey Se ha propuesto despedirse de este pueblo rebelde. Mas nadie sabe si, aun después de Su partida, esta Esencia de la misericordia divina se librará del ataque de esas serpientes venenosas, como quedó patente tras Su primer exilio.
¡Oh Rasúl! ¿Te das cuenta de la penosa situación de esta Alma agraviada y desterrada, sometida a duras pruebas por dos pueblos enemigos, y que no recibe ni la piedad de Sus enemigos ni la compasión de Sus amigos? ¡Juro por Mi Belleza que las aflicciones que sufro a manos de Mis enemigos son cien mil veces más fáciles de soportar! Da gracias a Dios de que no tienes conocimiento pleno de la condición de Aquel que es el Rey Eterno y de lo que Le han hecho padecer. En verdad, estos son días cuyo parecido jamás ha presenciado el ojo de la creación.
Esfuérzate, pues, por abandonar el camino de la ilusión y la imitación, y obtener acceso al dominio de la visión interior y al reino de los hallazgos espirituales. Pues en estos días todos están aturdidos con la embriaguez de la ignorancia, excepto aquellos a quienes tu Señor ha querido resguardar. Algunos toman el espejismo fugaz por el ondeante océano e interpretan la oscuridad impenetrable como la radiante mañana. Otros, habiendo abandonado el río de la vida eterna, se contentan con una gota evanescente. Tal es el estado y la condición de las gentes: «Así hemos creado a las almas en condiciones diversas».
En cuanto a ti, oh Rasúl, si deseas emprender el vuelo hacia el empíreo de Mi amor, te incumbe remontarte por encima de los reinos de la tierra y el cielo y todo lo que contienen, para alcanzar el paraíso del beneplácito del Todoglorioso. ¡Bienaventurados los que allí han entrado!
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