Días de conmemoración
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Yo soy el Santísimo, el Más Grande, el Más Glorioso.
Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto has ordenado que este día sea una festividad para los favorecidos de entre Tus siervos y los sinceros de entre Tus amados. Tú has designado este día con ese Nombre mediante el cual han sido subyugadas todas las cosas creadas y han sido esparcidas las brisas de Tu Revelación entre la tierra y el cielo, un Nombre mediante el cual se ha puesto de manifiesto todo cuanto ha sido registrado en Tus Libros Santos y Sagradas Escrituras y que han profetizado Tus Mensajeros y Tus Elegidos, a fin de que todos puedan prepararse para verte, para volverse hacia el océano de la reunión contigo, presentarse ante la sede de Tu trono y oír Tu maravilloso llamado proveniente de la Aurora de Tu invisible Ser y el Punto de Amanecer de Tu Esencia.
Te doy gracias, oh Señor mi Dios, porque has cumplido Tu testimonio, has perfeccionado Tu favor, has establecido en el trono de la Revelación divina a Aquel que proclamó Tu unicidad y Tu unidad, y has convocado a toda la humanidad a que se presente ante Él. Entre las gentes hay quienes se han vuelto hacia Él, han llegado a Su presencia y han bebido del exquisito vino de Su Revelación. Te imploro, por Tu soberano poder que domina todas las cosas, y por Tu munificencia que abarca la creación entera, que permitas a Tus amados desprenderse de todo excepto de Ti y fijar su mirada en el horizonte de Tu gracia. Ayúdales, pues, a que se dispongan a servirte, para que manifiesten cuanto Tú hayas deseado en Tu dominio y enarbolen los estandartes de Tu victoria en Tus países. En verdad, Tú eres el Todopoderoso, el Exaltadísimo, el Protector Soberano, el Omnisciente, el Sapientísimo.
Te doy gracias, oh Señor mi Dios, por cuanto has hecho que esta prisión sea un trono para Tu reino, un cielo para Tus cielos, una aurora para Tus auroras, un punto de amanecer para Tus amaneceres, una fuente para las efusiones de Tu munificencia y un espíritu de vida para los cuerpos de Tus criaturas. Te imploro que ayudes a Tus escogidos a actuar según Tu complacencia. Líbralos, pues, oh mi Dios, de todo lo que manche el borde de sus vestimentas en Tus días. Tú observas, oh Señor, en algunas tierras, aquello que es contrario a Tu agrado, y ves a quienes dicen amarte cometer las mismas acciones que han cometido Tus enemigos. Purifícalos, oh Señor, con las aguas de vida con que has purificado a los más bienaventurados de entre Tu pueblo y a los sinceros de entre Tus siervos. Límpialos, además, de todo lo que manche el buen nombre de Tu Causa en Tus países o impida que las gentes de Tus ciudades Te reconozcan.
Te imploro, oh Señor, por Tu Nombre que trasciende a todos los demás nombres, que los cuides de seguir el camino del yo y la pasión, para que todos se unan en torno a lo que has ordenado en Tu Libro. Haz, pues, que sean manos de Tu Causa, para que mediante ellos se difundan Tus versículos por toda Tu tierra y se manifiesten los emblemas de Tu santidad entre Tu pueblo. Poderoso eres para hacer lo que deseas. No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.
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