Días de conmemoración

35 - Extracto del Súriy-i-Nuṣḥ (Sura del Consejo)

Anuncia a Mis siervos el advenimiento de Aquel que vino a ellos con el poder de la verdad bajo el nombre de ‘Alí, Quien despuntó en el horizonte de la santidad con los esplendores de una preciada gloria, y de Cuya diestra fluyeron los torrentes cristalinos del espíritu y pusieron al descubierto las maravillas de un conocimiento oculto.

Él declaró: «¡Oh gentes! Las nubes de la sabiduría han sido despejadas y Dios ha revelado Su Causa. Esto es lo que se os prometió en todas las Escrituras. Temed a Dios y venid presurosos hacia Mí. ¡Oh gentes! Yo soy un vástago de vuestro Profeta. Os he traído versículos que asombran las mentes de los que perciben, y esto no es mas que una muestra de la prueba y el testimonio de Dios. No los rechacéis, motivados por vuestras vanas fantasías, y sed justos en vuestro juicio. En verdad, provienen de la religión de Dios, que se ha hecho descender sobre vosotros mediante el poder de la verdad, si tan solo creyerais.

»¡Juro por Dios, oh gentes! Solo deseo eliminar de vuestras religiones todo cuanto en este día se ha convertido en causa de contienda. ¡Oh gentes! Estos versículos son las brisas del espíritu que están soplando sobre vosotros, y transformarían vuestra condición mortal en vida eterna, si tan solo fijarais en ellos la mirada. ¡Oh gentes! El árbol del conocimiento ha dado su fruto en este Árbol del Loto sempiterno; se ha desplegado el Punto Primordial y se ha cumplido la Palabra de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. ¡Oh gentes! La belleza de Su semblante ha sido revelada, se han rasgado los velos, el Ruiseñor ha entonado su melodía, se ha hecho resplandecer el Monte de la santidad y todos los que están en los cielos y en la tierra han sido iluminados, si tan solo pudierais ver con el ojo del espíritu».

Mas las gentes replicaron diciendo: «Creemos que profieres mentiras, y en Tus acciones no percibimos lo que se nos había prometido en los libros de nuestros antepasados. Jamás Te seguiríamos, aunque nos aportaras todas las señales del mundo».

Él repuso: «¡Oh gentes! Temed a Dios y considerad aquello que Él ha ordenado que sea Su prueba inmutable y Su testimonio permanente para todos los que moran en los cielos y en la tierra, si tan solo lo supierais. ¡Oh gentes! La verdad de todo cuanto habéis estado esperando, y de todo cuanto habéis oído de vuestros antepasados y vuestros sacerdotes, la establecen únicamente estos versículos. Y estos son, ciertamente, los versículos de santidad que han sido otorgados a todos los que están en los cielos y en la tierra, tal como vosotros mismos podéis observar.

»Si no creéis en estos versículos, ¿cómo entonces podéis estar seguros de la verdad de vuestra propia religión en este día, o demostrársela a otros? Se acerca rápidamente el día en que el mundo y todo lo que contiene habrá perecido y os presentaréis ante la santa corte de Su presencia. Estad atentos, oh gentes, no sea que os desvíen las complejas exposiciones de vuestros teólogos, o malentendáis la verdad del asunto. Escuchad Mis consejos y no despreciéis las exhortaciones de Dios».

Cuanto más ensalzaba el recuerdo de Dios, mayor era la opresión que ejercían, hasta que todos los teólogos Lo sentenciaron, salvo aquellos que tenían conocimiento de los preceptos de Dios, el Todoglorioso, el Más Amado. Las cosas llegaron a tal extremo que se pusieron de acuerdo para darle muerte. Lo suspendieron en el aire y las huestes del descreimiento Le dispararon las balas de la malevolencia y el odio, y perforaron el cuerpo de Aquel ante Quien el Espíritu Santo es un humilde siervo, el polvo de Cuyos pies es el objeto de la adoración del Concurso de lo Alto, y en Cuyas sandalias mismas buscan bendición los moradores del Paraíso. Ante lo cual, los habitantes del dominio invisible lloraron amargamente bajo el pabellón de la eternidad, los pilares del Trono temblaron, las realidades de todas las cosas fueron trastornadas y el Árbol divino recibió en abundancia Su reluciente sangre vertida sobre la tierra.

Dentro de poco revelará Dios el misterio de este Árbol, lo hará florecer mediante el poder de la verdad y hará que entone: «En verdad, Yo soy Dios; no hay otro Dios sino Él. Todos son Mis siervos, a quienes hemos creado para que lleven a cabo Mi mandato, y todos, en verdad, se atienen a Mi mandato».

Verdaderamente, esto es lo que antaño prometimos cumplir: favorecer a los que han sido subyugados en la tierra y humillar a los que se han vuelto soberbios. En ningún momento enviamos a un Apóstol, un Profeta o un Vicario a quienes no se opusieran estas almas perversas, igual que presenciáis cómo estos obradores de iniquidad están poniendo objeciones en este día.

Y las gentes jamás han rechazado la verdad a no ser que la rechazaran sus teólogos, y se hincharan de orgullo ante Dios, e intentaran cuestionar Sus versículos. Así, el rechazo de los dirigentes dio pie al rechazo de aquellos que los seguían en sus deseos egoístas. Ninguno de entre esos teólogos rindió jamás lealtad a la nueva Revelación, excepto aquellos que pudieron mirar con el ojo de la santidad, cuyos corazones Dios había probado y resultaron merecedores de Su reconocimiento, a quienes ha dado a beber de ese cáliz de santidad sellado con el almizcle del espíritu, y que fueron embriagados con el vino de la certeza que habían bebido de ese cáliz. Estos son, en verdad, a quienes los ángeles del Paraíso glorificarán en el jardín de la eternidad y quienes se deleitarán a cada instante con una alegría y dicha nacidas de Dios.

No hemos hecho aparecer a ningún Profeta sin que haya sido repudiado por los teólogos, mientras se enorgullecían de su erudición, tal como lo hacen en este día. Di: ¡Oh concurso de teólogos! ¿Adoráis al Becerro y abandonáis a Aquel que os creó y os enseñó lo que no sabíais?

¡Oh gentes de la tierra! Considerad el estado de estos obradores de maldad, lo que han hecho en el pasado y lo que pretenden en este día. Di: Si Aquel que ha venido a vosotros con claros versículos no fuera el Verdadero proveniente de Dios, tal como proclamáis en este día desde vuestros sitiales de honor terrenal, ¿con qué prueba podéis entonces establecer la verdad de Muḥammad, a Quien enviamos anteriormente? ¡Sed justos en vuestro juicio, oh concurso de malévolos!