Riḍván 2021

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Queridos amigos, ningún repaso a la empresa de cinco años que cerró la segunda época del Plan Divino sería completo sin una referencia especial a los trastornos que acompañaron su año final, y que aún persisten. Las limitaciones a las interacciones personales, que aumentaron y disminuyeron en la mayoría de los países a lo largo de este período, podrían haber supuesto un duro golpe a los esfuerzos colectivos de la comunidad, y cuya recuperación podría haber llevado años; pero hay dos razones por las que no ha sido así. Una de ellas ha sido la conciencia generalizada del deber de los bahá’ís de servir a la humanidad, y más que nunca en tiempos de peligro y adversidad. La otra ha sido el extraordinario aumento de la capacidad del mundo bahá’í de dar expresión a esa conciencia. Acostumbrados a lo largo de muchos años a adoptar modelos de acción sistemática, los amigos aportaron su creatividad y sentido de propósito para hacer frente a una crisis imprevista, al tiempo que se aseguraban de que los nuevos enfoques que desarrollaban fueran coherentes con el marco que se habían esforzado por perfeccionar en Planes sucesivos. Ello no significa pasar por alto las serias penalidades que están sufriendo los bahá’ís, al igual que sus compatriotas en todos los países; no obstante, en medio de las graves dificultades, los creyentes han permanecido enfocados. Se han canalizado recursos hacia las comunidades necesitadas, han tenido lugar elecciones siempre que ha sido posible, y las instituciones de la Causa han seguido cumpliendo sus deberes en todas las circunstancias. Incluso se han dado pasos decididos hacia adelante. Este Riḍván se restablecerá la Asamblea Espiritual Nacional de Santo Tomé y Príncipe, y se levantarán dos nuevos pilares de la Casa Universal de Justicia: la Asamblea Espiritual Nacional de Croacia, con sede en Zagreb, y la Asamblea Espiritual Nacional de Timor Oriental, con sede en Dili.

Y así comienza el Plan de Un Año. Su propósito y sus especificaciones han sido ya expuestos en nuestro mensaje enviado en el Día de la Alianza; este Plan, aunque breve, bastará para preparar al mundo bahá’í para el Plan de Nueve Años que habrá de seguirle. Un período de especial potencia, que se abrió cien años después de la revelación de las Tablas del Plan Divino, culminará pronto con el centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá, y marcará la conclusión del primer siglo de la Edad Formativa y el comienzo del segundo. La compañía de los fieles entra en este nuevo Plan en un momento en el que la humanidad, aleccionada por la demostración de su vulnerabilidad, parece más consciente de la necesidad de colaborar para hacer frente a desafíos globales. Con todo, hábitos persistentes de contienda, interés personal, prejuicio y estrechez de miras siguen obstaculizando el movimiento hacia la unidad, a pesar del creciente número de personas de la sociedad que muestran con palabras y hechos cómo ellos, también, anhelan una mayor aceptación de la unicidad inherente de la humanidad. Oramos para que la familia de naciones consiga dejar de lado sus diferencias en aras del bien común. Pese a las incertidumbres que envuelven los meses venideros, suplicamos a Bahá’u’lláh que haga aún más abundantes las confirmaciones que han sostenido a Sus seguidores durante tanto tiempo, para que puedan avanzar en su misión, sin que su serenidad se vea alterada por la turbulencia de un mundo cuya necesidad de Su mensaje curativo es cada vez más crítica.

El Plan Divino entra en una nueva época y en una nueva etapa. Se pasa la página.

[firmado: La Casa Universal de Justicia]