29 de diciembre de 2015

Un período de especial potencia

La prosecución sistemática del Plan en todas sus dimensiones da lugar a un modelo de empresa colectiva que se distingue no sólo por su compromiso con el servicio, sino también por su atracción a la adoración. La intensificación de la actividad que requieren los próximos cinco años enriquecerá aún más la vida devocional que comparten los que sirven codo a codo en agrupaciones alrededor de todo el mundo. Este proceso de enriquecimiento está ya muy avanzado: comprueben, por ejemplo, cómo las reuniones para la adoración se han integrado al núcleo de la vida comunitaria. Las reuniones devocionales son ocasiones en las que cualquier alma puede entrar, inhalar los aromas celestiales, experimentar la dulzura de la oración, meditar en la Palabra Creativa, transportarse en las alas del espíritu, y comulgar con el Amado. Se generan sentimientos de camaradería y solidaridad, sobre todo en las conversaciones espiritualmente elevadas que se producen de forma natural en esos momentos, y por medio de las cuales se puede abrir la «ciudad del corazón humano». Convocando una reunión de adoración en la que se da la bienvenida a adultos y niños de cualquier procedencia se evoca el espíritu del Mashriqu’l-Adhkár en cualquier localidad. El realce del carácter devocional de una comunidad tiene también un efecto sobre la Fiesta de Diecinueve Días y puede notarse en otros momentos en que se reúnen los amigos.

Las conmemoraciones de los Días Sagrados tienen una posición especial a este respecto. Las Tablas que se recitan, y las oraciones, historias, canciones y sentimientos que se comparten, todas ellas expresiones de amor por esas Figuras Sagradas cuyas vidas y misiones se están evocando, conmueven el corazón y llenan el alma de maravilla y admiración. Durante el Plan de Cinco Años que se va a iniciar tendrán lugar dos ocasiones históricas de este tipo: los aniversarios de los doscientos años del Nacimiento de Bahá’u’lláh y del Nacimiento del Báb, en 2017 y 2019 respectivamente. Estos Festivales gloriosos ofrecerán la oportunidad a los bahá’ís de todos los países para atraer al mayor número posible de creyentes, sus familias, amigos y colaboradores, así como a otras personas de la sociedad en general, para conmemorar ocasiones en que un Ser inigualado en la creación, una Manifestación de Dios, nació al mundo. La celebración de estos bicentenarios aumentará sin duda el reconocimiento de cómo la conmemoración de los Días Sagrados, de acuerdo ahora con un calendario que une a los amigos de Dios en todo el mundo, fortalece la identidad bahá’í.

De hecho, en los años venideros la comunidad conmemorará una serie de aniversarios, concluyendo con el Centenario de la Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá en noviembre de 2021, que cerrarán el primer siglo de la Edad Formativa. El año que viene el mundo bahá’í cumplirá cien años desde que fluyera de la pluma del Maestro la primera de las Tablas del Plan Divino. En estas catorce Tablas, reveladas durante una de las horas más oscuras de la humanidad, ‘Abdu’l- Bahá estableció un estatuto para la labor de enseñanza encuadrando el planeta entero como su teatro de acción. Mantenido en suspenso hasta 1937, cuando les fuera asignado a los bahá’ís de América del Norte el primero de una sucesión de Planes lanzados por iniciativa del Guardián, el Plan Divino ha seguido desplegándose durante décadas desde entonces, a medida que ha ido creciendo la capacidad colectiva de los seguidores de Bahá’u’lláh, permitiéndoles asumir cada vez mayores desafíos. ¡Cuán maravillosa la visión del Autor del Plan! Poniendo ante la vista de los amigos la perspectiva de un día en que la luz de la Revelación de Su Padre iluminaría todos los rincones del mundo, fijó no sólo estrategias para el logro de esta hazaña sino también principios rectores y requisitos espirituales inmutables. Cualquier esfuerzo realizado por los amigos para propagar sistemáticamente las enseñanzas divinas remonta sus orígenes a las fuerzas puestas en marcha en el Plan Divino.

El próximo proyecto global al que se convocará a los amigos requiere la aplicación de estrategias probadas, acción sistemática, análisis fundamentado y aguda percepción. No obstante, se trata sobre todo de una empresa espiritual, y su verdadero carácter no debe oscurecerse jamás. La condición desesperada del mundo intensifica la urgencia de actuar. Todo lo que los seguidores de Bahá’u’lláh han aprendido durante los últimos veinte años debe culminar en los logros de los próximos cinco. La magnitud de lo que se les pide trae a la mente una de Sus Tablas en la que, en términos sorprendentes, describe el desafío que entraña la difusión de Su Causa:

¡Cuántas tierras se han quedado sin labrar ni cultivar; y cuántas tierras, a pesar de haber sido labradas y cultivadas, se quedaron sin agua; y cuántas las tierras donde, al llegar el tiempo de la cosecha, no apareció ningún cosechador para recolectar! Sin embargo, merced a las maravillas del favor de Dios y las revelaciones de Su bondad, tenemos la esperanza de que surjan almas que sean las encarnaciones de la virtud celestial y se ocupen en enseñar la Causa de Dios e instruir a todos los que habitan en la tierra.

Los esfuerzos sistemáticos de Sus seres queridos en todo el mundo tienen por objeto el cumplimiento de la esperanza así expresada por la Bendita Perfección. Que Él les fortalezca a cada paso.

[firmado: La Casa Universal de Justicia]