28 de diciembre 2010

Aumentando la intensidad

Es importante notar que con el nacimiento de un programa de crecimiento, surge un espíritu de comunidad que comienza a influir en el curso de los acontecimientos. Ya sea que las actividades se hallen dispersas por toda la agrupación o concentradas en una sola aldea o barrio, un sentido de propósito común caracteriza los esfuerzos de los amigos. Cualquiera que haya sido el grado de organización que se empleara para canalizar las primeras manifestaciones de este espíritu, multiplicar las actividades básicas de forma sistemática y coordinada exige que ese grado de organización pronto sea mayor. Mediante diversas medidas se va dando más estructura a la actividad, y la iniciativa, que antes era moldeada mayormente por la voluntad individual, se manifiesta ahora de manera colectiva. Con el tiempo se van añadiendo los coordinadores nombrados por el instituto: los de círculos de estudio, grupos prejuveniles y clases para niños. Cualquier orden en el que se nombren es potencialmente válido. Nada menos que una apreciación aguda de las circunstancias que se dan en la acción debe ser la causa de esta determinación, pues lo que está en juego no es la observancia de un conjunto de procedimientos, sino el despliegue de un proceso educativo que ha comenzado a demostrar su potencial para el empoderamiento espiritual de grandes números de personas.

Paralelamente al establecimiento de mecanismos que apoyen el proceso de instituto, otras estructuras administrativas van tomando forma gradualmente. De las reuniones ocasionales de unos pocos creyentes surgen las consultas regulares de un núcleo de amigos que se va ampliando, preocupados por canalizar la reserva creciente de energía hacia el campo del servicio. A medida que el proceso de crecimiento continúa cobrando impulso, esta configuración deja de responder a las exigencias de la planificación y la toma de decisiones, y se constituye un Comité de Enseñanza de Área y se institucionalizan las reuniones de reflexión. Las interacciones de este comité con el instituto y los miembros del Cuerpo Auxiliar ponen en funcionamiento un esquema completo de coordinación de las actividades, el cual posee inherentemente la capacidad necesaria para facilitar el flujo eficiente de guía, fondos e información. En este momento, el proceso de crecimiento en la agrupación se ajustará al ritmo establecido por pronunciados ciclos de expansión y consolidación, que son delimitados por una reunión de reflexión y planificación que tiene lugar cada tres meses, y que continúan sucediéndose ininterrumpidamente.

Aquí, de nuevo, corresponde a los miembros del Cuerpo Auxiliar y a otras instituciones y agencias, tales como el Consejo Regional y la junta de instituto, asegurar que las estructuras administrativas que se hayan creado en la agrupación adquieran las características necesarias. En particular, la secuencia de cursos que hemos recomendado para uso de los institutos en todas partes —que está facilitando con tanta eficacia el proceso de transformación en marcha— ha sido diseñada a fin de crear un ambiente favorable para la participación universal y el apoyo y la ayuda mutuos. La naturaleza de las relaciones entre las personas en este ambiente, quienes se ven a sí mismas avanzando por el mismo sendero de servicio, se explicó en nuestro mensaje de Riḍván brevemente. Indicamos asimismo que dicho ambiente no deja de repercutir en los asuntos administrativos de la Fe. A medida que un número creciente de creyentes participa en las labores de enseñanza y de administración, realizadas con una actitud humilde de aprendizaje, deberán considerar cada tarea, cada interacción como ocasiones para aunar fuerzas en la búsqueda del progreso, acompañándose mutuamente en sus esfuerzos por servir a la Causa. Así, el impulso de instruir excesivamente a los demás se apaciguará. Así, la tendencia a reducir un proceso complejo de transformación a unos pasos simplistas que puedan enseñarse mediante un manual no prosperará. Las acciones discretas se ubican dentro de un contexto, e incluso los pasos más pequeños son dotados de significado. La intervención de las fuerzas espirituales en el campo del servicio se vuelve cada vez más evidente, y los lazos de amistad, tan vitales para una pauta saludable de crecimiento, se refuerzan constantemente.

En este panorama de procesos en evolución, de estructuras que están emergiendo y de un compañerismo duradero, ese momento conocido como el «lanzamiento» de un programa intensivo de crecimiento señala el reconocimiento consciente de que todos los elementos necesarios para acelerar la expansión y consolidación de la Fe no sólo están dispuestos, sino también funcionando con un nivel adecuado de efectividad. Indica la maduración de un sistema autosostenible y en constante expansión destinado a la edificación espiritual de una población: un flujo continuo de amigos está pasando por los cursos del instituto de capacitación y participando en las actividades correspondientes, aumentando a su vez el número de nuevos miembros de la Fe, de los cuales, invariablemente, un porcentaje significativo entra en el proceso de instituto, garantizando así la expansión del sistema. Esto constituye otro hito, que con el tiempo, los amigos que laboran en cada agrupación deberán alcanzar.

Al reiterar aquí gran parte de lo que hemos mencionado en ocasiones anteriores, esperamos haber inculcado en ustedes la facilidad con la que el movimiento de una población que esté inspirada en el propósito y los principios de la Causa se puede alentar, si es que no se le convierte en objeto de complicaciones que allí no tienen cabida. No somos ilusos pensando que el sendero indicado de manera tan somera está libre de trabas; se progresa gracias a la dialéctica de la crisis y victoria, y los reveses son inevitables. Una disminución en la participación, un trastorno en los ciclos de actividad, una ruptura momentánea de los lazos de unidad son algunos de los innumerables desafíos que probablemente haya que enfrentar. Puede ocurrir frecuentemente que el aumento de los recursos humanos, o la capacidad de movilizarlos, no alcance a responder a las exigencias de una expansión rápida. Sin embargo, imponerle fórmulas al proceso no resultará en una pauta de crecimiento con el balance deseado. Los desajustes temporales en el avance de las diferentes actividades son inherentes al proceso y podrán rectificarse con el tiempo si se abordan con paciencia. Desacelerar una actividad que está floreciendo basándose en concepciones teóricas sobre la manera de lograr un crecimiento equilibrado a menudo resulta contraproducente. Aunque los amigos de una agrupación bien podrían beneficiarse de la experiencia de los que ya han establecido la pauta de acción deseada, es únicamente a través de la continua acción, reflexión y consulta propias como podrán aprender a interpretar su propia realidad, ver sus propias posibilidades, utilizar sus propios recursos, y responder a las exigencias futuras de la expansión y consolidación a gran escala.

Hoy en día existen unas 1.600 agrupaciones en todo el mundo en las cuales los amigos han conseguido crear una pauta de acción asociada con un programa intensivo de crecimiento. Aunque significativo, este logro, de ninguna manera, puede considerarse el final del proceso que ha cobrado impulso en cada agrupación. Nuevas fronteras de aprendizaje están abiertas a los amigos, a quienes se les pide dedicar sus energías a la creación de comunidades vibrantes que crezcan en tamaño y que reflejen en grados cada vez mayores la visión de Bahá’u’lláh para la humanidad. Tales agrupaciones también tendrán que servir como reservorios de pioneros potenciales que puedan ser enviados a agrupación tras agrupación, principalmente en el frente interno, difundiendo en unas los primeros rayos de la luz de Su Revelación y fortaleciendo en otras la presencia de la Fe. Esto permitirá que todas avancen rápidamente hasta alcanzar el primer hito en la senda de su desarrollo y más allá. Con esto en mente, en Riḍván 2011 haremos un llamamiento a la comunidad del Más Grande Nombre para que, durante los próximos cinco años, incremente el número total de agrupaciones en las que haya en marcha un programa de crecimiento de cualquier nivel de intensidad a 5.000, aproximadamente la tercera parte de las agrupaciones que existen actualmente en el mundo.