El Llamamiento del Señor de las Huestes
Reina Victoria
¡Oh Reina de Londres! Inclina tu oído a la voz de tu Señor, el Señor de toda la humanidad, que llama así desde el Divino Árbol del Loto: ¡Ciertamente, no hay otro Dios fuera de Mí, el Todopoderoso, el Sapientísimo! Abandona todo lo que hay en la tierra, y adorna la cabeza de tu reino con la corona del recuerdo de tu Señor, el Todoglorioso. Él, verdaderamente, ha venido al mundo en Su máxima gloria, y todo lo que ha sido mencionado en el Evangelio se ha cumplido. La tierra de Siria ha sido honrada con los pasos de su Señor, el Señor de todos los hombres, y tanto el norte como el sur están embriagados con el vino de Su presencia. Bienaventurado el que ha percibido la fragancia del Más Misericordioso, y se ha dirigido hacia el punto de Amanecer de Su Belleza en esta Aurora resplandeciente. La Mezquita de Aqṣá vibra mediante las brisas de tu Señor, el Todoglorioso, mientras Baṭḥá tiembla al oír la voz de Dios, el Exaltado, el Altísimo. Con lo cual, cada una de sus piedras celebra la alabanza del Señor, mediante este Gran Nombre.
Pon a un lado tu deseo y orienta tu corazón hacia tu Señor, el Anciano de Días. Hacemos mención de ti por amor a Dios, y es Nuestro deseo que tu nombre sea exaltado mediante el recuerdo de Dios, el Creador del cielo y de la tierra. Él, ciertamente, es testigo de lo que afirmo. Se Nos ha informado que has prohibido el tráfico de esclavos, tanto de hombres como de mujeres. Esto es, ciertamente, lo que Dios ha ordenado en esta prodigiosa Revelación. Verdaderamente, debido a esto, Dios ha destinado una recompensa para ti. Él, ciertamente, pagará su debida recompensa al bienhechor, si tan solo actuaras según lo que te ha sido enviado por Aquel que es el Conocedor, el Informado de todo. Y en cuanto a aquel que se aparta y se hincha de orgullo después de llegarle las claras señales del Revelador de los signos, Dios reducirá sus obras a la nada. Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas. Las acciones de los hombres son aceptables después de haber reconocido (a la Manifestación). Quien se aparta del Verdadero es ciertamente la más ciega de entre Sus criaturas. Así ha sido decretado por Aquel que es el Todopoderoso, el Omnipotente.
También hemos oído que has confiado las riendas del consejo en las manos de los representantes del pueblo. Ciertamente, has hecho bien, ya que así se fortalecerán los cimientos del edificio de tus asuntos y se tranquilizarán los corazones de todos los que se hallan bajo tu amparo, ya sean poderosos o humildes. Les corresponde, sin embargo, ser dignos de confianza entre Sus siervos y considerarse los representantes de todos los que moran en la tierra. Esto es lo que les aconseja en esta Tabla Aquel que es el Gobernante, el Sapientísimo. Y si alguno de ellos se dirige a la Asamblea, que vuelva su mirada al Supremo Horizonte y diga: «¡Oh mi Dios! Te pido, por Tu gloriosísimo Nombre, que me ayudes en lo que haga que prosperen los asuntos de Tus siervos y que florezcan Tus ciudades. Tú, en verdad, tienes poder sobre todas las cosas». Bienaventurado el que entra en la Asamblea por amor a Dios y juzga entre los hombres con justicia pura. En verdad él es de los dichosos.
¡Oh representantes elegidos del pueblo en todos los países! Reuníos a consultar y dejad que vuestra única preocupación sea lo que beneficie a la humanidad y mejore su condición; ¡ojalá fuerais de los que indagan con cuidado! Considerad el mundo como el cuerpo humano que, aunque sano y perfecto cuando fue creado, ha sufrido, por diversos motivos, graves trastornos y enfermedades. Ni por un día ha logrado alivio; es más, su dolencia se ha hecho más severa al caer en manos de médicos ignorantes que, dando rienda suelta a sus deseos personales, han errado gravemente. Y si en algún momento, mediante el cuidado de un médico competente, sanaba un miembro de ese cuerpo, el resto continuaba enfermo como antes. Así os informa el Omnisciente, el Sapientísimo.
En este día, lo vemos a merced de gobernantes tan embriagados de orgullo que no pueden distinguir claramente lo que más les beneficia, ni menos aún reconocer una Revelación tan asombrosa y desafiante como esta. Y cada vez que uno de ellos ha procurado mejorar su condición, su motivo ha sido su propio provecho, lo haya confesado así o no; y la indignidad de este motivo ha limitado su poder para curar o sanar.
Lo que el Señor ha dispuesto como el supremo remedio y el más potente instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, una misma Fe. Esto no puede lograrse en modo alguno excepto mediante el poder de un Médico competente, todopoderoso e inspirado. Ciertamente, esto es la verdad y todo lo demás no es sino error. Cada vez que ha venido ese Potentísimo Instrumento y ha brillado esa Luz desde la Antigua Aurora, ha sido constreñido por médicos ignorantes que, como nubes, se han interpuesto entre Él y el mundo. Por tanto, no ha podido recuperarse, y su enfermedad ha persistido hasta este día. Fueron ciertamente incapaces de protegerlo o lograr una curación, mientras que a Aquel que ha sido la Manifestación del Poder entre los seres humanos Le han impedido alcanzar Su objetivo, a causa de lo que han obrado las manos de los médicos ignorantes.
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