Aquel que es vuestro Señor, el Todomisericordioso, abriga en Su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo. Apresuraos a ganar vuestra porción de la bondadosa gracia y misericordia de Dios en este Día que eclipsa a todos los otros Días creados. ¡Cuán grande es la felicidad que espera a la persona que abandona todo cuanto posee en su deseo por obtener las cosas de Dios! Atestiguamos que está entre los venturosos de Dios.
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