Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá
103
La educación e instrucción de los niños es una de las acciones más meritorias del género humano y atrae la gracia y el favor del Todomisericordioso, pues la educación es la base indispensable para toda virtud humana y le permite al hombre abrirse camino hacia las alturas de perdurable gloria. Si un niño es instruido desde su infancia, mediante el amoroso cuidado del Santo Jardinero, beberá de las cristalinas aguas del espíritu y del conocimiento, al igual que un árbol que crece en medio de arroyos y riachuelos. Y ciertamente acaparará los brillantes rayos del Sol de la Verdad, y con su luz y calor siempre adquirirá frescor y hermosura en el jardín de la vida.
Por consiguiente, el preceptor debe asimismo ser un médico, es decir, al instruir al niño debe remediar sus faltas; debe impartirle saber y al mismo tiempo educarle para que posea una naturaleza espiritual. Que el maestro sea un doctor para el carácter del niño: así curará los males espirituales de los hijos de los hombres.
Si en esta trascendental tarea se hace un ingente esfuerzo, el mundo de la humanidad brillará con otros ornamentos y emitirá la más hermosa luz. Entonces este sitio oscuro se tornará luminoso y esta morada terrenal se convertirá en el Cielo. Los mismos demonios se transformarán en ángeles; los lobos, en pastores del rebaño; la manada de perros salvajes, en gacelas que pastan en las praderas de la unicidad; las bestias voraces, en pacíficas manadas, y las aves de rapiña de espolones afilados como cuchillos, en aves cantoras que trinan con dulces notas características.
Pues la íntima realidad del hombre es una línea divisoria entre la sombra y la luz, un lugar donde convergen los dos mares, el punto más bajo del arco del descenso y, por tanto, es capaz de alcanzar todos los grados superiores. Con la educación puede alcanzar toda excelencia; desprovisto de educación, se quedará en el punto más bajo de la imperfección.
Potencialmente, todo niño es la luz del mundo y, al mismo tiempo, su oscuridad; por consiguiente, la cuestión de la educación debe ser considerada como de importancia primordial. Desde su infancia, el niño debe ser amamantado en el pecho del amor de Dios y criado en el abrazo de Su conocimiento, para que irradie luz, crezca en espiritualidad, se llene de sabiduría y erudición y adquiera las características de la hueste angelical.
Ya que se os ha asignado esta santa tarea, debéis desplegar el mayor esfuerzo por hacer famosa esta escuela en todos los aspectos por todo el mundo y hacer de ella la causa de la exaltación de la Palabra del Señor.
Buscar en este libro
Escribe una palabra para buscar en este libro.