Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh tú que eres firme en la Alianza! Tu carta ha sido recibida. Has manifestado satisfacción con la Convención, y que esa reunión ha servido para la elevación de la Causa de Dios y la demostración del poder de Su Palabra. La grandeza de la Causa hace desaparecer estas diferencias y puede compararse con la salud en el cuerpo de un hombre, la cual, cuando se establece, cura toda enfermedad y debilidad. Es nuestra esperanza que no quede ningún rastro de oposición; pero algunos de los amigos de Norteamérica están impacientes en sus nuevas ambiciones y se esfuerzan y buscan bajo tierra y en el aire, con el objeto de descubrir alguna cosa que pueda engendrar disensión.

Gracias a Dios, todas esas puertas están cerradas en la Causa de Bahá’u’lláh, pues ha sido designado un Centro especial con autoridad, un Centro que resuelve todas las dificultades y protege de todas las diferencias. La Casa Universal de Justicia, asimismo, protege de todas las diferencias y todo cuanto ella prescriba debe ser aceptado, y aquel que comete transgresión es rechazado. Pero esta Casa Universal de Justicia, la cual es el cuerpo legislativo, aún no ha sido instituida.

De este modo se observa que no queda ningún medio para la disensión, mas los deseos carnales son la causa de las diferencias, tal como es el caso de los violadores. Éstos no dudan acerca de la validez de la Alianza, pero los motivos egoístas les han arrastrado a esta condición. No es que no sepan lo que hacen: ellos son perfectamente conscientes y a pesar de eso muestran su oposición.

En resumen, el océano de la Alianza es tumultuoso y amplio. Lanza a la orilla la espuma de la violación: estad seguros de ello. Dedicaos al fomento del Mashriqu’l-Adhkár y preparad los medios para la difusión de las divinas fragancias. No os dediquéis a nada fuera de esto, pues de otro modo disiparéis vuestra atención y el trabajo no avanzará.