Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá
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¡Oh querido y sabio! Se ha recibido tu carta fechada el 27 de mayo de 1906, y su contenido es muy grato y ha traído gran alegría.
Has preguntado si esta Causa, esta nueva y viviente Causa, podría sustituir a los fenecidos ritos religiosos y ceremoniales de Inglaterra; si sería posible, ahora que han surgido varios grupos cuyos miembros son sacerdotes y teólogos de encumbrada posición, muy superiores en sus logros a los del pasado, que esta nueva Causa impresione a los miembros de tales grupos de un modo que logre reunirlos a ellos y a los demás a su sombra que todo lo protege.
¡Oh querido amigo! Has de saber que el Individuo distinguido de cada época está provisto según las perfecciones de su época. El Individuo que en épocas pasadas fue puesto por encima de Sus semejantes estaba dotado de acuerdo con las virtudes de su tiempo. Pero en esta época de esplendores, en esta era de Dios, el Personaje preeminente, el Astro luminoso, el Individuo escogido irradiará tales perfecciones y tal poder que finalmente deslumbrará las mentes de toda comunidad y grupo. Y puesto que tal Personaje es superior a todos los demás en perfecciones espirituales y en logros celestiales, y es realmente el centro focal de las bendiciones divinas y el eje del círculo de la luz, ha de abarcar a todos los demás, y no cabe duda alguna de que irradiará tal poder que reunirá a todas las almas al abrigo de su sombra.
Cuando consideres este asunto con atención, se hará evidente que ello está de acuerdo con una ley universal que actúa en todas las cosas: el todo atrae a las partes y, en el círculo, el centro es el punto de giro de los compases. Reflexiona acerca del Espíritu: debido a que Él era el centro focal del poder espiritual, el manantial de las mercedes divinas, aunque al comienzo reunió consigo tan sólo a muy pocas almas, posteriormente, como estaba dotado de ese poder subyugador, fue capaz de unir dentro del Tabernáculo protector de la Cristiandad a todas las sectas discrepantes. Compara el presente con el pasado y observa cuán grande es la diferencia; así podrás llegar a la verdad y la certeza.
Las diferencias entre las religiones del mundo se deben a las diversas mentalidades. Mientras los poderes de la mente sean variados, con toda certeza diferirán los juicios y opiniones de los hombres. Mas si se introdujere un poder perceptivo universal único –un poder que abarque todo lo demás– se fusionarán las diferentes opiniones y se hará evidente una armonía y una unicidad espirituales. Por ejemplo, cuando el Cristo se puso de manifiesto, estaban en desacuerdo las mentes de los diversos pueblos contemporáneos, sus puntos de vista, sus actitudes emocionales, ya fuesen romanos, griegos, sirios, israelitas u otros. Mas una vez que se hubo aplicado Su poder universal, logró gradualmente, después de un lapso de trescientos años, reunir a todas esas mentes divergentes bajo la protección y la autoridad de un Punto central, haciendo que todos compartieran en sus corazones las mismas emociones espirituales.
Para usar una metáfora, si un ejército se coloca a las órdenes de varios comandantes, cada cual con su propia estrategia, obviamente éstos diferirán respecto a los frentes de batalla y a los movimientos de las tropas; pero una vez que toma el mando el Comandante Supremo, que es completamente versado en las artes de la guerra, desaparecen los demás planes, pues el general de dotes supremas tomará al ejército entero bajo su control. Esto sólo pretende ser una metáfora, no una comparación exacta. Ahora bien, si dices que cada uno de esos otros generales es muy experto en el arte militar, es absolutamente versado y experimentado y, por tanto, no se someterá a la autoridad de una persona, aunque fuere indescriptiblemente grande, tu afirmación es insostenible, ya que se puede demostrar que la situación antes descrita es lo que ocurre y no hay duda alguna al respecto.
Tal es el caso de las santas Manifestaciones de Dios. Tal es, en particular, el caso de la divina realidad del Más Grande Nombre, la Belleza de Abhá. Una vez que Él se revela a los pueblos congregados del mundo y aparece con tal donaire, con tales encantos –atrayente como un José en el Egipto del espíritu– cautiva a todos los amantes de la tierra.
En cuanto a aquellas almas que nacen a esta vida como entidades etéreas y radiantes, mas debido a sus impedimentos y pruebas son privadas de los grandes y reales beneficios, y dejan el mundo sin haber vivido en plenitud, ciertamente esto es causa de gran pesar. Es por esta razón que las Manifestaciones universales de Dios descubren su semblante al hombre, y soportan toda calamidad y dolorosa aflicción y sacrifican la vida en su rescate: es para hacer que estas mismas gentes, los preparados, los que tienen capacidad, se conviertan en puntos de amanecer de la luz, y para conferirles la vida que nunca se apaga. Éste es el verdadero sacrificio: la ofrenda de sí mismo, tal como hizo Cristo, en rescate por la vida del mundo.
En cuanto a la influencia de los Seres santos y la continuación de Su gracia para con la humanidad después que han desechado Su forma humana, ello constituye para los bahá’ís un hecho irrefutable. En efecto, la magnánima gracia, los abundantes esplendores de las santas Manifestaciones aparecen después de Su partida de este mundo. La exaltación de la Palabra, la revelación del poder de Dios, la conversión de las almas temerosas de Dios, el otorgamiento de la vida eterna: todas estas cosas crecieron y se intensificaron a continuación del martirio del Mesías. De igual modo, desde la ascensión de la Bendita Belleza, las dádivas han sido más abundantes, la luz que se difunde es más brillante, las señales del poder del Señor son más intensas, la influencia de la Palabra es más marcada y no pasará mucho tiempo antes de que lleguen a abarcar toda la tierra el movimiento, el calor, el esplendor y las bendiciones del Sol de Su realidad.
No te aflijas por el lento avance de la Causa Bahá’í en ese país. Éstos no son más que los primeros albores. Considera cómo, para la Causa de Cristo, tuvieron que transcurrir trescientos años antes de que se pusiera de manifiesto su gran influencia. En la actualidad, cuando aún no han transcurrido sesenta años desde su nacimiento, la luz de esta Fe ya se ha esparcido alrededor del planeta.
Respecto a la sociedad para la salud de la cual eres miembro, una vez que se ponga al abrigo de esta Fe, su influencia se multiplicará por cien.
Observas que el amor entre los bahá’ís es muy grande y que el amor es lo más importante. Así como el poder del amor ha sido desarrollado a tan alto grado entre los bahá’ís y es mucho mayor que entre las gentes de otras religiones, ocurre igual con todo lo demás, ya que el amor es la base de todas las cosas.
Respecto a la traducción de los Libros y Tablas de la Bendita Belleza, dentro de poco se harán traducciones a todas las lenguas, con fuerza, claridad y elegancia. Cuando sean traducidos, en conformidad con los originales, y con fuerza y elegancia de estilo, los esplendores de sus íntimos significados se esparcirán por doquier e iluminarán los ojos de toda la humanidad. Pon todo tu empeño para asegurar que la traducción concuerde con el original.
La Bendita Belleza visitó Haifa en muchas ocasiones, tú Le viste allí, pero entonces no Le conocías. Es mi esperanza que llegues al verdadero encuentro con Él, que consiste en verle con el ojo interior y no con el exterior.
La esencia de la Enseñanza de Bahá’u’lláh es el amor omnímodo, pues el amor incluye todas las excelencias de la humanidad. Hace progresar a todas las almas. Confiere a todos, en herencia, la vida inmortal. Dentro de poco presenciarás que Sus celestiales Enseñanzas, la gloria misma de la realidad, iluminarán los cielos del mundo.
La breve oración que transcribiste al término de tu carta es realmente original, conmovedora y hermosa. Recítala en todo momento.
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