¡Oh buscador del Reino del Cielo! Tu carta ha sido recibida y se ha tomado debida nota de su contenido.
Las Santas Manifestaciones de Dios tienen dos posiciones: una es la posición física y la otra es la espiritual. En otras palabras, una posición es la del ser humano y la otra, la posición de la Realidad Divina. Si las Manifestaciones son sometidas a pruebas, es en Su posición humana solamente, no en el esplendor de Su Divina Realidad.
Además, esas pruebas son tales sólo desde el punto de vista del género humano. Es decir, en apariencia, la condición humana de las Santas Manifestaciones es sometida a pruebas, y cuando por este medio se han revelado Su fortaleza y paciencia en la plenitud del poder, otros hombres aprenden de ello y se les hace saber cuán grande debe ser su propia firmeza y paciencia ante las pruebas y aflicciones. Pues el Educador Divino debe enseñar con la palabra y también con los hechos, revelando así a todos el recto camino de la verdad.
En cuanto a mi posición, es la del siervo de Bahá, ‘Abdu’l-Bahá, la expresión visible de la servidumbre en el Umbral de la Belleza de Abhá.
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