Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh hijos e hijas del Reino! Se ha recibido vuestra carta. Su contenido dio a conocer que, gracias a Dios, vuestros corazones son completamente puros y vuestras almas se regocijan con las buenas nuevas de Dios. La gran mayoría de la gente está ocupada con el yo y el deseo mundano, está inmersa en el océano del mundo inferior y es presa del mundo de la naturaleza, salvo aquellas almas que han sido libradas de las cadenas y los grillos del mundo material y, como pájaros de raudo vuelo, se remontan por este dominio sin límites. Ellos están despiertos y vigilantes, rehúyen la oscuridad del mundo de la naturaleza; su mayor deseo se centra en erradicar la lucha por la existencia de entre los hombres, en la irradiación de la espiritualidad y el amor del dominio de lo alto, la práctica de la mayor bondad entre los pueblos, el establecimiento de una relación íntima y estrecha entre las religiones y la realización del ideal del sacrificio de sí mismo. Entonces será transformado el mundo de la humanidad en el Reino de Dios.

¡Oh amigos, haced un esfuerzo! Todo gasto necesita un ingreso. En este día, en el mundo de la humanidad, los hombres están todo el tiempo gastando, pues la guerra no es sino la dilapidación de hombres y de riquezas. Por lo menos ocupaos en una acción de provecho para el mundo de la humanidad a fin de compensar parcialmente esa pérdida. Por ventura, mediante las confirmaciones divinas, se os ayude a promulgar la amistad y la concordia entre los hombres, a sustituir la enemistad por el amor, a lograr que de la guerra universal resulte la paz universal y a convertir la pérdida y el rencor en provecho y amor. Este deseo se concretará por el poder del Reino.