Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh sinceros amados de la Belleza de Abhá! En estos días la Causa de Dios, por todo el mundo, crece rápidamente en poder y, día a día, se extiende cada vez más a los confines más apartados de la tierra. Por consiguiente, sus enemigos, que provienen de todos los linajes y pueblos de la tierra, se ponen cada vez más agresivos, malévolos, envidiosos y enconadamente hostiles. Incumbe a los amados de Dios emplear el mayor cuidado y prudencia en todas las cosas, ya sean grandes o pequeñas, consultarse entre sí y resistir unidos el ataque de los promotores de discordia y los instigadores de maldad. Deben poner empeño en asociarse con todos en un espíritu amistoso, deben guardar moderación en su conducta, deben tener respeto y consideración los unos hacia los otros, y mostrar bondad y tierno afecto a todos los pueblos del mundo. Deben ser pacientes y resignados, para que lleguen a convertirse en los divinos imanes del Reino de Abhá y adquieran el poder dinámico de las huestes del dominio de lo alto.

Las fugaces horas de la vida del hombre en la tierra pasan rápidamente y lo poco que aún queda ha de llegar a su fin, mas aquello que permanece y perdura por siempre es el fruto que el hombre cosecha de su servidumbre ante el Divino Umbral. ¡Ved qué cierta es dicha sentencia y cuán abundantes y gloriosas son las pruebas de ello en el mundo del ser!

¡La gloria de las glorias sea con el pueblo de Bahá!