¡Oh destinatarios de los favores de Dios! En esta nueva y maravillosa Edad, el fundamento sólido es la enseñanza de las ciencias y las artes. Según los explícitos Textos Sagrados, a todo niño deben enseñársele oficios y artes en la medida de lo necesario. Por consiguiente, en toda ciudad y localidad deben establecerse escuelas y todo niño de esa ciudad o localidad ha de dedicarse al estudio en el grado que fuere necesario.
De ello se desprende que toda alma que ofrezca su ayuda para llevar esto a cabo será aceptada, sin duda alguna, en el Umbral Celestial y será ensalzada por la Compañía de lo alto.
Como os habéis esforzado con denuedo por lograr este importantísimo objetivo, es mi esperanza que obtengáis vuestra recompensa del Señor de las claras señales y signos, y que se dirijan a vosotros las miradas de la gracia celestial.
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