Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh hija del Reino! Fue recibida tu carta fechada el 5 de diciembre de 1918. Contenía las buenas nuevas de que en el verano se han reunido los amigos de Dios y las siervas del Misericordioso en Green Acre, y han estado ocupados día y noche en la conmemoración de Dios, han prestado servicio a la unicidad del mundo de la humanidad, han mostrado amor a todas las religiones, se han mantenido al margen de todo prejuicio religioso y han sido bondadosos con todas las gentes. Las religiones divinas deben ser la causa de unicidad entre los hombres y el instrumento del amor y la unidad; deben promulgar la paz universal, librar al hombre de todo prejuicio, conferir alegría y felicidad, practicar la bondad hacia todos los hombres y suprimir toda diferencia y distinción. Tal como dice Bahá’u’lláh dirigiéndose al mundo de la humanidad: “¡Oh pueblo! Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una misma rama”. A lo sumo se trata de que algunas almas son ignorantes y deben ser educadas; algunos están enfermos y deben ser sanados; algunos son todavía de tierna edad y se les debe ayudar a alcanzar la madurez y debe mostrárseles la mayor bondad. Ésta es la conducta del pueblo de Bahá.

Espero que todos tus hermanos y hermanas lleguen a ser los bienquerientes del mundo de la humanidad.