Hay ciertos pilares que han sido establecidos como los apoyos firmes de la Fe de Dios. El más fuerte de ellos es el saber y el empleo de la mente, la expansión de la conciencia y el estudio de las realidades del universo y de los misterios ocultos de Dios Todopoderoso.
Promover el conocimiento es, por tanto, un deber ineludible impuesto a cada uno de los amigos de Dios. Incumbe a esa Asamblea Espiritual, a esa congregación de Dios, hacer todos los esfuerzos posibles para educar a los niños, a fin de que desde la infancia aprendan la conducta bahá’í y el modo de obrar de Dios y, al igual que tiernas plantas, prosperen y florezcan en las mansas aguas que constituyen los consejos y advertencias de la Bendita Belleza.
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