Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

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¡Oh tú, sierva de Dios! En este día, agradecer a Dios por Sus dádivas consiste en poseer un corazón radiante y un alma abierta a los impulsos del espíritu. Ésta es la esencia de la gratitud.

En cuanto a la expresión de gratitud de palabra o por escrito, aunque es de hecho aceptable, con todo, al ser comparada con esa otra gratitud, es tan sólo una apariencia y es irreal, pues lo esencial son estos sentimientos del espíritu, estas emanaciones de lo más recóndito del corazón. Es mi esperanza que seas favorecida con ello.

Respecto a la propia falta de capacidad y de mérito en el Día de la Resurrección, esto no es razón para que uno sea excluido de los dones y mercedes, pues éste no es el Día de la Justicia sino el Día de la Gracia, toda vez que la justicia da a cada cual lo que se merece. Entonces, no consideres el grado de tu capacidad; considera el ilimitado favor de Bahá’u’lláh; Su munificencia lo abarca todo y consumada es Su gracia.

Ruego a Dios que, con Su ayuda y firme apoyo, enseñes los significados interiores de la Torá con elocuencia, entendimiento, vigor y capacidad. Vuelve el rostro hacia el Reino de Dios, pide las dádivas del Espíritu Santo, habla y llegarán las confirmaciones del Espíritu.

En cuanto a ese potente astro solar que viste en tu sueño, era el Prometido, los rayos que se esparcían eran Sus mercedes, la traslúcida superficie de la masa de agua significa corazones inmaculados y puros, mientras que las olas que se elevaban denotan la gran agitación de esos corazones y el hecho de que habían sido sacudidos y profundamente conmovidos, es decir, las olas son los impulsos del espíritu y los sentimientos santos del alma. Agradece a Dios por haber presenciado tales revelaciones en el mundo del sueño.

Con referencia a lo que quiere decirse con que una persona llegue a olvidarse enteramente de sí misma, el propósito es que debe estar decidida a sacrificarse en el verdadero; es decir, debe borrar los impulsos de la condición humana y librarse de aquellas características que son dignas de censura y que constituyen la lóbrega oscuridad de esta vida en la tierra; no que deba permitir que se deteriore su salud física y se debilite su cuerpo.

Suplico fervorosa y humildemente ante el Sagrado Umbral que las bendiciones celestiales y el perdón divino rodeen a tu querida madre, al igual que a tus amorosas hermanas y familiares. En especial ruego por tu prometido, que tan repentinamente ha partido de este mundo al venidero.