Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá

178

¡Oh sierva de Dios! Se ha recibido tu carta fechada el 9 de diciembre de 1918. Su contenido fue leído con atención. Nunca pierdas la confianza en Dios. Ten siempre esperanza, pues las dádivas de Dios nunca cesan de descender sobre el hombre. Si se observa desde cierta perspectiva, parecen decrecer, mas, vistas desde otro ángulo, son plenas y completas. El hombre, en todas las condiciones, está inmerso en un mar de bendiciones de Dios. Por tanto, no desesperes en ninguna circunstancia, sino más bien permanece firme en tu esperanza.

La concurrencia a las reuniones de los amigos está destinada particularmente a que ellos se mantengan alertas, vigilantes, amantes y atraídos al Reino divino.

Si tienes el pleno y fervoroso deseo de viajar a Phillsburg, Montana, puedes hacerlo; tal vez logres encender un cirio en medio de ese grupo de mineros y hagas que despierten y se vuelvan atentos, para que se dirijan a Dios y obtengan una parte de la Munificencia del divino Reino.